Promoción del empleo

Agente de cambio

Asma Ahmad Sheikh ha ayudado a personas de las zonas rurales de Pakistán a recibir formación y a crear su propia empresa. Su trabajo como agente de cambio la llevó a ganar un concurso mundial de competencias profesionales.

Reportaje | Bangkok, Tailandia | 6 de marzo de 2015
Asma Ahmad Sheikh ©ILO
THATTA, Pakistán (OIT Noticias) – Asma Ahmad Sheikh tenía 17 años cuando abandonó la escuela. Lo que sus padres esperaban de ella era que hiciera las tareas domésticas y que cuidara del ganado.

Sin embargo, Asma Ahmad Sheikh quería algo más.

Dos años más tarde, ella se enteró de un curso de capacitación técnica y empresarial, y le suplicó a sus padres que la dejaran participar. Empoderamiento a través de la Integración Creativa (ECI), la organización no gubernamental que organizaba el curso, la ayudó a convencer a su familia, garantizándoles que la protegerían.

“Mi familia era reticente. Pensaba que una mujer no debeía ocuparse de los negocios, porque ése era un trabajo de hombres”, explicó.

Ahmad Sheikh vive en Thatta, uno de los distritos menos desarrollados de Pakistán, y su aldea es una de las más pobres de la región, con un nivel de escolaridad bajo y pocos servicios básicos. La mayoría de los habitantes, incluyendo a su familia, dependen de la cría del ganado y del trabajo agrícola para la subsistencia.

Gracias a su determinación, los padres cedieron y Ahmad Sheikh logró inscribirse en el curso.

En el programa “Agentes de cambio: soluciones comerciales a los problemas sociales”, los participantes identifican la demanda de un producto o servicio y movilizan a las personas, sobre todo mujeres, a fin de que adquieran la formación profesional y de creación de empresa para satisfacer esa demanda.

Ahmad Sheikh enseña a coser a otras mujeres de su aldea © OIT
Ahmad Sheikh recibió formación en costura y creación de empresa, que incluyó cursos sobre la movilización social y el análisis de las cadenas de valor. Ella utilizó estas calificaciones para crear su propio taller de costura, que funciona además como punto de encuentro entre los empresarios y los habitantes de la aldea para hacer los pedidos de confección y artesanía. Esto eliminó el papel del intermediario y les permite acceder directamente a los mercados de Karachi y de otras ciudades importantes.

Ahmad Sheikh no sólo dirige su taller de costura, sino también un centro empresarial comunitario, donde ha ayudado a formar a más de 30 mujeres y hombres, y a establecer sus propia empresas de costura, cosméticos, electricidad, gestión del ganado y reciclaje de desechos.

“Esto significa que 30 familias tienen más dinero para enviar a sus niños a la escuela, comprar uniformes y libros, ir al médico y comprar medicinas”, explicó.

“Gracias a mi persuasión y a los conocimientos y las competencias impartidos a otras muchachas y a sus familias, he logrado mejorar la situación en materia de saneamiento y de medios de vida de mi aldea. Cuando mejora la situación de las familias, también mejora la de toda la comunidad.”

Ella también ha orientado a otras personas que desean establecer su propia empresa, mostrándoles las posibles oportunidades y enseñándoles las competencias de mercadeo y de gestión, como el cálculo de costos y precios.

Ahmad Sheikh ayuda a mujeres y hombres en Pakistán a crear su propia empresa © OIT
“Las personas ven mi éxito y constantan que el trabajo no perjudica a las mujeres ; por el contrario, les proporciona dinero, respeto y seguridad. Ellas han confiado en mí para que oriente también a sus hijas”, agregó.

“En los últimos tres años, la aldea se ha transformado; es algo evidente. Muchas casas que antes eran de barro, ahora son de ladrillo. La aldea luce más limpia y próspera.”

La labor de Ahmad Sheikh la llevó a obtener el segundo lugar del “Premio Competencias en Acción” convocado por la Organización Cultural, Científica y Educativa de las Naciones Unidas (UNESCO) y su Centro Internacional para la Enseñanza y la Formación Técnica y Profesional (UNEVOC).