La OIT insta a identificar al empleo como una prioridad política en las estrategias de desarrollo

La Oficina Regional de la OIT presentó sus propuestas para el crecimiento del empleo de calidad a la Conferencia Regional del Empleo del MERCOSUR.

Noticia | 20 de abril de 2004

La Oficina Regional de la OIT presentó sus propuestas para el crecimiento del empleo de calidad a la Conferencia Regional del Empleo del MERCOSUR 

20 de abril 2004

La generación de trabajos de calidad debe plantearse como un objetivo central de la política económica de los países del MERCOSUR y no sólo como el resultado deseable del crecimiento económico, advierte un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo, que insta a identificar el empleo como una prioridad política en las nuevas estrategias de desarrollo en la región.

El Informe de la OIT “Generación de trabajo decente y empleo de calidad en el MERCOSUR” que contiene una batería de propuestas en materias económica, social y laboral fue examinado por los delegados a la Conferencia Regional del Empleo de MERCOSUR que tuvo lugar en Buenos Aires el 15 y 16 de abril.

Al trazar un diagnóstico sobre la situación del empleo en los cuatro países del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), el informe advierte que, ya sea por un alto índice de desocupación,  por una elevada dosis de informalidad y trabajo precario o por una alta proporción del empleo en actividades atrasadas, más del 50 % de la población económicamente activa (PEA) está afectada por el desempleo abierto o se encuentra ocupada en labores de bajísima productividad. “Las consecuencias de este hecho-alerta el informe- son muy serias, tanto por la gravedad de la exclusión e inequidad social como por la evidencia de que los modelos de crecimiento económico adoptados en el pasado no sirvieron para enfrentar esa situación”.

El informe de la OIT pasa revista a las políticas económicas aplicadas en la mayoría de los países de América latina en los últimos quince años, “consistentes principalmente en  mantener una estabilidad de precios que permitiera el funcionamiento libre y estable de los mercados.” Un mercado con precios estables – se argumentaba- asignaría eficientemente inversión y trabajo a aquellos sectores y actividades que ofrecieren ventajas comparativas lo que induciría un crecimiento económico competitivo e inserto en las corrientes mundiales del comercio. Este crecimiento en sectores y actividades identificadas por el propio mercado tendría un efecto dinamizador sobre el resto de la economía y permitiría generar el empleo que los países necesitan, siempre que se eliminen las distorsiones que, se dice, existen en el mercado de trabajo. En este enfoque, por ejemplo, la política laboral se orienta esencialmente a reducir los costos laborales para lograr una mayor competitividad con precios estables. “En un contexto en el que se asume que las fuerzas del mercado asignan eficazmente recursos y adaptan espontáneamente los países a la evolución externa, no hay necesidad –dice el informe- de definir una estrategia de desarrollo y sus objetivos: la única estrategia necesaria será eliminar los obstáculos para el libre funcionamiento de los mercados.”

El informe considera que existen otros cursos de acción posibles en política económica que descansan en suponer “que el libre juego de los mercados no conduce  automáticamente al pleno empleo de los recursos ni a la plena adaptación de la economía a un contexto externo cambiante.”  Al identificar al empleo como objetivo explícito de las políticas económicas y al no apoyarse en el ajuste espontáneo de los mercados para lograrlo, la OIT plantea en su informe una visión que “pone el énfasis en orientar y guiar el funcionamiento de los mercados hacia los objetivos considerados prioritarios de una sociedad: la adaptación a los cambios en el entorno externo, el trabajo decente con empleos de calidad, la satisfacción de las necesidades básicas, la justicia, la equidad y la libertad.” 


Hacia una estrategia de desarrollo diferente

El documento de la OIT propone una estrategia de desarrollo para los países del MERCOSUR articulada en cuatro niveles: política macroeconómica, políticas meso económicas, políticas micro-económicas y políticas activas hacia el mercado laboral y de gasto social. 

“La política macroeconómica- plantea la OIT- se basa esencialmente en un tipo de cambio real, competitivo y estable, que sirve de marco para un esquema de crecimiento.”

Tomando nota que tanto la política cambiaria como la monetaria y la fiscal deben orientarse para defender una cierta meta de estabilidad de precios y de tipo de cambio real competitivo, el informe señala que la puesta en práctica de tales políticas redundarían en el estímulo a las exportaciones, a la producción nacional competitiva con importaciones y en el crecimiento del empleo.

En el nivel meso-económico se recomienda la aplicación de políticas destinadas a facilitar la inversión, particularmente en sectores comerciables, a desarrollar la infraestructura productiva, a establecer un marco de seguridad jurídica  y a lograr un funcionamiento eficaz del sistema financiero y el mercado de capitales. El informe pone especial énfasis en medidas dirigidas a desarrollar “redes productivas” en los países del MERCOSUR que permitan estimular  la producción de bienes y servicios de alta tecnología .

Dentro de las políticas macroeconómicas, el informe de la OIT alienta a impulsar  decisiones en las empresas  para aumentar la productividad total de todos los recursos, incluyendo la mano de obra. Ente estas decisiones, la OIT destaca las políticas de capacitación y formación, el acceso a las innovacionj4es, la articulación de la micro y pequeña empresa y el acceso a recursos para las mismas; la institucionalidad laboral compatible con un aumento de la productividad total y la difusión de estrategias de aumento y de la productividad a nivel de las empresas. El aumento de la competitividad-dice el informe-emerge en parte como resultado del aumento de la productividad vinculado al ajuste de los mercados. Pero también es cierto que hoy existen políticas deliberadas para fortalecer y ampliar decisivamente esas tendencias. “No puede lograrse, como se pretendió en el pasado reciente, con la simple reducción de los costos laborales, medios que condujeron a la precarización del mercado laboral.”

El informe sostiene que una adecuada combinación de políticas meso y macroeconómicas permitirá gradualmente aumentar la productividad total a nivel micro y reducir los costos totales unitarios, constituyéndose poco a poco en la base de una productividad genuina que descanse en el esfuerzo productivo. La OIT está convencida de que esta aproximación no perjudica a los trabajadores ya que en un contexto de tipo de cambio real competitivo que aliente decisiones de inversión y expansión de la producción, las mejoras de la productividad son acompañadas con aumentos rápidos de la inversión que incrementan el empleo. Por otra parte-dice el informe-  el aumento de la productividad total es el factor decisivo que permitirá el aumento sostenido de los salarios reales de los trabajadores sin afectar decisiones de inversión. “Con ello-se argumenta- la pugna distributiva por el lado de los trabajadores no se limitará como en el pasado a lograr ajustes del salario nominal iguales a la inflación de manera de no perder capacidad adquisitiva, sino a negociar aumentos de salario real asociados al aumento de la productividad. Para los empleadores significa también, al igual que para los trabajadores, transitar de una negociación generalmente confrontacional a una negociación estratégica de suma positiva donde todas las partes ganan. “

El informe llama a poner un énfasis especial en las políticas de gasto social focalizado orientadas a transferir ingresos y asegurar el acceso a nutrición, salud y vivienda para los más necesitados. “Estas políticas-estima la OIT- además de constituir un objetivo en si mismo estimulan la demanda”. Asimismo el documento insta a desarrollar políticas activas de empleo, orientadas a promover un mejor funcionamiento del mercado laboral y a establecer programas de empleo en diversas áreas prioritarias.

El informe de la OIT concluye señalando que el crecimiento del empleo de calidad no depende de lo que se haga en un determinado programa activo de empleo, sino que es un objetivo asumido y un resultado buscado de una estrategia de desarrollo. En resumen, la propuesta presentada coloca al régimen macroeconómico de tipo de cambio real como marco general y combina con el mismo políticas para aumentar la productividad a nivel macroeconómico, políticas para facilitar la inversión en transables , políticas de promoción de las exportaciones ,integración y convenios comerciales , y políticas específicas para el desarrollo de redes productivas en comerciables. “Son estas medidas las que orientan el mercado y no a la inversa”, concluye la OIT.