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Oficina Internacional del Trabajo

86.ª reunión
Ginebra, junio de1998


Memoria I

Memoria del Director General:
Actividades de la OIT, 1996-97


5

Asociación activa: actividades regionales de la OIT

La política de asociación activa lleva en funcionamiento dos bienios completos. En este período ha quedado perfectamente claro que el proceso de formulación y de aplicación de los objetivos por país aproxima la OIT a sus mandantes tripartitos en el plano nacional, y que también es muy útil para fomentar la interacción tripartita en los Estados Miembros. En algunos casos, hay pruebas de que el proceso ha supuesto un estímulo para iniciar un diálogo social donde anteriormente no había existido o había sido muy insuficiente; en otros casos, la respuesta nacional a la política de asociación activa implica la creación o revitalización, por parte del Ministerio de Trabajo, de una comisión consultiva tripartita en apoyo de esta política. Los progresos que se han hecho a ese respecto se han consolidado a través de la aplicación de los programas nacionales acordados por los mandantes, así como a través del proceso de revisión de los objetivos por país, sobre todo en los países en que ya se habían terminado de formular. Durante el bienio, el diálogo social en el plano nacional también ha sido fomentado; en primer lugar, por las comisiones permanentes establecidas en los países que participan en el IPEC/OIT, en el que los interlocutores sociales intervienen junto con otros representantes de la sociedad civil, y en segundo lugar por otras muchas actividades emprendidas con vistas al seguimiento de la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, para la que se crearon además unas comisiones tripartitas permanentes de ámbito nacional en algunos países.

El instrumento clave de la política de asociación activa es el funcionamiento de una red de 14 equipos consultivos multidisciplinarios en las regiones. Estos equipos ya eran operativos a principios del bienio y han dado un enfoque multidisciplinario a muchas de las actividades de la OIT. En particular, la presencia de especialistas en cuestiones relacionadas con los empleadores y con los trabajadores ha conducido a un intercambio de información y de asesoramiento más frecuente con los sindicatos y las organizaciones de empleadores. En el curso del bienio se llevaron a cabo los preparativos para el establecimiento de otros dos equipos multidisciplinarios, que estarán en funcionamiento en 1998. Uno de ellos se radicó en Yaundé, y se ocupa de Angola, Burundi, Camerún, la República Centroafricana, Chad, Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, Rwanda, Santo Tomé y Príncipe y la República Democrática del Congo. El segundo equipo consultivo multidisciplinario se estableció en Moscú y atiende a Armenia, Azerbaiyán, Belarús, Georgia, Kazajstán, Kirguistán, la Federación de Rusia, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Parece que hay consenso en que la política de asociación activa ya ha conducido a mejoras significativas en las actividades prácticas de la OIT, y actualmente ya hay bastante experiencia acumulada para proceder a su ajuste y racionalización en el futuro. Para identificar las posibles mejoras, se emprendió una evaluación interna que culminó en un curso práctico en el Centro de Turín sobre la aplicación de dicha política. Hacia finales del bienio, un Grupo de Trabajo del Consejo de Administración llevó a cabo una evaluación que comprendía visitas a diversos países. Las conclusiones y recomendaciones del Grupo de Trabajo se someterán al Consejo de Administración en 1998.

La descripción de las actividades regionales de la OIT contenida en este capítulo se organiza según los grupos de países a los que atiende cada equipo consultivo multidisciplinario. Inevitablemente, ciertos ámbitos de preocupación caen bajo la competencia de varios equipos. En cada caso, para una información más detallada sobre las actividades de la OIT en los ámbitos técnicos específicos, el lector tal vez estime oportuno volver atrás y consultar las explicaciones que figuran en los tres primeros capítulos de este informe.

Africa

Los efectos combinados que han tenido para los países africanos un largo período de crisis económica, los programas de ajuste estructural que se aplicaron como reacción a la crisis y los elevados índices de crecimiento demográfico han redundado en el aumento del desempleo y del subempleo, la baja de los ingresos y la agravación de la pobreza en casi todos los países del continente. En este contexto, el escaso nivel de inversiones en el sector social y en las instituciones responsables de las cuestiones laborales han disminuido su capacidad para desarrollar y aplicar las soluciones que se necesitan. Además, a pesar de los acontecimientos de carácter positivo que se han producido en algunos países (especialmente en Sudáfrica), el proceso de democratización es aún frágil y siguen necesitándose más progresos en la mayoría de los países africanos, en ámbitos como el diálogo social, el respeto de los derechos humanos y la justicia social. Las actividades de la OIT para combatir el desempleo, proteger a los trabajadores y promover la democracia se han visto muy dificultadas en algunos países, donde han estallado durante el bienio nuevos conflictos sociales o continuado los que ya existían.

Las iniciativas adoptadas a nivel regional para prestar asistencia a los Estados Miembros con vistas a desarrollar unas respuestas efectivas a estos problemas incluían la celebración de la quinta reunión bianual de planificadores de empleo de Africa, en enero de 1997, que estaba también abierta a todos los interlocutores sociales. Uno de los principales puntos de discusión en esta reunión fue el programa Empleos para Africa («Jobs for Africa»), que está pensado para fortalecer el marco de políticas de creación de empleo y que será lanzado a nivel nacional en varios países africanos en 1998.

Durante el bienio, la acción de los interlocutores para el desarrollo (nacionales e internacionales) en todo el continente estuvo claramente marcada por la adopción de unos planteamientos cada vez más armonizados entre sí. La Iniciativa Especial para Africa a nivel de todo el sistema de las Naciones Unidas, en la que la OIT está desempeñando un papel importante, ha servido de marco para una mayor coordinación de las actividades de las organizaciones especializadas en Africa. Un terreno en el que los asociados para el desarrollo en Africa están mostrando una gran coherencia en sus enfoques es la necesidad de tener en cuenta los efectos que tienen sobre el empleo las opciones de inversión que suelen dar prioridad a los métodos que requieren una mano de obra abundante. La mayor coherencia que se advierte en esa y otras cuestiones se deriva en gran medida de los estudios efectuados y de la experiencia adquirida por la OIT, de las conclusiones de dos reuniones tripartitas sobre las consecuencias socioeconómicas de la devaluación del franco CFA (la de Dakar en 1994 y la de Yaundé en 1997) y de las discusiones mantenidas con los donantes.

Respecto a la mejor observancia de los derechos fundamentales que corresponden a las competencias especiales de la OIT, algunas iniciativas tuvieron como resultado un mejor entendimiento entre la OIT y las instituciones financieras internacionales. A raíz de la consulta entre la OIT y el Banco Mundial sobre la reforma de los Códigos del Trabajo en Africa, celebrada en octubre de 1995 en Washington, en junio de 1997 se organizó en Abidján un seminario subregional conjunto de la OIT y el Banco Mundial sobre la reforma del derecho laboral en determinados países africanos, en el que se trató del papel de los interlocutores sociales en la revisión de los Códigos del Trabajo. Como resultado de la reunión, se puede esperar que los derechos relacionados con el trabajo se tendrán más en cuenta en los procesos de reforma de la legislación laboral, como parte de las medidas de seguimiento de los programas de reestructuración apoyados por las instituciones de Bretton Woods.

Como parte de las medidas de seguimiento de la Conferencia de Beijing, se han detectado en varios países ciertos progresos en el camino de la igualdad de oportunidades y de trato para las mujeres. Con el apoyo de las actividades de fomento, información y asistencia técnica, algunos países (entre ellos Burkina Faso, Guinea-Bissau, Malí y la República Unida de Tanzanía) han desarrollado y aplicado unas políticas nacionales y sectoriales de igualdad para la mujer. Algunos países de la región (entre ellos Guinea-Bissau y Malí) han establecido estructuras ministeriales para la aplicación de estas políticas. Entre los ejemplos de las medidas adoptadas para el seguimiento de la Conferencia de Beijing en el caso de Burkina Faso, cabe citar:

En la República Unida de Tanzanía, en virtud de la política nacional de empleo (National Employment Policy) adoptada en 1997, se da prioridad a:


En este bienio, algunos países de la región han adoptado medidas importantes para la adopción de políticas y medidas para luchar contra el trabajo infantil, entre los que cabe citar:


Sobre el problema del trabajo infantil, las iniciativas emprendidas en estrecha cooperación con la Organización para la Unidad Africana (OUA), el UNICEF y las organizaciones africanas de empleadores y de trabajadores han tenido como consecuencia un aumento de la concienciación y el principio de un cambio de actitud en los mandantes en relación con un problema que no siempre ha sido considerado como tal. Benin, Egipto, Kenya, Senegal y la República Unida de Tanzanía son países que participan en el IPEC/OIT, y como tales han concluido un Memorándum de Entendimiento con el programa. Las actividades preparatorias del IPEC/OIT han sido llevadas a cabo en otros nueve países africanos. La experiencia de la acción adoptada y los resultados conseguidos por los programas nacionales que cuentan con el apoyo del IPEC/OIT se revisarán en una reunión tripartita de la OUA, que está previsto celebrar en Kampala en febrero de 1998 en colaboración con la OIT y que examinará las políticas, medidas y programas que pueden aplicarse de común acuerdo en Africa.


Una encuesta de planes mutuos de salud en Benin, Burkina Faso, Camerún, Malí, Senegal y Togo encontró un total de 59 planes en activo, entre ellos:

Los resultados de esta encuesta se publicarán en 1998.

Con la excepción del Senegal (donde los planes mutuos de salud se hicieron operativos por primera vez hace unos diez años), en estos países el desarrollo de los planes de seguro de salud colectivos coincidía con el lanzamiento de las actividades de apoyo ACOPAM. Las prestaciones que brindan todos estos planes son muy variadas y, además de los cuidados de salud, pueden incluir el transporte de los enfermos, los gastos de determinados acontecimientos familiares (como bodas y bautizos) y prestaciones de vejez y muerte, que pueden incluir el pago de los gastos del funeral. La demanda de apoyo ACOPAM en todos estos ámbitos se ha ido extendiendo a otras regiones de Africa y, fuera de Africa, a países como Haití.


Otra prioridad de las actividades de la OIT a nivel regional y subregional se refiere al ámbito de la seguridad social. Los planes tradicionales de seguridad social sólo cubren entre un 5 y un 10 por ciento de la población de Africa, y este porcentaje está integrado en su gran mayoría por trabajadores de los sectores agrícola y no estructurado, que no están cubiertos por ninguna protección social organizada. Por lo tanto, en los dos o tres años pasados, la atención pública se ha dirigido a la función que puede ser desempeñada por los planes mutuos de salud. Los gobiernos de varios países de la región han empezado a orientar su política hacia unos mecanismos por medio de los cuales los grupos de población puedan organizar su propia cobertura de salud. En Senegal se ha creado a este propósito un programa ministerial, y en Malí se ha adoptado una legislación sobre los planes mutuos de salud. La OIT se ha puesto a la cabeza de este movimiento, por medio de su programa ACOPAM (véase el capítulo 2), brindando orientaciones y formación para fortalecer los planes mutuos de salud actualmente existentes y para brindar asistencia en la creación de otros. Se ha organizado un curso práctico subregional para formar instructores, que a su vez se han hecho cargo de las actividades de formación en Benin, Burkina Faso, Malí y Senegal. Se ha prestado asistencia para la elaboración de unos folletos informativos que respondan a las necesidades de los distintos países y se ha editado un manual de formación1. Las organizaciones sindicales recibieron también apoyo en sus esfuerzos por crear unos planes mutuos de salud, especialmente en Burkina Faso y Togo, donde han desempeñado una función importante en la creación de planes de empleo, especialmente en el sector no estructurado.

Una importante función de la Oficina Regional Africana es la difusión de informaciones sobre la labor y principios de la OIT entre los mandantes de toda la región. Esta función se cumple de diversas maneras, entre ellas la publicación de un boletín regional con periodicidad fija, y facilitando el acceso a las bases de datos del Sistema Africano de Información Laboral (ALIS), que contiene datos socioeconómicos sobre los países de Africa así como informaciones sobre la cooperación técnica de la OIT y de sus actividades consultivas y formativas en la región. La Oficina Regional promueve también el intercambio de informaciones entre los países de la región en aspectos técnicos como el fomento de empresas y cooperativas. Así, por ejemplo, muchos países que no se benefician directamente de los servicios del programa ACOPAM para el desarrollo de empresas cooperativas, pueden sin embargo acceder a la asistencia de los expertos de la ACOPAM y utilizar la documentación del programa y los materiales de formación correspondientes para consolidar sus propios movimientos cooperativos. La Oficina Regional se ha mostrado también activa en el fomento de la adaptación de los materiales de formación del programa Inicie y Mejore su Negocio (SIYB) a los países de expresión francesa y en la asistencia al establecimiento de servicios de crédito para pequeñas empresas, por ejemplo en colaboración con el Banco Central de los Estados de Africa occidental.

Equipo consultivo multidisciplinario para Africa oriental

Si bien los países de Africa oriental tienen unas características geográficas y culturales muy distintas, suelen enfrentarse a problemas muy parecidos de pobreza, desempleo y subempleo, que afectan a la mayoría de su población y muy especialmente a las mujeres y a los niños. Estos problemas se han visto agravados por la larga crisis económica que ha experimentado todo el continente, así como por el ajuste estructural, los elevados índices de crecimiento demográfico, el escaso potencial de creación de empleos que tiene el sector privado y la evidente falta de coincidencia entre la oferta y la de- manda de capacitaciones. Pocos trabajadores pueden acogerse a una protección social, de cualquier tipo que sea, y muchos trabajan en condiciones que ponen en peligro su salud y seguridad. Algunos países de la subregión se ven afectados por conflictos o están apenas saliendo de ellos. La eficacia del diálogo social y de las instituciones tripartitas varía mucho en la subregión, pero en todos los casos conviene consolidar el respeto de los derechos fundamentales relacionados con el trabajo y la participación de los interlocutores sociales en la adopción de decisiones.

Este equipo está instalado en Addis Abeba y se ocupa de los siguientes países: Comoras, Dji- bouti, Etiopía, Eritrea, Kenya, Madagascar, Mauricio, Seychelles, Somalia, República Unida de Tanzanía y Uganda. Se han terminado los objetivos por país para Eritrea, Kenya, República Unida de Tanzanía y Uganda, y están a punto de terminarse los correspondientes a Madagascar, Mauricio y Seychelles. La eficacia de la labor del equipo dependió en gran parte del entorno político y de la estabilidad de cada Estado Miembro, y en los últimos años ha sido puesta a prueba por los violentos conflictos que han estallado en algunos países de la subregión. La ubicación del equipo en Addis Abeba le ha permitido mantener un estrecho contacto con la Organización de la Unidad Africana (OUA) y muy especialmente con su Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales, así como con la Comisión Económica para Africa, de las Naciones Unidas.


Las principales orientaciones de los documentos de política de empleo para Kenya, Nigeria y Uganda, formulados en estrecha consulta con los mandantes de la OIT, son:

En Kenya, el Gobierno ha adoptado las principales recomendaciones del documento, y ha incluido algunas de ellas en los planes de desarrollo nacional. En Nigeria, las primeras reacciones al documento hacen pensar que ha sido favorablemente recibido y que se está planificando un curso práctico nacional sobre este tema en 1998. El proyecto de políticas a seguir ha sido ampliamente aceptado en Uganda y muchas de sus recomendaciones ya se han aplicado.


Las políticas de empleo que han llevado a cabo los países de la subregión no han respondido adecuadamente a la gravedad de los problemas de desempleo y subempleo que allí se plantean. Para dar orientaciones a ese respecto, la OIT ha organizado seminarios sobre la política de empleo en Kenya, Nigeria y Uganda para funcionarios de alto nivel, organizaciones de empleadores y de trabajadores, y las organizaciones nacionales e internacionales interesadas. Estos seminarios han conducido a la formulación de unos documentos de políticas de empleo, que están actualmente siendo examinados por los respectivos gobiernos con vistas a su adopción y aplicación2. Asimismo, se fortaleció la base de formulación de las políticas de empleo por medio del suministro de asistencia en el ámbito de las estadísticas del trabajo. En Eritrea y Uganda se lanzaron programas de estadísticas del trabajo, y en Kenya, la República Unida de Tanzanía y Uganda se establecieron o pusieron al día las clasificaciones nacionales de ocupaciones; en Etiopía se llevó a cabo una encuesta del sector no estructurado.

Los representantes de los Gobiernos y de los interlocutores sociales de Etiopía, Kenya, Mauricio, la República Unida de Tanzanía y Uganda participaron en los seminarios nacionales organizados por la OIT para determinar las medidas para mejorar los sistemas nacionales de formación profesional. En Etiopía, el Gobierno ha aceptado las recomendaciones sobre las políticas a seguir que le hiciera el seminario correspondiente, y ha empezado un proceso de diálogo social para ponerlas en ejecución. En Kenya, las recomendaciones del seminario que allí se celebró han sido adoptadas en diversos documentos sobre las políticas a seguir, como el plan de educación (Education Master Plan) y el de industrialización (Industrialization Plan). Además, durante este bienio se iniciaron las actividades de cooperación técnica para aplicar un programa de formación basado en la comunidad en tres distritos pobres del país. El Gobierno de las Seychelles, tras aceptar las propuestas de políticas a seguir formuladas en un informe sobre el desarrollo y la generación de empleos, solicitó la asistencia de la OIT para la formulación de unas estrategias de políticas de formación y de enseñanza profesional3. Por su parte, el Gobierno de Mauricio publicó las recomendaciones de un seminario sobre educación y formación en relación con el mundo del trabajo, y ahora está en pleno proceso de reorganización de su sistema nacional de educación y formación profesional. Los cursos prácticos con asistencia de la OIT en Uganda han conducido a la incorporación de diversos planes en el programa actual de inversiones públicas, con vistas a introducir en ellos un fondo de origen fiscal para la formación laboral y desarrollar una formación basada en la comunidad para el alivio del empleo y la pobreza en las zonas rurales.

Como reconocimiento de la importancia del sector privado para el fomento del desarrollo económico y para la creación de empleos de buena calidad, algunos países de la subregión han adoptado unas estrategias de desarrollo general de la empresa basadas en la promoción de un entorno administrativo y reglamentario favorable, y en el fortalecimiento de la capacidad de formación de las pequeñas y medianas empresas. En Etiopía, se pusieron a disposición de las pequeñas empresas diversos materiales de formación. Se brindó asistencia a Djibouti para el desarrollo de una estrategia nacional con vistas a la introducción de determinadas capacitaciones empresariales en la educación secundaria y profesional. La OIT brindó apoyo para el fortalecimiento de un centro de formación para la dirección empresarial en Uganda (Management Training and Advisory Centre), así como para el establecimiento en las Seychelles de un organismo de fomento de las PYME (Small Enterprise Development and Promotion Agency) y de un centro para el fomento de la productividad. Las actividades de cooperación técnica en este terreno se concentraron en determinados países, entre ellos la República Unida de Tanzanía y Kenya, en los que se había puesto en marcha un proyecto para desarrollar las pequeñas empresas en tres distritos piloto. En Etiopía, Kenya, Seychelles, la República Unida de Tanzanía y Uganda se prosiguió el enfoque multidisciplinario de la asistencia a ese respecto, en el que participaron también algunas organizaciones especializadas de las Naciones Unidas. Con vistas a prestar apoyo a los países afectados por conflictos armados en la subregión, se llevaron a cabo diversos estudios sobre la situación de varios grupos afectados por conflictos en Etiopía y Uganda, como parte del programa de acción sobre los países afectados por conflictos armados4. Se espera que los resultados de estos estudios conduzcan a la adopción de unos programas de formación profesional y de fomento del espíritu empresarial para ayudar a la reintegración social y económica de los grupos interesados.


Un análisis que se llevó a cabo en 1996 sobre los programas basados en la mano de obra en Madagascar llegó a la conclusión de que:

Los 3,5 millones de jornadas que se crearon en 1995 por medio de programas de infraestructura basados en la mano de obra (equivalentes a 13000empleos a tiempo completo) corresponden a un 30 por ciento del empleo no agrícola que se genera cada año en los sectores estructurados secundario y terciario. En 1995, los cerca de 20 millones de dólares invertidos crearon unos 35000 empleos adicionales, dos tercios de los cuales fueron creados indirectamente a través del efecto multiplicador de la inyección financiera en la economía local.


Para la promoción del empleo y del desarrollo nacional en los países de la subregión, la OIT siguió prestando apoyo a los proyectos de infraestructura que emplean una mano de obra abundante en Etiopía, Kenya, Madagascar, la República Unida de Tanzanía y Uganda. Entre ellos había un proyecto de mejoras de las carreteras de las regiones del Tigré y Wollo del Sur, en Etiopía, así como un componente de un fondo social financiado por el Banco Mundial en Madagascar centrado en el alivio de la pobreza urbana por medio de labores abundantes en mano de obra. Como estas labores que emplean una mano de obra abundante se han institucionalizado ya en algunos países de la subregión, entre ellos Kenya y  Uganda (en este último país se ha puesto en funcionamiento una sección del Ministerio de Desarrollo y Planificación Económica que se ocupa especialmente de este tipo de labores), la OIT ha seguido brindando el asesoramiento y el apoyo técnico habituales. Asimismo, ha fomentado la formación en técnicas intensivas en mano de obra en algunas instituciones de formación de la región (véase el capítulo 2).

La promoción del tripartismo en esta subregión requiere el fortalecimiento de las organizaciones de empleadores y de trabajadores, de modo que puedan desempeñar su importante función, como verdaderos pilares que son del diálogo social. Las organizaciones de empleadores y de trabajadores de los países que abarca este equipo multidisciplinario se han beneficiado de las actividades de formación y de los seminarios que se han celebrado sobre una amplia variedad de temas, como los derechos fundamentales de los trabajadores, las cuestiones relacionadas con la igualdad y con el género de las personas, las normas internacionales del trabajo y las técnicas de negociación. La asistencia que se brindó contribuyó a la reconstitución de la Confederación de Sindicatos de Etiopía, y se brindó asistencia técnica a la Confederación Nacional de Trabajadores de Eritrea para la redacción de sus estatutos. Otro resultado significativo fue el establecimiento de la Federación de Empleadores de Etiopía. Además, los representantes de los empleadores y de los trabajadores de varios países de la subregión participaron en seminarios tripartitos y en cursos prácticos para concienciarse de los problemas de seguridad y salud en el trabajo y determinar medidas concretas de mejora de la seguridad y la salud en el trabajo. El impacto de estas actividades fue muy amplificado por la publicación y difusión de diversos manuales de formación sobre seguridad y salud en el trabajo.

Como respuesta a la campaña del Director General en favor de la ratificación de los convenios fundamentales de la OIT, algunos de los países que abarca el equipo multidisciplinario están estudiando la ratificación de uno o más de dichos convenios. Las actividades de promoción se centraron en los organismos tripartitos ya establecidos, especialmente en Kenya, Mauricio, la República Unida de Tanzanía y Uganda. En Uganda se celebró un seminario tripartito sobre los convenios fundamentales, y también se organizó una reunión tripartita subregional centrada en los Convenios núms. 100 y 111, para los países de Africa oriental. Además, se organizó un seminario tripartito subregional dirigido a la ratificación del Convenio núm. 87 para Kenya, la República Unida de Tanzanía y Uganda; se espera que Kenya ratifique el Convenio en 1998. En la República Unida de Tanzanía y en Uganda se está revisando la legislación laboral para ponerla de acuerdo con el Convenio núm. 138, y en Djibouti se ha preparado un proyecto para revisar la legislación laboral. En Djibouti y Eritrea, la revisión de la legislación del trabajo brinda una oportunidad única para ponerla de conformidad con las normas fundamentales de la OIT y prepara el camino a la ratificación de los convenios correspondientes. Como medida de promoción, el Convenio núm. 87 ha sido traducido al idioma nacional de Eritrea, y se han hecho preparativos para traducir un conjunto de información sobre las normas fundamentales de la OIT al swahili y a las lenguas nacionales de Etiopía. En el marco de la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales de la Organización para la Unidad Africana, los Estados de Africa miembros del Consejo de Administración de la OIT adoptaron una recomendación destinada a incitar a los demás Estados de Africa a ratificar los convenios fundamentales de la OIT.

Equipo consultivo multidisciplinario para Africa central y occidental

El tamaño, situación y potencial económico de los países de Africa central y occidental varían mucho entre sí. Además, su reciente desarrollo ha acentuado sus disparidades, de modo que ahora algunos países están empezando a salir de un largo período de crisis económica y muestran ya un cierto dinamismo, mientras que otros siguen sacudidos por violentos conflictos internos. La mayoría de la población de estos países trabaja en las zonas rurales o en el sector urbano no estructurado. Ni en un caso ni en el otro están cubiertos por medidas de política de empleo, administraciones del trabajo u organizaciones representativas. Tampoco suelen recibir ninguna forma de protección social. Las diferencias en el nivel de desarrollo nacional conducen a importantes corrientes de emigración laboral entre los países de Africa central y occidental, mientras que los violentos conflictos que han seguido produciéndose durante el bienio han tenido como consecuencia movimientos masivos de población. El proceso de democratización, que ha ido acelerándose en los últimos años a nivel político, apenas ha empezado a extenderse a las cuestiones sociales y laborales. El diálogo social, cuando existe, sigue sin admitir demasiado el pluralismo. Tampoco la descentralización ha llegado aún a todos los asociados en el desarrollo.

El equipo consultivo multidisciplinario para Africa central y occidental se compone de 14 consejeros técnicos y radica en Abidján. Abarca Angola, Benin, Burkina Faso, Burundi, Camerún, la República Centroafricana, Chad, Congo, la República Democrática del Congo, Côte d'Ivoire, Gabón, Ghana, Guinea Ecuatorial, Níger, Nigeria, Rwanda, Santo Tomé y Príncipe y Togo. Catorce de estos países han iniciado ya la formulación de los objetivos por país, que en el caso del Camerún, la República Centroafricana, el Congo, Ghana y Madagascar ha dado como resultado un documento final y un plan de acción. Con el apoyo de la OIT, ciertos países de la subregión, como Burkina Faso, Camerún, Côte d'Ivoire, Ghana, Níger y Togo, han formulado y están aplicando unas políticas activas para fomentar el empleo y para luchar contra la pobreza, comprendidos programas de inversión que ocupen una mano de obra abundante, la promoción de las pequeñas y medianas empresas y cooperativas, y otras medidas en favor de los grupos desfavorecidos.

Una tendencia esperanzadora que muestran los países de Africa central y occidental son los esfuerzos que se han llevado a cabo para crear o dar nuevo impulso a los sistemas de información laboral, como base para el desarrollo de políticas y programas en el mundo del trabajo. Esta tendencia queda ilustrada por el progresivo establecimiento de «observatorios» de empleo y formación en países como Burkina Faso, Benin, Chad, Côte d'Ivoire, Gabón y Togo. Otro cambio que se ha producido en la mentalidad de estos países y que puede atribuirse a la acción de la OIT es el reconocimiento cada vez mayor de que las alternativas de inversión están estrechamente vinculadas a la creación de empleo. Por ello, la OIT está brindando apoyo técnico a los programas nacionales de inversiones públicas en muchos países, y cabe mencionar el fortalecimiento de las capacidades de las comunidades locales y la puesta en marcha de fondos sociales en Burkina Faso, Côte d'Ivoire, Ghana, Guinea, Malí y Togo. Está ganando terreno la tendencia a pedir a la OIT que brinde un apoyo y un seguimiento más continuos a las reformas y cambios en los sistemas, en situaciones y leyes. Buen ejemplo de ello podría ser la asistencia técnica que se ha brindado en la enmienda de la legislación relativa a las cooperativas en los países del Sahel y del Congo para crear un entorno más favorable al desarrollo de empresas y asociaciones cooperativas.

El fomento del empleo en el sector privado siguió siendo apoyado por los servicios consultivos, la formación y las actividades de cooperación técnica, todo lo cual se centró en los programas que emplean abundante mano de obra, los sistemas de microcrédito, las cooperativas, el sector no estructurado y la producción artesanal. La versión francesa de los materiales de formación del programa Inicie y Mejore su Negocio («GERME - Gérez mieux votre entreprise») se adaptó y experimentó en Benin, Camerún, Congo y Togo, y se introdujo en Burkina Faso a través de la organización de los empleadores. En Côte d'Ivoire se brindó apoyo al establecimiento de una federación de mujeres empresarias. Además, se puso en ejecución un programa de apoyo para las organizaciones que representan a las microempresas en Benin, Burkina Faso, Malí, Mauritania, Níger, Senegal y Togo.

Las jóvenes democracias de la subregión están aún sufriendo los efectos del sistema de partido único, del que han salido hace poco. El pluralismo todavía no está generalizado, ni se practica en todas partes. Los muchos conflictos que se han producido en la subregión tienen cierta relación con este problema y hacen que sea difícil reanudar el diálogo social. En la mayor parte de los países de la subregión se llevaron a cabo servicios consultivos y actividades de formación sobre la gestión y funcionamiento de las estructuras sindicales, las relaciones laborales, la negociación colectiva, el funcionamiento de los organismos paritarios y tripartitos y la función de los interlocutores sociales en la reforma de la legislación laboral. La participación de los interlocutores sociales ha sido reforzada en muchas estructuras descentralizadas que se han desarrollado con asistencia de la OIT, por ejemplo en la gestión de cooperativas en los países del Sahel, Côte d'Ivoire y Togo, en las comunidades locales (por ejemplo, en Côte d'Ivoire), en las instituciones de formación profesional (por ejemplo, en Benin) y en la gestión de los programas de protección social (véase la introducción a la región). En particular, como resultado de un proyecto de cooperación técnica que se llevó a cabo en los países de la Entente, se constituyeron y pusieron en funcionamiento unos organismos permanentes de diálogo tripartito en Benin, Burkina Faso y Côte d'Ivoire (para más detalles, véase el capítulo 1). Ese mismo proceso se ha puesto en marcha en otros países de la subregión.

Otras actividades llevadas a cabo para reforzar la aplicación de los principios y valores de la OIT comprenden proyectos de cooperación técnica y actividades tripartitas de formación en el ámbito nacional y subregional sobre las normas internacionales del trabajo. Durante el bienio, Burkina Faso ratificó los Convenios núms. 135 y 138 y Burundi ratificó los Convenios núms. 98 y 138. Otros varios países están considerando la ratificación de los convenios fundamentales de la OIT o han iniciado ya los procedimientos para su ratificación; entre ellos están Benin (Convenio núm. 138), la República Democrática del Congo (Convenios núms. 87, 105 y 138), Ghana (Convenio núm. 138), Rwanda (Convenio núm. 29) y Togo (Convenio núm. 105). Durante el bienio, en los países que pertenecen al ámbito geográfico del equipo multidisciplinario, se registraron además más de diez ratificaciones de otros convenios de la OIT. Asimismo, los seminarios nacionales celebrados en Benin, Rwanda y Togo sirvieron para mejorar el conocimiento de la OIT y de sus normas.


Durante el bienio, en varios países se adoptaron importantes medidas jurídicas e institucionales en el terreno de la seguridad y salud profesionales, entre las que cabe citar:


La seguridad y salud en el trabajo siguen siendo unas preocupaciones marginales para las empresas de la subregión. Ello no obstante, la asistencia que se ha brindado en este ámbito, sobre todo en Benin, Burkina Faso, República Centroafricana, Malí y Níger, ha dado sus frutos en la introducción de unos módulos de seguridad y salud, así como de unos programas de formación que se han impartido al personal médico y de enfermería. En ocho países han establecido o reforzado las asociaciones de seguridad y salud profesional y de seguridad y salud en el trabajo, al tiempo que se ha revisado la legislación para incorporar a la misma los principios que se contienen en las correspondientes normas internacionales del trabajo, especialmente en Chad, Congo, República Democrática del Congo, Guinea y Madagascar. En el curso del bienio, Burkina Faso procedió a la ratificación del Convenio sobre los servicios de salud en el trabajo, 1985 (núm. 161) y el Convenio sobre los productos químicos, 1990 (núm.170). Asimismo, la OIT ha tratado (en la medida de lo posible) de concienciar sobre los problemas de seguridad y salud en el sector no estructurado, y de apoyar las iniciativas adoptadas (que desgraciadamente siguen constituyendo casos aislados) para mejorar la situación del sector.

Equipo consultivo multidisciplinario para Africa del noroeste

Los países de los que se ocupa el equipo consultivo multidisciplinario para Africa del noroeste se dividen en dos zonas, con distintas características económicas, sociales y culturales. Los países del Magreb, situados a orillas del Mediterráneo (especialmente Marruecos y Túnez) están preocupados sobre todo por aprovechar el dinamismo de la Unión Europea. Se benefician de la existencia de unas infraestructuras, una capacidad productiva y unos sistemas de formación profesional que no existen en la mayor parte de los demás países de los que se ocupa este equipo multidisciplinario. Varios de estos otros países están situados en la zona del Sahel, que tiene un clima muy difícil y donde la seguridad alimentaria constituye un problema omnipresente. Los demás países están ya situados en zonas más fértiles y cercanas a la costa. Ello no obstante, todos esos países sufren en mayor o menor medida problemas de pobreza, desempleo y condiciones de empleo precarias. Además, algunos de ellos están desgarrados por conflictos internos, que hallan en la pobreza un caldo de cultivo para el antagonismo y la desestabilización económica y social. Por ello, los progresos que han realizado por la vía de la democratización algunos de estos países siguen siendo frágiles y hay que situarlos en un contexto en que el diálogo social aún no ha sido establecido o necesita ser consolidado.

El equipo consultivo multidisciplinario para Africa del noroeste está instalado en Dakar, e integrado por siete consejeros técnicos. Se ocupa de los siguientes países: Argelia, Cabo Verde, Guinea, Guinea-Bissau, Liberia, Jamahiriya Arabe Libia, Malí, Marruecos, Mauritania, Senegal, Sierra Leona y Túnez. Se han terminado los objetivos por país para Cabo Verde, Guinea, Malí y Mauritania, al tiempo que se ha prestado apoyo para su formulación en Marruecos y Túnez. En los cuatro países en que los objetivos por país se están publicando y en el Senegal, donde se ha desarrollado una política de empleo, se percibe el gradual desarrollo de una mentalidad favorable al tripartismo. Además, la mayor parte de los países de esta subregión están empezando a sentir la necesidad de unas estructuras permanentes de diálogo tripartito. Se han puesto en marcha dos programas, que siguen el modelo del proyecto emprendido en los países de la Entente (véase el capítulo 1), para crear o fortalecer las estructuras tripartitas. Uno de estos proyectos abarca Guinea, Malí y el Senegal, mientras que el otro se centra en los países de expresión portuguesa de la subregión. Estos programas ya han dado a los mandantes de los países interesados la oportunidad de conocerse mejor unos a otros y comprometerse en un proceso de consulta sobre cuestiones económicas y sociales.

El desarrollo de estas estructuras ha conducido a un cambio significativo en la asistencia que se requiere de la OIT por parte de las organizaciones de empleadores y de trabajadores. En Guinea, Malí, Mauritania y Senegal se han formulado y aplicado unos planes de desarrollo estratégico para las organizaciones de empleadores. En un número creciente de países, las organizaciones de empleadores están adoptando iniciativas, con el apoyo de la OIT, para promover la creación y fortalecimiento de empresas. En Malí, Mauritania y Senegal están preparando la creación de centros de promoción de empresas. En los mismos países, están desempeñando un papel puntero en la introducción del programa de formación Inicie y Mejore su Negocio. Por lo tanto, aunque es mucho lo que queda por hacer, se ha avanzado hacia el objetivo de desarrollar unas organizaciones de empleadores fuertes, independientes y representativas. Estos progresos se han reflejado y difundido en una publicación que trata de la experiencia de las organizaciones de empleadores en el Africa del noroeste5.

El proceso de elaboración de los objetivos por país ha sido también muy útil para ayudar a los representantes de los trabajadores de varios países a planificar sus intervenciones en las estructuras tripartitas que están apareciendo, incrementando con ello su influencia y fortaleciendo su participación en la formulación en la política económica y social. Se suministraron servicios consultivos para reforzar y adaptar las estructuras sindicales, y se organizaron actividades de formación para reforzar sus capacidades en Cabo Verde, Guinea, Guinea-Bissau, Malí, Mauritania y Senegal. Se han incrementado las oportunidades de que los representantes de los trabajadores influyan en la política empresarial en el terreno de la seguridad y salud, como resultado del establecimiento o reactivación de los comités de seguridad y salud en el trabajo a nivel de empresa, en Guinea y Senegal. Los representantes de los trabajadores están también comprometidos en una discusión de las disposiciones reglamentarias de seguridad y salud en las empresas en un seminario que se organizó en Cabo Verde.


Se ha puesto el mayor empeño en promover el empleo y luchar contra la pobreza en las políticas nacionales de desarrollo en:


Las organizaciones de empleadores y de trabajadores participaron también, junto con los servicios gubernamentales, en la discusión y formulación de las políticas de empleo en varios países de la subregión. Con apoyo de la OIT, estos ejercicios tuvieron como consecuencia que se tuviesen más en cuenta las cuestiones relativas al empleo y a la pobreza en las políticas nacionales de desarrollo en Gambia, Guinea, Malí, Mauritania y Senegal. Estos tres últimos países revisaron sus políticas de empleo y en Mauritania y Senegal se formularon propuestas de programas de promoción de empleo. En Malí, los mandantes tripartitos fueron asociados al proceso de establecimiento de un sistema de información sobre el empleo y la formación, y en Mauritania y Senegal fueron también asociados al proceso de fortalecimiento de los sistemas ya existentes. En Gambia se constituyó un sistema permanente para supervisar y evaluar las repercusiones de las políticas y los programas sobre la pobreza. Sobre la base de estas experiencias, se publicó y difundió una guía metodológica sobre el empleo y sobre los observatorios de formación6.


La mejora de la productividad es uno de los objetivos principales de la estrategia que se ha adoptado en Senegal como parte de la política nacional de empleo para fomentar el empleo en el sector no estructurado. Se ha empezado por elaborar un programa nacional de productividad y por crear un centro nacional de productividad (National Production and Productivity Centre - CNPP). Los representantes del Gobierno y de los interlocutores sociales, reunidos en un seminario nacional tripartito sobre el fomento de la productividad en diciembre de 1997, pusieron de relieve los principales principios del programa de productividad, entre los que cabe destacar el tripartismo, una mejor información y una mayor flexibilidad en las políticas y estructuras que regulan el entorno de los negocios. En ese sentido, se determinaron cuatro principales campos de acción:


En el marco de los programas para luchar contra la pobreza, Gambia y Cabo Verde han formulado unas estrategias nacionales para la promoción de las microempresas. El programa de formación Inicie y Mejore su Negocio se adaptó e introdujo en Guinea, Malí, Mauritania y Senegal. En el ámbito de la asistencia técnica para la promoción de empresas y microempresas, el enfoque que se adoptó (como en el caso del Senegal) se basó en facilitar una interacción entre los representantes de las autoridades públicas y los de las organizaciones de empleadores y de trabajadores, de las instituciones de formación y de los donantes, para desarrollar unas estrategias comunes con vistas a la mejora de la productividad y de la competitividad de las empresas.

En el apoyo técnico que se prestó a los mandantes de Cabo Verde, Guinea, Malí, Mauritania y Senegal para poner al día informaciones y análisis sobre la situación de la formación, se insistió en unas relaciones más estrechas entre las necesidades de capacitación de las empresas y los sistemas y programas de formación. Esto supone la inclusión de elementos relativos a la cultura empresarial y al espíritu de empresa en los programas de formación técnica y profesional. Significa también introducir en las estructuras de formación más apoyo para el empleo por cuenta propia y el desarrollo de microempresas a través de la formación en capacitaciones empresariales, e impartir orientaciones sobre las oportunidades de negocio. Se llevaron a cabo estudios de viabilidad en Malí y Senegal para facilitar la introducción de una formación del espíritu de empresa en las instituciones de formación técnicas y profesionales7. También se lanzó un programa en Liberia, Malí y Sierra Leona con vistas a la reintegración económica y social de los excombatientes por medio de su formación en nuevas destrezas.

Durante el bienio, se adoptaron medidas importantes para asegurar un mayor respeto por los derechos humanos con la ratificación del Convenio núm. 105 por Mauritania, y del Convenio núm. 138 por Túnez. Además, un seminario nacional tripartito que se celebró en Gambia recomendó la ratificación de los siete convenios fundamentales de la OIT. La importancia de estas normas se puso también de relieve en el proceso de formulación de los objetivos por país de diversos países de la subregión, con particular referencia al Convenio núm. 87 en el caso de Marruecos. Se harán más progresos en la aplicación de los convenios tras la reforma que han emprendido Guinea y Guinea-Bissau, con vistas a conseguir que su legislación laboral nacional sea más coherente con los derechos fundamentales de los trabajadores, al tiempo que se defiende la eficiencia económica de las empresas y su potencial de creación de empleos. Además, en Guinea ha empezado un proceso de formulación de la política de seguridad y salud en el trabajo.

Equipo consultivo multidisciplinario para Africa meridional

La situación en el Africa meridional ha mejorado rápidamente en los últimos años. Tras largos períodos de conflicto y de guerra, algunos de los países de la subregión están ahora disfrutando de estabilidad y crecimiento económico. Los acontecimientos recientes en la situación de Angola dan pie a esperar que se volverá a la paz en toda la subregión. No obstante, la paz sigue siendo frágil por la proximidad de las nuevas zonas de conflicto de la región de los Grandes Lagos y de Africa central. También se están haciendo progresos en el terreno de la integración económica, lo que ha redundado en mejores oportunidades para el comercio, las inversiones y el desarrollo económico a nivel subregional. Ello no obstante, los países de la subregión siguen haciendo frente al doble desafío de crear empleo suficiente y combatir la pobreza. Además, no hay base para formular las políticas que se solicitan, puesto que la información sobre el empleo y el mercado de trabajo suele ser fragmentaria y poco fiable. En el contexto de la mundialización y de la integración económica regional, el mercado de trabajo de la subregión está sometido a una evolución a largo plazo, al tiempo que la aplicación de los programas de ajuste estructural a lo largo del decenio ha conducido al rápido aumento de las actividades no estructuradas y a una mayor flexibilidad del mercado de trabajo.

El equipo consultivo multidisciplinario para Africa meridional está compuesto por 11consejeros técnicos, y radica en Harare. Los países de los que se ocupa son los siguientes: Botswana, Lesotho, Malawi, Mozambique, Namibia, Sudáfrica, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe. Se han desarrollado los objetivos por país, y los planes de acción que de ellos se derivan están en funcionamiento en siete de estos países, y a punto de terminarse en los casos de Sudáfrica y Swazilandia.


La campaña del Director General por la ratificación de los siete convenios fundamentales de la OIT halló una respuesta muy alentadora en los países de Africa meridional, habiéndose registrado durante el bienio las siguientes ratificaciones:


Los objetivos de la acción de la OIT en esta subregión en relación con las normas internacionales del trabajo se habían centrado en incrementar el número de ratificaciones, aplicar mejor los convenios ratificados y respetar las obligaciones contenidas en la Constitución de la OIT. Durante el bienio, se registraron 25 ratificaciones adicionales de los convenios de la OIT por parte de nueve países de esta subregión; de estas 25 ratificaciones, 16 se referían a los siete convenios fundamentales. La Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones observó asimismo con satisfacción los progresos conseguidos en Namibia y Zambia en la aplicación de los convenios fundamentales de la OIT. En Swazilandia, con asistencia de la OIT, también se han hecho progresos significativos para resolver los problemas con que se tropieza a ese respecto. Los países de la subregión han desarrollado la capacidad para cumplir con su obligación de enviar memorias informativas sobre las normas de la OIT. Este progreso se debe en gran medida a las actividades de promoción, formación e información que se han llevado a cabo en todos los países de que se ocupa el equipo multidisciplinario. Entre estas actividades están las correspondientes al programa de actualización de los conocimientos sobre las normas internacionales del trabajo, que se aplicó en todos los países de que se ocupa el equipo multidisciplinario y que se basa en una sesión informativa muy detallada de carácter tripartito, que se celebra una vez al año y se complementa con otros elementos, como reuniones técnicas informativas o sesiones de formación, según prefieran los mandantes. Este programa está pensado para dar apoyo a la observancia de las obligaciones nacionales que se derivan de la Constitución y del Convenio sobre la consulta tripartita (normas internacionales del trabajo), 1976 (núm. 144), que ha sido ratificado por siete de los nueve países de que se ocupa el equipo.

Los mecanismos de negociación colectiva y de consulta tripartita no suelen tener la difusión y la fuerza suficientes para que puedan servir de base a unos sistemas eficaces y equilibrados de relaciones laborales en la subregión. Los servicios consultivos y de formación que brinda la OIT a los organismos gubernamentales y a las organizaciones de empleadores y de trabajadores estaban pensados para fortalecer su capacidad de contribuir adecuadamente al establecimiento de unas relaciones laborales y unas estructuras de adopción de decisiones de carácter permanente. La OIT ha prestado asistencia al Gobierno de Zimbabwe para poner en marcha la negociación colectiva en el sector público, al tiempo que los servicios consultivos que se llevaban a cabo en Sudáfrica se centraban en el fortalecimiento de la negociación colectiva en las organizaciones pertenecientes al sector público. En Malawi y en Swazilandia se prestó asistencia a los mandantes para el desarrollo del adecuado marco legislativo para la negociación colectiva. En Sudáfrica se llevó a cabo un proyecto de cooperación técnica para fortalecer los mecanismos de solución de conflictos (véase el capítulo 1), y en 1997 este proyecto se extendió - a título experimental - a otros países. En Botswana, Lesotho, Malawi y Swazilandia se lanzó otro proyecto de cooperación técnica para fortalecer el tripartismo y la democracia en el lugar de trabajo.

Con apoyo de las actividades consultivas y de formación de la OIT, varios países de Africa meridional (entre ellos Malawi, Namibia, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe) están haciendo creciente uso de los medios tripartitos para alcanzar un consenso en el proceso de adopción de decisiones a nivel económico y social. Las actividades de la OIT para promover este proceso culminaron en la organización de un curso práctico tripartito subregional en Johanesburgo en diciembre de 1997, en el cual los Estados miembros de la Comunidad para el Desarrollo de Africa Meridional (SADC) examinaron la situación en relación con la consulta tripartita en sus países e hicieron propuestas para reformar el marco institucional para el diálogo social en el plano nacional. En particular, los participantes reconocieron oficialmente el papel fundamental de la cooperación tripartita y del consenso para el desarrollo socioeconómico.

En el curso del bienio, varios Estados Miembros recibieron asistencia con vistas a mejorar el conocimiento de sus mercados laborales. En Namibia se llevó a cabo una encuesta sobre la fuerza de trabajo. Se brindó asistencia para el análisis de los datos así obtenidos y para la formulación de los capítulos del plan nacional que están en relación con el empleo. Hacia finales del bienio, se llevó a cabo en Malawi un examen detallado de las perspectivas de empleo y de crecimiento en los principales sectores de la economía, con miras a desarrollar unas políticas que contribuyan a la creación de empleo productivo. Asimismo, se desarrolló una base de datos subregional en relación con el empleo y las estadísticas del trabajo, que estará a disposición de los mandantes de la subregión para mejorar su acceso a los datos y para ayudarlos en su análisis de la situación del mercado de trabajo.


Los análisis han puesto de manifiesto que los costos de la construcción de carreteras utilizando una mano de obra abundante en Lesotho y Zimbabwe son inferiores en más de un tercio a las que se construyen dando preferencia a la utilización de maquinaria. En un momento en que el empleo del sector estructurado está bajando en Zimbabwe y subiendo gradualmente en Lesotho, el potencial de empleo de la construcción de carreteras basada en mano de obra equivale a un 6 por ciento de todo el empleo del sector estructurado en Zimbabwe y a un 18 por ciento en Lesotho.


A consecuencia del apoyo brindado por el equipo multidisciplinario y los programas ASIST (Advisory Support Information Services and Training for Labour Based Programmes), los programas que se basan en una mano de obra abundante están ahora bien implantados en todas las subregiones (para una visión general de la labor de la OIT en este terreno, véase el capítulo 2). En la mayoría de los países se siguió brindando asistencia para reestructurar los organismos gubernamentales responsables de desarrollar la infraestructura. Con apoyo de los donantes, el desarrollo de la infraestructura ha sido descentralizado. Gracias al entorno favorable que han sabido crear estos programas, se ha producido un gran florecimiento de pequeñas empresas, y muchos países están actualmente solicitando servicios consultivos y de formación para la planificación, reparación y mejoras de las carreteras de acceso a las zonas rurales y a determinadas áreas urbanas en colaboración con las comunidades locales. Estas actividades constituyen unos instrumentos importantes y sustantivos para la planificación descentralizada y para el desarrollo en participación.

La mayor parte de los gobiernos de la subregión están tratando de adoptar estrategias y políticas encaminadas a la creación de un entorno favorable al desarrollo del sector privado - y muy especialmente de las pequeñas empresas -, que está sufriendo actualmente ciertas dificultades para obtener acceso al capital y a las ayudas oficiales. Malawi, Namibia, Sudáfrica y Swazilandia se han beneficiado de la asistencia en la formulación de políticas y en la aplicación de programas para promover las pequeñas empresas. Se han creado centros o asociaciones de productividad en Malawi y Zimbabwe, y en Botswana se les ha prestado asistencia.

Los países de Africa meridional están tropezando con grandes dificultades para la reforma de sus políticas y sistemas de formación, con vistas a adaptarlos a la evolución de las necesidades económicas y sociales mejorando su eficacia. Varios países se han lanzado a un proceso de reforma de la formación, y a este objeto han recibido la correspondiente asistencia de la OIT. Por citar un ejemplo, se ha prestado apoyo a Zimbabwe para una encuesta sobre la oferta y la demanda de mano de obra calificada. Se han brindado servicios consultivos a Zambia y se ha celebrado un seminario sobre la política de formación en Lesotho. Sin embargo, en la mayor parte de los países estas reformas están tropezando con obstáculos importantes, entre los que cabe citar la reticencia del Estado en dejar a los interlocutores sociales y al sector privado un espacio suficiente para desempeñar plenamente su cometido en el ámbito de la formación.


Los Estados miembros de la SADC elaboraron durante el bienio varios repertorios de recomendaciones prácticas sobre la seguridad química y el VIH/SIDA:


La necesidad de atraer las inversiones extranjeras suele conducir a los países a adoptar una actitud menos estricta en relación con la aplicación de las normas de seguridad y salud en el trabajo. Ello no obstante, los Estados miembros de la SADC pusieron de manifiesto su plena conciencia de la necesidad de remediar esta situación y de brindar una mejor protección a los trabajadores, iniciando un proceso de armonización de sus respectivos reglamentos. Con apoyo de la OIT, este proceso condujo a la formulación de unos repertorios de recomendaciones prácticas de ámbito regional sobre la seguridad en la utilización de los productos químicos y sobre el VIH/SIDA.

Los sistemas de seguridad social de la subregión sólo abarcan una pequeña proporción de los trabajadores y de la población. Siguió brindándose apoyo a los gobiernos y a los interlocutores sociales en sus esfuerzos por reestructurar los planes de seguridad social, adaptándolos a las necesidades más urgentes de la población al tiempo que se garantiza su compatibilidad con las reformas que se han aplicado para incrementar la competitividad de la economía. En muchos casos se consiguieron importantes progresos. En Zambia, por ejemplo, el Fondo de Seguridad Social está siendo transformado, con la asistencia de la OIT, en un sistema de seguridad social perfectamente desarrollado. En Namibia, se brindó asistencia a la nueva comisión de seguridad social. En Botswana, un proyecto de cooperación técnica estableció las condiciones en que puede funcionar un sistema de seguridad social, y propuso alternativas generales para su estructura. Además, se llevó a cabo un estudio para analizar la protección social de los trabajadores migrantes en Sudáfrica8.

Equipo consultivo multidisciplinario para Africa del norte

El equipo consultivo multidisciplinario para Africa del norte está instalado en El Cairo, e integrado por dos consejeros técnicos la mayor parte del bienio. Se ocupa de Egipto y Sudán. Los objetivos por país para Egipto quedaron terminados durante el bienio 1994-1995.

La guerra que está asolando el sur del Sudán constituye una pesada carga para todo el país. La economía nacional se ha deteriorado y las oportunidades de diálogo social han quedado reducidas al mínimo. Desde principios del decenio de 1980, la economía sudanesa ha funcionado con el doble inconveniente del desequilibrio de la balanza de pagos y de un elevado índice de inflación. La deuda exterior supera ampliamente la capacidad de reembolso del país. En estas condiciones, el empleo y las condiciones de vida son muy precarias. En Egipto, aunque desde principios de 1990 se ha estado aplicando un proceso de reforma económica y de ajuste estructural, es todavía prematuro juzgar sobre sus repercusiones en el empleo, la pobreza y la distribución de ingresos y de condiciones de vida. A pesar de la privatización de las empresas públicas, el Estado sigue controlando gran parte de la economía nacional. Los elevados índices de crecimiento demográfico suponen una fuerte presión sobre la escasa tierra disponible y constituyen un desafío de la mayor importancia para el desarrollo y la creación de empleos.


En Egipto, la conciencia del problema que supone el trabajo infantil ha ido creciendo en los últimos años, a medida que los medios de comunicación en general y la televisión en particular le han ido dando mayor relieve. El IPEC/OIT ha estado prestando apoyo a diversas actividades desde 1994, que han conducido a:


La asistencia que se brindó a Egipto durante el bienio se centró en la preparación del nuevo Código del Trabajo, que ha sido sometido a la Asamblea Nacional. Tanto los representantes de los trabajadores como los inspectores del trabajo recibieron la correspondiente formación con vistas a fortalecer su capacidad de diálogo y de negociación colectiva, que iban a necesitar cuando el Código del Trabajo haya sido adoptado. Los inspectores del trabajo y otros funcionarios recibieron también formación (tanto en Egipto como en el Sudán) para mejorar su capacidad para supervisar las cuestiones relativas a la seguridad y salud profesionales y a las condiciones de trabajo. En Egipto, esta labor fue apoyada por un estudio sobre el sistema de inspección del trabajo. Otras actividades de formación se concentraron en mejorar la aplicación de las normas internacionales del trabajo, en particular en relación con la edad mínima y el sector marítimo en Egipto, mientras que en Sudán se insistió en la libertad sindical.

Estados árabes

Aunque presentan considerables diferencias en sus condiciones económicas y sociales, los países de esta región siguieron dando la mayor importancia a la modernización de su economía y al fortalecimiento de sus recursos humanos. En respuesta a la evolución de la estructura de su economía y de los requisitos de capacitación, los países productores de petróleo conceden una gran prioridad a una mayor utilización de la mano de obra nacional. Los demás países de la región están tratando de reducir el desempleo y promover las oportunidades de empleo en los sectores en expansión de su economía. En algunos países de la región se están concienciando de la importancia de un desarrollo económico y social equilibrado, por las dificultades evidentes que están surgiendo en relación con las políticas que subrayan sólo el desarrollo económico. En ese contexto, la OIT ha desplegado gran actividad para brindar asistencia a sus mandantes tripartitos, en especial sobre cuestiones como los derechos de los trabajadores, las normas internacionales del trabajo y la legislación laboral. La acción de la OIT a ese respecto ha supuesto una aportación importante para fortalecer el tripartismo y para desarrollar las políticas y programas más adecuados.

La Oficina Regional consultiva multidisciplinaria para los Estados árabes ha seguido manteniendo un estrecho diálogo con los mandantes de la OIT durante este bienio, para identificar sus prioridades y necesidades, especialmente en los ámbitos que más se relacionan con los tres objetivos prioritarios de la Organización, que son el fomento de la democracia y los derechos humanos, el alivio de la pobreza y el desempleo y la protección de los trabajadores. El equipo consultivo multidisciplinario para los Estados árabes está integrado por nueve consejeros técnicos y tiene su sede en Beirut. Desempeña su actividad en la zona geográfica siguiente: Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Iraq, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, República Arabe Siria y Yemen, así como la Orilla Occidental y Gaza. Se han terminado los objetivos por país en el caso de cinco países de esta región. Tanto la oficina regional como el equipo consultivo multidisciplinario han colaborado en diversos ámbitos con la Organización Arabe del Trabajo (OAT), el Programa Arabe del Golfo para las Organizaciones de Desarrollo de las Naciones Unidas (AGFUND) y la oficina ejecutiva del Consejo de Ministros de Trabajo y Asuntos Sociales de los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo Arabe.

El desarrollo del nivel de diálogo social que resulta fundamental en esta región para conseguir una mayor estabilidad social sigue exigiendo la consolidación de las correspondientes instituciones y estructuras. A ese respecto se siguió prestando especial atención a fortalecer las capacidades de los interlocutores sociales así como a adaptar la legislación laboral para que tenga en cuenta las correspondientes normas internacionales del trabajo. La OIT ha fomentado el diálogo social, brindando oportunidades a los interlocutores sociales para reunirse y discutir cuestiones de interés mutuo. Entre ellas están las reuniones tripartitas organizadas en la República Arabe Siria y el Yemen, a las que fueron invitados a participar los representantes gubernamentales. En ambas reuniones se examinaron determinadas cuestiones, como la seguridad y salud en el trabajo, las condiciones de trabajo y productividad, y se ofreció una oportunidad para que la Oficina brindase a los mandantes su asesoramiento técnico sobre estos temas. La experiencia adquirida en estas actividades apunta a la necesidad de un mejor entendimiento por parte de los mandantes de las necesidades fundamentales para el tripartismo, como las relaciones laborales, la negociación colectiva y la libertad de asociación.

Las organizaciones de empleadores de la región están tratando de ampliar su función para que pueda contribuir de manera más eficaz al desarrollo económico y social de la sociedad nacional. Las actividades de formación y los servicios consultivos que se han brindado en la mayoría de los países de la región se han centrado en reforzar la capacidad de los representantes de los empleadores y en mejorar el clima para el desarrollo empresarial, dando especial importancia al establecimiento de nuevas empresas privadas. Unos 200 jóvenes empresarios de Kuwait, Qatar, los Emiratos Arabes Unidos y el Yemen se beneficiaron de los cursos prácticos de formación que enseñan cómo iniciar un negocio. Se prestó asistencia a la Federación de Cámaras de Comercio, Industria y Agricultura de la Orilla Occidental y Gaza para la formulación de una nueva constitución de la Federación, que se sometió a la Autoridad Palestina para su aprobación. Además, se llevó a cabo una encuesta laboral y se publicó el primer directorio de negocios que ve la luz en los territorios.

Los trabajadores de la mayor parte de los países de la región prosiguieron en sus esfuerzos por constituir unas organizaciones independientes, capaces de salir en defensa de sus derechos y de desempeñar un papel significativo en el desarrollo económico y social y en el proceso de democratización. Se brindaron los correspondientes servicios consultivos, se organizó la formación y se tradujeron al árabe los materiales de información (que abarcaban una amplia gama de materias, como la negociación colectiva, el diálogo social, el desarrollo de los recursos humanos y el papel que los sindicatos pueden desempeñar para hacer frente a las dificultades económicas y sociales que se derivan de la reestructuración económica, de la mundialización, de la privatización y de la liberalización del comercio). Más de 150 representantes de los trabajadores en la Orilla Occidental y Gaza recibieron la formación correspondiente en cuestiones sindicales, de educación de los trabajadores y negociación colectiva. Se lanzó un proyecto en la Orilla Occidental y Gaza para mejorar la capacidad de los sindicatos para participar en la planificación, aplicación y evaluación de la política de formación profesional. Asimismo, se desarrolló un proyecto para fortalecer la capacidad sindical en el Líbano, en los ámbitos de gestión de las organizaciones de trabajadores y de la negociación colectiva.

En el ámbito de las normas internacionales del trabajo, la asistencia que se brindó durante el bienio se centró en promover la ratificación y observancia de los convenios fundamentales de la OIT y en concienciar acerca de la función general que desempeñan las normas internacionales del trabajo. Se consiguieron ciertos progresos en la campaña del Director General en favor de una ratificación más amplia de los convenios fundamentales de la OIT, puesto que los Emiratos Arabes Unidos ratificaron en 1997 los Convenios núms. 100 y 105, al tiempo que el proceso de ratificación ya ha sido iniciado por parte de Omán en relación con el Convenio núm. 29 y por parte de Kuwait respecto al Convenio núm. 138. Actualmente, ocho de los 11 Estados Miembros de la región han ratificado por lo menos cuatro de los convenios fundamentales. Asimismo, se brindó asesoramiento técnico para ayudar a los mandantes en el cumplimiento de su obligación de enviar memorias informativas en virtud de lo dispuesto en la Constitución de la OIT. La asistencia en el ámbito de la legislación laboral se centró en la incorporación de lo dispuesto en las normas internacionales del trabajo en la legislación nacional.


En septiembre de 1996 y en colaboración con la Comisión Nacional Jordana en favor de la Mujer, la OIT organizó una conferencia ministerial árabe para la preparación de un programa y mecanismo árabe unificado para el seguimiento de la Plataforma de Acción adoptada por la cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, en Beijing. La conferencia ministerial se celebró a dos niveles: el primero comprendía representantes de los ministerios, expertos y funcionarios interesados en las cuestiones relativas a la mujer, mientras que el segundo se centraba en las organizaciones no gubernamentales árabes.

A raíz de esta conferencia, Jordania, el Líbano y la Orilla Occidental y Gaza establecieron comisiones para el seguimiento de la Conferencia de Beijing y para la integración de las necesidades de las mujeres en los procesos de planificación nacional y en las actividades de desarrollo de los recursos humanos.


La situación de las mujeres en el mercado de trabajo varía mucho entre los distintos Estados Miembros de la región. No obstante, las mujeres que quieren trabajar tienden a encontrar unos obstáculos que se relacionan con las distintas actitudes. Los índices de participación femenina - tradicionalmente escasos - en la fuerza de trabajo son debidos en gran parte a la falta de oportunidades de formación profesional de que disponen las mujeres y a su exclusión de los procesos de desarrollo. Los planteamientos que se han adoptado para superar estos problemas suelen basarse en la concienciación sobre las necesidades de igualdad de oportunidades y de trato para las mujeres en el empleo y la ocupación, en la asistencia a los mandantes para garantizar la participación de las mujeres en el proceso nacional de desarrollo y en la concienciación de las mujeres sobre sus propios derechos por medio de actividades de formación. Se brindó asistencia técnica a Jordania, Omán, Qatar y el Yemen para la formulación de políticas y programas de acción que promuevan el empleo de las mujeres. En Jordania se celebró, en noviembre de 1997, un curso práctico subregional de fomento del espíritu empresarial entre las mujeres, y se tradujo al árabe un conjunto de formación sobre los derechos de las trabajadoras. También se brindó apoyo a la formulación de un plan de acción nacional para el empleo de las mujeres en la Orilla Occidental y Gaza. A ese respecto, se mantuvieron estrechos contactos con el Centro de Formación e Investigación para la Mujer Arabe (CAWTAR) y con el Programa Arabe del Golfo para las Organizaciones de Desarrollo de las Naciones Unidas (AGFUND).


En esta región, algunas de las iniciativas para combatir el trabajo infantil son:


El trabajo infantil se manifiesta en la región en formas y situaciones muy variadas. El trabajo de los niños en el seno de la familia, o como aprendices, no suele considerarse abusivo ni problemático por parte de la sociedad. Sin embargo, cada vez se tiene más claro que el trabajo infantil puede convertirse en una amenaza para el futuro de muchos países árabes en desarrollo, por lo que está empezando a constituir una preocupación generalizada. A requerimiento de muchos países árabes en desarrollo, el IPEC/OIT ha puesto en marcha, a principios de 1997, diversas actividades en relación con el problema del trabajo infantil. También en 1997, se llevaron a cabo encuestas sobre la situación del trabajo infantil en cada país en Jordania, Líbano, República Arabe Siria, Yemen y la Orilla Occidental y Gaza. Asimismo, a fines del bienio se emprendió una misión consultiva con vistas a elaborar un proyecto conjunto entre el IPEC/OIT y el Consejo Arabe para la Infancia y el Desarrollo (ACCD).

La asistencia de la OIT para fortalecer las administraciones del trabajo en la región trató de las debilidades estructurales y de los problemas de personal, especialmente por medio del fortalecimiento de las capacidades institucionales. Se desplegaron unos esfuerzos muy especiales para mejorar la eficiencia de las administraciones del trabajo en Jordania, el Líbano y la Orilla Occidental y Gaza. La asistencia que se brindó en la Orilla Occidental y Gaza redundó en un fortalecimiento de la capacidad (tanto en relación con los servicios prestados como respecto a los conocimientos técnicos acumulados) en la inspección del trabajo, los servicios de empleo, la seguridad y salud y la rehabilitación profesional. El suministro al ministerio y a las oficinas piloto de empleo de equipos y materiales de formación contribuyó al establecimiento de un departamento de trabajo en el seno de la Autoridad Palestina. Además, se aplicó un plan de acción en colaboración con el Programa Regional Arabe para la Administración del Trabajo (RAPLA) para desarrollar las capacidades de los funcionarios de la administración del trabajo en la región. En Jordania y el Líbano, la OIT prestó asistencia a las autoridades nacionales en el establecimiento de oficinas de empleo, que ahora están ya en funcionamiento. La asistencia que se brindó a los Emiratos Arabes Unidos incluía una revisión de la legislación laboralnacional para determinar los ámbitos en los que se requiere una revisión para tener en cuenta lo dis- puesto en los Convenios núms. 100 y 105, que han sido recientemente ratificados por este país.

Los principales problemas de la región en relación con el fomento del empleo y con el alivio de la pobreza siguieron siendo los masivos índices de desempleo de jóvenes y mujeres. Se hicieron esfuerzos para crear un entorno favorable de políticas para la promoción del empleo y para incrementar la eficiencia y movilidad de la fuerza de trabajo, de modo que los trabajadores puedan sacar más ventajas de las oportunidades de empleo existentes. Durante el bienio, se lanzó una nueva generación de proyectos de asistencia para apoyar la adopción de empleo y las políticas de mercado de trabajo que pueden contribuir a superar los elevadísimos índices de desempleo. Los proyectos de Bahrein, Líbano, Qatar y el Yemen se pusieron en marcha durante el bienio, al tiempo que se hacían preparativos para los de Jordania, Kuwait y la República Arabe Siria. En Bahrein, Líbano, la República Arabe Siria y el Yemen se empezó un programa de información sobre el mercado de trabajo como respuesta a la necesidad de una continua recopilación y análisis de la información sobre el mercado de trabajo, especialmente en ámbitos como las migraciones laborales, las trabajadoras, el sector no estructurado y el trabajo infantil. Con apoyo de la OIT, la Oficina Central Palestina de Estadística (PCBS) finalizó la planificación de un programa a largo plazo para su departamento de estadísticas del trabajo, y llevó a cabo con éxito tres rondas de su encuesta sobre la fuerza de trabajo. En el Líbano y la República Arabe Siria se llevaron a cabo (por primera vez en muchos años) encuestas sobre la fuerza de trabajo.

Las prioridades de la asistencia de la OIT en el ámbito de la formación profesional y el desarrollo de las capacitaciones fueron mejorar la eficiencia y la eficacia en función del costo de los sistemas de formación, ampliar el compromiso de las organizaciones de empleadores y de trabajadores, y promover la formación basada en la empresa. Se brindó apoyo a Jordania, Kuwait, Qatar y los Emiratos Arabes Unidos para evaluar la capacidad de respuesta de los sistemas nacionales de formación a las necesidades reales del mercado de trabajo, y para mejorar su eficacia por la incorporación de una mayor flexibilidad a los métodos de formación y a los sistemas de ejecución. En 1997, y en colaboración con la Organización Arabe del Trabajo (OAT), se celebró un seminario regional sobre la formación profesional y el desarrollo de los planes de estudio, que versó sobre la adaptación de los sistemas de formación a la evolución de las necesidades del mercado de trabajo.

A pesar de que en la región ha ido en aumento el número de personas con discapacidades (como resultado de las guerras y de los conflictos internos), los sistemas de rehabilitación profesional tienen aún un ámbito de aplicación muy limitado. El objetivo de la asistencia de la OIT fue, en este terreno, mejorar las capacidades técnicas del personal actualmente en activo e introducir nuevas metodologías de rehabilitación. Se emprendieron proyectos de asistencia técnica, y se organizaron seminarios regionales de formación en Iraq, Jordania, Líbano, República Arabe Siria, Emiratos Arabes Unidos, Yemen y la Orilla Occidental y Gaza. Estas actividades redundaron en la incorporación de unas estrategias de rehabilitación basadas en la comunidad a las políticas nacionales de varios países, así como la puesta al día de las capacitaciones de un número importante de profesionales en cada país. En el Yemen se reactivaron dos centros de rehabilitación profesional para que pudiesen atender a más de 200 personas con discapacidades, y se lanzaron cuatro proyectos de rehabilitación basada en la comunidad para atender a más de 300 personas con discapacidades. Más de 150 profesionales de varios países de la región recibieron una formación básica en relación con la rehabilitación profesional, al tiempo que 200 oficiales y decisores se beneficiaron de la formación especial sobre desarrollo de políticas en el ámbito de la rehabilitación. En la Orilla Occidental y Gaza se ha emprendido un proyecto que está concebido para lograr la rehabilitación y reintegración de unos 6000antiguos presos políticos mediante formación empresarial y préstamos para la puesta en marcha de diversas actividades generadoras de ingresos. Otro proyecto promueve la producción de sillas de ruedas a bajo costo por parte de personas con discapacidades.

Las Américas

A medida que la democracia se va estableciendo con mayor firmeza en las Américas, va mejorando también la estabilidad política de la región. En este contexto, el progreso que se ha llevado a cabo en muchos países para entablar y reforzar el diálogo social y la consulta tripartita en el plano nacional y local constituye un factor fundamental para el fomento de la paz y de la democracia, especialmente en los países que están saliendo de situaciones de conflicto. Por todo ello, el entorno ha sido propicio a la aplicación de la política de asociación activa y se ha producido un importante incremento en los contactos de la OIT con los mandantes, que han participado eficazmente en la formulación de los objetivos por país. Asimismo, se ha reforzado el diálogo social en el plano regional y subregional, sobre todo en el contexto de los múltiples procesos de integración subregional, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Comunidad del Caribe (CARICOM), procesos que han continuado avanzando a lo largo y a lo ancho de la región.

Aunque durante el bienio la región de las Américas creció económicamente, se deterioró en cambio la calidad de los empleos, hizo su aparición el empleo no estructurado y los índices de desempleo alcanzaron sus niveles más elevados de los últimos diez años. Jóvenes y mujeres han sido muy afectados. En esta situación y con vistas a mejorar su eficacia competitiva, los Estados Miembros han estado tratando de introducir reformas laborales para mejorar el funcionamiento de sus economías. A ese respecto, el enfoque de la OIT se ha basado en orientar la reforma laboral a la reducción de una selección de costos del trabajo, sin poner en peligro las condiciones de empleo ni obstruir la negociación colectiva. Para brindar orientaciones en relación con ello, se llevaron a cabo diversos estudios en el plano regional sobre el crecimiento con empleos y las repercusiones de los costos laborales en la competitividad y la protección de los trabajadores9. Con vistas a mejorar la capacidad de los Estados Miembros de la región para controlar en todo momento la eficacia de sus economías y dotarse de medios eficaces para luchar contra el desempleo, durante el bienio se creó una red de información. Con la asistencia de los interlocutores sociales, de las instituciones nacionales y de las oficinas de estadística, la constitución de esta red de información hizo posible brindar informaciones periódicas sobre las variables del mercado de trabajo que reflejan la situación en cada país en relación con el crecimiento, el empleo y las normas del trabajo. Esta información se facilitó a los Estados Miembros a través de la publicación Panorama laboral10.


Una de las características de la acción contra el trabajo infantil en América Latina ha sido el papel muy activo desempeñado por los sindicatos para cambiar las actitudes sociales a ese respecto. Bajo la dirección de la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT), de la CIOSL, de la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) y del IPEC/OIT, los representantes sindicales formularon un documento de referencia sobre las acciones sindicales contra el trabajo infantil. Desde entonces, se han celebrado diversas reuniones sindicales en Argentina, Chile, Colombia, Paraguay y Venezuela.

En América Central, los sindicatos de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Panamá han acogido diversos seminarios nacionales para sensibilizar a los sindicalistas sobre las materias relativas al trabajo infantil. En Costa Rica y Nicaragua se han elaborado planes nacionales de acción sobre el trabajo infantil para los sindicatos, y en Costa Rica se ha constituido una comisión sindical nacional sobre el trabajo infantil. En 1998 se organizará una reunión subregional para fijar unas políticas y programas comunes sobre la erradicación del trabajo infantil.


Durante el bienio, el trabajo infantil se convirtió en una cuestión clave en los órdenes del día nacionales de muchos países de la región. Asimismo, el problema recibió una alta prioridad en la Primera Reunión Iberoamericana sobre el Trabajo Infantil, de nivel ministerial, que se celebró en mayo de 1997 en Cartagena de Indias, así como en la Cumbre de las Primeras Damas de América, que se celebró en octubre de 1997 en Panamá. América Latina es la región que dispone de un mayor número de países participantes en el IPEC/OIT. Los países que han firmado un Memorándum de Entendimiento con el programa IPEC/OIT son: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú y Venezuela. El IPEC/OIT actúa también en Colombia, México, Paraguay y Uruguay. A medida que el número de países afiliados al IPEC/OIT iba aumentando en la región, los intercambios de experiencias relativas a los enfoques y estrategias que habían resultado eficaces en el caso del trabajo infantil, así como las redes entre los diversos actores interesados, se han proseguido en el plano regional y subregional. Durante el bienio, las actividades regionales y subregionales del IPEC/OIT se centraron en la acción contra las formas más intolerables del trabajo infantil. En Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala y Paraguay se formularon propuestas de proyecto en relación con el tráfico de niños y la prostitución infantil.

Equipo consultivo multidisciplinario andino

Todos los países de la subregión andina están pasando por un proceso de reforma y ajuste estructural. Sin embargo, las fases iniciales del proceso han mostrado una enojosa tendencia a destruir más empleos que los que han creado, especialmente en el sector estructurado de la economía, con el resultado de que el sector no estructurado ha aumentado. Además, varios países de esta subregión han experimentado cierta inestabilidad política y conflictos de diversa índole y origen durante el bienio. En este contexto, a pesar de la relativa debilidad de los interlocutores sociales en los cinco países de que se trata, hay un creciente acuerdo en que el proceso de reforma requiere la participación activa de la sociedad civil para negociar muchos de los cambios que se proponen, así como en que es necesario fortalecer a los interlocutores sociales para que puedan desempeñar un papel más dinámico en la sociedad. Por lo tanto, hay un consenso significativo entre los mandantes de la OIT de los cinco países de que se trata en que la OIT necesita dar prioridad a fortalecer el diálogo social y la creación de empleos productivos y de buena calidad.

Con ocho consejeros técnicos, el equipo consultivo multidisciplinario andino tiene su sede en Lima y desempeña su actividad en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. En estos cinco países se han completado ya los objetivos por país, en estrecha colaboración con los respectivos gobiernos y los interlocutores sociales. La aplicación de los programas acordados redundó en una mayor interacción entre la OIT y sus mandantes. En Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela el proceso ha contribuido a un incremento significativo de las actividades tripartitas en el plano nacional.


Durante el bienio, en los países de la subregión se desarrolló el diálogo social a través del establecimiento y fortalecimiento de varios organismos tripartitos:


El fortalecimiento de los interlocutores sociales, de modo que puedan desempeñar un papel más activo en los recientes procesos de diálogo social de la subregión, comprendió el establecimiento de equipos de formadores en el campo de la educación obrera. Los ministros de trabajo de los países de la subregión y los funcionarios de alto nivel de las organizaciones de empleadores y de trabajadores acudieron a un seminario tripartito subregional sobre la formación y readaptación de los trabajadores, celebrado en Lima en octubre de 1996. Los participantes adoptaron una declaración tripartita fijando orientaciones para la formación y readaptación de los trabajadores, que actualmente se está aplicando en la subregión. Una de las principales recomendaciones que se hace en la declaración es que los cambios y reformas en los sistemas de formación deberían acordarse en un proceso de consulta tripartita. Además, se celebraron cinco seminarios nacionales y un seminario regional para las organizaciones de empleadores, sobre las políticas laborales en el contexto de la integración económica regional. Se llevó a cabo un diagnóstico de la estructura y de la organización de las organizaciones de empleadores en la subregión, que servirá de base para la labor consultiva para reforzar su eficacia11, y se elaboraron manuales sobre la responsabilidad social en colaboración con las organizaciones de empleadores de Colombia y del Perú12.

Aunque los cinco países de la subregión han ratificado ya seis de los siete convenios fundamentales de la OIT, se prestó especial atención - en el proceso de preparación y ejecución de los objetivos por país - a la aplicación de los convenios ratificados sobre la base de los comentarios de la Comisión de Expertos. Bolivia ratificó durante el bienio el Convenio núm.138. Colombia está también a punto de ratificar el Convenio núm. 138, y en Perú se está llevando a cabo un análisis sobre la posibilidad de proceder a la enmienda de la legislación nacional con vistas a ratificar el Convenio. La asistencia técnica en el terreno de las normas internacionales del trabajo incluyó, en Colombia, la organización de un seminario nacional para los magistrados de mayor rango de la judicatura para promover la aceptación y el cumplimiento de las normas de la OIT. En Venezuela y Perú se brindó asistencia técnica a las comisiones parlamentarias del trabajo. Se preparó un informe oficioso para el Congreso del Perú sobre las cinco leyes que introducen reformas en las relaciones laborales y la negociación colectiva, que trata de las cuestiones planteadas por la Comisión de Expertos.


La asistencia de la OIT al fomento del empleo contribuyó a:


En el contexto de la asistencia que se brinda a los Estados Miembros para el fomento del empleo, se han emprendido cinco estudios nacionales para analizar la situación del empleo y las alternativas políticas para la aceleración del crecimiento del empleo13. Estos estudios han servido como base de un diálogo tripartito sobre las políticas de empleo. Además, se brindó asistencia para la elaboración de estadísticas puestas al día y comparables sobre el empleo y el desempleo sobre la base de las encuestas por hogares en Bolivia, Perú y Venezuela. En esos países, se procedió a instalar un programa informático especialmente concebido para los servicios del empleo. En Bolivia, por primera vez, se llevó a cabo una encuesta para medir las expectativas de demanda de trabajadores calificados por ocupaciones, sectores y volumen de la empresa, con vistas a poner de relieve las exigencias de capacitación de las empresas en las zonas urbanas14. Los resultados de la encuesta se han utilizado para adaptar los programas nacionales de formación. Una comisión interinstitucional sobre las políticas de empleo se estableció también en el país, y emprendió un gran número de informes para analizar el empleo y las políticas del mercado de trabajo15.


Las actividades para promover las pequeñas empresas y las microempresas tuvieron como resultado:


El apoyo para la creación de empleo siguió prestando asistencia al desarrollo de las pequeñas empresas y las microempresas. Se tradujeron al español los materiales de formación Inicie su Negocio, y se adoptaron para su uso en el Perú, donde se formó a unos 40 instructores en su manejo didáctico. Como parte del proyecto interdepartamental sobre el sector no estructurado, que se llevó a cabo en el bienio 1994-1995, en Bogotá se procedió a un análisis del sector urbano no estructurado, en colaboración con más de 30 instituciones nacionales, entre ellas los organismos estatales, las organizaciones de empleadores y de trabajadores y las organizaciones pertenecientes al sector no estructurado16. Se ha solicitado la asistencia de la OIT para apoyar la aplicación de las políticas propuestas en Bogotá, así como para llevar a cabo un ejercicio similar en otras ciudades de Colombia. En el Perú, se emprendió un examen de las diversas políticas que se han adoptado en relación con las microempresas, con vistas a fomentar una mejor coordinación entre ellas y evitar duplicaciones. En Venezuela, la asistencia que se brindó para coordinar la labor de varias instituciones del sector público que están ayudando a las pequeñas empresas y a las microempresas tuvo como resultado el establecimiento de una comisión coordinadora en la que participa la OIT.

Bolivia, Perú y Colombia han ratificado el Convenio sobre pueblos indígenas y tribales, 1989 (núm. 169). Además, durante el bienio se brindó asistencia técnica a la Secretaría General de Asuntos Indígenas del Ecuador con vistas a promover la ratificación de dicho Convenio. Está previsto que la cuestión de la ratificación sea planteada por la Asamblea Constitucional Nacional, que se reunió a finales de año y que concluirá sus labores en 1998. En Bolivia, se adoptaron enmiendas a la ley que da efecto al Convenio núm. 169. Se elaboraron materiales de formación y se formó a más de 30 consejeros jurídicos de las organizaciones de los pueblos indígenas. Muchas de las 301 municipalidades creadas en el país por la ley de descentralización administrativa de 1995 tienen alcaldes indígenas. A petición de las organizaciones de pueblos indígenas y del Gobierno de Colombia, se brindó también asistencia técnica a las comisiones permanentes de concertación con los pueblos indígenas. Se emprendió un análisis de la situación de los pueblos indígenas y del desarrollo sostenible en la zona amazónica del Perú. Se formularon propuestas de acción en un informe de síntesis que se revisó en una reunión de trabajo a la que acudieron autoridades del Gobierno y representantes de las organizaciones de empleadores y de trabajadores así como de las compañías petrolíferas, organizaciones no gubernamentales y centros de investigación. Los participantes en la reunión de trabajo llegaron a la conclusión de que las garantías jurídicas que protegen a los pueblos indígenas han de extenderse a todo el país, de que el acceso a las necesidades y servicios sigue siendo un cuestión de prioridad para los pueblos indígenas y que convendría llegar a un acuerdo entre esos pueblos y las compañías petrolíferas para evitar los efectos negativos que puedan tener las operaciones de extracción de petróleo sobre el desarrollo sostenible a nivel local17.

Las actividades de asistencia que se brindaron en el terreno de la seguridad social continuaron el proceso de reforma de las instituciones sociales que se había empezado en toda la región. En Venezuela, a petición del Gobierno y de la Comisión Tripartita del Trabajo, que se ha fijado como objetivo el establecimiento de un sistema de seguridad social de carácter mixto con participación pública y privada, la asistencia técnica se concentró en el marco jurídico y en las cuestiones sustantivas del proceso de reforma. La ley que preparara la Comisión Tripartita ha sido sometida al Congreso. En Colombia, la asistencia que se brindó consistía en una evaluación financiera y actuarial de los fondos que maneja el Instituto de Seguridad Social de Colombia.

Equipo consultivo multidisciplinario centroamericano

El equipo consultivo multidisciplinario centroamericano está integrado por nueve consultores técnicos, y tiene su sede en San José. Desempeña su actividad en Costa Rica, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua y Panamá. Durante el bienio, las labores del equipo consultivo siguieron las orientaciones de los objetivos por país que se habían elaborado en el bienio anterior para la República Dominicana, Haití y México, así como los objetivos subregionales fijados para América Central, cuyo ámbito geográfico abarca Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. Asimismo, se definieron programas nacionales para Cuba y Haití. Durante el bienio se emprendió también la revisión de los objetivos por país y de los objetivos regionales. Las principales prioridades que determinaron los mandantes para esos ejercicios siguieron siendo el alivio de la pobreza, la protección de los trabajadores, el apoyo a las organizaciones de empleadores y de trabajadores y el fomento del tripartismo y de las normas internacionales del trabajo.


Entre los progresos realizados en relación con la ratificación y aplicación de las normas internacionales del trabajo en esta subregión, cabe citar:


El nivel de ratificación de los siete convenios fundamentales de la OIT por parte de los países en que el equipo multidisciplinario despliega su actividad es muy elevado; Costa Rica, Guatemala, Honduras y Nicaragua han ratificado los siete convenios fundamentales, y la República Dominicana y Haití han ratificado seis de ellos. La ratificación y aplicación de los convenios de la OIT siguió siendo activamente promovida a lo largo de todo el bienio, por medio de la asistencia técnica y de la organización de seminarios y de cursos prácticos para los mandantes tripartitos. Se organizaron viajes de estudios a México, San José y Ginebra para los expertos jurídicos cubanos, de modo que puedan examinar los distintos sistemas de legislación laboral como contribución al proceso de reexaminación de la legislación del trabajo en Cuba a la luz de los nuevos acontecimientos de su mercado de trabajo (véase el recuadro). En varios países se celebraron cursos prácticos para funcionarios de los ministerios de trabajo responsables de las cuestiones relativas a las normas internacionales del trabajo. Se organizaron seminarios tripartitos y diversas actividades de formación para los mandantes, con vistas a la preparación de la Conferencia Internacional del Trabajo, y sobre muchas cuestiones de actualidad que están en relación con las normas, entre ellas la utilización de la base de datos ILOLEX y NATLEX, a las que se puede acceder a través del sitio Internet del equipo multidisciplinario (http://www.oit.or.cr).

El centro de convergencia de los esfuerzos de la OIT para consolidar la paz y la democracia en esta subregión fue la firma en Guatemala del Acuerdo de Paz Firme y Duradera en diciembre de 1996. La OIT había brindado asistencia lo largo de todo el proceso de paz, y había desempeñado un papel directivo en la conclusión en 1995 del acuerdo sobre la identidad y derechos de los pueblos indígenas, que se basa mucho en el Convenio núm. 169. Para el seguimiento de este acuerdo, se difundieron ampliamente toda clase de informaciones sobre el mencionado Convenio y se emprendieron actividades de concienciación entre los mandantes tripartitos de la OIT en el país y el personal de la Misión de las Naciones Unidas (MINUGUA) responsable de la supervisión de los acuerdos de paz de Guatemala (véase también el capítulo 3).


La profunda evolución de la economía cubana a raíz del colapso del bloque soviético ha tenido como consecuencia unos cambios profundos en el mercado de trabajo. Partiendo de una situación en la que el Estado era el único empleador, el sector privado se ha desarrollado mucho, coincidiendo con un aumento del empleo por cuenta propia y de las microempresas familiares, y ahora todo ello agrupa cerca de un 12 por ciento de la fuerza de trabajo.

Se llevó a cabo un proyecto para prestar asistencia a los mandantes cubanos de la OIT para que comprendan mejor el nuevo mercado de trabajo y pongan la base para colaborar con la OIT en los próximos años. Se emprendieron diversas actividades para evaluar la actual situación y para esbozar alternativas políticas en terrenos como la formación, los servicios de empleo, la información sobre el mercado de trabajo y la productividad. Este proyecto condujo a formular una propuesta para el establecimiento de un sistema de desarrollo de los recursos humanos, así como de un documento marco para la futura cooperación con Cuba en los ámbitos de la promoción del empleo y de la redistribución de la fuerza de trabajo.


La mejora de los servicios de empleo en la región constituyó el tema de numerosos cursos prácticos y seminarios en los países de la subregión. En la República Dominicana se prestó asistencia técnica a la Secretaría de Trabajo p