4. Políticas recreativas y de tiempo libre
4.1. Introducción
El campo de las actividades recreativas y de tiempo libre es uno de los
más dispersos en nuestro país. A pesar de la existencia de algunos programas a nivel
público, la variedad y heterogeneidad existentes nos impide plantear no una evaluación
programática. Antes que eso nos limitaremos a establecer una ordenación de la oferta
recreativa institucionalizada existente, las actividades reacreativas más informales, la
segmentación y los cambios que se han producido en los últimos tiempos en la demanda y
las preferencias de los jóvenes en estas esferas, para finalizar con algunos comentarios
generales.
4.2. La oferta recreativa institucionalizada
No existen demasiados antecedentes de investigaciones en relación a
estos temas, con la excepción de algunos trabajos de la Asociación Cristiana de Jóvenes
o la Comisión Nacional de Educación Física, que son los principales referentes al
respecto. Un estudio parcial realizado por Foro Juvenil en 1989, basado en entrevistas a
informantes calificados y algunas encuestas de opinión pública, destacó la existencia
de una fuerte dualidad entre la recreación institucionalizada y la recreación informal,
y un sesgo muy fuerte en las opiniones de quienes trabajan en estas esferas, que enjuician
críticamente al conjunto de la recreación con cargos que pueden ser válidos únicamente
para la recreación organizada. En el mismo sentido, el estudio citado destacaba la
existencia de una dicotomía muy fuerte entre la recreación institucionalizada privada
(clubes deportivos,, por ejemplo) a los que acceden especialmente sectores de clase media
y alta, y la recreación pública (plazas deportivas, fundamentalmente) a la que acceden
los sectores populares y de menor nivel adquisitivo. Aunque excesivamente esquemático, el
análisis se concentra en un aspecto relevante en estas materias.
Las actividades incluidas en el análisis referido, aparece como muy
limitada, incluyendo casi exclusivamente los deportes, campamentos, turismo social y otras
actividades conexas. Las entrevistas realizadas en el marco de este proyecto, con una
perspectiva mucho más amplia, indican la existencia de una amplísima gama de actividades
y áreas de acción que pueden ubicarse en el ámbito de la recreación y el tiempo libre,
desde las actividades culturales de la más variada índole, hasta las prácticas
ecológicas y otras manifestaciones de los nuevos perfiles y preferencias juveniles en
materia de utilización del denominado tiempo libre. En cuanto a la oferta
institucionalizada, parece pertinente distinguir la correspondiente a los establecimientos
estatales y privados más tradicionales, así como a las nuevas ofertas existentes en
ambas esferas, distinguiendo la esfera cultural, la deportiva, y la vinculada con el
turismo fundamentalmente. Todo parece indicar que la oferta pública tradicional en la
esfera de la cultura está constituida básicamente por la labor del Ministerio de
Educación y Cultura, las Casas de la Cultura de las diferentes Intendencias
Departamentales, y las redes de bibliotecas nacionales y municipales existentes. En este
sentido, una descripción exhaustiva de sus actividades debería incluir el fomento de las
actividades musicales, del teatro, las artes plásticas, la literatura, y todas aquellas
otras expresiones de lo que podría denominarse "cultura tradicional" (música
clásica, ópera, zarzuela, coros, etc.).
Se trata, por tanto, de una oferta muy "sesgada" en los
estilos y géneros que promueve, y que por tanto llega a un sector muy particular de los
jóvenes, generalmente pertenecientes a hogares de estratos medios y altos de nuestra
sociedad. Al no existir una promoción de otras formas de expresión cultural, que podría
denominarse "popular", deja fuera una amplia gama de actividades y géneros y,
por tanto, de jóvenes interesados en las mismas. El alcance territorial de las mismas
también es limitado, concentrándose en las capitales departamentales del Interior y en
las zonas céntricas de Montevideo, casi exclusivamente. En el terreno de las actividades
deportivas, la realidades en Montevideo y el Interior son notoriamente diferentes. En la
capital, la mayor parte de la oferta institucional disponible cae en la órbita de las
instituciones privadas, especialmente de un conjunto de instituciones deportivas
tradicionales. En el Interior, por su parte, existe una gama muy variada de situaciones,
pero en general algunos pocos "clubes" del estilo de los montevideanos se
concentran en algunas de las ciudades más grandes, mientras el mayor peso de la oferta
recae en la labor de las Intendencias Departamentales. Es el caso de algunos Complejos
Deportivos importantes como el de Maldonado o el de Colonia, por ejemplo, que tienen
dimensiones considerables y atienden un conjunto muy grande de usuarios.
La labor de la Comisión Nacional de Educación Física (CNEF), por su
parte, ha sido tradicionalmente muy importante, especialmente en el apoyo a las
intendencias departamentales de todo el país, la formación de recursos humanos para el
desarrollo de las diferentes actividades, el desarrollo de infraestructura deportiva en
varios niveles (gimnasios, piscinas etc.) y la promoción de actividades deportivas en el
ámbito de los establecimientos educativos a nivel nacional. Los colegios y liceos
militares, en este sentido, han tenido un mayor destaque. En la órbita del turismo, la
oferta se concentra significativamente en una amplia red de "campings"
distribuidos en todo el territorio nacional, pero concentrados especialmente en las zonas
de playa, en el sur y en el litoral en particular. Una oferta más limitada de servicios
de "alberguistas", así como algunas áreas de "turismo social",
completan el panorama existente. El desarrollo de este tipo de experiencias es muy
reciente, y esto es explicable en la medida que el turismo como tal no tiene una historia
demasiado extensa en nuestro medio. Sin embargo, existe una sensación generalizada en los
medios vinculados a este tipo de actividades, respecto al potencial desarrollo de las
mismas, en consonancia con las nuevas tendencias ecológicas y de redescubrimiento de la
naturaleza por parte de importantes sectores juveniles.
Las propias autoridades gubernamentales procuran fomentar este tipo de
actividades, especialmente en las etapas de "baja temporada". También los
medios de comunicación desarrollan crecientemente programas vinculados con este tipo de
perspectivas, lo que refuerza las tendencias antedichas. Varias expresiones
institucionalizadas más recientes, por su parte, intentan impulsar programas más
integrales y articulados con la promoción juvenil en general. Desde el ámbito estatal,
el caso más claro es el propio Instituto Nacional de la Juventud, que ha procurado -con
éxito- articular las ofertas existentes y promover un enfoque más "educativo
informal" en las actividades que se despliegan. En la órbita privada, instancias de
menores dimensiones pero relevantes de todos modos, como los grupos Scouts, Leones,
Rotarios, movimientos eclesiales, organizaciones vinculadas con la promoción juvenil en
el medio rural; también han realizado aportes importantes a la recreación organizada y
articulada con tareas promocionales y/o educativas.