Trabajadores migrantes

Jugar por la igualdad

Una jornada de cricket pone de manifiesto los problemas que enfrentan los trabajadores migrantes en Líbano y arremete contra la discriminación para reunir a las comunidades.

Reportaje | 6 de noviembre de 2014
BEIRUT (OIT Noticias) - Todos los domingos en Líbano, muchos de los 250.000 migrantes terminan una semana ardua de trabajo para disfrutar su único día libre. Entre ellos, se encuentra Fernando Sugath, un trabajador migrante proveniente de Sri Lanka.

Desde hace algunos años, los fines de semana, Sugath se reúne con otros trabajadores migrantes en un estacionamiento de Beirut para jugar al cricket, un deporte que es muy popular en su país pero poco conocido en Líbano fuera de la comunidad de migrantes.

Este verano, Sugath dedicó gran parte de su tiempo libre a organizar un torneo de cricket con la finalidad de congregar a diversos equipos en un campeonato amistoso. El evento tuvo lugar el 26 de octubre en las colinas de la capital libanesa, Beirut, y reunió a veinte equipos, incluyendo a dos femeninos.

Los jugadores provenían en su mayoría de Sri Lanka, Bangladesh y Pakistán, países que suministran gran parte de la fuerza laboral migrante no árabe al Líbano.

El derecho a un día libre a la semana

Migrant workers in Lebanon gathered for a day of cricket on the outskirts of Beirut
“Nos gusta mucho este juego, es parte de nuestras vidas de trabajadores migrantes, es así como disfrutamos nuestro día de descanso”, dijo Sugath, quien mantiene a su esposa y sus dos hijos en su país. Según su contrato de trabajo, puede regresar a su país una vez cada dos años para visitar a su familia.

“Nosotros formarnos parte de los pocos afortunados que tienen el día libre el domingo. Muchas mujeres y hombres no tienen un día de descanso”, indicó.

Aunque las leyes libanesas le dan derecho a un día libre a la semana, muchos trabajadores migrantes desconocen este derecho, así como otros. Con frecuencia están obligados a contratar con su empleador el tiempo libre y las horas de trabajo diarias individualmente.

Líbano, como la mayoría de los países árabes, organiza la migración de la fuerza laboral en el marco de un sistema denominado “kafala” o de patrocinio. Este sistema, que la OIT ha exhortado a los Estdos miembros a reformar, vincula el derecho de los trabajadores migrantes a residir y trabajar en el país para un único empleador, una situación que puede exponerlos a diversas formas de explotación. La mayoría de los trabajadores migrantes en la región no tiene el derecho de sindicación.

El proyecto de la OIT, dirigido a mejorar la gobernanza de la migración laboral y luchar contra la trata de seres humanos en el Oriente Medio (MAGNET), ofrece asistencia a los gobiernos regionales sobre la reforma de su política migratoria.

“Una apetitosa comida casera”

Los jugadores y los espectadores también disfrutaron de platos tradicionales de Bangladesh y Sri Lanka, preparada por las mujeres del servicio de catering Atayeb Chighel El Beit. La iniciativa, que puede ser traducida como “Una apetitosa comida casera”, fue lanzada por el Programa de acción para la protección de los derechos de las trabajadoras migrantes domésticas del Líbano (PROWD), en colaboración con el mercado agrícola Souk el Tayyeb situado en Beirut. La OIT formó profesionalmente a las trabajadoras migrantes domésticas para que desarrollasen sus capacidades profesionales y lograsen complementar los exiguos ingresos generados por el trabajo doméstico.

Otra faceta de los trabajadores migrantes

Numerosos espectadores asistieron al torneo, que fue una oportunidad de ver a los migrantes como individuos con intereses fuera de su actividad de trabajo. El evento fue un medio para promover la igualdad en una sociedad que con frecuencia menosprecia a los trabajadores migrantes porque considera que son socialmente inferiores.

“Este es probablemente uno de los pocos eventos en Líbano que reúne a los trabajadores migrantes y libaneses, ingleses y todas las diferentes culturas en igualdad de condiciones”, declaró William Dobson, un docente inglés que coorganizó el evento.

William Attallah, un alumno de secundaria libanés que asistió al torneo, estuvo de acuerdo: “El trabajo que (los trabajadores migrantes domésticos) hacen es muy importante. Las mujeres empleadas en estos trabajos son las que mantienen la cohesión de todos nuestros hogares”, explicó Attallah.

Members of the winning women's team celebrate their victory
“Los problemas comienzan cuando diversos estatus sociales coexisten, pero en el campo de juego estos estos estatus sociales desaparecen y todo el mundo es realmente igual. Eventos como este estimulan a las personas a defender esa igualdad también fuera del campo de juego”, agregó.

Pradee, quien prefirió no revelar su apellido, es una trabajadora doméstica migrante proveniente de Sri Lanka, y la capitana de uno de los equipos femeninos. Ella también cree que había algo más en juego que sólo cricket: “Extrañamos a nuestras familias y nuestro país. Por lo general, no hacemos otra cosa que trabajar, cuando regresamos a casa pensamos en el dinero y los problemas”, dijo.

“Hoy me olvidé que estamos en Líbano, hoy pensé que estaba en mi país. Olvidamos todos nuestros problemas”.