Igualdad de género

Paraguay: compartir el trabajo y las responsabilidades de familia

Barajar el trabajo y las responsabilidades familiares es siempre un desafío, pero cuando hombres y mujeres comparten el cuidado de chicos y otros parientes, el desafío se vuelve más llevadero. Y cuando los gobiernos y los empleadores adoptan medidas en este sentido, el resultado es mejores condiciones para los trabajadores que tienen responsabilidades familiares.

Fecha de la publicación: 14 de abril de 2009 | Tamaño o duración: 00:05:45 (18.9 MB)
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Transcripción:

Los días comienzan muy temprano en la casa de Claudio y Alicia. Antes de ir al trabajo, preparan el desayuno de sus hijas, Marcela y Ana Laura.

Alicia trabaja en un supermercado. Claudio, en una oficina. Aunque Alicia puede alternar entre el turno de día y de noche, equilibrar las responsabilidades laborales y familiares no es fácil.

Alicia Bedoya, madre trabajadora

Yo prácticamente vivo en mi trabajo. Así es como funciona el sistema, particularmente en el sector de los supermercados. Esto me afecta mucho, pues casi no tengo tiempo para compartir con mi familia, mi marido y me siento realmente cansada. Yo no quiero trabajar toda mi vida en un supermercado, por eso es que estoy estudiando, para tener una profesión verdadera algún día.

Claudio

Cualquier tiempo extra que tenga, lo destino a mis hijas, para que vayamos al zoológico, lo pasemos bien y simplemente estemos juntos. También sería muy bueno disponer de más tiempo para poder seguir más de cerca la educación de nuestras hijas.

María Elena Valenzuela, especialista de género de la Oficina Subregional de la OIT para el Cono Sur, Santiago

En muchas familias con niños pequeños, tanto la madre como el padre tienen trabajos remunerados, lo mismo aquellos hogares que son encabezados por una jefa de hogar. Estas situaciones frecuentemente crean tensiones entre las responsabilidades familiares y el trabajo. No es fácil cuando tienes que cumplir este doble rol.

En 2007, Paraguay ratificó el Convenio 156 de la OIT sobre trabajadores con responsabilidades familiares. El Convenio es una guía para formular políticas nacionales que permitan a hombres y mujeres ejercer su derecho de trabajar sin ser discriminados por sus responsabilidades familiares.

Diversas políticas y medidas ayudan a hombres y mujeres a encontrar este equilibrio. Estas incluyen la provisión de servicios de cuidado social para niños y niñas, adultos mayores y enfermos o discapacitados; y la facilitación de licencias por maternidad y paternidad para trabajadores y trabajadoras.

Carlos Carmona es miembro de la Comisión Tripartita de Igualdad de oportunidades, formada por representantes del gobierno y organizaciones de empleadores y trabajadores, que trabajó en la ratificación del Convenio 156 de la OIT por parte de Paraguay.

Carlos Carmona, miembro de la Comisión Tripartita

La ratificación de la Convención 156 era una necesidad importante para el Paraguay. Pienso que los países que aún no han ratificado esta Convención tienen una deuda importante con su sociedad, especialmente con las mujeres, que representan el 50% de la población. La idea es facilitar la conciliación entre la vida profesional y la familia, para dar a las mujeres la oportunidad de acceder a trabajos con mayores responsabilidades. El contar con la posibilidad de acceder a un trabajo es desde ya importante, pues muchas mujeres carecen aún de este derecho.

Uno de los más grandes empleadores de Paraguay, la Administración Nacional de Electricidad, sabe lo importante que es el equilibrio entre vida y trabajo. La firma abrió un centro de cuidado infantil para 100 hijos de empleados y espacio para más.

Irineo Zarate, del Departamento de Recursos Humanos de ANDE Cinta

El servicio está disponible para todos los empleados de la compañía, hombres y mujeres. Y ahora que hay más mujeres trabajado, los padres naturalmente se han involucrado más y están más preocupados de las responsabilidades familiares. Es frecuente que sean ellos quienes traen a los niños a este centro. Tenemos un número igual de hombres y mujeres que acompañan a sus niños.

La compañía dice que el centro de cuidado infantil hizo que los trabajadores sean más productivos y tengan mejor ánimo, lo cual beneficia a la empresa.

Irineo Zarate, del Departamento de Recursos Humanos de ANDE Cinta

Hay beneficios tanto para la compañía como para los empleados. Los trabajadores realmente se sienten más comprometidos al contar con este tipo de servicios. Es como ser parte de una gran familia, pues todos tenemos un objetivo en común.

El beneficio del Convenio 156 de la OIT puede ser que con el tiempo se llegue realmente a cambiar la actitud hacia una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares.

María Elena Valenzuela, especialista de género de la Oficina Subregional de la OIT para el Cono Sur, Santiago

Las madres y los padres pueden conciliar las tareas laborales y familiares si reconocen que son compartidas por ambos. Las responsabilidades familiares, como la crianza de hijos e hijas o la atención a adultos mayores, no deben ser vistas como un trabajo de mujeres, sino que también como deberes de los hombres y de la sociedad entera.

Alicia entiende la diferencia que hace que su pareja la apoye. No todo depende de ella. Claudio también asume la responsabilidad de criar a la familia

Alicia Bedoya, madre trabajadora

Con mi marido nos ayudamos mutuamente, aunque de verdad tengo muy poco tiempo. El me apoya de distintas maneras, con mis estudios, mi trabajo, con las niñas en la casa.

Y con la recientemente ratificada Convención 156, las trabajadoras y los trabajadores estarán en una mejor posición para equilibrar sus responsabilidades laborales y familiares. Y asimismo se allanará el camino hacia una cultura de mayor equidad entre hombres y mujeres.

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