Esta historia fue escrita por la Sala de Noticias de la OIT. Para ver las declaraciones y discursos oficiales de la OIT, por favor visite nuestra sección "Declaraciones y Discursos".

Igualdad de género

De detrás del velo a detrás de la cámara: emancipar a las mujeres a través de la formación profesional

En muchos países las mujeres enfrentan mayores obstáculos que los hombres para adquirir las habilidades requeridas por las nuevas tecnologías y emprender actividades económicas innovadoras. Para 60 por ciento de las mujeres empleadas en la agricultura en el sur de Asia, el acceso a educación de calidad, formación profesional y desarrollo de herramientas empresariales no sólo representa una vía para salir de la pobreza, sino que también les ofrece oportunidades de emancipación en el mundo de la tecnología. OIT EnLínea informa desde el centro de India.

Artículo | 13 de noviembre de 2008

PALDA, India (OIT en Línea) – Cuando era una niña, Shantabai soñaba con ser una fotógrafa profesional.

Como su familia era pobre y analfabeta, pensaba que su sueño era inalcanzable. Shantabai nació en el seno de una familia numerosa de campesinos pobres y apenas recibió educación primaria en la escuela de su aldea antes de casarse a los 13 años. Además de trabajar en el pequeño pedazo de tierra de sus suegros, debía cuidar de sus hijos y de los familiares más ancianos de su esposo.

Pero un día su sueño se hizo realidad, aunque Shantabai tuvo que recorrer un largo camino desde ser purdah –la esposa de un campesino pobre que debe cubrir su rostro con un velo– hasta llegar a ser una fotógrafa de éxito. Debido a esta transformación, Shantabai se ha convertido en fuente de inspiración para muchas mujeres en Palda y las aldeas vecinas.

Mientras Shantabai enfrentaba el desafío cotidiano de alimentar muchas bocas con los pocos ingresos del cultivo, comenzó a buscar otras vías para mejorar los ingresos familiares. Siguió diversos cursos de formación en Srujan, una organización socia de la Oficina de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV) de la OIT. Estos cursos de formación no sólo le ofrecieron nuevas calificaciones, además la motivaron a buscar otras oportunidades.

Uno de esos cursos de formación de los cuales participó Shantabai era de fotografía y ella decidió que ésa sería su profesión. Sin embargo, en la comunidad conservadora de la aldea, donde las mujeres deben cubrir el rostro detrás de un velo, nunca antes se había oído hablar de una mujer fotógrafa.

Aunque su esposo la apoyó desde el principio, los familiares más ancianos se oponían. Pero al fin cedieron, frente a su determinación y entusiasmo. Con un pequeño préstamo de 5.000 rupias (cerca de 125 dólares) logró comprar una cámara de segunda mano para comenzar su aventura como fotógrafa profesional.

Comenzó en pequeña escala, tomando fotos de amigos y vecinos. Al principio las personas se reían de su decisión, pero ella ignoraba sus burlas y se concentró en perfeccionar sus recién adquiridas calificaciones con la firme determinación de convertirse en una fotógrafa de éxito.

A medida que aumentaba su reputación, crecía la clientela. En la actualidad, con frecuencia la contratan para tomar fotos en matrimonios, celebraciones familiares y fiestas de la aldea. El hecho de ser mujer le da algunas ventajas específicas con otras mujeres, que no descubrirían sus rostros frente a un hombre fotógrafo.

Shantabai disfruta de su trabajo, que le aporta un ingreso adicional de 2.000 rupias (50 dólares) al mes. Su proyecto es abrir un pequeño estudio y formar a otras mujeres interesadas en la fotografía. También es activa en el Panchayat (gobierno local), recoge información sobre programas de asistencia social y desarrollo del gobierno y ayuda a las mujeres de las zonas rurales a beneficiarse de estos programas. Además, fomenta la concientización entre las mujeres sobre salario mínimo y estimula a las trabajadoras a luchar por sus derechos.

Shantabai es muy coherente al exponer sus opiniones sobre la emancipación de las mujeres: “Las mujeres deben ser valientes y acumular tantos conocimientos e información como es posible y destacarse en sus respectivas esferas. Esto las ayudará a ser independientes y seguras y a conducir una vida decente y contribuir con el desarrollo de la sociedad”.

Como ella, la mayoría de los participantes a los cursos de formación OIT/ACTRAV tienen trabajo remunerado, o trabajan por cuenta propia, y utilizan sus conocimientos para mejorar sus ingresos. Hasta el momento, el programa ha formado 2.040 personas, muchas de ellas provenientes de grupos vulnerables, que no habían sido alcanzados antes.

Uno de los objetivos fundamentales del programa es emancipar a las mujeres en todos los aspectos de la vida a través de la formación profesional y, por consiguiente, construcción de la confianza en si mismas y el desarrollo de liderazgo. Financiado por el gobierno de Noruega, el Programa de Educación de Trabajadores OIT/ACTRAV Noruega ofrece 32 cursos de formación profesional, en colaboración con las organizaciones aliadas en los distritos rurales del sur y centro de India. Estos cursos incluyen autoedición, fotografía, mantenimiento y revisión de vehículos de tres y cuatro ruedas, esteticista, fabricación de juguetes, entre muchos otros. La duración de los cursos es de entre 5 días y 6 meses.

Superar la brecha tecnológica de género

La historia de Shatabai refleja una doble divergencia en el acceso a educación de calidad, formación y tecnología entre la economía formal y la informal, pero también entre mujeres y hombres.

“En años recientes, la economía de India ha registrado un crecimiento extraordinario, pero no se ha traducido en un aumento del empleo en el sector formal. La formación profesional es fundamental para lograr que las personas tengan un trabajo decente, ya sea mediante salario o empleo independiente. Al reconocer esto, el gobierno de India trabaja conjuntamente con la OIT para el desarrollo de políticas tanto de empleo como de desarrollo de conocimientos para el país”, dijo Leyla Tegmo-Reddy, directora de la Oficina Subregional para Asia del Sur en Nueva Delhi.

Además, el proyecto de la OIT en India ayuda a superar las barreras de género que impiden que las mujeres aprovechen las nuevas oportunidades económicas, a incrementar la productividad de las empresas y el acceso a ingresos más altos y empleos con valor agregado.

Demuestra también que difundir conocimientos y promover la iniciativa empresarial, en particular para las mujeres, promueve la igualdad de género en el mundo de la tecnología. En muchos países, el hecho de que sea más probable que las mujeres no reciban educación de calidad y formación agrega una dimensión de género a la brecha entre quienes tienen y no tienen no acceso a la tecnología.

“Aprender a vivir con la tecnología y adaptarse a sus exigencias es uno de los desafíos más urgentes de la actualidad. Debemos emancipar a las mujeres para que superen las barreras culturales que pueden impedirles el acceso a las calificaciones necesarias, tecnologías, recursos y mercados. La educación y la formación profesional no sólo son los pilares fundamentales del Programa de Trabajo Decente de la OIT, también representan una nueva manera de reducir la brecha tecnológica de género”, planteó Jane Hodges, directora de la Oficina para la Igualdad de Género de la OIT.