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Fecha de actualización:
8/10/2008

 

 

 

TRABAJO Y SALUD HACIA EL TERCER MILENIO

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CAPÍTULO IV

REFLEXIONES FINALES DEL PRIMER INFORME

En el final de este trabajo no se pretende extraer y confeccionar un catálogo de conclusiones, pues sería contradictorio con el objetivo de que algunas conclusiones y fundamentalmente nuevas visiones y perspectivas, se sumen en el proceso de socialización de esta información.

Por otra parte creemos que las conclusiones necesitan de otros aportes que en el presente no han podido presentarse en razón del espacio. Sin embargo, y como forma de introducción o de documento para debatir en el Taller de Salud Laboral con el que iniciamos las actividades del año, queremos en este capítulo, proponer muy a "grosso modo", algunos temas sobre los que entendemos debemos reflexionar.

Para ello nos proponemos tres problemas que consideramos relevantes, a la hora de revisar la situación de la salud laboral de los uruguayos y sus perspectivas.

PRIMER PROBLEMA

Los sindicatos, y como consecuencia la central sindical, hemos abordado la cuestión de la salud laboral a partir de los accidentes, intoxicaciones, enfermedades causadas por los medios y procesos de trabajo.

Este abordaje llevó a que cada organización tuviese un "frente" o "secretaría", integrada por "especialistas" o sindicalistas en vías de serlo.

Generalmente esto provocó la formación de sindicalistas semi-tecnicos de seguridad industrial o semi-médicos de salud laboral, o semi- doctos en normativa legal de salud laboral.

Por otro lado, las diversas organizaciones dentro de las priorizaciones de los objetivos reivindicativos de cada sindicato, solemos priorizar asuntos generalmente parciales referidos a las condiciones para la salud laboral, en relación a dos determinantes.

Por un lado, la cantidad o calidad de los accidentes en las coyunturas de las actividades, y por otro, las condiciones de ocupación- salarios, seguridad social, cierres o aperturas de empresas, reestructuras, etc.

Es necesario considerar, que en la última década la enorme mayoría de los puestos de trabajo creados en nuestra economía, son de gran precariedad respecto a sus condiciones y en muchos casos directamente lesivos para la salud de los trabajadores.

En este sentido se pueden citar en cuanto a precariedad de las condiciones generales, el caso de los trabajadores de los "supermercados" con horarios extensos y salarios mínimos generalmente jóvenes y generalmente que no sufren grandes accidentes laborales, pero que sin embargo hasta dónde sabemos que se afecte o no la salud de estos trabajadores dadas tales condiciones precarias de trabajo.

Y para el caso de condiciones lesivas de la salud de los trabajadores en los nuevos -puestos de trabajo "creados" en los últimos años, un caso paradigmático puede ser el de los trabajadores del complejo forestal.

Además de sus precarias condiciones contractuales (fuente permanente de violación de sus derechos salariales y de seguridad social), realizan su trabajo generalmente viviendo las 24 horas en el lugar de trabajo (el monte), sufren diversos accidentes menores con los que cada uno se las arregla, o diversos trastornos causados por los insecticidas y plaguicidas tanto en su aplicación a los árboles como en los gases que se producen en las "quemas de ramajes".

Similares problemas tienen los trabajadores de numerosas actividades que son tercerizaciones de otras actividades, y que por su condición eventual o esporádica, conviven con los problemas de la precariedad de las condiciones y medio ambiente de trabajo, a las que se suma la inestabilidad del puesto de trabajo o los continuos cambios del mismo.

La primer cuestión a reflexionar entonces, es sobre lo adecuado o no de la concepción actual y de la correspondiente organización acerca de la defensa y promoción de la salud en el trabajo por nuestras organizaciones sindicales.

Cómo debe organizarse la salud laboral, en una situación que hacia el futuro plantea un creciente avance del conocimiento científico y seguramente la profundización y diversificación del desarrollo tecnológico y de los cambios en las tecnologías y organizaciones de trabajo.

 SEGUNDO PROBLEMA

En la década, más allá de consecuencias e inconsecuencias, más allá de debates, negociaciones y propuestas jurídico institucionales, aparece cada vez con más contundencia, las carencias tanto de los marcos jurídicos como del funcionamiento institucional, para abordar un sistema de protecciones y garantías laborales en materia de salud laboral, no sólo en cuanto a los incumplimientos y violaciones flagrantes en función de los intereses del capital, sino y principalmente en cuanto a la organización de nuevas actividades y tecnologías o actividades productivas, para las cuales no existen normativas ni mecanismos de producción de esas normativas.

Sin duda parece tener vigencia plena, el método contenido en los convenios internacionales, en particular los últimos convenios de salud laboral (155 y 161). Sin embargo, es necesario plantearse si el sistema de conocimiento nacional (la Universidad de la República), puede continuar en su papel de "consultor", siempre y cuando se le convoque, o es necesario que una institucionalidad renovada, acorde con los requerimientos de la base material del trabajo actual y pronosticable, incorpore a los trabajadores e instituciones de investigación y formación de las ciencias y las técnicas, como uno de los componentes básicos del sistema institucional.

Esta cuestión mantiene plena relación con el problema anterior, pues en cuanto al programa del movimiento sindical y la organización para llevarlo adelante, debe contener este problema como uno de los centros del futuro inmediato.

Al mismo tiempo, reconocer que hemos tenido dificultades y carencias evidentes para lograr participar en los procesos de cambios tecnológicos y organizacionales del trabajo, encontrando entre las carencias la colocación de las condiciones del trabajo y su medio ambiente en manos de los colectivos concretos, y su capacitación para que en tales cambios la dirección de los mismos no termine afectando la salud de los trabajadores, y sólo beneficiando el desempeño del capital.

TERCER PROBLEMA

Teóricamente, nuestro sindicalismo ha dejado algunos problemas del trabajo, librados a la esfera política y a un cambio en la continuidad histórica del dominio de clase del Estado.

Este camino estratégico, ha ido perdiendo sentido en la medida que la vida ha demostrado que el cambio en el régimen y aún los intentos de construcción de nuevos sistemas productivos y de relaciones de producción, resultaron insuficientes y fracasaron, en la medida que no evolucionó armónicamente el sistema productivo y las fuerzas sociales del sistema.

La historia enseña que buena parte de los avances formidables realizados por el bloque de estados del "socialismo real", generó problemas medioambientales, ecológicos y de salud laboral, similares a los de las sociedades organizadas en el capitalismo.

Esto no se puede explicar a partir de que aquello no era "auténtico socialismo", o de "que había desviaciones", o aún desde la cuestión del partido único o el pluripartidismo.

En realidad desde el punto de vista del proyecto científico productivo funcionó en forma similar al desarrollo de la base técnica del sistema capitalista del resto del mundo, cambiando sólo el sistema de distribución de la "creación de riqueza", lo que a su vez no encontró el camino de desarrollo o de síntesis en las formas políticas de desarrollo de la sociedad, y por lo tanto en la dialéctica desarrollo técnico de la producción conducción social de la misma.

De allí que, es necesario reestudiar todo el problema, y como base tomar en cuenta que nuestra cultura sindical - que no debemos descartar - se orienta fundamentalmente al litigio entre capital y trabajo, y que, el desarrollo constante de los medios de producción - en particular las ciencias - hoy comienzan a plantear de modo descarnado la culminación de etapas de desarrollo contradictorio que son absorvidas en el comienzo de nuevas etapas superiores.

Entre otros ejemplos, se puede considerar relevante el proceso de cambios en los últimos veinte años, en el campo de la biotecnología y su aplicación a la producción alimentaria, o de la multiplicidad de disciplinas científico tecnológicas aplicadas al campo de las comunicaciones y la gestión de la producción.

No debemos confundir etapas del desarrollo humano como sociedades humanas en la naturaleza, con los componentes básicos de esas etapas, particularmente el capital y el trabajo asalariado como elementos determinantes de la presente fase histórica.

En este sentido, nuestro país, a diferencia de la mayoría tiene entre sus formas orgánicas de la producción, la más diversa composición, desde el capital financiero extranjero, hasta los sistemas cooperativos de producción, pasando por empresas principales de propiedad social.

En esta realidad que conforma la base de todo proyecto previsible o planeable hacia el actual nuevo milenio, es necesario plantearse como problema:

El papel transformador a cumplir por las organizaciones de trabajadores articulada con otras formas de la organización de la sociedad que expresan la diversidad de intereses de la sociedad y que se incorporan en el último medio siglo, como fuerzas fundamentales para superar el actual modo de producción.

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En nombre de la Comisión de Salud Laboral y Medio Ambiente del PIT-CNT el equipo de Dirección de este estudio agradece a todos quienes colaboraron con él.

Las sugerencias, aportes, comentarios y criticas que este intento de relevar la situación de la Salud Laboral genere son esperadas con expectativa.

 

 


 

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