ADDIS ABEBA, Etiopía - Para los visitantes extranjeros, esta ciudad africana, cuyo nombre significa "nueva flor" en amárico, constituye una puerta de acceso a las fascinantes naturaleza e historia de Etiopía. Sin embargo, la existencia diaria para algunos de sus habitantes conlleva problemas urbanos que se repiten a lo largo de este extenso continente.
Muchos de los ciudadanos de Addis Abeba residen en asentamientos desestructurados de rápido crecimiento denominados Erri Be Kentu ("Llamar al vacío"). Estos poblados de chabolas se configuran como un laberinto de calles estrechas y chozas carentes de agua corriente y electricidad. La carencia de servicios esenciales es abrumadora, y en torno al 24% de los 3 millones de habitantes de la ciudad no dispone de instalaciones sanitarias en sus hogares.
Las autoridades municipales señalan que la subcontratación de la gestión de tales servicios públicos podría resolver el problema. Sin embargo, en un país en el que la economía se recupera tras más de diez años de guerras y hambrunas, encontrar un empresario dispuesto a invertir en tal actividad no era fácil, hasta que un grupo de personas con discapacidades, que participan en la iniciativa de formación y desarrollo empresarial de la OIT, decidieron aceptar el reto y, al mismo tiempo, encontraron una manera de crear empleos decentes.
"Trabajar limpiando retretes significa mucho para nosotros. No es sólo cuestión de dinero, sino de aprovechar la vida", comenta Shitaye Astawes, miembro de la Federación Etíope de Personas con Discapacidades (EFPD). La Federación es una organización que engloba a cinco asociaciones de personas con diversas discapacidades y trabaja actualmente para ofrecer una mejor infraestructura sanitaria en Addis Abeba.
La Federación puso en práctica las técnicas aprendidas en la iniciativa docente denominada "Inicie y mejore su negocio", impartida por expertos de la OIT, y percibe el proyecto como una oportunidad excepcional para proporcionar un empleo a sus afiliados.
Sus esfuerzos dieron resultado para obtener de una subvención otorgada por el Banco Mundial, después de superar una dura competencia. El Programa de Discapacidad de la OIT animó a la Federación a participar en el concurso sobre desarrollo del Banco Mundial, ya que el tema para 2003, denominado "Hacer que los servicios funcionen para los pobres", se adecuaba al plan empresarial de la EFPD para Addis Abeba.
Desde 1998, el Banco Mundial organiza cada 18 o 24 meses un concurso de alcance mundial para promover ideas innovadoras en el ámbito del desarrollo, al que se conoce como Feria del Desarrollo (FD). Un jurado compuesto por especialistas en desarrollo evalúa las propuestas, y los ganadores obtienen fondos para poner en marcha los proyectos en el plazo de un año. Unos 5 millones de dólares en concepto de subvenciones se pusieron a disposición de los proyectos más innovadores presentados en 2003.
La propuesta de la EFPD no sólo contempla la dotación de servicios sanitarios, sino que satisface además la necesidad urgente de crear oportunidades de trabajo decente para hombres y mujeres con discapacidades, que se encuentran entre los paupérrimos de los pobres. El proyecto dará lugar a la creación de oportunidades de empleo decente para 250 trabajadores. Para las personas con discapacidades, una fuente de ingresos segura constituye únicamente el primer beneficio visible. Un resultado más sostenible es la capacidad para participar en la vida diaria, de modo que pueda percibírseles como al resto de la población.
En julio de 2003, el Banco Mundial notificó a la Federación que su propuesta había sido seleccionada entre los 168 finalistas elegidos de las 2.700 iniciativas presentadas, y los representantes de la EFPD fueron invitados a la sede central del Banco Mundial en Washington para defender su proyecto. La EFPD y sus socios de la OIT dedicaron cuatro meses a perfeccionar la propuesta y a preparar a los representantes de la Federación para defenderla en Washington. La subvención de 200.000 dólares es la de mayor cuantía recibida por una ONG etíope como consecuencia de la participación en un concurso del Banco Mundial.