El informe señala que los países en desarrollo ya generaban el 12% de las exportaciones mundiales de componentes en 1999, una cuota que se elevará con el destacado crecimiento de los mercados emergentes, y en especial de Europa central y oriental, China e India. El informe señala también que, considerados desde la perspectiva de la importancia de la industria automotriz para las exportaciones de bienes de un país, los productos de automoción representaban más del 20% de las exportaciones en Canadá, Chipre, Japón, México y la República Eslovaca, más del 10% en países como Bielorrusia, la República Checa, la UE-15, Hungría, la República de Corea, Lituania, Polonia y Eslovenia, y casi el 10% en Sudáfrica, Turquía y Estados Unidos.
Los datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) respecto al conjunto de productos de automoción indican la existencia de una cifra significativa de exportaciones procedentes de zonas francas industriales (ZFI) y dirigidas a China, Hungría, Malasia, Marruecos México, Filipinas y la República Checa. Los datos correspondientes a los diez últimos años ponen de manifiesto el modo en que la cuota de exportaciones de componentes de automoción procedentes de sus maquiladoras ha experimentado un rápido incremento.
Las posibilidades de reducir los costes de la mano de obra que brinda la externalización a las empresas de los países avanzados, combinadas con la presión para recortar continuamente dichos costes, diversificar, y cumplir programas de tiempo ajustado, repercutirán en las condiciones de trabajo de los proveedores, y exigirán una flexibilidad aún mayor por parte de los trabajadores.
El informe señala que tanto los fabricantes, como los proveedores del sector de la automoción se han situado a la vanguardia en lo que se refiere a la negociación y la firma de convenios marco internacionales (CMI) con la Federación Europea de Metalúrgicos y representantes sindicales locales. Estos CMI promueven el diálogo social y reconocen las normas fundamentales del trabajo de conformidad con las disposiciones de la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, incluidos los Convenios números 87 y 98 sobre libertad sindical y negociación colectiva; 100 y 111 sobre igualdad de oportunidades y de tratamiento; 29 y 105 sobre trabajo forzoso y 138 sobre trabajo infantil. Las empresas en cuestión esperan que sus proveedores se atengan a estas mismas normas como parte de su relación empresarial continua.
- conservar el empleo existente es una prioridad para todas las economías, dado que garantiza que las inversiones aportan puestos de trabajo de alta calidad, y contribuyen a mejorar el desarrollo y las condiciones sociales y económicas;
- cuando la deslocalización o la reestructuración sea inevitable, los empleadores, en consulta con los sindicatos y los representantes de los trabajadores, deberán, tan pronto como sea factible, explorar alternativas con miras a evitar, reducir o mitigar el impacto negativo de la reestructuración y/o de la pérdida de puestos de trabajo. En tales casos, la información, la consulta y los acuerdos negociados entre representantes de trabajadores y de empleadores son esenciales para el proceso;
- los gobiernos, en consulta con los representantes de los trabajadores y los empleadores, tienen la responsabilidad de garantizar la protección social y la seguridad en caso de reestructuración, así como de aplicar políticas activas del mercado de trabajo que incluyan la readaptación profesional y el aprendizaje permanente a lo largo de toda la cadena de producción, lo que ayudará a los trabajadores para que ocupen otro puesto dentro de la empresa o encuentren empleo en otra parte;
- el trabajo decente debe constituir un objetivo global. Se trata de un concepto amplio que nace del mandato de la OIT de obrar por la justicia social y comprende seis dimensiones: oportunidades de empleo, libertad de elegir el empleo, trabajo productivo, equidad en el empleo, seguridad en el trabajo y dignidad en el trabajo. Es esencial reducir los déficit de trabajo decente, dondequiera que existan, tanto en la industria como en todos sus sectores.
- La Reunión destacó con interés la labor del Consejo de Administración de la OIT respecto a las zonas francas de exportación (ZFE) y la responsabilidad social corporativa (RSC). Los grandes empleadores podrían ayudar a las pequeñas y medianas empresas a adaptarse a los cambios de las circunstancias económicas en su cadena de suministro;
- deben continuar las tareas de investigación, recogida de datos y seguimiento con el fin de alertar lo antes posible sobre posibles cambios y contribuir a aliviar la carga de la política social; la OIT debe proseguir y sostener su labor sobre el mantenimiento y actualización de una base de datos en las industrias del comercio del metal que sirva de apoyo al diálogo social.
Desde la reunión de la OIT, la Comisión de la UE emprendió una importante iniciativa encaminada a impulsar la competitividad de la rezagada industria automotriz europea, denominada "CARS 21" ( Nota 2) con la intención de extenderla al próximo siglo. En este mismo orden de cosas, Estados Unidos ha presentado una propuesta a la OMC ( Nota 3) con el fin de abordar, como parte integral de la Ronda de Doha, las barreras no arancelarias (BNA), de igual importancia que el tratamiento de las propias barreras arancelarias.
Nota 2: Competitive Automotive Regulatory System for the 21st Century, 13 de enero de 2005.
Nota 3: WTO: U.S.PROPOSAL ON NEGOTIATING NTBS RELATED TO THE AUTOMOBILE SECTOR, TN/MA/W/18/Add.6, Negotiating Group on Market Access, 28 de enero de 2005.