Primero China y Rwanda, ahora Zimbabwe, las Islas Fiji y la ex Yugoslavia.
¿Cuál será el siguiente?
En muchísimas regiones del mundo, la violencia impone su lógica de
destrucción a la juventud que allí vive. Gran parte de ella, sumergida
en esos mundos hostiles y peligrosos, se niega a considerar la situación
como una fatalidad inevitable. "No queremos vivir más como corderitos",
dicen los jóvenes que se oponen al poder de Milosevic, "mi padre
no cometió ningún delito como no sea reclamar el derecho del pueblo
tunecino a la libertad", denuncia la hija del jefe del partido
obrero comunista tunecino.
En este número de Impacto hemos reunido para ustedes esos clamores
y esas luchas. Además del compromiso político de esos jóvenes y de "su
poder imaginativo" para oponerse a regímenes que poco se preocupan
por respetar las reglas democráticas, nos hacen partícipes de sus dificultades
cotidianas. Las mismas son numerosas. En efecto, no es fácil encontrar
trabajo o declararse afiliado a un sindicato frente a poderes que amordazan
a los medios de comunicación y reprimen todo intento de independencia
y justicia.
Pelle Johansson
Presidente del Comité de la Juventud de la CIOSL
Por información complementaria:
http://www.icftu.org/focus.asp?Issue=youth&Language=ES