Migración

Ayudar a los migrantes a obtener mayores beneficios de sus ingresos

Las remesas de migrantes deberían alcanzar los 436.000 millones de dólares en 2014 y 540.000 millones de dólares en 2015. La educación financiera no sólo puede proporcionar un apoyo útil a las familias de los migrantes en el país de origen sino también a los migrantes para administrar sus presupuestos en los países de destino.

Reportaje | 11 de diciembre de 2014
© Aamir Qureshi / AFP
GINEBRA (OIT Noticias) – Moussé Bao, 35 años, es un migrante proveniente de Senegal que vive en Francia desde 2006.

Como la mayoría de los trabajadores migrantes, Bao envía una parte considerable de su salario mensual a Louga, su ciudad natal en el noroeste de Senegal, cerca de la ciudad costera de Saint Louis. Todos los meses, su madre y esposa reciben alrededor de 500 euros a través de un servicio de transferencia de dinero.

“Ellas no se quedan con todo el dinero que envío porque no está destinado sólo a mantener a mis padres y a mi esposa sino al resto de la familia, incluyendo a mis hermanos y hermanas”, explicó Bao durante una sesión de formación en educación financiera organizada en París por el Foro de las organizaciones de solidaridad internacional procedentes de la migración (FORIM) y financiada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Moussé Bao llegó a Francia hace nueve años con un título universitario en geografía, pero pronto se interesó a la educación financiera y se convirtió en un formador. En la actualidad, es su principal actividad profesional.

Los flujos de remesas hacia los países en desarrollo están en constante aumento. Según el Banco Mundial, deberían llegar a 436.000 millones en 2014 y 540.000 millones de dólares en 2015. Los principales países receptores son India, China, Filipinas, México, Nigeria y Egipto. Muchos otros países africanos también dependen mucho de las remesas.

Hélène Eggert es otra formadora que trabaja con los migrantes africanos en Francia y con sus familias en Camerún, su país de origen. Ella va a Douala, su ciudad natal, dos veces al año para explicar a las familias de los migrantes que no deberían esperar mucho de sus familiares en Europa.

La educación financiera es útil para los trabajadores migrantes pero también pasa las familias que se quedan en el país de origen para que puedan obtener los mayores beneficios del dinero que les envían."

“La educación financiera es útil para los trabajadores migrantes pero también pasa las familias que se quedan en el país de origen para que puedan obtener los mayores beneficios del dinero que les envían”, explicó.

Hélène Eggert – que vive en Francia desde 1982 – también reiteró que antes de enseñar a los trabajadores migrantes cuál es el mejor medio para enviar el dinero a sus familiares, con frecuencia es necesario formarlos a administrar sus propios presupuestos.

“Muchos nuevos trabajadores migrantes no están acostumbrados a administrar un presupuesto basado en un salario mensual fijo. No siempre saben qué cantidad de dinero necesitan para vivir en Europa, de manera que cuando están bajo presión por parte de sus familias para que le envíen dinero, fácilmente se endeudan después de haber pedido demasiados préstamos a las compañías de crédito o a otros trabajadores migrantes”, explicó.

“En numerosos países africanos, la persona que logra llegar a Europa y encuentra un empleo es considerada como un héroe que puede sacar a la familia de la miseria. Pero no siempre se dan cuenta de que el costo de la vida en un país europeo es mucho más alto que en África”, agregó Moussé Bao. “Cuando se acerca el período de vacaciones o – en el caso de Senegal – cuando llega el momento de las celebraciones religiosas tradicionales, es muy difícil resistir a la presión de la familia en el país de origen para que les enviemos aún más dinero”.

Tomar decisiones informadas

La mayoría de los migrantes envían el dinero a través de servicios de transferencia financiera que garantizan rapidez en la entrega pero tienen un costo. En promedio, el costo a nivel mundial para enviar remesas es de alrededor de 9 por ciento.

Pero lentamente están apareciendo nuevas maneras para hacer transferencias. Moussé Bao se refirió a la posibilidad de comprar a través de Internet alimentos que son entregados a las familias que residen en Senegal. De esta manera, los migrantes están seguros de que el dinero cubre las necesidades básicas, ya que la tentación de gastar en actividades no esenciales puede ser grande.

Hélène Eggert mencionó además una nueva cobertura de microseguro que permite ofrecer beneficios de protección social para los miembros de la familia en lugar de enviarles efectivo. No obstante, estos mecanismos son incipientes.

La educación financiera también puede ayudar a los trabajadores migrantes que planifican su regreso al país y quizás crear su propia empresa.

“Los trabajadores migrantes deben tener la posibilidad de tomar decisiones informadas sobre cuando contraer deudas y cuando no, cuál es la mejor manera de ahorrar y a qué deben prestar atención en las cláusulas imprimidas en letra pequeña de una póliza de seguro”, explicó Séverine Deboos del Programa de Finanza Social de la OIT.

La OIT ha elaborado herramientas de formación a la educación financiera como las que utilizan Eggert y Bao, así como programas dirigidos a reforzar los conocimientos y las competencias necesarias para administrar un presupuesto de manera responsable incluyendo los gastos, los ahorros, los préstamos y las inversiones.

La formación ha sido impartida en países como Benin, Burkina Faso, Camboya, Etiopía, Filipinas, Indonesia, Kenya, Mali, Marruecos, Mauritania, Moldova, Myanmar, y Senegal. Sesiones de formación fueron organizadas también en estrecha colaboración con las autoridades locales, los interlocutores sociales y las asociaciones de migrantes en Singapur, Malasia, Tailandia, Francia, España e Italia.

La OIT ha llevado a cabo investigación sobre las remesas de los migrantes y la microfinanza, así como estudios de factibilidad sobre la utilización de una parte de las remesas de los trabajadores migrantes para desarrollar productos de microseguro de salud en los países de origen como Mali, Senegal y las Comoras.

“Las remesas son la expresión de la solidaridad de los trabajadores migrantes con sus familias y comunidades. Como una fuente de financiamiento autónoma y privada que atraviesa las fronteras, las remesas también pueden contribuir a transformar los beneficios de la mano de obra en factores de desarrollo”, declaró Samia Kazi-Aoul del Servicio de migraciones laborales de la OIT.

“La igualdad de trato, la no discriminación y el acceso al trabajo decente son indispensables para mejorar los ingresos de los trabajadores migrantes y su capacidad de contribuir al desarrollo, concluyó.