Infancias decentes : Educar tanto a las niñas como a los niños

Junio 2008, tema de la campaña La igualdad de género en el corazón del trabajo decente, 2008-2009

Existe un entendimiento universal y una visión internacionalmente compartida de que la educación para todos es clave para el desarrollo. Para los aproximadamente 218 millones de niños inmersos en el trabajo, el acceso a una educación de calidad representa una vía hacia una vida mejor. Los expertos han recalcado que educar a las niñas allana el camino a cambios de mayor magnitud en la familia, la sociedad y el lugar de trabajo. En varios estudios también se ha señalado que existe una fuerte relación entre el mejor acceso a la educación para las niñas y el crecimiento del PIB.

Numerosos obstáculos se interponen al acceso de las niñas a la escolarización. Cuando las familias disponen de recursos limitados suelen tener que elegir entre escolarizar a sus hijos o a sus hijas y es posible que la decisión no guarde relación con las aptitudes naturales, las calificaciones o el grado de motivación del niño o de la niña en cuestión. Estos roles de género preestablecidos no redundan necesariamente en beneficio de los varones jóvenes, e incluso llegan a perjudicarles. Desde temprana edad, suelen sentir la pesada carga de tener que desempeñarse bien académicamente –tal vez más allá de su capacidad- a fin de satisfacer las expectativas de éxito que su familia deposita sobre ellos.

Las relaciones de género desparejas favorecen un círculo vicioso de inversión insuficiente en las niñas de generación en generación, que comienza en las etapas más tempranas de su vida y se prolonga a lo largo de todo su ciclo de vida. En la actualidad, las mujeres representan más de dos tercios de los 860 millones de analfabetos en el mundo. Las niñas asumen gran parte de las tareas del hogar no remuneradas en el entorno familiar, entre otras cosas, cuidar de los niños, cocinar, limpiar, juntar agua y buscar combustible. En algunas comunidades pobres se espera que las niñas contribuyan a los ingresos del hogar. Cuando las niñas van a la escuela, les queda poquísimo tiempo para estudiar. También puede ocurrir que se las impulse a trabajar en el servicio doméstico u otro tipo de trabajo, o que incluso sean objeto de trata o de prostitución.

La educación siembra la semilla de la igualdad de género. Habida cuenta de la discriminación directa e indirecta hacia las niñas y las mujeres, se recomienda la adopción de medidas específicas para que en los planes, políticas y programas nacionales se prevea facilitar el acceso de las niñas a la educación. Esto, a su vez facilitará el futuro acceso a un trabajo decente.

Se puede solicitar más información a la dirección de correo-e de la campaña, gendercampaign@ilo.org.

Vea también