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Pueblos indígenas en el centro de una recuperación inclusiva y sostenible

Unas 54 millones de personas indígenas en la región están afectadas por altos niveles de pobreza e informalidad. En el #DiaPueblosIndigenas se plantea la necesidad de generar oportunidades de trabajo decente, en este artículo del especialista regional de @OITAmericas, Hernán Coronado.

Opinión | 9 de agosto de 2021
Hernán Coronado
En América Latina y el Caribe hay más de 54 millones de personas indígenas que representan alrededor de 8,5 por ciento de la población regional.

En el Día Internacional de los pueblos indígenas, es oportuno destacar la necesidad de tomar medidas para mejorar las condiciones de vida de los pueblos indígenas que ya antes de la pandemia constituían casi 30 por ciento de las personas en pobreza extrema en la región. Esto implica desde garantizar una atención culturalmente adecuada en los procesos de vacunación, hasta generar las condiciones para que puedan acceder a trabajos decentes y estar bajo la cobertura de los sistemas de protección social.

Debido a la pandemia, los medios de vida de los pueblos indígenas han sido profundamente afectados. Las mujeres y los hombres indígenas trabajan en sectores muy perjudicados por la pandemia, desde los servicios, incluido el trabajo doméstico, la hostelería y el turismo, hasta el comercio, el transporte, la industria y la construcción. Las mujeres indígenas se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad.

Aunque el trabajo es la principal fuente de ingresos durante la vida económicamente activa, la protección social desempeña un papel fundamental para garantizar la estabilidad de los ingresos de hombres y mujeres en edad de trabajar, así como de sus familias, y esto ha sido particularmente importante para las personas que quedaron sin ocupación a causa de la pandemia.

Según estimaciones de OIT el 85 por ciento de los indígenas en América Latina que desarrollan sus actividades laborales en empleos informales, que en la mayoría de los casos implican un trabajo inestable, con bajos ingresos, sin derechos, y sin cobertura de la protección social.

Al mismo tiempo, es importante considerar que las escasas oportunidades de obtener ingresos, así como la pérdida de tierras y de acceso a los recursos naturales son factores que explican la constante migración de las mujeres y los hombres indígenas fuera de sus territorios tradicionales, en un intento de mejorar su situación socioeconómica.

Hay una transición de zonas rurales a urbanas, en particular para los pueblos indígenas en los países de ingreso mediano. Actualmente, en América Latina, el 47,8 por ciento de las personas indígenas vive en zonas rurales y el 52,2 por ciento en centros urbanos, lo cual hace necesaria una nueva mirada para abordar las cuestiones indígenas vinculadas a su desarrollo social y económico.

Como respuesta a la crisis sanitaria al menos 12 países de la región emprendieron esfuerzos en la elaboración de planes, programas o protocolos dirigidos a la población indígena. Sin embargo, son pocos los casos donde se establecieron sistemas de información y registro, así como mecanismos de diálogo con pueblos indígenas, que son fundamentales para dotar de pertinencia a las acciones, asegurar su sostenibilidad y garantizar que las prioridades de desarrollo de los pueblos indígenas se vean reflejas en las decisiones estatales.

En línea con lo anterior los programas en materia laboral que se han desarrollado para hacer frente a la crisis en general no consideran la especificidad de los pueblos indígenas.

Este no es un dato menor si consideramos que los hombres y las mujeres indígenas pueden tener menos oportunidades de acceder a la educación que sus homólogos no indígenas: 46,6 por ciento de las personas indígenas adultas con empleo no tiene educación. La brecha es aún mayor en el caso de las mujeres indígenas 53,6 por ciento, lo que las convierte en las que menos probabilidad tienen de finalizar la educación básica.

Las desigualdades mencionadas en materia de educación y formación inciden en la participación de los hombres y las mujeres indígenas en puestos de trabajo de calidad, la experiencia de los pueblos indígenas en el mundo del trabajo suele estar marcada por la discriminación, los salarios bajo y las condiciones de trabajo deficientes.

Frente a ello, tenemos la enorme responsabilidad de tomar acción conjunta y avanzar en la institucionalización de la consulta, y en la especialización del sector público para atender los temas relativos a pueblos indígenas para asegurar su participación en los programas y planes de desarrollo que garanticen la ampliación de la cobertura social, la formación profesional y los sistemas primarios de salud.

Los pueblos indígenas y sus organizaciones tienen un papel destacado en la formulación de una respuesta a la pandemia y la construcción de la recuperación a la crisis mundial que sea inclusiva e sostenible.

Es por ello que este 9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, las Naciones Unidas reivindican su inclusión, participación y aprobación en la constitución de un sistema con beneficios sociales y económicos para todos.

- Los datos provienen de los informe de OIT “Aplicación del Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales Núm. 169 de la OIT: Hacia un futuro inclusivo, sostenible y justo”, “Realidades de las mujeres indígenas: Una mirada desde el Navegador Indígena”, “Efectos de la COVID-19 en las comunidades indígenas: una mirada desde el Navegador Indígena” y de un informe sobre la protección social de los pueblos indígenas en América Latina y el Caribe (en preparación).