Confederación General de Trabajadores - CGT
Central Unica de Trabajadores - CUT
Força Sindical
Secretaría de Empleo y Relaciones de Trabajo del Estado de São Paulo
Proyecto de Fortalecimiento Sindical para el Diálogo Social - OIT/ACTRAV-AECI
CINTERFOR/OIT
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3. Los temas de la agenda
Vista como una oportunidad en orden a su negociabilidad, la formación
aparece como un tema con múltiples conexiones con temas cuya dilucidación
no resulta sencilla, y sobre los cuales muchas veces el propio movimiento
sindical no tiene una opinión ni estrategia única.
A veces la terminología empleada es equívoca y ello no contribuye a
una discusión clara; otras veces, algunos términos - como "flexibilidad"
- están cargados de significaciones a priori negativas, que impide distinguir
sus diversas manifestaciones.
Pero teniendo como premisa aquella tesis de Bruno Trentin de "gobernar
los cambios en lugar de oponerse a ellos", conviene enumerar brevemente
los principales aspectos contenidos y derivados de la formación profesional.
En concreto, negociar aspectos de la formación profesional tiene un
efecto multiplicador, en la medida que el tema se despliega en un haz
de consecuencias en varias y muchas veces insospechadas direcciones.
Veremos algunas de ellas, con el recaudo que la discusión colectiva
puede echar luz sobre otros que puedan haber quedado en la penumbra.
A/ La Estabilidad Laboral
El tema del empleo ha sustituido en importancia al del salario en la
agenda de la negociación colectiva, y no sólo en los países subdesarrollados.
La formación profesional aparece como el único tema del horizonte de
la negociación colectiva que presenta una clara incompabilidad con las
estrategias empresariales de descentralización o de reducción de la
plantilla del personal.
Ello por una razón lógica de costos de la empresa (la inversión en
"recursos humanos" no se hace para prescindir luego de ellos)
y por una razón estratégica de competitividad en el mercado.
Por otro lado, y según se verá mas adelante, la formación puede transformarse
en uno de los aspectos importantes a la hora de negociar ciertas garantías
o beneficios para los trabajadores que no tienen otro camino que trabajar
en régimen de sub contratación con su ex- empleador.
El cambio cultural que supone pasar de asalariado a "empresario"
tiene en la formación un imprescindible componente para asegurar el
tránsito; de algún modo esta circunstancia contribuye también a otorgar
cierta estabilidad contractual.
No es ajeno a estos planteos aquellos acuerdos colectivos que extienden
las políticas de formación profesional de la empresa a los trabajadores
de la tercerizada.
B/ Flexibilidad y competencias laborales
El tema exige alguna profundización.- Los nuevos requerimientos del
mercado, se dice, están vinculados directamente con las competencias
demandadas por el sistema productivo, lo cual equivale hablar de competencias
laborales, término tan polisémico como flexibilidad, razón por la
cual existe el riesgo de empantanarse en las definiciones.
Hay además en este debate una constante e ineludible referencia valorativa
que permea y complejiza la discusión. Así para Helena HIRATA, la noción
"está marcada política e ideológicamente por su origen empresarial,
del cual está absolutamente ausente la idea de relación social, que
define el concepto de calificación para algunos autores".(14)
DUCCI sin embargo reconoce que el vocablo se emplea en diversos sentidos,
contextos y con variedad de énfasis de sus componentes esenciales. "No
obstante, poco a poco nos aproximamos a un cierto consenso respecto
a este concepto complejo, que reúne y sintetiza insumos, procesos y
resultados"; llamando por tanto competencia "a la capacidad
productiva de un individuo, medida y definida en términos de desempeño
real, y no meramente de una agregación de conocimientos, habilidades,
destrezas y actitudes necesarios, pero no suficientes para un desempeño
productivo en un contexto laboral. En otras palabras, competencia laboral
es mas que la suma de todos esos componentes; es una síntesis que resulta
de la combinación, interacción y puesta en práctica de tales componentes
en una situación real, enfatizando el resultado y no el insumo".(15)
Competencia laboral incluye, por tanto, conocimientos generales y específicos,
habilidades y calificaciones que le permiten a la persona desempeñarse
correctamente, de acuerdo al resultado esperado y con capacidad para
resolver con éxito situaciones inciertas, nuevas e irregulares. Incluye
también aspectos actitudinales, como la capacidad de iniciativa, el
trabajo en equipo, la cooperación, la asunción de responsabilidades,
resolución de problemas, etc Este elemento tan "moderno"
e intangible es el que denota la originalidad de la competencia respecto
de la calificación.
En México, donde se ha comenzado a implementar un sistema de competencias
laborales, se entiende por tal al "conjunto de conocimientos, habilidades
y destrezas que, expresados en saber, hacer y saber/hacer, se aplica
al desempeño de una función a partir de los requerimientos de calidad
esperados por el sector productivo. La competencia laboral no se relaciona
exclusivamente con el desempeño de un puesto de trabajo, sino que puede
ser transferible para el ejercicio de grupos comunes de aplicación"(16).
Comprende competencias básicas (asociados a comportamientos de índole
formativo: lectura, aritmética, comunicación oral), competencias genéricas
o transferibles (comportamientos comunes a ciertas profesiones (habilidad
de analizar, interpretar, organizar, negociar, investigar, enseñar,
planear) y competencias técnicas o específicas (vinculados a ciertos
lenguajes funciones productivas: ajustar controles de máquinas de tipo
semi automático como cepillos, fresas y tornos).(17)
En definitiva, existen dos facetas fundamentales que caracterizan la
competencia laboral: a) una consiste en reflejar las diferentes dimensiones
que representa el acto de trabajar, el cual no se limita únicamente
al conocimiento y al "capital cultural" puesto en juego;(18)
y b) otra resulta de una relación explícita con el resultado o desempeño
requerido.
Así delimitado, el concepto de competencia hace mas corta la distancia
entre calificación y desempeño efectivo; mientras la calificación se
refiere a la capacidad potencial para realizar determinadas tareas o
funciones, la competencia es la capacidad real de realizarlas.(19)
Naturalmente que una concepción de este tipo no puede prescindir de
una formación inicial básica, circunstancia bien destacada en el documento
emanado de la reunión tripartita sobre el "Desarrollo de Recursos
Humanos y la Formación" para una selección de países de América
Latina, realizado en Montevideo como parte de la etapa consultiva emprendida
por el Consejo de Administración de la OIT. (20)
En efecto, se dice que "es indispensable asumir que una buena
formación profesional descansa sobre una buena formación básica, independientemente
de que la deficiente formación básica de ciertos sectores de la actual
fuerza de trabajo plantee la necesidad de estrategias compensatorias,
que en cualquier caso deben ser consideradas como transitorias".
En lo que importa fundamentalmente para este trabajo, si se acepta
"entrar en el juego" de las competencias laborales,
es que la misma lógica de éstas - en orden a su legitimación - hace
que sea proclive a la consulta amplia a trabajadores, técnicos y hasta
consumidores. La norma, para ser válida, requiere de una legitimación
amplia.
Un desarrollo de esta línea argumental lleva a la negociación de las
mismas, y en lo que a nosotros importa, a la negociación colectiva.
La pertinaz negativa de los sectores patronales en adoptar una metodología
de trabajo que contemple esta realidad, ha sido explícita a nivel nacional
y regional (21),
y quizá esta sola circunstancia otorgue una razón mas para reflexionar
sobre la importancia clave de estos desarrollos para el sector empresarial
en el futuro.
Mas en general, un trabajo reciente que releva los contenidos de formación
profesional de los convenios colectivos en Argentina, observa que en
algunas actividades "los objetivos de la capacitación se vinculan
con criterios de polivalencia funcional, productividad, incorporación
de nuevas tecnologías, y acentuadamente con criterios de calidad. Sobre
este último aspecto el convenio colectivo resulta original (refiere
a uno de la rama del vidrio) ya que además de supeditar los logros
en materia de calidad, al proceso contínuo y permanente de las actividades
de capacitación de los trabajadores y hace extensivo este enunciado
a los proveedores y distribuidores los cuales generarán un importante
factor multiplicador del mencionado proceso de educación contínua".(22)
C/ Capacitación y remuneración
Si la capacitación contribuye decisivamente en la competitividad de
las empresas y en la elevación de la productividad, el resultado debe
vincularse con el salario en forma inescindible.
El mecanismo a implementar admite diversas modalidades, entre las que
pueden mencionarse:
- la capacitación como soporte de las políticas de ascenso y por tanto
de elevación salarial;
- el aumento de salarios en forma lineal, a partir de la realización
de cursos o de la certificación;
- el aumento salarial como consecuencia de mediciones del crecimiento
de la productividad.
En las tres modalidades la formación juega un papel decisivo, pero
la negociación y los acuerdos entre el sindicato y la empresa pueden
manifestarse a través de diversos instrumentos, como la participación
en las comisiones asesoras de calificaciones y promoción; o en comisiones
o entidades de certificación; o en última instancia participación mediante
la obligación del empresario de otorgar suficiente información a efectos
del cálculo de la productividad, etc.
D/ Tercerización
Un estudio reciente realizado en Uruguay(23)
demuestra que si bien en los últimos años el personal ocupado en las
firmas medianas y grandes se redujo, el empleo en las empresas pequeñas
aumentó, lo cual se explica por la tendencia a la descentralización,
o sea, el reordenamiento de la industria en torno a unas pocas compañías
de gran tamaño y numerosas firmas pequeñas.
La tercerización configura un desafío para el desarrollo de los sindicatos
dada la fragmentación y desarticulación que provoca desde el punto de
vista de la organización sindical, aunado a la precarización del empleo
y la informalidad.
La representación de los intereses de los trabajadores tercerizados
por parte del sindicato de la empresa "madre" implica una
estrategia bien definida para hacer frente a los cambios de la estructura
productiva.
Si bien el tema asume contornos muy generales, claramente vitales para
el movimiento sindical y no exentos de polémica, un proceso de tercerización
negociado puede acordar ciertas garantías para los trabajadores en orden
de:
- acordar la representación sindical de los tercerizados por parte
del sindicato de la empresa madre;
- adoptar ciertas garantías en la contratación de los "microempresarios"
que pasan a establecer relaciones de arrendamiento de servicios con
su ex - empleador;
- en esta línea, dado que la variante sustancial de asalariado a autónomo
comporta a menudo un cambio cultural frente al cual el trabajador
está inerme, la formación profesional puede contribuir a darle instrumentos
en materia de gestión empresarial, por ejemplo.
Las estrategias de los sindicatos en estos temas, como en el caso de
las privatizaciones, ha sido especialmente diversa: desde el franco
rechazo y resistencia a la negociación y representación, sin soslayar
casos de sindicatos que han incorporado en sí mismos la prestación de
servicios para la empresa madre.
E/ Deber de información
La lógica de la negociación de la formación y capacitación de los trabajadores
comprende también ciertos presupuestos, entre los cuales se encuentra
el deber de información del empleador.
La discusión de la formación lleva de la mano a otros niveles de discernimiento
de lo que son las políticas a corto y mediano plazo de la empresa, en
el plano de sus opciones comerciales y productivas, por el inescindible
vínculo entre las necesidades de capacitación profesional y el curso
de la producción y mas ampliamente la cuestión estratégica.
En muchos casos, puede existir un deber de información "tácito"
dado que el sindicato para negociar sobre la formación profesional y
eventualmente involucrarse en la misma debe contar con datos suficientes
sobre el rumbo que tome la empresa, a fin de no tener una participación
meramente nominativa.
F/ Participación de los trabajadores o de los sindicatos
Si bien la negociación colectiva tiene en América Latina - según quedó
dicho- al sindicato como entidad negociadora indiscutible, la cuestión
no tiene esta claridad cuando referimos a la formación profesional.
En concreto, en muchos casos la representación de los trabajadores no
se expresa necesariamente mediante el instrumento sindical, como en
los Comités Bipartitos de Capacitación chilenos, lo cual atenta ciertamente
contra la organización sindical, "ya que fomenta las prácticas
antisindicales de parte del empresario, quien privilegia la relación
con los trabajadores no sindicalizados, buscando así debilitar al sindicato"
según ha indicado la propia CUT.(24)
Quizá contribuya a este significativo carácter "neutro" de
la participación, el hecho que la formación profesional sea un tema
novedoso en las relaciones laborales colectivas; la falta de tradiciones
en la materia seguramente juega un papel decisivo.
Por otro lado, el mismo carácter novedoso del tema hace que su desprendimiento
del poder de dirección del empresario sea reciente y como tal todavía
tenga un techo que recorrer para anclar definitivamente en la matriz
negocial colectiva.
Ocurre que no existe argumento válido para sustraer la formación del
ámbito de la negociación colectiva y por ende de la participación sindical
y mantenerla en el coto indiferenciado de "los trabajadores".
La asunción definitiva del tema por los sindicatos puede revertir esta
tendencia empresarial a privilegiar el trato directo con los trabajadores.
G/La colaboración
La formación se ubica, en principio y según veremos, en un terreno
favorable al entendimiento y sin demasiados rasgos conflictivos. Esta
constatación, lleva ínsita otra: que el principio de colaboración cobra
centralidad respecto de toda consideración.
Esta potencialidad para abordar entendimientos, enancada en la circunstancia
que en general provoca un involucramiento de los trabajadores en la
suerte de la empresa, a la cual se la ve con mayor cercanía, puede importar
un cambio cualitativo en aquellos sistemas predominantemente de "pluralismo
conflictivo" donde se han desarrollado tradiciones fuertemente
arraigadas de resistencia al poder político de los partidos de gobierno
y a la "clase empresarial".
El énfasis en la defensa de la producción nacional como respuesta a
un mundo globalizado y competitivo, o como consecuencia de los procesos
de integración regional pone en entredicho las lineales visiones del
pasado.
A su vez, no es marginal el diálogo permanente e inevitable entre los
movimientos sindicales de las regiones integradas, muchas veces con
implantaciones y tradiciones bien diversas. En este contexto, gana terreno
la idea de colaboración en detrimento de otras estrategias, lo cual
plantea, fundamentalmente, cuales son los límites y hasta que grado
las mutaciones señaladas son definitivas.

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14. Citada por Gonzalez, W. Competência: Uma alternativa
conceitual? CNI/SENAI. Mimmeo. Río de Janeiro. 1996, pág. 22.
15. Ducci, Ma. A. El enfoque de competencia laboral
en la perspectiva internacional. En el vol. Formación basada en competencia
laboral. Cinterfor. 1997 pág. 19.20.
16 Resnik, S. Estudio para la identificación y diagnóstico
inicial de los comportamientos laborales básicos y genéricos requeridos
en la fuerza de trabajo mexicana. En el vol "Formación basada
"
pág.134.
17. Publicación del CONOCER (Consejo de Normalización
y Certificación de Competencia Laboral).
18. Sobre el concepto de capital cultural y sus significaciones
respecto de la empleabilidad de los individuos, ver de Verónica Filardo
"Capital social y acceso a la ocupación" en revista de Ciencias
Sociales Nro. 15 FCU Mont. 5/99 pág. 101.
19.Mertens, L. La gestión por competencia laboral en
la empresa y la formación profesional. IBERFOP, Madrid 1998. pág. 17
20.Los principales documentos presentados así como
la síntesis de la discusión a que se hace referencia han sido publicados
en Boletín de Cinterfor Nro. 146 mayo - agosto 1999.
21. La delegación de los empresarios en el Sub Grupo
Nro. 10 de Relaciones Laborales, Empleo y Seguridad Social del MERCOSUR
se opuso con énfasis a la inclusión de un capítulo sobre negociación
colectiva de las competencias, manteniendo genéricas alusiones a la
"participación" de los trabajadores; otro tanto ocurrió en
el Consejo Consultivo del proyecto de sistema nacional de competencias
laborales en Uruguay.
22. Capeletti, B. Ob. cit.
23. Ocupación y masa salarial en el Uruguay 1984 -
1999. Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, Documentos
de Trabajo, 7/99.
24. Citado en "Innovación en el sistema de capacitación:
los comités bipartitos de capacitación en Chile" de Guillermo Pérez
Vega. Mimmeo s/f