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Oficina Internacional del Trabajo

86.ª reunión
Ginebra, junio de1998


Memoria I

Memoria del Director General:
Actividades de la OIT, 1996-97


5

Asociación activa: actividades regionales de la OIT

La política de asociación activa lleva en funcionamiento dos bienios completos. En este período ha quedado perfectamente claro que el proceso de formulación y de aplicación de los objetivos por país aproxima la OIT a sus mandantes tripartitos en el plano nacional, y que también es muy útil para fomentar la interacción tripartita en los Estados Miembros. En algunos casos, hay pruebas de que el proceso ha supuesto un estímulo para iniciar un diálogo social donde anteriormente no había existido o había sido muy insuficiente; en otros casos, la respuesta nacional a la política de asociación activa implica la creación o revitalización, por parte del Ministerio de Trabajo, de una comisión consultiva tripartita en apoyo de esta política. Los progresos que se han hecho a ese respecto se han consolidado a través de la aplicación de los programas nacionales acordados por los mandantes, así como a través del proceso de revisión de los objetivos por país, sobre todo en los países en que ya se habían terminado de formular. Durante el bienio, el diálogo social en el plano nacional también ha sido fomentado; en primer lugar, por las comisiones permanentes establecidas en los países que participan en el IPEC/OIT, en el que los interlocutores sociales intervienen junto con otros representantes de la sociedad civil, y en segundo lugar por otras muchas actividades emprendidas con vistas al seguimiento de la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, para la que se crearon además unas comisiones tripartitas permanentes de ámbito nacional en algunos países.

El instrumento clave de la política de asociación activa es el funcionamiento de una red de 14 equipos consultivos multidisciplinarios en las regiones. Estos equipos ya eran operativos a principios del bienio y han dado un enfoque multidisciplinario a muchas de las actividades de la OIT. En particular, la presencia de especialistas en cuestiones relacionadas con los empleadores y con los trabajadores ha conducido a un intercambio de información y de asesoramiento más frecuente con los sindicatos y las organizaciones de empleadores. En el curso del bienio se llevaron a cabo los preparativos para el establecimiento de otros dos equipos multidisciplinarios, que estarán en funcionamiento en 1998. Uno de ellos se radicó en Yaundé, y se ocupa de Angola, Burundi, Camerún, la República Centroafricana, Chad, Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, Rwanda, Santo Tomé y Príncipe y la República Democrática del Congo. El segundo equipo consultivo multidisciplinario se estableció en Moscú y atiende a Armenia, Azerbaiyán, Belarús, Georgia, Kazajstán, Kirguistán, la Federación de Rusia, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Parece que hay consenso en que la política de asociación activa ya ha conducido a mejoras significativas en las actividades prácticas de la OIT, y actualmente ya hay bastante experiencia acumulada para proceder a su ajuste y racionalización en el futuro. Para identificar las posibles mejoras, se emprendió una evaluación interna que culminó en un curso práctico en el Centro de Turín sobre la aplicación de dicha política. Hacia finales del bienio, un Grupo de Trabajo del Consejo de Administración llevó a cabo una evaluación que comprendía visitas a diversos países. Las conclusiones y recomendaciones del Grupo de Trabajo se someterán al Consejo de Administración en 1998.

La descripción de las actividades regionales de la OIT contenida en este capítulo se organiza según los grupos de países a los que atiende cada equipo consultivo multidisciplinario. Inevitablemente, ciertos ámbitos de preocupación caen bajo la competencia de varios equipos. En cada caso, para una información más detallada sobre las actividades de la OIT en los ámbitos técnicos específicos, el lector tal vez estime oportuno volver atrás y consultar las explicaciones que figuran en los tres primeros capítulos de este informe.

Africa

Los efectos combinados que han tenido para los países africanos un largo período de crisis económica, los programas de ajuste estructural que se aplicaron como reacción a la crisis y los elevados índices de crecimiento demográfico han redundado en el aumento del desempleo y del subempleo, la baja de los ingresos y la agravación de la pobreza en casi todos los países del continente. En este contexto, el escaso nivel de inversiones en el sector social y en las instituciones responsables de las cuestiones laborales han disminuido su capacidad para desarrollar y aplicar las soluciones que se necesitan. Además, a pesar de los acontecimientos de carácter positivo que se han producido en algunos países (especialmente en Sudáfrica), el proceso de democratización es aún frágil y siguen necesitándose más progresos en la mayoría de los países africanos, en ámbitos como el diálogo social, el respeto de los derechos humanos y la justicia social. Las actividades de la OIT para combatir el desempleo, proteger a los trabajadores y promover la democracia se han visto muy dificultadas en algunos países, donde han estallado durante el bienio nuevos conflictos sociales o continuado los que ya existían.

Las iniciativas adoptadas a nivel regional para prestar asistencia a los Estados Miembros con vistas a desarrollar unas respuestas efectivas a estos problemas incluían la celebración de la quinta reunión bianual de planificadores de empleo de Africa, en enero de 1997, que estaba también abierta a todos los interlocutores sociales. Uno de los principales puntos de discusión en esta reunión fue el programa Empleos para Africa («Jobs for Africa»), que está pensado para fortalecer el marco de políticas de creación de empleo y que será lanzado a nivel nacional en varios países africanos en 1998.

Durante el bienio, la acción de los interlocutores para el desarrollo (nacionales e internacionales) en todo el continente estuvo claramente marcada por la adopción de unos planteamientos cada vez más armonizados entre sí. La Iniciativa Especial para Africa a nivel de todo el sistema de las Naciones Unidas, en la que la OIT está desempeñando un papel importante, ha servido de marco para una mayor coordinación de las actividades de las organizaciones especializadas en Africa. Un terreno en el que los asociados para el desarrollo en Africa están mostrando una gran coherencia en sus enfoques es la necesidad de tener en cuenta los efectos que tienen sobre el empleo las opciones de inversión que suelen dar prioridad a los métodos que requieren una mano de obra abundante. La mayor coherencia que se advierte en esa y otras cuestiones se deriva en gran medida de los estudios efectuados y de la experiencia adquirida por la OIT, de las conclusiones de dos reuniones tripartitas sobre las consecuencias socioeconómicas de la devaluación del franco CFA (la de Dakar en 1994 y la de Yaundé en 1997) y de las discusiones mantenidas con los donantes.

Respecto a la mejor observancia de los derechos fundamentales que corresponden a las competencias especiales de la OIT, algunas iniciativas tuvieron como resultado un mejor entendimiento entre la OIT y las instituciones financieras internacionales. A raíz de la consulta entre la OIT y el Banco Mundial sobre la reforma de los Códigos del Trabajo en Africa, celebrada en octubre de 1995 en Washington, en junio de 1997 se organizó en Abidján un seminario subregional conjunto de la OIT y el Banco Mundial sobre la reforma del derecho laboral en determinados países africanos, en el que se trató del papel de los interlocutores sociales en la revisión de los Códigos del Trabajo. Como resultado de la reunión, se puede esperar que los derechos relacionados con el trabajo se tendrán más en cuenta en los procesos de reforma de la legislación laboral, como parte de las medidas de seguimiento de los programas de reestructuración apoyados por las instituciones de Bretton Woods.

Como parte de las medidas de seguimiento de la Conferencia de Beijing, se han detectado en varios países ciertos progresos en el camino de la igualdad de oportunidades y de trato para las mujeres. Con el apoyo de las actividades de fomento, información y asistencia técnica, algunos países (entre ellos Burkina Faso, Guinea-Bissau, Malí y la República Unida de Tanzanía) han desarrollado y aplicado unas políticas nacionales y sectoriales de igualdad para la mujer. Algunos países de la región (entre ellos Guinea-Bissau y Malí) han establecido estructuras ministeriales para la aplicación de estas políticas. Entre los ejemplos de las medidas adoptadas para el seguimiento de la Conferencia de Beijing en el caso de Burkina Faso, cabe citar:

En la República Unida de Tanzanía, en virtud de la política nacional de empleo (National Employment Policy) adoptada en 1997, se da prioridad a:


En este bienio, algunos países de la región han adoptado medidas importantes para la adopción de políticas y medidas para luchar contra el trabajo infantil, entre los que cabe citar:


Sobre el problema del trabajo infantil, las iniciativas emprendidas en estrecha cooperación con la Organización para la Unidad Africana (OUA), el UNICEF y las organizaciones africanas de empleadores y de trabajadores han tenido como consecuencia un aumento de la concienciación y el principio de un cambio de actitud en los mandantes en relación con un problema que no siempre ha sido considerado como tal. Benin, Egipto, Kenya, Senegal y la República Unida de Tanzanía son países que participan en el IPEC/OIT, y como tales han concluido un Memorándum de Entendimiento con el programa. Las actividades preparatorias del IPEC/OIT han sido llevadas a cabo en otros nueve países africanos. La experiencia de la acción adoptada y los resultados conseguidos por los programas nacionales que cuentan con el apoyo del IPEC/OIT se revisarán en una reunión tripartita de la OUA, que está previsto celebrar en Kampala en febrero de 1998 en colaboración con la OIT y que examinará las políticas, medidas y programas que pueden aplicarse de común acuerdo en Africa.


Una encuesta de planes mutuos de salud en Benin, Burkina Faso, Camerún, Malí, Senegal y Togo encontró un total de 59 planes en activo, entre ellos:

Los resultados de esta encuesta se publicarán en 1998.

Con la excepción del Senegal (donde los planes mutuos de salud se hicieron operativos por primera vez hace unos diez años), en estos países el desarrollo de los planes de seguro de salud colectivos coincidía con el lanzamiento de las actividades de apoyo ACOPAM. Las prestaciones que brindan todos estos planes son muy variadas y, además de los cuidados de salud, pueden incluir el transporte de los enfermos, los gastos de determinados acontecimientos familiares (como bodas y bautizos) y prestaciones de vejez y muerte, que pueden incluir el pago de los gastos del funeral. La demanda de apoyo ACOPAM en todos estos ámbitos se ha ido extendiendo a otras regiones de Africa y, fuera de Africa, a países como Haití.


Otra prioridad de las actividades de la OIT a nivel regional y subregional se refiere al ámbito de la seguridad social. Los planes tradicionales de seguridad social sólo cubren entre un 5 y un 10 por ciento de la población de Africa, y este porcentaje está integrado en su gran mayoría por trabajadores de los sectores agrícola y no estructurado, que no están cubiertos por ninguna protección social organizada. Por lo tanto, en los dos o tres años pasados, la atención pública se ha dirigido a la función que puede ser desempeñada por los planes mutuos de salud. Los gobiernos de varios países de la región han empezado a orientar su política hacia unos mecanismos por medio de los cuales los grupos de población puedan organizar su propia cobertura de salud. En Senegal se ha creado a este propósito un programa ministerial, y en Malí se ha adoptado una legislación sobre los planes mutuos de salud. La OIT se ha puesto a la cabeza de este movimiento, por medio de su programa ACOPAM (véase el capítulo 2), brindando orientaciones y formación para fortalecer los planes mutuos de salud actualmente existentes y para brindar asistencia en la creación de otros. Se ha organizado un curso práctico subregional para formar instructores, que a su vez se han hecho cargo de las actividades de formación en Benin, Burkina Faso, Malí y Senegal. Se ha prestado asistencia para la elaboración de unos folletos informativos que respondan a las necesidades de los distintos países y se ha editado un manual de formación1. Las organizaciones sindicales recibieron también apoyo en sus esfuerzos por crear unos planes mutuos de salud, especialmente en Burkina Faso y Togo, donde han desempeñado una función importante en la creación de planes de empleo, especialmente en el sector no estructurado.

Una importante función de la Oficina Regional Africana es la difusión de informaciones sobre la labor y principios de la OIT entre los mandantes de toda la región. Esta función se cumple de diversas maneras, entre ellas la publicación de un boletín regional con periodicidad fija, y facilitando el acceso a las bases de datos del Sistema Africano de Información Laboral (ALIS), que contiene datos socioeconómicos sobre los países de Africa así como informaciones sobre la cooperación técnica de la OIT y de sus actividades consultivas y formativas en la región. La Oficina Regional promueve también el intercambio de informaciones entre los países de la región en aspectos técnicos como el fomento de empresas y cooperativas. Así, por ejemplo, muchos países que no se benefician directamente de los servicios del programa ACOPAM para el desarrollo de empresas cooperativas, pueden sin embargo acceder a la asistencia de los expertos de la ACOPAM y utilizar la documentación del programa y los materiales de formación correspondientes para consolidar sus propios movimientos cooperativos. La Oficina Regional se ha mostrado también activa en el fomento de la adaptación de los materiales de formación del programa Inicie y Mejore su Negocio (SIYB) a los países de expresión francesa y en la asistencia al establecimiento de servicios de crédito para pequeñas empresas, por ejemplo en colaboración con el Banco Central de los Estados de Africa occidental.

Equipo consultivo multidisciplinario para Africa oriental

Si bien los países de Africa oriental tienen unas características geográficas y culturales muy distintas, suelen enfrentarse a problemas muy parecidos de pobreza, desempleo y subempleo, que afectan a la mayoría de su población y muy especialmente a las mujeres y a los niños. Estos problemas se han visto agravados por la larga crisis económica que ha experimentado todo el continente, así como por el ajuste estructural, los elevados índices de crecimiento demográfico, el escaso potencial de creación de empleos que tiene el sector privado y la evidente falta de coincidencia entre la oferta y la de- manda de capacitaciones. Pocos trabajadores pueden acogerse a una protección social, de cualquier tipo que sea, y muchos trabajan en condiciones que ponen en peligro su salud y seguridad. Algunos países de la subregión se ven afectados por conflictos o están apenas saliendo de ellos. La eficacia del diálogo social y de las instituciones tripartitas varía mucho en la subregión, pero en todos los casos conviene consolidar el respeto de los derechos fundamentales relacionados con el trabajo y la participación de los interlocutores sociales en la adopción de decisiones.

Este equipo está instalado en Addis Abeba y se ocupa de los siguientes países: Comoras, Dji- bouti, Etiopía, Eritrea, Kenya, Madagascar, Mauricio, Seychelles, Somalia, República Unida de Tanzanía y Uganda. Se han terminado los objetivos por país para Eritrea, Kenya, República Unida de Tanzanía y Uganda, y están a punto de terminarse los correspondientes a Madagascar, Mauricio y Seychelles. La eficacia de la labor del equipo dependió en gran parte del entorno político y de la estabilidad de cada Estado Miembro, y en los últimos años ha sido puesta a prueba por los violentos conflictos que han estallado en algunos países de la subregión. La ubicación del equipo en Addis Abeba le ha permitido mantener un estrecho contacto con la Organización de la Unidad Africana (OUA) y muy especialmente con su Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales, así como con la Comisión Económica para Africa, de las Naciones Unidas.


Las principales orientaciones de los documentos de política de empleo para Kenya, Nigeria y Uganda, formulados en estrecha consulta con los mandantes de la OIT, son:

En Kenya, el Gobierno ha adoptado las principales recomendaciones del documento, y ha incluido algunas de ellas en los planes de desarrollo nacional. En Nigeria, las primeras reacciones al documento hacen pensar que ha sido favorablemente recibido y que se está planificando un curso práctico nacional sobre este tema en 1998. El proyecto de políticas a seguir ha sido ampliamente aceptado en Uganda y muchas de sus recomendaciones ya se han aplicado.


Las políticas de empleo que han llevado a cabo los países de la subregión no han respondido adecuadamente a la gravedad de los problemas de desempleo y subempleo que allí se plantean. Para dar orientaciones a ese respecto, la OIT ha organizado seminarios sobre la política de empleo en Kenya, Nigeria y Uganda para funcionarios de alto nivel, organizaciones de empleadores y de trabajadores, y las organizaciones nacionales e internacionales interesadas. Estos seminarios han conducido a la formulación de unos documentos de políticas de empleo, que están actualmente siendo examinados por los respectivos gobiernos con vistas a su adopción y aplicación2. Asimismo, se fortaleció la base de formulación de las políticas de empleo por medio del suministro de asistencia en el ámbito de las estadísticas del trabajo. En Eritrea y Uganda se lanzaron programas de estadísticas del trabajo, y en Kenya, la República Unida de Tanzanía y Uganda se establecieron o pusieron al día las clasificaciones nacionales de ocupaciones; en Etiopía se llevó a cabo una encuesta del sector no estructurado.

Los representantes de los Gobiernos y de los interlocutores sociales de Etiopía, Kenya, Mauricio, la República Unida de Tanzanía y Uganda participaron en los seminarios nacionales organizados por la OIT para determinar las medidas para mejorar los sistemas nacionales de formación profesional. En Etiopía, el Gobierno ha aceptado las recomendaciones sobre las políticas a seguir que le hiciera el seminario correspondiente, y ha empezado un proceso de diálogo social para ponerlas en ejecución. En Kenya, las recomendaciones del seminario que allí se celebró han sido adoptadas en diversos documentos sobre las políticas a seguir, como el plan de educación (Education Master Plan) y el de industrialización (Industrialization Plan). Además, durante este bienio se iniciaron las actividades de cooperación técnica para aplicar un programa de formación basado en la comunidad en tres distritos pobres del país. El Gobierno de las Seychelles, tras aceptar las propuestas de políticas a seguir formuladas en un informe sobre el desarrollo y la generación de empleos, solicitó la asistencia de la OIT para la formulación de unas estrategias de políticas de formación y de enseñanza profesional3. Por su parte, el Gobierno de Mauricio publicó las recomendaciones de un seminario sobre educación y formación en relación con el mundo del trabajo, y ahora está en pleno proceso de reorganización de su sistema nacional de educación y formación profesional. Los cursos prácticos con asistencia de la OIT en Uganda han conducido a la incorporación de diversos planes en el programa actual de inversiones públicas, con vistas a introducir en ellos un fondo de origen fiscal para la formación laboral y desarrollar una formación basada en la comunidad para el alivio del empleo y la pobreza en las zonas rurales.

Como reconocimiento de la importancia del sector privado para el fomento del desarrollo económico y para la creación de empleos de buena calidad, algunos países de la subregión han adoptado unas estrategias de desarrollo general de la empresa basadas en la promoción de un entorno administrativo y reglamentario favorable, y en el fortalecimiento de la capacidad de formación de las pequeñas y medianas empresas. En Etiopía, se pusieron a disposición de las pequeñas empresas diversos materiales de formación. Se brindó asistencia a Djibouti para el desarrollo de una estrategia nacional con vistas a la introducción de determinadas capacitaciones empresariales en la educación secundaria y profesional. La OIT brindó apoyo para el fortalecimiento de un centro de formación para la dirección empresarial en Uganda (Management Training and Advisory Centre), así como para el establecimiento en las Seychelles de un organismo de fomento de las PYME (Small Enterprise Development and Promotion Agency) y de un centro para el fomento de la productividad. Las actividades de cooperación técnica en este terreno se concentraron en determinados países, entre ellos la República Unida de Tanzanía y Kenya, en los que se había puesto en marcha un proyecto para desarrollar las pequeñas empresas en tres distritos piloto. En Etiopía, Kenya, Seychelles, la República Unida de Tanzanía y Uganda se prosiguió el enfoque multidisciplinario de la asistencia a ese respecto, en el que participaron también algunas organizaciones especializadas de las Naciones Unidas. Con vistas a prestar apoyo a los países afectados por conflictos armados en la subregión, se llevaron a cabo diversos estudios sobre la situación de varios grupos afectados por conflictos en Etiopía y Uganda, como parte del programa de acción sobre los países afectados por conflictos armados4. Se espera que los resultados de estos estudios conduzcan a la adopción de unos programas de formación profesional y de fomento del espíritu empresarial para ayudar a la reintegración social y económica de los grupos interesados.


Un análisis que se llevó a cabo en 1996 sobre los programas basados en la mano de obra en Madagascar llegó a la conclusión de que:

Los 3,5 millones de jornadas que se crearon en 1995 por medio de programas de infraestructura basados en la mano de obra (equivalentes a 13000empleos a tiempo completo) corresponden a un 30 por ciento del empleo no agrícola que se genera cada año en los sectores estructurados secundario y terciario. En 1995, los cerca de 20 millones de dólares invertidos crearon unos 35000 empleos adicionales, dos tercios de los cuales fueron creados indirectamente a través del efecto multiplicador de la inyección financiera en la economía local.


Para la promoción del empleo y del desarrollo nacional en los países de la subregión, la OIT siguió prestando apoyo a los proyectos de infraestructura que emplean una mano de obra abundante en Etiopía, Kenya, Madagascar, la República Unida de Tanzanía y Uganda. Entre ellos había un proyecto de mejoras de las carreteras de las regiones del Tigré y Wollo del Sur, en Etiopía, así como un componente de un fondo social financiado por el Banco Mundial en Madagascar centrado en el alivio de la pobreza urbana por medio de labores abundantes en mano de obra. Como estas labores que emplean una mano de obra abundante se han institucionalizado ya en algunos países de la subregión, entre ellos Kenya y  Uganda (en este último país se ha puesto en funcionamiento una sección del Ministerio de Desarrollo y Planificación Económica que se ocupa especialmente de este tipo de labores), la OIT ha seguido brindando el asesoramiento y el apoyo técnico habituales. Asimismo, ha fomentado la formación en técnicas intensivas en mano de obra en algunas instituciones de formación de la región (véase el capítulo 2).

La promoción del tripartismo en esta subregión requiere el fortalecimiento de las organizaciones de empleadores y de trabajadores, de modo que puedan desempeñar su importante función, como verdaderos pilares que son del diálogo social. Las organizaciones de empleadores y de trabajadores de los países que abarca este equipo multidisciplinario se han beneficiado de las actividades de formación y de los seminarios que se han celebrado sobre una amplia variedad de temas, como los derechos fundamentales de los trabajadores, las cuestiones relacionadas con la igualdad y con el género de las personas, las normas internacionales del trabajo y las técnicas de negociación. La asistencia que se brindó contribuyó a la reconstitución de la Confederación de Sindicatos de Etiopía, y se brindó asistencia técnica a la Confederación Nacional de Trabajadores de Eritrea para la redacción de sus estatutos. Otro resultado significativo fue el establecimiento de la Federación de Empleadores de Etiopía. Además, los representantes de los empleadores y de los trabajadores de varios países de la subregión participaron en seminarios tripartitos y en cursos prácticos para concienciarse de los problemas de seguridad y salud en el trabajo y determinar medidas concretas de mejora de la seguridad y la salud en el trabajo. El impacto de estas actividades fue muy amplificado por la publicación y difusión de diversos manuales de formación sobre seguridad y salud en el trabajo.

Como respuesta a la campaña del Director General en favor de la ratificación de los convenios fundamentales de la OIT, algunos de los países que abarca el equipo multidisciplinario están estudiando la ratificación de uno o más de dichos convenios. Las actividades de promoción se centraron en los organismos tripartitos ya establecidos, especialmente en Kenya, Mauricio, la República Unida de Tanzanía y Uganda. En Uganda se celebró un seminario tripartito sobre los convenios fundamentales, y también se organizó una reunión tripartita subregional centrada en los Convenios núms. 100 y 111, para los países de Africa oriental. Además, se organizó un seminario tripartito subregional dirigido a la ratificación del Convenio núm. 87 para Kenya, la República Unida de Tanzanía y Uganda; se espera que Kenya ratifique el Convenio en 1998. En la República Unida de Tanzanía y en Uganda se está revisando la legislación laboral para ponerla de acuerdo con el Convenio núm. 138, y en Djibouti se ha preparado un proyecto para revisar la legislación laboral. En Djibouti y Eritrea, la revisión de la legislación del trabajo brinda una oportunidad única para ponerla de conformidad con las normas fundamentales de la OIT y prepara el camino a la ratificación de los convenios correspondientes. Como medida de promoción, el Convenio núm. 87 ha sido traducido al idioma nacional de Eritrea, y se han hecho preparativos para traducir un conjunto de información sobre las normas fundamentales de la OIT al swahili y a las lenguas nacionales de Etiopía. En el marco de la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales de la Organización para la Unidad Africana, los Estados de Africa miembros del Consejo de Administración de la OIT adoptaron una recomendación destinada a incitar a los demás Estados de Africa a ratificar los convenios fundamentales de la OIT.

Equipo consultivo multidisciplinario para Africa central y occidental

El tamaño, situación y potencial económico de los países de Africa central y occidental varían mucho entre sí. Además, su reciente desarrollo ha acentuado sus disparidades, de modo que ahora algunos países están empezando a salir de un largo período de crisis económica y muestran ya un cierto dinamismo, mientras que otros siguen sacudidos por violentos conflictos internos. La mayoría de la población de estos países trabaja en las zonas rurales o en el sector urbano no estructurado. Ni en un caso ni en el otro están cubiertos por medidas de política de empleo, administraciones del trabajo u organizaciones representativas. Tampoco suelen recibir ninguna forma de protección social. Las diferencias en el nivel de desarrollo nacional conducen a importantes corrientes de emigración laboral entre los países de Africa central y occidental, mientras que los violentos conflictos que han seguido produciéndose durante el bienio han tenido como consecuencia movimientos masivos de población. El proceso de democratización, que ha ido acelerándose en los últimos años a nivel político, apenas ha empezado a extenderse a las cuestiones sociales y laborales. El diálogo social, cuando existe, sigue sin admitir demasiado el pluralismo. Tampoco la descentralización ha llegado aún a todos los asociados en el desarrollo.

El equipo consultivo multidisciplinario para Africa central y occidental se compone de 14 consejeros técnicos y radica en Abidján. Abarca Angola, Benin, Burkina Faso, Burundi, Camerún, la República Centroafricana, Chad, Congo, la República Democrática del Congo, Côte d'Ivoire, Gabón, Ghana, Guinea Ecuatorial, Níger, Nigeria, Rwanda, Santo Tomé y Príncipe y Togo. Catorce de estos países han iniciado ya la formulación de los objetivos por país, que en el caso del Camerún, la República Centroafricana, el Congo, Ghana y Madagascar ha dado como resultado un documento final y un plan de acción. Con el apoyo de la OIT, ciertos países de la subregión, como Burkina Faso, Camerún, Côte d'Ivoire, Ghana, Níger y Togo, han formulado y están aplicando unas políticas activas para fomentar el empleo y para luchar contra la pobreza, comprendidos programas de inversión que ocupen una mano de obra abundante, la promoción de las pequeñas y medianas empresas y cooperativas, y otras medidas en favor de los grupos desfavorecidos.

Una tendencia esperanzadora que muestran los países de Africa central y occidental son los esfuerzos que se han llevado a cabo para crear o dar nuevo impulso a los sistemas de información laboral, como base para el desarrollo de políticas y programas en el mundo del trabajo. Esta tendencia queda ilustrada por el progresivo establecimiento de «observatorios» de empleo y formación en países como Burkina Faso, Benin, Chad, Côte d'Ivoire, Gabón y Togo. Otro cambio que se ha producido en la mentalidad de estos países y que puede atribuirse a la acción de la OIT es el reconocimiento cada vez mayor de que las alternativas de inversión están estrechamente vinculadas a la creación de empleo. Por ello, la OIT está brindando apoyo técnico a los programas nacionales de inversiones públicas en muchos países, y cabe mencionar el fortalecimiento de las capacidades de las comunidades locales y la puesta en marcha de fondos sociales en Burkina Faso, Côte d'Ivoire, Ghana, Guinea, Malí y Togo. Está ganando terreno la tendencia a pedir a la OIT que brinde un apoyo y un seguimiento más continuos a las reformas y cambios en los sistemas, en situaciones y leyes. Buen ejemplo de ello podría ser la asistencia técnica que se ha brindado en la enmienda de la legislación relativa a las cooperativas en los países del Sahel y del Congo para crear un entorno más favorable al desarrollo de empresas y asociaciones cooperativas.

El fomento del empleo en el sector privado siguió siendo apoyado por los servicios consultivos, la formación y las actividades de cooperación técnica, todo lo cual se centró en los programas que emplean abundante mano de obra, los sistemas de microcrédito, las cooperativas, el sector no estructurado y la producción artesanal. La versión francesa de los materiales de formación del programa Inicie y Mejore su Negocio («GERME - Gérez mieux votre entreprise») se adaptó y experimentó en Benin, Camerún, Congo y Togo, y se introdujo en Burkina Faso a través de la organización de los empleadores. En Côte d'Ivoire se brindó apoyo al establecimiento de una federación de mujeres empresarias. Además, se puso en ejecución un programa de apoyo para las organizaciones que representan a las microempresas en Benin, Burkina Faso, Malí, Mauritania, Níger, Senegal y Togo.

Las jóvenes democracias de la subregión están aún sufriendo los efectos del sistema de partido único, del que han salido hace poco. El pluralismo todavía no está generalizado, ni se practica en todas partes. Los muchos conflictos que se han producido en la subregión tienen cierta relación con este problema y hacen que sea difícil reanudar el diálogo social. En la mayor parte de los países de la subregión se llevaron a cabo servicios consultivos y actividades de formación sobre la gestión y funcionamiento de las estructuras sindicales, las relaciones laborales, la negociación colectiva, el funcionamiento de los organismos paritarios y tripartitos y la función de los interlocutores sociales en la reforma de la legislación laboral. La participación de los interlocutores sociales ha sido reforzada en muchas estructuras descentralizadas que se han desarrollado con asistencia de la OIT, por ejemplo en la gestión de cooperativas en los países del Sahel, Côte d'Ivoire y Togo, en las comunidades locales (por ejemplo, en Côte d'Ivoire), en las instituciones de formación profesional (por ejemplo, en Benin) y en la gestión de los programas de protección social (véase la introducción a la región). En particular, como resultado de un proyecto de cooperación técnica que se llevó a cabo en los países de la Entente, se constituyeron y pusieron en funcionamiento unos organismos permanentes de diálogo tripartito en Benin, Burkina Faso y Côte d'Ivoire (para más detalles, véase el capítulo 1). Ese mismo proceso se ha puesto en marcha en otros países de la subregión.

Otras actividades llevadas a cabo para reforzar la aplicación de los principios y valores de la OIT comprenden proyectos de cooperación técnica y actividades tripartitas de formación en el ámbito nacional y subregional sobre las normas internacionales del trabajo. Durante el bienio, Burkina Faso ratificó los Convenios núms. 135 y 138 y Burundi ratificó los Convenios núms. 98 y 138. Otros varios países están considerando la ratificación de los convenios fundamentales de la OIT o han iniciado ya los procedimientos para su ratificación; entre ellos están Benin (Convenio núm. 138), la República Democrática del Congo (Convenios núms. 87, 105 y 138), Ghana (Convenio núm. 138), Rwanda (Convenio núm. 29) y Togo (Convenio núm. 105). Durante el bienio, en los países que pertenecen al ámbito geográfico del equipo multidisciplinario, se registraron además más de diez ratificaciones de otros convenios de la OIT. Asimismo, los seminarios nacionales celebrados en Benin, Rwanda y Togo sirvieron para mejorar el conocimiento de la OIT y de sus normas.


Durante el bienio, en varios países se adoptaron importantes medidas jurídicas e institucionales en el terreno de la seguridad y salud profesionales, entre las que cabe citar:


La seguridad y salud en el trabajo siguen siendo unas preocupaciones marginales para las empresas de la subregión. Ello no obstante, la asistencia que se ha brindado en este ámbito, sobre todo en Benin, Burkina Faso, República Centroafricana, Malí y Níger, ha dado sus frutos en la introducción de unos módulos de seguridad y salud, así como de unos programas de formación que se han impartido al personal médico y de enfermería. En ocho países han establecido o reforzado las asociaciones de seguridad y salud profesional y de seguridad y salud en el trabajo, al tiempo que se ha revisado la legislación para incorporar a la misma los principios que se contienen en las correspondientes normas internacionales del trabajo, especialmente en Chad, Congo, República Democrática del Congo, Guinea y Madagascar. En el curso del bienio, Burkina Faso procedió a la ratificación del Convenio sobre los servicios de salud en el trabajo, 1985 (núm. 161) y el Convenio sobre los productos químicos, 1990 (núm.170). Asimismo, la OIT ha tratado (en la medida de lo posible) de concienciar sobre los problemas de seguridad y salud en el sector no estructurado, y de apoyar las iniciativas adoptadas (que desgraciadamente siguen constituyendo casos aislados) para mejorar la situación del sector.

Equipo consultivo multidisciplinario para Africa del noroeste

Los países de los que se ocupa el equipo consultivo multidisciplinario para Africa del noroeste se dividen en dos zonas, con distintas características económicas, sociales y culturales. Los países del Magreb, situados a orillas del Mediterráneo (especialmente Marruecos y Túnez) están preocupados sobre todo por aprovechar el dinamismo de la Unión Europea. Se benefician de la existencia de unas infraestructuras, una capacidad productiva y unos sistemas de formación profesional que no existen en la mayor parte de los demás países de los que se ocupa este equipo multidisciplinario. Varios de estos otros países están situados en la zona del Sahel, que tiene un clima muy difícil y donde la seguridad alimentaria constituye un problema omnipresente. Los demás países están ya situados en zonas más fértiles y cercanas a la costa. Ello no obstante, todos esos países sufren en mayor o menor medida problemas de pobreza, desempleo y condiciones de empleo precarias. Además, algunos de ellos están desgarrados por conflictos internos, que hallan en la pobreza un caldo de cultivo para el antagonismo y la desestabilización económica y social. Por ello, los progresos que han realizado por la vía de la democratización algunos de estos países siguen siendo frágiles y hay que situarlos en un contexto en que el diálogo social aún no ha sido establecido o necesita ser consolidado.

El equipo consultivo multidisciplinario para Africa del noroeste está instalado en Dakar, e integrado por siete consejeros técnicos. Se ocupa de los siguientes países: Argelia, Cabo Verde, Guinea, Guinea-Bissau, Liberia, Jamahiriya Arabe Libia, Malí, Marruecos, Mauritania, Senegal, Sierra Leona y Túnez. Se han terminado los objetivos por país para Cabo Verde, Guinea, Malí y Mauritania, al tiempo que se ha prestado apoyo para su formulación en Marruecos y Túnez. En los cuatro países en que los objetivos por país se están publicando y en el Senegal, donde se ha desarrollado una política de empleo, se percibe el gradual desarrollo de una mentalidad favorable al tripartismo. Además, la mayor parte de los países de esta subregión están empezando a sentir la necesidad de unas estructuras permanentes de diálogo tripartito. Se han puesto en marcha dos programas, que siguen el modelo del proyecto emprendido en los países de la Entente (véase el capítulo 1), para crear o fortalecer las estructuras tripartitas. Uno de estos proyectos abarca Guinea, Malí y el Senegal, mientras que el otro se centra en los países de expresión portuguesa de la subregión. Estos programas ya han dado a los mandantes de los países interesados la oportunidad de conocerse mejor unos a otros y comprometerse en un proceso de consulta sobre cuestiones económicas y sociales.

El desarrollo de estas estructuras ha conducido a un cambio significativo en la asistencia que se requiere de la OIT por parte de las organizaciones de empleadores y de trabajadores. En Guinea, Malí, Mauritania y Senegal se han formulado y aplicado unos planes de desarrollo estratégico para las organizaciones de empleadores. En un número creciente de países, las organizaciones de empleadores están adoptando iniciativas, con el apoyo de la OIT, para promover la creación y fortalecimiento de empresas. En Malí, Mauritania y Senegal están preparando la creación de centros de promoción de empresas. En los mismos países, están desempeñando un papel puntero en la introducción del programa de formación Inicie y Mejore su Negocio. Por lo tanto, aunque es mucho lo que queda por hacer, se ha avanzado hacia el objetivo de desarrollar unas organizaciones de empleadores fuertes, independientes y representativas. Estos progresos se han reflejado y difundido en una publicación que trata de la experiencia de las organizaciones de empleadores en el Africa del noroeste5.

El proceso de elaboración de los objetivos por país ha sido también muy útil para ayudar a los representantes de los trabajadores de varios países a planificar sus intervenciones en las estructuras tripartitas que están apareciendo, incrementando con ello su influencia y fortaleciendo su participación en la formulación en la política económica y social. Se suministraron servicios consultivos para reforzar y adaptar las estructuras sindicales, y se organizaron actividades de formación para reforzar sus capacidades en Cabo Verde, Guinea, Guinea-Bissau, Malí, Mauritania y Senegal. Se han incrementado las oportunidades de que los representantes de los trabajadores influyan en la política empresarial en el terreno de la seguridad y salud, como resultado del establecimiento o reactivación de los comités de seguridad y salud en el trabajo a nivel de empresa, en Guinea y Senegal. Los representantes de los trabajadores están también comprometidos en una discusión de las disposiciones reglamentarias de seguridad y salud en las empresas en un seminario que se organizó en Cabo Verde.


Se ha puesto el mayor empeño en promover el empleo y luchar contra la pobreza en las políticas nacionales de desarrollo en:


Las organizaciones de empleadores y de trabajadores participaron también, junto con los servicios gubernamentales, en la discusión y formulación de las políticas de empleo en varios países de la subregión. Con apoyo de la OIT, estos ejercicios tuvieron como consecuencia que se tuviesen más en cuenta las cuestiones relativas al empleo y a la pobreza en las políticas nacionales de desarrollo en Gambia, Guinea, Malí, Mauritania y Senegal. Estos tres últimos países revisaron sus políticas de empleo y en Mauritania y Senegal se formularon propuestas de programas de promoción de empleo. En Malí, los mandantes tripartitos fueron asociados al proceso de establecimiento de un sistema de información sobre el empleo y la formación, y en Mauritania y Senegal fueron también asociados al proceso de fortalecimiento de los sistemas ya existentes. En Gambia se constituyó un sistema permanente para supervisar y evaluar las repercusiones de las políticas y los programas sobre la pobreza. Sobre la base de estas experiencias, se publicó y difundió una guía metodológica sobre el empleo y sobre los observatorios de formación6.


La mejora de la productividad es uno de los objetivos principales de la estrategia que se ha adoptado en Senegal como parte de la política nacional de empleo para fomentar el empleo en el sector no estructurado. Se ha empezado por elaborar un programa nacional de productividad y por crear un centro nacional de productividad (National Production and Productivity Centre - CNPP). Los representantes del Gobierno y de los interlocutores sociales, reunidos en un seminario nacional tripartito sobre el fomento de la productividad en diciembre de 1997, pusieron de relieve los principales principios del programa de productividad, entre los que cabe destacar el tripartismo, una mejor información y una mayor flexibilidad en las políticas y estructuras que regulan el entorno de los negocios. En ese sentido, se determinaron cuatro principales campos de acción:


En el marco de los programas para luchar contra la pobreza, Gambia y Cabo Verde han formulado unas estrategias nacionales para la promoción de las microempresas. El programa de formación Inicie y Mejore su Negocio se adaptó e introdujo en Guinea, Malí, Mauritania y Senegal. En el ámbito de la asistencia técnica para la promoción de empresas y microempresas, el enfoque que se adoptó (como en el caso del Senegal) se basó en facilitar una interacción entre los representantes de las autoridades públicas y los de las organizaciones de empleadores y de trabajadores, de las instituciones de formación y de los donantes, para desarrollar unas estrategias comunes con vistas a la mejora de la productividad y de la competitividad de las empresas.

En el apoyo técnico que se prestó a los mandantes de Cabo Verde, Guinea, Malí, Mauritania y Senegal para poner al día informaciones y análisis sobre la situación de la formación, se insistió en unas relaciones más estrechas entre las necesidades de capacitación de las empresas y los sistemas y programas de formación. Esto supone la inclusión de elementos relativos a la cultura empresarial y al espíritu de empresa en los programas de formación técnica y profesional. Significa también introducir en las estructuras de formación más apoyo para el empleo por cuenta propia y el desarrollo de microempresas a través de la formación en capacitaciones empresariales, e impartir orientaciones sobre las oportunidades de negocio. Se llevaron a cabo estudios de viabilidad en Malí y Senegal para facilitar la introducción de una formación del espíritu de empresa en las instituciones de formación técnicas y profesionales7. También se lanzó un programa en Liberia, Malí y Sierra Leona con vistas a la reintegración económica y social de los excombatientes por medio de su formación en nuevas destrezas.

Durante el bienio, se adoptaron medidas importantes para asegurar un mayor respeto por los derechos humanos con la ratificación del Convenio núm. 105 por Mauritania, y del Convenio núm. 138 por Túnez. Además, un seminario nacional tripartito que se celebró en Gambia recomendó la ratificación de los siete convenios fundamentales de la OIT. La importancia de estas normas se puso también de relieve en el proceso de formulación de los objetivos por país de diversos países de la subregión, con particular referencia al Convenio núm. 87 en el caso de Marruecos. Se harán más progresos en la aplicación de los convenios tras la reforma que han emprendido Guinea y Guinea-Bissau, con vistas a conseguir que su legislación laboral nacional sea más coherente con los derechos fundamentales de los trabajadores, al tiempo que se defiende la eficiencia económica de las empresas y su potencial de creación de empleos. Además, en Guinea ha empezado un proceso de formulación de la política de seguridad y salud en el trabajo.

Equipo consultivo multidisciplinario para Africa meridional

La situación en el Africa meridional ha mejorado rápidamente en los últimos años. Tras largos períodos de conflicto y de guerra, algunos de los países de la subregión están ahora disfrutando de estabilidad y crecimiento económico. Los acontecimientos recientes en la situación de Angola dan pie a esperar que se volverá a la paz en toda la subregión. No obstante, la paz sigue siendo frágil por la proximidad de las nuevas zonas de conflicto de la región de los Grandes Lagos y de Africa central. También se están haciendo progresos en el terreno de la integración económica, lo que ha redundado en mejores oportunidades para el comercio, las inversiones y el desarrollo económico a nivel subregional. Ello no obstante, los países de la subregión siguen haciendo frente al doble desafío de crear empleo suficiente y combatir la pobreza. Además, no hay base para formular las políticas que se solicitan, puesto que la información sobre el empleo y el mercado de trabajo suele ser fragmentaria y poco fiable. En el contexto de la mundialización y de la integración económica regional, el mercado de trabajo de la subregión está sometido a una evolución a largo plazo, al tiempo que la aplicación de los programas de ajuste estructural a lo largo del decenio ha conducido al rápido aumento de las actividades no estructuradas y a una mayor flexibilidad del mercado de trabajo.

El equipo consultivo multidisciplinario para Africa meridional está compuesto por 11consejeros técnicos, y radica en Harare. Los países de los que se ocupa son los siguientes: Botswana, Lesotho, Malawi, Mozambique, Namibia, Sudáfrica, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe. Se han desarrollado los objetivos por país, y los planes de acción que de ellos se derivan están en funcionamiento en siete de estos países, y a punto de terminarse en los casos de Sudáfrica y Swazilandia.


La campaña del Director General por la ratificación de los siete convenios fundamentales de la OIT halló una respuesta muy alentadora en los países de Africa meridional, habiéndose registrado durante el bienio las siguientes ratificaciones:


Los objetivos de la acción de la OIT en esta subregión en relación con las normas internacionales del trabajo se habían centrado en incrementar el número de ratificaciones, aplicar mejor los convenios ratificados y respetar las obligaciones contenidas en la Constitución de la OIT. Durante el bienio, se registraron 25 ratificaciones adicionales de los convenios de la OIT por parte de nueve países de esta subregión; de estas 25 ratificaciones, 16 se referían a los siete convenios fundamentales. La Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones observó asimismo con satisfacción los progresos conseguidos en Namibia y Zambia en la aplicación de los convenios fundamentales de la OIT. En Swazilandia, con asistencia de la OIT, también se han hecho progresos significativos para resolver los problemas con que se tropieza a ese respecto. Los países de la subregión han desarrollado la capacidad para cumplir con su obligación de enviar memorias informativas sobre las normas de la OIT. Este progreso se debe en gran medida a las actividades de promoción, formación e información que se han llevado a cabo en todos los países de que se ocupa el equipo multidisciplinario. Entre estas actividades están las correspondientes al programa de actualización de los conocimientos sobre las normas internacionales del trabajo, que se aplicó en todos los países de que se ocupa el equipo multidisciplinario y que se basa en una sesión informativa muy detallada de carácter tripartito, que se celebra una vez al año y se complementa con otros elementos, como reuniones técnicas informativas o sesiones de formación, según prefieran los mandantes. Este programa está pensado para dar apoyo a la observancia de las obligaciones nacionales que se derivan de la Constitución y del Convenio sobre la consulta tripartita (normas internacionales del trabajo), 1976 (núm. 144), que ha sido ratificado por siete de los nueve países de que se ocupa el equipo.

Los mecanismos de negociación colectiva y de consulta tripartita no suelen tener la difusión y la fuerza suficientes para que puedan servir de base a unos sistemas eficaces y equilibrados de relaciones laborales en la subregión. Los servicios consultivos y de formación que brinda la OIT a los organismos gubernamentales y a las organizaciones de empleadores y de trabajadores estaban pensados para fortalecer su capacidad de contribuir adecuadamente al establecimiento de unas relaciones laborales y unas estructuras de adopción de decisiones de carácter permanente. La OIT ha prestado asistencia al Gobierno de Zimbabwe para poner en marcha la negociación colectiva en el sector público, al tiempo que los servicios consultivos que se llevaban a cabo en Sudáfrica se centraban en el fortalecimiento de la negociación colectiva en las organizaciones pertenecientes al sector público. En Malawi y en Swazilandia se prestó asistencia a los mandantes para el desarrollo del adecuado marco legislativo para la negociación colectiva. En Sudáfrica se llevó a cabo un proyecto de cooperación técnica para fortalecer los mecanismos de solución de conflictos (véase el capítulo 1), y en 1997 este proyecto se extendió - a título experimental - a otros países. En Botswana, Lesotho, Malawi y Swazilandia se lanzó otro proyecto de cooperación técnica para fortalecer el tripartismo y la democracia en el lugar de trabajo.

Con apoyo de las actividades consultivas y de formación de la OIT, varios países de Africa meridional (entre ellos Malawi, Namibia, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe) están haciendo creciente uso de los medios tripartitos para alcanzar un consenso en el proceso de adopción de decisiones a nivel económico y social. Las actividades de la OIT para promover este proceso culminaron en la organización de un curso práctico tripartito subregional en Johanesburgo en diciembre de 1997, en el cual los Estados miembros de la Comunidad para el Desarrollo de Africa Meridional (SADC) examinaron la situación en relación con la consulta tripartita en sus países e hicieron propuestas para reformar el marco institucional para el diálogo social en el plano nacional. En particular, los participantes reconocieron oficialmente el papel fundamental de la cooperación tripartita y del consenso para el desarrollo socioeconómico.

En el curso del bienio, varios Estados Miembros recibieron asistencia con vistas a mejorar el conocimiento de sus mercados laborales. En Namibia se llevó a cabo una encuesta sobre la fuerza de trabajo. Se brindó asistencia para el análisis de los datos así obtenidos y para la formulación de los capítulos del plan nacional que están en relación con el empleo. Hacia finales del bienio, se llevó a cabo en Malawi un examen detallado de las perspectivas de empleo y de crecimiento en los principales sectores de la economía, con miras a desarrollar unas políticas que contribuyan a la creación de empleo productivo. Asimismo, se desarrolló una base de datos subregional en relación con el empleo y las estadísticas del trabajo, que estará a disposición de los mandantes de la subregión para mejorar su acceso a los datos y para ayudarlos en su análisis de la situación del mercado de trabajo.


Los análisis han puesto de manifiesto que los costos de la construcción de carreteras utilizando una mano de obra abundante en Lesotho y Zimbabwe son inferiores en más de un tercio a las que se construyen dando preferencia a la utilización de maquinaria. En un momento en que el empleo del sector estructurado está bajando en Zimbabwe y subiendo gradualmente en Lesotho, el potencial de empleo de la construcción de carreteras basada en mano de obra equivale a un 6 por ciento de todo el empleo del sector estructurado en Zimbabwe y a un 18 por ciento en Lesotho.


A consecuencia del apoyo brindado por el equipo multidisciplinario y los programas ASIST (Advisory Support Information Services and Training for Labour Based Programmes), los programas que se basan en una mano de obra abundante están ahora bien implantados en todas las subregiones (para una visión general de la labor de la OIT en este terreno, véase el capítulo 2). En la mayoría de los países se siguió brindando asistencia para reestructurar los organismos gubernamentales responsables de desarrollar la infraestructura. Con apoyo de los donantes, el desarrollo de la infraestructura ha sido descentralizado. Gracias al entorno favorable que han sabido crear estos programas, se ha producido un gran florecimiento de pequeñas empresas, y muchos países están actualmente solicitando servicios consultivos y de formación para la planificación, reparación y mejoras de las carreteras de acceso a las zonas rurales y a determinadas áreas urbanas en colaboración con las comunidades locales. Estas actividades constituyen unos instrumentos importantes y sustantivos para la planificación descentralizada y para el desarrollo en participación.

La mayor parte de los gobiernos de la subregión están tratando de adoptar estrategias y políticas encaminadas a la creación de un entorno favorable al desarrollo del sector privado - y muy especialmente de las pequeñas empresas -, que está sufriendo actualmente ciertas dificultades para obtener acceso al capital y a las ayudas oficiales. Malawi, Namibia, Sudáfrica y Swazilandia se han beneficiado de la asistencia en la formulación de políticas y en la aplicación de programas para promover las pequeñas empresas. Se han creado centros o asociaciones de productividad en Malawi y Zimbabwe, y en Botswana se les ha prestado asistencia.

Los países de Africa meridional están tropezando con grandes dificultades para la reforma de sus políticas y sistemas de formación, con vistas a adaptarlos a la evolución de las necesidades económicas y sociales mejorando su eficacia. Varios países se han lanzado a un proceso de reforma de la formación, y a este objeto han recibido la correspondiente asistencia de la OIT. Por citar un ejemplo, se ha prestado apoyo a Zimbabwe para una encuesta sobre la oferta y la demanda de mano de obra calificada. Se han brindado servicios consultivos a Zambia y se ha celebrado un seminario sobre la política de formación en Lesotho. Sin embargo, en la mayor parte de los países estas reformas están tropezando con obstáculos importantes, entre los que cabe citar la reticencia del Estado en dejar a los interlocutores sociales y al sector privado un espacio suficiente para desempeñar plenamente su cometido en el ámbito de la formación.


Los Estados miembros de la SADC elaboraron durante el bienio varios repertorios de recomendaciones prácticas sobre la seguridad química y el VIH/SIDA:


La necesidad de atraer las inversiones extranjeras suele conducir a los países a adoptar una actitud menos estricta en relación con la aplicación de las normas de seguridad y salud en el trabajo. Ello no obstante, los Estados miembros de la SADC pusieron de manifiesto su plena conciencia de la necesidad de remediar esta situación y de brindar una mejor protección a los trabajadores, iniciando un proceso de armonización de sus respectivos reglamentos. Con apoyo de la OIT, este proceso condujo a la formulación de unos repertorios de recomendaciones prácticas de ámbito regional sobre la seguridad en la utilización de los productos químicos y sobre el VIH/SIDA.

Los sistemas de seguridad social de la subregión sólo abarcan una pequeña proporción de los trabajadores y de la población. Siguió brindándose apoyo a los gobiernos y a los interlocutores sociales en sus esfuerzos por reestructurar los planes de seguridad social, adaptándolos a las necesidades más urgentes de la población al tiempo que se garantiza su compatibilidad con las reformas que se han aplicado para incrementar la competitividad de la economía. En muchos casos se consiguieron importantes progresos. En Zambia, por ejemplo, el Fondo de Seguridad Social está siendo transformado, con la asistencia de la OIT, en un sistema de seguridad social perfectamente desarrollado. En Namibia, se brindó asistencia a la nueva comisión de seguridad social. En Botswana, un proyecto de cooperación técnica estableció las condiciones en que puede funcionar un sistema de seguridad social, y propuso alternativas generales para su estructura. Además, se llevó a cabo un estudio para analizar la protección social de los trabajadores migrantes en Sudáfrica8.

Equipo consultivo multidisciplinario para Africa del norte

El equipo consultivo multidisciplinario para Africa del norte está instalado en El Cairo, e integrado por dos consejeros técnicos la mayor parte del bienio. Se ocupa de Egipto y Sudán. Los objetivos por país para Egipto quedaron terminados durante el bienio 1994-1995.

La guerra que está asolando el sur del Sudán constituye una pesada carga para todo el país. La economía nacional se ha deteriorado y las oportunidades de diálogo social han quedado reducidas al mínimo. Desde principios del decenio de 1980, la economía sudanesa ha funcionado con el doble inconveniente del desequilibrio de la balanza de pagos y de un elevado índice de inflación. La deuda exterior supera ampliamente la capacidad de reembolso del país. En estas condiciones, el empleo y las condiciones de vida son muy precarias. En Egipto, aunque desde principios de 1990 se ha estado aplicando un proceso de reforma económica y de ajuste estructural, es todavía prematuro juzgar sobre sus repercusiones en el empleo, la pobreza y la distribución de ingresos y de condiciones de vida. A pesar de la privatización de las empresas públicas, el Estado sigue controlando gran parte de la economía nacional. Los elevados índices de crecimiento demográfico suponen una fuerte presión sobre la escasa tierra disponible y constituyen un desafío de la mayor importancia para el desarrollo y la creación de empleos.


En Egipto, la conciencia del problema que supone el trabajo infantil ha ido creciendo en los últimos años, a medida que los medios de comunicación en general y la televisión en particular le han ido dando mayor relieve. El IPEC/OIT ha estado prestando apoyo a diversas actividades desde 1994, que han conducido a:


La asistencia que se brindó a Egipto durante el bienio se centró en la preparación del nuevo Código del Trabajo, que ha sido sometido a la Asamblea Nacional. Tanto los representantes de los trabajadores como los inspectores del trabajo recibieron la correspondiente formación con vistas a fortalecer su capacidad de diálogo y de negociación colectiva, que iban a necesitar cuando el Código del Trabajo haya sido adoptado. Los inspectores del trabajo y otros funcionarios recibieron también formación (tanto en Egipto como en el Sudán) para mejorar su capacidad para supervisar las cuestiones relativas a la seguridad y salud profesionales y a las condiciones de trabajo. En Egipto, esta labor fue apoyada por un estudio sobre el sistema de inspección del trabajo. Otras actividades de formación se concentraron en mejorar la aplicación de las normas internacionales del trabajo, en particular en relación con la edad mínima y el sector marítimo en Egipto, mientras que en Sudán se insistió en la libertad sindical.

Estados árabes

Aunque presentan considerables diferencias en sus condiciones económicas y sociales, los países de esta región siguieron dando la mayor importancia a la modernización de su economía y al fortalecimiento de sus recursos humanos. En respuesta a la evolución de la estructura de su economía y de los requisitos de capacitación, los países productores de petróleo conceden una gran prioridad a una mayor utilización de la mano de obra nacional. Los demás países de la región están tratando de reducir el desempleo y promover las oportunidades de empleo en los sectores en expansión de su economía. En algunos países de la región se están concienciando de la importancia de un desarrollo económico y social equilibrado, por las dificultades evidentes que están surgiendo en relación con las políticas que subrayan sólo el desarrollo económico. En ese contexto, la OIT ha desplegado gran actividad para brindar asistencia a sus mandantes tripartitos, en especial sobre cuestiones como los derechos de los trabajadores, las normas internacionales del trabajo y la legislación laboral. La acción de la OIT a ese respecto ha supuesto una aportación importante para fortalecer el tripartismo y para desarrollar las políticas y programas más adecuados.

La Oficina Regional consultiva multidisciplinaria para los Estados árabes ha seguido manteniendo un estrecho diálogo con los mandantes de la OIT durante este bienio, para identificar sus prioridades y necesidades, especialmente en los ámbitos que más se relacionan con los tres objetivos prioritarios de la Organización, que son el fomento de la democracia y los derechos humanos, el alivio de la pobreza y el desempleo y la protección de los trabajadores. El equipo consultivo multidisciplinario para los Estados árabes está integrado por nueve consejeros técnicos y tiene su sede en Beirut. Desempeña su actividad en la zona geográfica siguiente: Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Iraq, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, República Arabe Siria y Yemen, así como la Orilla Occidental y Gaza. Se han terminado los objetivos por país en el caso de cinco países de esta región. Tanto la oficina regional como el equipo consultivo multidisciplinario han colaborado en diversos ámbitos con la Organización Arabe del Trabajo (OAT), el Programa Arabe del Golfo para las Organizaciones de Desarrollo de las Naciones Unidas (AGFUND) y la oficina ejecutiva del Consejo de Ministros de Trabajo y Asuntos Sociales de los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo Arabe.

El desarrollo del nivel de diálogo social que resulta fundamental en esta región para conseguir una mayor estabilidad social sigue exigiendo la consolidación de las correspondientes instituciones y estructuras. A ese respecto se siguió prestando especial atención a fortalecer las capacidades de los interlocutores sociales así como a adaptar la legislación laboral para que tenga en cuenta las correspondientes normas internacionales del trabajo. La OIT ha fomentado el diálogo social, brindando oportunidades a los interlocutores sociales para reunirse y discutir cuestiones de interés mutuo. Entre ellas están las reuniones tripartitas organizadas en la República Arabe Siria y el Yemen, a las que fueron invitados a participar los representantes gubernamentales. En ambas reuniones se examinaron determinadas cuestiones, como la seguridad y salud en el trabajo, las condiciones de trabajo y productividad, y se ofreció una oportunidad para que la Oficina brindase a los mandantes su asesoramiento técnico sobre estos temas. La experiencia adquirida en estas actividades apunta a la necesidad de un mejor entendimiento por parte de los mandantes de las necesidades fundamentales para el tripartismo, como las relaciones laborales, la negociación colectiva y la libertad de asociación.

Las organizaciones de empleadores de la región están tratando de ampliar su función para que pueda contribuir de manera más eficaz al desarrollo económico y social de la sociedad nacional. Las actividades de formación y los servicios consultivos que se han brindado en la mayoría de los países de la región se han centrado en reforzar la capacidad de los representantes de los empleadores y en mejorar el clima para el desarrollo empresarial, dando especial importancia al establecimiento de nuevas empresas privadas. Unos 200 jóvenes empresarios de Kuwait, Qatar, los Emiratos Arabes Unidos y el Yemen se beneficiaron de los cursos prácticos de formación que enseñan cómo iniciar un negocio. Se prestó asistencia a la Federación de Cámaras de Comercio, Industria y Agricultura de la Orilla Occidental y Gaza para la formulación de una nueva constitución de la Federación, que se sometió a la Autoridad Palestina para su aprobación. Además, se llevó a cabo una encuesta laboral y se publicó el primer directorio de negocios que ve la luz en los territorios.

Los trabajadores de la mayor parte de los países de la región prosiguieron en sus esfuerzos por constituir unas organizaciones independientes, capaces de salir en defensa de sus derechos y de desempeñar un papel significativo en el desarrollo económico y social y en el proceso de democratización. Se brindaron los correspondientes servicios consultivos, se organizó la formación y se tradujeron al árabe los materiales de información (que abarcaban una amplia gama de materias, como la negociación colectiva, el diálogo social, el desarrollo de los recursos humanos y el papel que los sindicatos pueden desempeñar para hacer frente a las dificultades económicas y sociales que se derivan de la reestructuración económica, de la mundialización, de la privatización y de la liberalización del comercio). Más de 150 representantes de los trabajadores en la Orilla Occidental y Gaza recibieron la formación correspondiente en cuestiones sindicales, de educación de los trabajadores y negociación colectiva. Se lanzó un proyecto en la Orilla Occidental y Gaza para mejorar la capacidad de los sindicatos para participar en la planificación, aplicación y evaluación de la política de formación profesional. Asimismo, se desarrolló un proyecto para fortalecer la capacidad sindical en el Líbano, en los ámbitos de gestión de las organizaciones de trabajadores y de la negociación colectiva.

En el ámbito de las normas internacionales del trabajo, la asistencia que se brindó durante el bienio se centró en promover la ratificación y observancia de los convenios fundamentales de la OIT y en concienciar acerca de la función general que desempeñan las normas internacionales del trabajo. Se consiguieron ciertos progresos en la campaña del Director General en favor de una ratificación más amplia de los convenios fundamentales de la OIT, puesto que los Emiratos Arabes Unidos ratificaron en 1997 los Convenios núms. 100 y 105, al tiempo que el proceso de ratificación ya ha sido iniciado por parte de Omán en relación con el Convenio núm. 29 y por parte de Kuwait respecto al Convenio núm. 138. Actualmente, ocho de los 11 Estados Miembros de la región han ratificado por lo menos cuatro de los convenios fundamentales. Asimismo, se brindó asesoramiento técnico para ayudar a los mandantes en el cumplimiento de su obligación de enviar memorias informativas en virtud de lo dispuesto en la Constitución de la OIT. La asistencia en el ámbito de la legislación laboral se centró en la incorporación de lo dispuesto en las normas internacionales del trabajo en la legislación nacional.


En septiembre de 1996 y en colaboración con la Comisión Nacional Jordana en favor de la Mujer, la OIT organizó una conferencia ministerial árabe para la preparación de un programa y mecanismo árabe unificado para el seguimiento de la Plataforma de Acción adoptada por la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, en Beijing. La conferencia ministerial se celebró a dos niveles: el primero comprendía representantes de los ministerios, expertos y funcionarios interesados en las cuestiones relativas a la mujer, mientras que el segundo se centraba en las organizaciones no gubernamentales árabes.

A raíz de esta conferencia, Jordania, el Líbano y la Orilla Occidental y Gaza establecieron comisiones para el seguimiento de la Conferencia de Beijing y para la integración de las necesidades de las mujeres en los procesos de planificación nacional y en las actividades de desarrollo de los recursos humanos.


La situación de las mujeres en el mercado de trabajo varía mucho entre los distintos Estados Miembros de la región. No obstante, las mujeres que quieren trabajar tienden a encontrar unos obstáculos que se relacionan con las distintas actitudes. Los índices de participación femenina - tradicionalmente escasos - en la fuerza de trabajo son debidos en gran parte a la falta de oportunidades de formación profesional de que disponen las mujeres y a su exclusión de los procesos de desarrollo. Los planteamientos que se han adoptado para superar estos problemas suelen basarse en la concienciación sobre las necesidades de igualdad de oportunidades y de trato para las mujeres en el empleo y la ocupación, en la asistencia a los mandantes para garantizar la participación de las mujeres en el proceso nacional de desarrollo y en la concienciación de las mujeres sobre sus propios derechos por medio de actividades de formación. Se brindó asistencia técnica a Jordania, Omán, Qatar y el Yemen para la formulación de políticas y programas de acción que promuevan el empleo de las mujeres. En Jordania se celebró, en noviembre de 1997, un curso práctico subregional de fomento del espíritu empresarial entre las mujeres, y se tradujo al árabe un conjunto de formación sobre los derechos de las trabajadoras. También se brindó apoyo a la formulación de un plan de acción nacional para el empleo de las mujeres en la Orilla Occidental y Gaza. A ese respecto, se mantuvieron estrechos contactos con el Centro de Formación e Investigación para la Mujer Arabe (CAWTAR) y con el Programa Arabe del Golfo para las Organizaciones de Desarrollo de las Naciones Unidas (AGFUND).


En esta región, algunas de las iniciativas para combatir el trabajo infantil son:


El trabajo infantil se manifiesta en la región en formas y situaciones muy variadas. El trabajo de los niños en el seno de la familia, o como aprendices, no suele considerarse abusivo ni problemático por parte de la sociedad. Sin embargo, cada vez se tiene más claro que el trabajo infantil puede convertirse en una amenaza para el futuro de muchos países árabes en desarrollo, por lo que está empezando a constituir una preocupación generalizada. A requerimiento de muchos países árabes en desarrollo, el IPEC/OIT ha puesto en marcha, a principios de 1997, diversas actividades en relación con el problema del trabajo infantil. También en 1997, se llevaron a cabo encuestas sobre la situación del trabajo infantil en cada país en Jordania, Líbano, República Arabe Siria, Yemen y la Orilla Occidental y Gaza. Asimismo, a fines del bienio se emprendió una misión consultiva con vistas a elaborar un proyecto conjunto entre el IPEC/OIT y el Consejo Arabe para la Infancia y el Desarrollo (ACCD).

La asistencia de la OIT para fortalecer las administraciones del trabajo en la región trató de las debilidades estructurales y de los problemas de personal, especialmente por medio del fortalecimiento de las capacidades institucionales. Se desplegaron unos esfuerzos muy especiales para mejorar la eficiencia de las administraciones del trabajo en Jordania, el Líbano y la Orilla Occidental y Gaza. La asistencia que se brindó en la Orilla Occidental y Gaza redundó en un fortalecimiento de la capacidad (tanto en relación con los servicios prestados como respecto a los conocimientos técnicos acumulados) en la inspección del trabajo, los servicios de empleo, la seguridad y salud y la rehabilitación profesional. El suministro al ministerio y a las oficinas piloto de empleo de equipos y materiales de formación contribuyó al establecimiento de un departamento de trabajo en el seno de la Autoridad Palestina. Además, se aplicó un plan de acción en colaboración con el Programa Regional Arabe para la Administración del Trabajo (RAPLA) para desarrollar las capacidades de los funcionarios de la administración del trabajo en la región. En Jordania y el Líbano, la OIT prestó asistencia a las autoridades nacionales en el establecimiento de oficinas de empleo, que ahora están ya en funcionamiento. La asistencia que se brindó a los Emiratos Arabes Unidos incluía una revisión de la legislación laboralnacional para determinar los ámbitos en los que se requiere una revisión para tener en cuenta lo dis- puesto en los Convenios núms. 100 y 105, que han sido recientemente ratificados por este país.

Los principales problemas de la región en relación con el fomento del empleo y con el alivio de la pobreza siguieron siendo los masivos índices de desempleo de jóvenes y mujeres. Se hicieron esfuerzos para crear un entorno favorable de políticas para la promoción del empleo y para incrementar la eficiencia y movilidad de la fuerza de trabajo, de modo que los trabajadores puedan sacar más ventajas de las oportunidades de empleo existentes. Durante el bienio, se lanzó una nueva generación de proyectos de asistencia para apoyar la adopción de empleo y las políticas de mercado de trabajo que pueden contribuir a superar los elevadísimos índices de desempleo. Los proyectos de Bahrein, Líbano, Qatar y el Yemen se pusieron en marcha durante el bienio, al tiempo que se hacían preparativos para los de Jordania, Kuwait y la República Arabe Siria. En Bahrein, Líbano, la República Arabe Siria y el Yemen se empezó un programa de información sobre el mercado de trabajo como respuesta a la necesidad de una continua recopilación y análisis de la información sobre el mercado de trabajo, especialmente en ámbitos como las migraciones laborales, las trabajadoras, el sector no estructurado y el trabajo infantil. Con apoyo de la OIT, la Oficina Central Palestina de Estadística (PCBS) finalizó la planificación de un programa a largo plazo para su departamento de estadísticas del trabajo, y llevó a cabo con éxito tres rondas de su encuesta sobre la fuerza de trabajo. En el Líbano y la República Arabe Siria se llevaron a cabo (por primera vez en muchos años) encuestas sobre la fuerza de trabajo.

Las prioridades de la asistencia de la OIT en el ámbito de la formación profesional y el desarrollo de las capacitaciones fueron mejorar la eficiencia y la eficacia en función del costo de los sistemas de formación, ampliar el compromiso de las organizaciones de empleadores y de trabajadores, y promover la formación basada en la empresa. Se brindó apoyo a Jordania, Kuwait, Qatar y los Emiratos Arabes Unidos para evaluar la capacidad de respuesta de los sistemas nacionales de formación a las necesidades reales del mercado de trabajo, y para mejorar su eficacia por la incorporación de una mayor flexibilidad a los métodos de formación y a los sistemas de ejecución. En 1997, y en colaboración con la Organización Arabe del Trabajo (OAT), se celebró un seminario regional sobre la formación profesional y el desarrollo de los planes de estudio, que versó sobre la adaptación de los sistemas de formación a la evolución de las necesidades del mercado de trabajo.

A pesar de que en la región ha ido en aumento el número de personas con discapacidades (como resultado de las guerras y de los conflictos internos), los sistemas de rehabilitación profesional tienen aún un ámbito de aplicación muy limitado. El objetivo de la asistencia de la OIT fue, en este terreno, mejorar las capacidades técnicas del personal actualmente en activo e introducir nuevas metodologías de rehabilitación. Se emprendieron proyectos de asistencia técnica, y se organizaron seminarios regionales de formación en Iraq, Jordania, Líbano, República Arabe Siria, Emiratos Arabes Unidos, Yemen y la Orilla Occidental y Gaza. Estas actividades redundaron en la incorporación de unas estrategias de rehabilitación basadas en la comunidad a las políticas nacionales de varios países, así como la puesta al día de las capacitaciones de un número importante de profesionales en cada país. En el Yemen se reactivaron dos centros de rehabilitación profesional para que pudiesen atender a más de 200 personas con discapacidades, y se lanzaron cuatro proyectos de rehabilitación basada en la comunidad para atender a más de 300 personas con discapacidades. Más de 150 profesionales de varios países de la región recibieron una formación básica en relación con la rehabilitación profesional, al tiempo que 200 oficiales y decisores se beneficiaron de la formación especial sobre desarrollo de políticas en el ámbito de la rehabilitación. En la Orilla Occidental y Gaza se ha emprendido un proyecto que está concebido para lograr la rehabilitación y reintegración de unos 6000antiguos presos políticos mediante formación empresarial y préstamos para la puesta en marcha de diversas actividades generadoras de ingresos. Otro proyecto promueve la producción de sillas de ruedas a bajo costo por parte de personas con discapacidades.

Las Américas

A medida que la democracia se va estableciendo con mayor firmeza en las Américas, va mejorando también la estabilidad política de la región. En este contexto, el progreso que se ha llevado a cabo en muchos países para entablar y reforzar el diálogo social y la consulta tripartita en el plano nacional y local constituye un factor fundamental para el fomento de la paz y de la democracia, especialmente en los países que están saliendo de situaciones de conflicto. Por todo ello, el entorno ha sido propicio a la aplicación de la política de asociación activa y se ha producido un importante incremento en los contactos de la OIT con los mandantes, que han participado eficazmente en la formulación de los objetivos por país. Asimismo, se ha reforzado el diálogo social en el plano regional y subregional, sobre todo en el contexto de los múltiples procesos de integración subregional, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Comunidad del Caribe (CARICOM), procesos que han continuado avanzando a lo largo y a lo ancho de la región.

Aunque durante el bienio la región de las Américas creció económicamente, se deterioró en cambio la calidad de los empleos, hizo su aparición el empleo no estructurado y los índices de desempleo alcanzaron sus niveles más elevados de los últimos diez años. Jóvenes y mujeres han sido muy afectados. En esta situación y con vistas a mejorar su eficacia competitiva, los Estados Miembros han estado tratando de introducir reformas laborales para mejorar el funcionamiento de sus economías. A ese respecto, el enfoque de la OIT se ha basado en orientar la reforma laboral a la reducción de una selección de costos del trabajo, sin poner en peligro las condiciones de empleo ni obstruir la negociación colectiva. Para brindar orientaciones en relación con ello, se llevaron a cabo diversos estudios en el plano regional sobre el crecimiento con empleos y las repercusiones de los costos laborales en la competitividad y la protección de los trabajadores9. Con vistas a mejorar la capacidad de los Estados Miembros de la región para controlar en todo momento la eficacia de sus economías y dotarse de medios eficaces para luchar contra el desempleo, durante el bienio se creó una red de información. Con la asistencia de los interlocutores sociales, de las instituciones nacionales y de las oficinas de estadística, la constitución de esta red de información hizo posible brindar informaciones periódicas sobre las variables del mercado de trabajo que reflejan la situación en cada país en relación con el crecimiento, el empleo y las normas del trabajo. Esta información se facilitó a los Estados Miembros a través de la publicación Panorama laboral10.


Una de las características de la acción contra el trabajo infantil en América Latina ha sido el papel muy activo desempeñado por los sindicatos para cambiar las actitudes sociales a ese respecto. Bajo la dirección de la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT), de la CIOSL, de la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) y del IPEC/OIT, los representantes sindicales formularon un documento de referencia sobre las acciones sindicales contra el trabajo infantil. Desde entonces, se han celebrado diversas reuniones sindicales en Argentina, Chile, Colombia, Paraguay y Venezuela.

En América Central, los sindicatos de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Panamá han acogido diversos seminarios nacionales para sensibilizar a los sindicalistas sobre las materias relativas al trabajo infantil. En Costa Rica y Nicaragua se han elaborado planes nacionales de acción sobre el trabajo infantil para los sindicatos, y en Costa Rica se ha constituido una comisión sindical nacional sobre el trabajo infantil. En 1998 se organizará una reunión subregional para fijar unas políticas y programas comunes sobre la erradicación del trabajo infantil.


Durante el bienio, el trabajo infantil se convirtió en una cuestión clave en los órdenes del día nacionales de muchos países de la región. Asimismo, el problema recibió una alta prioridad en la Primera Reunión Iberoamericana sobre el Trabajo Infantil, de nivel ministerial, que se celebró en mayo de 1997 en Cartagena de Indias, así como en la Cumbre de las Primeras Damas de América, que se celebró en octubre de 1997 en Panamá. América Latina es la región que dispone de un mayor número de países participantes en el IPEC/OIT. Los países que han firmado un Memorándum de Entendimiento con el programa IPEC/OIT son: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela. El IPEC/OIT actúa también en Colombia, México, Paraguay y Uruguay. A medida que el número de países afiliados al IPEC/OIT iba aumentando en la región, los intercambios de experiencias relativas a los enfoques y estrategias que habían resultado eficaces en el caso del trabajo infantil, así como las redes entre los diversos actores interesados, se han proseguido en el plano regional y subregional. Durante el bienio, las actividades regionales y subregionales del IPEC/OIT se centraron en la acción contra las formas más intolerables del trabajo infantil. En Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala y Paraguay se formularon propuestas de proyecto en relación con el tráfico de niños y la prostitución infantil.

Equipo consultivo multidisciplinario andino

Todos los países de la subregión andina están pasando por un proceso de reforma y ajuste estructural. Sin embargo, las fases iniciales del proceso han mostrado una enojosa tendencia a destruir más empleos que los que han creado, especialmente en el sector estructurado de la economía, con el resultado de que el sector no estructurado ha aumentado. Además, varios países de esta subregión han experimentado cierta inestabilidad política y conflictos de diversa índole y origen durante el bienio. En este contexto, a pesar de la relativa debilidad de los interlocutores sociales en los cinco países de que se trata, hay un creciente acuerdo en que el proceso de reforma requiere la participación activa de la sociedad civil para negociar muchos de los cambios que se proponen, así como en que es necesario fortalecer a los interlocutores sociales para que puedan desempeñar un papel más dinámico en la sociedad. Por lo tanto, hay un consenso significativo entre los mandantes de la OIT de los cinco países de que se trata en que la OIT necesita dar prioridad a fortalecer el diálogo social y la creación de empleos productivos y de buena calidad.

Con ocho consejeros técnicos, el equipo consultivo multidisciplinario andino tiene su sede en Lima y desempeña su actividad en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. En estos cinco países se han completado ya los objetivos por país, en estrecha colaboración con los respectivos gobiernos y los interlocutores sociales. La aplicación de los programas acordados redundó en una mayor interacción entre la OIT y sus mandantes. En Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela el proceso ha contribuido a un incremento significativo de las actividades tripartitas en el plano nacional.


Durante el bienio, en los países de la subregión se desarrolló el diálogo social a través del establecimiento y fortalecimiento de varios organismos tripartitos:


El fortalecimiento de los interlocutores sociales, de modo que puedan desempeñar un papel más activo en los recientes procesos de diálogo social de la subregión, comprendió el establecimiento de equipos de formadores en el campo de la educación obrera. Los ministros de trabajo de los países de la subregión y los funcionarios de alto nivel de las organizaciones de empleadores y de trabajadores acudieron a un seminario tripartito subregional sobre la formación y readaptación de los trabajadores, celebrado en Lima en octubre de 1996. Los participantes adoptaron una declaración tripartita fijando orientaciones para la formación y readaptación de los trabajadores, que actualmente se está aplicando en la subregión. Una de las principales recomendaciones que se hace en la declaración es que los cambios y reformas en los sistemas de formación deberían acordarse en un proceso de consulta tripartita. Además, se celebraron cinco seminarios nacionales y un seminario regional para las organizaciones de empleadores, sobre las políticas laborales en el contexto de la integración económica regional. Se llevó a cabo un diagnóstico de la estructura y de la organización de las organizaciones de empleadores en la subregión, que servirá de base para la labor consultiva para reforzar su eficacia11, y se elaboraron manuales sobre la responsabilidad social en colaboración con las organizaciones de empleadores de Colombia y del Perú12.

Aunque los cinco países de la subregión han ratificado ya seis de los siete convenios fundamentales de la OIT, se prestó especial atención - en el proceso de preparación y ejecución de los objetivos por país - a la aplicación de los convenios ratificados sobre la base de los comentarios de la Comisión de Expertos. Bolivia ratificó durante el bienio el Convenio núm.138. Colombia está también a punto de ratificar el Convenio núm. 138, y en Perú se está llevando a cabo un análisis sobre la posibilidad de proceder a la enmienda de la legislación nacional con vistas a ratificar el Convenio. La asistencia técnica en el terreno de las normas internacionales del trabajo incluyó, en Colombia, la organización de un seminario nacional para los magistrados de mayor rango de la judicatura para promover la aceptación y el cumplimiento de las normas de la OIT. En Venezuela y Perú se brindó asistencia técnica a las comisiones parlamentarias del trabajo. Se preparó un informe oficioso para el Congreso del Perú sobre las cinco leyes que introducen reformas en las relaciones laborales y la negociación colectiva, que trata de las cuestiones planteadas por la Comisión de Expertos.


La asistencia de la OIT al fomento del empleo contribuyó a:


En el contexto de la asistencia que se brinda a los Estados Miembros para el fomento del empleo, se han emprendido cinco estudios nacionales para analizar la situación del empleo y las alternativas políticas para la aceleración del crecimiento del empleo13. Estos estudios han servido como base de un diálogo tripartito sobre las políticas de empleo. Además, se brindó asistencia para la elaboración de estadísticas puestas al día y comparables sobre el empleo y el desempleo sobre la base de las encuestas por hogares en Bolivia, Perú y Venezuela. En esos países, se procedió a instalar un programa informático especialmente concebido para los servicios del empleo. En Bolivia, por primera vez, se llevó a cabo una encuesta para medir las expectativas de demanda de trabajadores calificados por ocupaciones, sectores y volumen de la empresa, con vistas a poner de relieve las exigencias de capacitación de las empresas en las zonas urbanas14. Los resultados de la encuesta se han utilizado para adaptar los programas nacionales de formación. Una comisión interinstitucional sobre las políticas de empleo se estableció también en el país, y emprendió un gran número de informes para analizar el empleo y las políticas del mercado de trabajo15.


Las actividades para promover las pequeñas empresas y las microempresas tuvieron como resultado:


El apoyo para la creación de empleo siguió prestando asistencia al desarrollo de las pequeñas empresas y las microempresas. Se tradujeron al español los materiales de formación Inicie su Negocio, y se adoptaron para su uso en el Perú, donde se formó a unos 40 instructores en su manejo didáctico. Como parte del proyecto interdepartamental sobre el sector no estructurado, que se llevó a cabo en el bienio 1994-1995, en Bogotá se procedió a un análisis del sector urbano no estructurado, en colaboración con más de 30 instituciones nacionales, entre ellas los organismos estatales, las organizaciones de empleadores y de trabajadores y las organizaciones pertenecientes al sector no estructurado16. Se ha solicitado la asistencia de la OIT para apoyar la aplicación de las políticas propuestas en Bogotá, así como para llevar a cabo un ejercicio similar en otras ciudades de Colombia. En el Perú, se emprendió un examen de las diversas políticas que se han adoptado en relación con las microempresas, con vistas a fomentar una mejor coordinación entre ellas y evitar duplicaciones. En Venezuela, la asistencia que se brindó para coordinar la labor de varias instituciones del sector público que están ayudando a las pequeñas empresas y a las microempresas tuvo como resultado el establecimiento de una comisión coordinadora en la que participa la OIT.

Bolivia, Perú y Colombia han ratificado el Convenio sobre pueblos indígenas y tribales, 1989 (núm. 169). Además, durante el bienio se brindó asistencia técnica a la Secretaría General de Asuntos Indígenas del Ecuador con vistas a promover la ratificación de dicho Convenio. Está previsto que la cuestión de la ratificación sea planteada por la Asamblea Constitucional Nacional, que se reunió a finales de año y que concluirá sus labores en 1998. En Bolivia, se adoptaron enmiendas a la ley que da efecto al Convenio núm. 169. Se elaboraron materiales de formación y se formó a más de 30 consejeros jurídicos de las organizaciones de los pueblos indígenas. Muchas de las 301 municipalidades creadas en el país por la ley de descentralización administrativa de 1995 tienen alcaldes indígenas. A petición de las organizaciones de pueblos indígenas y del Gobierno de Colombia, se brindó también asistencia técnica a las comisiones permanentes de concertación con los pueblos indígenas. Se emprendió un análisis de la situación de los pueblos indígenas y del desarrollo sostenible en la zona amazónica del Perú. Se formularon propuestas de acción en un informe de síntesis que se revisó en una reunión de trabajo a la que acudieron autoridades del Gobierno y representantes de las organizaciones de empleadores y de trabajadores así como de las compañías petrolíferas, organizaciones no gubernamentales y centros de investigación. Los participantes en la reunión de trabajo llegaron a la conclusión de que las garantías jurídicas que protegen a los pueblos indígenas han de extenderse a todo el país, de que el acceso a las necesidades y servicios sigue siendo un cuestión de prioridad para los pueblos indígenas y que convendría llegar a un acuerdo entre esos pueblos y las compañías petrolíferas para evitar los efectos negativos que puedan tener las operaciones de extracción de petróleo sobre el desarrollo sostenible a nivel local17.

Las actividades de asistencia que se brindaron en el terreno de la seguridad social continuaron el proceso de reforma de las instituciones sociales que se había empezado en toda la región. En Venezuela, a petición del Gobierno y de la Comisión Tripartita del Trabajo, que se ha fijado como objetivo el establecimiento de un sistema de seguridad social de carácter mixto con participación pública y privada, la asistencia técnica se concentró en el marco jurídico y en las cuestiones sustantivas del proceso de reforma. La ley que preparara la Comisión Tripartita ha sido sometida al Congreso. En Colombia, la asistencia que se brindó consistía en una evaluación financiera y actuarial de los fondos que maneja el Instituto de Seguridad Social de Colombia.

Equipo consultivo multidisciplinario centroamericano

El equipo consultivo multidisciplinario centroamericano está integrado por nueve consultores técnicos, y tiene su sede en San José. Desempeña su actividad en Costa Rica, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua y Panamá. Durante el bienio, las labores del equipo consultivo siguieron las orientaciones de los objetivos por país que se habían elaborado en el bienio anterior para la República Dominicana, Haití y México, así como los objetivos subregionales fijados para América Central, cuyo ámbito geográfico abarca Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. Asimismo, se definieron programas nacionales para Cuba y Haití. Durante el bienio se emprendió también la revisión de los objetivos por país y de los objetivos regionales. Las principales prioridades que determinaron los mandantes para esos ejercicios siguieron siendo el alivio de la pobreza, la protección de los trabajadores, el apoyo a las organizaciones de empleadores y de trabajadores y el fomento del tripartismo y de las normas internacionales del trabajo.


Entre los progresos realizados en relación con la ratificación y aplicación de las normas internacionales del trabajo en esta subregión, cabe citar:


El nivel de ratificación de los siete convenios fundamentales de la OIT por parte de los países en que el equipo multidisciplinario despliega su actividad es muy elevado; Costa Rica, Guatemala, Honduras y Nicaragua han ratificado los siete convenios fundamentales, y la República Dominicana y Haití han ratificado seis de ellos. La ratificación y aplicación de los convenios de la OIT siguió siendo activamente promovida a lo largo de todo el bienio, por medio de la asistencia técnica y de la organización de seminarios y de cursos prácticos para los mandantes tripartitos. Se organizaron viajes de estudios a México, San José y Ginebra para los expertos jurídicos cubanos, de modo que puedan examinar los distintos sistemas de legislación laboral como contribución al proceso de reexaminación de la legislación del trabajo en Cuba a la luz de los nuevos acontecimientos de su mercado de trabajo (véase el recuadro). En varios países se celebraron cursos prácticos para funcionarios de los ministerios de trabajo responsables de las cuestiones relativas a las normas internacionales del trabajo. Se organizaron seminarios tripartitos y diversas actividades de formación para los mandantes, con vistas a la preparación de la Conferencia Internacional del Trabajo, y sobre muchas cuestiones de actualidad que están en relación con las normas, entre ellas la utilización de la base de datos ILOLEX y NATLEX, a las que se puede acceder a través del sitio Internet del equipo multidisciplinario (http://www.oit.or.cr).

El centro de convergencia de los esfuerzos de la OIT para consolidar la paz y la democracia en esta subregión fue la firma en Guatemala del Acuerdo de Paz Firme y Duradera en diciembre de 1996. La OIT había brindado asistencia lo largo de todo el proceso de paz, y había desempeñado un papel directivo en la conclusión en 1995 del acuerdo sobre la identidad y derechos de los pueblos indígenas, que se basa mucho en el Convenio núm. 169. Para el seguimiento de este acuerdo, se difundieron ampliamente toda clase de informaciones sobre el mencionado Convenio y se emprendieron actividades de concienciación entre los mandantes tripartitos de la OIT en el país y el personal de la Misión de las Naciones Unidas (MINUGUA) responsable de la supervisión de los acuerdos de paz de Guatemala (véase también el capítulo 3).


La profunda evolución de la economía cubana a raíz del colapso del bloque soviético ha tenido como consecuencia unos cambios profundos en el mercado de trabajo. Partiendo de una situación en la que el Estado era el único empleador, el sector privado se ha desarrollado mucho, coincidiendo con un aumento del empleo por cuenta propia y de las microempresas familiares, y ahora todo ello agrupa cerca de un 12 por ciento de la fuerza de trabajo.

Se llevó a cabo un proyecto para prestar asistencia a los mandantes cubanos de la OIT para que comprendan mejor el nuevo mercado de trabajo y pongan la base para colaborar con la OIT en los próximos años. Se emprendieron diversas actividades para evaluar la actual situación y para esbozar alternativas políticas en terrenos como la formación, los servicios de empleo, la información sobre el mercado de trabajo y la productividad. Este proyecto condujo a formular una propuesta para el establecimiento de un sistema de desarrollo de los recursos humanos, así como de un documento marco para la futura cooperación con Cuba en los ámbitos de la promoción del empleo y de la redistribución de la fuerza de trabajo.


La mejora de los servicios de empleo en la región constituyó el tema de numerosos cursos prácticos y seminarios en los países de la subregión. En la República Dominicana se prestó asistencia técnica a la Secretaría de Trabajo para la reorganización y modernización de los servicios de empleo del país. En el contexto de su colaboración con la Fundación del Trabajo de Panamá, organización paritaria en cuya composición entran las principales organizaciones de empleadores y trabajadores del país, la OIT prestó asistencia para el establecimiento de intercambios electrónicos en el ámbito laboral para mejorar los servicios del mercado de trabajo que brinda la Fundación.

El apoyo que se ha suministrado para fortalecer las organizaciones de empleadores incluía un análisis de las organizaciones centrales de los empleadores en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, así como una encuesta de casi 1500 empleadores para aclarar sus opiniones sobre la función que deben desempeñar sus organizaciones. Además, se prestó apoyo técnico para que las organizaciones de empleadores de la subregión pudieran analizar su propia situación. Todas esas actividades ponen de relieve la necesidad de mejorar las comunicaciones entre las organizaciones de empleadores, tanto con sus propios miembros como de uno a otro país. Por lo tanto, se celebraron seis seminarios nacionales sobre las comunicaciones para las organizaciones de empleadores y se creó un sitio Internet para cada organización, de modo que puedan comunicarse a través de Internet.


Durante los pasados doce años, en colaboración con la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y con sus beneficiarios, la OIT ha estado dirigiendo el Instituto Latinoamericano de Gerencia de Organizaciones Empresariales (ILGO), que ha formado a más de 400 directivos, procedentes de las organizaciones de empleadores, en 18países latinoamericanos.

Cada año se imparte un curso de seis días de duración. En 1997, acudieron a él 63 directivos, procedentes de las organizaciones de empleadores, que además de los cursos sobre la OIT y la OIE recibieron formación en técnicas de negociación, liderazgo, grupos de presión, comunicaciones y análisis de las tendencias económicas mundiales.

El ILGO constituye un instituto de formación único en su género para representantes de alto nivel de los empleadores, y es reconocido y apoyado por las organizaciones de empleadores de toda América Latina.


Además de los servicios de formación y de consulta, las actividades de la OIT en favor de las organizaciones de trabajadores incluyeron dos proyectos de cooperación técnica. En virtud de uno de esos proyectos, se brindó apoyo técnico a las confederaciones sindicales para la preparación y difusión de sus propuestas sobre cuestiones económicas y jurídicas, así como para el establecimiento de un grupo de técnicos y formadores sindicales muy bien preparado. En virtud de otro proyecto, se brindó asimismo apoyo a las organizaciones de trabajadores rurales.


Un proyecto muy innovador de educación para el empleo de los trabajadores rurales pobres se empezó a aplicar en los distritos de Comayagua, Intibucá y La Paz, en Honduras, entre 1990 y 1996. Con el título de Proyecto Ocupacional de Educación para el Trabajo (POCET), las actividades del proyecto se transfieren a su contraparte nacional, que es el Centro Nacional de Educación para el Trabajo.

El objeto del proyecto era desarrollar y experimentar una metodología de educación para el trabajo para trabajadores rurales muy pobres, analfabetos o de muy bajo nivel cultural, entre los 15 y los 49 años, con especial insistencia en la formación de las mujeres. La formación consistía en aprender a leer y hacer cuentas, y en una formación profesional adaptada a las circunstancias de las comunidades, con especial insistencia en la participación de las mujeres y en cuestiones medioambientales. Los 7500 beneficiarios recibieron asistencia individual para el desarrollo de proyectos de producción o sociales, así como créditos y ayuda para organizarse en forma de empresas productivas. Todo ello se llevó a cabo en un contexto de intensa participación de la comunidad y de planificación a través de la formación y desarrollo de las organizaciones comunitarias.


Las actividades de la OIT para ayudar a los países de la región a luchar contra la pobreza comprendían un importante proyecto en Honduras. El proyecto consistía en impartir una formación relacionada con el trabajo a los trabajadores rurales más pobres, para mejorar así sus oportunidades de empleo. La metodología que se adoptó en el proyecto se basaba en la observación de que los programas tradicionales de formación profesional suelen beneficiar a los empleados urbanos de las empresas grandes y medianas, que ya han adquirido cierto nivel educativo. En el terreno de la formación profesional, el objetivo de las actividades de asistencia técnica y de cooperación técnica consistían en desarrollar unos sistemas que respondiesen más exactamente a las cambiantes exigencias de calificación del mercado del trabajo. Se brindó asistencia técnica para el desarrollo de dos instituciones que han adoptado un enfoque de la formación profesional que resulta innovador en el contexto de América Latina. El primero es el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (INSAFORP), que dirige el sistema de formación profesional de este país confiando la aplicación de los programas a instituciones colaboradoras que hayan sido debidamente reconocidas por el Instituto. El segundo es el Instituto Nacional Tecnológico de Nicaragua (INATEC), que ha unificado los antiguos sistemas de educación técnica y formación profesional. Además de brindar más formación para formadores en el INATEC, la formación técnica que se impartió condujo (por primera vez en América Latina) al desarrollo de unos planes de estudio sobre la base de módulos de capacitaciones profesionales.

Durante el bienio, un foco importante de las labores de la subregión fueron los aspectos sociales y laborales de las zonas francas industriales (ZFI) y sus empresas maquiladoras. Estas empresas son actualmente la principal fuente de creación de empleos en la mayoría de los países de la subregión y suministran más de 200000 empleos en América Central y Panamá, más de 180000 en la República Dominicana y más de 800000 en México. Sin embargo, la imagen de las ZFI en estos países tiende a estar relacionada con ciertos problemas laborales, como los bajos salarios, las malas condiciones de trabajo, el incumplimiento de la legislación del trabajo, un control muy duro y una discriminación antisindical. Los ministerios de trabajo de los países en que actúa el equipo multidisciplinario, conscientes de esta imagen negativa, han pedido en varias ocasiones a la OIT que investigue y trate de conseguir en las instancias interesadas una actitud que sea conforme con los principios y valores de la OIT. Los resultados de cierto número de actividades de investigación sobre la función de los interlocutores sociales y el impacto social y laboral de las ZFI en América Central y la República Dominicana se publicaron y difundieron entre los representantes de los trabajadores por medio de diversos seminarios sobre las ZFI18. A petición de las organizaciones de empleadores, se llevó también a cabo una investigación en las ZFI, cuyos resultados fueron sometidos a una reunión subregional de empleadores de América Central y de la República Dominicana sobre las ZFI que se celebró en Guatemala en abril de 1997. Los participantes en esta reunión adoptaron una Declaración en la que reafirmaban su compromiso de respetar las normas fundamentales del trabajo, tal como han sido establecidas por la OIT19. Todas estas actividades condujeron a la celebración de un seminario regional tripartito sobre este tema en noviembre de 1997 en San José.

Los procesos de reforma de la seguridad social que están actualmente en marcha en muchos de los países de esta subregión, comprendida la privatización de la seguridad social en los casos de El Salvador y México, constituyeron el contexto de las actividades de la OIT en este terreno. La asistencia que se brindó a este respecto incluía un estudio sobre la modernización y reforma del sistema de seguridad social en Honduras. Además, la OIT dirigió un grupo de expertos en una evaluación actuarial del Fondo Panameño de Seguridad Social. Se preparó un estudio sobre la aplicación de una nueva ley en El Salvador, que establece un nuevo plan privado de pensiones para sustituir el sistema de seguridad social. También se brindó asistencia para la preparación de una ley de seguridad social en la República Dominicana que fue examinada y adoptada por la Comisión Tripartita de Reforma de la Seguridad Social, nombrada por el Presidente de la República.

Equipo consultivo multidisciplinario para los países del sur de América Latina

El equipo consultivo multidisciplinario para los países del sur de América Latina, que está integrado por un total de diez especialistas (grupo que luego se vio reducido a siete por traslado a la sede o jubilación de algunos de estos consejeros técnicos), tiene su sede en Santiago de Chile y desempeña su actividad en la Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Los objetivos por país se han terminado para todos estos países. En el caso de Chile, se preparó una versión puesta al día de los objetivos por país en colaboración con los mandantes tripartitos. En todos los ámbitos de trabajo del equipo consultivo multidisciplinario, se insistió en desarrollar y fortalecer el compromiso de los interlocutores sociales, así como en desarrollar su capacidad para cumplir su importante función en el diálogo social en las actuales circunstancias de rápida evolución institucional y económica. También se dio prioridad a la promoción del empleo, la protección de grupos vulnerables de trabajadores y la igualdad de oportunidades, especialmente como parte del proceso de integración subregional dentro del marco del MERCOSUR.

Se han realizado progresos muy importantes en el fortalecimiento de los procesos tripartitos en favor de la igualdad de oportunidades y de trabajo. Se han celebrado reuniones tripartitas en todos los países en que el equipo multidisciplinario despliega sus actividades, así como una reunión subregional preparada por una publicación sobre la acción de las organizaciones sindicales en favor de la igualdad de oportunidades para las mujeres20. Asimismo, se brindaron servicios de asistencia técnica a los interlocutores sociales, y se organizaron reuniones para ayudarlos en la adopción de políticas de igualdad. En Brasil, las actividades de promoción y apoyo de la OIT ayudaron a dar más importancia a las cuestiones sobre la igualdad en la agenda política nacional. La elaboración de un programa de formación sobre la igualdad, en colaboración con el Ministerio de Trabajo, dio como resultado la reactivación del Grupo de Trabajo sobre la Discriminación (GTEDEO). Los comités femeninos de las tres principales organizaciones sindicales centrales celebraron su primera reunión conjunta de trabajo, en la que se pusieron de acuerdo en una estrategia armonizada de colaboración sobre las cuestiones de género en la negociación colectiva y elaboraron un informe sobre este tema, que ha sido sometido a la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS) para el MERCOSUR en diciembre de 1997. Se elaboraron materiales de formación sobre las cuestiones relativas al género de las personas, que se experimentaron en una serie de cursos prácticos para los mandantes y para el personal de la OIT, comprendido el personal del Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional (CINTERFOR) de Montevideo. El tema fundamental de la asistencia que se brindó a las organizaciones de empleadores fue su adaptación a los nuevos desafíos de las economías abiertas. Este había sido el principal tema de la colaboración de la OIT en la Conferencia Industrial Argentina de 1996 y en otros seminarios para las organizaciones de empleadores en Uruguay y Brasil. La asistencia que se ha brindado a la Confederación Nacional de la Industria (CNI) de Brasil incluyó la organización de reuniones y reflexiones sobre los sistemas de relaciones de trabajo, sobre la adaptación de las organizaciones empresariales al siglo XXI y sobre las tendencias de la seguridad social. En Paraguay se presentaron varios modelos de organización y funciones de los empleadores con motivo del Primer Cónclave Empresarial Paraguayo en mayo de 1996. Esta y otras reuniones condujeron a la adopción por parte de los representantes de los empleadores del Paraguay de una nueva agenda empresarial que define el rumbo de su organización (FEPRINCO) en los próximos años.

El apoyo de la OIT ha supuesto una contribución importante a la consolidación del diálogo tripartito en el contexto del proceso de integración económica subregional a través del MERCOSUR. Se prepararon conferencias e informes sobre inspección del trabajo, estadísticas laborales, normas del trabajo, condiciones de trabajo y otros temas, todo ello en apoyo a las instituciones del MERCOSUR y en particular del Subgrupo Técnico 10 del MERCOSUR, en el que participan gobiernos, trabajadores y empleadores que examinan cuestiones laborales y sociales. De esta colaboración ha surgido un proyecto de apoyo a largo plazo de la OIT al mencionado Subgrupo. Se brindó un apoyo continuo a los ministerios de trabajo que presiden el Subgrupo, que son los de Paraguay y Uruguay. La colaboración de la OIT en este terreno con el Ministerio de Trabajo del Uruguay incluyó el desarrollo de un plan para la formulación de una Carta Social del MERCOSUR. La OIT ha ayudado al Foro Consultivo Económico-Social, en que los actores principales son empleadores y trabajadores de los países del MERCOSUR, en la definición de sus estatutos y programas. Se han iniciado actividades con la Comisión Parlamentaria Conjunta, en áreas con componentes legislativos, especialmente respecto al trabajo infantil, y se está proporcionando apoyo a la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS) del MERCOSUR y Chile en la organización de seminarios de reflexión y de definición de políticas. Las actividades de formación destinadas a los líderes sindicales procedentes de la CCSCS se concentraron en las cuestiones del género, en la información sobre el mercado de trabajo y en la Carta Social del MERCOSUR.

La campaña del Director General en favor de una ratificación más generalizada de los convenios fundamentales de la OIT recibió el apoyo de los países del MERCOSUR con la ratificación por el Uruguay del Convenio núm. 29, y del Convenio núm. 138 por la Argentina. Además, se presentó un proyecto de ley al Congreso de Chile para la ratificación de los Convenios núms. 87 y 98. El tema de la ratificación de los convenios fundamentales se ha incluido una vez más en la versión actualizada de los objetivos por país para Chile. En el caso de Brasil, los únicos convenios fundamentales de la OIT que no han sido ratificados son los Convenios núms. 87 y 138. Sin embargo, se ha puesto en marcha en este país un proceso de reforma del sistema de relaciones laborales que reflejará algunos de los principios que se formulan en el Convenio núm.87.


En Chile se llevó a cabo una evaluación de la política de empleo que llegó a la conclusión de que a pesar de la buena marcha económica general y la aplicación eficaz de los procesos de reforma económica, que han conducido a un importante aumento de los empleos y a una reducción de la pobreza absoluta, la distribución de los ingresos ha cambiado muy poco. Este problema ha sido tratado por medio de cambios en el salario mínimo, como parte de un acuerdo tripartito más amplio. La práctica de la «subcontratación de la mano de obra» ha ido en aumento y ello ha contribuido a la creación de empleos inestables, con salarios muy bajos y un nivel muy escaso de seguridad y salud en el trabajo.

La evaluación de la política de empleo se presentó a un seminario sobre el crecimiento, el empleo y los medios de vida sostenibles, que se celebró en diciembre de 1996, y estaba dirigido a los representantes de las autoridades chilenas, a los representantes de los empleadores y de los trabajadores, académicos y representantes de organizaciones no gubernamentales. El estudio subrayó el éxito de la economía chilena en la creación sostenida de empleo, identificando al mismo tiempo campos que necesitaban atención en el futuro para lograr una mejora en la calidad del empleo y una disminución de la desigualdad. Durante el año 1997, una serie de actividades apoyadas por el equipo multidisciplinario fomentaron un diálogo social más profundo alrededor de las conclusiones principales de este informe: el diseño de instituciones laborales adecuadas y equitativas; medidas para aumentar la calidad del empleo; y la situación de la mujer en el mercado de trabajo. El documento de objetivos nacionales para Chile ha sido revisado para reflejar estas nuevas orientaciones.


Se brindaron orientaciones a los mandantes sobre la consecución del objetivo del pleno empleo, por medio de un seminario subregional tripartito celebrado en Río de Janeiro en mayo de 1997, que tuvo por tema la interconexión entre una mayor productividad y la creación y mejora de las oportunidades de empleo. En este seminario se analizaron las políticas del empleo en el contexto de apertura de las economías de la subregión y se subrayó la validez del pleno empleo como objetivo alcanzable. El seminario puso de relieve la importancia de no ahorrar esfuerzos para aumentar la calidad del empleo, así como de orientar el proceso de integración regional hacia la creación de empleo por medio de un diálogo social eficaz y tal vez por la formación de nuevas alianzas estratégicas. En el nuevo contexto, se deben privilegiar las políticas que aprovechan los mecanismos de mercado, pero bajo la supervisión de unas instituciones sociales bien adaptadas. Otro logro importante respecto a las políticas de empleo fue la promoción del diálogo tripartito en Paraguay en este terreno por medio de la creación de un consejo tripartito nacional sobre el empleo, los salarios y la política de formación. La asistencia para la elaboración de unas políticas de mercado de trabajo que reflejen debidamente los principios y valores de la OIT comprendió la publicación de un estudio que procede a un análisis de las políticas de empleo en Chile, que se llevó a cabo en el marco del Grupo de Trabajo sobre el pleno empleo y los modos de vida sostenibles, establecido por el Comité Administrativo de Coordinación (CAC) de las Naciones Unidas como seguimiento a la Cumbre Social21. Otra evaluación de la política de empleo en el plano nacional se llevó a cabo a fines del bienio en Brasil, en estrecha colaboración con el Ministerio del Trabajo y otros mandantes nacionales. En esta evaluación se analiza la eficacia de los organismos tripartitos de adopción de políticas y la reacción de los mandantes de la OIT a los rápidos cambios estructurales y la creciente competencia internacional. Se discuten las opciones políticas que se han adoptado frente a la pérdida rápida de empleos formales en el sector industrial y la multiplicación de formas de empleo en otros sectores, algunas de ellas precarias. Los resultados de esta evaluación se examinaron en un seminario tripartito que se celebró en diciembre de 1997 y constituirán la base de un documento que se someterá al Ministerio de Trabajo sobre la política pública de empleo.

Para mejorar la respuesta de los sistemas de formación a los nuevos requerimientos de capacitaciones por parte de las empresas por medio del diálogo social, la OIT ayudó a establecer un Consejo Bipartito Local de Formación Profesional en la Ciudad de Rosario, Argentina. Se redactó un instrumento jurídico constitutivo del Consejo Local de Formación Profesional, que se basa en el modelo canadiense de consejos bipartitos de formación profesional. Se está empezando la aplicación de un programa piloto de constitución de seis Consejos Locales, conjuntamente con la Dirección de Asistencia Técnica al Empleo y la Capacitación, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Entre los cambios del mercado de trabajo de la subregión, uno de los más significativos es el aumento del número de personas que trabajan en el sector no estructurado. Sin embargo, la información al respecto es escasa. Utilizando los datos de las encuestas por hogares, de los censos y de otras fuentes de información, se han llevado a cabo estudios comparativos sobre las características cambiantes del empleo en los últimos diez años, especialmente en relación con las mujeres. Las encuestas aportan documentos sobre la evolución de la composición de la fuerza de trabajo, con un aumento masivo del empleo de las mujeres, al tiempo que muestran la persistencia de la segregación de labores según el género de las personas. También señalan el aumento de las formas más precarias de empleo, tanto para hombres como para mujeres, e identifican las categorías sociales vulnerables. A continuación, los estudios determinan cuáles son las categorías más vulnerables de trabajadores y muestran la necesidad de nuevas investigaciones para ampliar los procesos de diagnóstico como base para el desarrollo de unas políticas que protejan a las categorías más vulnerables de trabajadores.


Durante el bienio, el logro más importante en el terreno de la información sobre el mercado de trabajo fue sin duda el desarrollo, en colaboración con el Ministerio del Trabajo de Argentina, de un sistema de información laboral para el MERCOSUR. Actualmente, la unidad de información laboral es ya operativa y sigue recibiendo apoyo técnico por parte de la OIT. Se ha creado un sitio Internet sobre la información laboral para que el MERCOSUR pueda orientar a los usuarios hacia las mejores fuentes de información laboral, tanto de la OIT como de otras procedencias.


Asimismo, se llevaron a cabo determinados estudios sobre el ámbito de aplicación y las características del trabajo a domicilio en la subregión, como seguimiento a la adopción del Convenio sobre el trabajo a domicilio, 1996 (núm. 177)22. Estos estudios recuerdan las dificultades para obtener datos cuantitativos sobre el trabajo a domicilio y para distinguir entre el trabajo a domicilio, tal como se define en el convenio de la OIT, y las formas de empleo por cuenta propia que se llevan a cabo en el hogar, entre ellas las microempresas. Además de los sectores en que ya se sabe que se concentra el trabajo a domicilio, como el calzado y el vestido, el trabajo a domicilio está apareciendo también en otros sectores, que van desde la informática al laboreo de los metales. Estos estudios encontraron unas situaciones muy distintas en relación con la calidad del trabajo de que se trate y de la protección social de que se pueda disponer. Se recomiendan actividades de seguimiento para determinar la extensión en la que los casos de un trabajo a domicilio de buena calidad puede servir como modelo para otros trabajadores a domicilio.

Equipo consultivo multidisciplinario para el Caribe

El equipo consultivo multidisciplinario para el Caribe, que está integrado por siete consejeros técnicos, tiene su sede en Port-of-Spain y desempeña su actividad en los siguientes países: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Guyana, Granada, Jamaica, Santa Lucía, Suriname y Trinidad y Tabago. Se han finalizado los objetivos por país para Jamaica, además de los que se habían elaborado en el bienio anterior para Belice, Granada y Trinidad y Tabago. Se hicieron progresos en la formulación de los objetivos por país para Bahamas y Suriname. Además, se mantuvieron discusiones con las autoridades del CARICOM sobre la posibilidad de desarrollar los objetivos regionales en el bienio 1998-1999 para complementar los objetivos por país individuales y para vincular la asistencia que se brinda a nivel nacional a las cuestiones de integración regional y de prioridad regional más urgente.

En el Caribe, el foco de actividades para combatir la pobreza fue la Reunión Ministerial sobre la Erradicación de la Pobreza, que se celebró en Port-of-Spain en octubre-noviembre de 1996. La OIT organizó la reunión, en colaboración con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas y otras organizaciones, y presentó documentos sobre la promoción del empleo productivo para la erradicación de la pobreza23 y para el empleo de los jóvenes24. El principal resultado de esta reunión fue el Plan Directivo de Acción sobre la Erradicación de la Pobreza, que está concebido para orientar a las autoridades nacionales en la preparación de sus propios planes de acción contra la pobreza. La OIT coordinó la sección del Plan Directivo de Acción que trataba de la promoción del empleo. Asimismo, la OIT participó en la aplicación de varias actividades de erradicación de la pobreza a nivel nacional. Por ejemplo, en Jamaica, participó en una misión interorganismos para ayudar al Gobierno en la preparación de su Programa Nacional de Erradicación de la Pobreza.


Desde 1994, la OIT está comprometida en el desarrollo de un banco de datos sobre información del mercado de trabajo en el Caribe con el objetivo de brindar una información más operativa y puesta al día sobre las cuestiones fundamentales del mercado de trabajo. El banco de datos contiene información sobre las características de los empleados y de los desempleados, salarios e ingresos, lesiones laborales, conflictos del trabajo, convenios colectivos, organizaciones de empleadores y de trabajadores, formación profesional, permisos del trabajo y seguridad social. Actualmente, abarca unos 20 países y sirve como fuente principal de información de un informe anual sobre las tendencias que se registran en una serie de indicadores fundamentales del mercado de trabajo, el primero de los cuales ha sido publicado durante el bienio.


En relación con el empleo y las políticas de mercado de trabajo, se siguió insistiendo en el desarrollo de los sistemas de información del mercado de trabajo. Se brindaron servicios técnicos consultivos y se organizó la formación correspondiente para ayudar en la revisión de los actuales instrumentos de encuesta en Barbados y Jamaica, así como para poner en marcha nuevas encuestas en Guyana y Dominica. En noviembre de 1996, se organizó un curso práctico sobre la elaboración de un programa de estadísticas salariales para el Caribe. Este curso práctico, al que asistieron 40 participantes procedentes de todos los Estados Miembros de la subregión, elaboró un esbozo de programa mínimo nacional para las estadísticas salariales, tanto en el caso de las estadísticas actuales como en las estadísticas a largo plazo. El acceso de los mandantes a una información fiable comparable sobre el mercado de trabajo mejoró mucho durante el bienio con la publicación del primer número del Digest of Caribbean labour statistics, que se basa en datos procedentes del banco de datos sobre información del mercado de trabajo del Caribe25.


Una importante iniciativa en el terreno de las relaciones laborales fue la organización de dos cursos de formación para los miembros de las juntas de conciliación. Concebidas para funcionarios de trabajo de alto nivel, los cursos se centraron en las técnicas y destrezas de conciliación y en las actitudes y enfoques más convenientes para mejorar la eficacia de los miembros de dichas juntas. Parte integral de uno de los cursos era la instrucción sobre la preparación de cursos de formación, que capacitaron a los miembros de las juntas para organizar actividades dentro de sus propios departamentos y para extender los beneficios de la formación a todos los miembros de las juntas de conciliación de la subregión.


Habida cuenta del fuerte movimiento de integración regional y de la necesidad de fomentar la movilidad laboral en una economía mundializada, los países del Caribe se dan cuenta de que es necesario desarrollar las capacitaciones de la subregión y poner en marcha una estrategia de reconocimiento. Por lo tanto, siguieron trabajando dentro del marco de la estrategia regional para el desarrollo de la educación y formación profesional y técnica, del CARICOM. Esta estrategia determina 11 áreas de prioridad para el desarrollo de la educación y formación profesional y técnica, entre ellas la certificación, la acreditación y la convalidación, así como los sistemas de información sobre el mercado de trabajo. La OIT colaboró con el CARICOM en la celebración de una reunión consultiva regional sobre la estrategia, que se celebró en Jamaica en 1996. A raíz de la preparación de un curso práctico en 1995 en relación con un esbozo de módulos sobre el desarrollo del espíritu de empresa y el desarrollo de la pequeña empresa para su incorporación a los programas de formación profesional, la OIT prestó asistencia para su adaptación e integración en los sistemas de formación profesional de Barbados, Bahamas y Granada.

Una labor fundamental de la OIT en el Caribe es la de prestar asistencia a sus mandantes sobre el desarrollo de mecanismos tripartitos en sus sistemas de relaciones laborales, fortaleciendo a las organizaciones de empleadores y de trabajadores para que puedan participar con más eficacia en estos sistemas. Por lo que se refiere a las organizaciones de empleadores, la actividad principal del bienio fue la séptima Mesa redonda de la OIT para empleadores del Caribe, que brindó a los representantes de las organizaciones de empleadores una buena oportunidad para intercambiar informaciones y experiencias sobre temas relacionados con el trabajo. También durante el bienio se celebró la octava reunión de educadores obreros del Caribe en Saint Kitts y Nevis. Los participantes discutieron temas como la mundialización y sus repercusiones sobre los sindicatos y sus afiliados, y elaboraron programas destinados a fortalecer las capacitaciones organizativas y de negociación de los responsables sindicales.

Como seguimiento de la reunión subregional sobre las normas internacionales del trabajo, celebrada en el bienio anterior, se celebró una serie de cursos prácticos nacionales. Los principales objetivos de estos cursos prácticos fueron fomentar una mayor consulta entre los interlocutores sociales sobre las materias laborales e informarles de las normas internacionales del trabajo y de los procedimientos de supervisión de la OIT. Varios de los cursos prácticos fueron de composición tripartita, mientras que otros fueron organizados por las organizaciones de empleadores o de trabajadores. En 1997, se celebró en Trinidad y Tabago una consulta nacional para mejorar el entendimiento público y el conocimiento de la OIT y de sus actividades. Esta consulta coincidió con el registro de la ratificación por parte de Trinidad y Tabago del Convenio núm. 100. Asimismo, se brindaron servicios consultivos a diversos países para fortalecer su capacidad para llevar a cabo sus obligaciones de enviar memorias informativas, previstas en la Constitución de la OIT. En respuesta a los requerimientos de asistencia, se hicieron comentarios técnicos sobre los proyectos de textos legislativos en cierto número de países. La asistencia que se brindó a Granada en relación con el proyecto de ley sobre el empleo (Employment Act) y el proyecto de ley de relaciones laborales (Industrial Relations Act) supuso un asesoramiento técnico a la junta tripartita (Tripartite Labour Advisory Board), que llevó a cabo con éxito sus consultas sobre los proyectos de ley.

Las actividades para fomentar un medio ambiente de trabajo más seguro y más sano en el Caribe se centraron en fortalecer el marco legislativo subregional y nacional, así como las comisiones conjuntas de formación empresarial, seguridad y salud. Se brindó asistencia técnica a la secretaría del CARICOM para la formulación de un proyecto marco de ley del CARICOM sobre seguridad y salud en el trabajo. Emprendido como parte del proyecto de ley de armonización del trabajo, este proyecto fue preparado para ser sometido a la Comisión Permanente de Ministros de Trabajo del CARICOM. En el plano nacional, se brindó apoyo a la consulta tripartita para discutir determinados proyectos de ley en Guyana. También se hicieron comentarios técnicos sobre el proyecto de ley de seguridad y salud en el trabajo en Trinidad y Tabago. Sobre la base de un análisis de la situación en Belice, se hizo una serie de recomendaciones al Gobierno para el desarrollo de una política nacional de seguridad y salud, y la legislación correspondiente. Se llevó a cabo una serie de seminarios para afiliados sindicales, con particular responsabilidad en las materias de seguridad y salud, entre los que se contaban miembros de las comisiones conjuntas de seguridad y salud.

Se siguió insistiendo mucho en las actividades sobre las cuestiones de género y de promoción de la mujer. Los cursos de educación obrera sobre conciencia de género y sobre cuestiones de género se organizaron en colaboración con los sindicatos nacionales en Antigua y Barbuda, Bermudas y Trinidad y Tabago. En Suriname se llevó a cabo un proyecto sobre los derechos de las trabajadoras, que comprendió cursos prácticos para formar a los instructores y un seminario sobre las destrezas de comunicación de las mujeres. En Saint Kitts se celebró un curso práctico sobre el acoso sexual destinado a funcionarios del Gobierno, representantes de las organizaciones y organizaciones no gubernamentales. En Trinidad y Tabago, la OIT dio apoyo a una iniciativa por parte de una red de organizaciones no gubernamentales para mantener una discusión pública sobre las recomendaciones del Gobierno para el establecimiento de una Comisión de Igualdad y la adopción de una legislación sobre la igualdad de oportunidades. En ese mismo país, un curso práctico nacional examinó los resultados de una encuesta de la OIT sobre las empresarias de las pequeñas empresas y microempresas. Además de la eficacia de las microempresas y de las pequeñas empresas dirigidas por mujeres, la encuesta se fijaba en las limitaciones a las que tienen que hacer frente las empresarias femeninas en relación con el crédito, la formación, la comercialización y el transporte, así como en las estrategias para ampliar sus oportunidades en el espíritu empresarial y para mejorar su bienestar. Los objetivos del curso práctico consistían en brindar a las mujeres más información sobre las organizaciones que prestan sus servicios a las pequeñas empresas y en fomentar la interconexión entre las empresarias. Asimismo, la OIT ha colaborado en dos series de cursos en Trinidad y Tabago destinados a las mujeres que trabajan en la construcción. El segundo de estos cursos culminó en la construcción de una casa por parte de las asistentes al curso práctico. Sin embargo, las oportunidades de empleo para las asistentes con diploma del curso práctico no han sido demasiado esperanzadoras, a pesar del crecimiento de la industria de la construcción.

Asia y el Pacífico

Asia y el Pacífico es la mayor región en desarrollo y una de las más dinámicas económicamente, a pesar de la crisis financiera que afectó a varios países asiáticos a fines del bienio. Las diversas y apremiantes necesidades de los mandantes de la OIT reflejan las grandes disparidades de riqueza, nivel de desarrollo y problemas sociales y laborales que existen entre los países de la región. Los sistemas de relaciones laborales siguen luchando entre las diversas oleadas de un crecimiento rápido y a veces desequilibrado y la reestructuración. Con frecuencia, se desafían los derechos de los trabajadores, y su protección de los peligros y su tratamiento en el lugar de trabajo es escasa, mientras que la pobreza y la exclusión siguen afectando a cientos de miles de trabajadores subempleados o desempleados. Sin embargo, en muchos casos, se ha dado un amplio reconocimiento al valor de la consulta tripartita, ofreciendo muchas oportunidades de progreso sustancial en esta dirección a medio plazo. En temas como el trabajo infantil, la necesidad de pasar a la acción es más ampliamente reconocida, a veces por temor a sanciones comerciales.


La duodécima Reunión Regional Asiática de la OIT se celebró en diciembre de 1997 en un contexto de crisis financiera que afectaba a varios países asiáticos. Los 200 delegados y consejeros técnicos, que representaban a 36 países y entre los cuales se sentaban 25 ministros, concluyeron que: «La crisis financiera a que se enfrentan actualmente algunos países de Asia ha provocado un aumento del interés por los problemas de empleo y de pobreza y ha puesto de relieve la importancia que tienen las políticas macroeconómicas sanas, el buen gobierno y la transparencia de los mercados financieros. La OIT debe actuar vigorosamente para atenuar los efectos adversos de la crisis [...]. Las medidas inmediatas deberían centrarse en la formación y el readiestramiento de los trabajadores que han perdido su empleo, y en la protección de las mujeres, los migrantes y otros grupos especialmente vulnerables». Además, las conclusiones pedían:


En la asistencia que se ha brindado a los mandantes durante el bienio, se ha prestado especial atención a fomentar la ratificación y aplicación de los convenios fundamentales de la OIT y a completar, poner al día y seguir los objetivos por país. Como resultado de estos esfuerzos, se han registrado otras nuevas ratificaciones de los convenios fundamentales por parte de diversos países de la región durante el bienio. Además, se ha adoptado un enfoque regional sobre un cierto número de materias, entre ellas el seguimiento de la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. El bienio ha culminado en la celebración de la duodécima Reunión Regional Asiática en Bangkok, en diciembre de 1997.

La participación de la mujer en la fuerza de trabajo de Asia ha aumentado de manera espectacular en los últimos 20 años, y lo más probable es que esta tendencia se prosiga durante el siglo XXI. Las mujeres han hecho importantes progresos en el empleo y la formación, así como en el ingreso en diversas ocupaciones y ámbitos. Pero todos estos progresos no pueden disimular la persistencia de las desigualdades de género a las que la mayor parte de ellas tienen que hacer frente en el mercado de trabajo. En ese contexto, la estrategia adoptada fue garantizar que las necesidades de las mujeres quedaban cubiertas por todas las actividades de la OIT en la región. Por ejemplo, en el programa de generación de empleo en Camboya, se ha hecho un esfuerzo considerable para asegurar que las mujeres estén equitativamente representadas en los cursos de formación y tengan un acceso equitativo a los servicios de crédito. Al mismo tiempo, otras actividades se concentraron específicamente en la situación de las trabajadoras. Entre ellas se cuenta un curso práctico regional sobre la asistencia al empleo femenino, con participación de 13 países, en el que se elaboraron unas orientaciones para ayudar a las instancias decisorias y a los planificadores de los programas a mejorar la situación de las mujeres en el empleo26. En Manila se organizó una reunión de alto nivel sobre las cuestiones relativas a las diferencias entre hombres y mujeres en el mundo del trabajo; los funcionarios que participaron en ella se comprometieron a seguir promoviendo la igualdad de géneros en el trabajo y solicitaron a la OIT que organizase una reunión de seguimiento sobre una planificación favorable a esta cuestión y las correspondientes técnicas de análisis. Se preparó además un manual de formación (con elementos parajurídicos y de consejo) para tratar las cuestiones relativas al acoso sexual a nivel de empresa27. Este manual está pensado para los miembros de las comisiones paritarias a nivel de empresa que se han establecido en virtud de la legislación adoptada en Filipinas en 1995 sobre el acoso sexual. En China se celebró un seminario sobre la igualdad y los derechos de las trabajadoras, para superar las dificultades de aplicación del Convenio núm. 100 y poner en marcha un proyecto para mejorar la situación de las trabajadoras en dicho país.

Otras actividades se concentraron en el fomento del espíritu de empresa entre las mujeres, con un proyecto que se aplicó a la India, Nepal, Filipinas, Sri Lanka y Tailandia. En virtud de este proyecto se celebraron dos cursos prácticos nacionales de formación para los formadores, se publicó un manual de formación28 y se publicaron cuatro documentos por país sobre el espíritu empresarial de las mujeres en las pequeñas industrias y las granjas29. El proyecto tuvo como resultado la creación de una red de 15 organizaciones participantes y un centro de documentación especializado en el espíritu de empresa de las mujeres. Se llevó a cabo un programa regional en algunos países asiáticos para mejorar el bienestar y las condiciones de trabajo de las mujeres trabajadoras migrantes y para promover su empleo en las pequeñas empresas y las microempresas (para más detalles, véase el capítulo 2). También se brindó asistencia técnica en el Nepal para mejorar un manual de formación sobre el desarrollo del espíritu de empresa femenino en el turismo (Development of Women Entrepreneurship in Tourism - DWET) y para preparar un fondo revisado de garantía de créditos DWET.


Ejemplos de proyectos que se dirigen a categorías específicas de niños trabajadores:


En su creciente concienciación de la necesidad de actuar para combatir el trabajo infantil, varios países asiáticos han estado entre los primeros en participar en el programa IPEC/OIT. Los países que hasta ahora han firmado el Memorándum de Entendimiento con el IPEC/OIT son: Bangladesh, Camboya, India, Indonesia, Nepal, Pakistán, Filipinas, Sri Lanka y Tailandia. El IPEC/OIT está también en actividad en China, Mongolia y Viet Nam. Durante los años iniciales de las operaciones IPEC/OIT en la región, sus actividades se centraron ampliamente en el desarrollo de unos programas nacionales apropiados a la situación de cada país. Sin embargo, ha ido quedando claro que muchos de los problemas de trabajo infantil sobrepasan las fronteras nacionales. Además, después de cinco años de presencia del IPEC/OIT en la región, hay un mayor ámbito de aplicación para que las iniciativas regionales puedan discutir los problemas comunes y compartan sus experiencias entre los nuevos países asociados al IPEC/OIT y los más antiguos. En los últimos años se ha producido un reconocimiento creciente de que los organismos regionales, y especialmente la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN), pueden desempeñar un papel importante para incitar a los demás países de la región a adoptar un enfoque más activo de este problema.

En varios países se determinó que fortalecer el marco legislativo para combatir el trabajo infantil constituía una prioridad. En Indonesia y Filipinas, como  resultado de un proceso a  largo plazo de asistencia y consejo sobre esta materia, las perspectivas  para la ratificación del Convenio núm. 138 parecen actualmente buenas. En China se organizó, a finales del bienio, un curso práctico sobre el Convenio núm. 138. Los cursos prácticos celebrados en Fiji, Papua Nueva Guinea y las Islas Salomón condujeron a unas recomendaciones para la ratificación de varios de los convenios fundamentales de la OIT, comprendido el Convenio núm. 138. Durante el bienio, también se hicieron progresos importantes para concienciar y capacitar a los interlocutores sociales y a las organizaciones no gubernamentales para que traten del problema del trabajo infantil. En ese sentido, se organizaron cursos prácticos nacionales sobre el papel de los sindicatos en la erradicación del trabajo infantil en Bangladesh, India, Nepal y Sri Lanka, que contribuyeron al desarrollo de los planes de acción que han de aplicarse con el apoyo del IPEC/OIT. Diversos ejemplos de las iniciativas adoptadas por las organizaciones de empleadores y de trabajadores para combatir el trabajo infantil se describen en el capítulo 1.

Equipo consultivo multidisciplinario para Asia oriental

Los países de Asia oriental van desde las industrias más avanzadas hasta los países menos desarrollados. Incluyen economías en transición, que tienen que hacer frente a graves problemas de pobreza, elevados índices de desempleo y dislocación del mercado de trabajo a medida que se mueven hacia una orientación al gran mercado. Comprenden también países industrializados, en los que el rápido crecimiento económico ha tenido un reflejo en la expansión del empleo productivo y bien remunerado. Entre esos dos polos se sitúan las economías recientemente industrializadas, como Malasia y Tailandia, que siguen haciendo frente a problemas de ajuste estructural.

El equipo consultivo multidisciplinario para Asia oriental está instalado en Bangkok e integrado por 18 consejeros. Se ocupa de Camboya, República de Corea, China, República Democrática Popular Lao, Malasia, Mongolia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Viet Nam. Actualmente existen objetivos por país para Camboya, China, la República Democrática Popular Lao, Mongolia y Viet Nam. El equipo multidisciplinario prestó asistencia para la preparación de los objetivos por país para Tailandia y aún están en discusión los objetivos revisados con el Gobierno y los interlocutores sociales de Viet Nam.

La creciente mundialización económica ha subrayado que las normas internacionales del trabajo siguen siendo pertinentes en toda Asia y el Pacífico, y que se han conseguido verdaderos progresos en algunos países para el desarrollo y aplicación de la legislación del trabajo y de las instituciones laborales. Actualmente, hay más gobiernos que tienen en cuenta las normas de la OIT cuando formulan su legislación, y que están buscando el asesoramiento especializado de la OIT. Un creciente número de representantes de los empleadores y de los trabajadores también busca información en la OIT para saber sus derechos y sus responsabilidades. Sin embargo, en Asia oriental la ratificación de los convenios fundamentales sigue manteniéndose a un nivel muy bajo. Para hacer frente a esta situación, se brindaron servicios consultivos a los mandantes y se organizaron seminarios y cursos prácticos para concienciar sobre las normas fundamentales y para mejorar el diálogo entre los órganos de control de la OIT y los Estados Miembros.


La campaña del Director General para conseguir la ratificación universal de los convenios fundamentales de la OIT se vio alentada por la ratificación durante el bienio de los Convenios núms.100 y 138 por Malasia, del Convenio núm. 100 por la República de Corea y de los Convenios núms. 98, 100 y 111 por Viet Nam. Además:


Asimismo, se brindaron servicios consultivos para prestar asistencia en la redacción de una nueva legislación del trabajo en varios países. Este tipo de asistencia contribuyó a la formulación de una nueva ley en Camboya (que fue adoptada en 1997), así como al desarrollo de un proyecto de ley en relación con la negociación colectiva en China. La OIT presentó al Gobierno de Tailandia sus comentarios sobre los proyectos de ley de relaciones laborales en las empresas del Estado. Se elaboraron propuestas de proyecto sobre el tripartismo, la negociación colectiva, la solución de los conflictos y la inspección del trabajo para contribuir a mejorar la aplicación de los Códigos del Trabajo en Camboya, China, la República Democrática Popular Lao y Viet Nam. En cada uno de estos países se organizaron cursos de formación para los miembros de las juntas de conciliación y los mediadores, y se elaboraron materiales de formación que se tradujeron a las lenguas nacionales30. En Viet Nam se dieron orientaciones sobre la integración del nuevo tribunal del trabajo en el sistema judicial existente, y se ofreció información sobre el papel de los jueces del trabajo y sobre cuestiones relacionadas con las relaciones laborales. En Tailandia, se brindó asistencia a una comisión nacional tripartita encargada de proponer medidas prácticas y desarrollar una estrategia asociada para mejorar la colaboración en el lugar de trabajo.

Se han empezado a adoptar importantes medidas para fortalecer la capacidad de las administraciones del trabajo en ámbitos como la conciliación, el fomento de la negociación colectiva, el adecuado cumplimiento de la legislación sobre los salarios mínimos y los servicios de empleo. Las actividades de establecimiento de la capacidad necesaria para los inspectores del trabajo comprendieron la celebración de cursos de formación, la organización de viajes de estudio y la preparación de materiales de formación31. Se elaboró un programa importante para fortalecer la capacidad del Ministerio de Trabajo de China, que incluirá la inspección del trabajo como uno de sus elementos fundamentales. En Tailandia, está ya planificada una evaluación de la inspección del trabajo con vistas a mejorar su influencia general, especialmente en el cumplimiento de los salarios mínimos. Asimismo, se prepararon borradores y proyectos de seguimiento para el desarrollo a largo plazo de las administraciones laborales de Camboya, República Democrática Popular Lao y Viet Nam. Para reforzar esta labor, se publicó una guía práctica de formación sobre la formación de formadores para la administración del trabajo, para su utilización a nivel nacional32.


La asistencia para fortalecer los servicios de empleo comprendía:


Las organizaciones de empleadores de Asia oriental necesitan mejorar (si realmente han de responder a las exigencias de un entorno socioeconómico cada vez más complejo) la variedad y calidad de sus servicios de asesoramiento y los demás servicios que prestan a sus miembros. Por lo tanto, se les ha insistido para que adopten la forma de entidades comerciales, con unos planes estratégicos claros y bien centrados. Los servicios de asesoramiento y las actividades de formación se concentraron en mejorar su capacidad para brindar servicios a sus miembros a través de la formación y desarrollo del personal, el fomento de las actividades generadoras de ingresos y el desarrollo de sus sistemas de información y de su capacidad de investigación. Sobre todo en los países en transición, la asistencia que se brindó se centraba en su capacidad para influir en el medio ambiente político y en su participación en los procesos tripartitos. Algunos ejemplos de la mejora de los servicios que se han brindado a sus miembros incluyen el lanzamiento de diversos programas de seguridad y salud en el trabajo por parte de las organizaciones de empleadores de China, Malasia y Tailandia.

En los últimos años, las organizaciones de trabajadores de Asia oriental han estado tratando de establecer su presencia efectiva a nivel nacional, especialmente en los países en transición. La asistencia que se ha brindado a los líderes y afiliados sindicales en estos países se concentraba en potenciar su capacidad para participar en los sistemas de relaciones laborales que se basan en la negociación colectiva. Para ayudar en este proceso se elaboraron los correspondientes materiales de formación33. En las actividades de educación obrera se puso especial interés en concienciar sobre los derechos de los trabajadores, el papel de los sindicatos en la seguridad y salud en el trabajo, en las actividades para hacer frente a las cuestiones de género y en el trabajo infantil. Un importante componente de la asistencia que se brindó a la Confederación de Sindicatos de Mongolia fue la elaboración de nuevas políticas y programas de seguridad y salud.

Se pusieron en marcha nuevas acciones para mejorar el tripartismo a través de la elaboración de planes de acción nacionales para el fomento de la colaboración en el lugar de trabajo y la determinación de la acción más conveniente a nivel consultivo, legislativo, informativo y de establecimiento de la capacidad. En Hong Kong, China, se celebró una reunión tripartita subregional para ayudar a los mandantes tripartitos a tratar los nuevos problemas que están apareciendo en las relaciones laborales. Se brindaron nuevas orientaciones a través de la preparación de orientaciones prácticas sobre cómo hay que aplicar la colaboración en el lugar de trabajo34.


Las actividades técnicas consultivas de la OIT para el desarrollo de políticas nacionales de em- pleo comprendieron:


La acción de la OIT para ayudar a los países de Asia oriental a combatir el desempleo y la pobreza siguió incluyendo asesoramiento y orientaciones sobre las políticas macroeconómicas y de empleo. Los estudios técnicos sobre las políticas a gran escala y la mundialización en China, Malasia, Mongolia, Tailandia y Viet Nam35, así como un estudio sobre las intervenciones a pequeña escala para la eliminación de la pobreza en China36, sirvieron como instrumentos para sensibilizar a los altos responsables de la adopción de políticas y a los interlocutores sociales sobre los principales problemas de política. En Tailandia las propuestas de la OIT sobre el alivio de la pobreza fueron incorporadas a la Estrategia en diez puntos para el alivio de la pobreza, de las Naciones Unidas, que se sometió al Primer Ministro. En colaboración con el PNUD, la OIT prestó también apoyo a la elaboración del Octavo Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social, que insiste en una estrategia para el desarrollo centrada en las personas y dirigida a reducir las diferencias de ingresos.

Durante el bienio, la OIT prestó asistencia para el desarrollo de una política de empleo en diversos Estados de Asia oriental (véase el recuadro). Un aspecto importante de esta asistencia fue el suministro de asesoramiento político sobre cuestiones relativas a la migración laboral, basado en los estudios para determinar las causas y las pautas de la emigración laboral en China y Viet Nam37. Un informe de síntesis en relación con la subregión del Gran Mekong establece cierto número de recomendaciones para facilitar los flujos de trabajadores capacitados en la subregión38. Los seis países que integran la subregión del Gran Mekong fueron también asistidos para la elaboración de una red subregional de información laboral y para introducir las oportunas mejoras en sus sistemas de información sobre el mercado de trabajo. Con apoyo de la OIT, el Gobierno del Viet Nam elaboró y aplicó diversas encuestas sobre la fuerza de trabajo, y otros varios Estados Miembros revisaron sus clasificaciones nacionales normalizadas de ocupaciones. Las publicaciones que se prepararon en apoyo de esta labor comprendían orientaciones sobre la compilación y presentación de estadísticas del trabajo basadas en los archivos administrativos39. Los progresos realizados por estos países constituyen una mejora significativa en su capacidad para producir una información de mejor calidad sobre el mercado de trabajo y para controlar con más eficacia el empleo y los mercados de trabajo.

Se prosiguió fomentando la generación de empleo a través de actividades para desarrollar las microempresas y las pequeñas empresas. En Camboya, además del asesoramiento sobre las políticas a seguir en la formulación de las políticas y programas de desarrollo de las microempresas y de las pequeñas empresas, se brindó asistencia para el fortalecimiento de la Asociación de Entidades de Desarrollo Económico Local, que ofrece una formación empresarial básica y préstamos a las microempresas y pequeñas empresas. En la República Democrática Popular Lao, los servicios consultivos que se han brindado sobre el desarrollo de las microempresas y de las pequeñas empresas contribuyeron a la formulación del Plan de Desarrollo Socioeconómico de la Región Central, así como del Plan Quinquenal Nacional. En Viet Nam se llevaron a cabo unos programas piloto para formadores, basados en el conjunto de formación Mejore su Negocio, en colaboración con la Cámara Nacional de Comercio e Industria. Sobre la base del éxito de estas actividades piloto para el desarrollo de las cooperativas y de las pequeñas empresas por parte de grupos de mujeres rurales, el Gobierno de Tailandia está planificando incorporar unas actividades similares a sus propios programas nacionales.


Se llevó a cabo una encuesta sobre las repercusiones socioeconómicas de la construcción de carreteras rurales en la República Democrática Popular Lao. Una de las carreteras a que hace referencia la encuesta estaba situada en el distrito de Hune, en la provincia de Oudomxay, al norte del país. La carretera tiene 24 kilómetros y comunica directamente a 20 pueblos que antes sólo se comunicaban con la carretera principal por senderos y una pequeña carretera comarcal. La nueva carretera comunica también con otros pueblos situados en las colinas y montañas de los alrededores, a los que sólo se puede acceder por un sendero.

Desde 1994, cuando se empezó la construcción de carreteras, la encuesta tuvo ocasión de comprobar un importante número de cambios que se habían producido en los pueblos, entre los cuales cabe citar:

Sin embargo, la evaluación señalaba también la intensificación de las rozas por fuego con destino a la agricultura así como la explotación forestal por parte del ejército, lo que conduce a la destrucción de los bosques y al acondicionamiento de nuevas zonas de tierras agrícolas.


Las actividades de desarrollo de infraestructura basada en una mano de obra abundante, apoyadas por la OIT, han desempeñado un papel importante en Camboya y en la República Democrática Popular Lao para suministrar empleo a través de la construcción de una infraestructura básica. La sustentabilidad de los proyectos ha sido fomentada formando a los funcionarios locales del gobierno y al personal del sector privado, e institucionalizando las técnicas que emplean una mano de obra abundante en los programas del Gobierno y en los planes nacionales de formación.

Los efectos de la mundialización y de la liberalización han presionado intensamente a los países en rápido desarrollo de Asia oriental para la reforma de sus sistemas de formación. En colaboración con el Programa para Asia y el Pacífico de Desarrollo de las Calificaciones Profesionales (APSDEP), se brindaron servicios consultivos para determinar las cuestiones más importantes para el desarrollo de los recursos humanos a nivel nacional y desarrollar las correspondientes propuestas técnicas. En vista del incremento de la migración de trabajadores de la subregión, se organizaron reuniones de alto nivel para desarrollar nuevos enfoques en las normas sobre las capacitaciones regionales. A nivel nacional, la ayuda que se suministró incluía:

Una evaluación independiente de un proyecto de formación de capacitaciones que se lanzó en Camboya en 1996 llegó a la conclusión de que, de las 5000 personas formadas, un 77 por ciento había utilizado las capacitaciones que había adquirido para obtener un empleo y alcanzar objetivos de generación de ingresos. Los ingresos más altos adquiridos por las personas asistentes a estos cursillos habían contribuido significativamente a mejorar la nutrición, la educación y la salud general de las familias.


La OIT prestó asistencia a cierto número de países para introducir las nuevas disposiciones de seguridad social o para ampliar los planes actuales, entre los que cabe citar:


A través de todas estas actividades, el enfoque que se adoptó fue garantizar que las necesidades de los grupos beneficiarios particulares (como los jóvenes, las personas con discapacidades y las minorías étnicas) quedasen cubiertos por todas las actividades técnicas consultivas y de cooperación. No obstante, para ayudar a esos grupos, se llevaron también a cabo determinadas actividades específicas. Como ejemplo de estas actividades puede citarse la ayuda que se siguió prestando al grupo de estudio sobre las discapacidades, que se creó en Mongolia (por recomendación de la OIT) para la elaboración de una política general de fomento de la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidades. También se llevaron a cabo análisis de la situación en la República Democrática Popular Lao para determinar las necesidades del programa. Un proyecto que se llevó a cabo en China, Malasia, Tailandia y Viet Nam para los funcionarios de colocación40 condujo a la elaboración de orientaciones sobre cómo ayudar a las personas con discapacidades a encontrar empleo. Estas orientaciones se introdujeron en los servicios de empleo de estos países por medio de una serie de cursos prácticos, y se experimentaron a través de las correspondientes actividades piloto.

Aunque las condiciones de trabajo están cubiertas por disposiciones reglamentarias muy extensas en muchos países de la región, los problemas de aplicación son frecuentes, especialmente en las pequeñas y medianas empresas que dan trabajo a la mayoría de la fuerza laboral. Las actividades para mejorar las condiciones de trabajo en las pequeñas empresas a través del programa WISE (mejoras del trabajo en las pequeñas empresas) se llevaron a cabo en Bhután y Nepal. Asimismo, se colaboró en la concienciación de las cuestiones de seguridad y salud en la región mediante la traducción y amplia difusión de las guías y materiales de formación de la OIT sobre seguridad y salud en China, Indonesia, República de Corea, Mongolia, Nepal, Tailandia y Viet Nam, así como a través de la celebración de conferencias y cursos prácticos a nivel regional y nacional. A ese respecto, se llevaron a cabo importantes progresos en China, donde las nuevas disposiciones reglamentarias sobre seguridad química fueron adoptadas en enero de 1997 para la aplicación del Convenio sobre los productos químicos, 1990 (núm. 170), que fue ratificado por China en 1995.

Los planes de seguridad social siguen estando muy poco desarrollados en relación con el nivel de desarrollo económico al que han llegado muchos de los países de la región. No obstante, las medidas adoptadas por alguno de estos países con asistencia de la OIT demuestran la alta prioridad que se está atribuyendo por parte de los mandantes a las cuestiones relativas a la seguridad social. Asimismo, se brindaron orientaciones a los mandantes sobre un nuevo problema que se está produciendo en la región mediante un estudio sobre el envejecimiento de la población en Asia y la necesidad que las personas mayores tienen de protección social41.

Equipo consultivo multidisciplinario para Asia sudoriental y el Pacífico

Los buenos resultados económicos logrados por los países de Asia sudoriental, por lo menos en el último año del bienio 1996-1997, que tuvieron como corolario un rápido crecimiento del empleo y la reducción de los niveles de pobreza, contrastaron radicalmente con los resultados por lo general mediocres y las escasas mejoras en el empleo que se consiguieron en los países insulares del Pacífico. Con todo, y a pesar de las grandes diferencias en sus situaciones respectivas, los gobiernos de Asia sudoriental y del Pacífico favorecen cada vez más la adopción de métodos integrados en los que se combinan las políticas de creación de empleo productivo con el estímulo de actividades de educación y capacitación y el establecimiento de un marco eficaz para el desarrollo de los recursos humanos.


Entre los esfuerzos desplegados durante el bienio para promover la ratificación y la puesta en práctica de los convenios de la OIT figuraron los siguientes:


El equipo consultivo multidisciplinario para Asia sudoriental y el Pacífico, con sede en Manila e integrado por cinco consejeros técnicos, se ocupa de Fiji, Filipinas, Indonesia, las Islas Salomón, Papua Nueva Guinea y los Estados insulares del Pacífico meridional. La preparación de los objetivos por país correspondientes a Filipinas, Papua Nueva Guinea e Indonesia quedó terminada durante el bienio 1994-1995, y la de los objetivos correspondientes a Fiji, durante el bienio 1996-1997. Los objetivos por país de Filipinas se actualizaron en 1996. El trabajo del equipo en Filipinas se cumplió con éxito, y se hicieron avances considerables en Fiji. En cambio, diversos problemas relativos al ejercicio de la libertad sindical y a la obtención de financiación para los proyectos de cooperación técnica frenaron el ritmo de las actividades del equipo en Indonesia.

Aunque el grado de aceptación de los principios y las normas internacionales del trabajo de la OIT difiere considerablemente entre los países de la subregión, varios Estados Miembros han manifestado recientemente un renovado interés por ratificar los convenios fundamentales de la OIT, en particular, los Convenios núms. 87, 100, 111 y 138. Los Estados insulares del Pacífico meridional siguieron experimentando dificultades no sólo para ratificar los convenios de la OIT sino además para cumplir con la obligación de presentar memorias. Por tal motivo, se prestó asesoramiento técnico y se organizaron cursillos y seminarios sobre materias normativas. También se prestó atención prioritaria al reforzamiento de la capacidad institucional de las organizaciones de empleadores y de trabajadores de los Estados insulares. En agosto de 1997, se celebró una reunión subregional de alto nivel sobre promoción del tripartismo42, cuyas labores se basaron en un estudio sobre las posibilidades de desarrollo del tripartismo en Fiji, las Islas Salomón, Papua Nueva Guinea, Samoa, Tonga y Vanuatu. Aprovechando los progresos ya realizados y tomando en consideración las costumbres y prácticas locales, se examinó el potencial de diversos medios de acción; además, cada país participante elaboró un plan de acción nacional.

En armonía con las conclusiones de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, en los países cubiertos por el equipo multidisciplinario se ha tomado mayor consciencia de la necesidad de luchar contra la exclusión social y garantizar que los grupos sociales más desfavorecidos puedan participar de los beneficios que arroje el crecimiento económico general. Se prestó asistencia a instituciones nacionales de Indonesia y Filipinas en la evaluación de varias medidas de nivel microeconómico destinadas a luchar contra la pobreza. Dicha asistencia comprendió la preparación de un estudio sobre programas especiales destinados a prestar asistencia a grupos beneficiarios específicos y a luchar contra la exclusión social en Indonesia43. En el referido estudio se dan orientaciones sobre medios de probada eficacia para promover la igualdad entre hombres y mujeres, luchar contra el trabajo infantil y mitigar la pobreza. Asimismo, se prestaron servicios de asesoramiento a varios países sobre materias relativas a la migración de mano de obra, actividades que se sustentaron en los resultados de estudios sobre los cambios estructurales, las presiones migratorias y otras cuestiones afines realizados en Indonesia y Filipinas. Se emprendieron estudios regionales sobre los problemas que conlleva el proceso de mundialización, actividades con las que se buscaba ofrecer a los legisladores un panorama más completo de dichos problemas y de las repercusiones de éstos en cada país44.

Siguieron recibiéndose de los mandantes numerosas solicitudes de asistencia relativas al desarrollo de las pequeñas y medianas empresas. Dando curso a tales solicitudes, se prestó apoyo a la preparación de programas de aumento de la productividad en Indonesia y Filipinas, actividad que contó con la cooperación activa de las organizaciones de empleadores y de trabajadores. En estrecha consulta con los mandantes tripartitos, se ayudó a las autoridades de la provincia indonesia de Sulawesi meridional a definir estrategias para el perfeccionamiento profesional y el fomento de las pequeñas empresas. En Filipinas, se prestó asistencia en el establecimiento de un centro empresarial polivalente para pequeñas empresas. Además, se emprendieron programas integrados de desarrollo de la pequeña empresa en Papua Nueva Guinea y las Islas Salomón; el método integrado de desarrollo de los recursos humanos concebido en Fiji con el apoyo de la OIT incluye algunos elementos centrados en el fomento de las pequeñas empresas, las cooperativas y el turismo.

El creciente interés que los gobiernos y las organizaciones de empleadores y de trabajadores manifiestan por algunos aspectos fundamentales del bienestar y la protección de los trabajadores se ha traducido en el aumento de las solicitudes de asistencia en las esferas de la seguridad y la salud en el trabajo, la mejora de las condiciones de trabajo y la protección social. A este respecto, la estrategia del equipo multidisciplinario ha consistido en potenciar la capacidad de los mandantes tripartitos para desenvolverse en forma independiente y en favorecer formas de cooperación y asociación que no se limitan a los mandantes de la OIT. Se prestó ayuda para modernizar las redes de información sobre seguridad y salud en el trabajo existentes en Fiji, Filipinas, Indonesia y Papua Nueva Guinea.


El avance más destacado registrado durante el bienio en la subregión por lo que se refiere a la seguridad y la salud en el trabajo fue la adopción por Fiji de la ley sobre seguridad y salud en el trabajo. Esta ley, plenamente respaldada por los interlocutores sociales, puede considerarse como el primer ejemplo de legislación moderna en materia de seguridad y salud que se promulga en los Estados insulares del Pacífico. En efecto, ofrece un completo dispositivo para resolver los problemas que surjan en el lugar de trabajo y fija la responsabilidad de los empleadores por lo que se refiere a garantizar condiciones de salubridad y seguridad adecuadas en el entorno laboral. La ley se redactó y promulgó con el apoyo de las organizaciones de los empleadores y de los trabajadores. La experiencia de Fiji servirá para impulsar la adopción de leyes sobre seguridad y salud más modernas y completas en otros Estados insulares del Pacífico.

Otro avance importante logrado con el apoyo de la OIT fue la constitución en Filipinas de una red sobre seguridad química, integrada por los organismos estatales competentes en la materia, representantes de los empleadores y los trabajadores y otras entidades especializadas en este campo.


Se seguirá prestando una atención considerable a los programas de mejora de las condiciones de trabajo en las pequeñas empresas. Se elaborarán nuevos materiales a fin de aumentar la eficacia de los programas WISE y de lograr una mayor participación de las organizaciones de empleadores y de trabajadores45. Como complemento del programa WISE y con el objeto de poner a disposición de los representantes de los trabajadores las competencias técnicas necesarias en materia de seguridad y salud, se impartió capacitación a un grupo seleccionado de instructores nacionales y se prepararon materiales didácticos escritos en los idiomas locales. Basándose en la experiencia de los programas Mejore Su Negocio y WISE (véanse los capítulos 2 y 3, respectivamente, en que se entregan más informaciones acerca de estas metodologías), se concibió un programa regional que tiene por objeto estudiar mecanismos prácticos para vincular el desarrollo empresarial con la mejora de las condiciones de trabajo en el ámbito de las microempresas. La búsqueda de nexos entre el aumento de la productividad y la mejora de las condiciones de trabajo aplicando los métodos del programa WISE también guió las actividades de asesoramiento y capacitación para el aumento de la productividad que se ofrecieron a las organizaciones de empleadores de Indonesia, Fiji, Papua Nueva Guinea y Filipinas.
 


Mejore su Negocio (IYB) y Mejoras del Trabajo en las Pequeñas Empresas (WISE) 

Aunque los métodos y materiales utilizados por los programas Mejore su Negocio y WISE (Mejoras del Trabajo en las Pequeñas Empresas) tienen una amplia aceptación como mecanismos para abordar, respectivamente, el desarrollo de las pequeñas empresas y la mejora de las condiciones de trabajo en las mismas, ambas cuestiones se han tratado por lo general en forma separada. Durante el bienio, en Filipinas, Malasia y Nepal se puso en práctica un programa regional que tenía por objeto elaborar y experimentar materiales de capacitación para las pequeñas empresas en los que se integran los dos conceptos, a saber, el desarrollo de la empresa y la mejora de las condiciones de trabajo.

Durante el bienio se brindó capacitación a 115 empresarios y 70 instructores, procedentes de ministerios del trabajo, ONG y pequeñas empresas, entre los que figuraba una buena proporción de mujeres. El programa demostró que en los países asiáticos era factible ofrecer capacitación a los microempresarios por intermedio de ONG. Las evaluaciones preliminares indican que los participantes han logrado beneficios importantes, pues han mejorado el rendimiento y las condiciones de trabajo de sus empresas, sobre todo cuando han podido disponer de los servicios de asesoramiento y de microcrédito brindados por organizaciones asociativas. Los materiales experimentados se perfeccionarán y aplicarán a nivel regional; el método seguirá afinándose en los futuros programas.

La protección social se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los países de Asia sudoriental. A pesar del rápido crecimiento experimentado por los sistemas de seguridad social, en la práctica su cobertura efectiva abarca por ahora a un segmento reducido de la fuerza de trabajo. Por otra parte, la estructura y la gestión de los sistemas de seguridad social han sido en general incapaces de adaptarse al crecimiento de dichos sistemas. Con todo, se han seguido introduciendo mejoras en este campo en Filipinas, país donde, al cabo de varios años de asistencia técnica, se publicó un informe sobre protección social que ha tenido por resultado la designación de un comité nacional de coordinación encargado de definir las políticas y las prioridades para la aplicación de las recomendaciones46. Sobre la base de los resultados preliminares de un estudio sobre la protección de las personas discapacitadas se han hecho preparativos para establecer un nuevo programa de prestaciones de discapacidad que beneficiará a cerca de 20 millones de personas aseguradas, de conformidad con los convenios pertinentes de la OIT. También se solicitó la asistencia de la Oficina en el marco de la puesta en práctica de la ley del seguro nacional de salud, promulgada en 1995.

Equipo consultivo multidisciplinario para Asia meridional

La apertura de las economías de Asia meridional está ejerciendo presión en favor de la reforma de los mercados laborales y provocando inquietud en cuanto a las perspectivas del empleo. De hecho, la mayoría de los países de la subregión se enfrentan a ingentes problemas de subempleo y pobreza; la mayor parte de la fuerza de trabajo de estos países está ocupada todavía en el sector agrícola. Aunque en los últimos años se han registrado tasas alentadoras de crecimiento económico, de alrededor del 5 por ciento anual, el crecimiento del sector estructurado de la economía no ha dado lugar a una creación abundante de puestos de trabajo. El desplazamiento de la mano de obra desde la agricultura hacia otros sectores ha sido lento y ha tenido por destino fundamentalmente el mercado de trabajo rural de actividades no agrícolas y el sector urbano no estructurado. Además, en algunos países también ha surgido el problema del desempleo urbano.


La situación de la ratificación de los convenios fundamentales de la OIT puede caracterizarse de la siguiente manera:


El equipo consultivo multidisciplinario para Asia meridional, con sede en Nueva Delhi e integrado por 12 consejeros técnicos, se ocupa de Afganistán, Bangladesh, Bután, India, República Islámica del Irán, Maldivas, Nepal, Pakistán y Sri Lanka. Se completaron los objetivos por país correspondientes a la India, Nepal y Sri Lanka, y se actualizaron los objetivos correspondientes a Pakistán. Dentro de poco se completará la preparación de los objetivos para Bangladesh.

Durante el bienio siguió aumentando el número de ratificaciones de los convenios fundamentales de la OIT por los países de Asia meridional. Estos han desplegado esfuerzos también para mejorar la aplicación de los convenios ratificados, si bien queda todavía mucho por hacer a este respecto. El trabajo en régimen de servidumbre, la igualdad de oportunidades y trato para las mujeres, la protección de la libertad sindical en las zonas francas industriales y las restricciones al derecho de huelga son algunos de los temas que siguen planteando dificultades importantes a los interlocutores sociales de algunos países. Al respecto, la Oficina prestó asistencia técnica a Bangladesh, Maldivas, Pakistán y Sri Lanka, concretamente en relación con la revisión de la legislación laboral existente o con la redacción de nuevas leyes del trabajo.

Las cuestiones de índole laboral han cobrado una considerable importancia en Asia meridional, al cundir el consenso sobre los beneficios que el mantenimiento de buenas relaciones de trabajo entraña para el empleo, el rendimiento y la competitividad en los Estados Miembros. En este ámbito, la Oficina centró su asistencia en la promoción del tripartismo como herramienta de desarrollo social y económico. Un importante aspecto de este trabajo fue el apoyo que se prestó a los mandantes que solicitaron ayuda para mejorar las competencias técnicas en materia de procedimientos de conciliación, así como el funcionamiento de los tribunales del trabajo. En la India, Nepal y Sri Lanka se realizaron estudios sobre la administración de los tribunales de trabajo; en Bangladesh, India, Nepal, Pakistán y Sri Lanka se prestó asistencia a los ministerios de trabajo. En particular, se difundió información sobre las experiencias de los tribunales de trabajo de otros países, se prepararon materiales didácticos en los idiomas de cada país y se organizaron cursos de capacitación tripartitos.

Otro objetivo ha sido la mejora de las relaciones de trabajo mediante la organización de cursillos nacionales bipartitos, en los que se ha procurado dotar a los interlocutores sociales de mejores técnicas de negociación con miras a lograr una mayor autonomía para negociar a nivel de empresa y poder resolver los conflictos amistosamente. En el marco de las actividades de fortalecimiento de los sindicatos se ha prestado una atención especial a los problemas de los trabajadores rurales y los trabajadores migrantes, a la situación de los trabajadores en régimen de subcontratación y de los que laboran en las zonas francas de exportación, así como a las medidas encaminadas a eliminar el trabajo infantil. Se llevaron a cabo estudios para medir el impacto de las reformas económicas en la situación de los trabajadores rurales y de sus diversas actividades laborales. En Bangladesh, India, Nepal, Pakistán y Sri Lanka, las actividades de educación obrera relativas a las normas internacionales del trabajo se dedicaron en especial al estudio del Convenio sobre las plantaciones, 1958 [y Protocolo, 1982] (núm. 110) y al Convenio sobre las organizaciones de trabajadores rurales, 1975 (núm. 141). En un seminario regional se analizaron los resultados de una serie de estudios de caso sobre el trabajo en régimen de subcontratación y la precarización de la fuerza de trabajo en determinados sectores económicos de la India, Pakistán y Sri Lanka. En la India, representantes de cinco sindicatos nacionales se reunieron para trazar estrategias de protección de los trabajadores en régimen de subcontratación, y formular recomendaciones en el sentido de enmendar la ley sobre el trabajo en régimen de subcontratación (abolición y reglamentación).


La situación en materia de relaciones laborales y solución de conflictos del trabajo ha mejorado notablemente en varios países de Asia meridional. Al respecto, cabe destacar:


Conforme va aumentando la presión que ejercen los competidores de los empleadores de Asia meridional, éstos solicitan la asistencia de sus organizaciones representativas. Con el objeto de potenciar la capacidad de las organizaciones de empleadores para ofrecer servicios mejorados a sus miembros, en Bangladesh, India, Nepal, Pakistán y Sri Lanka se establecieron programas de perfeccionamiento de competencias técnicas. Estos se centraron en el aumento de la productividad, la prestación de servicios de apoyo empresarial, la promoción de las mujeres en el sector privado, la introducción de cambios en las empresas, la eliminación del trabajo infantil, la aplicación de métodos de producción menos contaminantes y el funcionamiento de los servicios de seguridad y salud en el trabajo. Las actividades de un proyecto sobre seguridad y salud en el trabajo desembocaron en el establecimiento de una Comisión sobre Seguridad en la Federación de Empleadores de Pakistán. Los participantes en un simposio de empleadores de la subregión convinieron en coordinar sus métodos de acción en materias de interés común, incluidos el derecho laboral, la reforma del mercado de trabajo, el empleo y el trabajo infantil. Dicho simposio adoptó una resolución en el sentido de examinar la posibilidad de constituir una federación subregional de empleadores, que se llamará Federación de Empleadores de Asia Meridional (SAFE).


La OIT efectuó diversas contribuciones a los procesos de planificación nacional en varios países de la subregión, entre los que cabe citar:


En relación con la política de empleo, se dio prioridad a la asistencia prestada a la elaboración de políticas macroeconómicas y también al impulso de medidas concretas destinadas a mitigar la pobreza, fomentar el empleo y atenuar los efectos negativos que para el empleo y la fuerza de trabajo ha tenido el proceso de reforma. La asistencia prestada en relación con las políticas del mercado de trabajo se centró en la necesidad de preparar programas de ajuste oportunos y económicamente viables que permitan incrementar la oferta de empleo, dar una mayor flexibilidad al mercado de trabajo y reforzar la protección social. A nivel regional, se llevó a cabo una reunión de trabajo tripartita en la que se analizaron los exámenes y estudios sintetizados relativos a diez países asiáticos sobre el tema de los efectos de las políticas macroeconómicas y las medidas concretas en la mitigación de la pobreza. Las recomendaciones propuestas por esta reunión de trabajo sirvieron de guía para la asistencia técnica prestada a nivel nacional. Un informe sobre las reformas económicas y las políticas laborales aplicadas en la India47 suscitó un gran interés entre los legisladores, las autoridades y los interlocutores sociales; actualmente, la propuesta de introducir un salario mínimo nacional para los trabajadores no calificados es debatida por órganos tripartitos. Como resultado de un informe que versaba sobre las consecuencias de la privatización en el empleo y la protección social, el Ministerio de Trabajo de Pakistán está examinando la posibilidad de crear un órgano especial encargado de poner en práctica las recomendaciones contenidas en dicho informe48. Entre los programas de generación de empleo que se emprendieron en la subregión figuraban los siguientes: un proyecto de irrigación y de construcción de carreteras en las zonas rurales de Nepal; diversos proyectos piloto y de demostración en los estados indios de Bengala Occidental y Tamil Nadu, y un proyecto de promoción de programas de generación de ingresos por intermedio de organizaciones comunitarias y ONG en Bangladesh y Pakistán. En Bangladesh, Nepal y Sri Lanka se prepararon estrategias y planes de acción para empresas cooperativas; en la India, se puso en práctica un proyecto de apoyo a las cooperativas destinado a poblaciones indígenas y tribales (INDISCO). Al respecto, véase el capítulo 2.

La importancia cada vez mayor que en Asia meridional cobran el desarrollo de los recursos humanos y la capacitación para el empleo quedó reflejada en las solicitudes de asistencia provenientes de los mandantes, sobre todo en lo relativo al desarrollo de las capacidades de las organizaciones de empleadores y de trabajadores. En Sri Lanka se prestó asistencia técnica para la evaluación de las competencias profesionales adquiridas en instituciones de capacitación, actividad que tenía por objetivo lograr que el sistema nacional de formación profesional adapte sus prestaciones a la demanda del mercado de trabajo y se ciña a normas nacionales e internacionales. La asistencia técnica prestada a Pakistán permitió establecer los denominados «consejos de fomento de las calificaciones» y promover una colaboración más estrecha entre el Gobierno y las organizaciones de empleadores. A nivel subregional, se llevó a cabo un estudio sobre las preocupaciones en materia de recursos humanos planteadas por organizaciones de empleadores que representan a un total de 11000 empleadores de Asia meridional. Las organizaciones de empleadores han empleado los resultados de dicho estudio en el marco de su planificación estratégica para el próximo decenio.

Habida cuenta de la mayor importancia que se está atribuyendo al fomento de programas de seguridad social en la subregión, se prestó asesoramiento a varios países para la ampliación de sus regímenes de protección social. La OIT ayudó al Gobierno de Pakistán a elaborar un programa nacional de pensiones que ampliará la cobertura del régimen de dos a siete millones de beneficiarios y aumentará la cuantía de los subsidios. En la India, la OIT pasó revista a los problemas relativos al establecimiento de un régimen de seguridad social para los trabajadores en los sectores no estructurados. En Bangladesh y Sri Lanka, se llevaron a cabo entre los trabajadores actividades de difusión sobre los diversos regímenes de seguridad social existentes y se recomendaron nuevos programas a los gobiernos respectivos.

Europa

En los países en transición de Europa central y oriental, Asia central y Transcaucasia siguieron registrándose tendencias económicas y sociales variadas y contradictorias. Mientras que algunos países de la subregión han logrado progresos económicos evidentes, éstos todavía no se acompañan de las correspondientes mejoras sociales. De hecho, ha predominado una tendencia a la agudización de las diferencias en los ingresos y las condiciones de vida de cada país. En algunos países, las tasas de desempleo son altas y siguen aumentando. Los salarios reales no se han incrementado con el mismo ritmo que el crecimiento económico, y el nivel insuficiente de los salarios mínimos impide que éstos cumplan su función económica y social. Los sistemas de relaciones laborales de casi todos los países de esta subregión son todavía incipientes y es necesario seguir vigorizando a los interlocutores sociales. Por otra parte, es preciso reformar los sistemas de protección social a fin de restablecer su viabilidad financiera, de manera que puedan dar cumplimiento al objetivo de forjar la solidaridad social y combatir la pobreza. A pesar de estas dificultades, en toda la región existe una mayor conciencia en cuanto a la necesidad de alcanzar un mejor equilibrio entre el desarrollo económico y el desarrollo social, así como sobre la importante función que el diálogo social cumple en la formación de un consenso necesario para sustentar las medidas de reforma.

Equipo consultivo multidisciplinario para Europa central y oriental

Este equipo multidisciplinario, con sede en Budapest e integrado por siete consejeros técnicos, se ocupa de los siguientes 18 países: Albania, Belarús, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, República Checa, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Ex República Yugoslava de Macedonia, Hungría, Letonia, Lituania, República de Moldova, Polonia, Rumania, Federación de Rusia y Ucrania. A contar de 1998, Belarús y la Federación de Rusia quedarán comprendidos en el ámbito geográfico del equipo consultivo multidisciplinario para Europa oriental y Asia central. Muchas de las actividades desarrolladas por la OIT en la subregión durante el bienio se basaron en las conclusiones y las resoluciones adoptadas por la quinta Conferencia Regional Europea (Varsovia, 1995), y estuvieron centradas en el tripartismo, el fomento del empleo, la reforma de los regímenes de seguridad social y el fortalecimiento de las organizaciones de empleadores y de trabajadores.


Desde que se inició la campaña impulsada por el Director General en 1995 con el objetivo de aumentar el número de ratificaciones de los siete convenios fundamentales de la OIT, al 31 de diciembre de 1997 se habían registrado las siguientes ratificaciones (o confirmaciones de obligaciones anteriores):


En el marco de las actividades de la OIT en Europa central y oriental se prestó una atención prioritaria al perfeccionamiento de la legislación laboral, mediante la ratificación y la puesta en práctica de las normas internacionales del trabajo y sobre todo de los convenios fundamentales de la OIT. Desde el inicio de la campaña impulsada por el Director General, se han registrado 20 ratificaciones de estos convenios (o confirmaciones de obligaciones anteriores) por países de Europa central y oriental.

En casi todos los países de la subregión se celebraron seminarios tripartitos nacionales con el objeto de analizar las estructuras y los procedimientos en el campo de las relaciones laborales, basados en las disposiciones contenidas en las normas pertinentes de la OIT y en la experiencia adquirida por otros países de la subregión y por países de Europa occidental.


Algunos países de la subregión, con apoyo de la OIT, tomaron importantes medidas encaminadas a crear instituciones de diálogo social, medidas entre las que cabe destacar las siguientes:


Algunos de los seminarios se centraron en aspectos específicos de las relaciones laborales, como la función de los órganos tripartitos de consulta económica y social, las prácticas en materia de negociación colectiva y acuerdos legislativos, los procedimientos de solución de los conflictos laborales y el cometido de los tribunales del trabajo. Se organizaron giras de estudio sobre relaciones de trabajo a varios países de Europa occidental, en las que participaron expertos de Rumania, la Federación de Rusia y Ucrania; este tema fue también objeto de seminarios regionales tripartitos celebrados en Chipre y Varsovia. Dichas actividades de formación y la oportunidad de intercambiar experiencias permitieron constituir un sólido núcleo de expertos familiarizados con los principios de la OIT en materia de legislación del trabajo y de prácticas en el ámbito de las relaciones laborales.

Las actividades de cooperación técnica de la OIT sirvieron también para intensificar la participación de los interlocutores sociales en la concepción y puesta en práctica de políticas de reestructuración a nivel local en tres provincias cuya industria pesada, como por ejemplo, los sectores del carbón y de la siderurgia, ha perdido su competitividad. Concretamente, en tres provincias de la República Checa, Eslovaquia y la Federación de Rusia, respectivamente, se sensibilizó a los mandantes tripartitos sobre las posibilidades de preservar el empleo y de crear nuevos puestos de trabajo a nivel local. Asimismo, en colaboración con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se organizó en Ucrania un seminario tripartito para examinar los graves problemas con que ha tropezado la política salarial aplicada en este país, donde incluso se han registrado atrasos en el pago de las remuneraciones. El seminario permitió que los participantes alcanzaran un mayor acuerdo en cuanto a la importancia que reviste encontrar una solución al problema de los salarios impagos y de incrementar paulatinamente la cuantía del salario mínimo hasta alcanzar un nivel que garantice sus funciones social y económica. Tras la firma de los Acuerdos de Paz de Dayton, la OIT aportó su contribución a la consolidación del proceso de paz en Bosnia y Herzegovina, desplegando múltiples actividades de cooperación técnica encaminadas a acercar a miembros de las distintas comunidades (véase el recuadro).


Los proyectos de cooperación técnica de la OIT en Bosnia y Herzegovina tienen por objeto reforzar el proceso de paz, promoviendo la democracia, la reestructuración económica, el regreso de los refugiados y la creación de instituciones sociales. Los primeros proyectos se centraron en:

Se han emprendido o programado otros proyectos en esferas como la creación de un nuevo sistema de relaciones de trabajo, la reestructuración de los regímenes de protección social, la readaptación profesional y el fomento del empleo.


Se ha prestado una atención considerable al fortalecimiento de las organizaciones de empleadores y de trabajadores de la subregión, así como de su capacidad para representar a sus afiliados y participar eficazmente en las estructuras de relaciones laborales establecidas en los distintos niveles de la economía. Se prestaron servicios de asesoramiento a las organizaciones de empleadores y se impartieron seminarios de capacitación en todos los países de la región, con el objeto de consolidar la gestión interna y las estructuras de estas organizaciones, desarrollar las competencias necesarias para entablar negociaciones colectivas y perfeccionar las calificaciones de los representantes de los empleadores a fin de que puedan participar satisfactoriamente en los diversos órganos tripartitos. También se organizaron numerosos seminarios y cursillos de capacitación en los niveles nacional y subregional destinados a las organizaciones de trabajadores de todos los países que cubre el equipo multidisciplinario. Las actividades se centraron en la educación obrera, la negociación colectiva, las consecuencias de la privatización, los derechos de las trabajadoras, la seguridad y la salud en el trabajo y el periodismo sindical. Se prepararon estudios especiales sobre educación obrera y experiencias de negociación colectiva, cuyos resultados servirán de materiales de orientación para las actividades de los sindicatos de la región49. Aunque resulta difícil evaluar el rendimiento de estas actividades, algunos antecedentes permiten concluir que en la mayoría de los países interesados, a pesar de muchos obstáculos y contratiempos que a veces obedecen a rivalidades entre las organizaciones, se está cobrando cada vez mayor conciencia de la importancia del diálogo social y de la función que incumbe a los interlocutores sociales a este respecto.


Al cabo de un detallado análisis del proceso de transición experimentado por Hungría en los últimos siete años, y en particular de su evolución económica y social, el examen nacional de la política de empleo puso de manifiesto que la tasa general de desempleo se sitúa en cerca del 10 por ciento, pero que dicho porcentaje es mayor sobre todo entre los jóvenes y la comunidad gitana. Para contrarrestar este fenómeno, se han concebido diversos programas de promoción del mercado de trabajo orientados sobre todo a los grupos vulnerables, método que podría seguir aplicándose en el futuro. Entre las numerosas recomendaciones sobre políticas en la materia, el examen sugirió dejar de concentrarse en las exportaciones de productos con escaso valor añadido y aumentar la producción de exportaciones de mayor valor añadido basada en tecnologías de vanguardia. El Ministro de Trabajo de Hungría y otros representantes gubernamentales han reconocido el valor del informe. Las autoridades han indicado que el estudio servirá para afinar sus opciones políticas en materia de fomento del crecimiento económico y del empleo.


Aun cuando muchos países de Europa central y oriental han logrado reanudar el crecimiento económico, éste sigue siendo irregular y, en casi todos los casos, insuficiente para alcanzar los niveles del PIB registrados antes de iniciarse el período de transición. Además, el desempleo se mantiene elevado en la mayoría de estos países, al tiempo que se agravan el desempleo de larga duración y las dificultades específicas que experimentan los grupos desfavorecidos y las regiones sometidas a transformaciones estructurales. La revisión de la política nacional de empleo efectuada en Hungría50 es un ejemplo del tipo de asesoramiento macroeconómico que se ha prestado a los mandantes de la OIT. Otro ejemplo es la Conferencia tripartita sobre política de empleo organizada en la Federación de Rusia. Esta Conferencia analizó e hizo suyas varias recomendaciones y conclusiones sobre políticas generales en campos como el crecimiento basado en una utilización abundante de mano de obra, las políticas industriales y regionales, el fomento de las pequeñas empresas, la reforma de la educación, las medidas especiales de apoyo a grupos desfavorecidos y la reforma del sistema de protección social. Posteriormente, muchas de estas recomendaciones fueron incorporadas en la estrategia aplicada por el Gobierno de la Federación de Rusia para resolver sus crecientes problemas de empleo. En Ucrania se organizó una conferencia tripartita semejante que servirá de punto de partida para la revisión de la política de empleo del país, que debería culminar en el curso de 1998.

Con el propósito de estimular un amplio intercambio de experiencias sobre los problemas de las trabajadoras en los países en transición, se organizó un seminario regional tripartito sobre la condición femenina y la igualdad. Entre otras materias, las personas participantes en el seminario examinaron las normas pertinentes de la OIT, las medidas tomadas por los sindicatos en favor de las trabajadoras, las políticas de fomento de la capacidad empresarial de las mujeres, la situación de las mujeres en el mercado de trabajo y las actividades emprendidas por la OIT para dar curso a las conclusiones de la Conferencia de Beijing. Asimismo, hicieron suyas varias recomendaciones sobre políticas de promoción de la igualdad entre las mujeres y los hombres en el mercado de trabajo. En el marco de una actividad piloto que debería repetirse en otros países en la región, se llevó a cabo en Hungría una serie de seminarios tripartitos para examinar las dificultades con que tropiezan algunas categorías de trabajadoras. También se prepararon y publicaron directrices y recomendaciones para el fomento del empleo de las minorías étnicas en Europa central y oriental51.

Las acciones emprendidas por la OIT para apoyar la creación y la reforma de los sistemas de protección social se concentraron en estimular el debate sobre las políticas, tomando debidamente en cuenta las normas de la OIT en materia de seguridad social. La OIT se ocupó también de aumentar la transparencia de determinadas opciones políticas, promoviendo la adopción de modelos presupuestarios y prestando asesoramiento acerca de mecanismos para lograr la viabilidad financiera y una mejor administración de los sistemas de protección social. En Eslovaquia se llevó a cabo un proyecto que tenía por objeto introducir un modelo de presupuesto social especialmente concebido para los países en transición. Se impartió capacitación sobre el funcionamiento de dicho modelo a funcionarios de diversos ministerios y de otros órganos estatales. En Ucrania se dio comienzo a un proyecto análogo. Con el propósito de esclarecer un cierto número de cuestiones relativas a la necesidad de reformar los sistemas de jubilación y las distintas opciones de dicha reforma, se organizó una consulta regional tripartita, que sirvió concretamente para elaborar un método de la OIT aplicable a la reforma y el desarrollo de los sistemas de jubilación en Europa central y oriental. También se prestaron servicios de asesoramiento sobre reforma del sistema de pensiones a Croacia, Hungría y Polonia.

Actividades de la OIT en Asia central, Transcaucasia y Turquía

Aun cuando durante el bienio 1996-1997 ningún equipo consultivo multidisciplinario tenía a su cargo las repúblicas de Asia central (Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán) y tampoco las repúblicas transcaucásicas (Armenia, Azerbaiyán y Georgia), estos países contaron con asistencia y apoyo de la OIT. La labor de la Oficina en estas subregiones se fortalecerá a partir de 1998 gracias al establecimiento de un nuevo equipo consultivo multidisciplinario con sede en Moscú. Durante el bienio 1996-1997 se llevó a cabo la preparación de los objetivos por país correspondientes a Azerbaiyán y Uzbekistán. En la actualidad, se preparan los objetivos correspondientes a otros países, y en particular a Kirguistán.

A solicitud de los Gobiernos de Kazajstán y Uzbekistán, la OIT participó en la revisión de las políticas sociales, labor en la que también colaboró el PNUD. Se trata de los primeros intentos realizados en países de la subregión con miras a proponer un marco político coherente en el que se integren los objetivos de la política social como elementos esenciales de la reforma macroeconómica. El ejercicio de revisión se llevó a cabo partiendo de la base de que es indispensable contar con políticas de desarrollo social cuidadosamente formuladas si se quiere impedir el deterioro de las condiciones medias de vida durante el período de transición a la economía de mercado, pues de lo contrario correrían peligro todo el proceso de reforma y las perspectivas de crecimiento a largo plazo. En el caso de Uzbekistán, se ha recomendado la ejecución de cuatro programas principales en el marco de la estrategia de desarrollo social que respalda el proceso de reforma, a saber:

En Kazajstán, la revisión de la política social se centró en el análisis de las vertientes del empleo y de la protección social comprendidas en una estrategia social para corto, mediano y largo plazo.

La asistencia prestada a los países de la subregión en materias normativas estuvo orientada a aumentar la capacidad de cada país para dar cumplimiento a la presentación de memorias, y también para promover la ratificación de convenios de la OIT o la confirmación de obligaciones contraídas con anterioridad. Desde que se inició la campaña impulsada por el Director General de ratificación de los convenios fundamentales de la OIT, Georgia y Uzbekistán han ratificado o confirmado obligaciones anteriores en relación con seis de los siete convenios, mientras que Turkmenistán ha hecho lo mismo con respecto a los siete. Asimismo, la OIT contribuyó a traducir y publicar obras de consulta sobre normas internacionales del trabajo destinadas a Azerbaiyán y Georgia. En Azerbaiyán se celebró un seminario subregional tripartito sobre legislación nacional y normas internacionales del trabajo, en el que participaron los países de la CEI; en Tayikistán se organizó otro seminario tripartito sobre normas internacionales del trabajo. Funcionarios armenios de alto rango visitaron la sede de la OIT, donde recibieron información sobre distintos sistemas de legislación laboral; en esa oportunidad, la OIT les dio a conocer sus observaciones sobre el anteproyecto de nuevo Código del Trabajo de Armenia. En Kazajstán se organizó un seminario sobre la aplicación del Convenio sobre el medio ambiente de trabajo (contaminación del aire, ruido y vibraciones), 1977 (núm.148), así como del Convenio sobre seguridad y salud de los trabajadores, 1981 (núm.155).


En un proyecto piloto concebido para zonas en recesión económica de Azerbaiyán, la OIT presentó una serie de medidas de promoción del empleo independiente y de actividades generadoras de ingresos entre los grupos socialmente más desfavorecidos de la población. Las iniciativas emprendidas en el marco del proyecto piloto, entre las que figuraban el fortalecimiento de los servicios de empleo, capacitación y readaptación profesional de cada distrito, la preparación, planificación y coordinación de planes de capacitación y de empleo, y actividades de coordinación con otros organismos de apoyo en el plano local, han permitido crear unos 200 puestos de trabajo. También se pusieron en marcha mecanismos de apoyo, entre los que figuran un fondo de crédito rotatorio, el suministro de materias primas y equipo y el establecimiento de servicios e instalaciones para la comercialización. La evaluación del proyecto piloto llevada a cabo por un grupo tripartito confirmó la viabilidad del método, que comenzó a aplicarse en otros dos distritos. Se está examinando la posibilidad de realizar proyectos similares en Armenia, Belarús, Kirguistán y Tayikistán.


Los servicios de asesoramiento prestados a los países de la subregión abarcaron una gran variedad de temas, que iban desde las políticas en materia de migración de la mano de obra y la protección de los derechos de los trabajadores migrantes hasta el establecimiento y desarrollo de sistemas de estadísticas del trabajo. En Kazajstán y Kirguistán se iniciaron proyectos de fomento de la capacidad empresarial, mientras que en Azerbaiyán se puso en práctica un proyecto sobre capacitación, empleo y generación de ingresos en zonas en recesión económica. Las actividades de cooperación técnica desplegadas en Turquía incluyeron temas como la reforma de la seguridad social y la elaboración de un sistema de información sobre el mercado de trabajo.

Notas

1. Mutuelles de santé en Afrique: Guide pratique à l'usage des promoteurs, administrateurs et gérants, 1997.

2. Employment policy and programme for Kenya: Proposals by an ILO/EAMAT advisory mission, 1995; Federal Republic of Nigeria national employment policy framework, documento preparado para el curso práctico nacional sobre el empleo celebrado en Abuja, en diciembre de 1997, y Employment generation and poverty reduction in Uganda: Report of OAU/ILO/UNDP advisory mission, 1995.

3. Towards Seychelles development and employment generation, 1995.

4. R. Muhumuza: Guns into ox-ploughs: A study into the situation of conflict-affected youth in Uganda and their reintegration into society through training, employment and life skills programmes, 1997; Challenges for skills and employment promotion in a country emerging from armed conflict: Ethiopia, 1997; Report on the Workshop on the Reintegration of Displaced Female-headed Families in Addis Ababa, diciembre de 1997, y Displaced female-headed households in Addis Ababa: A marketable skills assessment (de próxima publicación) [publicado posteriormente]. En diciembre de 1997 se produjo también un vídeo realizado por J. Bakker bajo el título de Displaced from Eritrea: Lost in Ethiopia.

5. L'ajustement stratégique des organisations d'employeurs: L'exemple de l'Afrique du Nord-Ouest, 1997.

6. Observatoires de l'emploi et de la formation en Afrique du Nord-Ouest: Des outils d'aide à la décision, 1996.

7. Etude de faisabilité sur l'intégration d'une composante développement de l'esprit d'entreprise dans les programmes d'enseignement général et technique et de formation professionnelle: Mali, y Etude de faisabilité sur l'integration d'une composante développement de l'esprit d'entreprise dans les programmes d'enseignement général et technique et de formation profesionnelle: Sénégal.

8. E. Fultz y B. Pieris: The social protection of migrant workers in South Africa (de próxima publicación) [publicado posteriormente].

9. V. Tokman y R. Infante: Crecimiento con empleo: La experiencia de los países latinoamericanos y del sudeste asiático, 1997; y V. Tokman y D. Martínez: Costo laboral manufacturero: Incidencia sobre la competitividad y la protección de los trabajadores, 1996.

10. Panorama laboral, 1996 (la edición 1997 se publicará próximamente).

11. W. Smith: Diagnosis: Planteamiento estratégico en las organizaciones de empleadores (Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia y Venezuela), 1996.

12. Manual de balance social para el Perú y América Latina, OIT-CONFIEP, 1997, y Manual de balance social para Colombia y América Latina, OIT-ANDI, 1997.

13. Empleo, productividad e ingreso: Bolivia, 1990-96 (de próxima publicación) [publicado posteriormente]; Empleo, productividad e ingreso: Colombia, 1990-96 (de próxima publicación) [publicado posteriormente]; Empleo, productividad e ingreso: Ecuador, 1990-96 (de próxima publicación) [publicado posteriormente]; Empleo, productividad e ingreso: Perú, 1990-96 (de próxima publicación) [publicado posteriormente], y Empleo, productividad e ingreso: Venezuela, 1990-96 (de próxima publicación) [publicado posteriormente].

14. E. Flores:Estudio de demanda de capacitación en centros urbanos de Bolivia: Análisis de resultados, 1996.

15. G. Grossmann: Bolivia: Cambio tecnológico y mercado de trabajo, 1996; I. Arauco:Cambios en la industria boliviana: La visión de los trabajadores, 1996, y Bolivia: Estrategias de productividad, empleo y capacitación en el sector industrial, 1997.

16. C. Maldonado y M. Hurtado (coordinadores de la publicación): El sector informal en Bogotá: Una perspectiva interdisciplinaria, 1997 (coedición de la OIT, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Colombia y el Servicio Nacional de Aprendizaje - SENA).

17. Pueblos indígenas y desarrollo sostenible (de próxima publicación) [publicado posteriormente].

18. La situación socio-laboral en las zonas francas y empresas maquiladoras del Istmo Centroamericano y República Dominicana, 1996.

19. Declaración de Guatemala sobre zonas francas y empresas procesadoras de exportación, adoptada por la Reunión Subregional de Empleadores del Istmo Centroamericano y República Dominicana sobre zonas francas y empresas procesadoras de exportación, Guatemala, 21 y 22 de abril de 1997 (la Declaración está disponible en el sitio en la red del equipo multidisciplinario de San José, accesible por el sitio en la red de la OIT).

20. M.E. Feres y H. Henríquez: Organizaciones sindicales latinoamericanas y la acción en favor de la igualdad de oportunidades para las mujeres, 1996.

21. Chile: Crecimiento, empleo y el desafío de la justicia social, 1998. Véase la nota 31 del capítulo II.

22. Brasil: Trabalho a domicilio: Novas contratualidades; Trabajo a domicilio en Paraguay; Argentina: El trabajo a domicilio: Viejas y nuevas formas; y Trabajo a domicilio en Chile.

23. G. Stracham: Promoting productive employment for poverty eradication: Issues, policies and pro- grammes in the Caribbean, 1996.

24. D. Pantin: The challenge of youth employment in the Caribbean: The role of youth employment training programmes, 1996.

25. Caribbean digest of labour statistics, 1996.

26. Employment assistance for women in Asia: Guidelines, 1997.

27. A module on the enforcement of the Anti-sexual Harassment Act of 1995 (A legal orientation), Women's Legal Bureau (Filipinas), 1996.

28. Entrepreneurship development for women: A manual for trainers, 1996.

29. Factors affecting women entrepreneurship in small and cottage industries in Nepal, 1996; Factors affecting women entrepreneurship in small and cottage industries in India, 1996; Factors affecting women entrepreneurship in small and cottage industries in Sri Lanka, 1996; y Factors affecting women entrepreneurship in small and cottage industries in Thailand, 1996.

30. R. Heron y C. Vandenabeele: Effective conciliation: A practical guide, 1997.

31. R. Heron: Labour inspection: A practical guide on policy and planning (de próxima publicación), y Labour inspection: A practical guide on conducting inspection visits (de próxima publicación).

32. R. Heron: Trainer training for labour administrations: A practical guide, 1997.

33. Collective bargaining for trade unionists: A computerized education manual (de próxima publicación).

34. R. Heron y C. Vandenabeele: Effective negotiation: A practical guide, 1997; R. Heron y C. Van- denabeele: Effective conciliation: A practical guide, 1997; y D. Macdonald y C. Vandenabeele: Glossary of industrial relations and related terms, 1996.

35. The impact of recent macroeconomic and sectoral changes on the poor and women in China, 1997; Employment, growth and liberalization: China's performance in a globalizing world economy, 1996; Globalization, employment and equity: The Malaysian experience, 1996; Adapting macroeconomic, sectoral and targeted policies to benefit the poor and women: Study on Mongolia, 1997; Macroeconomic policies and poverty in Thailand, 1997; y Globalization and employment in Asia: Vietnam study, 1996.

36. A study of the strategy and measures for poverty alleviation in rural China, 1997.

37. Emigration pressure and structural change: Vietnam, 1996; y Economic reform and emigration pressures in China, 1996.

38. Emigration pressure and structural change in South-East and East Asia: A synthesis, 1997.

39. R. Pember: Labour statistics based on administrative records: Guidelines on compilation and presentation, 1997; Labour statistics in Cambodia: What needs to be done?, 1996; Cambodia: Towards an improved labour market information system, 1996, y Directory of labour statistics and statistical capabilities in Lao PDR, 1996.

40. Assisting disabled persons in finding employment (de próxima publicación) [publicado posteriormente].

41. S. Hoekstra: Ageing in Asia: The growing need for social protection, 1997.

42. A. Boulton y D. Fraser: Promotion of tripartism in the South Pacific (de próxima publicación).

43. Targeted programmes for special groups and combating social exclusion in Indonesia: Inputs for the World Bank report on employment and sustainable livelihoods in Indonesia being prepared under the ACC Task Force programme as a follow-up to the Social Summit, 1996.

44. The impact of globalization on the world of work, 1996.

45. A better place to work: Safety, health and productivity. Action manual for workers (coedición de la OIT y el Departamento de Trabajo y Empleo de Filipinas), 1996.

46. Social security protection in the Philippines, 1997.

47. India: Economic reforms and labour policies (Informe SAT-1), 1996.

48. Pakistan: Privatization, employment, retraining and social protection (Informe SAT-1), 1996.

49. P. Aro y P. Repo: Trade union experiences in collective bargaining in Central Europe, 1997.

50. Hungary: Country reviews on employment and sustainable livelihoods: A report for the United Nations Task Force on Employment and Sustainable Livelihoods, 1997.

51. Ethnic minorities in Central and Eastern Europe: Guidelines and recommendations promoting their employment, 1997.


Para todo complemento de información, diríjase al Servicio de Relaciones Oficiales (REL OFF), número de teléfono: +41.22.799.7732, número de fax: +41.22.799.8944, e-mail: RELOFF@ilo.org

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