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Cultivar no té, sino educación: voces de cambio en Uganda

El nuevo informe de la OIT, titulado La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, dibuja un panorama diverso del trabajo infantil en todo el mundo. Aunque la cifra global de niños que trabajan desciende, su número en el África subsahariana sigue situándose en torno a los 50 millones. Sin embargo, el movimiento internacional sin precedentes para erradicar el trabajo infantil, incluida una innovadora campaña de sensibilización que utiliza emisiones de radio locales, abre una ventana de oportunidad para luchar contra esta forma de abuso en África. Kevin Cassidy, de la OIT, informa desde una plantación de té en Uganda.

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Fecha de la publicación 2006
Autores DCOMM
Unidad responsable Comunicación e Información al Público
Otros idiomas English • Français

Bajo un cálido sol, entre la exuberante vegetación de las ondulaciones montañosas de Toro, al oeste de Uganda, Annet, de 15 años de edad, recoge té junto a cientos de niños por unos 0,30 dólares al día.

Este mar de jóvenes rostros, dispersos a lo largo de las plantaciones de té de Fort Portal, hace frente con tristeza a un futuro sombrío.

"Sí, quiero ir a la escuela secundaria para chicas de Kyebambe. Pero mis padres son pobres y no pueden permitírselo", declara Annet con tristeza. "Tengo que acudir a la plantación y recolectar té para conseguir dinero y después comprar libros y bolígrafos, pero a veces no puedo con todo."

Aunque la Constitución de Uganda de 1995 (capítulo 1, artículo 34(4)) establece la protección de los niños en trabajos peligrosos y en condiciones de explotación, se estima que la cifra de niños que trabajan, en edades comprendidas entre los 5 y los 17 años, asciende a 7,9 millones. En otras palabras, en Uganda trabaja 1 de cada 3 niños.

La mayoría de estos menores atrapados en el trabajo infantil se encuentra en áreas rurales en las que la pobreza afecta en torno al 60% de la población. Estas penosas circunstancias se ven agravadas por el hecho de que 1 de cada 5 niños son huérfanos, fundamentalmente a causa del VIH/SIDA, y muchos de ellos se convierten en cabezas de familia y sostienen a sus hermanos mediante trabajos arduos y mal remunerados.

Estos niños, a muy temprana edad, deben adoptar la difícil decisión de ayudar a sus familias a sobrevivir, sacrificando su derecho a una educación y, posiblemente, a un futuro mejor.

Cambio de percepciones mediante el diálogo

Como medida de apoyo al proyecto de cooperación técnica de la OIT denominado "Fortalecimiento de las Relaciones Laborales en África Oriental" (SLAREA en inglés), se desarrolló una campaña de comunicación para promover los derechos en el trabajo en esta región africana. En Uganda, la campaña inició sus actividades con seis cadenas nacionales que emiten en seis lenguas locales diferentes, con el fin de fomentar el conocimiento de aspectos primordiales de la Declaración como la libertad sindical, el trabajo infantil, el trabajo forzoso y la discriminación. Las emisoras de radio elegidas fueron Voice of Teso, Voice of Toro, Radio Paidha, CBS, Radio Uganda y Radio Kigezi.

En Fort Portal, Voice of Toro se convirtió en un adalid dispuesto y activo de los trabajadores de Uganda. La emisora emite un programa de radio semanal centrado en distintos aspectos de la Declaración, y constituye una plataforma para que funcionarios públicos y representantes de los trabajadores y la patronal debatan estas cuestiones y entablen un diálogo con la comunidad local.

Para Paddy Twesigiromwe, representante de la National Union of Plantation and Agricultural workers of Uganda (NUPAU, Sindicato Nacional de Trabajadores de Plantaciones y de la Agricultura de Uganda), esto proporcionó a las personas el acceso que necesitaban. "La campaña de radio de la OIT fue, y sigue siendo, tremendamente positiva. Nos ayudó muchísimo, porque representa el mejor medio de acceder a los agricultores", asegura el Sr. Twesigiromwe.

La combinación de una colaboración sindical activa con los trabajadores y los responsables de las explotaciones agrarias, la campaña de sensibilización y la asistencia de Mabale Tea Growers Factory, una gran empresa de la zona, ha resultado ser toda una fórmula de éxito para la erradicación del trabajo infantil en sus fincas.

En la Mabale Tea Growers Factory, situada en el distrito de Kyenjojo, a unos 20 kilómetros de Fort Portal, cada vez que se contrata a alguien, debe realizarse un impuesto progresivo. Se trata de un impuesto anual abonado por todo aquél que haya cumplido los 18 años de edad, con independencia de que se encuentre empleado o no. Irónicamente, el Gobierno había abolido el impuesto, lo que brinda a la dirección de la empresa la opción de requerir una carta de las autoridades municipales locales para garantizar que el solicitante de empleo tiene la edad exigida.

En las fincas actúan supervisores que acuden a los campos siempre que hay trabajadores recolectando té. Además de asegurarse de que no se encuentren en las explotaciones trabajadores que no hayan sido contratados, se ocupan de velar por que los padres no acudan al trabajo con sus hijos para que les ayuden a recoger más té a lo largo de la jornada laboral.

La Mabale Tea Growers Factory ha tomado medidas para garantizar que sus actividades complementan el sistema de Enseñanza primaria Universal (EPU) instituido por el Gobierno de Uganda en 1997. El objetivo de la EPU es elevar el nivel de matriculación y de niños que permanecen en las escuelas primarias. La Mabale Tea Factory ha ayudado a los padres más desfavorecidos a afrontar los gastos de materiales escolares como libros, bolígrafos y otras herramientas pedagógicas. Como resultado de esta iniciativa, 90 niños que trabajaban en las plantaciones de té acuden ahora a la cercana escuela primaria de Kabaranga con la ayuda de la empresa.

"Tratamos de contribuir a la erradicación del trabajo infantil financiando la educación. Ayudamos a fomentar el desarrollo futuro de los niños", señala Kenneth Kyamulesire, director general de la compañía.

Cuando recibió la visita de Joseph Katende, coordinador nacional de proyectos de la OIT, el Sr. Kyamulesire atribuyó su cambio de mentalidad respecto al trabajo infantil a los programas de radio y a los debates que mantuvo con su familia y amigos sobre esta cuestión.

En cooperación con los líderes locales y el representante sindical, la compañía se ha comprometido a suministrar material escolar para garantizar que los niños permanezcan en la escuela y no tengan que salir a trabajar para pagarse tales elementos esenciales.

Después de examinar la cuestión con los líderes locales de la región, se ha puesto de manifiesto que los programas de radio han contribuido enormemente al proceso de retirada de 365 niños de las plantaciones de té de Butit, Mukunyu, Kyarusozi y Mabale a lo largo del pasado año.

Evitar recaer en el trabajo infantil

Uno de los principales problemas que afrontan las comunidades agrarias pobres consiste en mantener a los alumnos en la escuela y evitar que reincidan en situaciones de trabajo infantil. En ocasiones, puede que los padres no valoren o no perciban los beneficios a largo plazo de la educación, especialmente si ésta se recibe a costa de los ingresos inmediatos de las familias desfavorecidas.

La directora de la escuela primaria de Kabaranga, un pequeño centro docente local que recibió recientemente a un gran número de niños que trabajaban en plantaciones de té, se mostraba preocupada por la permanencia de los niños en la escuela y centrarlos en su educación.

"Estamos muy contentos de tener a estos niños con nosotros; están deseando aprender. Sin embargo, nuestro mayor reto es determinar lo que sucederá cuando concluyan su ciclo de primaria. ¿Volverán a las plantaciones de té porque no disponen de dinero para continuar con su formación?", se pregunta la Directora, Miss Alice para los alumnos.

Con el sonido de canciones y bailes al fondo, muchos de esos niños declaran que, aunque se sienten felices de regresar a la escuela, la pobreza les obligará a muchos de ellos a trabajar el fin de semana en las plantaciones para obtener unos miles de chelines (de 1 a 2 dólares de Estados Unidos al cambio) para contribuir al sostenimiento de su familia y adquirir materiales escolares. Muchos de estos menores son huérfanos y viven con sus abuelos de avanzada edad, que se encuentran demasiado débiles para trabajar y necesitan la ayuda de sus nietos para adquirir alimentos.

Todos los padres y tutores expresan la necesidad de actividades generadoras de ingresos que contribuyan a mejorar su situación financiera. La carencia de oportunidades de empleo, así como la avanzada edad de muchos de los tutores, dan lugar a que existan graves disyuntivas entre la supervivencia del conjunto de la familia y la educación de unos pocos miembros.

Para Jane Rose Nasuna, no existe tal dilema. "Algunos padres se preocupan por la educación de sus hijos. Otros creen que malgastan el dinero si lo dedican a la formación. Pero yo voy a hacer cuanto pueda para que mi hijo acuda a instituciones de enseñanza superior. Quizá en el futuro pueda incluso dejar este tipo de trabajo, cuando mi hijo consiga un puesto mejor y yo pueda descansar por fin", comenta Jane mientras acaricia el pelo de su hijo.

Al desalojar las aulas, los niños parecen disfrutar de la enseñanza y de los juegos con los amigos, en lugar de tener que trabajar bajo el sol abrasador de las plantaciones de té. "Es estupendo volver a la escuela y estudiar, porque en el futuro será mejor para mí", asegura el pequeño Benjamin Kisembo, con una amplia sonrisa en el rostro.

La comunidad continúa colaborando, y la OIT seguirá adelante con la lucha contra el trabajo infantil, así como con el apoyo a la sensibilización mediante programas de radio interactivos. Joseph Kasimbazi, productor de programas de Voice of Toro, cree que "es muy necesario que los habitantes de la zona conozcan la manera en que estos niños pierden su infancia y su futuro".

Kash, como se le conoce en antena, considera que "con los programas de radio, podemos llegar a mucha más gente. Me siento orgulloso de formar parte de este cambio. Sin embargo, no podemos afrontar esta tarea en solitario; necesitamos ayuda para conseguir que los sueños de estos niños se hagan realidad".

El 4 de mayo de 2006, la OIT publicó su nuevo Informe global sobre trabajo infantil, titulado, La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance. El Informe señala que el trabajo infantil, y en especial sus peores formas, experimenta por vez primera una tendencia a la baja en todo el mundo.

El Informe, difundido simultáneamente por 25 oficinas de la OIT, pone de relieve que el número de niños que trabajan ha caído en todo el mundo en un 11% en los últimos cuatro años, al pasar de 246 millones en 2000, a 218 en 2004, mientras que el porcentaje de niños que realizan trabajos peligrosos se redujo en un 26%, pasando de 171 millones en 2000 a 126 en 2004.

Según el informe, América Latina y el Caribe han asistido a la caída más rápida del trabajo infantil en citado cuatrienio. La cifra de menores que trabajan en la región se ha reducido en dos tercios en el período referido, con lo que, en la actualidad, sólo trabaja el 5% de los niños.

La región de Asia y el Pacífico registró asimismo un descenso significativo en cuanto al número de niños económicamente activos, según señala el Informe. No obstante, dado que la población infantil también se redujo, la disminución del porcentaje de niños que trabajan no fue tan notable. La OIT estima que la región sigue registrando el mayor número de niños que trabajan en el grupo de edades comprendidas entre los 5 y los 14 años (unos 122 millones).

Con un 26% de la población infantil, lo que representa una cifra total cercana a los 50 millones de niños que trabajan, el África subsahariana presenta el porcentaje más elevado de menores que desarrollan actividades económicas en el conjunto de las regiones del mundo. Según el Informe global, la convergencia de un elevado crecimiento de la población, una pobreza galopante y la epidemia del VIH/SIDA ha obstaculizado los avances en la lucha contra el trabajo infantil. Con todo, se aprecian signos de progreso. Por ejemplo, las matriculaciones en escuelas primarias en la región aumentaron un 38% entre 1990 y 2000.

Aunque la OIT y sus mandantes tripartitos se han situado a la vanguardia de los esfuerzos internacionales dedicados a la erradicación del trabajo infantil, existe en la actualidad una creciente diversidad de agentes que contribuyen de manera significativa al avance de este proceso.

El compromiso político, mediante la adopción de políticas coherentes en las áreas de la atenuación de la pobreza, la educación básica y los derechos humanos, es fundamental para el progreso, pasado y presente, logrado por los países en la lucha contra el trabajo infantil. Políticas como las que persiguen la reducción de la pobreza y la mayor disponibilidad de oferta docente constituyen requisitos previos de importancia para conducir a los países a un punto de transición sobre la forma de abordar el trabajo infantil.

Por otra parte, la rápida ratificación de los Convenios de la OIT (núms. 182 y 183), junto con los avances en el ámbito de otros tratados internacionales relativos a los derechos de los niños, han contribuido de manera significativa al reciente progreso en la erradicación del trabajo infantil. Actualmente, 160 de los 178 Estados miembros de la Organización han ratificado el Convenio de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182).

Este marco legislativo y de formulación de políticas, ampliamente respaldado, combinado con acciones concretas y medidas de sensibilización, ha otorgado al movimiento mundial una sólida orientación. Los avances se han logrado en gran medida a través del mayor programa de cooperación técnica de la OIT: el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), activo desde hace 14 años.

Numerosas organizaciones, organismos de las Naciones Unidas, ONGs, y otros grupos de la sociedad civil se han unido a la llamada de la OIT para levar a cabo una acción reforzada. Todos estos elementos se han combinado para propiciar la reducción del trabajo infantil. Tanto los medios de comunicación, como la comunidad académica, han respondido al creciente perfil internacional del trabajo infantil y se han convertido en notables colaboradores para su erradicación.

El reto en los próximos años para la OIT consistirá en actuar de un modo más orientado y estratégico como catalizador de una alianza global consolidada, en apoyo de las acciones nacionales encaminadas a la erradicación del trabajo infantil. Esta transformación en cuanto al planteamiento respecto al liderazgo global garantizará que la OIT contribuya con mayor eficacia a convertir el trabajo infantil en un hecho del pasado.

Para más información, sírvanse visitar la dirección de Internet /declaration

Todo niño necesita un maestro

Una razón por la que numerosos países fracasan en la educación de sus niños y adultos es la falta de profesores cualificados. La Recomendación relativa a la situación del personal docente de OIT/UNESCO, adoptada hace 40 años, sigue siendo la única norma internacional global vigente en el mundo sobre la profesión docente. En fechas más recientes, la Declaración de Pretoria sobre Profesores (2005) y el Informe de Seguimiento de la Educación Global (2005) de la UNESCO, afirman que un gran número de países siguen necesitando otorgar prioridad a la consecución de una cifra suficiente de profesores adecuadamente cualificados y remunerados y altamente motivados para realizar los Objetivos de la Educación para Todos (EPT) y del Desarrollo del Milenio. Aunque no se conoce con precisión el déficit de profesores cualificados en todo el mundo, se estima que se necesitan unos 35 millones de nuevos profesores para atender los objetivos de la EPT de 2015, así como un aumento en muchos países de un 20% anual, con el fin de reducir el número de alumnos por profesor a proporciones de 40 a 1.

Los países que no pueden alcanzar los objetivos de la EPT suelen invertir únicamente un 3% de su PIB en educación, y se estima que más de 20 países corren el riesgo de no lograr la educación primaria universal (EPU) en 2015.

El planteamiento de la OIT

La OIT recomienda que los países inviertan al menos el 6% de su PIB en educación y formación. Desde 2004, ha asistido a más de 20 países de África, América y Europa oriental para abordar brechas en la información, evaluar las necesidades de los profesores y formular y aplicar soluciones en forma de políticas junto a gobiernos, sindicatos del profesorado y escuelas privadas, proporcionando así una herramienta fundamental en la lucha contra el trabajo infantil. Por esta razón, OIT-IPEC (Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil) ha prestado todo su apoyo a la campaña "Every Child Needs a Teacher" (Todo niño necesita un maestro).

El trabajo infantil es…

El trabajo infantil constituye una violación de los derechos humanos fundamentales, y se ha demostrado que entorpece el desarrollo del menor, dando lugar a daños psicológicos y físicos de por vida. El trabajo infantil puede dividirse en tres categorías:

  • el que realizan niños que están por debajo de la edad mínima de admisión al empleo (Convenio núm. 138);
  • las tareas peligrosas que suponen un riesgo para el bienestar físico, mental o moral de los menores de 18 años (y de 16 bajo ciertas condiciones estrictas); y
  • las peores formas de trabajo infantil (Convenio núm. 182).

Principales Convenios de la OIT sobre la materia:

El día mundial contra el trabajo infantil se globaliza

Con la fiebre del Campeonato del Mundo de Fútbol en pleno apogeo, la OIT mostró la "tarjeta roja" al trabajo infantil como parte de una serie de actividades de escala mundial que comienzan esta semana para conmemorar el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. El lema, que hacía un llamamiento a la erradicación del trabajo infantil, era: "Juntos podemos hacerlo". Y en numerosos países y centenares de ciudades, el movimiento mundial contra el trabajo infantil demostró que eso es exactamente lo que intentan hacer.

De Addis Abeba a Albania, de Brasil a Burkina Faso, el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, 12 de junio, marcó un nuevo punto álgido en la movilización mundial contra el trabajo infantil. Se celebraron actividades en más de 70 países de todo el mundo, que incluyeron más de 100 proyectos. El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT considera un éxito rotundo la celebración del día mundial de este año.

"Este año es una referencia para la mayoría de los actos que hemos presenciado nunca en un Día Mundial", afirmó el director del IPEC, Guy Thijs. "El número de actividades fue realmente impresionante y demuestra hasta qué punto nuestros socios a escala nacional y local están uniendo sus fuerzas para eliminar el trabajo infantil".

Si la actividad correspondiente a la campaña "Tarjeta roja" celebrada en Ginebra fue algo simbólico, la repercusión de la labor del IPEC en la pasada década en relación con la acción movilizadora contra el trabajo infantil fue todo menos simbolismo. Las actividades que tuvieron lugar en todo el mundo incluyen mesas redondas de ámbito nacional, debates televisivos, partidos de fútbol, obras de teatro, exposiciones de arte, espectáculos callejeros y desfiles, actividades extraescolares, actos musicales y culturales, etcétera.

Los actos del día siguieron a la publicación en mayo del Informe Global de la OIT titulado La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance (véase el recuadro de información adicional). El informe fue debatido por los delegados tripartitos ante la Conferencia Internacional del Trabajo el 9 de junio. Los delegados examinaron los avances alcanzados e identificaron los retos que aguardan en el camino de la eliminación de las formas peligrosas de trabajo infantil en la próxima década. En la mesa redonda especial participaron los Ministros de Trabajo de Brasil, Luis Marinho, de Tanzania, Jumanne Maghembe y de Turquía, Murat Basesgioglu, junto con los representantes de trabajadores y empleadores. Además, los ministros de ocho países de habla portuguesa de todas las partes del mundo se reunieron el 8 de junio para anunciar ante la Conferencia Internacional del Trabajo la adopción de una declaración conjunta contra el trabajo infantil y sus peores formas.

En Ginebra, la OIT celebró la ocasión con un acto en el que participó la leyenda del Campeonato del Mundo de Fútbol Roger Milla, que acudió para "dar un puntapié" al trabajo infantil en un partido amistoso con los centros escolares y clubes locales. Antes del partido se unieron a la ceremonia el Director General de la OIT Juan Somavia; el Jefe de la Responsabilidad Social Corporativa de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) Federico Addiechi; el Secretario General de la Organización Mundial del Movimiento Scout Eduardo Missoni; Nicole Petignat, famosa por arbitrar partidos internacionales, y Carlos Xavier, jugador de fútbol portugués que ha fundado un club de fútbol cuyo objetivo es el desarrollo infantil. La Sra. Petignat pidió a las muchachas presentes que sumaran sus voces a su "silbato" contra el trabajo infantil y que dieran un puntapié a la pelota como muestra de la lucha por los derechos de niños y niñas, con el propósito central de ofrecer a los niños, en especial a las niñas, una alternativa al trabajo, como la escolarización, las actividades deportivas y el ocio.

Hubo otro acto importante que se celebró en Sialkot, Pakistan, ciudad en la que el IPEC ha trabajado para eliminar el trabajo infantil en el sector de cosido de balones de fútbol, con el respaldo, entre otros, de la FIFA: niños que solían dedicarse a coser balones se hallaban ahora jugando al fútbol en el tiempo del recreo entre clase y clase, como elemento de un nuevo programa que incluye el deporte como parte de la rehabilitación de antiguos trabajadores infantiles de todo el mundo.

"El Día Mundial contra el Trabajo Infantil no es sólo un acto más", señaló el Sr. Thijs. "Sirve como catalizador del cada vez mayor movimiento internacional contra el trabajo infantil".

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