Esta historia fue escrita por la Sala de Noticias de la OIT. Para ver las declaraciones y discursos oficiales de la OIT, por favor visite nuestra sección "Declaraciones y Discursos".

Día Internacional de la Juventud

Imaginar un futuro mejor en Bangladesh

Una mujer joven en Bangladesh se beneficia de la formación profesional de la OIT, que destaca el papel protagónico que desempeñan los jóvenes en la erradicación de la pobreza y en la consecución de un desarrollo sostenible.

Reportaje | Daca, Bangladesh | 12 de agosto de 2016
Shanta Akhtar
DACA (OIT Noticias) – La familia de Shanta Akhtar, de 17 años, trabajaba arduamente para llegar a fin de mes. El padre de Shanta posee un puesto de venta de té en un mercado en las afueras de Daca, la capital de Bangladesh, pero sus ingresos no eran suficientes para mantener a sus seis hijos, uno de los cuales tenía una discapacidad física.

Para ayudar a mantener a su familia, la hermana mayor de Shanta encontró un trabajo en una fábrica de la confección. Pero, como no era suficiente, los padres de Shanta le pidieron que abandonara la escuela antes de haber aprobado el examen de estudios secundarios para ir a trabajar con su hermana. También querían que ella se casara.

Sin embargo, la muchacha recibió el apoyo de sus profesores, quienes lograron convencer a sus padres a no obligarla a contraer un matrimonio precoz. Sin embargo, aun así no tenían dinero para financiar su educación.

Entonces Shanta escuchó hablar de un curso de formación profesional de cocina organizado por una ONG local – UCEP Bangladesh – con la asistencia técnica del proyecto B-SEP de la OIT (Bangladesh Skills for Employment and Productivity, “Competencias para el empleo y la productividad de Bangladesh”).

Pero cuando Shanta habló con sus padres sobre el proyecto, su reacción no fue alentadora: “Las mujeres nacen para cocinar y aprenden a cocinar por sí mismas. ¿Por qué hay que seguir una formación para aprender a cocinar?”, le dijeron.

A pesar de su oposición, Shanta participó y completó con éxito los seis meses de formación, para la cual, gracias al apoyo de la OIT, no tenía que pagar nada. Después de terminar el curso, ella y otros de sus compañeros de curso se inscribieron en un Programa de pasantías de 120 horas en la empresa Bengal Meat Processing Industries Limited. Shanta hizo un buen trabajo y le ofrecieron un empleo poco después. Ahora gana 7.000 taka (90 dólares estadounidenses) mensuales.

Creer en el potencial de la educación profesional

“El día que recibí el primer salario, corrí a matricularme de nuevo en la escuela. ¡Lo que más me sorprendió fue que mis padres no se opusieron de ninguna manera! Ahora han empezado a creer en el potencial de la educación profesional”.

En Bangladesh, muchas mujeres jóvenes tienen que enfrentar obstáculos para encontrar un trabajo decente. El acceso a la formación profesional les puede ofrecer un futuro mejor."

Cezar Dragutan, Asesor técnico principal del proyecto B-SEP
“Es el mayor logro de mi vida. Mis padres están felices y abandonaron la idea de que tenía que casarme muy joven”.

Esta joven mujer ahora sueña en convertirse en la chef de su propio restaurante.

“En Bangladesh, muchas mujeres jóvenes tienen que enfrentar obstáculos para encontrar un trabajo decente. El acceso a la formación profesional les puede ofrecer un futuro mejor y, a la vez, contribuir con el desarrollo socioeconómico del país”, declaró Cezar Dragutan, Asesor técnico principal del proyecto B-SEP.

El proyecto “Competencias para el empleo y la productividad de Bangladesh” (B-SEP), financiado por Canadá, colabora con el Gobierno de Bangladesh a fin de crear una fuerza de trabajo cualificada. Al poner en relación a los jóvenes aprendices con los empleadores abre oportunidades reales de aplicar las competencias adquiridas y hacerlas accesibles a todos.