En Cuiabá, migrantes reciben capacitación profesional para ingresar en el mercado formal de trabajo

Para quienes buscan reiniciar la vida en Brasil, el proyecto de la OIT, MPT y CPM ofrece desde clases de portugués a capacitación profesional, ahora adaptadas a la modalidad virtual debido a la pandemia.

Notícias | 26 de Setembro de 2020
Proyecto de combate al trabajo esclavo apoya a trabajadores y trabajadoras migrantes, rescatados y vulnerables en Mato Grosso (Brasil).

Brasília – La cubana Yaricel Graveran se fue de su país un domingo por la mañana, la venezolana Ehidriliz Batista dejó su ciudad natal en un día de febrero y su compatriota Carmen Ramirez partió sin poder despedirse de su madre. Dejaron atrás historias y planes interrumpidos. Adelante, encontraron nuevos comienzos e incertidumbres en Brasil.

Yaricel, Ehidriliz y Carmen son algunas de las miles de personas que han migrado o buscado refugio en el país en los últimos años. Muchas de ellas intentan construir una nueva vida en Cuiabá, capital de Mato Grosso, donde buscan ayuda en el Centro de Pastoral para Migrantes (CPM). Hace más de 30 años, el CPM trabaja en la atención de emergencias y en la defensa de los derechos humanos de la población migrante.

Yaricel Graveran, migrante cubana.
“Si hay algo de lo que no me arrepiento em mi vida, es haber venido a Brasil. A pesar de las necesidades por las que pasé aquí, estoy muy agradecida a Dios, ya que conocí a muchas personas que me ayudaron mucho, ahora tengo un bebé, conseguí trabajo y una casa”, dijo Yaricel, que vive en el país desde hace tres años.

Viviendo en Cuiabá con sus tres hijos pequeños, Ehidriliz Batista planeaba ir a Uruguay, donde tiene familia, pero cambió de opinión. “Me dijeron que Brasil es uno de los países que más ayuda a los venezolanos. Y eso cambió mi decisión de irme a Uruguay”.

Sea migrando a través delas fronteras internacionales o dentro del país, los trabajadores migrantes se encuentran entre los grupos de población más vulnerables al riesgo de ser reclutados a trabajar en condiciones análogas a la esclavitud. El artículo 149 del Código Penal brasileño define el trabajo análogo a la esclavitud como: “reducir una persona a una condición análoga a la esclavitud, ya sea sometiéndola al trabajo forzoso o a la jornada exhaustiva, o sometiéndola a condiciones de trabajo degradantes, o restringiendo, por cualquier medio, su locomoción en razón de deuda contraída con el empleador”.

Conscientes del problema, en 2019, el Ministerio Público del Trabajo (MPT) de Mato Grosso, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el CPM se unieron en un proyecto para combatir el trabajo esclavo en el estado. El propósito es reducir la vulnerabilidad, garantizar los derechos básicos y promover la empleabilidad de los trabajadores migrantes, rescatados y vulnerables en Mato Grosso, a través de acciones integradas que protejan a esta población del riesgo de ser llevados a trabajar en condiciones análogas à la esclavitud y otras formas de explotación.

Un riesgo cuya tendencia es aumentar en tiempos de crisis causadas por la pandemia de COVID-19.

Migrantes, trabajo esclavo y pandemia

Antes de la pandemia, los datos globales de la OIT ya mostraban que más de 40 millones de personas fueron victimas de formas de esclavitud moderna en 2016. En Brasil, más de 50 mil trabajadores fueron rescatados en situación de trabajo esclavo entre 2003 y 2018, según el Observatorio Digital para la Erradicación del Trabajo Esclavo y Trata de Personas. Mato Grosso es un estado estratégico para combatir el trabajo esclavo. También según el Observatorio, Mato Grosso es el segundo estado con mayor número de trabajadores rescatados del trabajo esclavo entre 2003 y 2018, con 4.384 personas.

De este total, solo el 40% (1.802) residen en el estado. Las cifras ayudan a ilustrar que Mato Grosso es un destino para trabajadores y trabajadoras que migran de otras partes de Brasil u otros países en busca de mejores condiciones de vida.

Mato Grosso es uno de los destinos de trabajadores y trabajadoras migrantes, en Brasil.
Ahora bien, una de las características de la actual crisis económica y laboral derivada de la pandemia es la velocidad del impacto, que se tradujo en un colapso inmediato de los ingresos del trabajo y de las familias de un grupo muy amplio de la población. Según la OIT, los efectos de la crisis no serán distribuidos igualmente y tendrán un impacto más profundo en personas y en familias que ya se encontraban en situación de vulnerabilidad socioeconómica. Esto incluye personas con empleos menos protegidos y sueldos más bajos, así como a migrantes. Muchos trabajadores y trabajadoras migrantes y refugiados están empleados en condiciones de informalidad, con baja remuneración, o en empleos sin protección social.

Adaptación en tiempos de COVID-19

Debido a las medidas de distanciamiento social, restricciones a la circulación de personas y suspensión de servicios adoptadas para contener la propagación del coronavirus, el proyecto en Mato Grosso también adoptó procedimientos de emergencia para continuar la asistencia a migrantes durante la pandemia.

“Empezamos a hacer atenciones en línea, por el teléfono o por grupos creados en una aplicación de intercambio de mensajes para ayudar a emitir documentos y brindar información sobre el acceso a los servicios públicos. Programamos citas para que los migrantes puedan buscar sus documentos y evitar aglomeraciones. Creamos también material informativo para la población migrante”, dijo Eliana Aparecida Vitaliano, coordinadora del CPM.

La distribución de canastas básicas busca garantizar la seguridad alimentaria y nutricional de los migrantes y sus familias.
Otra acción fue garantizar la seguridad alimentaria y nutricional de los trabajadores rescatados, migrantes y sus familias, mediante la distribución de 312 canastas básicas de alimentos.
“En tiempos de crisis económica como la que estamos viviendo, sabemos que la población más vulnerable, como los trabajadores rescatados y migrantes, está aun más expuesta al riesgo de ser llevada a trabajar en formas análogas a la esclavitud. Como muchos brasileños, esas personas están preocupadas con el bienestar de sus familias, el futuro de sus hijos y el día de mañana. Por eso, es necesario garantizar plenamente sus derechos y su seguridad”, dijo Tathiane Menezes do Nascimento, del MPT de Mato Grosso.

Red sostenible de trabajo decente

El proyecto de combate al trabajo esclavo en el estado establece una secuencia de acciones integradas y complementarias para llevar al trabajador rescatado, al migrantes y a sus familias de la vulnerabilidad y de la posibilidad de cooptación al trabajo esclavo – y de la consecuente exclusión socioeconómica – al empoderamiento como ciudadanos conscientes de derechos, a la inserción social y cultural y a la inclusión en el mercado de trabajo decente.

El primer paso es asistir y conducir a los trabajadores rescatados, migrantes y sus familias para que accedan a políticas públicas y a la asistencia social, de manera que puedan solicitar la emisión de documentos como el carnet de trabajo, el CPF y el Registro Nacional de Extranjeros (RNE), además de acceder a servicios de educación y salud y a los beneficios del gobierno federal, como el Beneficio Emergencial de Preservación del Empleo y del Ingreso. Desde el comienzo del proyecto, se ha atendido a más de tres mil personas.

Carmen Ramirez, migrante venezolana.
El proyecto promueve la inserción social, cultural y al idioma de los migrantes a través de cursos de portugués básico impartidos por profesores voluntarios, además de charlas sobre los aspectos culturales de Brasil. Para garantizar la capacitación continua a pesar de la pandemia, el curso tuvo que innovar y adaptarse. La sala de clases se convirtió en dos grupos creados en una aplicación de intercambio de mensajes. En las clases virtuales semanales, los profesores comparten videos y pasan ejercicios para la clase de 60 personas. Los alumnos hacen las tareas, hacen preguntas y envían fotos para comprobar que han hecho sus deberes.

“Yo quise hacer el curso de portugués porque creo que si aprendo a hablar mejor el idioma, mi vida en Brasil será mejor, podré entender mejor las cosas. Yo no sabía muchas cosas, ahora lo entiendo más fácilmente”, dijo Carmen Ramires, de 23 años, que lleva poco más de un año en Brasil.

Estudiar también estaba en los planes del haitiano Milius Milfort cuando llegó a Mato Grosso en el 2017.

“Yo pensé: voy a estudiar, voy a trabajar y voy a la universidad. Hoy puedo decir en voz alta que estoy logrando mi sueño”, dijo él, que tiene una beca para el curso de Gestión de Procesos en la Universidad Católica de Mato Grosso (FACC-MT).
Milius Milfort, migrante haitiano.
El proyecto también informa a los migrantes sobre los derechos sociales y laborales brasileños.

“Como los aspectos culturales y laborales en Brasil pueden ser diferentes a los del país de origen del migrante, la formación y el acceso del trabajador migrante al mercado laboral formal requiere no solo el conocimiento de la cultura y el idioma brasileños, sino también conocimiento de los derechos sociales, labores y sobre el acceso a las políticas públicas del país para que se adapten más fácilmente”, dijo Laura Díaz, oficial de proyectos en Políticas Públicas de la Oficina de la OIT en Brasil.

El siguiente paso es preparar a los migrantes para la búsqueda de trabajo decente a través de la formación profesional. Instituciones educativas, como el Servicio Nacional de Aprendizaje Comercial (SENAC), ofrecen cursos profesionales de mesero/mesera y servicios generales dirigidos al mercado laboral local. Debido a la pandemia y con el fin de no interrumpir la formación profesional, estos cursos prácticos fueron adaptados para que los alumnos pudieran aprender de forma remota, utilizando un teléfono celular.

Migrantes reciben orientaciones sobre el acceso a políticas públicas y a la asistencia social.
“Es siempre un placer poder atender a los más necesitados y que buscan convertirse en profesionales, porque a medida que el mercado es cada vez más competitivo, un alumno preparado por el SENAC tendrá más oportunidades. Recibir alumnos de otros países en nuestras clases, y ayudarlos en el proceso de formación profesional, és un intercambio de culturas y experiencias, que en conjunto fortalecen tanto al alumno como a la institución. La transformación a través de la educación profesional es nuestro propósito”, dijo Eliana Salomão, Directora Regional del SENAC en Mato Grosso.

Paralelamente, el proyecto busca crear una red de empleabilidad sostenible. Para ello, se realiza un mapeo de oferta y demanda laboral, lo que genera una base de datos sobre cupos de trabajo.

“Es importante aclarar a las empresas que los migrantes se rigen por las mismas leyes laborales que el resto de los trabajadores brasileños. Es necesario desmitificar la idea de que existe una dificultad en la contratación de migrantes, ya que a partir del momento en que el trabajador migrante obtiene su CPF, ya puede sacar su carnet de trabajo, que ahora es digital y se puede hacer por la página web del Ministerio de Economía, y ser contratado”, dijo Marilete Mulinari Girardi, auditora fiscal del Ministerio de Economía.

Finalmente, se realiza un seguimiento periódico para comprobar la adecuación y las condiciones de trabajo del migrante contratado.

“Las políticas públicas deben garantizar el acceso y la inserción de personas rescatadas del trabajo análogo a la esclavitud y de migrantes al trabajo decente. La OIT está comprometida a trabajar con gobiernos, empleadores, organizaciones de trabajadores y las demás partes interesadas para garantizar un futuro positivo para todas las personas y para los trabajadores migrantes y sus familias. De esta manera, podrán utilizar sus habilidades y talentos para ayudar a reconstruir una normalidad mejor después de la pandemia, con inclusión y trabajo decente”, dijo Maria Claudia Falcao, coordinadora del Programa de Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo, de la Oficina de la OIT en Brasil.

(*) Con informaciones de Lorena Sánchez Gonzales, asesora especializada en público vulnerable del CPM.