18ª Reunión Regional Americana

Discurso de Barbara Figueroa (CUT Chile), Representante de los Trabajadores

Comentarios al Informe del Director General de la OIT "Las Américas ante los retos del siglo 21: empleo pleno, productivo y trabajo decente”.

Declaración | Lima, Peru | 15 de octubre de 2014
Gracias Señor Director por darme la palabra, mi intervención estará centrada en la identificación de los que, coincidiendo con el Informe, consideramos son algunos de los principales retos y desafíos a enfrentar, para la promoción de una estrategia de desarrollo sustentable con un enfoque de derechos, basada en la generación de pleno empleo, productivo y trabajo decente, promoviendo reales y efectivos procesos de dialogo tripartito y bipartito, donde la negociación colectiva ocupa un lugar central.

El Informe nos alerta sobre un escenario donde los retos de sostenibilidad económica, de cara a una fase menos dinámica del ciclo, se vienen conjugando con los profundos rezagos de estructuras productivas desarticuladas y rezagadas basadas en un crecimiento “hacia afuera” con peso importante de exportaciones primarias y escasa participación de manufacturas. Los límites de estas políticas de crecimiento se encuentran vinculados a bajos niveles de inversión productiva y con poca incorporación de progreso técnico, con frágiles sistemas bancarios y financieros para el desarrollo, con déficits de infraestructura, con una elevada informalidad en el mundo del trabajo, una reducción del porcentaje del PIB destinada a salarios, con brechas de bienestar social vinculadas con fuertes carencias de servicios públicos de agua, educación, salud y de reducida cobertura de la protección social y los sistemas de seguridad social, con crecientes presiones ambientales y energéticas, con una débil gobernanza de los recursos naturales estratégicos, así como con el persistente déficit del respeto de los derechos laborales, y el relativo avance de la democracia participativa en nuestros países.

Coincidimos con el Director General cuando afirma en su informe, que las características de la estructura productiva de nuestros países obstaculizan crecientemente la promoción de un desarrollo sustentable generador de trabajo decente y productivo, estableciendo serios límites para la superación de la precariedad laboral, así como para enfrentar los desafíos de reducción de la desigualdad de ingresos.

Señor Director General, en Las Américas se viene registrando un importante crecimiento del trabajo precario, principalmente a partir del trabajo tercerizado, ya sea mediante contratación de empresas o del recurso a la intermediación de agencias de trabajo temporario, o vía el trabajo por cuenta propia que es dependiente de las empresas formales, bajo formas que simulan la relación de dependencia. También se recurre a contratos individuales de corto plazo, que es la otra cara de la precarización. Este panorama está presente tanto en América Latina-Caribe como en América del Norte.

La evaluación positiva sobre el descenso del desempleo, el estancamiento del empleo informal y el crecimiento del empleo asalariado debe contrastarse con el nuevo tipo de empleo que se está generando tanto en las empresas formales del sector privado como en el sector público, el cual es un trabajo precario con condiciones laborales inferiores a las de los trabajadores permanentes, y sin derecho a la negociación colectiva y a cobertura de seguridad social. Esto incluye dos manifestaciones extremas: trabajo infantil y trabajo forzoso. El colorario de esta situación en nuestras economías es la mayor desigualdad de ingresos de nuestra historia, afectando la demanda agregada, el consumo y la inversión, llevándonos a un estancamiento generalizado de las economías.

Esta situación es producto combinado de tres factores: primero, de las restricciones al derecho colectivo que ha habido en nuestra región; segundo, de reformas laborales flexibiliza doras del derecho individual durante el funesto ciclo de neoliberalismo en varios de nuestros países; finalmente, de que, las nuevas formas de trabajo adoptadas en la práctica no han sido recogidas por las normas, provocando una situación de incertidumbre y ambigüedad aprovechada por los empleadores, cuando buscan solo la maximización de ingresos.

De hecho, la tendencia al estancamiento y aún a la caída de los salarios reales es una clara manifestación de la expansión de la precariedad laboral, lo que, a su vez, repercute en la caída de la participación de los asalariados en el ingreso, ya que los salarios no siguen el aumento de la productividad. Desde la crisis del año 2007 la productividad ha crecido tres veces más que los salarios, lo que nos indica que son los trabajadores los que hemos cargado con la crisis.

Señor Director General no alcanza con que aumente el empleo asalariado, la carrera por aumentos del producto y de la productividad viene dejando postergados a los trabajadores de la distribución de los frutos de periodos de crecimiento, como el que se ha registrado en los últimos diez años.

El empleo pleno, productivo, libremente elegido y decente es un objetivo prioritario si queremos enfrentar la desigualdad, y debe ser logrado mediante una combinación de políticas coherentes a nivel macroeconómico, laboral y social, lo que forma parte de las prioridades que traemos a esta Reunión Regional Americana. En el informe del Banco Mundial, la OIT y la OCDE, presentado en la reunión del G20, nos dice que el crecimiento está fuertemente ligado mayor igualdad, por la vía de más empleo, mejor empleo y mejor remunerado, apuntando a la negociación colectiva y salarios mínimos como instrumentos centrales en este desafío. Este informe es un punto de inflexión, abandonando las recetas neoliberales, para recuperar mercados del trabajo estables en contraposición a la flexibilidad que nos quieren imponer, los convoco a discutir una nueva institucionalidad laboral para nuestros países.

Coincidimos con el Informe al afirmar la urgente necesidad de impulsar el desarrollo a través de la promoción de fuentes internas de crecimiento con una mayor diversificación de la producción, superando la dependencia de las exportaciones primarias y promoviendo una estrategia coherente de integración regional que genere una articulación productiva y de mayores intercambios en la región, fortaleciendo experiencias previas de los procesos de integración regional en Las Américas para ganar nuevos nichos de inserción en la economía global, mediante especializaciones locales y cadenas. Se necesitan: políticas industriales, fiscales, monetarias y cambiarias para producir adecuados incentivos a la inversión y su composición, grandes empresas que contribuyan a la promoción de la equidad y la igualdad, incluyendo su cadena de proveedores; superación de la precariedad mediante un proceso de formalización, destacando las MiPymes; mejorar la cobertura de la protección y seguridad social y el incremento paulatino del salario mínimo; mejoras en el acceso a la educación básica y la formación a lo largo de la vida profesional , así como en la calidad; amplio acuerdo para un dialogo social tripartito y bipartito, tanto a nivel de empresa como sectorial, centrado en la negociación colectiva

Señor Director General, el Informe presentado nos convoca a pensar sobre el camino a seguir para promover cambios sustantivos y sostenibles. Las organizaciones sindicales, en el marco de sus prioridades establecidas para la presente reunión regional destacan que las propuestas para enfrentar de forma sustentable y con eje en la generación de trabajo decente deben combinar un marco coherente de políticas que incluyan políticas macroeconómicas que posibiliten la transformación estructural de nuestros países mediante una mayor inversión productiva y social basada en la justicia climática y en una transición justa.

Para ello se requiere de una nueva fiscal, entendida al mismo tiempo como instrumento directo e indirecto de reducción de la desigualdad, mediante la política tributaria y la política de gastos gubernamentales. Se recauda poco y mal, la estructura tributaria es regresiva, la carga tributaria es baja en la mayoría de los países, hay una alta evasión, las exenciones generalizadas, y el gasto social tiene un bajo impacto redistributivo. Es claro que la política de promoción de inversiones y la política social dependerá, de manera crucial, de esta transformación fiscal.


Nuestras prioridades también incluyen una amplia agenda de reformas a la normativa laboral, para incorporar a la organización y a la negociación colectiva a los trabajadores asalariados y no asalariados proclives a la precariedad e informalidad. Solo dos ejemplos: los pisos mínimos de tamaño para registrar una organización deben bajar en varios países, como los organismos de control de OIT lo han señalado; los trabajadores tercerizados deben poder organizarse y negociar colectivamente junto a los trabajadores fijos del mismo sector.

Señor Director General, el escenario mundial nos desafía para encontrar la salida final de la crisis, Las Américas, como en el 2009, debemos enfrentar el reto de encontrar un Desarrollo realmente Sustentable centrado en el trabajo decente. El neoliberalismo fracaso como modelo de desarrollo de nuestras sociedades, necesitamos buscar un modelo de desarrollo para la región basado en más empleo, mejor empleo y mejor remunerado.

Muchas gracias.