Día Mundial contra el Trabajo Infantil 2009

Niñas trabajadoras migrantes, víctimas de la crisis mundial

Más de 100 millones de niñas están involucradas en trabajo infantil en el mundo, de acuerdo con un nuevo informe de la OIT preparado para el Día Mundial contra el Trabajo Infantil 2009*. El informe advierte que la crisis financiera mundial podría empujar un número creciente de niños, en particular, niñas, en trabajo infantil. OIT EnLínea informa desde Moscú donde los trabajadores migrantes y sus hijos son los primeros en ser afectados por la crisis.

Artículo | 10 de junio de 2009

MOSCÚ (OIT EnLínea) – Hace tres años, Sharofat llegó a Moscú con sus tres hijos proveniente de Dushanbe, Tayikistán. La mujer de 40 años quería reunirse con su esposo que trabajaba informalmente en una obra de construcción en Moscú.

“Al principio todo iba más o menos bien”, dijo Sharofat. “Los tres hijos eran pequeños y mi esposo tenía un trabajo. Yo también encontré un trabajo informal como barrendera de calles o 'dvornik' como nos llaman en ruso”.

Según Sharofat, ella aceptó el trabajo no tanto por el dinero sino por el albergue que ofrecía, un pequeño alojamiento para dvornik de 9 metros cuadrados para los cinco miembros de su familia.

Pero en agosto del año pasado, con las primeras señales de crisis, las obras de construcción en Moscú comenzaron a cerrar, y el esposo de Sharofat perdió su trabajo. En septiembre encontró un trabajo en la región de Vladimir, y dejó su familia en Moscú.

Sharofat recibió sólo una llamada telefónica de él desde entonces y no ha tenido más noticias de su esposo. Ahora lucha para ganarse la vida para si misma y sus hijos. Aceptó una triple carga de trabajo como barrendera de calles pero sólo logran subsistir con la ayuda de sus dos hijos mayores, su hija Marifat y su hijo de 12 años.

Esta es la historia de Marifat de 10 años quien tuvo que asumir la carga más pesada para ayudar a la familia.

10 años, dos trabajos, sin tiempo para la escuela

Ella ayuda a su mamá a barrer las calles en Moscú. No ha asistido nunca a la escuela. Con su limitado conocimiento del idioma ruso y su condición irregular tiene pocas oportunidades de ser admitida en alguna escuela de Moscú.

Marifat dijo que aún cuando fuese aceptada en la escuela, no tendría tiempo para estudiar. Trabaja desde temprano en la mañana limpiando calles, luego pasa el resto del día cuidando de su hermano de cuatro años.

No obstante, la familia tiene dificultades para subsistir. Por eso Marifat está muy orgullosa de haber encontrado un trabajo extra – además de barrer las calles y cuidar de su hermano – limpia el apartamento y lava la ropa de una mujer anciana que vive en el mismo edificio.

Ella y su familia no tienen planes de regresar a Dushanbe, no tienen dinero para el viaje y una vez allí sería muy difícil encontrar trabajo. Ante la pregunta sobre sus planes para el futuro, Marifat contestó que ella simplemente no tiene ninguno, a 10 años la vida le ha enseñado a no pensar en el futuro.

La situación de Marifat es emblemática de la creciente vulnerabilidad que enfrentan los niños trabajadores en general, y las niñas trabajadoras en particular, en el clima actual de crisis económica, desempleo y aumento de la pobreza, dice un nuevo informe de la OIT publicado para el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

El informe sostiene que debido al aumento de la pobreza como consecuencia de la crisis, es posible que las familias pobres con muchos hijos tengan que decidir cuáles niños mantener en la escuela. En las culturas en las cuales se da más valor a la educación de los hijos varones, las niñas corren el riesgo de ser retiradas de la escuela, y por lo tanto, de tener mayores probabilidades de entrar a formar parte de la fuerza de trabajo a temprana edad.

El informe pone en evidencia la importancia de invertir en la educación de las niñas como un medio efectivo de combatir la pobreza, y hace notar que las niñas que reciben educación tienen mayores probabilidades de percibir salarios más altos en su vida adulta, de casarse más tarde, de tener un número menor de hijos y que éstos sean más sanos, y de ejercer un mayor poder de decisión en la familia. Además es más probable que las madres con educación garanticen a su vez la educación de sus hijos, contribuyendo así a evitar el trabajo infantil en el futuro.

El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT realiza actividades en cerca de 90 países en el mundo. Trabaja a nivel de políticas, apoyando el desarrollo de marcos jurídicos y de políticas para combatir el trabajo infantil, y ha desarrollado un Plan de Acción Mundial para eliminar sus peores formas – incluyendo el trabajo peligroso, la explotación sexual comercial, la trata y todas las formas de esclavitud – para 2016.

En Asia central, incluyendo Tayikistán, IPEC puso en práctica un proyecto “Combatir el Trabajo Infantil – El compromiso traducido en acción”. Este proyecto tiene un enfoque a dos niveles: A nivel subregional organiza el establecimiento de contactos y el intercambio de información con la finalidad de construir la capacidad para combatir el trabajo infantil en la región de Asia central. A nivel nacional, el proyecto ayuda a las partes interesadas a formular e implementar políticas para facilitar la prevención, protección, retiro, rehabilitación y reintegración de los niños que realizan las peores formas de trabajo infantil.

“El proyecto ayuda además a incrementar la empleabilidad y a crear oportunidades de trabajo decente para las familias objetivo, y por lo tanto, ofrecer alternativas viables al trabajo infantil. Nuestro propósito es prevenir que familias como la de Sharofat abandonen su país de origen y condenen sus hijos al trabajo infantil”, explicó Undraa Suren, asesora técnica principal del proyecto.