Esta historia fue escrita por la Sala de Noticias de la OIT. Para ver las declaraciones y discursos oficiales de la OIT, por favor visite nuestra sección "Declaraciones y Discursos".

Gonaïves se prepara para la próxima gran tormenta

Cuando llega la temporada de huracanes, los habitantes de Gonaïves, en el norte de Haití, se preparan para lo peor. Hace cinco años, el huracán Jeanne arrasó sus costas arrojando muros de agua y lodo hacia las colinas que la rodean y cambiando para siempre el aspecto de la ciudad. Un proyecto dirigido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ayuda a los residentes a organizarse para construir redes de control de la erosión que protegen a la ciudad e impiden los deslizamientos de tierra e inundaciones. Pero como informa OIT EnLínea, el desafío va más allá de las colinas.

Artículo | 26 de agosto de 2009

Gonaïves, Haití (OIT EnLínea) – Cuando el Huracán Jeanne irrumpió en Haití en septiembre 2004 encontró en Gonaïves, la ciudad costera septentrional, el escenario perfecto para una catástrofe. Situada bajo el nivel del mar y rodeada por laderas que no ofrecen ninguna protección natural contra las fuertes lluvias y los deslizamientos de barro, en poco tiempo la ciudad se convirtió en un pantano. Más de 3.000 personas murieron; miles quedaron sin casa.

Después del paso del Huracán Jeanne, cada gran tormenta que llega a Gonaïves despierta el temor y la preocupación de los habitantes. Sin embargo, no se han quedado de brazos cruzados. Desde 2006, en un proyecto dirigido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en cooperación con el Ministerio de Planificación y Cooperación Exterior de Haití, los habitantes de Gonaïves restauran y mejoran las laderas de las colinas que circundan la ciudad para intentar prevenir desastres similares. El proyecto es financiado conjuntamente por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Programa Mundial de Alimentos.

A cambio de alimentos y salarios, los trabajadores realizan una serie de tareas, desde escavar canales horizontales y reforzarlos con rocas, hasta ensamblar vertederos de piedra, pequeños diques y mejorar los canales de drenaje de las planicies.

Pero el proyecto va más allá de la prevención y mitigación de desastres naturales.

“Es un proyecto que también apunta a rehabilitar el ambiente, promover el empleo local, fomentar la capacidad y la organización social, así como preservar los medios de vida de futuras generaciones al restaurar una base de recursos naturales”, dice Emmanuel Rubayiza, del Programa de Inversiones Intensivas en Empleo de la OIT.

La degradación ambiental es un viejo problema en Gonaïves y sus alrededores. Al mismo tiempo que los trabajadores restauran las laderas que rodean la ciudad, también se empeñan en luchar contra la deforestación mediante el cuidado y la plantación de árboles, la conservación del agua y el suelo, y el saneamiento de los desniveles y las orillas del Río Quinte, todo lo cual forma parte del objetivo a largo plazo de crear empleos.

“Gonaïves se ha convertido en un buen ejemplo de cómo los empleos verdes pueden contribuir a restaurar la calidad ambiental y al mismo tiempo ofrecer empleo decente”, sostiene Emmanuel Rubayiza. “El proyecto ha contribuido también a aumentar la concienciación sobre temas ambientales, lo cual es un elemento fundamental para el desarrollo sostenible y la conservación de futuros medios de vida”.

Tan importante como los empleos que el proyecto genera, es el legado que el mismo transmite. El uso de tecnologías basadas en recursos locales y la contratación de miembros de la comunidad local son componentes fundamentales del proyecto. Se han creado siete asociaciones profesionales y seis federaciones de asociaciones locales asisten en el reclutamiento de trabajadores, la selección de los capataces y la supervisión y control del pago de salarios.

Una vez que el proyecto finaliza, los habitantes de Gonaïves se quedan con los conocimientos organizativos, administrativos y técnicos que aprendieron.

“El enfoque contractual del proyecto implica que trabajadores, organizaciones locales, autoridades locales y departamentos técnicos regionales no sólo aprenden sobre técnicas de protección ambiental y sistemas de manutención, sino también sobre sus papeles, responsabilidades, derechos y obligaciones como trabajadores. Esto es lo que se llama desarrollo de capacidades”, dice Emmanuel Rubayiza.

La primera fase del proyecto, que finalizó en diciembre 2007, logró resultados interesantes, por ejemplo: se construyeron más de 566 kilómetros de barreras para la protección de laderas, se erigieron más de 14.600 m3 de muros de mampostería en seco y se crearon cerca de 360.000 días de trabajo, el equivalente a 900 personas empleadas diariamente a lo largo de un período de 20 meses.

Sin embargo, aunque se han realizado trabajos impresionantes y se ha generado empleo, ésta fue una fase de demostración y aún queda mucho por hacer. En 2008, Gonaïves fue golpeada otra vez por tormentas violentas, incluyendo los huracanes Fay, Gustav, Hanna e Ike. Los daños fueron menores que en 2004, pero gran parte de la ciudad aún está inundada y por todas partes hay señales de devastación. Muchos habitantes, en particular los jóvenes, se han marchado esperando encontrar una mejor vida en otras partes de Haití o en el exterior.

La segunda fase del proyecto está programada para concluir a finales de este año. Los resultados, hasta el momento, han sido prometedores, pero son insignificantes frente a la gran cantidad de trabajo que queda por hacer. Como explica Emmanuel Rubayiza, “el desafío es estar preparados para la próxima gran tormenta, pero lo más importante es ayudar a los habitantes de Gonaïves con un programa de inversiones a gran escala que responda a las enormes necesidades ambientales por medio de la generación de empleo –una necesidad que se ha acentuada a raíz de la crisis económica-, y que embarque a la sociedad en el camino del desarrollo sostenible”.