El turismo, gran desafío para pequeñas comunidades

En tiempos de globalización el turismo desborda los circuitos tradicionales. En América Latina algunas pequeñas comunidades rurales enfrentan el desafío de aprovechar una oportunidad de mejorar sus condiciones de vida, pero sin deteriorar su patrimonio.

Artículo | 10 de mayo de 2004

GINEBRA – La travesía hacia el corazón de la selva maya, a un río poblado por caimanes y pirañas, o a una pequeña y tranquila isla, puede comenzar sin viajar demasiado lejos: basta visitar el sitio de Redturs en internet ( Nota 1), donde más de 100 pequeñas comunidades ubicadas en seis países de América Latina presentan sus atractivos naturales y culturales, y explican a los turistas alternativos cómo llegar hasta allá.

Pero este "Portal de las culturas vivas" no es una guía de turismo, sino la sede virtual de un proyecto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para apoyar a comunidades indígenas y rurales en la generación de empleos decentes y el desarrollo de economías más sólidas, con respeto al patrimonio cultural y los recursos naturales.

La oportunidad para captar ingresos del turismo es una consecuencia directa del gran número de personas que está movilizando esa actividad. La Organización Mundial de Turismo ha publicado cifras según las cuales casi 700 millones de turistas cruzaron sus fronteras en 2003, y se espera que ese número crezca hasta 1.600 millones en 2020.

"La globalización ofrece oportunidades pero al mismo tiempo trae fuertes presiones competitivas y exige altos niveles de innovación y especialización", advirtió Carlos Maldonado, especialista de la OIT a cargo del proyecto Redturs, que en este momento incluye comunidades de Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Guatemala y Perú. "El problema es que muchas de estas pequeñas comunidades enfrentan un nuevo mercado con serias restricciones estructurales".

Redturs, que inició sus operaciones en 2001, asumió desde este año el papel de secretaría técnica de una Red de desarrollo sostenible con el fin de intercambiar de información, difundir experiencias de promoción y mercadeo, compartir conocimientos legales y gerenciales, y acceder a servicios de desarrollo empresarial. El objetivo es capacitar a las comunidades para sacar provecho de las nuevas corrientes turísticas.

Durante la última reunión de los representantes de las pequeñas comunidades turísticas agrupadas en la Red, realizada a fines de 2003 en Costa Rica, quedó claro el interés por asumir ellas mismas el desafío de brindar servicios turísticos. "Declinamos vender o ceder en concesión nuestras tierras a personas que no sean de nuestras comunidades", dijo la Declaración suscrita en la capital costarricense, San José.

"Queremos que sean nuestras propias comunidades las que asuman el protagonismo que les corresponde en la planificación, operación, supervisión y desarrollo del turismo", comentó Rodrigo Flores, presidente de la Federación Plurinacional de Turismo Comunitario de Ecuador (FEPTCE), una de las organizaciones que participan en Redturs.

Maldonado precisó que para los representantes de las comunidades "resulta esencial la justa distribución de los dividendos que puede generar el turismo".

Pero en el contexto de Redturs la conservación del patrimonio también es clave. En la declaración de San José quedó muy claro, pues los representantes de los seis países coincidieron en que, pese a las oportunidades económicas que pueden obtener, estarían dispuestos a suspender los proyectos "cuando este conduzca a una carga intolerable para nuestra población, su cultura y medio ambiente".

Redturs sostiene que ante el auge inusitado de demanda por el turismo de naturaleza y el encuentro con culturas locales, es necesario aspirar al objetivo de un turismo que sea sostenible, económicamente viable, ambientalmente responsable y socialmente solidario. Uno de los objetivos fundamentales del proyecto es "crear oportunidades de empleo decente para mujeres y hombres", en estas comunidades, que a con gran frecuencia están ubicadas en lugares remotos, donde escasean las oportunidades de desarrollo económico.

Un viaje virtual a través de las propuestas de Redturs, en su sección "para el turista", permite adentrarse en el tipo de propuestas que trata de ofrecer la red.

Para hacer realidad la propuesta de "selva y pesca de pirañas" con la comunidad indígena Huaroni de Ecuador hay que viajar unas siete horas desde Quito, por tierra y por río, hasta llegar a un territorio donde predomina el bosque húmedo tropical. La excursión es operada por Jungal Tour, descrita como una pequeña empresa que suscribió un acuerdo con la comunidad para impulsar iniciativas turísticas y apoyar la conservación del hábitat natural.

El paisaje es completamente distinto en las islas de Providencia y Santa Catalina, en Colombia, donde la oferta incluye paisajes montañosos, una barrera coralífera, folclore y pequeños hoteles familiares en el Caribe. Los viajes son operados por la Asociación Ecoastur, que incluye a hoteleros, agencias de viajes y restaurantes instalados en esas comunidades quienes optaron por unirse "con el ánimo de lograr independencia en la toma de decisiones y marcar una diferencia en materia de medio ambiente y cultura".

En el caso del municipio de Livingstone, en Guatemala, Ak'Tenamit propone viajar varias horas desde la capital, por tierra y por río, hasta llegar a las zonas de Tatín y Quehueche, "en el corazón del bosque húmedo tropical del Caribe". Esta organización no gubernamental trabaja con 30 comunidades maya-q'eqchi'es, y desde hace tres años comenzó a involucrarlas en la prestación de servicios turísticos para obtener ingresos alternativos.

"No estamos hablando de ecoturismo, sino de algo mucho más rico y específico a la vez", asegura Maldonado. La naturaleza es un elemento clave, pero lo esencial es el intercambio cultural. "Preferimos llamarlo turismo rural comunitario, un término que puede englobar etnoturismo, agriturismo, turismo de aventuras, histórico, natural, místico…".

En 2004 la OIT consiguió los primeros fondos de cooperación técnica internacional para proseguir este proyecto. Redturs buscará ahora consolidar las redes locales y nacionales, y apoyar las actividades de promoción y mercadeo. Uno de los planes es establecer una marca de autenticidad que garantice la oferta de turismo comunitario: es decir, la de una actividad económica basada en la solidaridad, la cooperación, el respeto a la vida y el aprovechamiento sostenible de los ecosistemas.


Nota 1: Para visitar Redturs, el portal de las culturas vivas: www.redturs.org.