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Fecha de actualización:
8/10/2008

 

 

 

Reunión Técnica sobre los Trabajadores y la Formación Profesional en América Latina

São Paulo, Brasil, los días 17 al 19 de mayo del año 2000

 

Documento de Referencia / 1

Los vínculos entre la Formación Profesional y la Educación Regular

Carlos Rodríguez

 

Confederación General de Trabajadores - CGT
Central Unica de Trabajadores - CUT
Força Sindical
Secretaría de Empleo y Relaciones de Trabajo del Estado de São Paulo
Proyecto de Fortalecimiento Sindical para el Diálogo Social - OIT/ACTRAV-AECI
CINTERFOR/OIT

 

Haica un Sistema Nacional de Formación

El establecimiento de un sistema nacional de formación constituye una tarea reconstructiva dentro del propósito de promover una mayor articulación y organicidad entre los niveles, instituciones, programas y practicas administrativas y académicas en la formación.

La educación regular o formal es uno de los campos con mayores repercusiones sociales en un país y con mayor incidencia en el devenir de una nación en el mundo contemporáneo. Por eso mismo este campo debe someterse al más exigente de los escrutinios.

En realidad a medida que profundizamos sobre la educación, se hace mas claro para todos, que la formación profesional y la educación regular, siempre que reúnan características de calidad y pertinencia con las necesidades del sector productivo y las prioridades de la nación, son fundamentales para el desarrollo de los países.

Cuando planteamos que los vínculos entre la formación profesional y los sistemas de educación regular, hoy están dislocados, y que propugnamos por un sistema nacional de formación que los articule, lo decimos porque ahora encontramos entidades estatales, mixtas y privadas. Unas se mueven en el ámbito de los ministerios de trabajo, otras en el de los ministerios de educación, unas se financian con porcentajes obligados de las nóminas de las empresas, otras con asignaciones de los presupuestos estatales, otras con contribuciones voluntarias de las empresas, otras con el cobro total o parcial de sus servicios. Algunas programan y ejecutan ellas mismas todos sus servicios, otras son entes rectores que contratan a la vez la atención a sus beneficiarios.

Si abordamos el tipo de formación que se brinda y las necesidades de la nación, el balance es deprimente porque la educación no se desarrolla en correspondencia con las necesidades del país, ni con las prioridades del sector productivo.

Aquí viene una discusión sumamente interesante. ¿El modelo de desarrollo que implementan nuestros países, corresponde a las necesidades y prioridades de nuestras economías en desarrollo? ,o, ¿simplemente acatamos los ordenamientos del FMI y somos instrumentos dóciles de los países industrializados?

¿Es cierto que toda la estructura productiva de nuestros países ha sufrido un profundo impacto, expresado en el cambio tecnológico, la reconversión industrial y la modificación de las estructuras ocupacionales, cuando los países en desarrollo están desindustrializados?

Este divorcio se refleja en cifras abundantes sobre las divisiones sociales del continente. El abismo entre pobres y ricos es grave, cuando la mitad de la población, doscientos millones de habitantes sobrevive apenas con ingresos de noventa dólares o menos al mes.

Así las cosas, ¿puede la educación ser el puente entre la abundancia cultural y la parsimonia política y económica de América latina?. No, no se trata de darle a la educación el carácter de curalotodo. Se trata, más bien de darle sus funciones precisas tanto al sector público como al privado, sin satanizar ni al uno ni al otro, pero sujetando a ambos las necesidades sociales manifestadas por los trabajadores y la sociedad civil.

Respetemos y aprovechemos las lecciones de los momentos anteriores, pero aceptemos que la continuidad y fuerza de nuestra.

cultura jamás se ha sometido a un patrón abstracto y único, sino que ha prosperado dentro de alternativas que hacen de la heterogeneidad, virtud.

La sabiduría clásica nos dice que de la diversidad nace la verdadera unidad. La experiencia contemporánea nos reitera que el respeto a las diferencias crea la fortaleza, y su negación, la debilidad, y la memoria histórica nos confirma que el cruce de razas y culturas está en el origen de las grandes naciones modernas.

 

 

 


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