Trata de seres humanos

El lado oscuro de la migración laboral

Un estudio de la OIT sobre trabajadoras domésticas de India pone de manifiesto los peligros de la migración laboral tanto dentro del país como en el exterior, y presenta una perspectiva más profunda de la naturaleza del trabajo forzoso y de la trata en la región.

Reportaje | 29 de julio de 2015
NUEVA DELHI (OIT Noticias) – Jameela, una mujer hindú de 50 años, necesitaba dinero para mantener a su familia. Ella pensó que no encontraría trabajo cerca de su hogar, así que se puso en contacto con un agente, quien hizo lo necesario para que dejase Mallapuram, Kerala, en el sudoeste de India, y fuese a trabajar al exterior.

Antes de partir, Jameela, como muchas mujeres que migran por trabajo, tenía sólo una idea muy imprecisa de las condiciones de trabajo en el país de destino. La realidad noo resultó ser como esperaba.

“Trabajaba de 5 de la mañana a 11 de la noche cocinando, limpiando y planchando para una familia y sus huéspedes. Me reprendían con mucha rudeza y mi empleadora, la dueña de casa, hasta me dio algunas bofetadas. De comer sólo me daban las sobras, cuando me las daban, y si tenía tiempo para comer. Una vez me enfermé y me descontaron una semana de mi salario. No podía hablar con las otras personas que trabajaban en la casa”, así contó Jameela su experiencia como trabajadora doméstica en un hogar en un Estado del Golfo Pérsico.

Sobrecargada de trabajo, maltratada y atrapada en esta difícil situación lejos de su casa, Jameela encontró una salida: regresar a India después de soportar este trato durante un año.

Indispensables pero desprotegidas

Ella es una de las personas encuestadas por un nuevo estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) titulado Indispensable yet unprotected: Working conditions of Indian domestic workers at home and abroad, 2015 (Indispensables pero desprotegidos: Condiciones de trabajo de los trabajadores domésticos de India en su país y en el exterior).

El estudio, realizado en colaboración con la Asociación de Trabajadoras Independientes de India (SEWA), examina dos de las rutas migratorias más frecuentadas por las trabajadoras domésticas de India: desde el estado de Kerala hacia los países árabes y desde el estado de Jharkhand en el este de India hacia Nueva Delhi.

La intención del estudio, al entrevistar a un número de migrantes o de futuros migrantes, era comprender los problemas de la migración laboral en el trabajo doméstico y evaluar la naturaleza y la extensión de los abusos.

El estudio concluye que la mayoría de los trabajadores domésticos migrantes que se desplazan a los Estados Árabes y algunos de los migrantes internos provenientes de Jharkhand son víctimas de la trata y del trabajo forzoso, según las definiciones internacionales de estos términos.

Los abusos que enfrentan los trabajadores domésticos

El papel cada vez mayor de los intermediarios informales y de las agencias de empleo privadas inescrupulosas, que operan fuera del marco jurídico y reglamentario y se aprovechan sobre todo de los trabajadores poco cualificados, puede resultar en abusos, incluyendo los siguientes:
  • Informaciones falsas sobre la naturaleza del empleo y sobre las condiciones de trabajo
  • Retención de pasaportes
  • Pago diferido o deducciones ilegales de los salarios
  • Servidumbre por deudas (vinculada al reembolso de los honorarios de contratación)
  • Amenazas si los trabajadores quieren dejar a sus empleadores
Una combinación de estos abusos puede implicar la trata de seres humanos y el trabajo forzoso.
 

En 2013, el Gobierno de India adoptó la Enmienda del Código Penal, la cual establece que la trata constituye un delito en su derecho nacional. Define la explotación como todo acto de explotación física o cualquier forma de explotación sexual, esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, servidumbre o la extracción forzada de órganos. Además, India elaboró un Plan Nacional de Acción y está trabajando para instaurar medidas correctivas.

Vulnerables y aisladas

En India, las mujeres pobres, sobre todo las solteras o las viudas, son particularmente vulnerables a la migración por necesidad. Algunos de los factores que refuerzan esta vulnerabilidad son: la falta de competencias, de conocimientos, de oportunidades de generación de ingresos, de tierra y de recursos; el analfabetismo; y las desigualdades sociales consecuencia del sistema de castas o del origen étnico.

© B. Patel / ILO
“Muchos trabajadores domésticos aún no están protegidos por el derecho laboral nacional; por el contrario, están expuestos a leyes y políticas en materia de migración muy restrictivas. El aislamiento en hogares privados, la falta de información y apoyo pueden resultar en explotación. Es tiempo de cambiar esta situación”, declaró Beate Andrees, Directora del Programa Especial de Acción para Combatir el Trabajo Forzoso.

A un número de mujeres entrevistadas por el estudio se les imponía restricciones, como no salir de la casa o no hablar con otros trabajadores y no disfrutar de ningún día libre.

Sin embargo, algunos países receptores han dado pasos para mejorar la protección de los trabajadores migrantes. En Arabia Saudita, hay un centro de acogida en Riyadh destinado a las mujeres migrantes que necesitan ayuda para obtener visas de salida para regresar a casa o reclamar a sus empleadores los salarios no retribuidos. El ministerio del Trabajo sanciona a los empleadores que han maltratado a sus empleados impidiéndoles contratar a trabajadores extranjeros durante cinco años y, en algunos casos, para siempre.

Algunas mujeres tienen la suerte de encontrar empleos con condiciones de trabajo decentes en el exterior y en India: ellas reciben un buen trato, sus salarios justos son pagados con regularidad y perciben un sueldo significativamente más alto del que podrían ganar en su entorno familiar.

Las normas de la OIT para los trabajadores domésticos migrantes

Sin embargo, es necesario avanzar más tanto en los países de destino como en los de origen. La OIT presta asistencia a sus Estados miembros a fin de que ofrezcan una protección adecuada.

En 2014, el Protocolo relativo al Convenio sobre el trabajo forzoso (C.29, 1930) y una Recomendación que contiene medidas complementarias para la supresión efectiva del trabajo forzoso (R203, 2014) desempeñaron una función decisiva al establecer una igualdad de condiciones para la contratación y colocación de los trabajadores, sobre todo transfronterizos.

El nuevo Protocolo estipula una obligación para sancionar a los autores del trabajo forzoso y poner fin a la impunidad que está tan extendida en demasiados países. La OIT promueve la ratificación del Protocolo relativo al Convenio sobre el trabajo forzoso por al menos 50 países para 2018. Níger fue el primer país en ratificar esta nueva norma laboral en mayo 2015.

Además, el Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, 2011 (núm. 189) proporciona un marco sólido para el respeto de los derechos de los trabajadores domésticos migrantes en su país y en el exterior. 21 países lo han ratificado.

Estas normas internacionales, si son implementadas, deberían permitir que Jameela y las otras 44 millones de trabajadoras domésticas en el mundo trabajen en condiciones decentes. De este modo, se crearía una situación mutuamente beneficiosa tanto para los empleados como para los empleadores.