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La vocación profesional cambió mi vida

El camino de la formación profesional hizo posible el éxito de una joven mujer de Bangladesh. Suma pensaba que sólo los alumnos que tenían dificultades en sus estudios optaban por la formación profesional. Afortunadamente para ella, un profesor con mayor conocimiento de las oportunidades de trabajo le sugirió reconsiderar su decisión.

Reportaje | 8 de abril de 2016
La formación profesional fue la decisión correcta para Suma (izquierda)
“Pocas mujeres alcanzan un nivel de supervisor en la industria de alimentos”, constató Suma Begum con un brillo en sus ojos. “Tanto los empleadores como los miembros de sus familias hacen lo posible para impedirlo.”

Al trabajar como ingeniera adjunta de operaciones, supervisando el control de la calidad en Mymensingh Agro Ltd en Gazipur, Suma es la prueba de que las mujeres pueden prosperar gracias a la formación profesional.

Suma creció en Thakurgaon, un distrito en el noroeste de Bangladesh, donde obtuvo su Certificado de escuela superior

Cuando decidió inscribirse en un liceo para obtener su diploma de estudios secundarios superiores (HSC en inglés), uno de sus profesores le propuso una formación profesional.

Suma pensaba que sólo los estudiantes que tenían dificultades en sus estudios elegían el aprendizaje profesional. Afortunadamente para ella, un profesor mejor informado sobre las oportunidades profesionales que le brindaba, le sugirió que reconsiderase su decisión.

Le explicó que muchos estudiantes escogían los diplomas profesionales cuando habían finalizado su HSC y les resultaba muy difícil encontrar un trabajo. Le sugirió que no perdiera tiempo con los HSC porque había una mayor demanda por otras competencias y un diploma le podía ofrecer oportunidades de empleo con salarios a partir de 10.000-15.000 taka. Motivada por este consejo, decidió inscribirse en un programa de cuatro años.

Como estudiante de enseñanza secundaria, Suma tuvo que enfrentar la oposición de la sociedad. Sus amigos sostenían que había tomado una mala decisión y que estaría sobrecualificada cuando empezara a buscar marido. Sus tías se burlaban de ella cuando se levantaba a las 5:30 a.m. para ir a su formación, quizás porque se sentían desairadas por su ambición. Sus vecinos decían que las mujeres deberían cuidar de su familia y no perder el tiempo de manera egoísta para superarse. Pero su familia más cercana la apoyó, así que prosiguió sus estudios. A un cierto punto, su padre le preguntó si quería casarse, pero ella le explicó: “Si me caso antes de emprender una carrera podría podría perder una propuesta mejor.” Aunque su padre tiene un origen muy humilde, tuvo la sabiduría suficiente para estimular a sus hijos a estudiar.

Todas mis compañeras de clase están casadas. Muchas de ellas abandonaron la escuela a causa de la falta de seguridad. No les permitían ir a las grandes ciudades para progresar en su carrera profesional, de manera que se convirtieron en una carga para su familia y tuvieron que contraer matrimonio. Soy afortunada porque mi familia me brindó todo su apoyo."

“En un pequeño distrito como Thakurgaon, las mujeres se casan muy temprano”, explicó Suma.

En la actualidad, Suma vive en una residencia para mujeres jóvenes facilitada por la empresa para la cual trabaja. Ella sostiene que su diploma le ha permitido avanzar en su carrera profesional más que sus colegas, muchos de los cuales cursaron una formación profesional después de haber obtenido el diploma de estudios secundarios superiores cuando no encontraban un empleo. Gracias a su dedicación y esfuerzo, logró ascender hasta alcanzar la posición de supervisora que ocupa actualmente. Suma contribuye a pagar los gastos familiares y ahorra para su futuro. Está segura de que cuando decida casarse, mantendrá su independencia económica para que su esposo la traté siempre en pie de igualdad.

A lo largo de los últimos diez años, el Gobierno de Bangladesh ha demostrado una fuerte determinación para integrar a las mujeres en la fuerza de trabajo. La Política nacional de desarrollo de las competencias adoptada en 2012 reconoce la débil participación de las mujeres en este ámbito y establece que son necesarios mayores esfuerzos para corregir este desequilibrio de género, sobre todo en el sistema formal de formación.

El Proyecto de la OIT Competencias para el empleo y la productividad de Bangladesh (B-SEP), financiado por el Gobierno de Canadá, colabora con el Gobierno de Bangladesh para hacer que las competencias sean asequibles para todos. La OIT está adoptando diversas medidas para ofrecer mejores perspectivas de empleo, como promover la incorporación de mujeres en cursos “no tradicionales”; mercadeo social y sensibilización; interceder a favor de servicios higiénicos separados para las mujeres y contratar a instructoras en la medida de lo posible.

A fin de incrementar la participación de las mujeres jóvenes en los programas de formación técnica y profesional, los esfuerzos deben involucrar también a las familias, los empleadores y el gobierno. Son necesarias políticas y planes de acción ambiciosos para transformar las normas y las relaciones de género en la sociedad, favorezcan la igualdad de género en el lugar de trabajo y ofrezcan oportunidades de empleo para más mujeres como Suma.

Para más información, por favor póngase en contacto con Steven James Needham: 01787680995; needham@ilo.org o Kishore Kumar Singh: 01727099191; singhkk@ilo.org