Esta historia fue escrita por la Sala de Noticias de la OIT. Para ver las declaraciones y discursos oficiales de la OIT, por favor visite nuestra sección "Declaraciones y Discursos".

Chile

Contratar a personas con discapacidad no es caridad, es un buen negocio

La OIT y los empleadores chilenos colaboran a fin de sensibilizar sobre el impacto positivo que las personas con discapacidad (*) pueden tener en las empresas.

Reportaje | 28 de agosto de 2013
"Otras veces sólo me decían:‘'tu sabes por qué no te contratamos'"
SANTIAGO (OIT Noticias) – Alejandra Caris tiene 29 años. Estudió contabilidad y actualmente trabaja en la sección de frutas y verduras de un supermercado en Santiago. Tiene una enfermedad congénita que afecta la movilidad de sus piernas. Alejandra es una mujer enérgica y determinada que ha tenido que luchar mucho para entrar en el mercado laboral.

“Me recibí y comencé a buscar trabajo en mi profesión. No me fue bien”, cuenta a OIT Noticias. “Es difícil encontrar trabajo cuando tienes una discapacidad. Cuando traté de buscar empleos me decían que la vacante mágicamente había sido ocupada. Otras veces sólo me decían: 'tu sabes por qué no te contratamos'.

Alejandra no es la única. En Chile, para muchas personas con discapacidad es difícil encontrar trabajo y simplemente desisten. Otras ni siquiera lo intentan.

La Federación de empleadores de Chile (SOFOFA) y la OIT realizaron un estudio de 150 empresas que emplean personas con discapacidad. El estudio constató que este grupo representa el 0,5 por ciento del total de la fuerza de trabajo. De acuerdo con los datos más recientes, el 7,6 por ciento de la población chilena tiene algún tipo de discapacidad.

Basándose en este estudio, SOFOFA y la OIT lanzaron un programa conjunto que establece directrices para ayudar a las empresas a comprender que contratar a personas con discapacidad aumenta la eficiencia, la productividad, la competitividad y el éxito en general.

El programa, organizado en cuatro capítulos – tres dirigidos a los empleadores y uno a los trabajadores – ofrece un conjunto de herramientas para superar la visión errónea de que tener una discapacidad constituye un impedimento para trabajar. Promueve además la idea de que integrar a las personas con discapacidad en el lugar de trabajo no sólo es positivo para el empleo y el crecimiento económico sino también para la sociedad.

Por ejemplo, ofrece asesoría a las empresas sobre las políticas de prevención de riesgos laborales y sobre los incentivos legales y financieros existentes para la contratación de personas con discapacidad. También proporciona a los trabajadores consejos sobre cómo acceder al mercado laboral.

Jorge Coggiola es jefe de producción en Sánchez y Cía, una empresa fabricante de plástico que emplea a personas con discapacidad. Diez de sus 150 empleados en la fábrica de Quilicura (ciudad satélite de Santiago) tienen algún tipo de discapacidad auditiva. Coggiola admite que la empresa comenzó a contratar a personas con discapacidad porque tenía dificultades para llenar los puestos vacantes. Pero echando la vista atrás, fue una gran idea.

Al principio, los jefes de turno no estaban muy conformes.... A poco andar, se dieron cuenta de que era todo lo contrario"
“Al principio, los jefes de turno no estaban muy conformes. Tenían algunos reparos, pensaban que los nuevos trabajadores no iban a rendir como los demás. A poco andar, se dieron cuenta de que era todo lo contrario, de que presentaban una gran disposición. Ahora me piden que les traiga más chiquillos”, dice Coggiola.

“Estamos predispuestos a pensar que las personas con discapacidad tienen dificultades para trabajar, aprender o hasta para afrontar sus vidas cotidianas. Fue sólo cuando comencé a trabajar con ellos que me di cuenta de que no es así. Ellos aprenden y se adaptan, y pueden ser autosuficientes”, agrega.

Barreras y mitos

El desconocimiento es el principal obstáculo para que las personas con discapacidad accedan al mercado laboral y tengan una vida normal.

“Esta falta de información genera mitos, miedos y prejuicios. Por ejemplo, algunas empresas expresan su preocupación sobre el temor que tienen de que las personas con discapacidad se accidente con mayor frecuencia o que se ausenten más por motivos de salud”, señala Andrés Yurén, Especialista principal de la Oficina de Actividades para los Empleadores (ACT/EMP) de la OIT en Santiago.

“La evidencia recabada por la OIT demuestra lo contrario. Las personas con discapacidad suelen ser mucho más cuidadosas que una persona con plenas capacidades ya que saben que tienen que cuidarse para no complicar su vida aún más. En cuanto al ausentismo, sucede lo mismo, las personas con discapacidad faltan mucho menos y son muy fieles a sus trabajos”, agrega.

Los beneficios de emplear a personas con discapacidad han sido extensamente documentados: son empleados serios y responsables; ayudan a reforzar la moral de la fuerza laboral; son un recurso de competencias y talentos sin explotar; y los consumidores tienden a tener un buen concepto de las empresas que los emplean, hasta el punto de decidirse a cambiar de marca por este motivo.

Esta falta de información genera mitos, miedos y prejuicios"
“La contratación de personas con discapacidad no es un asunto de filantropía o caridad, es una cuestión de que es bueno para los negocios”, afirma Yurén. “Una empresa que se abre a la inclusión y a la diversidad también se abre a nuevas ideas, a la innovación, a la generación de ambientes de trabajo positivos y, sobre todo, se abre a la posibilidad de fidelizar empleadores, clientes y consumidores, y por lo tanto a nuevos mercados”.

Pero las barreras, tanto psicológicas como culturales, persisten.

“Existen barreras físicas y culturales que impiden avanzar más rápido. Situaciones como el transporte y los obstáculos urbanísticos afectan el normal desplazamiento de las personas con discapacidad y por ende limitan sus oportunidades. Otro factor relevante son las dificultades para acceder a la educación y los mitos existentes en torno a ellos. Nuestra estrategia enfrenta estas situaciones con datos y experiencias muy positivas”, declara Anita Briones, presidente del Comité sobre discapacidad de SOFOFA.

Alejandra Caris es una de estas experiencias positivas.

“Ahora tengo la oportunidad de alcanzar una de mis mayores aspiraciones: ahorrar dinero de manera que un día pueda tener mi propia tienda de alimentos. Mientras tanto, estoy en contacto con otras personas, veo otras realidades, siento que cuento y esto me hace desear seguir progresando”.


(*) Más de mil millones de personas (15% de la población mundial) tiene algún tipo de discapacidad. Constituyen el mayor grupo minoritario del planeta, de acuerdo con las estimaciones más recientes sobre la incidencia de la discapacidad incluidas en el Informe Mundial sobre Discapacidad (2011), publicado conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial.