Microfinanza

Microfinanza y economía real: impacto y repercusiones de la crisis económica mundial

La actual crisis económica y social ofrece una oportunidad para reconsiderar los valores y los modelos empresariales en las finanzas. OIT EnLínea habló con Bernd Balkenhol, jefe del Programa de Finanzas Sociales de la OIT.

Artículo | 26 de febrero de 2009

OIT EnLínea: ¿Por qué la OIT se dedica a temas del sector financiero?

Bernd Balkenhol: La OIT ayuda a progresar en la creación de empleos decentes. Que las mujeres y hombres tengan trabajo decente depende también del acceso a los servicios financieros por parte de familias, trabajadores y empresas. El trabajo decente abarca varios aspectos de la vida cotidiana de los trabajadores pobres: empleo productivo, condiciones de trabajo seguras, ausencia de trabajo infantil, abolición del trabajo obligatorio, formalización de las empresas informales, acceso a la protección social y al derecho de sindicación. El trabajo decente está lejos de ser una realidad para los trabajadores pobres: aún hay 1.500 millones de personas que viven con menos de dos dólares al día.

OIT EnLínea: ¿Cuál es el impacto de la crisis actual sobre la microfinanza?

Bernd Balkenhol: Depende mucho de la manera en que las instituciones de microfinanza recaudan sus recursos. Las instituciones de microfinanza (IMF) que están organizadas en cooperativas utilizan sobre todo los depósitos de sus miembros, mientras que las ONGs trabajan sobre todo con donaciones y préstamos concesionarios. Por su parte, los bancos de microfinanza se refinancian según las condiciones del mercado o a tasas muy favorables y, si están autorizados a hacerlo, recaudan los depósitos de sus miembros. Estos tres diversos tipos de recursos financieros transmiten los efectos de la crisis de manera diferente. Una IMF que depende de líneas de crédito externas en divisa fuerte es más probable que enfrente un incremento de los costos y mayores requisitos colaterales. Al contrario, las IMFs que trabajan principalmente con recursos movilizados a nivel local y, en particular, con depósitos minoristas están bastante aisladas del contagio. Es decir, mientras más una IMF esté integrada al mercado comercial financiero, mayor será su exposición a las consecuencias de la crisis.

En lo que se refiere a los activos, la situación es más sencilla porque las carteras de préstamos de las IMFs muestran muchas semejanzas. Casi todos los tipos de IMFs ofrecen servicios a las personas que tienen actividades de subsistencia o micro empresas. Recientemente un pequeño número de IMFs se aventuró en el financiamiento de pequeñas empresas, un segmento del mercado que tiene mayores probabilidades de sufrir las consecuencias de la contracción de la demanda del consumo. Es obvio que las pequeñas y medianas empresas (PYME) en los países en desarrollo tienen mayores probabilidades de sufrir las consecuencias de la crisis financiera que las micro empresas o las actividades de subsistencia. Es probable que esto afecte también de manera indirecta las carteras de préstamos de las IMFs que habían comenzado a ascender en el mercado.

OIT EnLínea: ¿La crisis financiera y la nueva percepción de la microfinanza representan una oportunidad para la OIT y sus mandantes?

Bernd Balkenhol: La microfinanza no es “sólo” otro tipo de activo, no es una finanza “en miniatura”, es una estrategia financiera con un programa social. La crisis ha llevado a un auto cuestionamiento del modelo empresarial justo en las finanzas. La microfinanza es un interesante modelo alternativo. Otorga primas a la rentabilidad a plazos más largos, al hecho de compartir beneficios entre dueños del capital, prestamistas y prestatarios; toma en consideración las necesidades de la comunidad local, es muy transparente y –sobre todo– tiene un programa social que no le impide ser sostenible y rentable al mismo tiempo.

Podría haber una lección, o dos. La idea de que las finanzas deberían servir a la economía real, un lema reciente de analistas, políticos y medios durante los últimos meses, ha sido practicada día tras día en la microfinanza a lo largo de los últimos 20 años. De ahí la necesidad de aumentar la capacidad de las organizaciones de empleadores y trabajadores para que adopten medidas informadas sobre políticas financieras que tengan incidencia sobre el trabajo decente. Esto no es ejercer presión para defender intereses particulares, sino una garantía para mantener el sector financiero firme y alineado de manera más estable con las necesidades de la economía real.

OIT EnLínea: Pero las IMFs son muy diversas, algunas son bancos, otras ONGs, y otras cooperativas. ¿Qué tienen en común?

Bernd Balkenhol: Todas las instituciones de microfinanza –sin importar su gobernanza– tienen la intención de ofrecer servicios financieros a los pobres sobre bases sostenibles, es decir, que cubran los costos. Algunas van un poco más allá y adoptan un enfoque más comercial, otras hacen énfasis en alcanzar un mayor número de pobres. Cada institución de microfinanza combina rendimiento económico e impacto social de manera distinta. Estas correlaciones a veces dificultan la comparación del rendimiento general de las diferentes IMFs, pero el aspecto fascinante de la microfinanza es que todas las instituciones involucradas en este campo –cerca de 10.000 en el mundo– combinan eficiencia con justicia social. Por esto el interés de la OIT en usar la microfinanza como un vehículo para avanzar en el trabajo decente.

OIT EnLínea: ¿Cuál es el impacto económico y social de la microfinanza en el mundo?

Bernd Balkenhol: Existe un creciente número de estudios que muestran el impacto social positivo en términos de reducción de las fluctuaciones de ingresos y consumo, constitución de activos y emancipación de los excluidos. Además, se ve que los hogares que tienen acceso a la microfinanza gastan más en educación que los hogares que no tienen. Los clientes de la microfinanza son en su gran mayoría mujeres. La microfinanza ha sido utilizada extensamente para potenciar a las mujeres, al aumentar su contribución al ingreso del hogar, el valor de sus activos y el control sobre las decisiones que afectan sus vidas. Sin embargo, lo más importante es que en muchos casos ha dado a los pobres el sentido de tener un mayor control sobre sus vidas. Investigaciones recientes de la OIT han comenzado a registrar el impacto de la microfinanza en el trabajo decente, concentrándose en el trabajo infantil, formalización, creación de trabajo inducido, condiciones de trabajo y otros aspectos. De manera que la cuestión del impacto es clave y necesaria.

OIT EnLínea: ¿Cómo equilibran las instituciones de microfinanza el impacto social y el rendimiento económico? ¿No es esto una contradicción?

Bernd Balkenhol: Aún antes de la crisis era claro que no todas las IMFs podrían alcanzar de manera automática la sostenibilidad financiera después de pocos años. En algunas configuraciones de mercado los costos para otorgar pequeñas cantidades de crédito a aldeas remotas son exorbitantes y no pueden pesar sobre el cliente. Un segundo factor es la creciente competencia entre IMFs que tienen prioridades que difieren levemente. Se ha observado que las IMFs que operan de manera muy comercial no le dejan opción a las que tienen una orientación más social para uniformar su oferta de servicios, lo cual significa reducir los servicios demasiado costosos, aún cuando responden a una necesidad. La crisis y la creciente intervención de las autoridades públicas en los mercados financieros ha generado además una reconsideración de cuánto mercado y cuánta política son necesarios para garantizar una distribución justa de los servicios financieros. La corriente principal ha llegado al consenso de que es necesaria cierta promoción de la microfinanza, pero que deberían utilizarse políticas públicas inteligentes, basadas en incentivos.

Bernd Balkenhol es también el editor de Microfinance and Public Policy - Outreach, performance and efficiency (Microfinanzas y políticas públicas: Alcance, desempeño y eficiencia), Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 2007, ISBN 978-92-2-119347-0.