Analizaron desafíos de El Salvador en materia de informalidad

Durante el “Foro Informalidad: desafío para la democracia salvadoreña” se abordaron los temas: “Hacia la formalización de la economía: retos y beneficios; “Trabajo informal y gobernabilidad democrática” y “Lecciones aprendidas en la formalización de la informalidad”.

11 de diciembre de 2013

El pasado 3 de diciembre, tuvo lugar el “Foro Informalidad: desafío para la democracia salvadoreña”, organizado por el Sistema de Naciones Unidas de El Salvador y que contó con la presencia de analistas nacionales e internacionales.

Entre los temas abordados estuvieron: “Hacia la formalización de la economía: retos y beneficios, que estuvo a cargo de Roberto Valent, Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas, “Trabajo informal y gobernabilidad democrática”, expuesto por el Director del Equipo de Trabajo Decente y Oficina de Países de la OIT para Centroamérica, Haití, Panamá y República Dominicana, Virgilio Levaggi; y “Lecciones aprendidas en la formalización de la informalidad” a cargo de Álvaro Ramírez Especialista de la OIT.

El análisis del tema desde la perspectiva nacional estuvo a cargo de Manuel Sánchez, de la Escuela Superior de Economía y Negocios, ESEN; Roberto Gochez Sevilla, de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, UCA; y Elfid Torres, Director General de FUNDES Internacional.

En la actividad el Director Virgilio Levaggi manifestó: “El objetivo en El Salvador debe ser una economía formal que crezca proporcionando trabajo decente, así como ingresos adecuados y protección social”. “Si en un país la gran mayoría de sus integrantes trabajan en la informalidad, y solo pueden sobrevivir, mientras una minoría trabaja en la formalidad y puede progresar, es muy difícil que la gobernabilidad democrática se consolide”, apuntó.

Por su parte, el Coordinador Residente de ONU, Roberto Valent, indicó que esta economía informal es una fuente real de ingresos para El Salvador y tiene un gran potencial de desarrollo. Sin embargo, consideró que un nivel de informalidad tan alto como el que tiene El Salvador dificulta la consolidación de la democracia.

Según se informó en el foro, el 65.7 % de la población económicamente activa (dos de cada tres) no tienen un trabajo formal, por lo que no gozan de seguridad social, pensión y otros beneficios que sí tienen los empleados formales.