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Fecha de actualización:
10/06/2009

 

 

 

 

 

POLÍTICAS DE JUVENTUD EN AMÉRICA LATINA:

EVALUACIÓN Y DISEÑO

POLÍTICAS DE JUVENTUD EN URUGUAY

 

Presentación

I. Uruguay: Contexto social, económico y político

 

II. Las políticas sociales en Uruguay

 

III.  Las políticas de juventud en Uruguay

El periodo 1990 -1994.

 

IV. Evaluación programática

 Las políticas educativas

Las políticas de Empleo juvenil

Las políticas de Salud Adolescente y Juvenil

Políticas de recreación y Tiempo Libre

 

V. Evaluación institucional

El Instituto Nacional de la Juventud

La Comisión de Juventud en la IMM

Las Oficinas Municipales de Juventud del interior

La Comisión Parlamentaria de Asuntos Juveniles

El Consejo de Juventud en Uruguay

El trabajo en las ONG

 

VI. Conclusiones y propuestas

Políticas de empleo

Políticas de salud

Políticas de recreación y tiempo libre

La institucionalidad de Juventud

 

VII. Bibliografía

   

1.4. La educación superior

Las cifras proporcionadas por los últimos Censos Universitarios, denotan que la matrícula universitaria creció entre 1960 y 1988 en un 400 %, pasando de 15320 a 61428 de estudiantes matriculados. Este crecimiento explosivo se produjo conjuntamente con un fuerte proceso de feminización de la matrícula y un desarrollo mucho más evidente de las Escuelas Universitarias, más que de las Facultades más tradicionales. La masificación ha traído consigo un deterioro muy evidente de la calidad de la enseñanza que se imparte, lo que sumado a la relación entre ingresos y egresos (solo la tercera parte de los estudiantes que comienzan a estudiar, egresan con un título universitario y esto después de muchos años) cuestiona seriamente los verdaderos alcances de la democratización en el acceso a la educación superior.

Luego de ser una de las Universidades más importantes de América Latina, la Universidad afronta una situación de pérdida de la calidad de la enseñanza impartida y una necesidad de reformulación que no debiera postergarse .Las posibilidades de una reforma universitaria se han visto obstruidas por dos tipos de factores. Por un lado existen inercias burocráticas y resistencias que paralizan la posibilidad de reformas y una racionalización de los recursos existentes. Por otra parte, los niveles de remuneración en términos reales de funcionarios y docentes se han visto reducidos en los últimos años, fruto de la escasez de recursos presupuestales. Durante los años sesenta la Universidad fue un foco de permanentes tensiones políticas y sociales, y durante los años setenta fue intervenida y manejada con criterios totalmente ajenos a las tradiciones universitarias más arraigadas. Será recién con la restauración democrática, que se comenzarán a procesar algunos intentos serios de cambio, que prosperaron solo en parte, entre otras cosas debido a las fuertes resistencias internas al respecto.

Dicho proceso ha continuado durante los últimos años, y se han puesto en práctica innovaciones de importancia entre las que se encuentran:

  • La creación de nuevas Facultades (Ciencias Exactas y Naturales, Ciencias Sociales)

  • Creación de "carreras cortas" que permitan una salida más rápida al mercado laboral

  • La instrumentación del Programa de Ciencias Básicas (PEDECIBA)

  • Una mayor apertura de la Universidad al medio, reflejada en la concreción de numerosos convenios con empresas e instituciones públicas y privadas (5 en 1985 y 400 en 1993).

Sin embargo la Universidad de la República sigue siendo básicamente una productora de profesionales tradicionales, cumpliendo en escasa medida sus naturales funciones de investigación y extensión. Del mismo modo, el cogobierno universitario, creado en 1958, resulta a esta altura sumamente "pesado" e impide totalmente la fluidez y la dinámica que hoy exigen los tiempos en que vivimos. Existen, entonces, al menos dos Universidades: una que en realidad abarca el primer año (y el segundo en algunos pocos casos), para todos aquellos que quieren obtener títulos universitarios, y otra con los ciclos superiores, con carácter terminal para aquellos (muy pocos por cierto) que pueden cumplir con su deseo al respecto. Sumado a ello, la Universidad de la República es cada vez más una Universidad de Montevideo, ya que cada vez son menos los estudiantes del Interior que logran acceder a ella, y muchos menos los que logran completar sus estudios a nivel superior. Paralelamente a este tipo de procesos reproductivos y de virtual estancamiento en la Universidad de la República, se creó la Universidad Católica y se reconoció a la ORT como institución de educación superior, con lo cual se rompió -al menos simbólicamente- el monopolio existente en ese sentido.

Desde el gobierno nacional han existido solo algunas propuestas de cambio en estas materias, centradas casi exclusivamente en el tema del cobro de matrícula universitaria, y cada vez que han surgido voces señalando errores y pidiendo rectificación de rumbos, las respuestas han sido terminantes y exclusivamente centradas en la defensa cerrada de la autonomía universitaria. Actualmente la Universidad está en un proceso de discusión de sí misma, que se vio reforzado con la aparición en 1993 de un documento suscrito por cuatro Decanos de entonces, presentado ante el Consejo Directivo Central de la Universidad de la República. En el mismo se planteaba la necesidad de repensar a fondo la institución universitaria, y se proponían medidas para comenzar a procesar los cambios necesarios. Se destacan a continuación algunos pasajes que alumbran sobre el estado de la discusión.

"En un mundo en transformación vertiginosa las universidades están siendo sometidas en forma constante a nuevos desafíos y creciente tensiones. De algo podemos estar seguros: dentro de 20 o 30 años las instituciones de educación superior poco tendrán que ver con su perfil actual. Si en la Universidad de la República no abrimos desde ahora el camino de los cambios a partir de nuestra propia iniciativa y capacidad, ellos habrán de producirse de todas formas, acompañando los procesos científicos, educativos, sociales y culturales que definirán el devenir del país y de la región".

`(....) "Debemos comenzar a diseñar el perfil de la Universidad del futuro, flexible y eficiente, comprometida en términos de creatividad y cobertura con las nuevas demandas sociales, sometida naturalmente a evaluación y cambio permanentes, integrada por múltiples lazos al resto del sistema educativo y a la sociedad".

Desde el comienzo, las afirmaciones son terminantes: "con estas dimensiones -sostienen- la Universidad se ha vuelto imposible de administrar e ingobernable y debe ser reemplazada por un sistema de educación superior que comprenda varias unidades autónomas coordinadas por un Consejo de Educación Superior, el cual debe ocuparse de los grandes lineamientos". Agregan más adelante "que la nueva estructura debe poseer una auténtica descentralización geográfica, atendiendo a los problemas culturales y tecnológicos de las regiones de implantación". Esas unidades estructuradas por núcleos centrales de fuerte peso académico y responsables de carreras de larga duración, alrededor de los cuales funcionen politécnicos organizados en carreras muy específicas de corta o media duración".

En referencia al gobierno de la Universidad, proponen guiarse por el principio de la centralización de las políticas y la descentralización de la administración, creando vice-rectorados y vice-decanatos, de manera de cubrir adecuadamente las diferentes áreas de trabajo. Proponen asimismo "descentralizar la gestión de recursos financieros y recursos humanos hacia las unidades operativas", y "crear auditorías académicas nacionales o internacionales que visiten a los servicios e in situ detecten la implementación real y efectiva de programas de mejora de la calidad de sus funciones". Los cuatro Decanos tienen -además- una clara preocupación en relación al vínculo entre democratización en el acceso y la calidad de la educación que se imparte. "Es bueno que todos los jóvenes estudien, pero no todos lo mismo ni al mismo nivel. Es malo y costoso, en cambio -agregan-, que un alto porcentaje de estudiantes abandone la carrera en el primer año de la misma, condenados a la frustración y/o al desempleo". "La Universidad -agregan- no puede abdicar de su vocación de excelencia, democratizar la enseñanza no puede ser desnaturalizarla, calidad supone selección permanente".

Para enfrentar los problemas en este plano, proponen "abrir drásticamente el abanico de opciones a nivel terciario y superior en el marco de un sistema educativo flexible, de modo que todo estudiante que lo desee pueda continuar algún tipo de estudios, (...) ampliar dramáticamente el número de formaciones superiores relativamente cortas (2 o 3 años) que capaciten directamente para el mercado de trabajo, (...) crear posibilidades reales de una gran movilidad a nivel horizontal (entre diferentes unidades de nivel similar) y vertical (entre unidades de diferente nivel), (...) crear sistemas de evaluación y selección que permitan mantener la excelencia en medio de la masificación, (...) y estudiar fórmulas de ingreso selectivo para algunas carreras", enfatizando siempre "la enseñanza activa, desterrando el enciclopedismo", para que "el estudiante aprenda pensando, decidiendo y haciendo en contacto con situaciones reales, de tal modo que lo más precozmente posible desarrolle una amplia capacidad de autoaprendizaje".

Por otra parte, reconociendo los avances que se han producido en los últimos años, llaman la atención en relación a la escasa proporción de académicos dedicados fundamentalmente a la investigación, la necesidad de aumentar y apoyar más la labor de los jóvenes científicos, la necesidad de ampliar la cooperación internacional en estos dominios, y la necesidad de una Ley de orientación general en materia de ciencia y tecnología, de la que Uruguay carece. El Documento se sumerge luego en temas vinculados con los recursos financieros. "Debe asegurarse que el Estado asuma la responsabilidad de garantizar una asignación constante que permita que el personal universitario reciba salarios dignos y decorosos", sostienen, y agregan que "es necesario identificar y proponer posibles fórmulas para un ingreso presupuestal mayor" y "rediscutirse los términos del control financiero que realiza el Estado y la posibilidad de flexibilizar normas de ejecución presupuestal que en el presente se aplican a la Universidad".

Para los cuatro Decanos "la revisión de los aspectos legales debe ser una consecuencia del programa de cambios que finalmente sea aprobado". Sostienen que entre sus propuestas, "existen muchas que pueden sin duda implementarse dentro de la Ley Orgánica de 1958 y hay otras que exigirían un nuevo ordenamiento jurídico. Sin embargo -agregan- la discusión de los aspectos legales deberá ser la culminación del proceso de transformación universitaria y no su inicio, pues los problemas de la Universidad no residen, en primera instancia, en su Ley Orgánica. Esta deberá modificarse en la medida en que las transformaciones de estructura y funcionamiento así lo requieran".

 

 La orientación vocacional y ocupacional

(Presentación)  (Uruguay: Contexto social, económico y político)  (El Contexto Económico y Político)   (Las políticas sociales en Uruguay)  (Evolución histórica y situación actual)  (Evaluación del período 1990-1995)   (Las políticas de juventud en Uruguay)  (El periodo 1990 -1994)  (Evaluación programática)   (La Universidad del Trabajo)  (Políticas de empleo juvenil)  (Políticas de salud adolescente y juvenil)  (Políticas recreativas y de tiempo libre)   (Evaluación institucional)  (El Instituto Nacional de la Juventud)  (La Comisión de Juventud de la Intendencia de Montevideo)   (Las Oficinas Municipales de juventud del interior)  (La Comisión Parlamentaria de asuntos juveniles)  (El Consejo de Juventud del Uruguay (CJU))  (El trabajo de las organizaciones no gubernamentales)  (Conclusiones y propuestas)  (Políticas de Empleo)   (La institucionalidad de Juventud: eficacia, legitimación y ciudadanía)  (Bibliografía

 

 

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