Igualdad de género

Mujeres en Bangladesh: Una revolución silenciosa

Las mujeres en Bangladesh han progresado mucho durante las últimas décadas, colocando a este país de Asia Meridional a la vanguardia entre los países menos desarrollados en materia de igualdad de género.

Opinión | 29 de enero de 2014
Por Sameer Khatiwada, economista de la OIT

Farjana K. Godhuly / AFP
Desde que se realizó la Conferencia Mundial sobre las Mujeres en México en 1975 – la cual representó un evento trascendental en la batalla por la igualdad – Bangladesh ha estado a la vanguardia entre los países menos desarrollados al abordar las desigualdades de género.

Bangladesh tiene el octavo nivel más bajo de diferencias de género en término de empoderamiento político en el mundo. Esto se debe en parte al hecho de que ha tenido un jefe de Estado mujer por más tiempo que ningún otro país en el mundo. Además, la proporción de escaños ocupados por mujeres en el parlamento nacional se duplicó de 10 por ciento en 1990 a 20 por ciento en 2011.

La presencia cada vez mayor en la esfera política ha tenido importantes implicaciones en la estructura familiar. La sociedad se está apartando de la idea tradicional que sostiene que las mujeres son una carga económica y que los hijos varones son más deseables que las mujeres. Estudios muestran que la creciente independencia de las mujeres es una de las principales causas de la disminución del fenómeno de la “desaparición de las mujeres” – el infanticidio por motivos de género – en Bangladesh.

En el ámbito económico, las mujeres también han desempeñado un papel fundamental, como lo evidencia la importancia del sector de la confección. Si bien la proporción de hombres y mueres empleados en la manufactura es más o menos la misma, la gran mayoría de los trabajadores del sector de la confección son mujeres: entre 80 y 85 por ciento. El éxito económico de las últimas dos décadas de Bangladesh se debe en gran parte a la exportación de textiles a Europa y América del Norte.

A pesar de que las mujeres por lo general no tienen la propiedad de la tierra y no poseen las herramientas necesarias para la agricultura, su trabajo ha tenido una importancia vital en el éxito de la productividad agrícola de Bangladesh. El país sobresale cuando se le compara con otros países de Asia en términos de aumento de la productividad agrícola.

Además, Bangladesh ha experimentado importantes progresos en lo que se refiere a la salud de las mujeres a lo largo de las tres últimas décadas. La expectativa de vida de las mujeres, por ejemplo, aumentó de 54,3 años en 1980 a 69,3 años en 2010, uno de los incrementos más altos en la región.

Un ejemplo de manual...


En la esfera social, Bangladesh es un ejemplo de manual de lo que se puede lograr cuando las mujeres participan en la toma de decisiones. De hecho, es una historia alentadora de innovación social y de desarrollo, gracias en gran medida a la ayuda de la microfinanza, que ha desempeñado un papel integral en el progreso rural y social del país. 92 por ciento de los prestatarios son mujeres y 90 por ciento vive en las zonas rurales.

Aunque hay diversidad de opiniones sobre la eficacia de la microfinanza en la reducción la pobreza, estudios han demostrado que en Bangladesh la participación femenina en las actividades de microfinanza ha generado un mayor sentido de autonomía, medido por factores como la toma de decisiones, la aceptación social y la participación política, lo cual ha dado lugar a mejoras en el bienestar social en general.

Tomemos por ejemplo el hecho de que las madres de Bangladesh cada vez más expresan su opinión sobre la educación de los hijos. El país ha logrado reducir la desigualdad de género en todos los niveles de la educación, sobre todo en los más bajos, en particular en la alfabetización juvenil y en la inscripción en la escuela secundaria. En estas dos áreas, las disparidades en Bangladesh se han reducido a un ritmo más rápido del promedio mundial.

… pero persisten los desafíos


Sin embargo, las mujeres de Bangladesh siguen enfrentando numerosos desafíos. Los recientes desastres industriales en el sector de la confección, donde la gran mayoría de los trabajadores son mujeres, pone de manifiesto las graves preocupaciones en materia de seguridad y salud en el trabajo.

El Gobierno de Bangladesh, las organizaciones de empleadores y de trabajadores han dado grandes pasos en la dirección correcta, con el apoyo de la OIT y de numerosos socios del desarrollo, pero aún queda mucho por hacer.

Las mujeres también están recibiendo la peor parte del mercado laboral. En 2010, la tasa de empleo de las mujeres, de 58 por ciento, se encontraba cerca de 30 puntos porcentuales por debajo de la tasa de los hombres.

Las mujeres están además desproporcionadamente afectadas por el desempleo, el subempleo y el empleo vulnerable.

Para avanzar, es importante instaurar políticas del mercado laboral que respondan a las cuestiones de género a fin de sentar las bases para alcanzar resultados más equitativos en el empleo y el trabajo decente para todos.