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REVISTA
INTERNACIONAL
DEL TRABAJO

Vol. 115 (1996), no 3-4
Artículo

INTRODUCCION: NUMERO RETROSPECTIVO DE LOS 75 AÑOS DE LA REVISTA INTERNACIONAL DEL TRABAJO

Un examen retrospectivo puede constituir un saludable recordatorio de la continuidad de las ideas, la repetición de los problemas y la posibilidad de lograr progresos. Estas son algunas de las razones que nos guían al ofrecer a nuestros lectores pasajes destacados de artículos 1 publicados en la Revista Internacional del Trabajo a lo largo de sus 75 años de andadura 2 .

Cuando el siglo XX llega a su fin, los cambios parecen tan rápidos y las crisis tan frecuentes que puede perdonarse dar por sentado que existen pocas lecciones que aprender del pasado y que es preciso encontrar nuevas soluciones. Sin embargo, hoy en día siguen pendientes muchos asuntos tratados hace ya muchos años en las páginas de la Revista: la concepción de una estrategia para alcanzar la justicia social en un mundo con continuos conflictos sociolaborales, las vías para hacer frente al desempleo masivo, el esbozo de una política social capaz de mantener cohesionada la colectividad y la necesidad de desempeñar un trabajo para lograr la propia estima personal. El presente número doble reúne una selección de artículos en los que se examinaron esos temas-- entre muchos otros-- y se apuntaron las soluciones3 . De este modo, a la vez que se ofrece un documento de consulta, se pone de manifiesto la función permanente desempeñada por la Revista: difundir las ideas de los principales pensadores sobre cuestiones económicas y sociales decisivas y alentar un debate con conocimiento de causa sobre los posibles remedios políticos.

Año 1921

El presente número especial empieza-- como el número inaugural de 1921-- con una vibrante exposición de los motivos que justificaron la fundación de la Organización Internacional del Trabajo, de la que fue autor su primer Director, Albert Thomas. ¿Por qué crear la OIT? ¿Qué utilidad tenía y tiene realmente? Entonces (como ahora) se formularon preguntas acerca de la utilidad de un órgano internacional de esta clase, cuyo futuro no estaba garantizado. Rara vez los visionarios tienen un camino fácil: las ideas fracasadas se olvidan pronto, algunas tardan una eternidad en triunfar y la lucha que precede al éxito se pierde de vista. Todos los artículos aquí reproducidos se refieren de alguna manera a esa lucha.

En el caso de muchos países, el contexto en que la OIT libró por primera vez esa lucha fue el del cuestionamiento del orden social y político. En ninguna parte estaba garantizado el cambio pacífico frente al violento. Ahora, cuando algunos ponen en duda la función de todo el sistema de las Naciones Unidas y la utilidad de organizaciones internacionales que no sean puramente técnicas, conviene recordar las duras alternativas con que se enfrentaban muchas sociedades y la idea que empezaba a configurarse de un orden mundial. Cuando se fundó en 1919, la OIT fue la entidad mundial que encarnó el compromiso con la justicia social, motivo por el cual fue blanco de ataques. A. Thomas destacó este punto en un artículo publicado dos años después en las ediciones inglesa y francesa de la Revista4 .

Un aspecto inhabitual de la OIT es su estructura tripartita: representantes de los sindicatos y de los empleadores participan junto con los gobiernos en sus órganos rectores, comenzando por la Conferencia Internacional del Trabajo, en la que se negocian y adoptan los convenios. No hubo por supuesto acuerdo total sobre las funciones respectivas del capital y el trabajo. J. Oudegeest, Secretario de la Federación Sindical Internacional, consideró que las declaraciones que figuran en favor de los trabajadores en el Tratado de Paz de Versalles y que se institucionalizaron en la OIT constituían una oportunidad para el mundo del trabajo. En el artículo aquí reproducido destaca la importancia fundamental de las consultas y promete el apoyo de las organizaciones obreras a la OIT en tanto en cuanto sirva con fidelidad al mundo del trabajo. En otro artículo, John R. Commons se refiere a su estudio de los experimentos realizados con éxito en materia de gestión laboral, comenta las esperanzas que a su juicio albergan los trabajadores y afirma que éstos quieren fundamentalmente la seguridad de un buen empleo, sin intervenir en la gestión financiera. Los administradores son responsables ante los accionistas, los trabajadores y la comunidad. Se refiere también a las primeras medidas de autoprotección adoptadas por el capitalismo en forma de seguros contra accidentes, de salud y de desempleo a cargo de las empresas.

John D. Rockefeller hijo articula lo que incluso hoy podría considerarse una idea ilustrada de la función de los dirigentes laborales. Afirma que la "finalidad de la actividad económica es tanto el aumento del bienestar social como la producción de riqueza". Destaca que "el capital organizado a veces se comporta de manera indigna, contraria a la ley y sin tener en cuenta el interés de los trabajadores ni el de la sociedad... De igual modo, a veces sucede que los sindicatos obreros no tienen debidamente en cuenta los derechos del empleador o los intereses generales". Subrayando la necesidad de que los trabajadores constituyan sindicatos, aboga por el establecimiento de sistemas que garanticen una representación justa de los asalariados. Asimismo, defiende una "Carta de derechos" del empleado y un "credo laboral" basado en el entendimiento entre el capital y el trabajo.

En aquella época ya había comenzado a asentarse el derecho internacional del trabajo. Ernest Mahaim, en el artículo aquí reproducido, reseña brevemente la situación de este derecho antes de la creación de la OIT y a continuación aclara la relación existente entre derecho nacional e internacional y entre los principios de soberanía nacional y los de la comunidad de Estados. Como indica dicho autor, algunas situaciones corresponden indudablemente a la esfera internacional, por ejemplo la protección a los trabajadores extranjeros, pero el derecho laboral internacional va mucho más lejos bajo los auspicios de la OIT "porque su finalidad es garantizar a la población trabajadora un mínimo de derechos". Afirma que la universalidad de la OIT-- que algunos consideran un signo de debilidad-- tiene enorme importancia. "La finalidad última del derecho internacional del trabajo es proteger, contra todo ataque de la competencia internacional, un mínimo de conquistas obreras que delimitan el régimen jurídico de la humanidad."

Considerados en conjunto, estos artículos publicados a partir de 1921 aclaran los motivos que llevaron a la fundación de la OIT. Indican la idea, las tensiones y las distintas perspectivas del capital y el trabajo que, entonces como ahora, circunscriben la política económica y social y definen la OIT como institución. También se ocupan de temas que aparecen una y otra vez en nuestras páginas: la protección y la seguridad de los trabajadores, la función del derecho laboral internacional y el logro de soluciones cooperativas.

Año 1927

Quizás sorprenda descubrir en un artículo escrito en 1927 un debate explícito de los argumentos en favor y en contra de lo que ahora denominaríamos cláusula social 5 . Herbert Feis examina las consecuencias que tiene sobre la competencia internacional la regulación de las condiciones laborales mediante normas internacionales del trabajo. Reconoce los beneficios que tiene para todos los países la competencia internacional como medio de aumentar los ingresos nacionales y mejorar las condiciones laborales y los ingresos generales, pero señala que esto puede tener efectos destructivos cuando algún país intenta ganar terreno a sus rivales extranjeros reduciendo los logros laborales y cuando los trabajadores de las actividades económicas afectadas se enfrentan con penosos y lentos ajustes a la competencia. La regulación internacional puede contribuir a garantizar a los trabajadores los beneficios derivados del crecimiento y evitar que empeoren las condiciones laborales, según afirma dicho autor, pero también puede conducir a pérdidas económicas al limitar la competencia, aumentar los precios de consumo y obstaculizar el progreso de los países más pobres cuya producción se basa en la mano de obra barata. La persistencia de esas profundas tensiones constituye en parte el motivo por el que la política comercial ha encontrado frecuentemente espacio en las páginas de la Revista (véase, por ejemplo el artículo de Jan Tinbergen en este número). Además, Feis proporciona información sobre el proceso de concertación entre los representantes de los trabajadores y de los empleadores y los delegados de los países ricos y pobres que lleva a la adopción de normas internacionales del trabajo.

Año 1935

En 1935 muchos países ricos se encontraban en el fondo de la depresión económica con desempleo masivo y deflación. Sin embargo, en Suecia el retroceso había sido menor y la recuperación era más rápida, razón por la cual en aquel entonces había considerable interés por conocer los motivos de estos mejores resultados. Bertil Ohlin, que anteriormente había preparado informes sobre la depresión mundial y el desempleo en Suecia (y que más tarde recibió el Premio Nobel de Economía) 6 analiza aquí las causas de la recuperación de este país. Fundamentalmente, Suecia aplicó un modelo keynesiano antes de Keynes, en parte gracias a la contribución del propio Ohlin al análisis de la política macroeconómica 7 . Una combinación de flexibilidad del tipo de cambio, de política monetaria encaminada a bajar los tipos de interés real y alentar la inversión, de política fiscal expansionista con empréstitos públicos para financiar déficit sustanciales, de obras públicas productivas y de políticas estatales de apoyo a la agricultura contribuyó a reducir el desempleo, aumentar la inversión y evitar que los ingresos disminuyeran de forma importante 8. Ohlin examina las medidas capaces de contrarrestar los problemas de empleo y desempleo, y afirma que es muy importante que el Estado y las administraciones locales tengan a punto una política económica adecuada en caso de necesidad. Examina también la política laboral, incluidas las diferencias salariales adecuadas para garantizar el empleo de los trabajadores menos calificados, la movilidad geográfica para facilitar el ajuste y los efectos desincentivadores de la ayuda pública (en realidad se trata de un examen de los peligros morales), temas todos ellos objeto de debate en la actualidad.

Año 1936

El trabajo de Abba Lerner aquí reproducido fue "el primer artículo... que simplificó e hizo generalmente inteligible la teoría del empleo de Keynes" 9. Lerner aportó una importante contribución propia a la economía socialista, la teoría del comercio y la economía del bienestar, por ejemplo en lo que respecta a la evolución de la fijación de los precios de mercado en una economía socialista descentralizada, la simetría de los impuestos sobre la exportación e importación, la igualación del precio de los factores y su concepto de pleno empleo (que se plasmó después en la tasa natural de desempleo, y posteriormente en la tasa de desempleo no aceleradora de la inflación). Pero, en el presente artículo, A. Lerner explica la naturaleza de la poderosa argumentación de Keynes. Contraponiéndola a la ortodoxia de los economistas clásicos, aclara por qué la reducción de los salarios monetarios no será suficiente para alcanzar el pleno empleo (ausencia de desempleo forzoso): los costos bajarán pero la demanda bajará más, lo que tendrá por consecuencia anular todo aumento del empleo a menos que en el nuevo equilibrio la tasa de interés sea más baja. La idea novedosa y fundamental de Keynes se refiere a los factores determinantes de la inversión, de los que depende el nivel de empleo. Es más eficaz actuar directamente que de forma indirecta sobre el tipo de interés y el consumo. "Quienes prefieren atenuar la crisis mediante la reducción de los salarios nominales en vez de proceder directamente a una reducción del tipo de interés y a cualquier otro medio de estimular la inversión de capitales o el aumento del consumo, adoptan la actitud del caminante que abandona el camino principal para meterse por una senda tortuosa y sombría, de mayor dificultad y menos segura [...]" Además de esta idea esencial, se definen claramente varios conceptos keynesianos fundamentales, como la preferencia por la liquidez o el rendimiento límite del capital, y se explica el sofisma de la igualdad del ahorro individual y el colectivo. Entonces-- como ahora-- la cuestión más polémica y decisiva era si la causa primaria del desempleo estribaba en la falta de flexibilidad laboral o en la insuficiencia de la demanda global. La respuesta que se dé a esta pregunta era y es fundamental para decidir cuál es el mejor remedio para el desempleo.

Año 1939

Suecia, además de su preclara política económica de principios del decenio de 1930, destaca por su política de apoyo a la familia. Alva Myrdal-- que después obtuvo el Premio Nobel de la Paz-- fue una de las inspiradoras de la política demográfica de dicho país. En el artículo aquí reproducido explica las preocupaciones especiales de Suecia y el carácter de la política recomendada y aplicada; entonces (como sucede ahora en algunos países europeos) cundía la preocupación por la disminución y el envejecimiento progresivos de la población. Establecer una protección eficaz a la familia en una sociedad democrática constituía un reto. La política adoptada fue "una síntesis constructiva [...] de neomaltusianismo, al aprobar la regulación racional de la natalidad y [ ...] del interés conservador por el crecimiento demográfico [ ... ] con el fin de impedir la disminución constante de la población". Teniendo en cuenta la carga económica que representa criar a los niños, un aspecto fundamental de esta política fue transferir una parte de los gastos a la comunidad y procurar igualar el costo que supone mantener a los niños para las familias de diferente condición. La autora examina así varias cuestiones muy amplias de política social, entre ellas las razones en favor de otorgar prestaciones en especie, y no en efectivo, así como las subvenciones para vivienda y educación, el empleo de las mujeres casadas y las desigualdades entre las poblaciones rural y urbana. Es interesante señalar la relación explícita que establece entre el hecho de alentar la constitución de familias más grandes y el de garantizar oportunidades de trabajo remunerado a las mujeres casadas, destacando las medidas prácticas adoptadas para armonizar las funciones productora y procreadora de la mujer.

Año 1945

En el artículo de Michal Kalecki aquí reproducido se examina la naturaleza de la política económica encaminada a mantener el pleno empleo. A modo de antecedente expone de manera muy sencilla las cuentas de los ingresos públicos y el concepto de producto nacional neto. Utiliza esta información para dilucidar cuál sería la política presupuestaria óptima en el Reino Unido y en los Estados Unidos a efectos de lograr el pleno empleo después de la guerra. Kalecki ya tenía en 1945 una fama reconocida gracias a su labor sobre los ciclos económicos y posteriormente aportó una contribución importante a la teoría del crecimiento y el funcionamiento de las economías capitalista y socialista. Analizó también los aspectos políticos y económicos del logro y mantenimiento del pleno empleo en otros escritos de ese período 10.

Año 1953

Después de la Segunda Guerra Mundial aparecieron gran número de Estados nacionales que habían sido colonias antes de obtener la independencia. Se formularon políticas para lograr el desarrollo económico y surgió la esfera de la economía del desarrollo. Una dimensión que recibió gran atención-- al igual que ahora-- fue la tasa de crecimiento demográfico. Muchos expertos y políticos afirmaron que para lograr el desarrollo era necesario controlar la fertilidad, postulando una relación simple y directa entre la reducción de la fertilidad y el aumento de los niveles de vida. En 1974, varios autores de artículos de la Revista (por ejemplo, Harvey Leibenstein, Naval H. Tata y P. P. Narayanan) examinaron la política demográfica y de planificación familiar, incluida la función de los sindicatos y las organizaciones de empleadores en la aplicación práctica de las medidas 11. La cuestión de la población y de los cambios demográficos en general es desde luego pertinente para analizar el mercado de trabajo y por ello ha sido un tema presente a menudo en los estudios de la OIT. La contribución al debate aquí reproducida-- escrita en 1953 por Colin Clark-- refleja una perspectiva diferente ya que el autor afirma que no existe una relación simple entre el aumento de la población y el mejoramiento de los niveles de vida. Clark fue una persona que se interesó en gran variedad de cuestiones. Fue pionero en el desarrollo de las estimaciones del producto nacional bruto, estudió los factores determinantes del crecimiento económico y, cuando escribió el artículo para la Revista, estaba preocupado por la desigualdad entre los países ricos y pobres.

Año 1955

En esa época, la depresión y la devastación de la Segunda Guerra Mundial ya se habían superado en gran medida. No sólo se sentía la necesidad de contar con gran variedad de prestaciones sociales, sino que, por fin, algunos países disponían de los medios que se requerían para ello y empezó a proporcionarse ayuda para el desarrollo de los países menos adelantados. En el artículo de Paul Chu aquí reproducido se formula la pregunta siguiente: ¿"Hay alguna razón para creer que nuestra época pasará a la historia como la primera en la que importantes colectividades se atrevieron a aceptar el ideal del bienestar para todos, no como utopía, sino como objetivo de consecución real en la práctica?" Con la distancia del tiempo, sabemos que la respuesta es en parte afirmativa. Gracias a las notables mejoras de las prestaciones sociales (además de importantes progresos de la productividad agrícola y el saneamiento), la esperanza de vida aumentó enormemente y muchos otros indicadores confirmaron progresos asombrosos, si bien persistieron los flagelos de la pobreza y la miseria. Pero se trataba de una época de transición. Chu examina las contribuciones a las prestaciones efectuadas por empleadores y sindicatos, así como por otras asociaciones de afiliación voluntaria, y destaca la aparición del Estado Social. Haciéndose eco de una cuestión habitual en los debates de la época, afirma que "en la empresa, como en la economía nacional, no se consigue desarrollo económico alguno sin la inversión de fondos para fines sociales".

Año 1960

Era una época en que todos los países parecían ir por el camino de la industrialización. Se vislumbraba "una sociedad universal hacia la cual marchan todos los pueblos", como escribieron Clark Kerr, Frederick Harbison, John Dunlop y Charles Myers en el artículo aquí reproducido, resumiendo las ideas y conclusiones básicas de un vasto proyecto interuniversitario destinado a estudiar las sociedades en vías de industrialización en todas las fases de desarrollo. La investigación del problema de las protestas laborales los llevó a interesarse por la aparición de "la compleja 'red de normas' que liga a los hombres en nuevas formas de subordinación y que crea un conjunto de derechos, obligaciones y funciones de los trabajadores, técnicos y dirigentes pertenecientes a las organizaciones privadas y gubernamentales importantes". Las características comunes de la nueva sociedad son el avanzado nivel de tecnología (que depende de la investigación y de las inversiones necesarias), una gran variedad de conocimientos prácticos (que depende de un sistema de enseñanza funcional), una organización en gran escala (pública y privada) y un consenso que requiere la responsabilidad personal tanto de los trabajadores como de los dirigentes y administradores. La escala y la influencia de esa encuesta no tenían precedentes 12. Por esto quizás no resulte sorprendente que por lo menos se hayan mantenido elementos importantes de sus predicciones. Preveían una sociedad industrial pluralista "en la que persistirá la lucha entre la uniformidad y la diversidad", centralizadora y descentralizadora al mismo tiempo, y en la que "el Estado no perderá fuerza alguna". A su juicio, esta industrialización pluralista iba a tener dos caras: "[ ... ] probablemente en todo el mundo el hombre industrial adquirirá una mayor libertad en su vida personal a costa de un mayor conformismo en su vida de trabajo".

Año 1969

En ese año la OIT cumplió su quincuagésimo aniversario, momento por tanto de reflexión y balance. En 1919 se creía que el establecimiento de normas sería el medio de acción principal de la OIT, si bien incluso entonces Albert Thomas tenía una idea más amplia de la función de la Organización. En los años transcurridos, la OIT había aprobado la Declaración de Filadelfia y conseguido un mandato más amplio para examinar las políticas económicas y financieras 13. El número de Estados Miembros se había multiplicado varias veces. Sin embargo, la formulación de normas internacionales del trabajo seguía siendo una función fundamental de la OIT. El artículo escrito con ocasión del quincuagésimo aniversario de la OIT por Nicolas Valticos aquí reproducido explica de forma muy clara la naturaleza y pertinencia de la actividad de establecimiento de normas de la OIT. Describe la finalidad de las normas internacionales del trabajo, su proceso de adopción y los medios de ponerlas en práctica. Como señala el indicado autor, la idea original de una legislación laboral internacional es mucho más antigua que la OIT ya que se remonta al principio de la era industrial. "El motor más poderoso de la reglamentación internacional del trabajo ... [es] la antigua y eterna sed de justicia." Al mismo tiempo, existía el deseo de garantizar la paz, que "no es una noción puramente negativa de ausencia de guerra, sino un concepto positivo que entraña unas condiciones estables, justas y armoniosas, tanto dentro de un mismo país como entre los países". El tercer objetivo era evitar "que la competencia se ejerciera en detrimento de los trabajadores". Afirma que las normas han servido, además de para esos tres objetivos, para poner de manifiesto que la política económica es un medio destinado a alcanzar objetivos sociales, proporcionar una garantía contra el retroceso a nivel nacional y orientar a los gobiernos en la configuración de la política social. Esta idea general de la actividad de adopción de normas de la OIT resulta tan oportuna ahora como lo fue entonces.

Año 1970

Jan Tinbergen, que recibió el primer Premio Nobel de Economía en 1969, participó en una reunión de la OIT a finales de dicho año para asesorar acerca de los asuntos preferentes en el plan de investigación del recién creado Programa Mundial del Empleo 14. Tinbergen examinó la influencia de la política comercial internacional en la capacidad de creación de empleo. En su opinión, las políticas restrictivas-- en especial con respecto al comercio de productos agropecuarios y textiles--, así como los obstáculos comerciales con que tropiezan los productos de alto valor añadido, perjudican al comercio basado en ventajas comparativas, con arreglo al principio Heckscher-Ohlin. En el artículo aquí reproducido también explica sobre qué base clasificar las industrias con arreglo a la intensidad relativa de los factores, como orientación para alcanzar una división internacional del trabajo óptima. Destaca sobre todo "que el mayor obstáculo para la buena elección de las industrias más indicadas para los países en vías de desarrollo es en este momento la política comercial restrictiva que siguen los países desarrollados", aunque también critica los obstáculos establecidos por los países menos adelantados. Sus poderosas razones contribuyeron a los progresos registrados desde entonces en la reducción de los obstáculos al comercio y reforzaron la idea de que corregir las deformaciones del sistema comercial es una manera de fomentar el empleo.

Año 1971

El artículo de Michael Todaro sobre las migraciones en Africa que aquí se reproduce se refiere a diversos temas de actualidad, entre ellos la rápida urbanización a pesar del elevado desempleo urbano y las causas determinantes de las migraciones. También cabe señalar la alarma expresada con respecto a los problemas urbanos en un momento en que las grandes ciudades de Africa tenían unas dimensiones mucho menores que en la actualidad. Las opciones de política que examina todavía tienen vigencia: a corto plazo, reducción de las perturbaciones causadas por el precio de los factores (cuando existan), acuerdos tripartitos para alentar la creación de empleo y restricciones a las migraciones; a medio plazo, políticas globales de ingresos, tecnologías para aumentar la producción agregada y obras públicas; y a largo plazo, política demográfica y reducción de la dependencia tecnológica. Su análisis acota los elementos fundamentales de la política encaminada a lograr el desarrollo económico y mejorar los niveles de vida.

Año 1975

El tema del empleo ha sido un elemento fundamental de la función asignada a la OIT desde su fundación. Muy recientemente, se ha renovado el compromiso en favor del pleno empleo libre y productivo, y su viabilidad se ha afirmado de forma convincente 15. Amartya Sen-- un pensador innovador en cuestiones económicas y filosóficas-- se ocupó de la cuestión del empleo en un trabajo realizado para la OIT en 1975, que sirvió de base para el artículo reproducido en este número. Su análisis del empleo en sus aspectos de reconocimiento, producción e ingresos, aportó una contribución duradera al entendimiento de la función del trabajo en la vida moderna. Desde entonces esta distinción se ha ampliado en algunas de sus obras más recientes de filosofía moral 16 , en términos del valor intrínseco e instrumental, y sus razonamientos esclarecen muchas opciones y criterios políticos. En el indicado artículo aplica esa distinción al examen de políticas innovadoras en los países en desarrollo, estableciendo un modelo para las opciones tecnológicas y la política de empleo en el marco de las condiciones (habituales) de ignorancia parcial.

Año 1996

Este número especial 17 termina con las reflexiones de Nicolas Valticos acerca de los 75 años de la Revista, de la función que desempeña y de los 77 años de la OIT. Este jurista destacado discurre también sobre la orientación que se dará en los años venideros a las cuestiones tratadas en el pasado. Su nuevo artículo en la Revista constituye un recordatorio de que un sentido claro de los objetivos, aunado a un espíritu de vigilancia y de atención frente a la evolución de las necesidades y de las circunstancias inevitables, constituye la fórmula más viable para progresar en el camino de la justicia social.

Aunque los artículos se presentan por orden cronológico, algunos temas se repiten, entre los cuales cabe citar la función básica de las normas internacionales del trabajo para fomentar el respeto de los derechos humanos y laborales fundamentales, y la importancia decisiva de la política económica y financiera para promover el pleno empleo productivo y libremente elegido y para luchar contra el desempleo. Considerados en conjunto, los artículos del presente número demuestran la notable labor desempeñada por la Revista Internacional del Trabajo en cuanto a la difusión de ideas, investigaciones y planes políticos innovadores sobre las cuestiones económicas y sociales y en cuanto al fomento de análisis y debates bien documentados acerca de las estrategias más acertadas.

Notas

1 Los artículos-- algunos en su totalidad y la mayoría abreviados-- se reproducen tal como fueron publicados. Las supresiones (para incluir un mayor número de artículos) se indican mediante el signo [...]. Las aclaraciones y comentarios se presentan también entre corchetes.Texto

2 Las ediciones en inglés y en francés-- International Labour Review y Revue internationale du Travail-- empezaron a publicarse en 1921, a tenor de lo dispuesto en la Parte XIII, artículo 396, del Tratado de Paz de Versalles, de 28 de junio 1919, en donde se determinaba que la OIT "prepare y publique en francés y en inglés, y en los demás idiomas que el Consejo de Administración considere conveniente, una publicación periódica que trate los problemas de interés internacional relativos a la actividad económica y el empleo". La edición en español empezó a publicarse en Madrid en 1930, con el título de Revista Internacional del Trabajo, pero durante algunas épocas no recogió todos los artículos publicados en los otros idiomas. En 1994, la edición española se equiparó a las ediciones inglesa y francesa, de modo que las tres publican desde entonces los mismos textos. Por las razones antedichas, varios de los artículos aquí publicados aparecen por primera vez en español (los de Albert Thomas, J. Oudegeest, John R. Commons, Ernest Mahaim, John D. Rockefeller hijo, Herbert Feis, Bertil Ohlin y Alva Myrdal).Texto

3 Se remite asimismo al lector al vol. 113 (1994), núm. 4, de la Revista Internacional del Trabajo en el que, con ocasión del 75o aniversario de la OIT, se publicó un editorial con amplios pasajes de artículos publicados en épocas pasadas. La selección abarcó principalmente los artículos referentes a los cuatro temas tratados por los autores invitados a escribir en dicho número, a saber: empleo, derecho del trabajo, seguridad social y relaciones laborales.Texto

4 Véase la nota 2.Texto

5 Véase una aclaración muy reciente del contenido de este debate en el discurso del Director General de la OIT que figura en la sección Perspectivas del vol. 135 (1996), núm. 2.Texto

6 Se identifica especialmente con el desarrollo de la teoría del comercio internacional y en particular con lo que se conoce como el teorema de Heckscher-Ohlin.Texto

7 Tanto Ohlin como Kalecki afirmaron haberse anticipado a los descubrimientos de Keynes.Texto

8 La contribución especial de los investigadores de la OIT a la política económica en el decenio de 1920 y primeros años del de 1930 se examina en A. M. Endres y Grant Fleming: "Aportación de la OIT a la política económica de entreguerras", en Revista Internacional del Trabajo, vol. 115 (1996), núm. 2.Texto

9 Tibor Scitovsky, autor de la reseña biográfica sobre Abba Ptachya Lerner en The New Palgrave: A Dictionary of Economics (obra dirigida por John Eatwell, Murray Milgate y Peter Newman), Londres, Macmillan Press, 1987, vol. 3, pág. 168).Texto

10 Véase, por ejemplo, "Political aspects of full employment", en The Political Quarterly (Londres), vol. 14, octubre-diciembre de 1943, donde se presentan de forma sucinta muchas de las principales argumentaciones del trabajo y del capital, aunque desde la perspectiva progresista.Texto

11 Véase el Editorial del vol. 113 (1994), núm. 4, págs. 503-506.Texto

12 Este proyecto abarcó investigaciones en treinta y cinco países y constituyó la fuente de catorce libros y veintitrés artículos. Fue el punto de referencia para un importante examen de este tema treinta y cinco años después: véase Richard Locke, Thomas Kochan y Michael Piore: "Replanteamiento del estudio comparado de las relaciones laborales: Enseñanzas de una investigación internacional", en Revista Internacional del Trabajo, vol. 114 (1995), núm. 2, págs. 157-184.Texto

13 Véanse los antecedentes de la Declaración y su contenido en Eddy Lee: "Orígenes y vigencia de la Declaración de Filadelfia", en Revista Internacional del Trabajo, vol. 113 (1994), núm. 4, págs. 531-550.Texto

14 Sir W. Arthur Lewis resumió las opiniones de los expertos invitados acerca de las posibles prioridades en materia de investigación ("Summary: The causes of unemployment in less developed countries and some research topics", en Internacional Labour Review, vol. 101 (1979), núm. 5 (mayo), págs. 547 a 554).Texto

15 Véase OIT: El empleo en el mundo, 1996/1997. Las políticas nacionales en la era de la mundialización (Ginebra), en el que figuran también las Conclusiones para lograr el pleno empleo en un contexto mundial: la responsabilidad de los gobiernos, de empleadores y de sindicatos, aprobadas por la 83a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo en junio de 1996.Texto

16 Véase, por ejemplo, Inequality reexamined (Cambridge (Massachusetts), Harvard University Press, 1992).Texto

17 En la Revista Internacional del Trabajo se han publicado por supuesto otros artículos importantes, tanto durante los primeros años como desde 1975. Los publicados en los últimos veinte años pueden obtenerse más fácilmente que los de épocas anteriores (véase la nota que figura al final del Sumario). Los textos completos en inglés-- International Labour Review-- de 1921 a 1931 (volúmenes 1 a 24) han sido reeditados por Schmidt Periodicals GMBH (Bad Feilnbach, Alemania), que también se ha comprometido a reeditar los textos publicados hasta 1976 (volúmenes 25 a 114).Texto


Creada por MCN. Aprobada por MFL. Ultima actualización: 3 Abril 1997.