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GB.268/7/3
268.a reunión
Ginebra, marzo de 1997
 

SEPTIMO PUNTO DEL ORDEN DEL DIA

Informes de la Comisión de Programa,
Presupuesto y Administración

Tercer informe(1)

Indice

Propuestas de Programa y Presupuesto para 1998-1999:

Párrafos de introducción


Tercer informe

1. La Comisión de Programa, Presupuesto y Administración del Consejo de Administración se reunió del 11 al 13 de marzo y el 21 de marzo de 1997, bajo la presidencia del Sr. J. Arrate Mac Niven, Presidente del Consejo de Administración, asistido por el Sr. J.-J. Oechslin y el Sr. W. Brett, Vicepresidentes empleador y trabajador respectivamente, del Consejo de Administración. El Sr. Gray (portavoz de los trabajadores) actuó como Ponente.

Propuestas de Programa y Presupuesto para 1998-1999
(Sexto punto del orden del día)

2. La Comisión tuvo ante sí las propuestas de Programa y Presupuesto para 1998-1999, presentadas por el Director General(2), que comprendían un prefacio del Director General; una introducción; cuadros sinópticos con las propuestas de presupuesto de gastos por programas principales (en dólares de Estados Unidos) y la estimación del presupuesto ordinario de gastos y un análisis de los incrementos y disminuciones por programas principales; el proyecto de presupuesto de gastos e ingresos; las descripciones y estimaciones de cada programa principal, y cierto número de anexos informativos.

3. El Director General presentó sus propuestas, abriendo así la discusión de la Comisión. Su declaración se reproduce en el anexo I.

4. Tras una pausa, la Comisión dio comienzo a su discusión de las propuestas de Programa y Presupuesto.

Discusión general de las propuestas de Programa y Presupuesto

5. El Sr. Oechslin, hablando en nombre de los miembros empleadores, declaró que hay dos maneras de abordar esta discusión presupuestaria. Una de ellas consiste en concentrarse en los totales del presupuesto, que suponían ciertamente una carga para los Estados Miembros. Este enfoque era el que solían tener los gobiernos, y los empleadores esperaban siempre con mucha atención sus intervenciones en este plano, pidiéndoles que tengan en cuenta todos los factores, comprendidas las facilidades que un tipo de cambio más favorable aportaría a los problemas de recursos presupuestarios de la Organización. Los empleadores no esperaban un entusiasmo general de los gobiernos por un aumento sustancial del presupuesto, pero consideraban que convenía establecer una distinción entre la reducción de los gastos que no afectan a la estructura general de los programas y la reducción de los recursos que no pueden tener otro efecto que una reestructuración de los programas. En la eventualidad de tales reducciones, los empleadores pedían a los representantes gubernamentales que tratasen de ayudarlos a encontrar las actividades que puedan revestir menos prioridad, y ponen de relieve que tal operación no podría efectuarse más que a consecuencia de una decisión política del conjunto del Consejo de Administración. Por su parte, los empleadores no dejaban de reconocer la importancia de estos problemas financieros y generales, pero estimaban que sus responsabilidades se referían a la adecuación de las actividades propuestas en relación con las demandas habían formulado los miembros del Consejo de Administración en el curso de las discusiones preliminares, en particular por su Grupo, así como sobre los medios que se ofrecen para resolver los problemas que se plantean.

6. Respecto a la orientación general de los programas, los empleadores felicitaban al Director General por la presentación de sus propuestas, que tenían un carácter innovador. Advertían que el Director General, con gran habilidad, había presentado las actividades que proponía en cierto número de cuadros, pero consideran que un examen del contenido de estos cuadros, seguía siendo necesario. En relación con el título "Apoyo a la democracia", los empleadores se preguntaban si su contenido respondía realmente a esta etiqueta. En él se habían introducido los derechos fundamentales de los trabajadores, las relaciones laborales y el desarrollo de las organizaciones de empleadores y de trabajadores. Sin embargo, no convenía que el título "Democracia" hiciera pensar en unas actividades de carácter político, que no formaban parte del mandato de la OIT.

7. Los empleadores habían advertido que en numerosos puntos de este documento existía una cierta filosofía del consenso, considerado como una necesidad para tal o cual reforma. Por su parte, consideraban que el consenso constituía un objetivo deseable, pero era evidente que la vida social estaba hecha de conflictos y que el problema de los actores de la vida social es precisamente resolver esos conflictos. Para los empleadores, sería lamentable que el consenso se convirtiese en un medio de bloquear las necesarias decisiones y recuerdan que la democracia, en el sentido más corriente del término, es un sistema que se basa no en el consenso sino en la mayoría.

8. Los empleadores daban gran importancia a uno de los componentes del programa, que es el formado por los derechos fundamentales de los trabajadores dentro de la perspectiva del seguimiento de la Cumbre de Copenhague y de la Conferencia de Singapur. Habida cuenta de que los medios para fortalecer las actividades de la OIT sobre los derechos fundamentales de los trabajadores se debatirían en la próxima reunión de la Comisión de Cuestiones Jurídicas y Normas Internacionales del Trabajo, el orador no se proponía abordar ahora esta cuestión, pero sí manifestar una preocupación de los empleadores. La OIT había reunido bajo el título de "Derechos fundamentales de los trabajadores" los principios enunciados en siete convenios fundamentales, en relación con los cuales se contemplan unos medios de acción especiales. Los empleadores estimaban que convenía utilizar el máximo rigor cuando se habla de los derechos fundamentales de los trabajadores y que no convenía asociarles -- como hace el documento en varias ocasiones -- unos convenios que tienen, ciertamente, su importancia pero que de momento no habían sido integrados en este concepto, como los convenios sobre los trabajadores migrantes y los pueblos indígenas, que no se referían a los derechos fundamentales de los trabajadores tal como habían sido definidos por la OIT. Por ello, los empleadores piden al Director General y a sus colaboradores que fuesen lo más rigurosos posible en el empleo de esos términos.

9. Los empleadores daban su apoyo total a las orientaciones sobre la renovación de las acción normativa que, según ellos, debe ser verdaderamente uno de los puntos fundamentales de la acción y de la reflexión de la Organización en el curso de este período bienal. Apoyaban también por completo las orientaciones relativas a la lucha contra el trabajo infantil, que entraban ciertamente en el campo de la protección de los derechos fundamentales de los trabajadores, y el Grupo de los Empleadores estaba muy comprometido en este terreno, cualquiera que fuese el sector de actividad de la OIT en el que se hubiese inscrito.

10. En este programa, había un título que trata de asistencia a las organizaciones de empleadores y de trabajadores. Este era también un sector al que los empleadores conceden la mayor importancia. Los servicios responsables de estas actividades en la Oficina debían disponer de los medios necesarios, y los empleadores constataban la persistencia de un grave desequilibrio entre los medios disponibles por los servicios responsables de apoyo a las actividades de las organizaciones de trabajadores y los que se refieren al apoyo a las organizaciones de empleadores. La función de los responsables de estas últimas no era solamente, como ocurría en un pasado ya lejano, una actividad de relaciones ni siquiera una actividad de cooperación técnica (que es en lo que se está convirtiendo cada vez) sino también un medio de integrar cada vez más las preocupaciones de los empleadores en las actividades de la Oficina.

11. Respecto al fomento del empleo y a la lucha contra la pobreza por medio de la generación de empleo, los empleadores pensaban que se trataba de un ámbito prioritario. Constatan que un 63,49 por ciento de los recursos exteriores eran asignados a este programa. Esto mostraba que las contribuciones exteriores no llegaban más que si existían demandas concretas, y que los Estados Miembros manifestaban un interés muy grande por este tipo de programas.

12. En las discusiones preliminares sobre las propuestas de Programa y Presupuesto, los empleadores habían concedido una prioridad principal al problema de las empresas generadoras de empleo. Habían dicho que no sólo ésta era su prioridad sino que su actitud ante el presupuesto dependería del lugar que se le concediese. Al examinar los programas 60 y 65 para saber si aportan una respuesta a la petición que habían hecho de un programa coherente e integrado de las empresas generadoras de empleo, los empleadores no tienen más remedio que expresar una opinión matizada. Esta dimensión de la actividad de la OIT no figura en los cuatro grandes retos mencionados por el Director General para el bienio, tampoco no se puede considerar que la referencia a la Cumbre de Copenhague la incluye, y es cierto que el Programa y Presupuesto contiene muchos programas de acción ambiciosos e interesantes, que se refieren a este dominio, especialmente el Programa de Acción sobre el Desarrollo de las Pequeñas y Medianas Empresas para la creación de empleo. Los empleadores felicitan a la Oficina por la creación de este programa de acción. Tratarán de encontrar la manera de ayudar a su aplicación, pero están preocupados porque el departamento responsable de este programa, y de algunos otros, no ha recibido prácticamente nuevos medios de acción. Siempre se puede acudir a los recursos exteriores, pero este es un mercado en el que hay una gran competencia y los donantes son difíciles de convencer sin una aportación inicial. Los empleadores querían también que este programa se integre en las demás actividades de la OIT, que deben tener en cuenta las necesidades de las empresas; pero no siempre es así, como ocurre en el programa relativo a la seguridad social, sobre el que el orador insistirá más adelante.

13. El orador pasa a continuación a los medios de realizar estos programas. El principal medio del que dispone la Organización y sin el cual nada puede hacerse es, por supuesto, el personal. El Director General habla con frecuencia de centro de excelencia. Tanto si ese "centro de excelencia" es un objetivo como si constituye ya una realidad -- o un poco las dos cosas -- los empleadores estiman que el conjunto del programa depende de la calidad profesional de los hombres y mujeres que trabajan en ellos, y que la experiencia de los especialistas exteriores constituye una aportación de la mayor importancia. Por ello, es necesario que la OIT salga cada vez más de su torre de marfil y que atraiga lo más posible a las personas calificadas del exterior, sobre todo en una situación de limitaciones presupuestarias que reducen mucho las posibilidades de contratar personal nuevo. Esta es razón de más para mostrarse selectivo y para que esta contratación se base enteramente en la calidad. Según los empleadores, los procedimientos de selección que existen en el interior de la Oficina no facilitan estas opciones. Para ellos, es fundamental que el procedimiento de selección dentro de la Oficina sea más abierto, de manera que la única consideración que se tenga en cuenta sea la calidad del personal.

14. En cuanto a la adecuación de los programas a las realidades, los empleadores consideran que la Oficina tiene un procedimiento de control contable de los gastos que funciona bien. Lo que falta es un control de la eficacia de las actividades, no a nivel de gasto sino a nivel de resultados, es decir en relación con el resultado de los programas. Es evidente que, en el campo de las actividades de la OIT no es fácil medir cuantitativamente los resultados como si la Organización fuese una empresa de producción, en la que se pueda hacer un análisis de las ventas. Pero hay que encontrar los medios para llevar a cabo un análisis del impacto de los programas de la OIT en el plano de la realidad sobre el terreno. La dificultad de tal análisis se explica por el gran número de programas y por la imposibilidad de evaluar el impacto que tiene cada uno de ellos. Pero los empleadores piensan que es posible encontrar una técnica de sondeo para examinar el efecto de tal o cual programa, especialmente evaluando el número de nuevas empresas creadas o la mejora del nivel de protección de los trabajadores gracias a una actividad de seguridad y salud.

15. Según los empleadores, el análisis del impacto de los programas puede efectuarse, en primer lugar, haciendo que la Comisión de Cooperación Técnica del Consejo de Administración sea más operativa y que contemple menos la totalidad de los problemas, concentrándose en algunos objetivos bien escogidos y escogiendo, no los mejores resultados, sino más bien los menos buenos, de manera que el Consejo tenga una idea casi física de lo que ha ocurrido en la aplicación de un proyecto. Además, este análisis tiene que apoyarse en otro método que se ha propuesto en diversos programas, que es el método de los estudios por país. Estos estudios son un medio para la Oficina de concentrarse en una situación determinada. Se han mencionado en el ámbito de los derechos fundamentales y en el del empleo, y los trabajadores consideran que este método es realmente fecundo y que permitirá, en casos concretos, estimar el efecto de una ratificación de los convenios o de un programa de cooperación.

16. Siempre en esta perspectiva, los empleadores consideran que la OIT tiene que estar cada vez más cercana a sus mandantes. Opinan que, en conjunto, la experiencia de los equipos multidisciplinarios ha sido satisfactoria, con resultados desiguales, como ocurre en toda empresa humana. La experiencia es también satisfactoria en relación con la función de los consejeros empleadores de estos equipos, pero la participación de los consejeros no sólo en sus propios programas sino también en la gestión común de los programas es una buena cosa. Sin embargo, tal vez les absorbe demasiado tiempo y había que encontrar un equilibrio a ese respecto. Las actividades sectoriales son de gran importancia para los empleadores, puesto que permiten que la OIT se acerque a la realidad. Los empleadores piensan que las reuniones no constituyen fines en sí mismas y que hay que guardar el contacto con la realidad de los ramos industriales, puesto que por ellos pasa toda la vida industrial.

17. Para concluir, el orador desea mencionar un medio recientemente experimentado para poner a la Organización en contacto con el mundo exterior, que es la creación de los foros. Ha habido un Foro empresarial, del que se ha hablado mucho, y se han previsto otros dos foros en las propuestas de Programa y Presupuesto. Los empleadores estiman que la idea de salir del tradicional marco de acción de la Organización es buena, y que se presta a solucionar a la vez los problemas de la empresa y de los demás problemas.

18. El Sr. Gray, hablando en nombre de los miembros trabajadores, advirtió que las propuestas que la Comisión de Programa, Presupuesto y Administración tiene ante sí ya habían sido objeto de dos consultas preliminares, y que tanto la presentación como la mayor parte de su contenido tenían un gran parecido con el Programa y Presupuesto que se había adoptado hace dos años. Aunque el Director General había optado por situar sus propuestas en el marco de la actual reforma, para los miembros trabajadores la impresión dominante era la continuidad. La reestructuración que se había emprendido en Ginebra era pequeña, y la propuesta más significativa y positiva que había hecho el Director General en noviembre pasado, sobre las actividades empresariales, había desaparecido completamente del documento final. Habían quedado sobre la mesa cambios importantes en relación con las estructuras exteriores, que los trabajadores podrían aprobar completamente, pero también habían sido rebajadas en comparación con lo que se dijo en noviembre pasado.

19. Sin embargo, el Director General había hablado de una innovación revolucionaria, aunque sólo fuese respecto a las aplicaciones de la tecnología de la información. Para los trabajadores, la propuesta que resultaba realmente revolucionaria era el volumen del presupuesto, que no por inesperado era menos bienvenido. Los trabajadores habían apoyado ya los nuevos procedimientos que habían conducido al presente debate, y muy en particular al debate especial del pasado noviembre. Aunque se había conseguido ya un considerable consenso, los miembros trabajadores no podían aceptar que esto significase que todo había sido ya acordado, y que la presente discusión fuese o bien puramente decorativa o bien de importancia marginal. Por el contrario, podría y debería marcar una diferencia, y este comentario se hacía con un vivo recuerdo de la dolorosa experiencia de los bienios anteriores. Los trabajadores tenían dificultades graves en relación con algunos aspectos de las propuestas, pero también aportaban sugerencias concretas para hacerles frente, y esperaban que fuesen seriamente consideradas.

20. Los miembros trabajadores no tenían dificultad alguna con los tres objetivos principales que señala el Director General (apoyo a la democracia y los derechos fundamentales de los trabajadores, fomento del empleo y lucha contra la pobreza, y protección de las personas que trabajan) que, de hecho, eran los mismos objetivos que se habían fijado para el presente bienio. Tampoco había desacuerdo sobre las tres orientaciones estratégicas que se determinan (que la OIT sea un centro de excelencia, que constituya el punto central para los derechos de los trabajadores y que sea una organización que ofrezca servicios a sus mandantes). Pensaba que en estos puntos ya se había manifestado un consenso. Sin embargo, tenían dificultades graves en relación con la desproporción entre las actividades que se proponían para la prosecución de cada uno de los objetivos principales, y esto se agravaba aún más por el desequilibrio flagrante en favor de las actividades dedicadas a uno de estos objetivos, el fomento del empleo y la lucha contra la pobreza. Las cifras facilitadas por la Oficina ilustraban este punto. De los recursos que la OIT estimaba que habían sido asignados a los tres objetivos principales, un 41 por ciento había sido asignado al fomento del empleo, con un 32 por ciento que había ido al apoyo a la democracia y a los derechos humanos, mientras que sólo un 27 por ciento se había asignado a la protección de los trabajadores. Estas cifras hablaban por sí solas, pero aún se hacían más significativas si se tomaban en cuenta las estimaciones de las asignaciones extrapresupuestarias. Los programas principales 65, 60 y 125 eran, por este orden, los tres principales receptores de recursos, y ellos solos disponían de un 60 por ciento de los ingresos previstos. En este estadio, el objetivo principal de fomento del empleo dejaba de ser un destacado primero entre iguales para alcanzar un predominio abrumador. Del total aproximado de 519 millones de dólares de Estados Unidos, un 49 por ciento se dedicaba al fomento del empleo, lo que equivalía a más del doble de lo que se asignaba tanto al apoyo a la democracia y los derechos humanos como a la protección de los trabajadores. Los miembros trabajadores eran conscientes de que esta situación no era del todo nueva. Hace dos años, el Director General había dicho ya que atribuía la máxima prioridad al empleo, considerando que éste era un denominador común, en el debate que la Conferencia dedicó al futuro de la Organización, con motivo del 75.o aniversario. Los trabajadores no tenían intención de oponerse al objetivo principal de fomento del empleo, pero este objetivo no debería perseguirse en detrimento o con exclusión de los demás objetivos, y había razones para temer que ésa fuera precisamente la dirección por la que fuese la OIT. Además, los puntos de vista de los miembros trabajadores a ese respecto estaban estrechamente vinculados a sus graves preocupaciones sobre la manera en que ese objetivo del empleo había sido perseguido.

21. Refiriéndose a la necesidad de un enfoque equilibrado del empleo, el Sr. Gray advertía que los trabajadores ya habían aceptado el valor de un planteamiento diversificado del fomento del empleo. Debería abarcar una acción política, tanto a nivel internacional como nacional y tanto a grande como a pequeña escala, así como incluir una política de empresa de la OIT, que fuese de carácter realmente tripartito. El problema de las propuestas del Director General era que rebajaban drásticamente los aspectos internacionales y a gran escala y se concentraban indebidamente en los demás ámbitos que, en efecto, también eran importantes pero que necesitaban ser tratados en un marco general bien equilibrado. Las propuestas insistían claramente en las numerosas actividades dedicadas a las empresas, que habían hecho pocos esfuerzos para reconocer las preocupaciones de los trabajadores o integrarse en una perspectiva tripartita. Ese era un terreno en el que la OIT estaba retrocediendo con bastante rapidez. En esta introducción, el Director General dice que la OIT ha procedido a una reorientación de su estrategia para de esta forma poder subrayar la importancia que hay que conceder a las dimensiones sociales de estas cuestiones, en relación con la mundialización, y que al hacerlo así "no hay duda de que la Organización ha logrado que se oiga su voz, y por ello ha reforzado su pertinencia". Los miembros trabajadores estaban, en gran medida, de acuerdo con esta evaluación de los logros pasados. Sin embargo, más bien que construir sobre lo que había sido ya logrado, en este terreno, las propuestas parecían reflejar un sentimiento de que ya se había hecho bastante y de que había llegado el momento de que la OIT pasase a otras cuestiones. Algunas de estas opciones, parecían ser "seguras", pero difícilmente iban a contribuir a la visibilidad, permanencia e influencia de la OIT en las cuestiones políticas internacionales relativas al empleo. La OIT no debería abandonar el terreno que ya había conquistado en este campo, particularmente en relación con los procesos relacionados con la Cumbre de Copenhague.

22. Dos ejemplos concretos ilustraban el problema. Hace dos años, el Director General describió el objetivo del nuevo informe de la serie El empleo en el mundo, como que "se trata de dotar a la OIT de un nuevo instrumento en el que podrá basarse para debatir la política de empleo en los foros internacionales o nacionales y, en particular, con las instituciones de Bretton Woods y con la nueva Organización Mundial del Comercio". El Grupo de los Trabajadores pensaba que los primeros dos informes de la serie habían conseguido realmente este objetivo. En cambio, pretender que la elección de la "formación" para la tercera edición pudiese hacer lo mismo no tenía credibilidad suficiente. La formación era ciertamente una cuestión importante, a la que se prestaba una gran atención en las propuestas de Programa y Presupuesto, pero no estaba bien escogida como tema para el informe, y por lo tanto proponía que se escogiese otro tema; en las discusiones posteriores ya se harían propuestas más concretas.

23. El Director General señalaba sin duda la inclusión de un programa de acción sobre la mundialización en el programa 60 como prueba de que sus propuestas respondían a las preocupaciones del Grupo de los Trabajadores. Pero si se examinaba con cuidado, estaba muy claro que el Programa de Acción titulado "Mundialización, desarrollo de empresas de base local y empleo" (párrafo 60.18) no tenía de hecho nada que ver con la mundialización y que, en cambio, tenía mucha relación con el desarrollo de las empresas. No sólo estaba situado en un programa principal que no le correspondía sino que constituía un indicio más de que había poca sustancia en las propuestas sobre la mundialización y la política internacional de empleo, a pesar de la forma de su presentación. Por consiguiente, los miembros trabajadores insistían en que se hiciese un planteamiento más concreto y previsor de las relaciones con otras organizaciones internacionales, especialmente con las instituciones de Bretton Woods que el que reflejaban las propuestas del Director General. A ese respecto habría que tomar debida nota de la firma hace pocos meses de unos acuerdos de cooperación entre la OMC y el FMI, y entre la OMC y el Banco Mundial. Ahora, la OIT tenía que afirmar su papel o correr el riesgo de quedar marginada. Los miembros trabajadores no podían aceptar que las propuestas que la Comisión tenía ante sí en relación con el planteamiento de la OIT sobre las empresas constituyesen una política aceptable de la OIT en relación con la empresa. La primera y más evidente dificultad era el volumen relativo. Cuando se suman los recursos ordinarios y los recursos extrapresupuestarios, el programa principal 65, que es el núcleo (pero sólo el núcleo) de las actividades sobre las empresas, resulta ser el programa técnico sustantivo más grande, por delante del programa principal 60, y muy por delante del resto. El gasto en el desarrollo de empresas y cooperativas era el 282 por ciento del gasto hecho en normas. Si se añadían a ello los programas regionales, la diferencia sería probablemente mucho mayor. Este desequilibrio no se podía justificar. Tampoco había que olvidar que existía todo un programa principal independiente, el programa 85, que trataba específicamente de las empresas multinacionales y la política social. Por contraste con la situación del programa principal 65, los recursos destinados al mencionado programa eran menos que sustanciales y las actividades a que daban lugar eran del todo insuficientes. Los miembros trabajadores desafiaban al Director General (o a quien fuese) a explicar por qué en este período de mundialización acelerada, la OIT encontraba razonable o lógico gastar 50 veces más sobre el desarrollo de empresas y cooperativas que sobre empresas multinacionales y política social.

24. De los 16 programas de acción propuestos, tres quedaban comprendidos en el programa principal 65, y otros dos, cuyas actividades estaban claramente centradas en las empresas, estaban incluidos -- erróneamente a juicio de los miembros trabajadores -- en otros programas principales (núms. 60 y 90). No se justificaba que cinco de los 16 programas de acción estuviesen dedicados a las empresas, sobre todo habida cuenta de que otros programas de acción también guardaban relación con éstas. El descontento de los trabajadores al respecto era aún mayor si se consideraban las importantes e innovadoras propuestas que el Director General había presentado en su documento consultivo de noviembre. En esa oportunidad, propuso integrar el Servicio de Empresas Multinacionales (MULTI) en el Departamento de Desarrollo de Empresas y Cooperativas (ENTERPRISE), para formar un servicio distinto dotado de un nuevo mandato, nuevas funciones y nuevos medios de acción, con actividades mejoradas y ampliadas entre las que debía figurar su funcionamiento como centro de reflexión sobre el cometido social de las empresas. Estas propuestas fueron objeto de una acogida particularmente favorable por los miembros trabajadores, para quienes constituían un medio de introducir equilibrio y una perspectiva tripartita en el programa principal Desarrollo de empresas y cooperativas, y lograr así que éste se ocupara de las repercusiones sociales e internacionales de la actividad empresarial, que hasta ahora no había abordado. Por qué entonces se había descartado esta iniciativa? Uno de los motivos fue el traslado ilógico del programa de acción sobre iniciativas sociales de las empresas al programa principal Condiciones y medio ambiente de trabajo, en el que era obvio que estaba fuera de lugar. Esto puso de manifiesto un punto de vista según el cual el programa principal 65 debía ocuparse nada más que de cuestiones relativas a la capacidad empresarial, la gestión y el desarrollo de las empresas y la productividad. Acaso no cabía que las empresas atendiesen también materias sociales o las proyecciones internacionales de su actuación? La credibilidad de la OIT iba a salir menoscabada si adoptaba un planteamiento que, por motivos ideológicos, atribuía una importancia casi exclusiva a uno de los aspectos de la actividad empresarial que en modo alguno debería ser la preocupación primordial de la OIT, al tiempo que transformaba en tabú otras de sus facetas. Por todas estas razones, los miembros trabajadores preconizaban resueltamente la reestructuración del Departamento de Desarrollo de Empresas y Cooperativas (ENTERPRISE), basándose en las intenciones manifestadas por el Director General en noviembre pasado.

25. En cuanto a los programas de acción, aún no se había tenido la oportunidad de evaluar los programas en curso en el presente bienio, sin perjuicio de que, desde un punto de vista conceptual, hubiera que felicitarse de su realización. Una de las ventajas de estos programas consistía en que ofrecían a la PFA un real margen de maniobra para influir en el contenido del Programa y Presupuesto mediante la selección de un cierto número de programas de acción de entre una amplia lista de opciones. En tal proceso residía el interés del debate que tuvo lugar en noviembre. Sin embargo, los trabajadores no estaban satisfechos con el resultado de dicho proceso, pues consideraban que no se habían tomado debidamente en cuenta sus puntos de vista y sus preferencias, y tampoco les parecía aceptable la lista de 16 programas de acción establecida. Podían dar su asenso a 12 de los programas de acción propuestos, ya que a su juicio, y habida cuenta de las opiniones expresadas en noviembre, éstos no daban lugar a controversias. Se trataba, concretamente, de los siguientes: sistemas de información sobre el mercado de trabajo; participación tripartita y diálogo social sobre formación; inversiones sociales: la creación de empleos a través de instrumentos financieros innovadores; soluciones cooperativas para la negociación colectiva; contribución de las relaciones laborales a la integración económica regional; organización y gestión de la administración del trabajo; iniciativas sociales de las empresas; cultura de la seguridad; medidas contra las formas extremadas de trabajo infantil; marco de actuación para la reforma de las pensiones; estrategias para combatir la marginación y el desempleo de los jóvenes, y mejoramiento de la calidad del empleo de las mujeres. Partiendo del supuesto de que el número de programas de acción debía ser de 16, es decir, uno más que el máximo indicado en noviembre, quedaban por definir cuatro programas.

26. En noviembre de 1995 los miembros trabajadores habían dicho que apoyarían el programa de acción "Mundialización, desarrollo de empresas locales y empleo", pero sólo a condición de que se modificase para abordar en forma efectiva la cuestión de la mundialización y el traslado geográfico de empresas. Comentarios análogos se formularon en relación con el programa de acción "Mejoramiento de la productividad, la competitividad y los empleos de calidad en los países en desarrollo", con respecto al cual los trabajadores deseaban que se aplicase un enfoque más amplio. Estas sugerencias fueron ignoradas en ambos casos. De hecho, por lo que se refiere al segundo, se introdujeron modificaciones contrarias a las propuestas y desapareció la referencia a los países en desarrollo. Por razones obvias, las propuestas relativas al desarrollo de las pequeñas y medianas empresas como medio para fomentar el empleo no figuraban entre las prioridades de los miembros trabajadores. Consecuentemente, los trabajadores presentaron nuevamente las cinco propuestas alternativas sometidas en noviembre que, una vez más, no fueron admitidas. Se trataba de la promoción de los convenios sobre derechos humanos fundamentales; el establecimiento de acuerdos internacionales sobre la representación de los trabajadores en las empresas multinacionales; la participación tripartita en programas de ajuste estructural; nuevos métodos para prevenir el trato indebido y la discriminación contra los trabajadores migrantes, y las repercusiones sociales de la liberalización del comercio internacional.

27. Respecto al equilibrio de los programas prácticos entre la sede y las oficinas exteriores, los miembros trabajadores consideraban que las propuestas del Director General permitían proseguir el trasvase de recursos humanos y financieros desde Ginebra hacia las estructuras exteriores. El diagrama que figuraba a continuación del párrafo 90 de la introducción a las propuestas de Programa y Presupuesto mostraba claramente que de 1990 a 1999 la proporción de funcionarios que prestan servicios en Ginebra habrá disminuido de 70 a 59 por ciento. Un elemento central de este proceso era la propuesta encaminada a transferir el 20 por ciento de los recursos CTPO de la sede a los programas regionales. Ahora bien, tal medida planteaba algunas cuestiones. Se partía de la base de que, sin lugar a dudas, el traspaso de recursos desde Ginebra a las oficinas exteriores era una medida positiva. Pero, tenía el Director General una idea de hasta qué punto debía llevarse adelante tal transferencia? Cuál era la repartición ideal de recursos entre la sede y las oficinas exteriores? Tales cuestiones debían abordarse no sólo desde el punto de vista exclusivamente financiero, sino también en la perspectiva de optimizar la eficacia de la OIT en su conjunto. Los trabajadores habían insistido desde siempre en que la OIT no sólo debía ser un centro de excelencia técnica sino que, además, había que mantener en la sede de Ginebra un volumen mínimo de competencias profesionales y de recursos. Si no se contaba con un cerebro en pleno funcionamiento en Ginebra, no sería posible asegurar una actuación inteligente o coherente de las extremidades de la OIT en las regiones.

28. Otra preocupación a este respecto era que la sede debía seguir ejerciendo una autoridad, orientación y control adecuados sobre las actividades en el terreno. La idea de que la OIT debía funcionar como una organización de prestación de servicios en función de la demanda no exoneraba a la dirección de la OIT de su responsabilidad de garantizar que las prioridades, políticas y orientaciones definidas por los órganos políticos electivos de la Organización quedasen fielmente recogidas en las actividades que se llevan a cabo fuera de Ginebra. Era necesario que la OIT conservase una organización mundial única y armónica, y que no se convirtiese en una federación sin cohesión de 14 (y muy pronto 16) pequeñas OIT dispersas en todo el mundo. Mantener tal unidad exigía que los equipos multidisciplinarios buscasen la orientación de Ginebra cada vez que lo necesitasen, y que Ginebra tuviese la capacidad de atender adecuadamente tales necesidades. Para lograr esta interacción era imprescindible también hacer efectivos los vínculos entre la cooperación técnica y las normas, sobre los que se fundamentaba la política de asociación activa. Estos propósitos reflejaban la importancia que los miembros trabajadores conferían a la evaluación de la política de asociación activa que ha de llevarse a cabo este año. Si bien la evaluación misma no quedaba comprendida en el marco del debate actual, las conclusiones de la misma iban a llevarse a la práctica, sin duda, en el bienio 1998-1999. Sin embargo, la cuestión tal vez más crucial con respecto a la actividad extrasede se refería directamente a consideraciones fundamentales sobre la autoridad política. Dicho de manera simple, en la medida en que se desplazaban recursos de Ginebra a las oficinas exteriores, éstos desaparecían del campo visual del Consejo de Administración. Ciertamente, los programas regionales entregaban indicaciones generales acerca de prioridades que en lo fundamental correspondían a las prioridades de la OIT en el ámbito mundial. La Comisión de Cooperación Técnica recibía informes anuales sobre las actividades, y el Director General presentaba a la Conferencia su informe sobre las actividades bienales. Con todo, los trabajadores insistían en que el Consejo de Administración tenía que disponer de medios suplementarios para controlar el empleo de los fondos de cooperación técnica en las regiones, de tal manera que pudiese dar cumplimiento adecuado a sus responsabilidades políticas. Los trabajadores planteaban esta cuestión con un ánimo constructivo, y tenían la mejor disposición para entablar el diálogo con el Director General a fin de encontrar medios para dar respuesta a estas sinceras preocupaciones. En opinión de los trabajadores, el sistema de Seguimiento, Evaluación y Presentación de Informes (MERS) sería quizás una herramienta útil a este respecto, así como en relación con otras materias.

29. El alcance limitado que había tenido la reestructuración, por lo menos en Ginebra, implicaba que los desplazamientos de recursos incluidos en las propuestas del Director General daban una idea más clara que de costumbre de los cambios sustantivos introducidos en los programas. En un contexto de reducción considerable del presupuesto, se había observado como tendencia general que los principales ahorros (un 12,3 por ciento en la reforma de los órganos decisorios y un 4,7 por ciento en las actividades de servicio y de apoyo) habían servido para reducir o eliminar los recortes en actividades sustantivas y prácticas tanto en Ginebra como en el terreno. Este era el planteamiento adecuado que había que aplicar al ser inevitables la aplicación de recortes generales, pero la Organización tenía que poner gran cuidado en no perjudicar el funcionamiento de su proceso decisorio político. Asimismo, los trabajadores reconocían los importantes esfuerzos que se desplegaban para hacer economías en las actividades de servicio y de apoyo, en las que regía el único imperativo de prestar servicios en la forma más adecuada y menos costosa posible.

30. Por lo que se refería a programas principales específicos, la reducción de un 21 por ciento en el programa de publicaciones y el programa de actividades sectoriales obedecían básicamente a decisiones adoptadas con anterioridad, pero de todas maneras eran medidas que los trabajadores aceptaban con dificultad. A este respecto, los miembros trabajadores hicieron hincapié en la gran importancia que seguían atribuyendo a las actividades sectoriales, cuya función de enlace entre la OIT y sus mandantes es fundamental. Las reducciones en el programa principal 100 hacían aún más necesario que otros programas cooperasen con el mismo, integrando actividades sectoriales en su labor respectiva.

31. Por otra parte, había algunas esferas de importancia decisiva en las que el Director General había propuesto aumentar significativamente los recursos. Las más destacadas eran las actividades en favor de las mujeres, con un aumento de personal de un 33 por ciento, y las relaciones de trabajo y el trabajo infantil, esferas en las que la asignación de recursos había aumentado en más de un 100 por ciento. Estas medidas merecían el pleno respaldo de los miembros trabajadores.

32. Había que felicitar al Director General por su ambicioso objetivo de desatar "una verdadera revolución" en el campo de los servicios de información. Sus propuestas venían a confirmar la impresión de que la OIT estaba avanzando atinadamente por la vía de la revolución informática. Había que prever beneficios no sólo en términos de la mejora de las comunicaciones y la eficacia interna de la Oficina, de por sí importantes, sino también de un salto cuantitativo por lo que se refiere a la prestación de servicios a los mandantes. No cabía duda que tales eran los objetivos en este campo, por lo que a los trabajadores les quedaba simplemente insistir en la importancia que tenían la preparación de medios de información de fácil acceso que respondan a las necesidades de los mandantes, así como la ayuda que hay que prestar a éstos para optimizar su capacidad de aprovechamiento de tales servicios. A la Oficina de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV) incumbía ciertamente desempeñar un papel en esta última tarea.

33. Refiriéndose al volumen del presupuesto propuesto por el Director General, los miembros trabajadores señalaron que ese presupuesto implicaba un recorte real de un 3,75 por ciento en comparación con el que fue originalmente adoptado para el bienio actual, y eso fue antes de hacer recortes por valor de 21.700.000 dólares de Estados Unidos en noviembre de 1995. Si se tenía en cuenta la inflación, el presupuesto propuesto se elevaba a unos 569 millones de dólares de Estados Unidos lo que, al tipo de cambio presupuestario para 1996-1997, equivalía a unos 10.400.000 dólares menos que el presupuesto aprobado para el bienio actual. El factor del coste de la inflación presupuestado, calculado a sólo un 2,02 por ciento, era históricamente bajo y había que reconocer que era un cálculo importante y no alejado de la realidad, por parte del Director General. No obstante, el tipo de cambio entre el franco suizo y el dólar de Estados Unidos ya se había alejado mucho del presupuestado (1,16 francos suizos por dólar de Estados Unidos) lo que, en la práctica, significaba que el valor del presupuesto denominado en dólares descendía al subir el dólar con respecto al franco. Para dar una idea, la Oficina calculaba que, a un tipo de cambio de 1,43 francos suizos por dólar, el presupuesto propuesto descendería hasta unos 469.700.000 dólares, lo que representaba una disminución real en dólares del 14,3 por ciento.

34. Los miembros trabajadores recordarían que en el pasado reciente los problemas financieros alcanzaron una fase crítica debido a que entonces el valor del dólar era bajo. Muchos gobiernos se centraron en esa circunstancia para solicitar los recortes de programas que fueron convenidos a finales de 1995. Para ser coherentes, reconocerían que la situación de hoy, radicalmente modificada, significaba que sus apremiantes problemas financieros se habían atenuado y que la OIT debería volver a un crecimiento real cero del Programa y Presupuesto, por comparación con el que fue originalmente aprobado para 1996-1997. El gráfico del anexo 10, que indicaba una disminución real del programa del 13,2 por ciento de 1978 a 1999 si se aceptaran en su totalidad las actuales propuestas del Director General, había de contrastarse con las crecientes demandas de una Organización cuyo número de Miembros había pasado de 148 a 174 en los seis últimos años. A los miembros trabajadores no les faltaban sugerencias respecto a cómo gastar los recursos que se restituyesen.

35. La representante del Gobierno del Canadá, hablando en nombre de los países industrializados con economía de mercado (PIEM), manifestó su aprecio por la presentación y las observaciones de introducción del Director General. La información adicional había ayudado enormemente a comprender de forma más cabal las propuestas de Programa y Presupuesto, y la oradora alentaba al Director General a que siguiera presentando la información de manera tan amena. También apoyó la orientación estratégica y las prioridades fijadas por el Director General y señaló los nuevos desafíos y cambios a que haría frente la OIT en el bienio próximo.

36. No obstante, en este contexto era útil exponer cómo entendían los PIEM la función del Programa y Presupuesto. Para el Director General y la Oficina, el documento hacía posible una gestión financiera y del programa responsable, con flexibilidad para hacer frente a las exigencias nuevas y a las que surgieran, e indicaba cómo hacer rendir el dinero y ejecutar eficientemente el programa. El documento actual satisfacía sin duda este requisito. Sin embargo, el Consejo de Administración necesitaba un documento en el que se elaborara con claridad el pensamiento estratégico que subyacía a la propuesta de programa y presupuesto. En tal documento hacía falta indicar cómo las directrices generales de política y los objetivos estratégicos se convertían en actividades funcionales y cómo se presentaban las actividades del programa para luego poder evaluar los resultados. En un plano más general, un programa de presupuesto era un documento político y de relaciones públicas que indicaba a los mandantes que la OIT estaba abordando las prioridades correctas y les había asignado recursos suficientes. En su forma actual, el programa y presupuesto no satisfacía totalmente estas necesidades. Por ejemplo, el actual interés internacional por el trabajo infantil había hecho que la atención se fijara merecidamente en la OIT. Sin embargo, en el documento del presupuesto era sumamente difícil determinar el monto específico de los recursos asignados a este importante tema o comprobar con facilidad si se habían asignado más recursos a este programa. La información complementaria que ayer facilitó el Director General sobre este asunto era precisamente la clase de información que hacía falta, por lo que la oradora animaba al Director General a que aplicara ese enfoque a otros programas importantes dentro del mandato de la OIT.

37. Refiriéndose a la presentación del Director General, la oradora señaló que en los bienios próximos la OIT habría de enfrentarse a nuevos e históricos retos. Sin embargo, las propuestas del actual Programa y Presupuesto se basaban en la continuación de los parámetros del programa existente y parecían ofrecer poca flexibilidad real para ajustes de actividades si éstos fueran necesarios. En el curso de este año, la Conferencia iba a debatir algunos temas cruciales de política que podrían afectar significativamente al modo de funcionar de la OIT. La oradora aludió a los próximos debates sobre actividades normativas, el funcionamiento del Consejo de Administración, el informe provisional de evaluación del Programa y Presupuesto para 1996-1997 y la evaluación de la política de asociación activa. Era, pues, necesario velar por que desde el comienzo se diera la suficiente flexibilidad a las propuestas de programa para tener en cuenta los ajustes de política o programa que fueren necesarios antes de la aplicación de estos programas en el bienio 1998-1999.

38. Volviendo al texto del presente documento, debían señalarse siete puntos: en primer lugar, el documento podría reducirse considerablemente. Si en la introducción se hiciese una exposición general clara y concisa del contexto de las propuestas, la descripción de los programas principales iría directamente a sus objetivos, con el fin de ahorrar texto en el conjunto del documento. En segundo lugar, no había uniformidad en la declaración de objetivos, resultados y descripciones de determinadas actividades. A veces se hacía de manera muy concisa y meramente informativa, pero en otros casos se producían repeticiones. En tercer lugar, a menudo era difícil distinguir entre actividades que continuaban desde el anterior bienio y las propuestas nuevas. Tampoco estaba claro qué evaluaciones se habían hecho de las actividades, tanto en cuanto al mantenimiento de su pertinencia para las orientaciones estratégicas declaradas al comienzo del documento como en la eficacia de su ejecución. En cuarto lugar, era difícil distinguir entre actividades centrales esenciales, necesarias para cumplir obligaciones constitucionales, jurídicas y reglamentarias, y partidas de gastos discrecionales. En quinto lugar, el documento no contenía una visión general coherente de las actividades de reducciones generales de gastos, especialmente las relacionadas con la investigación y la cooperación técnica. La oradora reiteraba la petición de los PIEM, formulada en noviembre pasado, de un documento que expusiera la estrategia de la OIT en cuanto a investigación y difusión; sexto, la estructura de la dirección de la Oficina y sus costos no se inferían con claridad del documento. En concreto, había una diferencia considerable entre las descripciones de la dirección de los departamentos en los programas principales; y por último, en el anexo informativo núm. 4A (Desglose por partidas de asignación y por conceptos de gasto) había cabida para una mayor transparencia. Por ejemplo, el punto 2 (Viajes en actos de servicio) incluía los gastos de viaje y las dietas de estancia? Incluían los servicios contractuales los contratos de personal? Se limitaban sólo a los salarios los gastos de personal? La oradora insistió, no obstante, en que los PIEM apoyaban plenamente los objetivos señalados en el programa principal 200, a saber, aumentar la eficacia y efectividad de los servicios de la OIT, y animaba a la Oficina a fijar a los directores objetivos para lograr ahorros eficaces. Tales ahorros podrían reasignarse a fin de proporcionar un máximo de recursos a otras actividades del programa. Los viajes, los servicios contractuales y la producción y difusión de documentos constituían sectores en los que, con directrices políticas, simplificación y nuevas tecnologías, había cabida para ahorros eficientes.

39. Por todas estas razones, los PIEM estimaban que no tenían un entendimiento suficiente de las actuales propuestas de Programa y Presupuesto. La oradora manifestó que, durante el examen detallado de los programas principales, sería provechoso que la Oficina facilitara la siguiente información: en el caso de la administración general y las reuniones (programas 10, 20, 30, 40 y 100), solicitaba una estimación de los gastos totales derivados de los gastos atribuidos a otros programas principales, como el programa principal 180 y el 220. Además, el gasto global de administración debería incluirse en el programa 40. Para los programas señalados en la sección B (50 a 145, 225, 230 y también el programa 100), sería útil saber cómo se relacionaban los objetivos de esos programas con las tres orientaciones y prioridades estratégicas fijadas por el Director General. También sería útil saber qué recursos financieros y de personal se estimaba que serían asignados a estas prioridades; cómo había evolucionado el nivel de recursos asignados a estos objetivos prioritarios desde el bienio 1994-1995 hasta el bienio actual y cuál sería el cambio para el próximo bienio; cuáles eran los gastos fijos esenciales en las propuestas de programa y presupuesto (esto es, los relativos a actividades necesarias desde el punto de vista jurídico o reglamentario), incluyendo una estimación de los recursos financieros y de personal consagrados a estas actividades, y qué actividades habían sido completadas y qué nuevas actividades se había previsto completar durante el bienio 1998-1999. Sería también útil disponer de información sobre estructura y gastos de administración, y sobre cómo las actividades de investigación propuestas estaban relacionadas con los tres objetivos prioritarios; cómo habían sido identificadas, seleccionadas y comprobada la calidad de las propuestas en términos de tema y autor y si estaban relacionadas con otras actividades de investigación en marcha o habían sido identificadas en cooperación con otros organismos. En cuanto a los programas regionales y de asociación activa (programas 245 a 280), la oradora solicitaba información sobre otros dos puntos: en primer lugar, de qué modo se relacionaban las actividades de estos programas con los tres objetivos prioritarios fijados por el Director General?, y en segundo lugar, cuál era la transferencia real de recursos desde estos programas hacia los países en desarrollo, en particular los más pobres?

40. Para procurar que tal información adicional fuera provechosa a los debates de la Conferencia, este análisis debería figurar en un documento sobre administración estratégica que prepararía la Conferencia de junio de este año. Además, el documento debería contener información procedente de las discusiones detalladas sobre los programas principales. Debería ser conciso, presentando gran parte de la información en forma de gráficos, siguiendo la presentación del Programa y Presupuesto del Director General. La oradora insistió en que la solicitud de este documento era sólo para una vez, para completar el Programa y Presupuesto para 1998-1999. En futuros bienios, a la parte introductoria de las propuestas de Programa y Presupuesto presentadas en marzo se incorporaría un análisis más completo y amplio en forma de concepción general estratégica del Programa y Presupuesto.

41. La oradora propuso que las conclusiones sobre los debates de este Programa y Presupuesto se recogieran en una declaración previamente convenida del Consejo de Administración, y los PIEM celebrarían consultas con otros grupos del Consejo de Administración sobre el texto propuesto.

42. El representante del Gobierno de Austria elogió a la Oficina por la excelente labor de preparación de las propuestas de Programa y Presupuesto para 1998-1999. Las propuestas estaban bien equilibradas, y las observaciones formuladas en anteriores reuniones por lo general se habían recogido en el documento actual. Aunque buena para las finanzas nacionales, la leve reducción del volumen del presupuesto era desafortunada, al haber tantos problemas globales sin resolver que exigían la experiencia de la OIT.

43. El orador se felicitaba de las medidas adoptadas para generar nuevos ahorros relativas a métodos de administración y racionalización de la Oficina, pero esperaba que tales medidas no provocaran la reducción de los efectivos de personal en la Organización. Los métodos de racionalización del sector privado no siempre eran adecuados en un entorno internacional. Además, estos cambios, debidos a la mundialización y la racionalización, frecuentemente habían tenido consecuencias adversas para los derechos de los trabajadores, y era importante que la OIT se mantuviera vigilante y preparada para ellos y que ofreciera soluciones técnicas a los mandantes que las pidieran. En todo caso, ante tales cambios era imperativo preservar los derechos humanos fundamentales.

44. Refiriéndose a la próxima Cumbre sobre Desarrollo Social de las Naciones Unidas, cuya celebración estaba prevista en 1999, tal vez era prematuro estar planeando ya tratar de los progresos realizados en temas sociales, sobre todo cuando en la actualidad en muchos países se imponían medidas de austeridad restrictivas. La eficacia de tal foro dependería de la composición de la reunión, en la que sin duda debería participar el mayor número posible de expertos técnicamente competentes y no tantos representantes gubernamentales y oradores generales pronunciando discursos retóricos. En conclusión, manifestó su pleno apoyo al contenido de los programas individuales que figuraban en las propuestas de Programa y Presupuesto.

45. El representante del Gobierno de Suecia apoyó plenamente la declaración de la delegada del Canadá en nombre de los PIEM. Indicó que su delegación utilizaba cuatro criterios esenciales en la evaluación de las propuestas de presupuesto. Primero, las propuestas de presupuesto deberían indicar los objetivos globales a largo plazo de la Organización. Segundo, el documento del presupuesto debería indicar con claridad los objetivos por programa y subprograma e indicar la manera en que tales objetivos contribuían al logro de los objetivos globales a largo plazo de la Organización. Tercero, y quizás lo más importante, los objetivos establecidos en los programas deberían definirse con claridad para que los mandantes pudieran evaluarlos y seguirlos más fácilmente. Cuarto, deberían exponerse los logros de períodos anteriores a fin de que los mandantes pudieran evaluar la experiencia del pasado con las propuestas presentes. Esto podría hacerse en el propio documento del presupuesto o en un documento aparte siempre que las referencias entre los documentos fueran transparentes.

46. A su delegación le satisfacía que el documento del presupuesto hiciera referencia sistemática a los objetivos tanto en los programas principales como en los programas y subprogramas. Había también referencias a objetivos globales a largo plazo pero, sin embargo, éstos no solían concretarse lo bastante para que pudiera evaluarse hasta qué punto habían sido alcanzados. En los programas principales, la descripción de los objetivos solía consistir simplemente en una amplia observancia de ciertos principios o normas. Tales descripciones podían ser aceptables en tanto que indicaciones de la orientación general de las actividades de la OIT, pero no lo eran como declaración de lo que se intentaba conseguir durante determinado ejercicio presupuestario. En los programas y subprogramas, las descripciones eran algo más precisa pero no contenían ni los plazos de tiempo ni las cuantificaciones que hubieran permitido evaluar en qué grado se habían cumplido los objetivos.

47. Hacer un buen presupuesto supone la existencia de una gestión interna adecuada, así como de buenos métodos y sistemas de informe y, aunque el Director General y su personal directivo sean los responsables de la administración de la Organización, el Consejo de Administración es a su vez responsable de la planificación y evaluación general de las propuestas. Este sistema supone la existencia de un control interno y de unos procedimientos de evaluación establecidos previamente por la Organización, eficaces y operativos. Al mismo tiempo, el sistema de transmisión de la información al Consejo de Administración o a los Estados Miembros ha de estar claramente definido y ser aceptable para ellos. Si este fuese el caso, se podrían pedir menos detalles en el documento del presupuesto. Por lo tanto, acogía con satisfacción la propuesta de introducir un sistema de supervisión, evaluación e información, así como un nuevo sistema presupuestario y contable, y por su parte agradecería cualquier información adicional acerca de estos nuevos sistemas y de los planes que pudieran existir para ponerlos en práctica.

48. Además de establecer objetivos, un aspecto importante de cualquier propuesta de presupuesto debería ser fijar o indicar las prioridades. Si identificase claramente sus prioridades, la Organización mejoraría las condiciones para posibles recortes bien ordenados de los gastos y reduciría al mínimo sus efectos negativos, en el caso de que tales recortes se hiciesen necesarios a causa de limitaciones de ingresos que no permitiesen cubrir los objetivos presupuestarios. En las presentes propuestas, no existía esta identificación clara de las prioridades. El presupuesto que proponía el Director General contenía ciertamente una impresionante y excelente descripción de las actividades que estaban ya en marcha y de los planes para el próximo bienio, y por su parte felicitaba al Director General y a la Oficina por ello. Sin embargo, como instrumento estratégico y como base para la adopción de decisiones por parte del Consejo de Administración, el documento dejaba bastante que desear. Sería difícil comentar detalladamente estas cuestiones sin entrar en una discusión sobre minucias en materia de gestión y, por su parte, quería evitar este tipo de discusiones. En términos generales, respaldaba el nivel general del presupuesto, expresado en dólares constantes, tal como figura en las propuestas de Programa y Presupuesto para 1998-1999, del Director General. Un análisis de lo que se había conseguido con el dinero gastado era una consideración mucho más práctica que cuanto se gastaba en total, y a ese respecto reiteraba su plena confianza en la competencia del Director General y de su equipo. Sin embargo, el nivel de gastos del presupuesto ordinario había de examinarse a la luz del pago de las contribuciones prorrateadas para el ejercicio presupuestario actual y para los períodos subsiguientes. Si los Estados Miembros no pagaban a tiempo las contribuciones que tenían prorrateadas, o no las pagaban en su totalidad, podría haber necesidad de cubrir el déficit, por lo menos temporalmente, recurriendo al Fondo de Operaciones o a préstamos internos. También había la posibilidad de que ciertas actividades del programa hubiesen de ser recortadas o reducidas. Puesto que no podía excluirse en modo alguno la posibilidad de recortes en los gastos presupuestados, ya sea durante el bienio presente o durante el próximo bienio, el principio de establecer unas prioridades claras ya en la fase presupuestaria resultaba aún más importante para facilitar las siempre posibles (aunque por supuesto lamentables) reducciones de las actividades del programa.

49. El representante del Gobierno de Malasia felicitó a la OIT por la encomiable labor realizada para preparar las propuestas de Programa y Presupuesto para 1998-1999. Su Gobierno estaba satisfecho con el contenido y enfoque del presupuesto, y pensaba que las muchas ideas innovadoras que se habían presentado ayudarían a la OIT a lograr sus objetivos. Era alentador observar que la OIT deseaba intensificar su política de asociación activa, que resultaba muy provechosa para los Estados Miembros: tenía en cuenta los objetivos y las aspiraciones nacionales, especialmente en la formulación y aplicación de las normas laborales, había promovido una interacción más estrecha entre la OIT y sus mandantes, y había afianzado la consulta tripartita y la cooperación en el plano nacional.

50. En el ámbito de las relaciones laborales, cabía aplaudir la propuesta de la OIT de centrarse en negociaciones de carácter más cooperativo que distributivo. Esto fortalecería el diálogo social entre los mandantes tripartitos y fomentaría la eficiencia económica y la justicia social. La formación era también fundamental para reducir el desempleo y mejorar la productividad. La propuesta de la OIT, de examinar nuevos modos para financiar la formación, sería beneficiosa para los Estados Miembros, y el fomento de la participación del sector privado en la formación ayudaría a satisfacer las necesidades de las economías en desarrollo. Malasia había integrado con éxito la participación del sector privado en la formación y el desarrollo de los recursos humanos, estableciendo a ese respecto un Fondo de Desarrollo de los Recursos Humanos.

51. El papel de la mujer en el desarrollo económico había ido adquiriendo cada vez más importancia, y el proyecto de la OIT para iniciar un programa de cooperación técnica que promueva más y mejores empleos para la mujer, y para alentar una mayor igualdad de oportunidades y de trato entre hombres y mujeres, era muy loable. El programa ayudaría a los Estados Miembros a crear empleos productivos para las mujeres, a erradicar la pobreza de las mujeres desfavorecidas, y a mejorar las condiciones de trabajo y la protección social de las mujeres.

52. Las formas extremas de trabajo infantil constituían un problema que había que abordar con eficacia. El incremento de los recursos asignados a esta cuestión ponía de manifiesto que la OIT era consciente del problema. El aumento de la asistencia de la OIT a los Estados Miembros se recibía con la mayor satisfacción, puesto que el problema del trabajo infantil sólo podría resolverse mediante una labor continua y constante. El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) estaba ahora actuando en más de 20 países y había muchos motivos para pensar que iba a avanzar gradualmente en la eliminación de las formas de trabajo infantil explotadoras por medio del fortalecimiento de las capacidades nacionales y del fomento de un movimiento mundial contra el trabajo infantil peligroso.

53. Por último, cabía felicitar a la OIT por su labor y sus ideas reformadoras respecto a la promoción de la justicia social y el mejoramiento en el plano mundial de la calidad de vida de los trabajadores. Su Gobierno estaba convencido de que las reformas propuestas por el Director General harían que las actividades de la OIT tuviesen más importancia y fuesen más eficaces, y sin duda contribuirían a que la OIT fuese realmente un centro de excelencia y de referencia en cuestiones laborales.

54. El representante del Gobierno de México, en nombre del Grupo de las Américas, dio las gracias al Director General por la presentación de sus propuestas de Programa y Presupuesto para 1998-1999 y las demás informaciones que había comunicado en su resumen. Aunque la presentación de las informaciones presupuestarias había mejorado, de conformidad con lo solicitado por el Consejo de Administración en marzo de 1996 (tal como constaba en el documento GB.267/PFA/8/1), aún quedaban cambios por hacer. El Grupo de las Américas deseaba disponer, además del documento sobre el presupuesto tradicional, de un documento breve y de carácter estratégico que se estructurara en relación con la aplicación de los objetivos de la OIT para el bienio. Este documento debería ser de un décimo, aproximadamente, de extensión del documento actual de Programa y Presupuesto, debería incluir un gran número de cuadros y gráficos para que las delegaciones pudiesen tener una información clara y accesible sobre el desglose de los gastos por región, y sobre cuánto se gasta para lograr los objetivos estratégicos, debería presentar una información más detallada sobre lo que se gasta en personal y servicios administrativos así como para los proyectos de cooperación técnica, y debería distinguir claramente entre los costos del producto final y los costos secundarios necesarios para obtener el producto. Las actuales propuestas de Programa y Presupuesto no permitían ver con claridad las tendencias de la asignación de recursos por programas, ni tampoco por qué se habían aumentado o reducido los fondos asignados a un determinado programa. Por ejemplo, en el presupuesto ordinario para la cooperación técnica, tal como figura en el anexo 8 de las propuestas de Programa y Presupuesto, más del 75 por ciento de los recursos asignados a la región de las Américas estaba destinado a los equipos multidisciplinarios y un 16 por ciento a los proyectos sobre el terreno. Sin embargo, no se aclaraba cómo se pensaban gastar estos fondos ni se proporcionaba una evaluación de las actividades. Por otra parte, habría que preparar un desglose de gastos sobre la reducción de los recursos para las oficinas en comparación con el bienio anterior, puesto que convendría saber por qué los recursos asignados a la región de las Américas habían recibido un incremento inferior al de todas las demás regiones.

55. El Grupo de las Américas estaba convencido de que un presupuesto estratégico ayudaría a aclarar las dudas en materia de asignación de recursos. Además, tendría otras ventajas: el Consejo de Administración podría cerciorarse de que la mayor parte del presupuesto se gastase conforme a las prioridades establecidas; ayudaría a la Oficina a explicar el flujo de fondos, aclarando los vínculos existentes entre los programas y los gastos reales; podría emplearse para evaluar los resultados como una función del gasto real; facilitaría el examen de las disposiciones de los programas y sus presupuestos, y proporcionaría una idea clara y detallada de los recursos consignados para los proyectos de los equipos multidisciplinarios.

56. El Grupo de las Américas quisiera disponer de un primer proyecto de este presupuesto estratégico lo más pronto posible, antes de la 85.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, y de una versión más completa para la 270.a reunión del Consejo de Administración en noviembre. A partir de 1999, el presupuesto estratégico debería adjuntarse siempre a las propuestas de Programa y Presupuesto.

57. El representante del Gobierno de Alemania manifestó que estaba satisfecho con la actual estructura de las propuestas de Programa y Presupuesto, especialmente los anexos, aunque apoyaba lo declarado por el representante del grupo PIEM en cuanto a que el documento podría abreviarse sin perder contenido. La familiaridad de la Comisión con la actual estructura de las propuestas facilitaba las comparaciones con los presupuestos anteriores y aseguraba que se hubiesen tenido en cuenta las ideas manifestadas en otras reuniones de la Comisión. El orador dio también las gracias al Director General por su instructiva presentación del presupuesto. Estas aclaraciones complementarias contestaban algunas preguntas planteadas por los representantes del grupo PIEM, y su Gobierno solicitaba que en la medida de lo posible, la Oficina proporcionase a la Comisión toda información que le permitiese darse cuenta de cuáles eran los ámbitos que la OIT consideraba prioritarios, como por ejemplo la promoción de la mujer y la erradicación del trabajo infantil; esto no significaba sólo examinar los números y los programas principales, porque muchas actividades estaban divididas entre varios programas principales. Esta información permitiría decidir mucho más fácilmente lo que se podría y lo que no se podría aceptar en las propuestas de Programa y Presupuesto.

58. Si bien era cierto que las actuales propuestas de Programa y Presupuesto no presentaban ninguna reorganización revolucionaria, había sin embargo algunos puntos significativos en el modo en que se expresaban las propuestas. Los gastos de las reuniones se habían reducido de manera tangible, como se podía comprobar en los programas principales 10, 20 y 30, lo que reflejaba las decisiones adoptadas por el Consejo de Administración y por la Conferencia. El aumento más importante se había registrado en el programa principal 140, sobre la igualdad para la mujer, y en los programas para combatir el trabajo infantil. La presentación del Director General había dejado este punto mucho más claro que el texto de las propuestas de Programa y Presupuesto.

59. Su Gobierno agradecía que el presupuesto estuviese basado en un crecimiento nominal cero. Siempre había problemas cuando se gastaba dinero público y, aunque en este caso se hacía a nivel internacional, el dinero seguía procediendo de presupuestos nacionales. Sin embargo, el presupuesto preveía una compensación en caso de inflación. Otras organizaciones internacionales parecían arreglárselas sin esta disposición, y la OIT debería hacer lo mismo. Era posible que, al final del debate, quedara un déficit de unos 11 millones de dólares. De dónde se iban a sacar? Precisamente, la cantidad de la mitad de las asignaciones para gastos de viaje, equivalía a 11 millones de dólares y aunque (según el anexo 4B) la parte del presupuesto destinada a gastos de viaje había pasado de un 4,2 por ciento a un 3,9 por ciento, los funcionarios de la OIT seguían viajando demasiado (como también lo hacían los de otras organizaciones internacionales).

60. Convendría saber por qué los gastos de viaje del programa principal 10 (Conferencia Internacional del Trabajo) habían aumentado en un 319 por ciento y los motivos de los considerables aumentos de los programas principales 180 (Publicaciones) y 235 (Información pública). Los gastos de viaje también habían aumentado para algunos de los programas técnicos, y cabía preguntarse si hacía falta. Cuál era el procedimiento administrativo para la autorización de los viajes? En su Ministerio, los viajes fuera de la Unión Europea eran aprobados por un jefe de servicio que no era el propio, y los viajes a ultramar eran autorizados por el propio Secretario de Estado. En la OIT parecía que la autorización corría a cargo de funcionarios de un nivel administrativo bastante bajo y que la dirección no estaba enterada de quién estaba de viaje ni adónde. Los viajes eran, por supuesto, necesarios pero se podría ahorrar si se organizasen mejor.

61. El representante del Gobierno de la Federación de Rusia expresó la satisfacción de su Gobierno respecto a las propuestas de Programa y Presupuesto para 1998-1999, y respecto a la labor realizada por la Oficina para poner en ejecución el presupuesto actual, que había sido enmendado después de su adopción en 1995. Sin embargo, pensaba que en relación con el nivel del presupuesto para 1998-1999 convenía hacer algunas aclaraciones sobre las bases de las que partía. El actual presupuesto enmendado para 1996-1997 era de 557,8 millones de dólares, y el límite presupuestario para 1998-1999 (a un tipo de cambio de 1,16 francos suizos por dólar) no debería superar ese nivel. Todas las demás modificaciones (que estaban básicamente en relación con la inflación), deberían ajustarse a este límite. La Oficina debería poder encontrar una solución a un problema que en realidad no era tan difícil. Habida cuenta de que la mayor parte de los gastos de la OIT se efectuaban en francos suizos y que el presupuesto se expresaba en dólares de Estados Unidos, era lógico que -- al tipo de cambio actual de 1,48 francos suizos por dólar -- el nivel del presupuesto expresado en dólares hubiese disminuido considerablemente. La cuestión fundamental era, pues, la necesidad de absorber plenamente las modificaciones del nivel del presupuesto, que debería estar de acuerdo con el del presupuesto enmendado para 1996-1997. Por supuesto, su Gobierno acogería con satisfacción nuevas medidas para reducir los gastos.

62. El Sr. Marshall, portavoz de los empleadores, aunque advertía que los tres elementos clave de la actividad de la OIT -- la promoción de la democracia y los derechos humanos fundamentales, la protección de las condiciones de trabajo y la promoción del empleo -- estaban bien representados en el presupuesto, declaró que, en el marco del debate sobre el mismo, había que tener en cuenta ciertos aspectos prácticos. Los empleadores pensaban que el empleo constituía un elemento fundamental para la mitigación de la pobreza y para el crecimiento social. Las condiciones de empleo sólo podrían protegerse y mejorarse si había empleo. Era importante reconocer que, aunque la promoción de la democracia y de los derechos humanos fundamentales era esencial, no constituía el único cometido de la OIT. Por ello, y habida cuenta de las actuales prioridades económicas y sociales mundiales, la parte del presupuesto asignada a estos tres temas era adecuada. El apoyo al crecimiento de la empresa, y en particular el apoyo al desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, era absolutamente fundamental para la creación de empleos, que debería seguir siendo uno de los objetivos clave para la OIT. Al Grupo de los Empleadores le había sorprendido la postura del Grupo de los Trabajadores a este respecto porque, conforme al presupuesto ordinario, el programa para la empresa estaba clasificado en el decimoctavo lugar de la lista de prioridades. Con todo, recibía la mayor cantidad de recursos externos, lo que demostraba muy claramente que el crecimiento de las empresas era una actividad fundamental para el crecimiento social.

63. El Grupo de los Empleadores apoyaba lo solicitado por el grupo PIEM respecto a la necesidad de disponer de más informaciones para facilitar a la Comisión el establecimiento de las prioridades. En cuanto a fijar estas prioridades antes de tratar de establecer el nivel del presupuesto, los empleadores iban a necesitar tiempo para estudiar los procedimientos propuestos a la luz de estas discusiones de programa.

64. El representante del Gobierno de Italia estaba satisfecho con los cuatro programas principales que el Director General había definido en su introducción como ámbitos prioritarios de la OIT. Estas cuatro prioridades -- erradicación del trabajo infantil, fortalecimiento de las actividades relativas a las normas laborales, seguimiento de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social por lo que respecta a los derechos de los trabajadores y la promoción de la pequeña y mediana empresa, y seguimiento de la Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing, por lo que hace a la protección de la mujer -- coincidían exactamente con las prioridades de su propio Gobierno.

65. Recientemente, la OIT había participado en varias conferencias internacionales de suma importancia: la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de Copenhague, la Conferencia Mundial sobre la Mujer de Beijing, y las conferencias sobre trabajo infantil de Estocolmo, Amsterdam y Oslo; también estaba la cuestión de las normas laborales de la Conferencia de la Organización Mundial del Comercio celebrada en Singapur. La OIT había colaborado de distintas formas, y era importante ampliar estas actividades para que los principios se transformaran en aplicación concreta. Por este motivo, había que efectuar evaluaciones provisionales respecto a las actividades prioritarias de la OIT.

66. Su Gobierno, aunque estaba de acuerdo con los documentos adicionales solicitados por el grupo PIEM, se daba cuenta de las dificultades que se planteaban en la actualidad: países afectados por reducciones presupuestarias, disminución de las contribuciones extrapresupuestarias, dificultad de evaluar con exactitud a causa de las fluctuaciones del tipo de cambio, y las considerables cantidades que se deben en concepto de contribuciones atrasadas. El orador esperaba que esta situación mejorase en 1997.

67. Por último, refiriéndose a lo declarado por el representante del Gobierno de Malasia sobre que la OIT debería tener más dientes, el orador creía que esto era especialmente importante en relación con la labor mencionada en el párrafo 23 de la introducción del Director General sobre evaluación, formación y movilidad. Estas cuestiones revestían suma importancia y deberían ser provisionalmente evaluadas.

68. El representante del Gobierno de los Estados Unidos manifestó que su Gobierno apoyaba las declaraciones de los portavoces del grupo PIEM y del Grupo de las Américas. Agradeció muchísimo la presentación del Director General de la misión, objetivos y retos de la Organización, así como de los recursos asignados a estas importantes prioridades. La presentación había sido particularmente buena, mejor que en años anteriores. La labor llevada a cabo desde el último período presupuestario para establecer las prioridades y aplicar el nuevo presupuesto debería tener como consecuencia que el presupuesto se presente de un modo más estratégico y transparente. Dado que la Oficina había estado dispuesta a contestar preguntas concretas, se habían hecho algunos progresos, aunque hubiese sido mejor que esa información hubiese figurado en un documento complementario. Este documento debería distribuirse en junio porque era imposible, basándose en el documento actual, darse cuenta del modo en que la OIT planeaba lograr sus objetivos prioritarios y a qué costo. No se indicaban los resultados de los programas, los efectos logrados o la duración prevista de los programas propuestos. Los miembros del Consejo de Administración solían preguntar qué programas eran menos importantes y cuáles podrían reducirse o eliminarse, pero el documento no permitía hacerse cargo de su costo real. Durante la discusión se examinarían las contestaciones a las preguntas del grupo PIEM y el Grupo de las Américas, así como de otras delegaciones, para poder encontrar respuestas.

69. Algunos ámbitos, aunque no se describiesen muy específicamente parecían quedar fuera del mandato de la OIT y de las prioridades convenidas por el Consejo de Administración. Estos ámbitos comprenden el cribado genético que figura en el programa principal 90 (Relaciones laborales y administración del trabajo), las actividades de investigación y asesoramiento en relación con la plena integración de las mujeres en los programas de población, y el apoyo técnico a los mandantes para impulsar programas de educación en materia de diferencias por razón de sexo e higiene de la reproducción que figura en el programa principal 125 (Políticas de desarrollo). No quedaban claras las actividades que se llevaban a cabo respecto al VIH-SIDA. Por otra parte, también resultaba difícil determinar el número de colaboradores externos y lo que costaban, y no se entendía la relación entre los costos normalizados empleados en los cálculos relativos al personal y el número y costo del personal efectivo. Esto podía querer decir que los costos estimados de personal se exageraban, o al revés. Los gastos de viaje eran inexplicablemente altos teniendo en cuenta el grado de descentralización y la existencia de los equipos multidisciplinarios. Sería útil, tanto para la OIT como para sus mandantes, que la Oficina aclarase estas cuestiones.

70. El representante del Gobierno de China opinaba que, aunque en las propuestas de Programa y Presupuesto se hubiese concedido prioridad a la promoción del empleo y la eliminación de la pobreza, los fondos asignados no eran suficientes. Unas tasas de desempleo demasiado altas o un empleo insuficiente constituían problemas graves para las condiciones políticas, económicas y sociales de los Estados Miembros. Una tasa de desempleo elevada constituía un verdadero despilfarro de los recursos humanos y, puesto que estaba vinculada a la pobreza, afectaba no sólo a los países en desarrollo y en transición sino también a los países industrializados. Se calculaba que un 30 por ciento de la fuerza de trabajo mundial estaba desempleada. Incluso en los países de la OCDE, por lo menos 34 millones de personas estaban desempleadas y, en el plano mundial, la pobreza había aumentado durante los últimos cinco años, pasando de 1.000 millones a 1.300 millones. Cada año, unos 16 millones de personas morían de hambre o desnutrición. El desempleo y la pobreza no sólo planteaban un grave problema económico y social, sino que también amenazaban gravemente los derechos fundamentales de los trabajadores. Por tanto, la promoción del empleo y la eliminación de la pobreza eran tareas bastante urgentes de la OIT, y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social había encomiado el papel único de la OIT en esta materia. Pero su Gobierno había observado con disgusto que en las propuestas de Programa y Presupuesto para 1998-1999 se habían reducido considerablemente los recursos asignados al empleo, la formación y la cooperación técnica, y parecía que la OIT no se concentraba suficientemente en estos ámbitos en que sus conocimientos y experiencia eran tan necesarios.

71. Por otra parte, en estos últimos tiempos, el Banco Mundial u otras organizaciones internacionales se estaban ocupando de cuestiones vinculadas con el empleo de las que hubiera debido encargarse la OIT. De seguir esta tendencia, el papel único de la OIT y su prestigio en materia de promoción del empleo y erradicación de la pobreza se verían afectados. La OIT debería tener en cuenta estas consideraciones al asignar prioridades y objetivos para así poder insuflar nueva vida a sus actividades.

72. Refiriéndose a las disposiciones del programa principal sobre empleo y formación, el orador señaló que algunos programas estaban muy bien organizados: por ejemplo, el análisis de las políticas en materia de formación, la coordinación internacional relativa al seguimiento de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, y el desarrollo de la pequeña y mediana empresa. Se trataba de excelentes iniciativas, pero carecían de contenido o de financiación. El programa debería incluir disposiciones para mejorar el empleo rural, especialmente en los países en desarrollo, pero también en las economías en transición, y para ayudar a las economías en transición a consolidar sus esfuerzos en materia de empleo y reforma de la empresa. Para las empresas de las economías en transición era sumamente difícil pasar a la economía de mercado y había que ayudarlas a mejorar su productividad y competitividad. Había que crear programas de investigación e inversión que hiciesen al caso, así como servicios de asesoramiento y asistencia tecnológica.

73. El orador se mostró sorprendido de que los recursos asignados al programa principal 60 (Empleo y formación), al 125 (Políticas de desarrollo) y a los programas sobre los servicios de empleo, la cooperación técnica y muchos otros, hubiesen sido reducidos en un momento en que habría que haberlos aumentado. Cabía lamentar especialmente la importante reducción de los recursos asignados a la cooperación técnica, puesto que ésta había constituido parte importante de las actividades de la OIT a lo largo de los años, y había sido acogida con gran entusiasmo por muchos países. Tal vez hubiere buenos motivos que justificasen estas decisiones, relacionados con experiencias pasadas, pero habría que examinar cuidadosamente el papel y los métodos de la cooperación técnica para ver cómo podría desempeñar un papel más importante para el fomento del empleo y la eliminación de la pobreza.

74. El orador acogía con satisfacción que se hubiera aumentado la asignación de fondos para afianzar los programas sobre el terreno, y manifestó que apoyaba los programas sobre política de asociación activa y el trabajo de los equipos multidisciplinarios. Sin embargo, los recursos asignados a Asia y el Pacífico no tenían en cuenta las dimensiones de la región; la elevada tasa de desempleo representaba un grave problema, la pobreza estaba generalizada y había problemas con el trabajo infantil, los trabajadores migrantes y las trabajadoras. Aunque el nivel general del presupuesto era aceptable, habría que tener mucho más presentes las necesidades reales.

75. La representante del Gobierno de Finlandia manifestó, sumándose a otros oradores, que le había gustado mucho la presentación hecha por el Director General de las propuestas de Programa y Presupuesto para 1998-1999. Se trataba de un paso decidido hacia el planteamiento estratégico al que exhortaba el Consejo de Administración. Como el Director General señalaba con razón, la eficacia de las actividades de la OIT dependía de que sus mandantes, y especialmente el Consejo de Administración, dispusieran del vasto capital de información y experiencias de la OIT en el ámbito laboral. A esta preocupación se debían las llamadas en pro de más transparencia en las propuestas de Programa y Presupuesto.

76. Aunque había que elogiar a la Oficina por el esfuerzo de explicación de sus prioridades, planteamientos y convergencia de sus objetivos principales, así como por cómo trataba de proporcionar resultados de manera puntual y eficaz, aún se podía ir más lejos a este respecto en la presentación de las propuestas de Programa y Presupuesto.

77. Su Gobierno apoyaba plenamente las prioridades señaladas en los párrafos 2 al 9 del documento GB.268/PFA/6/2 y, por su parte, ella agradecería que se mantuviera informado al Consejo de Administración de los esfuerzos por traspasar recursos a estos ámbitos prioritarios y de los efectos correspondientes. En conclusión, acogía con satisfacción el énfasis puesto en el apoyo a la democracia y los derechos fundamentales de los trabajadores, así como en el empleo y la formación, en tanto que componentes esenciales de las actividades de seguimiento de la Cumbre Social de Copenhague por parte de la OIT.

78. El representante del Gobierno del Japón respaldó la declaración de la representante del Gobierno del Canadá en nombre de los PIEM. Aunque el Consejo de Administración y la Oficina habían colaborado para mejorar la formulación del presupuesto, esperaba que se continuara este encomiable esfuerzo, pues el orador aún estaba un poco decepcionado. Tanto por el contenido como por la forma, las propuestas de presupuesto no se separaban mucho del enfoque tradicional, y era difícil obtener un panorama claro sobre su intención.

79. La presentación hecha el día anterior por el Director General había sido provechosa, pues había dado una indicación más clara de las prioridades e intenciones de la OIT. En particular, la información sobre fondos extrapresupuestarios contribuyó a situar el presupuesto en perspectiva. En los dos años anteriores, se habían realizado intensos esfuerzos por racionalizar la OIT y reducir gastos, esfuerzo que debía continuar en los años a venir. Dado que los fondos de la OIT eran muy limitados, resultaba aún más importante que se asignaran recursos suficientes a las actividades esenciales de la OIT, incluso a riesgo de que se mermaran otras. Tales propuestas debían considerarse como un máximo, debiendo continuar los esfuerzos por seguir haciendo recortes. Estuvo de acuerdo con la representante del Gobierno del Canadá en que la OIT debía centrarse en actividades prioritarias y generar ahorros aplicando una eficiencia más rigurosa.

80. El representante del Gobierno de Francia observó que en toda negociación era necesario tener en cuenta las opiniones de ambas partes, y la presente reunión era la tercera fase de las negociaciones del Consejo de Administración con el Director General, después de las que se habían celebrado en abril y noviembre de 1996. En la medida en que el Consejo de Administración estaba comprometido en negociaciones no limitadas a las orientaciones principales, sino relativas también a la aplicación de importantes decisiones políticas, el Consejo necesitaba inevitablemente cada vez más información. Para poder formular un juicio hace falta más transparencia, y por tanto el orador apoyaba las anteriores peticiones de los PIEM a ese efecto.

81. La cuestión era hasta dónde se podía llegar en este llamamiento en pro de una mayor transparencia y qué información hacía falta para determinar lo bien que los programas estaban alcanzando sus objetivos principales. Las respuestas deberían encontrarse en las descripciones individuales de los programas, y en el debate posterior se decidiría si se habían satisfecho las principales prioridades de la OIT.

82. Al igual que el representante del Gobierno de los Estados Unidos, había observado que en el Programa y Presupuesto se hacía referencia a temas de salud familiar. Tal referencia tenía por finalidad apoyar la labor de otras organizaciones internacionales hermanas, en concreto el Fondo de Población de las Naciones Unidas, sin que significara que la OIT se estuviera adentrando en nuevos temas ajenos a sus principales ámbitos de competencia. Lo que indicaba que examinar detalladamente cada programa no contribuía realmente a entender el impulso principal de las propuestas de presupuesto. No obstante, el orador apoyaba la petición de los PIEM de mayor transparencia. Algo de esa información podría facilitarse con prontitud en forma de documentos suplementarios, pero, en su mayor parte, la petición debía considerarse como una orientación para futuros documentos sobre el presupuesto.

83. La principal pregunta a que hacía frente el Consejo de Administración era si los programas correspondían a la misión de la OIT. Probablemente, en un examen pormenorizado de cada programa se alcanzaría un notable consenso en que, efectivamente, contribuían a sus objetivos prioritarios. No obstante, no debería permitirse que las peticiones de mayor transparencia desdibujaran la cuestión, más importante, del nivel global del presupuesto. El Gobierno de Francia está dispuesto a aceptar el presupuesto tal como se presenta, pero sin el aumento propuesto del 2 por ciento.

84. La representante del Gobierno de la Argentina apoyó plenamente las recomendaciones que fueron hechas por el portavoz del Grupo de las Américas. Aunque las propuestas de Programa y Presupuesto se debían a un enfoque tradicional que no se prestaba a la planificación estratégica del presupuesto, la presentación oral del Director General constituía un paso en la buena dirección. La oradora apoyó en general las propuestas, aunque lamentando que los datos expuestos en los anexos no indicaban las cantidades asignadas a proyectos específicos aprobados por el Consejo de Administración. Los datos del presupuesto deberían desglosarse a fin de que el Consejo de Administración pudiera asociar las partidas con los diversos programas y facilitar un panorama más claro de los gastos de funcionamiento.

85. Aunque se había informado al Consejo de Administración de que en el Programa y Presupuesto se preveía un aumento de la cooperación técnica, los datos facilitados en el anexo informativo núm. 5 indicaban una reducción de los recursos del presupuesto ordinario y de los recursos extrapresupuestarios consagrados a la asistencia técnica. Habría que explicar esta discrepancia para que el Consejo de Administración pudiera ver qué prioridad se estaba asignando a este programa. Por último, la oradora convino con la observación del representante del Gobierno de Alemania en que los gastos de viaje parecían excesivos y en que con las nuevas tecnologías de la comunicación debería ser posible reducir esta partida presupuestaria.

86. La representante del Gobierno del Reino Unido manifestó su pleno apoyo a la declaración de la representante del Gobierno del Canadá en nombre de los PIEM y añadió que apoyaba firmemente la insistencia del representante del Gobierno de Suecia en la importancia de mecanismos eficaces de evaluación y seguimiento. Dio las gracias al Director General por la exposición del día anterior y dijo que esperaba que se repitiera esta provechosa innovación. Cuando avanzara el debate, formularía sus propias observaciones sobre programas concretos y sobre el presupuesto general.

87. El representante del Gobierno de Nigeria estuvo de acuerdo, tanto con el objetivo como con el objeto principal de la estrategia de la OIT, que se expresan en las propuestas de Programa y Presupuesto. Hacer de la OIT un centro de excelencia y referencia en el campo del empleo y el trabajo era un objetivo importante, como lo era también el fomento de la democracia y de los derechos de los trabajadores por medio de un diálogo habitual y de la serie propuesta de foros internacionales. También apoyó el objetivo de mejorar la protección de los derechos fundamentales de los trabajadores, en el que podía esperarse que las actividades de elaboración de normas desempeñaran un papel importante. Laudable como era este objetivo, la Oficina y el Consejo de Administración deberían ayudar a los países en desarrollo a hacer frente a sus posibles implicaciones negativas, en particular mediante programas de asistencia técnica. El tercer objetivo, la lucha contra la pobreza, estaba directamente relacionado con el de la protección de los derechos de los trabajadores. Una buena parte de las actividades de elaboración de normas se había centrado en el trabajo infantil y en el trabajo forzoso, y el orador estaba interesado en que los programas para reducir el trabajo infantil tomaran en consideración su importancia para las familias pobres de las sociedades tradicionales. Los esfuerzos de los organismos internacionales por reducir el trabajo infantil deberían acompañarse del aumento de la ayuda a las familias que la necesitaran a fin de que dependieran menos de la contribución de sus hijos, pues con frecuencia no era posible aumentar la productividad de los demás miembros de la familia. A menos que se insistiera en colmar esta laguna, estas actividades normativas socavarían los esfuerzos por lograr el objetivo conexo de reducir la pobreza.

88. El representante del Gobierno de la República Islámica del Irán se felicitó por las sugerencias formuladas para facilitar un proceso de planificación estratégica. Los anexos informativos presentados por el Director General habían mejorado la transparencia de las propuestas de presupuesto, y el Grupo de Asia y el Pacífico acogería con beneplácito nuevos cuadros y diagramas que contuvieran detalles de tendencias y programas. Las importantes decisiones adoptadas por el Director General y el Consejo de Administración habían producido una simplificación organizativa y ahorros presupuestarios. Aunque había que felicitarse de tal prudencia financiera, habría que tener cuidado con no recortar el presupuesto de forma que las actividades y los programas pasaran a depender en exceso de los recursos externos. La información sobre los recursos y la asignación de fondos extrapresupuestarios sería muy útil para el seguimiento de esta situación, y las reducciones del presupuesto de cooperación técnica deberían limitarse a los costos administrativos. El orador continuó diciendo que el Grupo de Asia y el Pacífico siempre había insistido en que la atenuación de la pobreza seguía siendo un objetivo prioritario de la OIT, y sugirió que podrían conseguirse ahorros si se quitasen actividades sectoriales a las reuniones para pasarlas a la asistencia técnica en esta esfera. Las propuestas del grupo de los PIEM y del Grupo de las Américas eran interesantes y merecían un examen más detenido. Algunos representantes habían recomendado recortar gastos de viaje, pero el orador previno contra la reducción de las misiones de expertos y las misiones de asesoramiento, pues eran un medio eficaz de prestar asistencia a los mandantes de la OIT.

89. El representante del Gobierno de Polonia observó que las propuestas de Programa y Presupuesto para 1998-1999 le habían brindado la oportunidad de enterarse de los planes ambiciosos de la OIT, que lamentablemente corrían el riesgo de no ser correspondidos por recursos financieros suficientes. El uso de tecnología avanzada y la mejora en los métodos de recopilación de datos brindaban nuevas oportunidades de difundir estos conocimientos a todos los países Miembros, cualquiera que fuere su anterior sistema económico. La OIT debería convertirse en un centro de intercambio de información concreta y orientada a la actividad, porque ello sería de gran ayuda para países que hacían frente a graves problemas laborales y sociales. El acceso a los datos técnicos y jurídicos y a la experiencia de otros países en la aplicación de políticas y programas podría ser de gran provecho para adoptar decisiones sobre empleo y política social. El orador aplaudía los esfuerzos de la OIT por estar a la vanguardia de la lucha por un mayor y mejor empleo y por potenciar la justicia social en el mercado de trabajo. Era esencial mejorar los regímenes de seguridad social para distribuir equitativamente los costos y beneficios del ajuste estructural en las economías en transición, por lo que hacía mucha falta disponer de información práctica sobre innovaciones modernas para garantizar la justicia social.

90. Era muy importante combatir el desempleo y mejorar los servicios sociales, pero estos no eran los únicos temas apremiantes para la OIT; también merecían atención, en el cambiante mundo del trabajo de hoy, las relaciones laborales y las condiciones de trabajo. Por tanto, habría que insistir vivamente en desarrollar la capacidad institucional de los ministerios del trabajo, los ministerios de servicios sociales, las inspecciones del trabajo y los servicios de desempleo. Señaló la referencia que se hizo anteriormente a la Quinta Conferencia Regional Europea de la OIT que se celebró en Polonia en 1995. Las resoluciones adoptadas en esa Conferencia eran importantes para los países en transición hacia una economía de mercado, y el Gobierno de Polonia agradecería información sobre cómo aplicarlas. Por último, se felicitó de las referencias que contenían las propuestas de Programa y Presupuesto para mejorar el perfeccionamiento del personal y la formación en tanto que medio para ayudar a los servicios de la administración del trabajo a responder a las necesidades de empleadores y de trabajadores. Con ayuda internacional, su propio país estaba reconstruyendo su sistema de administración del trabajo y estaría dispuesto a cooperar con otros países en transición hacia una economía de mercado para organizar la formación de personal de administración del trabajo. Debería existir una cooperación más estrecha con el Servicio de Administración del Trabajo de la OIT, el Centro de Turín y el equipo consultivo multidisciplinario de Budapest, a fin de satisfacer las necesidades de formación de los países centroeuropeos en este ámbito.

91. El Sr. Blondel, miembro trabajador, señaló que, por definición, la creación de consenso correspondía a la Presidencia y previno contra cualquier estrategia por parte de los empleadores de buscar el consenso con los representantes gubernamentales a expensas del consenso con los trabajadores. Felicitó al Director General por su exposición de las propuestas de presupuesto y exhortó a que se recurriera más a las presentaciones con soporte múltiple para mejorar el nivel de los debates. Presentar los datos en forma gráfica resultaba especialmente práctico para aclarar la distribución de los recursos. Consultando esta información, podía verse que el fomento del empleo había sido objeto de la mayor prioridad. El orador instó a los Estados Miembros a que siguieran aportando fondos para los programas de fomento de la democracia y de los derechos de los trabajadores en la misma cuantía que para los programas de fomento del empleo. En la exposición del presupuesto hecha por el Director General, la distribución de fondos extrapresupuestarios no se repartía de manera tan uniforme como la de los recursos del presupuesto ordinario entre los tres principales objetivos presupuestarios. Las actividades de fomento del empleo parecían estar indebidamente sesgadas en favor de los empleadores, por lo que temía que esta falta de equilibrio pudiera socavar los esfuerzos por llegar a un consenso entre los empleadores y los trabajadores.

92. El Sr. Blondel recordó a los representantes del Gobierno de los Estados Unidos la reputación de impulsor de la libertad de su país, y advirtió que ese prestigio podría verse socavado por las demoras en el pago de sus contribuciones a la OIT. Del debate celebrado hasta el momento parecía extraerse el acuerdo general de que el presupuesto había que reducirlo, que la gestión tenía que ser más eficiente y que había que utilizar los fondos con más eficacia. A medida que las sociedades optaban cada vez más por la liberalización, la OIT debería participar activamente en ayudar a los países a contrarrestar sus consecuencias sociales negativas. En concreto, debería desempeñar un papel de vanguardia en la lucha por reducir el coste social y mejorar la distribución de los beneficios y costos de la privatización entre todos los sectores de la sociedad.

93. Aunque el Director General estaba haciendo lo que podía para salir al paso de problemas urgentes, el incumplimiento de sus obligaciones por parte de algunos Estados Miembros le complicaban la tarea. Ante la noticia de que 20 millones de personas participaban en trabajos forzosos, se hacía muy difícil aceptar estas limitaciones de recursos. Estaba muy bien hablar en pro de la disminución del desempleo, pero el trabajo forzoso no era la estrategia más adecuada y sólo cabía condenarlo. También debía haber una explicación de la disminución del 2 por ciento propuesta para financiar las actividades sectoriales del programa principal 100. Puso en entredicho la observación formulada por el representante del Gobierno de Nigeria de que el trabajo infantil contribuía a los ingresos familiares, porque mandar a los hijos a la escuela también era una estrategia que mejoraba el bienestar a largo plazo de las familias. También le preocupaba que los esfuerzos por sacar a los niños de ocupaciones peligrosas acabaran simplemente en ponerlos a trabajar en otra cosa. Refiriéndose a la reciente Conferencia sobre el trabajo infantil en Amsterdam, subrayó que la estrategia más eficaz para reducir el trabajo infantil era hacer posible que los niños fueran al colegio. Para acabar, el Sr. Blondel manifestó reservas en relación con la incorporación de parlamentarios y representantes de ONG a las reuniones técnicas de la OIT y al Foro social propuesto. También solicitó que se le aclarara cuál era la finalidad de un segundo Foro empresarial.

94. El Director General, comentando el debate, recordó que éste era su cuarto ejercicio presupuestario y que se sentía responsable de proporcionar al Consejo de Administración un menú de propuestas interesante y bien equilibrado, que fuera susceptible de suscitar un amplio consenso. En sus primeros tres ejercicios, el debate consistió básicamente en las discusiones de varios miembros del Consejo de Administración sobre la composición real del menú que se les presentaba. Como testigo, se podía citar por ejemplo el discurso que había pronunciado el Sr. Gray ese mismo día.

95. Hace un año, a juzgar por las críticas que había oído acerca de la cocina de la OIT, llegó a pensar que el problema estaba en los propios ingredientes. Pero, aparte del Sr. Gray, que no estaba de acuerdo con el menú y que deseaba que se cambiase y mejorase, nadie parecía tener unas críticas radicales que hacer a su composición general. A pesar de ello, nunca en los pasados ocho años el Consejo de Administración había dudado tanto en dar su aprobación. Se daba cuenta de que la cuestión no estaba sólo en digerir unos cuantos platos; se trataba de ver el propio valor nutritivo que tenía, y esto era una cuestión muy distinta. Lo que los gobiernos querían saber era, al parecer, qué es lo que había en cada plato, si engordaba mucho, si tenía muchas proteínas, lípidos y glúcidos: en una palabra, un desglose completo de los componentes del menú que se les estaba sirviendo.

96. Le ha llevado años comprender plenamente lo que el Consejo de Administración quiere que cambie. Por su parte, el Director General no estaba convencido de que hacer una comida gustosa requiriese las mismas habilidades que hacer una comida realmente dietética, ni de que a consecuencia de ello la gente comiese mejor o estuviese más satisfecha. Pero ahora el mensaje estaba claro y la Oficina iba a tomar debida cuenta de los comentarios de los miembros del Consejo de Administración.

Discusión de los programas individuales por grandes grupos

97. La Comisión tuvo ante sí un documento(3) que contenía una recomendación del Director General sobre la estructura de la discusión de las propuestas de Programa y Presupuesto para 1998-1999. La Comisión estuvo de acuerdo con la recomendación que figura en el documento, en el sentido de discutir los programas individuales en seis grandes grupos.

A. Dirección general y reuniones (comprendidas la Conferencia,
el Consejo de Administración, las reuniones regionales
principales y las reuniones sectoriales) de que se trata
en los programas principales 10, 20, 30, 40 y 100

98. El Sr. Gray, hablando en nombre de los miembros trabajadores, subrayó que una gran parte de los ahorros propuestos para el Programa y Presupuesto -- por un valor de unos 9 millones de dólares -- se hicieron con los programas principales 10, 20, 30, 40 y 100. El grueso de los ahorros se obtuvo mediante recortes en los órganos decisorios de la OIT -- la Conferencia, el Consejo de Administración y las reuniones regionales -- así como en las reuniones sectoriales y otras actividades sectoriales. En cuanto al programa principal 10, la Conferencia había conseguido muchos ahorros gracias a las reformas introducidas a partir de 1993. Las reformas de 1996 se hicieron extensivas a 1997, y se daba por sentado que continuarían en 1998 y 1999. Sin embargo, los miembros trabajadores seguían manteniendo objeciones bien definidas y firmes respecto de las restricciones aplicadas a la publicación de las Actas Provisionales. La Conferencia tenía una importancia capital por ser el órgano decisorio supremo de la OIT. El Director General había anunciado la posibilidad de introducir reformas en el futuro, pero no se podía permitir que ninguna de ellas pusiera en peligro el buen funcionamiento de la Conferencia, por importantes que fueran los beneficios financieros previstos. No se podía ir reduciendo indefinidamente la Conferencia, y era necesario supervisar con cuidado y examinar con regularidad las reformas ya introducidas. Los gobiernos debían reconocer que los ahorros obtenidos con la reforma de la Conferencia eran superiores a los indicados en las propuestas de Programa y Presupuesto, porque se habían reducido las obligaciones de los gobiernos de financiar sus delegaciones tripartitas. Los trabajadores ponían de relieve su firme adhesión a lo que se afirmaba implícitamente en el párrafo 10.4 de las propuestas, en el sentido de que se seguirían incluyendo tres puntos técnicos en los órdenes del día de las futuras reuniones de la Conferencia.

99. En cuanto al programa principal 30, sobre las reuniones regionales principales, los trabajadores tenían tan sólo dos peticiones que hacer, y ambas estaban relacionadas con los servicios lingüísticos. En el párrafo 30.4 de las propuestas se indicaba que las reuniones de los miembros de los Grupos de los Trabajadores y de los Empleadores, previstas para el primer día por la mañana de esas reuniones, tendrían que efectuarse consecutivamente debido a las limitaciones de los servicios de interpretación. Esto hacía muy difícil que los Grupos se prepararan de manera adecuada. Los miembros trabajadores preguntaron si sería posible celebrar reuniones simultáneas de los Grupos de manera consecutiva durante esas reuniones, y pidieron información sobre los costos que entrañaría un examen de esta situación. Del mismo modo, se señaló que se proporcionaría documentación en francés para la Reunión Regional de las Américas, pero no se incluyó una partida para la interpretación para ese idioma. Los miembros trabajadores preguntaron si esto se ajustaba a prácticas anteriores o si se trataba de una medida nueva.

100. Aun cuando respaldaban las propuestas del programa principal 40 sobre la Dirección General -- que no fueron modificadas --, los trabajadores deseaban dejar constancia de la importancia que atribuían a un enfoque colegiado eficaz en la orientación general de la Organización, que imparten los funcionarios de las categorías más altas de la administración. Si bien las propuestas pertinentes estaban repartidas en un número más grande de programas principales que los abordados en esta parte de la discusión, los miembros trabajadores deseaban aprovechar esta oportunidad para dejar clara su preferencia por el programa de reuniones técnicas (párrafo 58 de la introducción del Director General). Al hacerlo, subrayaron que las reuniones de ese tipo eran, y debían seguir siendo, un medio importante de acción de la OIT. Por esta razón, a los trabajadores les complacía observar que se habían hecho propuestas para convocar nueve reuniones técnicas, en lugar de siete, como se indicó en noviembre de 1996. Los miembros trabajadores estaban de acuerdo con las propuestas del Director General salvo la relativa a la Reunión de expertos sobre estadísticas del trabajo: lesiones profesionales, puesto que deseaban reemplazarla por la Reunión de expertos en factores ambientales en el lugar de trabajo (acerca de los daños que causan el ruido, el polvo y otros factores de contaminación), que tendría que haberse celebrado durante el bienio en curso con vistas a la adopción de un repertorio de recomendaciones prácticas. En resumen, los miembros trabajadores estaban de acuerdo con las propuestas de los programas principales 20 y 30, dando por sentado que podían aportarse respuestas acerca de la cuestión de la interpretación y de los intérpretes. En vista de que se habían acortado las reuniones regionales, al menos debería contarse con suficientes servicios de interpretación para celebrar reuniones simultáneas de los miembros trabajadores durante el primer día y en el curso de la reunión.

101. El Sr. Marshall, hablando en nombre de los miembros empleadores, recordó que ya se habían formulado observaciones generales acerca del presupuesto general y que ahora era conveniente examinar los programas específicos que propuso el Director General en las categorías enumeradas. Para los empleadores, esto significaba una oportunidad para definir prioridades y elaborar respuestas prácticas para esas prioridades, lo cual resultaba útil antes de establecer los niveles definitivos de las asignaciones del presupuesto. Los PIEM y otros representantes gubernamentales habían hecho varias propuestas muy constructivas relacionadas sobre todo con la información necesaria para mejorar la transparencia que ya se había observado en el contexto de esta actividad de elaboración del presupuesto. Si bien los miembros de la Comisión, como es lógico, examinarían estas propuestas dentro de sus respectivas reuniones, era importante dejar constancia de la necesidad de reconocer que todo examen ulterior del Programa y Presupuesto en junio debería hacerse como una continuación de estas actividades de la Comisión, con plena participación tripartita.

102. Todos los programas principales incluidos en el apartado A del párrafo 2 (del documento GB.268/PFA/6/S) habían sido objeto de un detenido examen previo en esta Comisión y en otras comisiones del Consejo de Administración, para velar tanto por la obtención de ahorros como por la eficacia de la ejecución profesional de los programas. En términos generales, las propuestas de Programa y Presupuesto reflejaban los acuerdos alcanzados en esas discusiones. En relación con el programa principal 10, los empleadores estaban de acuerdo con el entendimiento alcanzado en discusiones previas y deseaban indicar que, si bien era conveniente, por razones presupuestarias, asignar partidas para tres puntos técnicos que habían de discutirse en la reunión de 1999 de la Conferencia, esto no debía predeterminar los resultados de las futuras discusiones sobre el contenido del orden del día de esa reunión de la Conferencia. Tal vez sería conveniente disponer de dos puntos, aunque, por razones presupuestarias, la situación podía dejarse según lo previsto en la propuesta. Los miembros empleadores no tenían ningún otro comentario que hacer respecto del programa principal 20. En relación con el programa principal 30, sobre las reuniones regionales, los empleadores entendían el problema que plantearon los trabajadores acerca de la programación de las reuniones de los miembros empleadores y los trabajadores, pero consideraban que la propuesta debía mantenerse y había que hacer un intento para que esta fórmula funcionara en la práctica. Aun cuando tal vez fuera importante adoptar otro enfoque para mantener una perspectiva internacional, se convino por el momento en que esas reuniones se celebrarían sin la asistencia de delegaciones del Consejo de Administración. No tenían más comentarios que formular acerca del programa principal 40. Los miembros empleadores daban todo su apoyo a las actividades sectoriales de la OIT (programa principal 100) y estimaban que podían conseguirse algunos resultados constructivos mediante la celebración de reuniones sectoriales cuidadosamente planificadas y que estuvieran dirigidas a actividades sectoriales específicas. Esas reuniones no debían ser simplemente una oportunidad para reunir a personas de un sector específico. Debían abordarse actividades sectoriales específicas, más que cuestiones horizontales. Se aceptaba la propuesta de reducir el número de reuniones durante el bienio, pero esto no debía significar que esa situación tenía que continuar. De hecho, se consideraba que las actividades sectoriales tal vez iban a ocupar un lugar destacado en el futuro, particularmente en relación con las actividades generadoras de empleo dentro de un sector determinado. Los miembros empleadores estaban complacidos por el incremento presupuestario que se asignaba al seguimiento de esas reuniones. Sin embargo, las actividades de seguimiento no debían estar predeterminadas, y la Comisión de Reuniones Sectoriales y Técnicas y Cuestiones Afines debía examinar activamente cada reunión sectorial y determinar el seguimiento apropiado que debía darse a las cuestiones sectoriales específicas examinadas en dichas reuniones.

103. La representante del Gobierno del Canadá recordó la declaración que había formulado el grupo PIEM sobre los programas examinados, pidiendo información sobre las estimaciones de los costos completos de la Conferencia, el Consejo de Administración y las reuniones principales que, esperaba, pudieran obtenerse antes de que terminara la discusión. Señalando que en la declaración también se hacía referencia a los ahorros en materia de eficiencia y a la necesidad de examinar la posibilidad de mejorar la eficiencia -- que seguía siendo una preocupación del grupo PIEM --, la oradora señaló el deseo de que se aplicaran ampliamente esos criterios, tal vez como una propuesta específica para imponer más disciplina con respecto a los horarios. Debería examinarse si cabía acortar las reuniones y los discursos, y empezar las reuniones a tiempo. Se habían hecho importantes ahorros con esta medida en la reunión de 1997 de la Conferencia y también sería conveniente aplicarla a las reuniones del Consejo de Administración.

104. El representante del Gobierno de Francia expresó su apoyo a los comentarios de la representante del Gobierno del Canadá acerca de la disciplina y los horarios de las reuniones. En relación con el programa principal 10, relativo a la Conferencia Internacional del Trabajo, deseaba dar las gracias a la Oficina por haber tenido en cuenta las intervenciones relativas a las Actas Provisionales, y por haber encontrado una solución de compromiso. Además, pidió que se aclarara si en las Actas completas de la Conferencia se incluiría la discusión en plenaria del Informe del Presidente del Consejo de Administración y de la Memoria del Director General. También pidió información sobre la diferencia (que se señala en el párrafo 10.6 de las propuestas) entre el costo de impresión de los documentos fuera de la Organización y el costo del método anteriormente utilizado.

105. La representante del Gobierno de los Estados Unidos hizo suyas las observaciones de los representantes de los Gobiernos del Canadá y de Francia, y reafirmó el deseo de conocer detalles sobre el costo completo de las reuniones, tal como se pidió en la declaración del grupo PIEM. En relación con el programa principal 10, consideraba que todas las reformas que afectaran a la Conferencia debían tender a garantizar que se utilizaran al máximo las potencialidades de la Conferencia, para aumentar la visibilidad de la Organización en los niveles más elevados. Había que procurar que la asistencia a la Conferencia resultara atractiva para los ministros, y era necesario que los productos de la misma se presentaran de un modo que contribuyese al reconocimiento de la OIT como líder en el ámbito de las normas laborales y del empleo. Su Gobierno, como otros, había señalado en el pasado que sería preferible mantener el número de puntos del orden del día de la Conferencia a un nivel asequible, a fin de garantizar la más alta calidad de las nuevas normas adoptadas. Por esta razón, era preferible que en el presupuesto se tomaran en consideración dos puntos normativos por año aunque, a efectos de planificación, podría considerarse la inclusión de cinco de esos temas por bienio. Dado que la mayoría de los costos del programa principal 20 se concentraban en los viajes de los miembros del Consejo de Administración, la oradora pidió una garantía de que esos viajes se hicieran de la manera más económica, descartando los viajes en clase de negocios y haciendo que las dietas de estancia se ajustaran a los tipos previstos por los gobiernos. Había cierta confusión acerca de los temas que realmente estaban incluidos en el programa principal 40 (Dirección General). En vista de que las asignaciones correspondientes a los Subdirectores Generales se encontraban en otras secciones de las propuestas, era necesario conocer las razones de esta diferencia y una explicación de por qué se incluyó también esta cuestión en el párrafo 40.2. También causaba preocupación la relación entre el número de funcionarios de los servicios orgánicos y de los servicios generales en este subprograma. Su Gobierno creía firmemente en la necesidad de que las comisiones del Consejo de Administración tuvieran cuidado respecto del número de puntos de sus órdenes del día. Aunque se estaban abordando muchos temas importantes en la OIT -- y se tendía naturalmente a abordar esos asuntos lo más rápido posible en las correspondientes comisiones -- también era importante establecer un orden de prioridad para esas cuestiones, ya que los órdenes del día se estaban haciendo demasiado largos para que las comisiones pudieran abordar todos los temas en el tiempo de que disponían. Por ejemplo, debería haber sólo una reunión anual de la Comisión de Cooperación Técnica, y bastaba con media jornada. Lo mismo se aplicaba a la Comisión de Reuniones Sectoriales y Técnicas y Cuestiones Afines.

106. El representante del Gobierno de Alemania coincidía en términos generales con las opiniones de los oradores que lo precedieron y deseaba recordar su solicitud para que se aclarara por qué se habían aumentado los gastos de viaje un 319 por ciento en el programa principal 10 (Conferencia Internacional del Trabajo).

107. El representante del Gobierno del Japón indicó, en relación con el programa principal 10, que los discursos y las intervenciones de muchas personas que asistían a la Conferencia, entre los cuales se incluían ministros y altos dirigentes sindicales, tenían un impacto insuficiente porque, por desgracia no atraían la atención del mundo exterior. Por esta razón, era importante encontrar soluciones para dar mayor publicidad a esos discursos no sólo dentro, sino también fuera de la OIT. En relación con el programa principal 30, hizo referencia al hecho de que la primera Reunión Regional Asiática que había de celebrarse con arreglo a los nuevos métodos tendría lugar en diciembre de 1997 y brindaría la oportunidad de evaluar los nuevos métodos. Se enviaría a siete funcionarios de la sede para participar en dicha Reunión. Deseaba saber si se enviarían intérpretes desde Ginebra, o si se contratarían localmente. Refiriéndose al programa principal 40, el orador también preguntó cómo se establecían las diferencias entre las tareas asignadas a los Directores Generales Adjuntos y los Subdirectores Generales. En relación con el programa principal 100, puso de relieve que las reuniones sectoriales deberían centrar sus debates en cuestiones específicas de los sectores, ya que las cuestiones políticas tales como la cláusula social a menudo acaparaban la mayor parte del tiempo asignado a los debates. En el curso de esas reuniones, los miembros de los grupos de trabajo solían ser los únicos miembros que se mantenían ocupados, con lo cual los demás no participaban activamente en la reunión. Por consiguiente, era necesario encontrar una solución para garantizar que todos los participantes desempeñaran un papel activo en las deliberaciones. Los informes de esas reuniones deberían presentarse en las reuniones del Consejo de Administración, y en el caso de los seminarios, al menos deberían presentar resúmenes de los mismos al Consejo de Administración.

108. La representante del Gobierno del Reino Unido acogió con agrado las propuestas relativas a los programas principales y las reformas introducidas. La racionalización de las reuniones de la Conferencia y del Consejo de Administración ya había demostrado su utilidad, y deberían introducirse reformas paralelas en las reuniones regionales. La Oficina debería seguir tratando de lograr nuevos ahorros, pero en el caso de la Conferencia, que era la más importante manifestación pública de la OIT, era necesario asimismo proceder a su completa revitalización. La representante del Gobierno de los Estados Unidos había formulado una serie de sugerencias destinadas a promover la Conferencia, y resultaría de gran utilidad profundizar más sobre la idea de celebrar un Foro social durante la reunión de la Conferencia. La oradora expresó su apoyo al llamamiento formulado por los miembros empleadores para que se llevara a cabo un seguimiento debidamente orientado y planificado respecto de todas las reuniones sectoriales.

109. El Sr. Blondel, en n