Migración laboral en América Central, Haití, Panamá y República Dominicana

América Latina y el Caribe se ha transformado en la actualidad en un exportador neto de trabajadores a los países desarrollados, debido a sus significativos flujos de emigración. La contrapartida financiera de la emigración es una creciente corriente de remesas, que constituyen una importante fuente adicional de ingresos para las familias receptoras y de divisas para los países.

Los crecientes flujos de emigración y remesas han estado relacionados con fenómenos de empuje y de atracción. Los primeros se asocian al insuficiente crecimiento económico en los últimos 15 a 20 años en la mayoría de los países de la región, que genera pocos empleos, muchos de ellos precarios, y al lento aumento de los salarios reales e ingresos, que brinda limitadas posibilidades de progreso económico a los trabajadores, estimulándolos a emigrar en busca de mejores condiciones económicas para ellos y sus familias en el exterior. También hay factores de atracción que explican los flujos migratorios: gran parte de la emigración extrarregional de América Latina y el Caribe se dirige hacia Estados Unidos, España y otros países desarrollados, que gozan de estándares de vida superiores a los de la región, lo que atrae a los inmigrantes. Sin embargo, las diferencias de ingresos per cápita y de oportunidades se observan también a nivel intrarregional y una parte de la emigración se dirige a otros países de la región, generalmente aquellos limítrofes que ofrecen mejores condiciones de empleo y salarios.