Esta historia fue escrita por la Sala de Noticias de la OIT. Para ver las declaraciones y discursos oficiales de la OIT, por favor visite nuestra sección "Declaraciones y Discursos".

Igualdad de género

Las ingenieras descalzas de India combaten el cambio climático y la pobreza

El año 2009 conmemora el 10° aniversario del Plan de Acción de la OIT sobre igualdad de género y el fin de la campaña de la OIT sobre igualdad de género y el mundo del trabajo, de un año de duración. Uno de los temas de la campaña fue la relación entre cambio climático y el papel de las mujeres en el mundo del trabajo. En la siguiente nota, Mandy Cunnigham, una periodista independiente, informa desde Rajasthan, India, donde las mujeres están a la vanguardia en lo que la OIT llama Empleos Verdes: trabajos que son creados como resultado de la adaptación de las economías al cambio climático y ambiental.

Artículo | 4 de septiembre de 2009

RAJASTHAN, India (OIT EnLínea) – A primera vista, la escena no se diferencia de otras en los desiertos de India occidental.

Hay una carpa, hecha de tela de saco y sostenida por las ramas de un árbol. Los camellos holgazanean en la sombra. El paisaje que nos rodea es árido y extremadamente caluroso.

Luego uno comienza a notar las diferencias.

Una melodía popular de Bollywood atraviesa el aire y se ve una estructura de aspecto extraño: un panel plano y de forma alargada, sujetado a un costado de la tienda.

En el interior, escuchando la música en un reproductor de casetes, está sentado un muchacho pequeño y de aspecto harapiento de unos 12 años. La carpa es su casa, que comparte con cinco hermanos y hermanas.

El muchacho, Rosanna, dijo que sus padres pasan meses lejos de casa, viajando de una aldea a otra intentando ganarse la vida vendiendo sal y ajíes. Por eso, él y sus otros hermanos están bajo el cuidado de los abuelos.

La vida aquí, en el estado de Rajasthan en India, es dura. En verano el calor puede alcanzar los 45 grados centígrados. Pero hace poco los niños obtuvieron algo que ha hecho su vida más fácil y los coloca en una categoría diferente entre los otros habitantes pobres de la zona.

Ellos tienen electricidad.

No la obtienen de la red nacional, que no llega hasta esta comunidad remota. Viene del sol. Y es gratuita.

Rosanna dice que el sencillo panel de bajo costo al lado de su carpa ha cambiado completamente sus vidas. Genera la suficiente energía eléctrica para poner en funcionamiento el reproductor de casetes, la luz y el cargador del teléfono móvil.

“Antes teníamos una lámpara de queroseno”, dice. “Cuando había viento, no teníamos luz; cuando llovía, no teníamos luz. Y era peligroso. Ahora podemos comer con luz; antes solíamos comer en la oscuridad. Puedo leer y escribir con la luz”.

Este cambio ocurrió gracias a una persona, una mujer del lugar que se llama Dipsika.

Dipsika enseña a los niños de las aldeas vecinas. Pero también estudió para trabajar de ingeniera solar. Ella puede ensamblar y reparar linternas solares, así como instalar y mantener paneles y baterías solares para tener energía eléctrica en la noche.

Sin pretenderlo, Dipsika se ha convertido en una pionera y está a la vanguardia de lo que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) – la agencia de Naciones Unidas que se ocupa de los temas del trabajo y los lugares de trabajo – llama Empleos Verdes: trabajos que son creados como resultado de la adaptación de las economías al cambio climático y ambiental.

“Las mujeres son muy vulnerables a los efectos del cambio climático, porque representan a la mayoría de los pobres del mundo y, en proporción, son más dependientes que los hombres de los recursos ambientales amenazados”, dice Vincent Jugault, Especialista de la OIT en Ambiente y Trabajo Decente. “Los sectores de la economía verde que obtienen apoyo de las medidas de estímulo económico, por ejemplo transporte y construcción sostenibles, están dominados por hombres. Es por este motivo que las iniciativas locales, como la formación de ingenieros solares descalzos en zonas rurales remotas, deberían ser promovidas y replicadas. Los Empleos Verdes pueden ofrecer a las mujeres mayores oportunidades de aportar dinero extra a la familia y a la comunidad”.

El concepto de Empleos Verdes recibió además un impulso de la Campaña Mundial de Género de la OIT de este año, la cual resaltó la importancia del género en áreas como cambio climático, iniciativa empresarial, desarrollo de capacidades y seguridad social.

“La Campaña Mundial de Género demuestra cómo mujeres y hombres se ven afectados de diferentes maneras por los enfoques que existen en torno a una serie de temas cruciales relacionados con el trabajo, como acceso a derechos, empleo, protección social, iniciativa empresarial, cambio climático, y seguridad y salud en el trabajo”, dice Jane Hodges, Directora de la Oficina de Igualdad de Género de la OIT.

“Estas diferencias son importantes porque no dejan que tantos los hombres como las mujeres desarrollen todo su potencial. Modificar esto requiere de un cambio de actitudes en todos los niveles: gobiernos, empleadores y trabajadores. Pero el primer paso es estar conscientes del problema”.

Como resultado de la iniciativa empresarial de Dipsika, once familias de su comunidad ya instalaron los paneles, que cuestan mil quinientos rupias cada uno (el equivalente a 30 dólares estadounidenses). Muchos otros tienen lámparas solares.

Shanaaz Bhanu, otra de las llamadas ingenieras solares descalzas, se encuentra cerca de un objeto grande y redondo, de aproximadamente 3 metros de altura, que parece una antena parabólica. La superficie está recubierta con cientos de pequeños espejos. En frente hay una pequeña caja cuadrada de metal.

Es un horno solar. Los espejos en el disco reflejan la luz solar y la enfocan sobre de la caja, donde se cocinan los alimentos. En la parte posterior de la caja hay un mecanismo que la hace girar a lo largo del día siguiendo la dirección del sol. Fue ensamblada por mujeres del lugar, con partes de bicicletas compradas en el mercado local.

Para Shanaaz, el horno solar tiene muchas ventajas. “No tiene costos de funcionamiento, no consume recursos naturales, como la madera que comienza a escasear y, a diferencia de la madera quemada, no produce ninguna contaminación”, dijo.

Esta habilidad para construir objetos utilizando materiales y competencias locales es una parte central de la filosofía en la institución que formó a las dos mujeres, el Barefoot College en la aldea Tilonia en Rajistani. Los cursos se basan en el principio de que las soluciones a los problemas rurales deben surgir de las mismas comunidades. El Barefoot College ha formado a cientos de mujeres que luego regresan a sus comunidades para poner en práctica lo que han aprendido.

El trabajo del College se ha extendido mucho más allá de su propia comunidad. Con la tecnología solar de los empleos verdes, la idea es difundir los conocimientos a lo largo de todo el mundo en desarrollo. Aldeas en Afganistán, Malí, Senegal, Camerún, Bolivia y en otros lugares ahora tienen energía solar.

En la actualidad, el College está formando a un grupo de cerca de 40 mujeres de África en lo esencial de la ingeniería solar. Los aprendices africanos no hablan ninguno de los muchos idiomas de India, sus tutores de India no hablan ninguno de los idiomas africanos. Ellos intentan comunicarse a través de una mezcla de señas, imágenes e inglés rudimentario.

No obstante, la idea y la determinación son tan grandes que el mensaje es comprensible, fuerte y claro.

“Toda mi aldea me eligió para que viniese”, dice Aisatsoo Bangura, de 27 años, proveniente de Sierra Leona. “Cuando regrese a casa, enseñaré a todos sobre la energía solar”.