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OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

Actividades de la OIT, 1994-1995

Conferencia Internacional del Trabajo
83.a reunión 1996

Memoria del Director General


2. Lucha contra el desempleo y la pobreza

Una buena parte de las actividades de la OIT consiste en prestar a sus mandantes asistencia de orden práctico para mitigar la pobreza merced a la creación de oportunidades de empleo y al mejoramiento de los empleos existentes. La labor de la Organización en la lucha contra el desempleo y la pobreza, que se funda en las normas internacionales del trabajo y en los principios de la democracia, reviste diversas modalidades. En primer lugar, se hace hincapié en la adopción de políticas idóneas y en la creación de un medio ambiente propicio para fomentar el empleo. Con tal finalidad se presta a los mandantes asesoramiento y orientación sobre las políticas de empleo que conviene aplicar, tareas estrechamente ligadas a una labor dirigida a mejorar los conocimientos sobre la situación del mercado de trabajo en los planos nacional e internacional, señaladamente mediante la compilación y análisis de estadísticas del trabajo y otros indicadores referentes al mercado de trabajo. A este respecto se hacen ingentes esfuerzos por conseguir una mayor aceptación de los principios y los intereses de la OIT a nivel internacional, en particular por parte de las instituciones financieras internacionales.

Otra vertiente de las actividades de la OIT que está relacionada con lo anterior consiste en proporcionar asesoramiento y explicaciones sobre las políticas y medidas encaminadas a perfeccionar los resultados de las empresas, incluidas las microempresas, y en alentar, especialmente entre los pobres, el espíritu empresarial merced a la promoción del empleo independiente, de la pequeña empresa y de las cooperativas. Una gran proporción de la población activa de muchos países en desarrollo, y en particular los trabajadores más vulnerables, está empleada en el sector no estructurado. Además de las actividades que se han desarrollado con el fin de fomentar la productividad y mejorar el marco normativo de quienes trabajan en ese sector, durante el bienio se puso en ejecución en tres importantes capitales de países en desarrollo un proyecto interdepartamental que se centraba en el mejoramiento de las condiciones de trabajo y de la protección social de los trabajadores del sector. Por medio de otras actividades se fomentaron la introducción de técnicas adecuadas y la adopción de métodos en los que se utiliza un elevado coeficiente de mano de obra en proyectos de inversiones de gran escala. Esta labor contribuye de manera importante a elevar los niveles de vida, que al principio son muy a menudo sumamente bajos.

En este capítulo también se pasa revista a las actividades desarrolladas por la OIT en el campo del desarrollo de los recursos humanos. A este respecto se siguió insistiendo en la determinación de las necesidades en materia de calificaciones, a cuyo efecto se adaptaron las políticas y sistemas de formación de modo que permitieran atender lo mejor posible tales necesidades, y se hizo extensivo el acceso a la formación a grupos vulnerables de la población, tales como los pobres, los trabajadores de las zonas rurales, las personas desplazadas y los combatientes desmovilizados de países recién salidos de una guerra civil.

Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social

En la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, que se celebró en Copenhague del 6 al 12 de marzo de 1995 bajo los auspicios de las Naciones Unidas, se definió claramente la función que en el marco del sistema de las Naciones Unidas incumbe a la OIT en la tarea de erradicar la pobreza y promover el empleo. La OIT y sus miembros tripartitos participaron en todas las etapas de los preparativos de la Cumbre Mundial. La principal contribución de la Organización a esta Cumbre fue la elaboración de un documento titulado Hacia el pleno empleo, que anteriormente se había presentado a la Reunión Tripartita Oficiosa de Nivel Ministerial sobre el Empleo, que tuvo lugar durante la 81.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo en 1994. Poco antes de que se iniciara la Cumbre, la Oficina publicó un informe que lleva por título El empleo en el mundo 1995, el cual despertó mucho interés en la Cumbre.Los tres grupos de los mandantes desempeñaron un papel sumamente activo en las labores preparatorias de la Cumbre y en ella misma, ya sea actuando en calidad de miembros de sus delegaciones nacionales ante el Comité Preparatorio y ante la Cumbre, ya como miembros de las delegaciones de organizaciones internacionales de empleadores y de trabajadores. La OIT estuvo representada en la Cumbre por el Director General y por una delegación tripartita designada por el Consejo de Administración.

El empleo en el mundo 1995

Poco antes de que se inaugurara la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, la Oficina publicó el primero de una serie de informes periódicos en los que se examina la situación del empleo a escala mundial. Dicho informe, titulado El empleo en el mundo 1995, despertó mucho interés entre los participantes en la Cumbre.

A lo largo de los dos últimos decenios la situación del empleo se ha deteriorado en casi todo el mundo. El informe El empleo en el mundo 1995 reconoce que la creación de un número suficiente de nuevos empleos es el desafío fundamental que se plantea a la hora de elaborar las políticas económicas y sociales de la mayoría de los países. Se examina en dicho informe la crisis que aqueja al sector del empleo en el mundo entero y se pasa revista a las tendencias del empleo en diferentes países. Asimismo, se analizan las explicaciones contrapuestas que se dan al fenómeno de la aparición de altos niveles de desempleo, así como las principales opciones políticas para solventar ese problema. Además, se hace hincapié en la creciente influencia recíproca que hay entre los problemas del empleo de cada país en el marco de una economía cada vez más mundializada y se afirma que por ese motivo el fortalecimiento de la cooperación internacional es un elemento importante de las estrategias relativas al empleo.

Según se advierte en esa publicación, si no se modifican las políticas que hoy en día se aplican, salvo en unas cuantas excepciones seguirán siendo sombrías en el mundo entero las perspectivas de crecimiento del empleo. El descuido relativo de que son objeto los problemas del empleo (en contraste con la prioridad que se dedica a la lucha contra la inflación) ha ido demasiado lejos. De ahí que sea necesario contraer un compromiso a escala universal con vistas a lograr el pleno empleo (objetivo que muchos países dicen considerar inalcanzable por ahora), ya que de lo contrario las actitudes derrotistas podrían provocar aquello mismo que temen. En el informe se dice que el compromiso contraído a escala internacional después de la Segunda Guerra Mundial con miras a conseguir el objetivo del pleno empleo ha perdido adeptos, pero que <<su remozamiento sentará las bases de una cooperación internacional renovada, que es indispensable para salir de la crisis del empleo>>. Es menester que los responsables nacionales recuerden que el <<ritmo rápido y constante de creación de puestos de trabajo productivos es la fuente del desarrollo económico y social justo>>.

Los participantes en la Cumbre Mundial parecen haber escuchado este argumento esencial que se presenta en El empleo en el mundo 1995, puesto que en el tercer compromiso de la Declaración adoptada por los Jefes de Estado y de Gobierno se prevé la promoción del objetivo del pleno empleo <<como prioridad básica de nuestras políticas económicas y sociales>>.

Como resultado de esta participación, la Declaración y el Programa de Acción que se adoptaron en la Cumbre, a la que asistieron 121 Jefes de Estado y de Gobierno, reflejan plenamente los principales objetivos y preocupaciones expresados por la OIT durante la etapa preparatoria. En la Declaración, los Jefes de Estado y de Gobierno adoptaron diez compromisos. Todos ellos interesan a la OIT, pero el tercero de ellos reviste para la Organización una importancia particular, ya que con arreglo al mismo las naciones del mundo se comprometen a promover <<el objetivo del pleno empleo como prioridad básica de nuestras políticas económicas y sociales>> y a <<dar a la creación de empleo (...) un lugar central en las estrategias y políticas de los gobiernos, con pleno respeto de los derechos de los trabajadores, y con participación de los empleadores, los trabajadores y sus respectivas organizaciones (...)>>. De conformidad con este compromiso, en la Cumbre también se propuso <<alcanzar el objetivo de velar por la existencia de buenos puestos de trabajo y salvaguardar los derechos e intereses básicos de los trabajadores, y, con tal fin, promover la observancia de los convenios pertinentes de la Organización Internacional del Trabajo, incluidos los que tratan de la prohibición del trabajo forzoso y el trabajo infantil, la libertad de asociación, el derecho de sindicación y de negociación colectiva y el principio de la no discriminación>>. Las políticas y programas que se necesitan para cumplir estos objetivos se enuncian con cierto detalle en un Programa de Acción de carácter global que, entre muchos otros extremos, prevé el fomento del <<papel de la OIT, en particular en lo relativo a la elevación del nivel de empleo y la calidad del trabajo>>. Asimismo, se especifica que debe pedirse a la OIT, <<que por su mandato, estructura tripartita y experiencia tiene un papel especial que desempeñar en materia de empleo y desarrollo social, que contribuya a la aplicación del Programa de Acción>>.

En su 264.a reunión (noviembre de 1995), el Consejo de Administración discutió las medidas que habían de tomarse con vistas al seguimiento a la Cumbre. Se acordó que la Oficina fortalecería su diálogo y cooperación con las instituciones de Bretton Woods en la esfera del empleo. Asimismo, había de llevar a cabo una serie de exámenes completos de las políticas de empleo nacionales, cuyas modalidades se discutirían en la reunión de 1996 de la Comisión de Empleo y Política Social del Consejo de Administración.

Estrategias de empleo

Si los Estados Miembros quieren conseguir un desarrollo duradero que redunde en beneficio de todos los estratos de la población, es indispensable que definan y adopten estrategias de empleo racionales en las que se tenga plenamente en cuenta la totalidad de los factores externos e internos que afectan al empleo y al desarrollo. Ahora bien, muchos mandantes carecen de la capacidad analítica e institucional necesaria para elaborar políticas que permitan estimular el empleo y disminuir las desigualdades en materia de ingresos, y ello en un contexto de liberalización y de integración mundial, de transferencia de tecnología y de mayor conciencia de los problemas medioambientales. Así pues, el objetivo que se persigue con las actividades que la OIT desarrolla en este terreno es incrementar la capacidad de los mandantes para formular y poner en ejecución estrategias y políticas de empleo de carácter global. Con vistas a cumplir ese objetivo, la OIT sigue proporcionando orientación y asistencia a sus mandantes, elaborando un marco normativo idóneo e impulsando la celebración de un diálogo a escala internacional con el fin de ejercer una influencia en las políticas de la comunidad internacional.

Las actividades de la OIT en el plano internacional, señaladamente en el contexto de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social y de su diálogo con las instituciones de Bretton Woods, actividades cuya finalidad consiste en velar por que se dedique una atención adecuada a las cuestiones sociales y relativas al empleo, se vieron facilitadas gracias a la elaboración de una serie de estudios sobre las tendencias y métodos internacionales relativos a la lucha contra el desempleo. Estos estudios versaron sobre los siguientes temas: los efectos de la movilidad del capital sobre el empleo(1); los cambios en la composición de la producción y el empleo examinados por sector y su viabilidad en el marco del ajuste(2); las lecciones que en materia de planes de integración regional pueden extraerse de la experiencia de la Unión Europea; los efectos sociales del reforzamiento de las relaciones económicas en Asia oriental; la modificación de las características de la producción manufacturera mundial, y la relación entre las inversiones extranjeras directas en los países en desarrollo y la reubicación de las industrias contaminantes.

Se realizaron estudios sobre política económica y empleo a nivel regional con vistas a proporcionar a los mandantes orientación en cuanto a la forma en que la política macroeconómica puede contribuir al crecimiento del empleo en un mundo interdependiente(3). En estos estudios se examinó la situación en América Latina y el Caribe, Asia meridional, Asia sudoriental, el Oriente Medio y Africa septentrional, el Africa subsahariana, los países de la OCDE y los de Europa oriental y central. La mayoría de los estudios hicieron hincapié en la necesidad de coordinar las políticas macroeconómicas y las relativas al mercado de trabajo. En ellos se demostró que la principal exigencia que se impone a las políticas macroeconómicas consiste en velar por la estabilidad de los precios, y caso de resultar imposible, en ajustar los tipos de cambio para no perder competitividad. Sin embargo, pusieron de relieve que es indispensable que las políticas relativas al mercado de trabajo prevean el mantenimiento de una relación duradera entre el crecimiento real de los salarios y la productividad de la mano de obra, recurriendo para ello a instituciones del mercado de trabajo que sean aceptables desde el punto de vista social.

Los problemas del desempleo están relacionados con los cambios que se registran en la distribución sectorial del empleo, como son la regresión de la agricultura y el agrandamiento del sector de los servicios. Se efectuó un análisis de los cambios de carácter sectorial habidos en el empleo a lo largo de los últimos 50 años, a modo de guía para comprender este proceso y orientar de manera adecuada las medidas normativas que procede adoptar a tal efecto. Ese análisis mostró que si el empleo en el sector manufacturero está disminuyendo en los países industrializados, en cambio está en aumento en muchos países en desarrollo, y que dentro del sector manufacturero las industrias mecánicas han incrementado su proporción en el empleo total. Además, es muy posible que una de las razones del desplazamiento del empleo se deba a la subcontratación de actividades de las empresas <<manufactureras>> a las empresas <<de servicios>>(4). En diferentes reuniones sectoriales celebradas en el bienio 1994-1995 se examinaron las características concretas de las tendencias del empleo y los cambios de los requisitos en materia de calificaciones que se han registrado en las industrias mecánicas, los ferrocarriles, la industria del vestido y las industrias químicas(5). Las conclusiones adoptadas por estas reuniones muestran que a escala tripartita hay un acuerdo general en cuanto a las políticas generales que, por lo que respecta al empleo, la formación, la organización del trabajo, la redistribución de personal, la separación de la industria y asuntos análogos, conviene aplicar a la nueva situación en determinadas industrias(6).

Las conclusiones a que se llegó en estos estudios y las recomendaciones que al respecto se formularon fueron transmitidas a los mandantes por medio de servicios consultivos cuyo objeto es incrementar sus conocimientos y comprensión de los contextos nacionales y mundial en la medida en que repercuten en las estrategias y políticas relativas al empleo. Entre otras cosas, dichos servicios consistieron en el suministro de asistencia en lo tocante a la formulación de propuestas para mitigar la pobreza y para elaborar políticas y programas de creación de empleos. En una serie de países, entre los que cabe citar a la Argentina, Colombia, Gabón, Indonesia, Lesotho, Madagascar, Namibia y Papua Nueva Guinea, también se llevaron a cabo actividades de cooperación técnica encaminadas a incrementar las capacidades de esos países en los ámbitos de la orientación del mercado de trabajo y de la compilación de informaciones sobre ese mercado, con miras a proporcionarles una base mejor para formular y ejecutar sus políticas.

Las políticas y medidas de ajuste estructural siguieron siendo un importante elemento de las políticas nacionales de muchos Estados Miembros a lo largo del bienio que se examina. En varios estudios monográficos dedicados a distintos países se analizaron los efectos que estas políticas y medidas tienen en las estrategias relativas al empleo. El objetivo que se perseguía era que sirvieran de base a los servicios consultivos de carácter normativo. En Barbados se llevó a cabo un examen sobre la manera en que las políticas fiscales racionales pueden redundar tanto en la estabilización como en la creación de empleos(7). Otros estudios realizados en Guyana y Jamaica, la India, México y Colombia, República Unida de Tanzanía, Zambia y Zimbabwe se centraron en los temas de la reforma de las políticas y la mitigación de la pobreza. En ellos se analizaron las características de los pobres y se procuró definir por medio de qué medidas concretas se les podría proporcionar una asistencia directa. Se llegó a la conclusión de que, si bien es un hecho que los programas de reforma estructural pueden servir para mitigar la pobreza merced a la elevación de la tasa de crecimiento económico y al incremento de la demanda de bienes y servicios producidos por los pobres, en el mejor de los casos sólo pueden contribuir a reducir los niveles de pobreza de manera indirecta y a largo plazo. Los estudios también recalcaron que, para ser eficaces, los programas de lucha contra la pobreza habían de planificarse cuidadosamente y dirigirse a las poblaciones necesitadas(8).

Una de las conclusiones a que se llegó mediante el proyecto interdepartamental sobre empleo y ajuste estructural que se ejecutó durante el bienio 1992-1993 es que, en muchos países, a la hora de formular las políticas de empleo y de ajuste, los copartícipes sociales no aportan su participación o lo hacen de manera insuficiente. A efectos de hallar un método que permitiese subsanar esta carencia, se llevó a cabo en Kenya, República Unida de Tanzanía, Uganda, Zambia y Zimbabwe una investigación en la que colaboraron organizaciones de trabajadores y de empleadores. A raíz de esa investigación se llegó a la conclusión de que los principales motivos de la falta de consulta acerca de las políticas de ajuste y de empleo radicaban en una falta de capacidad técnica de los sindicatos y en el hecho de que los gobiernos no estaban familiarizados con las estructuras de la consulta tripartita y con el marco en el que ésta debía de desenvolverse. Se organizaron diversos seminarios con los gobiernos y los copartícipes sociales para mejorar su conocimiento de estos asuntos y recomendar soluciones prácticas basadas en el robustecimiento de las capacidades de las organizaciones de trabajadores y de empleadores.

Muchos Estados Miembros tienen que tomar decisiones sumamente importantes sobre las medidas de ajuste estructural, incluidos los programas de privatización, cuando se proponen mejorar la eficacia de los servicios públicos sin incrementar la pobreza y las tensiones sociales. Se hizo una serie de análisis sobre las repercusiones que tienen el ajuste estructural, el desarrollo de los recursos humanos y otras medidas en los servicios públicos del Africa subsahariana y de varios países africanos y en los servicios de educación(9). A este respecto se proporcionó a Malí asesoramiento sobre la reorganización del sector público y a Mauricio sobre la administración del servicio civil, y el Centro de Turín organizó programas regionales de formación para las administraciones públicas de los países africanos de expresión francesa, inglesa y portuguesa. También se prestó una asistencia de este tipo a los servicios de educación y formación de diversos países africanos de expresión inglesa.

En lo que atañe a la concepción y evaluación de políticas eficaces del mercado de trabajo es de capital importancia comprender perfectamente cómo se crean, conservan o destruyen los empleos. Un medio de carácter innovador de lograrlo consiste en recopilar informaciones relativas a las empresas para poder examinar cómo se fomentan y conservan los empleos. La OIT está a la vanguardia en lo que refiere a la utilización de este método merced a las encuestas que ha realizado en 14 países sobre la flexibilidad de la mano de obra en las empresas. Durante el bienio que se examina, esta labor sirvió de base para proporcionar asistencia en diferentes países. A este respecto cabe citar el ejemplo de la República de Sudáfrica, donde la OIT inició un estudio global sobre la evolución del mercado de trabajo con el fin de asistir a la Comisión Presidencial sobre la Política del Mercado de Trabajo. Otro ejemplo es el de China, país en que se organizaron varios seminarios de carácter normativo, se realizaron investigaciones sobre importantes cuestiones relacionadas con el mercado de trabajo y se compilaron y analizaron informaciones. Una encuesta sobre 300 empresas de las cinco ciudades mayores de ese país puso de relieve los resultados deficientes alcanzados por las empresas de propiedad estatal, la concentración del empleo en las grandes empresas y las posibilidades no explotadas de las pequeñas y medianas empresas. Asimismo, proporcionó más pruebas sobre el problema cada vez mayor que presentan los excedentes de mano de obra en el sector industrial urbano, e indicó las reformas que en materia de política cuentan con la preferencia de las empresas, incluidas la asistencia del Estado en la esfera de la redistribución de personal y en el establecimiento de vínculos más estrechos entre las reformas del mercado de trabajo y las reformas de los servicios sociales y del sistema de seguridad social. Los resultados de la encuesta se examinaron en profundidad a escala internacional y nacional y sirvieron de base para promulgar disposiciones legislativas sobre el fomento del empleo.

Estadísticas del trabajo

Las estadísticas del trabajo tratan de cuestiones delicadas y de candente interés, como el empleo y el desempleo, los salarios, el tiempo de trabajo, los costos de la mano de obra y los precios e ingresos, todas las cuales revisten una importancia capital en la vida de la población mundial. En efecto, es indispensable disponer de estadísticas fidedignas que sirvan de punto de apoyo para la concepción y orientación eficaz de las decisiones políticas que se adopten con respecto a todas estas esferas, y que proporcionen una sólida base para el diálogo social y la negociación colectiva. Ahora bien, dada la coyuntura actual de mundialización de la economía, es imprescindible que las estadísticas del trabajo sean comparables en el plano internacional. De ahí que la actividad estadística de la OIT se oriente hacia la elaboración de normas internacionales en la materia, la prestación de asistencia a los países para que puedan aplicar estas normas y confeccionar estadísticas del trabajo útiles, fiables y comparables, y el suministro a los usuarios del mundo entero de las estadísticas del trabajo más importantes sobre el mayor número posible de países. Esta labor se cimenta en la continua elaboración de pautas relativas a las estadísticas del trabajo, que cuentan con la aprobación internacional y se encuadran en las disposiciones del Convenio (núm. 160) y de la Recomendación (núm. 170) sobre estadísticas del trabajo, 1985. Estas pautas detalladas se presentan en forma de resoluciones, que a lo largo de los años adoptan las Conferencias Internacionales de Estadísticos del Trabajo (CIET).

En 1994 y 1995, la labor de preparación de las normas estadísticas se centró en el seguimiento de las recomendaciones de la decimoquinta CIET y en los preparativos de la decimosexta CIET. Un destacado aspecto de esta labor consistió en revisar las normas internacionales existentes para la medición del subempleo. A tales efectos, se elaboró una nueva definición de subempleo, que supera muchas de las limitaciones conceptuales y prácticas de la definición anterior, y que puede aplicarse mediante los métodos de medición convencionales. Esta definición consta en un informe que se envió a varios expertos con el fin de recabar sus comentarios al respecto, y que será presentado a una reunión de expertos prevista para comienzos del próximo bienio.

En el recuadro siguiente se describe la labor que la OIT está realizando para definir metodologías estadísticas que permitan medir el trabajo infantil. Los trabajos de compilación de las estadísticas del sector no estructurado se reseñan en la sección de este capítulo dedicada a dicho sector. La Clasificación Internacional Uniforme de Ocupaciones (CIUO) ofrece una base para compilar estadísticas comparables en el plano internacional, desglosadas por ocupaciones y por sectores. La última versión de la Clasificación, la CIUO-88, está hoy en uso en unos 50 países, en los cuales se la tomó o se la está tomando como modelo para elaborar una clasificación nacional de las ocupaciones. Muchos otros países se valen de la versión anterior, la CIUO-68. En el transcurso del bienio se respaldaron los esfuerzos que despliega la Oficina Estadística de las Comunidades Europeas (EUROSTAT) con el fin de adoptar una clasificación de ocupaciones común para los países de la Unión Europea, así como las actividades que lleva a cabo con el fin de preparar nuevas clasificaciones de las ocupaciones en los países que se hallan abocados a la transición a una economía de mercado. Se prestó asimismo asistencia a la Secretaría de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) con vistas a la preparación de una clasificación de ocupaciones común para los Estados miembros y de uso en los mismos. En noviembre de 1995 se organizó en Moscú un curso práctico sobre la clasificación de las ocupaciones, en el que se proporcionó más apoyo a los funcionarios encargados de su aplicación en estos países.

Desarrollo de la compilación de estadísticas sobre el trabajo infantil

Es indispensable que los Estados Miembros estén en condiciones de recopilar información estadística fidedigna sobre distintos aspectos del trabajo infantil para poder elaborar estrategias y programas eficaces que les permitan combatir el problema. Ahora bien, tras la primera investigación sobre la existencia y calidad de la información estadística relativa a los niños que trabajan que se llevó a cabo en más de doscientos países y territorios se descubrió que, en la mayoría de los casos, no se dispone de este tipo de información. Incluso cuando el país sí cuenta con estadísticas oficiales, suelen adolecer de varias deficiencias.

La principal razón que explica la penuria o incluso la carencia absoluta de estadísticas del trabajo infantil es la falta de una metodología de encuesta apropiada y la incapacidad para determinar con exactitud los conceptos, las definiciones y las clasificaciones de los factores y las variables correspondientes. Siendo así, fue menester definir principios metodológicos especiales para cuantificar el trabajo infantil en todas sus formas. Para aplicar estos principios se utilizaron técnicas de muestreo entre los hogares, los empleadores, los niños de la calle, las aldeas y los pueblos y ciudades. Se prestó asistencia a las oficinas nacionales de estadísticas de Ghana, India, Indonesia y Senegal para que pusieran estos métodos a prueba por medio de encuestas. Estos trabajos confirmaron que muchísimos niños trabajan en actividades ajenas a las tareas escolares1.

Los resultados de las encuestas experimentales y las enseñanzas extraídas fueron examinados en un seminario interregional al que concurrieron estadísticos, especialistas en trabajo infantil y los directores de los equipos que se habían encargado de realizar la encuesta en los cuatro países mencionados. Las conclusiones y recomendaciones del seminario se publicaron en un manual en el que se presentaban pautas detalladas de carácter técnico para ayudar a los estadísticos nacionales a aplicar la metodología. Esto les permitiría recopilar información fidedigna y pormenorizada sobre el trabajo infantil, ya sea incorporando un módulo sobre el trabajo infantil en un programa nacional de encuesta en curso, o bien mediante investigaciones específicas sobre el trabajo infantil que deberían realizarse en forma periódica2.

A lo largo del bienio se prestó a Bangladesh, Filipinas, Indonesia, Nepal, Pakistán, Tailandia y Turquía asistencia respecto de la aplicación de este principio metodológico y de la realización de encuestas de muestreo sobre el trabajo infantil. Se elaboraron asimismo instrumentos para realizar una encuesta sobre el trabajo infantil en las industrias manufactureras de los países de Asia sudoriental y, más concretamente, en Filipinas, Indonesia y Tailandia. A lo anterior cabe añadir que se confeccionó una base de datos especial (CHILDSTA), que se está actualizando con la información recabada en varias encuestas.

1 Child labour surveys: Results of methodological experiments in four countries, 1992-1993, 1996 (de próxima aparición).

2 Surveys of child labour and activities of children: An ILO manual on concepts, methods and procedures (en preparación).

Se prestó asistencia técnica a los Estados Miembros bajo distintas formas y con relación a los diferentes campos que abarcan las estadísticas del trabajo. Unos 30 países recibieron asesoramiento técnico para la confección de estadísticas del trabajo. En Azerbaiyán, Turquía y los Territorios Ocupados se emprendieron proyectos de cooperación técnica cuya finalidad era contribuir al establecimiento de sistemas nacionales de compilación de estadísticas del trabajo. En Belarús se organizó una conferencia sobre la reestructuración de las estadísticas del trabajo en los países que se hallan en proceso de transición hacia una economía de mercado, para ayudarles en esta etapa de cambio. Los participantes de esta conferencia examinaron la labor realizada y proyectaron la que aún quedaba por hacer para elaborar unas estadísticas sobre el mercado de trabajo fidedignas y homogéneas, que sirvieran de base para la definición de las políticas y permitieran atender las necesidades en materia de información de los países en transición. Además, se publicaron tres manuales estadísticos en ruso para que sirvieran de orientación a los países de la CEI.

La OIT siguió cumpliendo una importante función en lo tocante a la divulgación de estadísticas sobre asuntos relacionados con la esfera laboral de un gran número de países, estadísticas que son una autoridad en la materia y permiten establecer comparaciones en el plano internacional. Se publicaron las ediciones del Anuario de Estadísticas del Trabajo correspondientes a 1994 y 1995, que se vendieron, al igual que las anteriores, junto con un volumen de la serie Fuentes y métodos: Estadísticas del trabajo. La primera edición del volumen 6, Encuestas de ingresos y gastos de los hogares, se vendió junto con el volumen del Anuario correspondiente a 1994, y la segunda edición ampliada del volumen 2, Empleo, salarios, horas de trabajo y costo de la mano de obra (encuestas de establecimientos), se vendió junto con el volumen del Anuario correspondiente a 1995. En los números trimestrales del Boletín de Estadísticas del Trabajo siguieron publicándose cuadros estadísticos actualizados, información metodológica y notas sobre una amplia variedad de estadísticas del trabajo. En dos suplementos especiales del Boletín se publicaron los resultados de 1993 y 1994 de la Encuesta de octubre sobre salarios y horas de trabajo por ocupación y precios de artículos alimenticios. En 1995 también salió a luz una nueva edición de las Estadísticas de ingresos y gastos de los hogares, núm. 4, 1979-1991, que contiene información sobre 82 países(10). Esta última es una publicación única en su género por cuanto reúne amplia información de carácter internacional sobre las fuentes y la distribución de los ingresos de los hogares, así como sobre los esquemas de los gastos de consumo de los hogares en función del monto de los ingresos y de los gastos. En tal sentido, se reconoce en forma general que esta publicación constituye una valiosa fuente de datos estadísticos para los estudios sobre la distribución de los ingresos y los niveles de vida.

Instituto Internacional de Estudios Laborales

El Instituto Internacional de Estudios Laborales cumple una triple misión de apoyo de las actividades de la Organización, a saber: abre nuevas perspectivas para la labor de la OIT, fomenta los intercambios entre los mandantes de la Organización y los círculos universitarios, y actúa como servicio de educación por intermedio del cual las autoridades ejecutivas pueden adquirir un cabal conocimiento de los procesos de diálogo tripartito y de formulación de las políticas. Durante el período que se examina, los programas del Instituto siguieron aplicándose mediante la red de investigación, la organización de tribunas sobre política social, las actividades educativas y las destinadas al robustecimiento de las capacidades nacionales, además de la divulgación de información.

El Instituto centra sus actividades en el estudio de la forma en que evolucionan las relaciones entre las instituciones laborales, la organización de la producción y el desarrollo económico. En el transcurso del bienio se examinó este tema central desde cuatro ángulos distintos: la pobreza y la exclusión social, la igualdad de las trabajadoras, la interdependencia económica y las normas del trabajo. La labor que se llevó a cabo en materia de exclusión social versó fundamentalmente sobre la interrelación existente entre la pobreza, el empleo y la integración social. Tomándose como punto de partida los resultados de un coloquio sobre las nuevas formas de abordar el análisis de la pobreza y las políticas pertinentes(11), así como las conclusiones de un estudio comparado sobre la exclusión social que se llevó a cabo en varios países y subregiones(12), se elaboró un concepto de exclusión social en el que se destaca la importancia que tienen para el diálogo social las instituciones en que participa la población, y se puso de relieve el papel que potencialmente podrían desempeñar los mandantes tripartitos de la OIT para velar por la cohesión de la sociedad civil. Utilizado hasta ahora sobre todo en el debate político que se mantiene en Europa occidental, el concepto de exclusión social se definió con el fin de integrarlo en la concepción de las políticas de lucha contra la pobreza en una amplia variedad de entornos nacionales, incluidos los países en desarrollo y los que se hallan abocados a la transición a una economía de mercado. Esta forma de proceder prepara el terreno para la aplicación de las políticas fundadas en la participación de la ciudadanía, mediante las cuales se pretende que los grupos desfavorecidos dejen de ser receptores pasivos de la asistencia social para convertirse en agentes activos de la sociedad y de la economía. Como corolario de estas medidas se preparó una publicación sobre la exclusión social(13), que pudo examinarse en un coloquio internacional celebrado conjuntamente con la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social. Además, se organizaron dos seminarios regionales en Asia y América Latina y un curso práctico nacional en Chile, con la finalidad de analizar la utilidad de este concepto para los responsables nacionales.

Uno de los aspectos de la labor realizada por el Instituto a lo largo del bienio consistió en aumentar la eficacia de las intervenciones políticas en materia de empleo en Africa. Para tales efectos, recopiló y evaluó información sobre el funcionamiento de los mercados de trabajo africanos, y publicó dos obras en las que se examina la naturaleza de las instituciones que deciden la forma en que se moviliza, utiliza y remunera la mano de obra en una selección de países del Africa subsahariana. La primera de esas obras, que versa sobre los mercados de trabajo en Africa(14), se basa en tres estudios de los efectos que tienen los programas de ajuste estructural en los mercados de trabajo y, más concretamente, en las posibilidades de empleo, el nivel y configuración del mismo y el grado de extensión de la pobreza. En dicha publicación se ponen de relieve diversos factores que tienen una importancia capital a la hora de diseñar políticas más eficaces de lucha contra la pobreza urbana. Entre tales factores cabe destacar la aplicación de un método más pragmático en la ejecución de los programas de ajuste estructural, el replanteamiento de las políticas actuales de promoción del empleo por cuenta propia, la reorganización de las instituciones vinculadas con el aprendizaje y la definición de nuevas políticas en materia de educación y formación. Se hizo también una evaluación de la eficacia de la reglamentación oficial relativa al mercado de trabajo en los sectores no estructurados donde imperan los valores culturales tradicionales. En la segunda obra, dedicada al estudio de los mercados de trabajo urbanos y la pobreza en Africa(15), se examina la relación existente entre la pobreza y los mecanismos del mercado de trabajo en seis países del Africa subsahariana. En dicha publicación se sugiere que, puesto que los programas de ajuste estructural repercuten en la movilidad de la mano de obra, impulsándola hacia el sector no estructurado, es indispensable orientar específicamente la acción hacia los grupos más pobres y adoptar, entre otras cosas, unas políticas destinadas a fomentar las posibilidades de formación. Deberían definirse políticas apropiadas para promover la microempresa y desarrollar el espíritu empresarial, y diseñarse nuevas medidas para prestar asistencia a los trabajadores por cuenta propia.

Las inversiones extranjeras directas y los cambios en la organización de la producción están creando interrelaciones cada vez más estrechas entre los mercados de trabajo de las diferentes partes del mundo. En enero de 1995 se organizó en Bangkok un foro para ayudar a las empresas, los sindicatos y los gobiernos a definir las opciones en materia de política social en el contexto de una economía que se está mundializando rápidamente. Asistieron a dicho foro representantes de los mandantes tripartitos de la OIT y de los círculos universitarios. Con tal ocasión se examinó la forma en que las inversiones extranjeras directas y el comercio están enlazando a los países de Asia oriental y sudoriental en una división vertical del trabajo, y se estudiaron las estrategias que podrían aplicar estos países para atraer inversiones extranjeras directas y respaldar su participación en los mercados regionales e internacionales en las mejores condiciones posibles para el empleo y el desarrollo económico. Se creó una red de investigación compuesta por universitarios de América del Norte y Europa, cuya misión es explorar los modelos actuales de organización de la producción transfronteriza por medio de múltiples empresas, y definir estrategias de desarrollo económico local que combinen la presencia en los mercados internacionales con la existencia de puestos de trabajo idóneos y sostenibles y la apertura potencial a la economía local. Cabe esperar que la información obtenida mediante este proyecto sirva para definir las políticas sociales e industriales que más ayuden a los países a implantarse en los mercados mundiales.

En 1994 y 1995 se celebraron sendos cursos para becarios de habla española e inglesa, respectivamente, sobre las políticas de mercado de trabajo activas. Los 41 funcionarios procedentes de los ministerios de trabajo y de las organizaciones de empleadores y de trabajadores que concurrieron a estos cursos encontraron en ellos una tribuna para el diálogo, en la que se divulgó información sobre la OIT, sus programas y sus medios de acción tripartitos para futuros responsables nacionales encargados de la esfera laboral.

Políticas y programas para el desarrollo

Una de las contribuciones más directas que la OIT puede aportar como medida de lucha contra la pobreza es el suministro de asistencia para la concepción y ejecución de estrategias idóneas, basadas en la creación de empleos y la aplicación de las normas del trabajo. Esta asistencia siguió prestándose en forma de servicios consultivos en materia de políticas y programas de creación de puestos de trabajo y de mitigación de la pobreza, así como mediante la concepción y realización de programas de desarrollo generadores de abundante empleo, en especial en las zonas rurales. Se realizaron actividades de cooperación técnica para apoyar a los grupos vulnerables de la población y se prestó asistencia a los mandantes para la concepción de las políticas demográficas.

En este contexto, unos 30 Estados Miembros recibieron asistencia técnica a lo largo del bienio. Por medio de estas actividades se pretendía fundamentalmente influir en las políticas de inversión para potenciar al máximo su capacidad de creación de empleos y fortalecer la capacidad del sector privado para generar empleos y reducir la pobreza. Se emprendieron proyectos experimentales y se impartió formación a funcionarios públicos, técnicos y empresarios para mostrarles la manera como se pueden realizar proyectos de inversión eficaces y a costo conveniente en los sectores de la infraestructura y la construcción, utilizando un elevado coeficiente de mano de obra. Como parte de estas actividades, se fortalecieron los lazos existentes entre las políticas de inversiones y de empleo y el desarrollo del sector privado. Este planteamiento ofrece la posibilidad de que se promuevan las normas internacionales del trabajo pertinentes en los sistemas y procedimientos contractuales, al aplicarse en ellos los criterios apropiados y al imponerse los requisitos procedentes en materia de política social. Entre las normas pertinentes cabe citar las relacionadas con la edad mínima, la no discriminación, los salarios mínimos y la protección de los accidentes del trabajo.

Los principios y objetivos políticos que animaron estas actividades se propagaron también en diversos seminarios, series de directrices(16), obras conceptuales(17) y materiales didácticos(18). Se organizaron seminarios tripartitos sobre las políticas de inversión con alto coeficiente de empleos y sobre las normas del trabajo, uno de ellos en Madrás, para ocho países de la India meridional, y otro en Harare, para nueve países del Africa meridional. En enero de 1995 se celebró otro seminario dirigido a especialistas y empresarios interesados en desarrollar los métodos de trabajo que requieren gran abundancia de mano de obra en el sector vial de los países del Africa subsahariana(19). Aprovechando la experiencia acumulada en Uganda, Camboya y Mozambique(20), se elaboraron directrices sobre la forma de aplicar los programas de obras públicas con alto coeficiente de empleos, con miras a la reintegración de los soldados desmovilizados en la vida civil. Estas directrices, que se examinaron y volvieron a definir en la reunión de expertos que se convocó en Harare, en 1995, muestran la forma cómo la planificación y la aplicación de programas de obras públicas que requieren mucha mano de obra pueden aportar una importante contribución en el proceso de reconstrucción nacional, así como en la reintegración de los soldados desmovilizados, por cuanto permiten combinar la creación de puestos de trabajo en gran escala, la rehabilitación de la infraestructura dañada y el robustecimiento de las capacidades nacionales. En las direc-trices se toma en consideración la situación en que se encuentran las zonas en las que se vivieron conflictos armados, y que se caracteriza por la falta de seguridad debida a la presencia de minas terrestres, la destrucción de la infraestructura y la insuficiente capacidad institucional en las áreas en las que se aplicó el proyecto.

Programas de obras públicas con alto coeficiente de empleos en la República Unida de Tanzanía

La falta de una red de carreteras transitable es un grave impedimento para el desarrollo. Comprendiéndolo así, los gobiernos de los países en desarrollo y los donantes han pensado que la construcción de carreteras es una cuestión que debe ocupar un lugar destacado de la lista de prioridades. Ahora bien, existe el peligro de que los países no obtengan la totalidad de los beneficios que podrían redituar sus inversiones, sobre todo en lo que a creación de empleos se refiere, si recurren a contratistas internacionales que utilizan técnicas y materiales de construcción mal adaptados a las operaciones de mantenimiento que deberán llevarse a cabo posteriormente con medios locales.

La OIT está fomentando en varios países africanos y asiáticos la utilización de técnicas que generan abundante empleo. Entre estos países figuran Ghana, Lesotho, Madagascar, la República Unida de Tanzanía, Zimbabwe, Camboya, Indonesia y Nepal.

En la República Unida de Tanzanía se están invirtiendo unos 900 millones de dólares facilitados por donantes para efectuar extensos trabajos de rehabilitación y conservación de la red de carreteras, en el marco del Proyecto Vial Integrado del Gobierno. Por su lado, la OIT ha prestado asistencia en la aplicación de métodos que requieren alta densidad de mano de obra, en el marco de un proyecto de tres años de duración. Como parte de esta asistencia, se elaboraron y adaptaron a las condiciones locales algunas técnicas de construcción y conservación de carreteras que requieren abundante mano de obra, se hicieron demostraciones de estas técnicas, se dispensó formación y se prestaron servicios de asesoramiento a las organizaciones del país, en especial al Consejo Nacional de la Construcción, sobre la forma de institucionalizar la utilización de técnicas en las que se hace un uso intensivo de la mano de obra. El punto fuerte de la asistencia es la formación que se imparte a lo largo de seis meses, como parte de la cual se firman contratos de prueba con 30 empresas que se comprometen a emplear hasta 200 trabajadores como máximo.

De la experiencia obtenida en la realización de proyectos similares se infiere que la aplicación de estas técnicas en sustitución de los métodos tradicionales basados en la maquinaria incrementa el volumen del empleo en más del 300 por ciento por kilómetro de carretera, reduce los gastos en el 10 por ciento, más o menos, y permite economizar aproximadamente el 50 por ciento del costo de las operaciones en divisas. Además, el trabajo realizado es de una calidad perfectamente comparable. En la República Unida de Tanzanía dio comienzo también un nuevo proyecto de rehabilitación de la infraestructura rural y urbana, que está concebido para utilizar principalmente métodos que requieren mucha mano de obra. Se espera que en el marco de estos dos proyectos, sometidos a una vigilancia continua, se crearán anualmente, a corto plazo, unos 50.000 años de trabajo.

El hecho de que la OIT participe en la adopción de técnicas generadoras de abundante empleo en los distintos países le da también la oportunidad de introducir paulatinamente las normas del trabajo pertinentes, como, por ejemplo, las relativas a los salarios, la edad mínima, las condiciones de trabajo y la no discriminación, haciendo constar referencias a las mismas en las cláusulas de los contratos, y concienciando al respecto a los participantes de los cursos de formación. Esta acción tuvo el efecto de mejorar el nivel de capacitación empresarial, administrativa y técnica de los empresarios, y de generar oportunidades de obtención de ingresos para hombres y mujeres, en su mayoría de las zonas rurales.

Para que los programas y las políticas mediante los cuales se lucha por mitigar la pobreza puedan orientarse con exactitud y eficacia es indispensable que estén basados en informaciones fidedignas. A lo largo del bienio prosiguieron las actividades encaminadas a mejorar las herramientas que permiten ejercer una vigilancia de la pobreza. Se actualizó y amplió el compendio de información detallada de la OIT sobre el grado de extensión de la pobreza en los países en desarrollo, con el fin de incorporar las estadísticas de la pobreza en los países industrializados y en los países en proceso de transición económica, así como la información relativa a la distribución de los ingresos en todos los tipos de países(21). Tomándose esta información como elemento de base, se procedió al examen de las tendencias evolutivas de la pobreza y la desigualdad en los países en desarrollo(22). Los resultados de este examen dieron a entender que, si bien era probable que en los años siguientes se comprimiera el grado de extensión general de la pobreza en las regiones en desarrollo, todo indicaba que en el Africa subsahariana aumentaría el número de pobres. Este examen reveló también que, si bien hasta entonces la pobreza había predominado en las zonas rurales más que en las urbanas, era posible que esa asimetría desapareciese en el futuro.

Para extraer el fundamento teórico de las actividades que la OIT ha llevado a cabo durante largos años con respecto a la mitigación de la pobreza y asegurarse de que su quehacer se adapta plenamente a las tendencias y los acontecimientos actuales, se emprendieron varios estudios con el fin de conocer las causas del éxito o del fracaso de las políticas, los programas y los proyectos destinados a luchar contra la pobreza. Una vez concluida la evaluación de muchos de estos proyectos y programas, se examinaron los programas de lucha contra la pobreza que habían tenido éxito y se formularon recomendaciones al respecto(23). A raíz de algunas experiencias hechas recientemente en América Latina se puso de relieve la necesidad de que las políticas garanticen el crecimiento económico viable y refuercen la interrelación existente entre dicho crecimiento y la reducción de la pobreza(24). En un estudio sobre cuestiones relacionadas con la pobreza rural en Asia se indicaban las enseñanzas que los países de Asia meridional habían extraído de la experiencia en materia de desarrollo hecha en Asia oriental(25), incluida la necesidad de que los grupos beneficiarios participen en la tarea de definir la orientación que ha de darse a la acción.

Partiendo de la base de que todo progreso ha de sustentarse en un fundamento político que respalde la reforma, se realizó un estudio sobre el modo de constituir grupos de apoyo de las estrategias de lucha contra la pobreza(26). Se examinó en dicho estudio la manera de crear coaliciones y alianzas para promover la acción social, así como de movilizar y organizar el apoyo a las políticas sociales. En otro estudio se analizaron las consecuencias que tiene para el sector rural el paso de unas estrategias de desarrollo patrocinadas por el Estado a otras orientadas al mercado, y la creciente integración de la economía mundial(27). Se ponía además de manifiesto el renovado interés que suscitan las políticas de desarrollo rural y se destacaba la importancia de la participación popular y del fomento del sector no agrícola. Por último, pasando al plano regional, se examinaron las características especiales de las economías y las estructuras familiares de Africa, con el fin de explicar las razones por las cuales los programas de ajuste y las reformas de los precios no bastaron para transferir los recursos de las zonas urbanas a las zonas rurales ni de los cultivos alimentarios a los cultivos para la exportación(28). Según los resultados de este examen, los programas de ajuste están circunscribiendo a los países africanos a su papel de abastecedores de productos básicos, cuyos precios están en constante baja. Es, pues, indispensable adoptar una visión mucho más amplia del papel que ha de desempeñar la política económica para que los países africanos puedan volver a subirse al tren del desarrollo, y no sólo al del crecimiento, lo que implica que sus economías deben diversificarse e industrializarse, en vez de dedicarse exclusivamente a la agricultura y a la producción de cultivos para la exportación.

La evolución tecnológica es otro importante factor que deben tener en cuenta los responsables nacionales. Así pues, se emprendieron trabajos sobre las repercusiones de las nuevas técnicas en los sectores agrícola e industrial. Según pruebas recogidas en América Latina, la producción de sucedáneos en los países adelantados constituye una amenaza para los puestos de trabajo y los ingresos de los pobres de las zonas rurales. En el informe pertinente se subrayaba la necesidad de adoptar medidas normativas que, al propiciar la diversificación de la agricultura y la variación de la producción, permitieran redistribuir en el sector de las exportaciones a los trabajadores que habían quedado cesantes en otros(29). En este sentido, la OIT realizó una encuesta entre los hogares sobre la adopción de las modernas técnicas agrícolas y de conservación de suelos, a raíz de la cual se llegó a la conclusión de que para seleccionar unas técnicas agrícolas respetuosas del medio ecológico era imperativamente necesario tener en cuenta las condiciones agrícolas locales. A título de ejemplo, en las mesetas superpobladas de Filipinas resultan adecuadas las técnicas de conservación de suelos que generan abundante empleo, mientras que en las regiones montañosas y poco pobladas de América Latina se necesitan métodos que no requieren un gran coeficiente de mano de obra, pues tal es la escasez de trabajadores que se están abandonando allí las prácticas de conservación de la tierra.

La pobreza y el desarrollo humano duradero son cuestiones que están íntimamente ligadas a las políticas demográficas. En el transcurso del bienio siguió prestándose asistencia a muchos países en desarrollo, en especial del Africa subsahariana, para apoyar la elaboración y aplicación de las políticas nacionales en materia de población. Entre las actividades destinadas a construir las capacidades nacionales cabe mencionar el suministro de apoyo a los programas de formación de carácter nacional y regional, en particular de Asia y Africa, y a la confección y divulgación de materiales didácticos, como las series de programas informáticos utilizados en la preparación de los cálculos sobre la población y la fuerza de trabajo. Se prestó asistencia a las organizaciones de empleadores y de trabajadores con el fin de que potenciaran su capacidad para llevar a cabo actividades de información y educación destinadas a propiciar el bienestar de los trabajadores y sus familias. En colaboración con la Organización de Unidad Sindical Africana (OUSA) se organizó en 1995 un curso práctico regional sobre la función de los sindicatos africanos en la formulación y aplicación de los programas nacionales para la población y el desarrollo. En todas estas actividades se fomentó la concienciación de la población con respecto a la problemática derivada de la diferencia de sexos y a las cuestiones relacionadas con la equidad.

Sector no estructurado

En los veinte últimos años la OIT ha cumplido una ingente labor de vanguardia con respecto al sector no estructurado, que ayudó mucho a entender mejor la naturaleza, las características y la extensión de este sector. El quehacer de la OIT en esta esfera se consagró sobre todo al empleo, a la formación y a la creación de empresas. Junto a la labor de fondo que prosiguió durante todo el bienio, la OIT inició también un proyecto interdepartamental cuyas actividades se centraron en las formas de proteger los derechos de los trabajadores y de los productores del sector no estructurado, de ampararlos progresivamente bajo la protección social y de mejorar las condiciones en que trabajan. Dado su carácter experimental, este proyecto fue realizado en tres ciudades, a saber, Bogotá, Dar es-Salaam y Manila. En cada una de estas ciudades se realizaron, en estrecha colaboración con los funcionarios municipales y los representantes de las partes interesadas, estudios que permitieran conocer mejor el sector no estructurado, aplicar programas destinados a experimentar nuevos métodos para mejorar las condiciones de dicho sector, organizar actividades con vistas a reunir un consenso sobre las necesidades del sector, y calibrar los medios para mejorar las condiciones de los trabajadores del sector no estructurado y las posibilidades de facilitar el ingreso de los empresarios de este sector al sector estructurado.

A comienzos del bienio se constituyó en cada una de las tres ciudades una comisión consultiva del proyecto encargada de mantener un diálogo continuo con el Ministerio de Trabajo, las autoridades municipales, los investigadores locales, las organizaciones de empleadores y de trabajadores y otras ONG interesadas, así como las asociaciones de productores del sector no estructurado. Fue importante el papel desempeñado por estos órganos, ya que reforzaron el empeño con que los actores sociales abordaron la elaboración de programas conjuntos, concebidos en función de la demanda. Al finalizar el bienio se organizaron en cada una de las tres ciudades seminarios para evaluar los progresos realizados y definir las medidas que permitirían repetir los proyectos experimentales.

La labor de recopilación y análisis de la información que se llevó a cabo en las tres ciudades se centró en siete áreas conexas siguientes: la función del sector no estructurado en la economía en general, incluida su contribución al empleo, al equilibrio de la balanza de pagos y a la consecución de los objetivos fijados en materia de política económica y social; la política y el marco reglamentario en el cual desarrollan sus actividades las microempresas; las posibilidades de los empresarios del sector no estructurado de obtener recursos productivos, es decir, financiación, formación, transferencia de tecnología, comercialización y subcontratación; el amparo de la seguridad social para los trabajadores del sector no estructurado; el modo de mejorar las condiciones de trabajo en el sector no estructurado; la frecuencia del trabajo infantil en el sector no estructurado y la situación de los niños que trabajan; los distintos tipos de asociaciones de empresarios del sector no estructurado. En cada una de estas áreas se realizaron varios estudios, e incluso investigaciones novedosas basadas en la información facilitada por las microempresas del sector no estructurado, en los que se fundó toda una gama de proyectos experimentales que se llevaron adelante en cada una de las tres ciudades(30).

Se experimentaron diferentes metodologías estadísticas y se realizaron encuestas estadísticas en gran escala sobre el sector no estructurado de cada una de las tres ciudades en las cuales se aplicó el proyecto interdepartamental. Estas encuestas permitieron elaborar, probar y evaluar con éxito distintas metodologías para la recopilación de información sobre dicho sector, según las directrices internacionales sobre las estadísticas del empleo en el sector informal establecidas por la decimoquinta Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET). La metodología utilizada consistió en efectuar encuestas mixtas sobre los hogares y las empresas, por considerarse que éste era el método más adecuado para obtener amplia información sobre el sector no estructurado en su conjunto (incluidas las actividades realizadas fuera de los locales comerciales reconocibles o en cualquier lugar establecido) y analizar las diversas actividades que llevan a cabo el mismo tipo de hogares o de empresas.

A juzgar por los resultados de las encuestas, el sector no estructurado de cualquiera de las tres ciudades es de fundamental importancia para la creación de empleos y la obtención de ingresos. En estas encuestas se confirmó también la necesidad de elevar la productividad del sector no estructurado, proporcionar a quienes en él trabajan la protección básica de la seguridad social y mejorar las condiciones de trabajo, aplicando para ello en forma gradual las normas internacionales del trabajo pertinentes.

En función de la información reunida, así como de las necesidades que se definieron, se emprendieron en cada ciudad varios proyectos de carácter experimental. Uno de ellos, realizado en Dar es-Salaam, consistió en dispensar una formación que permitiera mejorar el nivel de calificaciones de más de 100 dirigentes de asociaciones sociales instaladas en tres barrios distintos. Se instruyó también a los dirigentes de asociaciones de microempresas respecto a la forma de mejorar su gestión y ofrecer a sus miembros servicios comerciales de mejor calidad. En el marco de otro proyecto que se realizó en la misma ciudad se ayudó a las cooperativas y las asociaciones de microempresarios a negociar mejores condiciones en sus contratos con los proveedores de servicios de atención de la salud, a conseguir reducir el precio de las prestaciones de farmacias, médicos y hospitales, y a constituir cajas mixtas para sufragar los gastos en que incurren sus miembros en concepto de atención médica, en especial en caso de accidente.

Los proyectos realizados en Manila consistieron en prestar apoyo y dispensar formación para que los trabajadores de la salud voluntarios pudieran mejorar las condiciones en que desarrollan sus actividades los trabajadores retazo, en su mayoría mujeres que trabajan en su hogar confeccionando artículos sencillos con retazos de tela. También se realizó una encuesta sobre las condiciones en que se desenvuelven los trabajadores comunitarios de la salud que actúan en el marco del Fondo Save the Children, y se les proporcionó orientación y formación sobre formas sencillas de mejorar tales condiciones. Se prestó apoyo y se dispensó formación a los instructores de los sindicatos del sector no estructurado en áreas tales como la sindicación de los miembros de las cooperativas de crédito de los conductores de taxis triciclos y jeepnee, la asistencia a las cooperativas de trabajadores del sector no estructurado en la prestación de servicios de seguridad social y de seguridad y salud en el trabajo, la divulgación de información a las asociaciones y a los trabajadores del sector no estructurado sobre los regímenes existentes en materia de seguridad social y la realización de actividades destinadas a mejorar la seguridad y la salud de los trabajadores que confeccionan juguetes de peluche.

En el marco de los proyectos realizados en Bogotá se instauró un centro de asesoramiento en Ciudad Bolívar, uno de los mayores cinturones de pobreza de la ciudad. En este centro se imparte a los microempresarios y sus asociaciones una orientación en muchas áreas, especialmente en materia de mejoramiento de la productividad. En colaboración con cuatro federaciones sindicales nacionales se fortalecieron las asociaciones existentes y se crearon otras que representan a las distintas categorías de trabajadores del sector no estructurado, como los vendedores callejeros que se instalan en pequeños quioscos. Se organizaron seminarios para informar a los representantes de estas asociaciones respecto de los servicios de que pueden disponer, así como acerca del mejoramiento de las condiciones de trabajo y de la extensión de la protección social al sector no estructurado. En el seminario sobre la protección social que se celebró en noviembre de 1995 se estudió la posibilidad de que los empresarios del sector no estructurado constituyeran empresas solidarias de salud, que en Colombia reciben generosas subvenciones del Estado.

Además de estos aspectos del proyecto interdepartamental, siguieron aumentando las solicitudes de asistencia para mejorar la productividad, los ingresos, las condiciones de trabajo y la protección social de los trabajadores del sector no estructurado. Los proyectos de cooperación técnica que se emprendieron con el fin de satisfacer estas solicitudes se centraron en el fomento de un entorno reglamentario y comercial propicio a la microempresa, las facilidades en materia de formación y otros servicios para los microempresarios, la salida a mercados más rentables y la obtención de locales más adecuados, el mantenimiento de mejores vínculos con las fuentes de financiación, como las instituciones bancarias y de crédito, la creación de asociaciones de empresarios del sector no estructurado y el robustecimiento de las ya existentes, y el mejoramiento de las condiciones de trabajo y del nivel de protección social de los trabajadores del sector no estructurado.

La asistencia que se prestó al Gobierno de la República Unida de Tanzanía contribuyó a que se adoptara en este país la primera política nacional para el sector no estructurado. Se constituyeron asociaciones de empresarios de ese sector que desarrollan actividades en varias esferas, como, por ejemplo, la elaboración de alimentos y la producción de materiales de construcción. Estas asociaciones instalaron su sede en sitios que encontraron las autoridades locales. Se brindó asistencia a una asociación con el fin de lograr que dichas autoridades le adjudicaran contratos para la realización de obras sanitarias y de recogida de basura, actividad que vinculó al sector no estructurado con el mejoramiento del medio ambiente. En Filipinas se asesoró al Gobierno respecto a la forma de reestructurar las entidades públicas encargadas de crear y desarrollar empresas, transformando gradualmente dichas entidades en órganos priva-dos o semiprivados de modo que lograran prestar servicios de mejor calidad a las empresas del sector no estructurado. A raíz de este cambio, las enti-dades públicas circunscribirán principalmente su función al mejoramiento del marco político y reglamentario del sector no estructurado. Se ayudó a los países de América Central a seguir fortaleciendo las asociaciones que representan a los microempresarios en los planos local, nacional y subregional, gracias a lo cual dichas asociaciones han sido reconocidas como suficientemente aptas para defender los intereses de sus miembros mediante un diálogo político con las autoridades pertinentes de cada uno de estos planos.

El desarrollo del sector no estructurado en Benin

En Benin el sector no estructurado absorbe aproximadamente el 90 por ciento de la fuerza de trabajo urbana y semiurbana. Para estudiar las características y las necesidades de este sector y encontrar el modo propicio de fomentar su desarrollo se pusieron en marcha varios proyectos en todo el país.

En primer lugar, se efectuó un estudio general del sector no estructurado en las diez principales zonas urbanas de Benin (son muy pocos los países donde se han efectuado estudios de esta naturaleza)1. Completaron dicho estudio algunas encuestas por muestreo que permitieron determinar la forma en que los distintos tipos de actividades del sector contribuyen a la economía nacional, así como sus potencialidades y limitaciones. Se efectuaron también estudios temáticos para evaluar las necesidades en materia de políticas y reformas en áreas tales como la política fiscal, la formación, la comercialización y la financiación. Sobre la base de toda esta labor se confeccionaron manuales que sirven de ayuda para realizar los censos y los estudios sectoriales del sector no estructurado de otros países2.

En cuatro ciudades se llevaron a cabo proyectos originales con la finalidad de desarrollar el sector no estructurado mediante la creación de puestos de trabajo, el mejoramiento de la productividad y el aumento de los ingresos. Se establecieron asociaciones de crédito y ahorro para ayudar a los empresarios del sector no estructurado, así como centros donde es posible arrendar el material que de otro modo no podrían costear. Un total de 70 asociaciones de crédito concedieron préstamos a más de 2.000 artesanos, divididos por igual entre hombres y mujeres. Los propios beneficiarios administran estas asociaciones, cuya tasa de recuperación de los préstamos supera el 90 por ciento (nivel necesario para asegurar su viabilidad). En dos ciudades se establecieron cuatro centros de materiales, tres de los cuales se financian hoy con las cuotas que pagan sus miembros. Además del arrendamiento de material, estos centros proporcionan a los microempresarios nuevos conceptos e ideas sobre los productos, ponen a su disposición salas de reunión y locales de almacenamiento y organizan programas de formación. Ambos tipos de asociaciones han logrado también dotar a los empresarios del sector no estructurado de un mayor poder de negociación y una presencia más firme en lo que respecta a la representación.

Habida cuenta de la experiencia acumulada en virtud de estos proyectos, se pidió a la OIT que actuara como líder de un programa más vasto tendiente a fortalecer todo el sector privado en Benin.

1 C. Maldonado: Analyse des résultats du recensement national des établissements économiques urbains du Bénin (1994).

2 C. Maldonado y C. Moreau: Analyse des résultats de l'enquête sur les établissements économiques du Bénin (de próxima aparición); C. Maldonado: Manuel méthodologique pour le recensement des établissements économiques informels (de próxima aparición); ídem: Manuel métho-dologique pour l'enquête des unités économiques informelles (en preparación).

La tecnología sigue siendo uno de los mayores impedimentos para el desarrollo de muchas microempresas. En Benin, Côte d'Ivoire, Filipinas, Ghana, Kenya y Tailandia se emprendieron proyectos de cooperación técnica con objeto de elevar la productividad mediante la utilización de técnicas más modernas y eficaces en sectores tales como la elaboración de alimentos, el labrado de metales y la producción de materiales de construcción. La finalidad de estos proyectos era robustecer las asociaciones de microempresarios, equipándolas con materiales y herramientas más eficaces, adiestrando a los interesados en su utilización y alentando a los fabricantes locales a producirlas. Además, se divulgó información técnica a los usuarios, por ejemplo mediante la organización de visitas de vendedores de materiales a los empresarios del sector no estructurado.

Cooperativas

Al contraerse la función que desempeña el Estado en la vida económica, las empresas cooperativas, y en especial las del sector agrícola y de la industria de elaboración de los productos agrícolas, se encuentran en condiciones ideales para proveer un empleo duradero a muchísimas personas, incluidas las que perdieron el suyo como consecuencia de las medidas de ajuste y de privatización aplicadas. Por medio de las actividades que desarrolla en este campo, la OIT pretende crear unas empresas cooperativas democráticamente organizadas y bien administradas, que sean capaces de proporcionar ingresos y servicios para sus miembros.

Frente a la acelerada tendencia a la liberalización de los mercados que se ha perfilado en los países en desarrollo tanto como en las economías en transición, es imprescindible que las cooperativas mejoren su gestión y su nivel de competencia y amplíen la participación de sus miembros. Actuando como agente propiciatorio de este proceso, la OIT ayuda a los mandantes a reconocer los factores que pueden contribuir a crear un medio ambiente nacional favorable a la creación de verdaderas cooperativas. En Asia se llevó a cabo un estudio analítico sobre distintas cuestiones jurídicas, estructurales y administrativas pertinentes(31). Además, en mayo de 1995 se celebró una reunión de expertos sobre legislación cooperativa, en la que se estudiaron la función reglamentaria del Estado, los efectos de la legislación laboral en las relaciones de trabajo que se mantienen en las cooperativas y la relación existente entre la legislación cooperativa y las normas internacionales del trabajo. En dicha reunión se examinó la situación prevaleciente en los países industrializados y en los países en desarrollo, así como en las economías en transición, y se recomendó toda una serie de medidas encaminadas a liberalizar la legislación cooperativa. Los expertos insistieron en la necesidad de reducir la intervención del Estado en los asuntos relacionados con las cooperativas. Señalaron también que era necesario adaptar la legislación laboral, incluidos sus aspectos referentes a la seguridad y la salud y a la seguridad social, para ajustarla mejor a la situación en que se encuentran unos trabajadores que son independientes, no asalariados, y que como tales desarrollan sus actividades por cuenta propia, de modo que tal legislación tuviese en cuenta la codeterminación y las distintas formas de participación que se dan en el marco del trabajo colectivo, en lugar de basarse en una relación como la que existe entre el empleador y el empleado o entre el propietario y el trabajador. Se siguieron estas pautas cuando se preparó el tipo de asis-tencia que se ofreció a los mandantes por intermedio del programa COOPREFORM, en virtud del cual se prestaron servicios, se divulgó infor-mación y se organizaron cursos prácticos para autoridades ejecutivas, con el fin de apoyar la formulación de políticas coherentes en materia de desarrollo de las cooperativas y de una legislación sobre la reforma de las cooperativas. Este programa se llevó a cabo en países, principalmente de Africa meridional y de Asia, donde los movimientos cooperativos se habían visto afectados por los programas de ajuste estructural.

Por medio del programa COOPNET, y en estrecha colaboración con la Alianza Cooperativa Internacional, se respaldaron las redes de institutos de formación para la gestión de las cooperativas de Africa, América Latina y Asia, a fin de que pudieran ayudarse unas a otras a mejorar la concepción y aplicación de los programas de formación sobre gestión de cooperativas, la planificación del desarrollo de los recursos humanos y la capacitación de los instructores. Por medio de este programa se prestaron también servicios informativos y consultivos y se organizaron seminarios y cursos prácticos de carácter regional y nacional para fomentar el canje de conocimientos y experiencias en materia de desarrollo de los recursos humanos, e informar a las instituciones afiliadas acerca de los adelantos y los nuevos métodos aplicados en este campo.

Por medio del programa INTERCOOP, se fomentaron los intercambios comerciales, las asociaciones comerciales y el canje de conocimientos técnicos entre las cooperativas de los países en desarrollo y sus homólogas de los países desarrollados. La asistencia que se prestó a las empresas de tipo cooperativo con respecto a los productos de alta calidad para los cuales hay una demanda real consistió en informarlas acerca del potencial de exportación e importación, ponerlas en contacto con los importadores o los exportadores y hacerles llegar la información que se maneja en el mercado internacional sobre los requisitos en materia de calidad, nuevas técnicas y evolución de la demanda. En virtud de este programa no sólo se prestó asesoramiento sobre cuestiones jurídicas, financieras, de comercialización y de otra índole, sino que también se organizaron intercambios técnicos directos y servicios consultivos mutuos entre las cooperativas que son socias comerciales en Africa occidental, Africa oriental, los países del Magreb y los de Europa central y oriental.

Se ejecutó un programa destinado a mitigar la pobreza y que se inspiraba en la metodología de participación desarrollada en virtud del proyecto ACOPAM. A fin de lograr el objetivo de este proyecto se fortaleció la capacidad de los países para fomentar el desarrollo social y económico duradero de la infraestructura básica. En Burkina Faso, Malí, Mauritania, Níger y Senegal prosiguieron las actividades que se estaban llevando a cabo con el fin de consolidar las cooperativas existentes y crear otras nuevas que se ocuparan de actividades adaptadas a las condiciones locales, como, por ejemplo, la gestión de los regadíos, zonas forestales y tierras arables, en especial mediante la constitución de bancos de cereales y cooperativas de comercialización y de actividades para las mujeres, incluidos los sistemas financieros. El proyecto ACOPAM se llevó a cabo sobre todo en los países africanos de expresión francesa. Al cabo de varios años de aplicación, el programa permitió aumentar considerablemente la seguridad alimentaria de sus beneficiarios. En el marco de un programa de desarrollo económico local, que abarcó América Central (PRODERE), Africa occidental y Europa central y oriental, se fomentaron las iniciativas empresariales de tipo cooperativo por medio de una asociación activa en la que participaron todos los actores socioeconómicos de cada lugar. En Filipinas y la India comenzaron también las actividades experimentales en apoyo de la aplicación del Convenio sobre pueblos indígenas y tribales, 1989 (núm. 169), como parte del programa interregional de apoyo a las poblaciones indígenas por intermedio del desarrollo de cooperativas y empresas asociativas (INDISCO). En virtud de este programa se aplicó al desarrollo de la economía indígena el mismo enfoque utilizado para las cooperativas con objeto de mitigar los efectos de los desplazamientos involuntarios, administrar los recursos naturales y proteger el medio ambiente en las zonas habitadas por los pueblos indígenas y tribales.

En todas estas actividades, el perfeccionamiento de los recursos humanos siguió siendo una cuestión prioritaria, tanto en el nivel básico como en el de la gestión. La enseñanza de los principios en que se sustentan las cooperativas y de su administración dieron a los productores de bajos ingresos de las zonas rurales, así como a los pueblos indígenas y tribales, la oportunidad de organizarse y administrar sus propias empresas y servicios sociales por medio de las asociaciones cooperativas. En este sentido, el programa ACOPAM en el Sahel y el programa INDISCO en Asia apoyaron a los grupos rurales y tribales en la tarea de definir, planificar y poner en marcha sus propios servicios cooperativos de carácter comercial y social, sin descuidar la protección de sus recursos naturales de base ni de su integridad cultural.

Espíritu empresarial y desarrollo gerencial

Las actividades que se llevaron a cabo en pro del fomento del espíritu empresarial y el desarrollo gerencial siguieron girando en torno de los principales problemas y dificultades que inhiben la creación y el crecimiento de empresas viables, productivas y competitivas. Se prestaron servicios de asesoramiento y se ejecutaron programas de cooperación técnica con el fin de ayudar a los mandantes a eliminar las barreras jurídicas y administrativas que menoscaban el desarrollo de la empresa, así como a aplicar programas de generación de empleos productivos. Casi todas estas activida-des se centraron en las pequeñas empresas, por ser las que tienen el mayor potencial de creación de puestos de trabajo a un costo razonable. Habida cuenta de la importancia que revisten las pequeñas y medianas empresas, en marzo de 1995 el Consejo de Administración decidió que en el orden del día de las reuniones de 1997 y 1998 de la Conferencia Internacional del Trabajo se inscribiría un punto sobre las <<condiciones generales para fomentar la creación de empleos en las pequeñas y medianas empresas>>, con miras a la adopción de un instrumento sobre el particular.

Una cooperativa para las mujeres de la tribu Bhumij de Durgapur

Siguiendo los pasos de otros programas de la OIT dedicados a las cooperativas, como el ACOPAM, que desde hace muchos años procura mitigar la pobreza instando a las personas interesadas a adquirir su autonomía económica, dio comienzo un nuevo programa denominado INDISCO, cuya finalidad es apoyar el desarrollo de los pueblos indígenas mediante la creación de organizaciones en las que todos puedan participar. Entre los distintos proyectos experimentales con que se inauguró este programa, uno de ellos se centró en la aldea de Durgapur, situada en el estado indio de Orissa.

Durgapur cuenta con una población total de poco más de 600 habitantes, todos ellos pertenecientes a la tribu Bhumij, que viven apenas por encima del umbral de pobreza oficial. Su economía se basa en la agricultura a muy pequeña escala y las industrias artesanales están muy poco extendidas: cría de gusanos de seda, cultivo de gramíneas sabai para la fabricación de cuerdas y recolección de hojas de sal con las que se confec-cionan vasijas. La primera manifestación de este proyecto fue la convocación de una reunión general de todos los habitantes de la aldea, en la que se escogió la actividad a la que se daría preeminencia. Aunque en un estudio de viabilidad se había llegado a la conclusión de que la fabricación de vasijas con hojas de sal no era la actividad más rentable, se la escogió de todos modos por ser la más sencilla y la menos costosa de todas.

Los habitantes de la aldea optaron por crear una asociación cooperativa Mahila Mandal, compuesta por 20 mujeres. Decidieron, además, que en vez de vender las hojas de sal en el mercado local comprarían las máquinas para confeccionar directamente las vasijas. Se capacitó a las mujeres en el manejo de dichas máquinas y se mejoraron también sus aptitudes para leer y escribir. Además, se las ayudó a cumplir los trámites necesarios para inscribir el nombre de su asociación en el registro y para obtener facilidades de crédito que les permitieran comprar más máquinas y materiales. La cooperativa extendió pronto sus actividades para abarcar también a otros habitantes, y a medida que mejoraba la calidad de los artículos fabricados los compradores empezaron a acudir a la aldea para recoger ellos mismos los atados de vasijas.

Al ir desarrollándose esta actividad, la fabricación de vasijas proporcionó un empleo remunerado a 20 hogares, percibiendo las trabajadoras el doble del jornal que cobraban los hombres que trabajaban como peones agrícolas. Al ganar dinero las mujeres, fue cambiando su posición dentro de la comunidad. Posteriormente se decidió la fundación de una sociedad cooperativa de mayores dimensiones que permitiera crear empleos en otras actividades, como la fabricación de cuerda y la cría de gusanos de seda. El proyecto experimental se extendió también a otras cinco aldeas, constituyéndose a tal efecto un órgano cooperativo de coordinación.

En el transcurso del bienio se pusieron en marcha cuatro proyectos experimentales en Filipinas y otros tantos en la India. Se elaboraron también materiales didácticos y se impartió formación sobre la divulgación de las técnicas, para ir preparando el desenvolvimiento futuro de estas actividades.

En una economía cada vez más mundializada, los puestos de trabajo de buena calidad podrán crearse y conservarse únicamente por medio de empresas viables y competitivas. Por consiguiente, se prestó asistencia a los Estados Miembros para que fomentaran el mejoramiento de la productividad. Se prepararon y divulgaron guías y materiales técnicos sobre la forma de elevar el rendimiento de las empresas, así como sobre la gestión de la productividad y la calidad(32), y a estos efectos se prestó asistencia técnica a Nigeria, Botswana, Zimbabwe, Lesotho, Mauricio, Indonesia, Mongolia, Pakistán, Filipinas, Viet Nam, los países del Caribe, los países de la CEI, la República Checa, Eslovaquia, Polonia y Albania. Por lo general, esta asistencia se canalizó por medio del asesoramiento brindado a las instituciones que se dedican al mejoramiento de la productividad, comprendidas las organizaciones de empleadores, así como mediante la participación en los cursos prácticos organizados por estas instituciones, el suministro de materiales didácticos y el adiestramiento en la forma de utilizarlos.

El programa de formación Mejore su negocio es un importante elemento en los esfuerzos que la OIT despliega para fomentar el desarrollo de la pequeña empresa. Este programa consta de varias series de cursos de formación y de materiales didácticos interrelacionados que permiten a los propietarios y los directores de pequeñas empresas de los países en desarrollo adquirir las calificaciones comerciales y administrativas necesarias para que prospere su negocio. Entre los materiales didácticos antedichos cabe mencionar Mejore su negocio, para directores que desean mejorar el rendimiento de su empresa, Improve your Business Basics (fundamentos sobre la forma de mejorar la empresa), para empresarios que han recibido una educación oficial rudimentaria, y Start your business (Inicie su negocio) para empresarios potenciales. El programa Mejore su negocio se lleva a cabo por intermedio de instituciones que ya participan en el desarrollo de la pequeña empresa. La OIT capacita a los instructores que trabajan en estas organizaciones de apoyo, quienes, a su vez, adiestran a los empresarios. Aplicando esta estrategia de efecto multiplicador, el programa puede llegar hasta muy numerosos empresarios. Un sistema especial de vigilancia y evaluación permite obtener información sobre la calidad y el efecto de los cursos impartidos. En el capítulo 4 se describe la aplicación del programa Mejore su negocio en Uganda.

Elevar el nivel de competencia del personal directivo es un modo inapreciable de fomentar el crecimiento de la empresa y el volumen del empleo duraderos en condiciones de trabajo razonables. En Africa se emprendieron muchas actividades a este respecto, entre las cuales cabe mencionar el apoyo que se brindó a los cursos prácticos nacionales y a los proyectos de cooperación técnica con el fin de fortalecer las instituciones de desarrollo gerencial. En Asia se llevaron a cabo actividades similares, pero la asistencia se centró en la transferencia de innovaciones en materia de gestión. El apoyo prestado a las instituciones de desarrollo gerencial de los países abocados a la transición económica se centró casi exclusivamente en la adquisición de la capacidad administrativa necesaria para la reestructuración de las empresas. Se prepararon materiales didácticos sobre desarrollo gerencial y consultoría de empresas, incluida la gestión interna. Se preparó y divulgó también documentación sobre las novedades en materia gerencial y la mejor forma de ponerlas en práctica(33). Por otro lado, con el fin de robustecer las capacidades entre los centros de productividad, las instituciones de desarrollo gerencial, las instituciones de apoyo a la pequeña empresa y las ONG, se promovió la creación de redes que facilitan los intercambios de experiencias. A este respecto, se mantuvieron estrechos vínculos con la Red Internacional de Desarrollo Gerencial, INTERMAN. Además, se prestó asistencia para el establecimiento de redes regionales. Para apoyar esta labor se organizaron cursos prácticos y seminarios subregionales sobre el desarrollo gerencial en Asia central, el Caribe y Asia meridional.

Muchos de los grandes Estados Miembros están aplicando hoy programas de privatización y reestructuración de las empresas. Se les prestó asistencia con el fin de mejorar la eficacia de estos programas y reducir al mínimo su costo social. A tales efectos se elaboraron estudios sobre la gestión de los programas de privatización(34). Una característica importante de estos programas es la conversión de las antiguas bases militares en estructuras útiles para la actividad comercial. A título ilustrativo, tras el desmembramiento de la URSS se cerraron en Belarús más de 100 bases militares. La OIT está ayudando al Gobierno a encontrar modos de crear nuevos puestos de trabajo para las personas que se han visto afectadas por el cierre de dichas bases, y de utilizar estas instalaciones de modo productivo para convertirlas en zonas de implantación de empresas. Se están fiscalizando los recursos humanos y físicos de que disponían las antiguas bases militares, se están analizando las posibilidades de desarrollo gerencial y se está capacitando a más de 120 consultores locales para que presten asistencia a los empresarios de la zona. En la Federación de Rusia y en Ucrania se están llevando a cabo actividades similares.

Estas actividades pudieron realizarse con el apoyo de una serie de guías y material informativo sobre el suministro de servicios a las pequeñas empresas(35). En ellos se dan pautas sobre la manera de analizar el efecto de los sistemas jurídicos y administrativos en las pequeñas empresas y se formulan recomendaciones sobre la forma de lograr que éstas actúen con mayor eficacia. En las guías se informa también sobre las medidas y las políticas destinadas a mejorar la viabilidad con carácter duradero de los programas de apoyo a la pequeña empresa. En más de 15 países se prestaron servicios de asesoramiento para adaptar la legislación a las pequeñas empresas y crear un marco institucional de apoyo a las mismas. En las Comoras, Indonesia, Jordania, Madagascar, Malí, Malawi, Níger, Papua Nueva Guinea y el Pacífico meridional se emprendieron proyectos de cooperación técnica con el fin de fortalecer las instituciones existentes y crear otras nuevas encargadas de proporcionar servicios de apoyo a las pequeñas empresas, es decir, formación, asesoramiento, crédito, información sobre la tecnología y la salida a los mercados, y establecimiento y mantenimiento de vínculos con las demás empresas. Se incluyeron también componentes relacionados con la pequeña empresa en los programas de empleo preparados para los países que se recuperan de conflictos armados, como Angola, Camboya, Mozambique y Haití.

Las dificultades para obtener medios de financiación siguen trabando el desarrollo de la pequeña empresa y de la microempresa. A fin de hacer frente a este problema se emprendieron muchas actividades, desde la realización de trabajos conceptuales hasta el suministro de asesoramiento de carácter normativo, pasando por el desarrollo institucional, entre otras cosas. Estas actividades se desplegaron con el fin primordial de encontrar el modo de compensar las dificultades con que tropiezan las pequeñas empresas y las microempresas, por causa de su tamaño, para obtener servi-cios financieros, y de mejorar su capacidad para utilizar dichos servi-cios con eficacia. Se prestó asistencia en varios países de Asia, así como en países de Africa occidental de expresión francesa y en Madagascar, para que las pequeñas empresas y las microempresas pudieran organizarse en asociaciones financieras de autoayuda, como las de garantía mutua. En el marco de algunos proyectos experimentales se llevaron a cabo actividades destinadas a construir la capacidad nacional e impartir formación para las instituciones no gubernamentales de crédito. La asistencia ofrecida a los organismos públicos locales y a las ONG de varios países con el fin de mejorar la eficacia de los sistemas de crédito revistió la forma de cursos de capacitación en los que se enseñó al personal de dichos organismos, de las instituciones financieras y de las ONG a elaborar y aplicar con eficacia programas de microfinanciación. En abril de 1995 se celebró en Dakar un seminario regional al que concurrieron funcionarios públicos, personal bancario, investigadores nacionales y representantes de asociaciones de pequeñas empresas de países africanos de expresión inglesa y de expresión francesa. En dicho seminario se examinó la forma de amortiguar los efectos negativos que han tenido en las pequeñas empresas las medidas de reforma financiera adoptadas en el contexto de las políticas de desreglamentación y de liberalización de los mercados financieros nacionales. En Asia sudoriental se ejecutó también un proyecto con la finalidad de demostrar a los bancos comerciales la forma en que pueden utilizar los distintos tipos de garantías, como la responsabilidad colectiva y la garantía de la cosecha, sin alterar la calidad de su cartera de préstamos.

Reintegración de los soldados desmovilizados en Mozambique

En 1992, tras la firma en Roma del acuerdo de paz entre el Gobierno de Mozambique y la Resistencia Nacional Mozambiqueña (RENAMO), el país se encontró ante la ingente tarea de reintegrar a 100.000 soldados desmovilizados, 1,7 millones de refugiados procedentes de los países vecinos y cuatro millones de personas que habían sido objeto de desplazamientos dentro de las fronteras nacionales. La escasez de empleos no resultaba sorprendente en un país que se encontraba en una situación económica y social desastrosa al cabo de 17 años de guerra civil. La integración de los soldados desmovilizados en la vida económica fue una cuestión que mereció un trato prioritario, dada su incidencia en la consolidación del proceso de paz y el mantenimiento de la estabilidad nacional en el futuro.

En julio de 1994 se puso en marcha un proyecto en virtud del cual la OIT colabora con el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional. La finalidad de este proyecto es proporcionar a los soldados desmovilizados los conocimientos necesarios y las herramientas indispensables para que puedan encontrar un puesto de trabajo o desenvolverse de manera productiva como trabajadores por cuenta propia. Este proyecto abarca también el suministro de asistencia, incluida una formación comercial, a un pequeño número de soldados desmovilizados, en especial de oficiales, para que puedan crear sus pequeñas empresas. Se han iniciado también actividades de desarrollo en los pueblos y aldeas.

En septiembre de 1995 dieron comienzo nuevas actividades en siete provincias, abarcando el proyecto la totalidad del país. Para entonces se habían firmado más de 100 contratos para que se impartieran cursos de formación a 4.000 cursillistas, y se habían repartido unos 1.500 juegos de herramientas adaptadas a distintas actividades artesanales; estaba previsto que otros se entregarían a los cursillistas a medida que finalizaran su formación. Se organizó también un curso Start your business (Inicie su negocio) especialmente adaptado para atender, en un principio, a 270 soldados desmovilizados. Para que estos cursillistas puedan llevar a la práctica lo que aprendieron, se les están proporcionando ahora más servicios de apoyo, entre los cuales los hay de vigilancia, asesoramiento y ayuda para obtener facilidades de crédito.

Sobre la base de esta experiencia, se está estudiando la posibilidad de que la OIT siga prestando asistencia a Mozambique en otras áreas, como el desarrollo de la pequeña empresa entre las personas recientemente desmovilizadas o desplazadas por otros motivos, así como en el contexto de un programa nacional de empleo de carácter general.

Formación

Prácticamente en todas partes se están revisando y reformando las políticas y los sistemas de educación y formación, al haberse reconocido el hecho de que la inversión en el desarrollo de los recursos humanos es la clave para elevar la productividad nacional y el nivel de competitividad en una economía mundializada. Además, se sabe que el mejoramiento de las calificaciones de la fuerza de trabajo es el medio más eficaz en función de los costos para conseguir la doble meta de aumentar el rendimiento económico y hacer lo propio con la justicia social.

Las demandas del mercado de trabajo están cambiando rápidamente, de modo que los sistemas de formación tienen que estar en condiciones de adaptarse cada vez con mayor celeridad a esta evolución, extendiendo al mismo tiempo sus servicios para atender las necesidades de los grupos desfavorecidos de la población. Esta es una prueba muy difícil que tienen ante sí los países en desarrollo tanto como las economías en transición, donde los sistemas y las políticas de formación se enfrentan a la difícil tarea de procurar que masas ingentes de nuevos trabajadores adquieran cada año la preparación necesaria para encontrar empleo en el sector estructurado que se caracteriza por su volubilidad y su escasa demanda de mano de obra remunerada. Los fuertes recortes presupuestarios que se han imprimido a los gastos del sector público tanto como a los del sector privado complican esta situación. Algunos de los países más pobres debieron hacer frente también a la carga que representa el acoger en su territorio a muy numerosos refugiados y personas desplazadas por otros motivos, muchos de los cuales no poseen educación ni capacitación suficientes. En los países industrializados, incluidos los que recientemente han ingresado en este grupo, la rápida evolución tecnológica, el recrudecimiento de la competencia y la reorganización general del trabajo están imponiendo a los sistemas de formación la necesidad de adaptarse cada vez con mayor rapidez a las variaciones que sufre la demanda en el mercado de trabajo.

Habida cuenta de estas dificultades y prioridades, las actividades que la OIT ha desplegado a lo largo de este bienio se han centrado en la construcción de la capacidad política de los gobiernos, los empleadores y los trabajadores, y en el fortalecimiento del diálogo y la cooperación en materia de formación. Estas actividades se canalizaron mediante la divulgación de información a los mandantes, el diálogo político y el suministro de servicios de asesoramiento.

Se prepararon y pusieron a prueba varias guías dedicadas al análisis de la política en materia de formación, para uso de quienes se encargan de la concepción, ejecución y evaluación de las políticas de formación. La metodología adoptada, que se aplicó en los servicios consultivos y las actividades de formación, consiste en un proceso progresivo de investigación de la situación nacional, seguido por la reflexión, el diálogo y la formulación de las opciones políticas idóneas. En dichas guías se abordan temas tales como la diversificación de las fuentes de financiación de la formación profesional y la utilización más eficaz de los recursos disponibles para este tipo de formación(36). Se efectuó un examen de las tendencias que siguen actualmente los sistemas y las políticas en materia de formación, así como sus modus operandi más eficaces que se utilizan en 15 países en desarrollo y economías en transición. Los resultados de este examen se publicarán en un documento preparado conjuntamente por el Banco Mundial y la OIT(37).

Estas actividades contribuyeron a ampliar la capacidad de la Oficina de proporcionar servicios consultivos para la formulación de políticas y programas de formación dentro de un contexto que se caracteriza por tener una concepción más integrada de la planificación del desarrollo humano. Una extensa gama de países recibieron asistencia técnica de este tipo, entre ellos Chipre, Djibouti, Grecia, Haití, India, Jordania, Pakistán, Túnez y Zambia. En el caso de Jordania, se prestó asistencia conjuntamente con el Banco Mundial para preparar una estrategia, un plan de acción y un programa de inversiones en materia de educación y formación técnica y profesional válidos hasta finales de siglo. Se organizaron varios cursos prácticos de carácter regional sobre la definición y el análisis de las políticas de formación en Eritrea, Indonesia y Mauricio, así como en Jamaica, para la subregión del Caribe. Se celebró también un seminario en Jerusalén para las autoridades ejecutivas de los Territorios Ocupados.

Las posibilidades que tienen los responsables nacionales de obtener información y su aptitud para analizarla son factores decisivos en su capacidad para concebir estrategias eficaces en materia de educación y formación. Tomando como base el concepto de los <<observatorios del empleo y de la formación>> se elaboró una técnica para ayudar a los mandantes a definir, concebir y aplicar medidas que permitan recabar y analizar la información necesaria para la adopción de decisiones políticas. Se propuso asistencia a los mandantes, en especial los de Africa y América Latina, para establecer y evaluar estos observatorios. Sus respuestas han sido recogidas en los objetivos por país. En Côte d'Ivoire se celebró una reunión cuya finalidad era evaluar las fuentes de información sobre el empleo y la formación. Se suministraron servicios de asesoramiento en Murmansk (Federación de Rusia) respecto a la compilación y al análisis de la información necesaria para aprovechar mejor el sistema regional de formación.

Muchas de las actividades llevadas a cabo en materia de formación se centraron en la prestación de asistencia a las autoridades ejecutivas para que pudieran adaptar las políticas y los programas de formación en el marco de las medidas de ajuste estructural y la transición hacia una economía de mercado. Se insistió en que dichos programas y políticas debían atender las necesidades en materia de formación de los desempleados y de los trabajadores cuyos puestos de trabajo habían sido suprimidos. A título ilustrativo, el eje central de las actividades desarrolladas en Polonia y la Federación de Rusia fue el fomento de la utilización de la formación modular para la readaptación profesional de los trabajadores adultos y el perfeccionamiento de sus calificaciones, incluida la formación para los trabajadores por cuenta propia de las zonas rurales. Estas actividades se sustentaron en la red internacional de proveedores de formación modular que se creó con el fin de intercambiar experiencias y promover las prácticas y los conceptos relativos a la formación modular.

El asesoramiento normativo que se brindó con respecto a la adaptación de los sistemas y políticas de formación en el marco del ajuste estructural se canalizó por diversas vías. Se realizaron estudios monográficos en Indonesia y Túnez con el fin de examinar las formas como se debatían con los copartícipes sociales los asuntos relacionados con la formación y cómo se los integraba en la concepción y ejecución del programa de ajuste estructural. En China se hizo un análisis de la forma en que la transición a una economía de mercado influye en las políticas de educación y formación, en el cual podrán inspirarse las recomendaciones que se formulen sobre los principios de acción al respecto(38). En Egipto se definieron opciones políticas en materia de desarrollo de los recursos humanos, con el fin de utilizar de mejor modo la fuerza de trabajo disponible, dado que la economía se orienta cada vez más al mercado. Estas cuestiones se examinaron también en un seminario sobre la formación y la evolución en Africa meridional, que se celebró en Swazilandia, y al que concurrieron altos funcionarios de los Estados <<de Primera Línea>> y de Sudáfrica.

La evolución de la función que desempeña el Estado con respecto al suministro de la formación y a su adaptación a la demanda de calificaciones del mercado de trabajo, así como la intervención cada vez mayor del sector privado en estos asuntos, son temas por cierto candentes. La participación de los empleadores en el suministro de la formación puede observarse desde distintos ángulos. Muchas empresas o grupos de empresas, por ejemplo, dispensan formación por sus propios medios, y al participar en los consejos de formación a diversos niveles, los empleadores desempeñan muchas veces un papel decisivo en la determinación de la política en materia de formación. Son también una fuente de financiación. Para que todos estos sistemas funcionen con eficacia, es imperativamente necesario que el suministro de la formación en el sector público esté coordinado con el del sector privado. A fin de encontrar nuevas formas de asociación entre el Estado y las empresas, se hizo un estudio del medio normativo en el cual se desarrolla la formación organizada por el sector privado en 20 países en desarrollo y países industrializados(39). Los resultados de este estudio y sus consecuencias políticas se examinaron en una reunión de carácter regional que se organizó en diciembre de 1995 en el Japón para las autoridades ejecutivas encargadas de la formación. Se prestaron servicios de asesoramiento técnico al Chad, Guinea y Madagascar con respecto al establecimiento de fondos de formación constituidos con el aporte de los empleadores. Asimismo, se ayudó al Gobierno del Pakistán a incrementar la eficacia de sus programas de formación mediante la mayor participación de los empleadores en los consejos de formación de nivel nacional y provincial, en los comités de gestión de los centros de formación y en los consejos locales de capacitación. En Zimbabwe se celebró una reunión sobre el papel de los empleadores en el desarrollo de los recursos humanos. Se prestaron también servicios de asesoramiento a varios países, entre ellos Sudáfrica, con respecto al examen y a la formulación de políticas relativas al desarrollo de los recursos humanos en el sector privado, mediante la ampliación de la formación en la empresa y el robustecimiento de las capacidades de la empresa en materia de formación. Al Gobierno de Indonesia se le prestó asistencia para que pudiera organizar el suministro de la formación por parte de grupos de empresas y fortalecer los vínculos existentes entre las empresas y las instituciones que imparten formación. El asesoramiento brindado a Bangladesh apuntó al fortalecimiento de la función que desempeñan las empresas en la concepción y la evaluación de la formación en el empleo y del aprendizaje.

En el transcurso del bienio se emprendieron diversas actividades con el fin de orientar con mayor eficacia las políticas y los sistemas de formación hacia la mitigación de la pobreza y del desempleo, velando por que en los mismos se atendieran las necesidades de los grupos más vulnerables. Como base de esta labor se efectuaron varias evaluaciones de los programas de formación previstos para los grupos desfavorecidos de la población. Trátase, entre otros, de un estudio relativo a la ley estadounidense sobre la formación en asociación con fines de un empleo (JTPA)(40) y del estudio referente a la ejecución y las consecuencias de los programas de formación del Fondo Social Europeo que abarcan los países o las zonas más pobres. Otro estudio versó sobre los programas de formación de la región andina (Colombia, Ecuador y Perú). Los resultados de dichos estudios se utilizarán para elaborar directrices sobre métodos perfeccionados de integración de la formación en los programas de mitigación de la pobreza, y sobre la concepción de programas de formación más eficaces en función de los costos. Además, vino a completar esta labor una serie de estudios sobre la interrelación existente entre las políticas de formación y el desempleo de los jóvenes en Alemania, España, Francia, el Reino Unido y los países del Cono Sur de América Latina (Argentina, Chile y Uruguay)(41). Una de las principales conclusiones de todos estos estudios fue que el frecuente fracaso de los distintos programas dirigidos a los jóvenes se debía a que en ninguno de ellos se había adoptado un enfoque integrado que estableciera un sólido nexo entre los sistemas de educación y los de formación, por un lado, y las instituciones de formación y las empresas, por otro. Se prestaron servicios consultivos a varios países para ayudarlos a orientar sus sistemas de formación hacia categorías particulares de trabajadores. En Zambia se suministró asistencia en la importante revisión de la política de formación profesional y capacitación empresarial que se llevó adelante, en la cual se dio preeminencia a la formación laboral para el sector no estructurado. Entre las actividades que se llevaron a cabo en Nicaragua con el fin de reforzar los sistemas de formación profesional figura la ampliación de los servicios de formación de jóvenes, discapacitados y mujeres.

Uno de los sistemas de formación que mejor resultado da en la mitigación de la pobreza y la lucha contra el desempleo entre los grupos más vulnerables de la población es precisamente el de la formación concebida en función del grupo social y orientada al fomento de actividades que permitan generar ingresos para los grupos desfavorecidos del sector no estructurado de las zonas rurales y urbanas. Durante el bienio se prepararon y publicaron guías y manuales sobre la formación concebida en función de la población para las autoridades ejecutivas y los planificadores de los programas(42>. Se prestó asistencia para la realización de proyectos de formación y educación concebidos en función de la población en Belarús, Filipinas, Honduras, Kenya, Nepal, la Federación de Rusia y la República Unida de Tanzanía. Se brindaron servicios de asesoramiento técnico para la ejecución de programas de este tipo en Azerbaiyán, Kazakstán, Kirguistán, Georgia, Jamaica y Sudáfrica. En apoyo de estas actividades se organizó un curso práctico regional al que asistieron representantes de 14 países asiáticos, y en el cual se definieron estrategias regionales y nacionales para el fomento y desarrollo de una formación concebida en función de la comunidad, que favorezca el empleo y permita mitigar la pobreza.

Durante el período objeto de estudio se prestó también asistencia a varios países para contribuir, mediante los programas de formación y empleo, al proceso de reintegración de los grupos afectados por los conflictos armados. En Africa se realizaron varios estudios monográficos (Etiopía, Mozambique, Sierra Leona, Uganda y Zimbabwe) y, tras la reunión regional africana de expertos de la OIT, que se celebró en Harare, en julio de 1995(43), se elaboró un marco para la reintegración de los soldados desmovilizados por medio de la formación empresarial y la capacitación. Según los resultados de los citados estudios, en ninguno de los cinco países se había abordado la reintegración de los excombatientes mediante un enfoque general, en gran parte debido a la complejidad de la tarea en sí misma y de la restringida financiación externa disponible. Poco a poco se fue entendiendo toda la importancia que tienen los programas de empleo y formación como componente central de la labor de reintegración. Los expertos que asistieron a la antedicha reunión celebrada en Harare estudiaron los distintos aspectos de la reintegración en la vida civil de los soldados desmovilizados por medio del empleo, la formación y el apoyo al empleo por cuenta propia, incluida la creación de pequeñas empresas y microempresas. Estos expertos convinieron en adoptar pautas para la adopción de soluciones viables que permitieran resolver la dificilísima situación en que se encuentran los países que se están recuperando de un conflicto armado.

Centro de Turín

A lo largo del bienio 1994-1995, el Centro de Turín finalizó su transición para convertirse en una institución de formación profesional que no sólo presta servicios para los programas de la OIT, sino que también fomenta las prioridades y los programas del sistema de las Naciones Unidas y de otros asociados. Se incrementó la formación que imparte el Centro, no sólo en términos cuantitativos, sino también cualitativos, habiendo rondado 3.000 el número de participantes que siguieron sus actividades de formación de grupo en 1995. El programa del Centro se ha desarrollado teniendo más en cuenta la demanda y se ha adaptado de mejor modo a las necesidades y exigencias regionales. Además, la OIT se valió de la capacidad pedagógica del Centro para llevar a cabo sus propias actividades de formación y perfeccionamiento del personal, en particular en lo referente a la política de asociación activa.

Una parte importante del quehacer del Centro siguió estando dedicada a las áreas más tradicionales de apoyo de los programas de la OIT, es decir, las actividades para los empleadores y para los trabajadores, la formación y la creación de empresas y cooperativas. No obstante, se produjo también un fortalecimiento de la colaboración con los programas técnicos en las esferas siguientes: empleo, seguridad social, normas internacionales del trabajo, legislación laboral y relaciones de trabajo, cuestiones relacionadas con la mujer, condiciones de trabajo y medio ambiente, y asuntos sectoriales. Fue muy importante el aumento de las actividades relacionadas con la función normativa de la OIT y el diálogo tripartito. En este sentido, se dio mayor impulso a las actividades que se llevan a cabo en materia de educación, con el fin de fortalecer la capacidad de los dirigentes sindicales y de los representantes de los empleadores para analizar temas y opciones derivados de la política social y de las reformas del mercado de trabajo.

Merced a la creación y consolidación de una pequeña unidad de concepción y elaboración logró incrementarse la capacidad del Centro para producir materiales didácticos, en muchos de los cuales se utilizan medios de comunicación múltiples. Estos materiales se confeccionaron para apoyar las actividades de formación de la OIT y a solicitud de otros clientes. Además, el Centro dispone ahora de un laboratorio sobre nuevas técnicas didácticas e imparte formación en la utilización y aplicación de dichas técnicas.

En los últimos años se amplió la colaboración del Centro con las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, ejecutándose en la actualidad unos 25 proyectos de formación por año, cada uno de ellos autofinanciado. El eje central de esas actividades es la gestión de las operaciones prácticas y la cooperación técnica, áreas en las cuales el Centro siguió acumulando experiencia. En el marco del programa se desarrollan también actividades relacionadas con los derechos humanos, las cuestiones humanitarias y el mantenimiento de la paz, en cuyo provecho el Centro pone sus capacidades y servicios de formación a disposición de sus socios del sistema de las Naciones Unidas y presta su asistencia para la producción de los materiales didácticos idóneos.

Durante el bienio siguieron estableciéndose redes con otros asociados para el desarrollo, en forma de acuerdos de colaboración con las instituciones de formación de carácter regional y nacional de los países en desarrollo tanto como de los países industrializados. Se firmaron acuerdos de cooperación con varias instituciones, como el Instituto Asiático de Tec-nología de Bangkok y el Centro de Formación de Bialobrzegi, en Polonia. En el período indicado se emprendieron actividades mixtas de formación, concretamente relacionadas con la educación de adultos en Polonia, el desarrollo de la pequeña empresa en Eslovenia y la Federación de Rusia, la gestión de los recursos humanos en el sector público de los países africanos de expresión francesa, la gestión del desarrollo y construcción de la capacidad nacional en Asia y Africa, y la reforma de los sistemas de formación profesional en Italia.

Notas

(1)E.K.V. Fitzgerald y G. Mavrotos: International capital flows and employment creation in developing countries (en manuscrito).

(2)L. Taylor: Country studies on employment growth and structural adjustment (en preparación).

(3)A.R. Khan y M. Muqtata (directores de la publicación): Employment expansion and macroeconomic stability in an era of increasing globalization (de próxima aparición).

(4)J. Wieczorek: Sectoral trends in world employment, Programa de Actividades Sectoriales, Working Paper No. 82, e ídem: <<Movimientos intersectoriales en el empleo mundial y agrandamiento del sector de los servicios>>, Revista Internacional del Trabajo, 1995/2.

(5)Comisión de Industrias Mecánicas, decimotercera reunión, 1994: Informe II: La incidencia del ajuste estructural en el empleo, la formación, la formación adicional y la readaptación en las industrias mecánicas; Reunión tripartita sobre las consecuencias de la reestructuración de los ferrocarriles para la dirección y el personal, 1994: Consecuencias de la reestructuración de los ferrocarriles para la dirección y el personal; cuarta Reunión técnica tripartita para la industria del vestido, 1995: Informe II: Las consecuencias de la evolución tecnológica en la industria del vestido; Comisión de Industrias Químicas, undécima reunión, 1995: Informe II: La incidencia en el empleo y la formación de la evolución estructural de las industrias químicas. En lo que respecta a los ferrocarriles, véase también I. Valkova: Consequences for management and personnel of the reorganization of railways in the Russian Federation - 1990-92, Programa de Actividades Sectoriales, Working Paper No. 72, 1994.

(6)Comisión de Industrias Mecánicas, decimotercera reunión, 1994: Nota sobre las labores; Reunión tripartita sobre las consecuencias de la reestructuración de los ferrocarriles para la dirección y el personal, 1994: Informe final; cuarta Reunión técnica tripartita para la industria del vestido, 1995: Nota sobre las labores; Comisión de Industrias Químicas, undécima reunión, 1995: Nota sobre las labores.

(7)R. van der Hoeven, G. Pyatt y P. Richards: Structural adjustment and fiscal policy: A case-study for Barbados, Employment Papers No. 3.

(8)F. Stewart y W. van der Geest: Adjustment and social funds: Political panacea or effective poverty reduction?, Employment Papers No. 2.

(9)J.-Y. Lesueur y P. Plane: Les services publics africains à l'épreuve de l'assainissement: Une évaluation économique et sociale (París, L'Harmattan, 1994); A. Adérito: Document d'orientation sur les politiques de privatisation du secteur public, Programa de Actividades Sectoriales, document de travail No. 90; P. Ujoodha: Privatization in Mauritius: Semi-privatization, counter-privatization and closure, Programa de Actividades Sectoriales, Working Papers No. 88; C. Oestmann: Privatization of public services and public utilities, Programa de Actividades Sectoriales, Working Papers No. 70; varios documentos de trabajo del Programa de Actividades Sectoriales sobre el ajuste estructural y la gestión de los recursos humanos en la administración pública de Malí, por M.M. Sissoko, núm. 89 (de próxima aparición), de Mauricio, por R. Mudhoo, núm. 92 (de próxima aparición), y de Senegal, por A.A. Tall, núm. 87; Reunión paritaria sobre las repercusiones del ajuste estructural en el personal de la educación, Ginebra (programada para 1995 y posteriormente aplazada a abril de 1996): Informe II: La incidencia de las políticas de ajuste estructural en el empleo y la formación del personal docente (de próxima aparición).

(10)Entre las publicaciones de informes estadísticos que se editaron durante el bienio cabe mencionar las siguientes: Anuario de Estadísticas del Trabajo, ediciones de 1994 y 1995; Fuentes y métodos: Estadísticas del trabajo, vol. 6 (primera edición): Encuestas de ingresos y gastos de los hogares, y vol. 2 (segunda edición): Empleo, salarios, horas de trabajo y costo de la mano de obra (encuestas de establecimientos); ocho números regulares del Boletín de Estadísticas del Trabajo (publicación trimestral), además de dos números separados en los que se publicaron los Resultados de la encuesta de octubre correspondientes a 1993 y 1994; y Estadísticas de ingresos y gastos de los hogares, núm. 4, 1979-1991.

(11)New approaches to poverty analysis and policy, publicación que consta de los siguientes volúmenes: volumen I: G. Rodgers (director de la publicación): The poverty agenda and the ILO: issues for research and action; volumen II: J.B. Figueiredo y Z. Shaheed (directores de la publicación): Reducing poverty through labour market policies; volumen III: G. Rodgers y R. van der Hoeven (directores de la publicación): The poverty agenda: Trends and policy options.

(12)A. de Haan y P. Nayak: Social exclusion and South Asia, Discussion Paper No. 77; Social exclusion in the Philippines: A review of literature, Discussion Paper No. 79; M. Bédoui: Bibliographie sur l'exclusion dans les pays arabes du Maghreb et du Machreq, Documents de travail No. 80; H. Silver y F. Wilkinson: Policies to combat social exclusion: A French-British comparison, Discussion Paper No. 83; A. Bhalla y F. Lapeyre: Social exclusion revisited: Towards an analytical and operational framework, Discussion Paper No. 86 (en preparación); C. Gore: Poverty and social exclusion: Conceptual differences and analytical relationships (en manuscrito); A. Tibaijuka y colaboradores: Patterns and processes of social exclusion in Tanzania (de próxima aparición); P. Singer: Social exclusion in Brazil: Theories and evidence (de próxima aparición); S. Inack Inack y colaboradores: Social exclusion in Cameroon (de próxima aparición); A. Vaidyanathan y colaboradores: Social exclusion from a welfare rights perspective: The case of India (de próxima aparición); A. Figueroa y colaboradores: Social exclusion and inequality in Peru (de próxima aparición); N. Tchernina: Social exclusion in Russia: Patterns and processes (de próxima aparición); P. Phongpaichit y colaboradores: Rights to livelihoods and employment in Thailand: Contesting social exclusion (de próxima aparición); V. Cartaya y colaboradores: Venezuela: Exclusion and integration -- A synthesis in the building (de próxima aparición); M. Hashem y colaboradores: Goals for social integration, realities of social exclusion: The Republic of Yemen (de próxima aparición).

(13)C. Gore y J.B. Figueiredo (directores de la publicación): Social exclusion: Rhetoric, reality and responses. (Contribución para la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social.)

(14)J.-P. Lachaud: The labour market in Africa, Research Series No. 102.

(15)Idem: Pauvreté et marché du travail urbain au sud du Sahara: Analyse comparative, 1993.

(16)Estas directrices se publicaron en forma de series bajo los títulos siguientes:

(17)Technical choice in civil engineering practice: Experience in the road sector, 1995.

(18)J. Howe y H. Muller: Labour-based road engineering: Orientation course; Undergraduate course; Postgraduate course (apuntes de tres cursos), 1995.

(19)Labour-based technology: A review of current practice (dos volúmenes en los que se recoge el informe de un seminario regional para empresarios y especialistas en técnicas que requieren una utilización intensiva de mano de obra en el sector vial del Africa subsahariana), 1995.

(20)Relevance and potential of employment-intensive works programmes in the reintegration of demobilized combatants, estudios monográficos relativos a Uganda, Camboya y Mozambique, 1995.

(21)H. Tabatabai: Statistics on poverty and income distribution: An ILO compendium of data (de próxima aparición).

(22)Idem: <<Poverty and inequality in developing countries: A review of evidence>>, en The poverty agenda: Trends and policy options, Instituto Internacional de Estudios Laborales, 1995, op. cit.

(23)P. Streeten: The political economy of fighting poverty, Issues in Development, Discussion Paper No. 1.

(24)A. de Janvry y E. Sadoulet: Poverty, equity, and social welfare in Latin America: Determinants of change over growth spells, Issues in Development, Discussion Paper No. 6.

(25)A. Saith: Reflections on South Asian prospects in East Asian perspective, Issues in Development, Discussion Paper No. 7.

(26)M. Lipton: Successes in anti-poverty, Issues in Development, Discussion Paper No. 8.

(27)A. de Janvry, S. Radwan, E. Sadoulet y E. Thorbecke (directores de la publicación): State, market and civil organizations: New theories, new practices and their implications for rural development (Macmillan para la OIT, 1995).

(28)V. Jamal: Structural adjustment and rural labour markets in Africa (Macmillan para la OIT, 1995).

(29)R. Galhardi: <<Employment impacts of biotechnologies in Latin America: Coffee and cocoa in Costa Rica>>, en Assessing the impacts of agricultural biotechnologies: Canadian-Latin American perspectives (Ottawa, Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, 1995).

(30)Pueden consultarse los manuscritos de los siguientes estudios:

De carácter general:
R. Hussmanns: Informal sector survey, objectives and methodologies; ídem: Informal sector data collection -- International standards and national experiences; ídem: ILO's assistance on methodologies concerning informal sector data collection; S. Sethuraman: The urban informal sector: A note on the concept and definition; P. Bangasser: Incorporating the informal sector into the macroeconomic information base: Some definitions and conceptual issues; M. Ndiaye: The applicability in the urban informal sector of international labour Conventions dealing with basic social rights, child labour and general principles of occupational safety and health: An overview; P. Bangasser: Economic linkages for promoting the informal sector; ídem: Franchising as an integrating approach to the informal sector: Some preliminary ideas; ídem: Public services franchising to the informal sector; W. van Ginneken: Social security for the informal sector: Issues and options.
De Dar es-Salaam:
S.B. Buberwa: Dar es Salaam informal sector pilot survey; S.V. Sethuraman: Coping with the informal sector in Dar es Salaam: Issues and strategies; N.B. Mwaduma: Brief on national policy for micro-enterprise and informal sector promotion; M. Tueros: Regulations and legal framework for the informal sector in Dar es Salaam; D. Tagjman: Labour relations in the informal sector; M. Bastianen: Financial services; M.G. Monji: Skill acquisition and training in the informal sector; A. Tarimo: Marketing and sales capacity in the informal sector...; P. Pathak: Locational strategies for informal trading and services; L.D. Tsigwa: Disabled informal sector operators; P.G. Riwa y D. Swai: A study for the implementation of occupational health and safety strategies...; A.D. Kiwara: Social protection for the informal sector: Health care services provision and health insurance schemes; M. Laiser: Social protection scheme for informal sector cooperatives in Dar es Salaam; P. Wenga y colaboradores: Self-help organizations in the informal sector of the Dar es Salaam region; C.M.F. Lwoga: Informal sector clusters; F.A. Parry: Institutional linkages between trade unions and informal sector associations in Ghana.
Para gran Manila:
R. Ofreneo: Informal sector: Labour law and industrial relations aspects; D. Roaring: Legal and regulatory framework for the informal sector in Manila; L. Raring: Subcontracting in Metro Manila: Operations and perspectives; R.T. Chua y G.M. Llanto: Assessing the efficiency and outreach of micro-finance schemes; H. Fajardo: People with disabilities in the urban informal sector; Consultores de SEA: Feasibility study for the establishment of a common facilities centre in Marikina for footwear and leather goods manufacturers; J. Batino: Snapshot of working conditions in the urban informal sector; Trends-MBL Inc.: Copper field: Child workers in shoe manufacturing activities in Marikina; G. Llanto y colaboradores: A study of self-help associations (including case-studies); L. Espinoza: A survey on self-help associations.
De Bogotá:
M.E. Pacheco Restrepo: Legislación laboral y sector no estructurado; M. Julio Cely: Las organizaciones del sector informal; B. Herrera y J. Galindo: Diagnosis of trade union activities with regard to the informal sector; Platform for action for trade unions with regard to the informal sector, documento preparado por tres sindicatos nacionales y uno de una ciudad.

(31)K. Taimni: Creating a favourable climate and conditions for cooperative development in Asia, 1994.

(32)J. Prokopenko: Management consulting focused on productivity (Enterprise and Management Development Working Paper No. 3); A.L. Tolentino: Productivity management for sustainable development (Enterprise and Management Development Working Paper No. 11); J. Prokopenko y K. North (directores de la publicación): Productivity and quality management: A modular programme (de próxima aparición); K. North y colaboradores: Making global production work locally: Diffusion of best practices in manufacturing (de próxima aparición).

(33)M. Kubr (director de la publicación): Management consulting: A guide to the profession (tercera edición revisada) (de próxima aparición); C. Bengtsson: Small business and environmentally sound production: Looking for a relevant approach (Enterprise and Management Development Working Paper No. 10); J. Prokopenko: La gestión de los recursos humanos y el desarrollo: una importante tarea para las economías en transición (en ruso); J. Prokopenko y H. Johri: Developing internal management consultancy (de próxima aparición).

(34)J. Prokopenko (director de la publicación): Management for privatization: Lessons from industry and public service (Management Development Series No. 32); D. Rondinelli y M. Iacono: Managing privatization (en manuscrito); R. Berger, M. Bauer y M. Kubr, con contribuciones de V. Klaus y E.S. Savas: Consulting in privatization (Enterprise and Management Development Working Paper No. 7).

(35)Se publicaron los siguientes números de International Construction Management Series: D. Miles: Constructive change: Managing international technology transfer (No. 5); A.D.F. Price: Financing international projects (No. 3); A.D.F. Price: International project accounting (No. 1); A. Baldwin, R. McCaffer y S. Oteifa: International bidding case-study (No. 2); A. Baldwin, R. McCaffer y S. Oteifa: International bid preparation (No. 4); D. Miles: International project marketing (No. 6). También se publicaron: T. Hernes: Interactive contractor training (Module 1: Estimating and tendering; Module 2: Project planning; Module 3: Site productivity); P.H. Dembinski y T. Volery: Small enterprise development: Taxonomy of intervention schemes applied to the Swiss case (Enterprise and Management Development Working Paper No. 2); A.L. Tolentino: Guidelines for the analysis of policies and programmes for small and medium enterprise development (Enterprise and Management Development Working Paper No. 2).

(36)Diversifying sources of vocational at training finance (serie de módulos didácticos) (en manuscrito); Making more effective use of vocational training resources (serie de módulos didácticos) (en manuscrito).

(37)Constraints and innovations in vocational training reform, publicación mixta del Banco Mundial y la OIT (en preparación).

(38)China: Employment and training policies for transition to a market economy, Vol. 1: Synthesis report; Vol. 2: Analysis and policy options; Vol. 3: Action programme, ILO/EASMAT, 1995.

(39)A.G. Mitchell: Strategic training partnerships between the State and enterprises, documento de discusión del seminario OIT/APSDEP, diciembre de 1995.

(40)W.N. Grubb: Evaluating job training programmes in the United States: Evidence and explanations, Training Policy Study No. 17.

(41)R.M. Lindley: Training and employment policies and the school-to-work transition in the UK (en manuscrito); J. Gaude: L'insertion des jeunes et les politiques de formation: rapports entre droit à la formation et droit au travail (en manuscrito); L. Garrido Medina: Diagnóstico sobre el paro juvenil y políticas para facilitar la entrada al primer trabajo, Estudios de políticas núm. 16; F. Lefresne: La nouvelle donne de l'insertion professionnelle en France (en manuscrito); C. Wolfinger: Training in employment policies in relation to school-to-work transition in Germany (en manuscrito); J. Ruétalo: Un acercamiento a la relación entre juventud, trabajo y educación -- El caso del Cono Sur de América Latina (en manuscrito).

(42)H.C. Haan: La formación de base comunitaria con fines de empleo y generación de ingresos: Guía para quienes adoptan decisiones, Servicio de Gestión de Sistemas de Formación Profesional, 1994. Community based training for employment and income generation: Vol. I - Institutional and programme planning; Vol. II - Identification of economic opportunities and training needs; Vol. III - Training organization and preparation; Vol. IV - Training delivery; Vol. V - Post-training support services; Vol. VI - Monitoring, evaluation and documentation (en preparación).

(43)Reintegrating demobilized combatants: Experiences from four African countries, 1995.

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