Colombia: Cuando la negociación colectiva es ingrediente clave de la productividad

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Una empresa de confitería en Colombia es escenario de una experiencia de diálogo social y negociación colectiva que pone en evidencia la importancia de tener relaciones laborales basadas en la búsqueda de soluciones. OIT visitó la planta de Colombina en el Valle del Cauca.

La Paila, Colombia

El rumor es ensordecedor y el aire azucarado al interior de la fábrica de caramelos. Dentro de un gran galpón una serie de máquinas producen filas y filas de chupetines de colores, chocolatinas, gomas de mascar y otras golosinas que tras el empaque final salen hacia los camiones, y de allí a distintos lugares del país donde todo esto sucede, Colombia, y aún más allá de las fronteras, a distintos rincones del mundo.



La actividad incesante de la planta de Colombina contrasta con la calma que parece reinar en la localidad donde opera, La Paila, en el Valle del Cauca. “Alguna gente se va a la ciudad, pero en los pueblos se vive mejor”, aseguró entre risas el tecnólogo de alimentos Germán Dario Rodallega quien tras salir del trabajo andaba preocupado por el equipo de fútbol favorito en el pueblo, el Deportivo Cali.
 
Rodallega contó que ahora es digitador ingresando datos, pero antes fue empacador y comenzó hace 15 años como boleador de barra. “Le enseñan a uno a revolver el caramelo… Y yo aterrado, son unas ollas de caramelo. Ese fue mi primer trabajo allí”, dijo señalando la planta.

Más fuertes juntos

Los destinos de La Paila y la planta productora de confitería están entrelazados. Otras localidades cercanas también dependen de esta fábrica. “Aquí el que no trabaja es porque no quiere”, aseguró Rodallega. En su caso, esto implica tareas sindicales. “Me invitaron a ser delegado para hacer un pliego de peticiones… Y muchas de las cosas que hemos solicitado se reflejan en el convenio colectivo”.

Ese convenio es resultado directo de un proceso de negociación colectiva entre representantes de la empresa y de los trabajadores que se repite cada tres años, y que a su vez se nutre de una tradición de diálogo social. El desarrollo de las relaciones laborales ha contado con el respaldo de un proyecto de cooperación ejecutado por OIT para facilitar los procesos, principalmente a través de actividades de formación.

El proyecto, financiado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, contribuyó a consolidar buenas relaciones laborales en varias empresas del país y promover el ejercicio de los derechos fundamentales del trabajo, en particular la negociación colectiva.

Con tal fin se llevaron a cabo sesiones de formación y asesoramiento a líderes sindicales y empresariales, quienes conjuntamente conocieron los beneficios del diálogo social y la importancia de construir un clima de paz laboral, sobre la base del respeto a los derechos laborales, con lo cual se contribuye a la productividad de la empresa.



Tanto los miembros del sindicato Sintracolombina, como los representantes de la empresa Colombina, participaron activamente de estas sesiones de formación, fortalecieron el ejercicio del diálogo que ya han venido construyendo desde hace años y reafirmaron su compromiso por seguir avanzando en la promoción de los derechos fundamentales del trabajo entre todas las empresas proveedoras y asociadas.
 
“Tenemos una relación de comunicación franca… No siempre estamos de acuerdo, pero es muy abierta y pasa por un entendimiento mutuo muy importante”, comentó el presidente ejecutivo de Colombina, César Caicedo, durante una entrevista en las oficinas de la empresa en Cali. “Las dos (partes) sabemos que la empresa tiene que ser muy competitiva”.

Caicedo comentó que en ese escenario de diálogo “a los procesos de negociación colectiva le damos mucha importancia, tienen que abordarse con toda la seriedad del caso, hacemos una ceremonia inicial, se presenta el pliego” de peticiones. Asegura que en los 14 años al frente de la empresa “siempre nos hemos demorado un mes, mes y medio en esas negociaciones”.

Una compañía del pueblo

Colombina, que existe hace más de 80 años, se ha transformado en una empresa líder en el sector de la confitería en América Latina. Aunque comenzó con la fabricación de caramelos ahora ha diversificado su producción en el rubro de los alimentos, y produce unos 740 millones de dólares, de los cuales 40% se exporta. Tiene cerca de 9.000 empleados en todas sus operaciones que además de Colombia abarcan cerca de una docena de países.

La planta de La Paila está a poco más de 120 kilómetros de Cali cerca del ingenio azucarero que provee la materia prima. La primera impresión al entrar a la fábrica es casi futurista, los trabajadores circulan en ropa blanca con las protecciones necesarias, mientras que el ruido de fondo sugiere un importante grado de automatización.
  • La Paila, Colombia
  • La Paila, Colombia
  • Vendedor ambulante en La Paila, Colombia
  • Vendedor ambulante en La Paila, Colombia
  • Germán Dario Rodallega
  • Sandra Rivas
  • Trabajador de la planta de Colombina en La Paila, Colombia
  • Trabajadoras de la planta de Colombina en La Paila, Colombia
  • Trabajador de la planta de Colombina en La Paila, Colombia
  • Trabajadora de la planta de Colombina en La Paila, Colombia
  • Maquinas de bombones en la planta de Colombina de La Paila, Colombia
En La Paila las calles lucen limpias y, a pleno día, sumidas en una gran tranquilidad. En el pueblo, no muy lejos de la planta, está ubicado el edificio del sindicato Sintracolombina, que hace parte de la Central de Trabajadores de Colombia (CTC), donde su presidente John Jairo Caicedo Villegas destaca que desde hace al menos medio siglo en la empresa “se ha mantenido el diálogo, el respeto y la confianza en las negociaciones colectivas”.


“Lo más importante que hemos mantenido es la comunicación”, afirmó el sindicalista. “Diferencias siempre van a existir, pero lo importante es manejarlas con respeto…  No hemos mantenido la política de tener cosas por debajo de la mesa sino por encima, y decirnos las cosas francamente”.

Uno de los resultados, agregó es que “somos una de las plantas más productivas del país”, al defender la existencia de los sindicatos y la realización de este tipo de negociaciones. “Allá en la planta tenemos 100% de afiliación”, aseguró.

Para el especialista de la Oficina Andina de la OIT, Italo Cardona, quien estuvo encargado del proyecto en el marco del cual se ofreció apoyo a la negociación colectiva en Colombia, entre otras actividades,  destacó que en este caso es evidente que las buenas relaciones laborales y la comprensión de cuán importante es el diálogo social, han sido clave para obtener buenos resultados.

“La negociación colectiva y la libertad sindical son clave para el objetivo de promover el trabajo decente de la OIT”, dijo Cardona. Recordó que además de traer beneficios para los trabajadores, las empresas también registran los efectos positivos de estos procesos, a través de resultados como el mayor compromiso de esos trabajadores o la mejora de la productividad.

La OIT cuenta con dos convenios fundamentales que se refieren a ese asunto, el Convenio núm. 87 de 1948 sobre la libertad sindical y la protección del derecho a la sindicalización, y el Convenio núm. 98 de 1949 sobre la libertad sindical y la negociación colectiva.



“Esa negociación colectiva fue súper”, comentó Sandra Rivas, quien hace 11 años ha estado vinculada laboralmente a Colombina pero que recientemente logró el “carné azul” que atestigua la condición de empleada a tiempo indefinido. “Nos tocó luchar bastante… el proceso que vivimos fue arduo”, dijo al referirse a las gestiones que permitieron su contratación “gracias al sindicato”.
 
Madre de dos hijos, casada, Sandra vive en una casa con su padre y hermana. Ahora la estabilidad laboral ha traído alivio. “La vida en La Paila es de lo mejor”, aseguró esta operaria codificadora. “Es la que se encarga de colocar fechas de vencimiento y fabricación… si coloco una fecha mal se forma la grande”.

Todo el mundo gana

La planta de Colombina en La Paila produce 90 mil toneladas anuales de confitería y prácticamente no se detiene. El 60% va destinado al mercado nacional y el resto a exportaciones.

El director de gestión humana de la planta, Carlos Sandoval, comentó al final de un recorrido por la fábrica, cerca de donde eran cargados los camiones con las cajas de dulces, que “el diálogo con organizaciones sindicales es muy importante para la compañía, hace parte del modelo empresarial, somos conscientes que un buen diálogo nos hace ser altamente eficientes”
 

Sandoval destacó el papel desempeñado por la OIT. “Nosotros hemos recibido capacitación de primera línea, nos ha permitido entender el mundo de los derechos del trabajo y estar conscientes de eso”.
 
Italo Cardona, por su parte, recordó que para la OIT es importante que estas experiencias de diálogo se repliquen. “Se trata de promover el trabajo decente, es verdad, pero también de generar niveles de competitividad que beneficien tanto a las empresas como a sus trabajadores”.