La OIT pone en marcha un nuevo programa para luchar contra el trabajo infantil en Indonesia

En Indonesia, unos 4 millones de niños menores de 18 años realizan trabajos peligrosos. ¿Cómo pueden encontrar otra forma de vida que beneficie a ellos y a sus familias? Con ocasión de la puesta en marcha de un nuevo programa para luchar contra el trabajo infantil, OIT en línea descubre como un niño ha conseguido cambiar el trabajo por la educación y encontrar así un futuro mejor para él y su familia.

Artículo | 5 de mayo de 2004

CIBADUYUT, Java occidental – En la sala de informática del Centro de creatividad para niños de la OIT, Rosadi Mulya, 14 años, está creando con mucho cuidado un robot virtual. Sin embargo, unos años antes sus manos no tecleaban un ordenador, sino que aplicaban cola a zapatos en un taller donde el aire estaba viciado.

Rosadi era uno de esos miles de niños que trabajan en el principal centro informal de fabricación de calzado en Indonesia. Comenzó a trabajar con diez años, durante nueve horas al día, seis días por semana, en un taller o bengkel para reforzar los ingresos de su familia.

"A veces trabajaba hasta las siete de la tarde o incluso la 1 de la madrugada", dice Rosadi, añadiendo que dejó la escuela en cuarto grado. Su salario semanal era sólo de 10.000 rupias o, lo que es lo mismo, 1,50 dólares de los Estados Unidos.

Las perspectivas de Rosadi son ahora tan brillantes como la pantalla del ordenador que tiene ante sí.

"Cuando trabajaba apenas podía dibujar porque mis dedos estaban casi siempre hinchados debido a la cola de los zapatos" dice, añadiendo que ahora sabe que las colas utilizadas en el taller contienen productos químicos peligrosos que pueden causar graves problemas para la salud, provocar dolores de cabeza y crear adicción.

Un Centro nuevo

En 2001, Rosadi se incorporó al Centro de creatividad gestionado por el Programa internacional para la erradicación del trabajo infantil (IPEC). El Centro forma parte del Footwear Project del IPEC, organizado en colaboración con una ONG llamada Sidikara Foundation, y en él ha aprendido a tocar música, a utilizar un ordenador y continúa con su pasión, el dibujo.

Después de incorporarse al Centro, Rosadi comenzó a reducir sus horas de trabajo y a pasar gran parte de su tiempo libre realizando tareas de apoyo activo.

"Al principio, mis padres no sabían que pasaba la mayor parte de mi tiempo en el Centro" dice. "Cuando lo descubrieron, estuvieron en contra y me regañaron. Pero, cuando gané un concurso de dibujo en 2001, empezaron a comprender y ahora ya no trabajo".

Junto con otros voluntarios de la Sidikara Foundation, Rosadi abordaba a otros niños trabajadores y a sus padres para explicarles los peligros de trabajar en el bengkel y las ventajas que ofrecía el Centro. Tradicionalmente, la comunidad considera que la participación de los niños en el comercio del calzado forma parte del aprendizaje de las calificaciones que les permitirán trabajar en el futuro, de manera que no fue tarea fácil. "Están acostumbrados a ganar dinero y sus padres también están en contra de la idea", dice Rosadi.

Su gran esfuerzo, en colaboración con la Sidikara Foundation y el Footwear Project del IPEC, está obteniendo resultados esperanzadores. El número de niños trabajadores en el sector informal del calzado en la región de Cibaduyut está disminuyendo. Según los datos de la OIT-IPEC, el número de niños trabajadores descendió de 1470 en 1999 a 256 en 2002. Con estos números en mente, la OIT-IPEC confía en que para julio de 2004 no haya niños trabajadores en Cibaduyut.

El camino adelante

El trabajo infantil conlleva un alto costo social. Es probable que los niños trabajadores reciban ingresos bajos y sufran privaciones a medida que crecen, y que sus propios hijos tengan que abandonar la escuela y ponerse a trabajar. No obstante, a partir de ahora historias como la de Rosadi serán cada vez más corrientes.

Indonesia ha adoptado recientemente un Plan de Acción Nacional para eliminar las peores formas de trabajo infantil. Con tal fin, el IPEC y el Ministerio de mano de obra y transmigración han puesto en marcha recientemente un nuevo proyecto de la OIT destinado a ayudar en la primera fase del plan.

Con el apoyo del Departamento de trabajo de los Estados Unidos (USDOL), el proyecto de la OIT aplica el enfoque de los programas de duración determinada basándose en la estrategia doble del Plan de Acción Nacional. En primer lugar, se trata de mejorar los conocimientos, la sensibilización y el asesoramiento, al tiempo que se promueven las preocupaciones relativas al trabajo infantil en las políticas y programas nacionales y locales. Posteriormente, se centra en los niños que participan en la venta, producción y tráfico de drogas en Yakarta, la prostitución en Java, el trabajo infantil en la pesca extraterritorial en el norte de Sumatra, la minería en Kalimantan oriental y el sector del calzado en Java occidental.

Mediante estos programas, el proyecto sacará a los niños de las peores formas de trabajo infantil y evitará que otros niños realicen dicho trabajo. Mientras que los niños reciban una educación, sus familias y comunidades se beneficiarán de programas socioeconómicos apoyados por el proyecto. Este proyecto colaborará estrechamente con los interlocutores de la OIT procedentes de los gobiernos, las organizaciones de empleadores y de trabajadores y las ONG. Asimismo, tratará de colaborar y reforzar la red de organismos nacionales e internacionales que se ocupan del trabajo infantil.

Para Rosadi, incorporarse al Centro y desarrollar sus aptitudes le ha llevado a pensar en volver a la escuela.

"Tengo que ir a la universidad" dice. "Con una buena educación, conoceré mejor mis derechos. Quiero ser como mis mentores del Centro y de la OIT que están ayudando a construir un futuro mejor para los niños de Indonesia. Quisiera hacer algo parecido para que no haya más niños trabajadores y todos los niños indonesios pueden ir a la escuela."