Rusia necesita trabajadores migrantes para apoyar el crecimiento económico

Desde principios del decenio de 1990, la Federación de Rusia ha sido el mayor país de inmigración, de emigración y de tránsito de trabajadores migrantes en Europa oriental y en Asia Central. El país necesitará cada año entre 800.000 y 1.500.000 trabajadores migrantes para compensar la reducción de su fuerza de trabajo y mantener el crecimiento económico. Los países vecinos más pobres podrían resolver el problema enviando su excedente laboral a Rusia si el gobierno adapta la reglamentación y las condiciones de trabajo de los migrantes a la nueva situación.

Artículo | 20 de julio de 2006

MOSCÚ, Federación de Rusia (OIT EnLínea) - "El noventa por ciento de nuestros conductores proceden de países vecinos", dice NiKolay Novikov, uno de los directores de Autoline, la mayor red de transporte en minibús de Moscú. "Los conductores rusos no aceptarían este trabajo porque es demasiado duro y está mal remunerado."

El alto nivel de desempleo y los bajos salarios obligan a un número creciente de trabajadores de países vecinos de Rusia a buscar un empleo en Moscú, San Petesburgo u otras ciudades rusas. El salario mensual medio en Tayikistán, por ejemplo, es de trece dólares de los Estados Unidos frente a dos cientos dólares en la Federación de Rusia.

Al menos uno de cada tres hogares en países como Tayikistán y Moldova cuentan con un trabajador migrante en Rusia que envía a casa un promedio de cien dólares de los Estados Unidos al mes. La migración es, pues, necesaria e inevitable para los países de la región.

Por el lado de la demanda, Rusia tiene que hacer frente a problemas demográficos y económicos que resultan de una disminución de la población económicamente activa. El aumento de la productividad laboral no puede suplir la pérdida de cientos de miles de trabajadores cada año. El país está afrontando un déficit de trabajadores semicalificados (conductores, trabajadores de la construcción y la agricultura y otras categorías de trabajadores). Dado que estas profesiones están relativamente poco remuneradas y, por consiguiente, no gozan de la estima de la población rusa, los migrantes no están compitiendo con los trabajadores rusos en el mercado de trabajo.

Sin embargo, la actual legislación rusa coloca a los migrantes en una difícil situación. De conformidad con la Ley sobre la condición jurídica de los ciudadanos extranjeros, por ejemplo, los extranjeros están obligados a registrarse en el lugar en el que van a residir temporalmente en un plazo de tres días contado a partir de la fecha de su llegada. Además, es prácticamente imposible que los trabajadores migrantes puedan encontrar un alojamiento barato y registrarse en un plazo tan corto.

Más aún, los trabajadores migrantes no pueden permanecer más de un año en el país; de ahí que muchos migrantes decidan quedarse ilegalmente. Trabajan para empleadores que no les exigen un permiso de residencia, y algunos de ellos terminan trabajando en condiciones equiparables a la esclavitud. Según el Servicio Federal de Migración, en Rusia hay unos 500.000 migrantes legales y entre 5.000.000 y 15.000.000 de migrantes en situación irregular que representan entre el cinco y el siete por ciento de la población económicamente activa.

Desde 2005, la migración es una de las cuestiones prioritarias del programa político del país. El Presidente Putin y el Consejo Nacional de Seguridad abordaron la cuestión y se pidió a los ministros competentes que definieran un concepto político de migración nacional. Paralelamente, se está tratando de modificar la legislación, en particular la Ley sobre la condición jurídica de los ciudadanos extranjeros mencionada anteriormente.

Además, la Comisión Tripartita Nacional, que está integrada por representantes del gobierno, de los empleadores y de los trabajadores, aprobó la idea de una amnistía para los trabajadores migrantes en situación irregular. En 2005, el Servicio Federal de Migración organizó una "mini amnistía" para los trabajadores migrantes en nueve regiones piloto de Rusia. Como resultado, se regularizó la situación de 7.000 trabajadores migrantes en el territorio ruso.

"El experimento resultó ser satisfactorio", dice Natalia Vlasova del departamento de migraciones laborales del Servicio Federal de Migración. "Tras un análisis profundo, el Servicio Federal de Migración someterá al gobierno las propuestas pertinentes."

Según la Sra. Vlasova, "el recurso a mano de obra extranjera tiene una incidencia positiva en el desarrollo social y económico de Rusia. Los trabajadores extranjeros generan parte de nuestro producto interno bruto; garantizan la competitividad de algunas empresas rusas; y sus servicios son asequibles para las categorías de la población de ingresos más bajos".

La OIT sigue con mucho interés y satisfacción la evolución de la migración laboral y las iniciativas recientes al respecto en la Federación de Rusia. "Trabajamos estrechamente con el Ministerio de Salud y Desarrollo Social, con los empleadores y trabajadores, aportando la vasta experiencia y conocimientos técnicos que tiene la OIT en este ámbito. La fuerza de la OIT reside en particular en su enfoque tripartito para tratar un tema tan complejo y problemático como el de la migración laboral", dice Werner Konrad Blenk, Director de la Oficina Subregional de la OIT en Moscú.