–¿Cómo entender el tema del empleo, bajo la categoría del trabajo digno, y cómo avanzar en América Latina en medio de la crisis económica mundial?
–El tema que planteas es fundamental para la Organización Internacional del Trabajo. Es cierto que estamos en una crisis global severa, pero esta crisis podría representar oportunidades para impulsar la justicia social, sobre todo porque a nivel mundial hemos visto durante los últimas dos décadas una flexibilidad laboral extrema que en algunos casos ha reducido la capacidad de las instituciones para la protección de los trabajadores. Esta crisis, con todo lo que representa, debe convocar a un diálogo social mundial para buscar algunos principios básicos. Me refiero a temas difíciles como la situación de trabajadores migratorios, el trabajo doméstico, el informal y otros temas centrales que nos deben llevar a compartir valores que defiendan el trabajo digno, con prestaciones, salarios decorosos con protección de derechos y la erradicación del trabajo forzoso en cualquiera de sus manifestaciones.
–¿Cuál sería tu perspectiva para México en materia de inspección del trabajo como un mecanismo para defender los derechos de los trabajadores?
–Hay consenso entre los inspectores sobre su responsabilidad en la lucha contra la trata de personas, pero también hay un reconocimiento en torno a que los inspectores necesitan una orientación mucho más detallada y específica sobre cuáles son todos los indicadores que una situación de explotación implica y cómo actuar ante ello. Existe una necesidad de mejores indicadores, de capacitación y de recursos para detectar cuándo se trata de abusos laborales, cuándo se habla de trata de personas y cuándo se habla de trabajo forzoso. Hace falta mucho por hacer, pero, como dije, en la OIT pretendemos asumir estas situaciones como espacios de oportunidad para trabajar más y mejor.
–¿Se ha hecho algo para enfrentar acciones que enturbian el desempeño del trabajador?
–En los últimos cinco o 10 años, a nivel mundial, se ha asignado una cantidad enorme de recursos a la justicia criminal, reforzando la capacidad para investigar y sancionar casos de trata (de personas), pero con un énfasis casi exclusivo en la pornografía, en la explotación sexual, en abusos contra las mujeres. Sin embargo, hay que destacar que no se han asignando los mismos recursos a las instituciones del trabajo; incluso, puedo afirmar que en algunos países hasta se han reducido la capacidad y los recursos asignados a los inspectores del trabajo y a la protección de los derechos de los trabajadores.
–Uno de los temas más dolorosos del trabajo forzoso está en la persistencia de la explotación y la trata de niñas y niños. ¿Cómo construir acciones mucho más eficaces, ya sea desde la sociedad civil, los medios de comunicación y, obviamente, los gobiernos y los sectores involucrados en el tema?
–Creo que el énfasis debe ponerse sin duda en la prevención. Yo espero que todos los gobiernos de Centroamérica y América Latina, incluyendo México, quieran continuar trabajando y reforzando sus vínculos con la OIT en la lucha contra cualquier forma de explotación, ya sea de adultos o de niños. Recuerdo muy bien que en la Cumbre de las Américas celebrada en Argentina (en noviembre de 2005) el compromiso de los gobiernos latinoamericanos se expresó en la firma de 70 acuerdos. El primero de ellos fue precisamente el de acabar definitivamente con el trabajo forzoso, el cual afecta a 1.3 millones de personas en América Latina y el Caribe, de las cuales por lo menos una cuarta parte han sido víctimas de la trata de personas con fines de explotación laboral.
El compromiso está ahí y creo que se necesita, en primer lugar, contar con nuevos estudios, cualitativos y cuantitativos, sobre el trabajo forzoso. No tengo duda de que los gobiernos, en todos los niveles en México, tienen una enorme voluntad política para enfrentar el problema, y la OIT está dispuesta a ayudar con sus materiales de capacitación, asesoría y asistencia técnica para ayudar a las iniciativas nacionales que se están impulsando.
Saúl Arellano
La Crónica de Hoy, domingo 8 de marzo, 2009


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