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Jóvenes, formación y empleo
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Ghellab, Y
Este informe fue elaborado con dos propósitos: en primer lugar, hacer una revisión de la bibliografía económica existente, tanto de orden teórica como empírica, sobre la correlación entre cambios en el Salario Mínimo (SM) y el movimiento en el empleo juvenil; y, en segundo término, analizar la situación en la cual se encuentran los jóvenes trabajadores con respecto al SM y los cambios que pueden afectar dicha situación. La primer parte del informe está conformada por una breve reseña de las predicciones de los principales modelos económicos sobre la relación entre el SM y el empleo en términos generales. El primer modelo presentado es el Modelo Competitivo en su versión más básica: el modelo de oferta y demanda. Este parte de la base de la existencia de un único mercado de trabajo con una fuerza de trabajo homogénea. La demanda de mano de obra de las empresas es una función decreciente de los salarios reales, y la fijación del SM por encima del punto de equilibrio (punto donde las curvas de oferta y demanda de mano de obra se cortan) llevaría a una reducción de la demanda - permaneciendo todos los demás factores inalterados. Los efectos negativos del SM sobre el empleo vienen dados por la combinación de dos elementos: el efecto sustitución y el efecto de escala. El primero significa que las empresas pueden emplear más factor capital y menos factor trabajo para su producción a medida que éste se torna más caro, y podrían, además, sustituir mano de obra no calificada por mano de obra calificada. Este comportamiento de sustitución se podría atribuir al hecho de que la fijación del SM por encima del punto de equilibrio haría que el cociente entre SM y Salario Medio aumentara, llevando a las empresas a reducir su demanda por mano de obra no calificada y a aumentar su demanda por mano de obra con mejores calificaciones. El efecto de escala resulta de la caída de las ventas como consecuencia del aumento de los costos, llevando a una reducción en el uso de ambos factores, capital y trabajo. Las predicciones del modelo competitivo presuponen la existencia de un conjunto de elementos condicionantes:
El segundo modelo presentado, el modelo de dos sectores, surge de la constatación de que hay países en los cuales, si bien existe un SM para una parte importante de la economía, también existe una cantidad considerable de empleos con salarios por debajo del SM. De ahí que se considere un modelo de dos sectores. Si en una economía se fija el SM por encima del punto de equilibrio entre la oferta y la demanda de mano de obra, se produciría la siguiente situación: los trabajadores expulsados por el SM (por una reducción en la demanda de mano de obra), pasarían al sector no cubierto por el SM. Como consecuencia de esto caerían los salarios en este sector. Si se aplican las predicciones del modelo competitivo, una caída en los salarios llevaría a un aumento en el empleo en dicho sector. Sin embrago, aquellos trabajadores desplazados del sector cubierto por el SM no son empleados automáticamente en el otro sector. De hecho, parte de los desplazados por el SM, como así también algunos trabajadores originalmente empleados en el sector no cubierto, prefieren abandonar la fuerza laboral ya que los salarios ofrecidos en el sector no cubierto son menores que los ingresos percibidos como seguros de desempleo. Por lo tanto, a nivel general, los efectos del SM en el empleo dependen de: la elasticidad de la oferta de mano de obra con respecto a los salarios y a la demanda de mano de obra, los ingresos por seguros de desempleo de aquellos que no obtienen un empleo en el sector cubierto y el tamaño relativo de este sector. El modelo de dos sectores con cola de espera para trabajos cubiertos por SM puede considerarse como una extensión del modelo anterior. La idea básica de este modelo es que la fijación del SM por encima del punto de equilibrio llevaría a algunos trabajadores a hacer cola para obtener empleos en este sector, generando desempleo. El desempleo es entendido como espera por trabajos en el sector cubierto, y el largo de la cola (la tasa de desempleo) dependería del tipo de barreras existente entre ambos sectores. El análisis basado en el mercado competitivo, como el de los modelos presentados hasta aquí, tiene ciertos limites. Varios autores han criticado las predicciones del modelo competitivo diciendo que este modelo no refleja el funcionamiento real del mercado de trabajo. Este tipo de análisis no tiene en cuenta una serie de imperfecciones del mercado de trabajo, entre las cuales se podrían mencionar la falta de información sobre las oportunidades de trabajo por parte de muchos trabajadores, así como el poder de influenciar los salarios que tienen algunas firmas. Las críticas al modelo de mercado competitivo han puesto el acento en el hecho de que las empresas no siempre están sujetas a los costos laborales que el mercado supuestamente determina de forma automática. Según algunos modelos alternativos al competitivo, el SM pueden tener otros efectos que la disminución automática del empleo en el sector en el cual se aplica, la relación podría llegar a ser positiva, y, por otra parte, los empleadores tienen cierto poder en el mercado en lo relativo a la fijación de salarios. En cuanto a los estudios empíricos sobre la relación entre SM y el empleo se constata, en primer lugar, que éstos han estado focalizados sobre todo en países de la OCDE, y que, además, se ha estudiado fundamentalmente su impacto en el empleo/desempleo de jóvenes. Esto último se debe a dos hechos: a) los trabajadores jóvenes son aquellos que se estima reciben los salarios más próximos al SM; b) el desempleo de jóvenes ha alcanzado niveles muy superiores al de la fuerza laboral en su conjunto en la mayoría de los países. Los estudios empíricos, se afirma aquí, han estado basados en diferentes enfoques y han producido resultados diferentes y muchas veces conclusiones contradictorias, lo que muestra la naturaleza altamente controversial del tema. Esta publicación contiene la presentación de algunos casos de estudios empíricos sobre la relación entre SM y empleo, sobre todo en países de la OCDE, aunque también se incluyen investigaciones en algunos países en desarrollo (Indonesia, Brasil, Botswana y Kenya) y países en transición (República Checa), que dan cuenta de estas diferencias en los enfoques y en los resultados obtenidos, mostrando por qué no existe un consenso entre los economistas en esta materia. En la última parte del informe se analizan los mecanismos de fijación del SM en una serie de países y el status de los trabajadores jóvenes con respecto al SM. Se constata que si bien en todos los países incluidos en el estudio (exceptuando al Reino Unido), se provee a los jóvenes de la protección del SM, hay pocos que apliquen las mismas tasas a los jóvenes que a los adultos. Esto, sostiene el autor, probablemente se deba a que en los países en los que se aplican tasas diferenciales se crea que el SM de adultos puede reducir la demanda de trabajadores jóvenes. Al fijar el SM de los jóvenes por debajo del de los adultos se espera aumentar la demanda por trabajadores pertenecientes a aquel grupo.
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