TRABAJADORAS DE LA INDUSTRIA DE LA CONFECCIÓN EN CAMBOYA

Fecha de la publicación: 20 de diciembre de 2005 |
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Según un nuevo informe de la Oficina Internacional del Trabajo las mujeres están entrando en masa en el mercado global del trabajo, pero todavía tienen que hacer frente a altas tasas de desempleo y bajos salarios, y constituyen el 60 por ciento de los pobres que trabajan. Hay muchísimas mujeres que realizan trabajos mal remunerados en la industria de la confección, y muchos dicen que son explotadas pero esto podría cambiar con un poco de ayuda del Gobierno de Camboya y utilizando la influencia de algunas estrellas. La televisión de la OIT presenta:

París? Milán? Pruebe Phnom Penh. Se trata de un desfile de moda con un toque camboyano, en el que las modelos visten a la última moda occidental y ellas mismas hacen la ropa.

Son trabajadoras de la confección y quieren un comercio justo de la moda y unas condiciones de trabajo decentes. Por esta causa diversas celebridades como Minnie Driver han pedido a las marcas de moda que reconsideren sus prácticas de compra.

Minnie Driver

Cada vez que luchan por conseguir una reducción de los costes de producción, y una producción más rápida son las trabajadoras las que pagan las consecuencias

La economía camboyana depende ampliamente del sector de la confección. Hace 10 años sólo había 2 o 3 fábricas. Ahora hay casi 200 que dan trabajo a 230.000 personas, especialmente mujeres.

Según un informe de la OIT, 1100 millones de mujeres tienen trabajo, cifra que nunca antes se había alcanzado. Pero aunque hay más trabajo que antes para las mujeres, ello no implica que se trate de trabajo decente. Los trabajos intensivos como los de la industria de la confección son mayoritariamente realizados por mujeres. Y son éstas las primeras que sufren cuando la férrea competencia hace que las compañías tengan que pagar bajos salarios y empeorar las condiciones de trabajo.

Cham Prasidh, ministro de comercio de Camboya

Vamos a competir con China, con la India y con Pakistán que ya han invertido miles de millones para hacer frente al desafío. La cuestión importante es si podremos conservar los trabajos de esas 230,000 personas que están trabajando en la industria de la confección.

Camboya se dirigió a la OIT en busca de ayuda para intentar dar una respuesta a esta cuestión y para que actuase como 3 parte para supervisar y proponer formas de mejorar las condiciones de trabajo en casi todas las fábricas de ropa del país. El programa se ha convertido en un modelo para la región.

Lejo Sibbel, experto de la OIT

Creemos que el enfoque adoptado en Camboya por la OIT y sus interlocutores puede servir como modelo porque demuestra que la mejora de las condiciones de trabajo no conlleva necesariamente un incremento de los costes y por consiguiente resulta negativo para la competitividad. Creemos que la mejora de las condiciones de trabajo, tal como se ha realizado en Camboya, demuestra que puede conducir a una mejora de la competitividad.

Para Camboya, esta ventaja ha implicado un aumento de las cuotas de exportación hacia occidente y mejores condiciones para las mujeres, cuyos derechos en el trabajo son algo más que una moda pasajera.