GINEBRA - El empleo mundial en la producción de sustancias químicas cayó desde una cota máxima registrada en 1994, cuando se superaban ligeramente los 9 millones de empleados en el conjunto de las regiones, a los 7,9 millones de 1997. Sólo en Asia oriental aumentó el empleo en las dos últimas décadas, pasando de 2,4 millones en 1980, a 6,1 millones en 1995. En el caso de China, tal incremento ha sido superior al 200% en los últimos 20 años, al pasar de 1,8 millones de empleados en 1980, a unos 5,4 millones en 1999.
El empleo en Europa se desplomó en cinco años pasando de la cifra máxima de unos 1,9 millones de empleados en 1992 a 1,2 millones en 1997. La situación resulta especialmente sombría en Europa central y oriental, donde el empleo en las industrias químicas se redujo de un 29 a un 50% en Albania, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Macedonia y Rumanía.
El informe se debatió en una reunión tripartita celebrada en Ginebra del 27 al 31 de octubre, en la que se revisaron cuestiones como el equilibrio entre la seguridad en el empleo y la flexibilidad laboral, el incremento de la participación de las mujeres en la población activa, la formación y el desarrollo de destrezas, el estrés y la fatiga y las relaciones laborales en el sector. En la reunión se consideraron varias propuestas para la acción por parte de gobiernos, organizaciones de empleadores y de trabajadores y la OIT. (Para consultar un informe completo de las conclusiones, véase www.ilo.org).
Situación del empleo
En el estudio se señala que el empleo en esta industria se ha visto fuertemente afectado por las fusiones y adquisiciones, las mejoras de la productividad, el exceso de capacidad, la privatización y el cambio tecnológico. Sólo en las 20 principales empresas químicas, se perdieron más de 43.000 puestos de trabajo entre septiembre de 2000 y agosto de 2001 a causa de fusiones y adquisiciones.
La industria química europea ha modificado sus prioridades, optando por productos especializados de mayor rentabilidad, y ha elevado su productividad. De este modo, los costes unitarios de mano de obra se mantuvieron relativamente estables, mientras que los costes laborales por empleado y la productividad se elevaron en torno al 50% en la pasada década.
El envejecimiento de las plantillas supone un motivo de preocupación, y a algunas empresas les resulta difícil impartir destrezas a los trabajadores de menor edad. En Estados Unidos, la edad media de los químicos pasó de 41,3 años en 1990, a 45,1 en 2002. En Japón, el número de trabajadores de más de 50 años de edad se elevó del 12,8% en 1984, al 21,7% en 1994.
Excepto en el caso de los países en transición, muchos trabajadores de las industrias químicas han obtenido aumentos salariales reales en los últimos años. Suelen ganar más que los empleados en otros sectores a causa de los requisitos de formación superiores que deben cumplir. Los sueldos de químicos e ingenieros químicos han crecido regularmente en los diez últimos años.
En torno al 93% de los trabajadores sindicados del sector químico de los 42 principales países productores de sustancias químicas trabaja menos de 40 horas a la semana. Los empleados en África, Asia, América Latina y los países en transición suelen trabajar más horas que sus homónimos europeos. En 2000, la media anual de horas de trabajo ascendió a 2.040,8, y las cifras oscilan entre las 1.665 de Dinamarca y las 2.808 de Tailandia. El trabajo en turnos continuos resulta imprescindible en las industrias químicas.
Nota 2: Las prácticas óptimas en los sistemas de trabajo flexible y sus efectos en la calidad de la vida laboral en las industrias químicas. Informe para debate en la Reunión tripartita sobre prácticas óptimas en los sistemas de trabajo flexible y sus efectos en la calidad de la vida laboral en las industrias químicas; Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, 2003. ISBN 92-2-114140-3. Precio: 20 francos suizos. Para consultar un informe sobre la reunión, véase www.ilo.org.