En África, la diversidad de actividades desarrolladas en 49 países englobó una exposición fotográfica en Etiopía, la difusión de monedas y sellos conmemorativos en Egipto, procesiones populares en la República Democrática del Congo y Ghana, canciones sobre el trabajo decente en Madagascar y las Seychelles, y marchas con niños en Marruecos y Níger. También tuvieron lugar concursos de poesía y ensayos en Camerún, Namibia y Swazilandia, así como encuentros tripartitos de baloncesto en Guinea, y de fútbol en Sudán. Asimismo, en Argelia, la inauguración de la nueva Oficina de la OIT fue un momento muy emocionante.
Como destacó Charles Dan, Director Regional de la OIT para África, tal diversidad puso de relieve tres aspectos fundamentales. En primer lugar, se hizo hincapié en las urgentes prioridades actuales, y en particular, en las consecuencias de la crisis mundial para los pueblos africanos. El mensaje fundamental consistió en la importancia de una respuesta concertada con raíces en el desarrollo local, y de una economía social vibrante. En segundo lugar, se planteó la urgencia de llevar a la práctica programas de trabajo decente en países que salen de la crisis y, en tercer lugar, se promovió extensamente el tripartismo como herramienta de desarrollo de gran capacidad.
En Asia y el Pacífico, el Director Regional Yamamoto señaló que el propósito era conseguir que el ámbito del trabajo funcione mejor para el mundo. También en Asia, la crisis económica y social actual constituyó el tema subyacente en los 22 países que celebraron el aniversario. Los organizadores del 90º aniversario de la OIT aprovecharon la ocasión para divulgar el mensaje de la continua relevancia de la OIT, mediante el contacto con otros interlocutores como ministerios de comercio e industria, y de asuntos de la mujer, los medios de comunicación, y la población en general, incluidos los niños. También participaron varios Jefes de Estado y de Gobierno, como en el caso de una innovadora proclamación del período comprendido entre el 21 de abril y el 1 de mayo como la “Semana de la OIT” por parte de la Presidenta de Filipinas.
Veintidós países de América Latina y el Caribe participaron en OIT 90, con tres actividades tripartitas. También en esta región, la ocasión brindó la oportunidad de establecer nuevos partenariados, en los que se incluyen, por ejemplo, a parlamentarios y a colectivos como el de los jóvenes. Se pusieron en marcha, asimismo, nuevas publicaciones e instrumentos, que van desde los mecanismos de protección social y certificación tripartita nacional de cualificaciones laborales, a una base de datos regional de estadísticas del trabajo. Se creó además un blog para la ocasión, en el que pueden compartirse conocimientos de manera interactiva y actualizada.
El Director Regional Jean Maninat llamó también la atención sobre a la crisis y la muy concreta respuesta manifestada por la Presidenta Kirchner, de Argentina, que puso de relieve la necesidad de que la OIT participe en los debates del G20, y posteriormente obtuvo el apoyo del Presidente brasileño Lula para enviar una carta conjunta a tal efecto a Gordon Brown, Primer Ministro del Reino Unido.
En Europa y Asia Central, la Directora Regional Petra Ulshoefer comenzó por subrayar el entusiasmo de los mandantes tripartitos y la participación de alto nivel que se movilizó entre los 20 países intervinientes. La diversidad de las actividades reflejó las prioridades nacionales, pero, al igual que en otras regiones, se hizo referencia a la crisis mundial y a la importancia de observar el principio de justicia social.
Al igual que en América Latina, se desvelaron planes para la incorporación de mecanismos regionales e internacionales en la agenda de actuaciones de la OIT. Por ejemplo, el Viceprimer Ministro belga anunció que el trabajo decente constituiría un aspecto importante en su próxima Presidencia de la UE. Las actividades se centraron en los logros nacionales alcanzados como resultado de la cooperación con la OIT a lo largo de los años, en el contexto de la universalidad de los valores de la Organización y de la permanente relevancia de éstos para cada contexto nacional. “90 años trabajando para la justicia social” fue el lema repetido para iluminar la firme respuesta de la OIT a la crisis, en el pasado y en el presente, así como su capacidad para la adaptación y la modernización.
El intento de encauzar los diálogos locales para que tengan una significación y una repercusión de ámbito mundial, en palabras del Director General, se documentó adecuadamente en esta revisión general preliminar efectuada por los Directores Regionales. Varias actividades adicionales se encuentran en fase de tramitación hasta finales de año. También se desarrollarán en muy diversas regiones del mundo, contribuyendo a dotar a los mensajes, los valores y las soluciones de la OIT de un carácter local y sostenible.