#InfanciasEnJuego

Protección social: una herramienta clave para prevenir y erradicar el trabajo infantil

Un estudio del proyecto MAP16 de la OIT Argentina evaluó los efectos de las políticas sociales destinadas a la niñez. En el país, sin importar de qué actividad productiva se trata, 1 de cada 5 niños, niñas y adolescentes que trabaja no está cubierto por los sistemas de protección social.

Comunicado de prensa | 20 de julio de 2021

(Buenos Aires, OIT Argentina) – Las políticas de protección social destinadas a la niñez tienen un impacto positivo en la lucha contra el trabajo infantil. Así lo demuestra una investigación realizada en el marco del proyecto Measurement, Awareness-Raising, and Policy Engagement to Accelerate Action against Child Labour and Forced Labour (MAP16), de la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Argentina. 

En el Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil, las investigadoras Mónica y Maribel Jiménez analizaron las políticas de protección social en el país y estudiaron cómo inciden en esta problemática. El estudio se publicó en el marco de la iniciativa #InfanciasEnJuego, una nueva campaña de la OIT Argentina que se propone sensibilizar sobre lo perjudicial que resulta el trabajo en la infancia.  

“Las conclusiones de esta investigación nos permiten dimensionar el rol de la protección social como potencial pilar de prevención del trabajo infantil”, dijo Bárbara Perrot, coordinadora nacional del proyecto MAP16, quien estuvo a cargo del estudio.  

Como señala el estudio, en Argentina, 1 de cada 10 niños, niñas y adolescentes trabaja y, en este grupo, casi 8 de cada 10 (el 76 por ciento del total) se encuentran cubiertos por alguno de los componentes de protección social vigentes en el país. Sin embargo, aproximadamente 1 de cada 5 niños, niñas y adolescentes que trabajan no poseen ninguna cobertura, independientemente del tipo de actividad productiva que realicen. 




De acuerdo con Perrot, “la investigación ahonda en dos de los principales componentes de la protección social vinculada con la seguridad de ingresos dirigidos a la niñez: las Asignaciones Familiares Contributivas (AAFF) y la Asignación Universal por Hijo (AUH)”. Asimismo, la coordinadora del proyecto MAP16 explicó que el estudio también analizó el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), implementado en 2020 para mitigar la crisis causada por la pandemia de la COVID-19. 

El impacto de estas políticas públicas sobre el trabajo infantil es heterogéneo. Por un lado, su incidencia es menor entre las mujeres y, al mismo tiempo, los programas bajo análisis no producen una reducción significativa de las actividades entre los niños, niñas y adolescentes que viven en áreas rurales. 

“Se requiere integrar, articular y mejorar el diseño de políticas para enfrentar una problemática tan compleja como el trabajo infantil”, afirmó Perrot y agregó: “Una de las principales es promover trabajo decente para los adultos, para que las niñas y los niños no tengan que salir a trabajar”.  

La educación aparece también como un componente necesario dentro de esta agenda. “Tenemos por delante el desafío de mejorar el acceso, la calidad y la conectividad de la educación”, explicó la coordinadora del proyecto de la OIT Argentina. 

Financiado por del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos (USDOL), el proyecto MAP16 promueve un mayor compromiso con la erradicación y la prevención del trabajo infantil y la protección del trabajo adolescente en Argentina mediante políticas basadas en evidencia. Para ello, el proyecto busca generar mejor conocimiento y comprensión de la prevalencia, las causas y las consecuencias del trabajo infantil y adolescente.