Informe global de la OIT: mejora situación de los derechos laborales fundamentales aunque persisten violaciones graves

El informe expresa su preocupación por la situación en Colombia y Venezuela. El respeto por los derechos laborales fundamentales ha mejorado y la situación es más alentadora que hace cuatro años, aún cuando persisten acciones de intimidación contra trabajadores y empleadores cuando buscan organizarse, incluyendo muertes, detenciones y violencia, dice un nuevo informe de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT).

Noticia | 22 de mayo de 2004

El informe expresa su preocupación por la situación en Colombia y Venezuela.   El respeto por los derechos laborales fundamentales ha mejorado y la situación es más alentadora que hace cuatro años, aún cuando persisten acciones de intimidación contra trabajadores y empleadores cuando buscan organizarse, incluyendo muertes, detenciones y violencia, dice un nuevo informe de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT).

22 de mayo 2004


“Se observan persistentes violaciones al derecho a la libertad sindical y de asociación de los trabajadores y de los empleadores, que revisten diversas formas, incluido el asesinato, la violencia, el encarcelamiento y la negativa a conceder a las organizaciones el derecho legal a existir y funcionar”, dice el informe Organizarse en pos de la justicia social, publicado como parte del seguimiento de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo 1/.

 “Hay quien sigue perdiendo la vida y la libertad al intentar organizarse y defender sus derechos fundamentales de forma colectiva”, plantea el informe.

A pesar de los progresos obtenidos con la cooperación técnica y las ratificaciones, el sistema de control de cumplimiento de las normas sigue detectando violaciones en todas las regiones del mundo. En algunos casos son problemas persistentes y preocupantes. Uno de los casos al que se le ha dado mayor atención es el de Colombia, donde un programa especial de cooperación técnica busca proteger a los dirigentes sindicales de la violencia y los asesinatos. En el caso de Venezuela, tanto organizaciones de empleadores como de trabajadores han presentado protestas contra las políticas del Gobierno.

 Sin embargo, este informe también advierte que hay signos alentadores de avance en el respeto de estos derechos laborales, al plantear que ha habido “una tendencia en general positiva, vinculada a la propagación de la democracia, los elevados índices de ratificación de las normas internacionales del trabajo fundamentales y la mayor transparencia en los mercados mundiales”, y que eventualmente podría alcanzarse un nivel de ratificación universal de los convenios más relevantes.

 Por otra parte el informe dice que hay un mayor reconocimiento al hecho que la libertad sindical y de asociación y del derecho a la negociación colectiva “incide de manera importante en la solidez del desarrollo económico … al propiciar el reparto de los beneficios del crecimiento y fomentar la productividad, las medidas de ajuste y la paz laboral”.

 “El derecho a organizarse es una de las herramientas más poderosas para promover el trabajo decente y un desarrollo sostenible que permita reducir la pobreza”, dijo el Director General de la OIT, Juan Somavia.

 “Se trata de un derecho humano fundamental en el campo del trabajo, un derecho vinculado al desarrollo del cual no podemos prescindir. En este caso la pregunta ya no es si corresponde o no respetar estos principios y derechos, sino cuál es la mejor manera de respetarlos y utilizarlos”, agregó.

 Organizarse en pos de la justicia social es el segundo informe mundial sobre libertad sindical y de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva publicado en el marco de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, que fue adoptada en 1998 por la Conferencia Internacional del Trabajo.

 El anterior había sido difundido hace cuatro años, y el nuevo documento examina medidas adoptadas desde entonces, así como la cooperación técnica que la OIT ha aportado para respaldar a sus mandantes en la aplicación práctica de estos principios y derechos en el trabajo.


Tendencias positivas, soluciones factibles

 El informe destaca que ha habido avances “positivos y alentadores” en la promoción de los derechos fundamentales en el trabajo, incluyendo el de libertad sindical y de asociación y del derecho a la negociación colectiva, desde que en el año 2000 2/ hiciera notar que “en la práctica, aún falta mucho para conseguir una aceptación universal de esos principios y derechos fundamentales”. Este año, en cambio, la OIT “está avanzando hacia una ratificación universal” de los convenios relacionadas con estos derechos.

 Durante los últimos cuatro años además del aumento en las ratificaciones de las normas laborales internacionales fundamentales, la OIT ha notado que estas adhesiones han sido complementadas con una mayor concientización sobre la necesidad de avanzar en reformas legales, un mayor diálogo social y cooperación entre gobiernos, empleadores y trabajadores.

 Con respecto a la situación de algunos grupos específicos de trabajadores, el informe destaca que pese a la magnitud del desafío se están logrando avances en la protección de empleados públicos, de migrantes, así como de trabajadores en la agricultura, en zonas francas industriales, en los hogares y en la economía informal, que enfrentan difíciles condiciones laborales, exclusión de la protección legal, violencia y acoso cuando tratan de organizarse, abusos físicos, y relaciones de empleo ambiguas o disfrazadas.

 El informe incluye ejemplos de la asistencia técnica realizada en el marco de la Declaración de la OIT, con un importante respaldo financiero de donantes. Se cubren aspectos que van desde asesorías sobre las reformas legales has proyectos multifacéticos a largo plazo que operan en algunos países o en grupos regionales de todos los continentes.

 Entre estos hay un proyecto para la redacción de un nuevo código del trabajo para Timor Leste, y otro para diseñar el de Ucrania. En Africa, uno de los proyectos en marcha para Kenya, Uganda y Tanzania busca garantizar la libertad sindical y de asociación y del derecho a la negociación colectiva mediante reformas legales, mientras que en el Caribe otro proyecto tiene como meta mejorar la competitividad en la economía mundial superando las confrontaciones para avanzar hacia mejores relaciones laborales entre empresarios y trabajadores.

 En Asia y el Pacífico organizaciones nacionales de empleadores están trabajando con la OIT para aumentar la participación de las mujeres, dándole mayor espacio de participación a las empresarias.

 Estos son sólo algunos de los ejemplos del trabajo realizado en unos 50 países donde la OIT ha desarrollado actividades de cooperación técnica. Un número mayor de países ha recibido asesorías de la Organización.

 El resultado es que en apenas cuatro años “la combinación de actividades de cooperación técnica para promover la Declaración, incluyendo campaas de movilización, asesorías y capacitación, están teniendo un impacto”.

 En el marco de la Declaración la OIT trabaja con los mandantes para:

  • Superar los obstáculos que impidan la ratificación y la aplicación de las convenciones más importantes;
  • Apoyar las posibilidades de organización y negociación de grupos de trabajadores más vulnerables;
     
  • Entender mejor cómo estos principios pueden ayudar a la construcción de un mercado de trabajo que promueva los derechos, el desarrollo económico y la reducción de la pobreza; y
     
  • Profundizar los conocimientos, los servicios de asesoría, la cooperación técnica, la promoción y la concientización en torno a este tema.

 Organizarse en pos de la justicia social dice que en una sociedad globalizada la libertad sindical y de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva “aportan una línea de conexión entre los objetivos sociales y los requerimientos del mercado”. Agrega que de acuerdo con la evidencia recopilada estos derechos “ayudan a mejorar el rendimiento económico y comercial, y no tiene los efectos negativos que a menudo han sido pronosticados por algunos teóricos de la economía”.

 Los ejemplos concretos de acciones a nivel nacional realizadas con el respaldo técnico de la OIT que presenta el informe, confirman que el verdadero dilema es cómo poner en práctica estos principios y derechos.


Progreso a nivel mundial

 El informe dice que durante los últimos cuatro años hubo notorios progresos en el proceso de ratificación de dos convenios fundamentales en los cuales se definen estos principios y derechos, y que en ambos casos se avanza hacia una posible ratificación universal por parte de la totalidad de los 177 estados miembros de la OIT. También advierte que la globalización plantea nuevos desafíos.

 En términos estrictamente numéricos, precisa el informe, este nivel de ratificaciones aún deja fuera de la protección de estos instrumentos internacionales a cerca de la mitad de los trabajadores del mundo. Por diferentes motivos, países grandes como Brasil, China, India, México y Estados Unidos aun no han ratificado los convenios fundamentales sobre libertad sindical y de asociación.

 El Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948 (núm. 87) ha sido ratificado por 142 estados miembros, por encima de los 135 que habían adherido hace 4 años. Y el Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, 1949 (núm. 98) ha recibido 154 ratificaciones, por encima de las 149 del ao 2000.

 A nivel regional las tasas de ratificación son variables. En Europa es de 96 por ciento para el Convenio núm. 87 y de 100 por ciento para el Convenio núm. 98. En Africa son de 87 por ciento y 96 por ciento, en América de 91 por ciento y 86 por ciento, en Asia Pacífico de 46 por ciento y 64 por ciento, y en los países árabes de 27 por ciento y 45 por ciento.

 Pero el informe también advierte que las ratificaciones no ofrecen un panorama completo de lo que ocurre en el mundo. “En muchas partes del mundo y en muchos sectores de la economía se presenta un hecho alarmante: no se respetan ni la libertad de asociación ni el derecho a la negociación colectiva”, dice el informe. “Incluso en los casos en que la legislación reconoce estos derechos, las personas que desean ejercerlos pueden enfrentarse con serias dificultades”.

  El informe recuerda que en el marco de la Declaración de la OIT todos los países miembros, “aun cuando no hayan ratificado los convenios aludidos, tienen un compromiso que se deriva de su mera pertenencia a la Organización de respetar, promover y hacer realidad, de buena fe y de conformidad con la Constitución (de la OIT), los principios relativos a los derechos fundamentales que son objeto de estos convenios”, y que incluyen la libertad sindical y de asociación y del derecho a la negociación colectiva 3/. La OIT está dispuesta a ofrecer asistencia a todos los países, incluso a los más grandes, para apoyarlos en el proceso de ratificación y aplicación de estos convenios.