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UNA VISIÓN DESDE LA PSICOLOGÍA DEL TRABAJO
Los trabajadores científicos de la disciplina de la Psicología, también
participan de nuestras preocupaciones acerca de las condiciones de trabajo
en Uruguay en los tiempos que corren. Así lo expresan en el presente
trabajo para éste informe.
"INTERVENCION E INVESTIGACION EN EL SECTOR SINDICAL DESDE LA
PSICOLOGIA DE LAS ORGANIZACIONES Y EL TRABAJO".
"(Estas páginas refieren a la experiencia del Curso de Psicologia
Laboral de la Facultad de Psicología (UDELAR) ininterrumpida desde 1994
a la fecha. Además de los autores del texto, llevaron adelante las actividades
reseñadas la Ps.Beatriz Martínez, el Ps. Tommy Witke y la Ps. Claudia
Peña, todos integrantes del equipo docente. Cabe destacar asimismo que
más de 600 estudiantes realizaron el Curso en el mencionado lapso.)
Luis V. Leopold , Prof. Adjunto Encargado del Curso de Psicología
Laboral de la Facultad de Psicología (UDELAR).
Gonzalo Fuentes. Docente e Investigador. Curso de Psicología Laboral
y Área de Epistemología y Antropología Filosófica de la Facultad de
Psicología (UDELAR).
La relación de la Psicología con el trabajo y los trabajadores tiene
más de cien años, y en el Uruguay en particular se remonta a los comienzos
del siglo. Sin embargo, hasta ésta década que termina, habían sido pocas
las experiencias de un trabajo conjunto Sindicatos-Psicología Universitaria,
sobre todo si nos atenemos al impacto y permanencia alcanzados.
Desde 1994, nuestro curso viene desarrollando una actividad
ininterrumpida a nivel de distintas organizaciones, entre las que se
cuentan empresas públicas y privadas, servicios de salud, organizaciones
educativas, ONGs, consultoras,etc. Las actividades han incluído la investigación
y la intervención , de modo de ayudar a resolver situaciones puntuales
y poder producir algunos conocimientos sobre las organizaciones en nuestro
país.
Un capítulo específico lo constituye la actividad a nivel de sindicatos
y organizaciones sindicales de base pertenecientes al PIT-CNT, y a nivel
de estructura de coordinación de la propia central de trabajadores.
Así hemos trabajado con : COMISION DE SALUD LABORAL del PIT-CNT, AEBU,
AUTE, AOEC, FANCAP, FOEB, SOCU, SUANP, SUGU, SUNCA, SUTEL, SUNTMA, UNTMRA,
UOEGAS e Instituto Cuesta Duarte.
La propuesta que realizamos supone una concepción que intenta aportar
a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, aceptando el
desafío de tener que operar e investigar en la tensa relación trabajo
capital. En este sentido, importan los trabajadores no sólo ocupando
su puesto dentro de las empresas, sino también en la visión más amplia
del conjunto de la sociedad uruguaya, para evaluar las condiciones de
vida en el país. Esta propuesta es de beneficio para la Facultad, nos
permite un contacto directo con las organizaciones de trabajadores y
posibilita que la realización de nuestro curso esté directamente apoyado
en la realidad nacional.
El trabajo se realiza directamente por equipos de hasta seis estudiantes
de 5° Ciclo-último de la formación curricular- siendo supervisado su
trabajo por los docentes del Curso de Psicología Laboral. De esta forma
se ubica a los estudiantes en contacto directo con los sindicatos uruguayos,
acordando con aquellos que así lo requieran la realización de distintas
actividades, en función de sus necesidades e intereses.
¿Sobre qué temas y aspectos hemos trabajado en estos años?
Veamos algunos ejemplos:
-Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo,
-Impacto psicológico de procesos de reestructuras organizacionales,
-Asesoramiento en el desarrollo de Equipos de Trabajo,
-Intervención en contextos de medidas de lucha sindicales (huelgas
,ocupaciones),
-Investigación de nuevas formas de gestión sindical de los trabajadores,
-Diseño e instalación de Programas Sociales,
-Consultoría en Recursos Humanos,
-Efectos psicológicos de procesos de desvinculación laboral.
Este trabajo ha redundado en la producción de saber, que entendemos
ha sido un aporte para las organizaciones de trabajadores, y sin lugar
a dudas ha sido un gran aporte para los estudiantes y docentes que hemos
participado de tales actividades. Nos hemos planteado seguir profundizando
en esta producción, y realizar de diversas formas un proceso de restitución
de aquello que hemos aprendido, participando por ejemplo de la realización
de este documento. Este es el sentido que damos a lo que planteamos
a continuación".
" Es absolutamente cierto que la Psicología es el conjunto de
saberes y disciplinas que estudian el psiquismo humano. Lo que no es
cierto es que el psiquismo sea un objeto claro y determinable o localizable
a nivel de los individuos.
De partida, no podemos confundir sistema nervioso central con psiquismo.Existen
claras líneas de conocimiento que proponen a este último como una multiplicidad
atravesada por colectivos. Esto quiere decir que los seres humanos,
somos en tanto existimos, en relación. Y el conjunto de tales relaciones
conforman complejas formas de ser, que nos hacen ser distintos a cada
uno de nosotros, pero a la vez un poco iguales también.
En este camino, las psicologías se han ido preocupando por las actividades
que generan estas relaciones, ya que hemos aprendido que la gente sufre
y algunos enferman de lo que hacen o han hecho o, inclusive, de lo que
creen hacer o haber hecho. Es en actividad que se sufre y enferma, es
a la vez en actividad que se van planteando nuevos problemas al organismo
y, por supuesto, al propio psiquismo.
Algunos tipos de actividad adquieren particular importancia en la
vida de los seres humanos, ya que son altamente estructurantes, por
ser altamente exigentes y exigibles. Nos referimos por ejemplo a la
educación, a las relaciones afectivas de pareja, a las relaciones familiares
y, nos interesa en particular destacar ya que es lo que nos ocupa, a
la organización del trabajo.
La organización del trabajo implica un conjunto de densas y complejas
conexiones entre hombres, mujeres, máquinas, estatutos legales, reglamentaciones,
instituciones, capitales, políticas,etc.
Es esta complejidad la que reclama una multiplicidad de saberes que
permitan pensarla, para volverla más vivible, más comprensible, en definitiva,
más sana.
Así contamos con aportes desde la Economía, el Derecho, la Medicina,
la actividad Política Sindical, la actividad Empresarial, la Política
general, la Participación Social y Ciudadana, y, por supuesto, la Psicología
de las Organizaciones y el Trabajo, entre muchos otros saberes.
Dice repetidamente uno de nuestros maestros, el Profesor Juan Carlos
Carrasco, que la psicología debe estar allí donde esté el hombre, siendo
éste un hombre genérico y en relación. A su vez, allí donde esté el
ser humano, los problemas y desafíos no cesan de plantearse una y otra
vez. El trabajo puede y debe ser abordado desde una mirada crítica por
y desde la psicología, en estrecha relación con otros saberes.
Pero, que puede aportar una psicología que entiende de procesos y
aspectos dinámicos, como lo son las relaciones personales y sociales,
en un documento como éste?
La relación entre el trabajo y la salud ha devenido en una articulación
compleja de fuerzas. Ninguna relación es quieta o estática, siempre
se encuentra en un equilibrio-desequilibrio altamente dinámico, establecido
entre las propias fuerzas en relación. En el recorte que realiza este
documento, las fuerzas que se hacen visibles son fuerzas económico financieras
(formas y expresión de las relaciones del capital con la producción
y el trabajo), son fuerzas articuladas en el trabajo (tasas de empleo
y desempleo), son expresiones de fuerzas sociales (niveles de pobreza
o de crecimiento relativo de tal o cual sector).
Estas articulaciones, como decíamos, son múltiples, por ello
el enfoque que permita caracterizarlas debe ser del mismo tipo. La psicología
que esbozábamos al principio puede y debe intentar aportar en la caracterización
de una coyuntura, entendida ésta como un proceso dinámico, intentando
apuntar a hacer visibles algunas de las complejas articulaciones entre
trabajo, capital y deseo, entendiendo a éste último como el motor de
los sujetos en sociedad. El deseo de trabajar, el deseo de vivir, el
deseo de sentir, el deseo de ser...
Como ya fue dicho, básicamente, cierta medicina y el reconocimiento
jurídico han restringido los llamados riesgos profesionales a dos manifestaciones:
los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales. (Ver al
respecto, Laurell, Asa Cristina,1984: "Condiciones de trabajo y
desgaste obrero"; en "Condiciones de Trabajo", México,
D.F.; Siglo XXI).
No agregaremos una lista de otros riesgos, pero si queremos señalar
algunas consideraciones desde donde entendemos dicho encare: esto se
ha apoyado en una concepción por la cual la afectación de la salud por
el trabajo es reconocida y válida científica y jurídicamente, a partir
de explicaciones monocausales. Así por ejemplo, se acepta un vínculo
causal para determinar una enfermedad profesional cuando existe un agente
patógeno aislable. Es parte de la aplicación del modelo epistemológico
de las ciencias naturales , que obviamente no nos es suficiente a la
hora de entender y explicarnos las relaciones entre los hombres.
Esta concepción ha perdido terreno en los círculos socio-sanitarios,
pero sigue incidiendo a la hora de definir las enfermedades profesionales.
Por esto, por ejemplo, la gran diferencia entre accidentes y enfermedades
profesionales registradas en el BSE.
La intervención en la organización del trabajo requiere considerar
a los seres humanos como organizaciones complejas que gozan y sufren
en el acontecer laboral. Pero junto con esto, es imprescindible que
se tengan en cuenta las formas de organización social, los modos de
organización laboral, los aspectos institucionales de las empresas,
la forma en que se estructuran los grupos, la historia y subjetividad
de los trabajadores, la relación de cada trabajador con su familia,
las ideologías generales- grupales- e individuales en cada caso.
El desafío es considerar estos aspectos como condiciones objetivas
de existencia de esos colectivos, tan objetivas como las biológicas.
En la raíz del problema, todas las enfermedades son de un sistema
de producción que cierra la misma producción de lo humano a mera fuerza
de trabajo, y esto porque refiere a las condiciones de vida, en las
cuales la organización del trabajo, ocupa un lugar fundamental.
Más que DE QUE enferman los trabajadores en el Uruguay a fines
del siglo XX, nos interesa ubicar el punto en COMO están enfermando
y, quizás nuestro más alto grado de especificidad se ubique en el QUIEN
enferma.
En un marco de retroceso estatal y aumento del discurso socio-sanitario
responsabilizador - demasiadas veces culpógeno- de qué hace cada uruguayo
con su vida y con su salud, el empleo puede caracterizarse como precario,
con una explosión en el número de empresas unipersonales y mal distribuido:
muchos sin trabajo, demasiado subempleo, y mucho multiempleo.
Como a todos nos consta, es preferido el empleo precario que el desempleo.
- "La sociedad de mercado valoriza así el principio de la
responsabilidad individual. Por ejemplo, la de encontrarse desocupado:
por no haberse formado adecuadamente, por haber cometido errores en
su carrera profesional, por no haber sido suficientemente competitivos".
Esta y otras agudezas de similar tenor pertenecen a Petrella,Riccardo(1999):La
desposesión del Estado. En el corazón de la "tercera Vía"
social liberal; en Le Monde Diplomatique,año I, N°2, Agosto de 1999.
Bs. Aires,pp. 1-5.
Sin medias tintas hay que decir que la situación es grave. El número
de accidentes de tránsito y de trabajo diarios en el Uruguay, y su calidad,
obliga a preguntar qué nos está pasando?
Nos estamos accidentando, enfermando, sufriendo, en una combinación
cuanti-cualitativa que al colectivo le está resultando difícil soportar.
No nos detendremos en el tema del estrés, por considerar que se han
hecho bastantes referencias al mismo. En cambio queremos señalar en
esta modalidad de enfermarnos, tres situaciones que consideramos deben
tenerse en cuenta en momentos como éste, porque entre otras cosas se
debe tener presente también una perspectiva de mediano y largo plazo.
La rotación permanente en el empleo que se presenta sobre todo en
jóvenes hasta los 25 años, lo que, como no puede ser de otro modo, produce
un tipo de vivencia de las organizaciones. Esta situación está muy vinculada
a las malas condiciones de trabajo, incluyendo las salariales, y la
falta de visualización de desarrollo personal.
Sin embargo, también es vivida por muchos jóvenes como un antídoto
a dichas malas condiciones.
Para muchos es mejor abandonar que ser abandonado. Esto parece ser
capturado por las políticas estatales sobre empleo juvenil, que lejos
de establecer el desarrollo y la permanencia, proponen la rotación como
aparente respuesta al problema del desempleo de este grupo etáreo. Los
cambios introducidos en la seguridad social, incluyendo el retiro estatal
del campo jubilatorio, obliga a pensar en políticas de estado que tengan
en cuenta que se está generando una masa de trabajadores que llegará
sumamente expuesta, como ninguna otra antes, a su proceso jubilatorio.
El último censo de población (1996) confirma que más del 17% de los
uruguayos tiene sesenta o más años. Consideramos aquí el tema de los
adultos mayores pensando en los actuales y en los del futuro inmediato.
Se envejece como se ha vivido, y esto es muy atendible a la hora de
considerar el tema de las enfermedades ocupacionales. Hay que decir
que los uruguayos de treinta años, que trabajan hoy en éstas condiciones,
cosecharán a los sesenta años un estado de salud nada envidiable y pproducido
en el marco de un Estado menos protagonista de las políticas sociales.
En este marco, habrá que enfrentar los procesos jubilatorios, verdaderas
crisis que ponen en juego el proyecto vital de cada trabajador.
Al día de hoy mucha gente se está jubilando y sufriendo duramente.
Por último, un tema del que solemos hablar nada pero que de una vez
por todas necesitamos encarar: el suicidio. Planteamos esto porque que
la gente se suicide tiene que ver con las condiciones en que vive pero,
fundamentalmente, con la visualización de un proyecto vital.
Asumamos algo: los suicidas se hacen, no nacen.
Uruguay presenta índices que lo ubican en guarismos elevados en la
tabla mundial. En particular, queremos mencionar también aquí, la cantidad
de suicidios en ancianos, muchas veces ocultos o disfrazados.
¿Qué hacer?
Las tareas están emergentes en la situación. Estos son algunos de
nuestros aportes para una visión nacional del tema, que intervenga e
investigue en el país real.
Hemos de enfocar, en un primer momento, que estos problemas, si bien
aparecen en otros momentos históricos, se cristalizan en forma novedosa
en la actualidad debido a la intensidad y las intrincadas relaciones
con que se plantean.
Hemos de, en un segundo momento, producir conocimiento, en su doble
vertiente de pensamiento y acción, para dar respuesta a estos nuevos
problemas. Antes aún, debemos trabajar en la expresión correcta de los
problemas que enfrentamos.
Quizás, y esta es nuestra apuesta, nuestras teorías estén disfrazando
los problemas actuales con los ropajes de los problemas que las hicieron
surgir, y lo que se debe promover es la producción de nuevos cuerpos
teóricos y prácticos, que tomando de los anteriores lo que sirva, den
respuestas novedosas a situaciones novedosas. No decimos esto desde
la teoría, sino que surge con fuerza desde la práctica.
Nos referimos con ello a la experiencia recogida en el trabajo conjunto
con organizaciones, que han dado este tipo de respuestas luego que enfocaron
adecuadamente los nuevos problemas.
Citaremos dos casos, uno mas presente por la notoriedad, que es el
del Sindicato Obrero de Cristalerías del Uruguay; otro que sintetiza
lo que muchas organizaciones sindicales han enfrentado y resuelto y
que tomamos entre varios, el caso de la FOEB.
Respecto del caso de Cristalerías, es indudable la novedad que surge
en el proceso. En una primera instancia se moviliza el colectivo de
trabajadores desde la lógica instrumental tradicional: se ocupa una
planta de producción ante el cierre de la empresa. Pero esta ocupación
que nace en el territorio de la respuesta afectiva más que en el de
la lucha obrera, traza nuevos sentidos para la lucha misma.
La lucha de estos trabajadores es por una multiplicidad causal. En
estas múltiples causalidades que se interrelacionan en una complejidad
vivida más que pensada, aparecen como emergentes claros: la estructurante
lucha de clases, la lucha por el trabajo propio, por la subsistencia,
el intentar otorgar sentidos sociales a la labor productiva, el desarrollo
personal y del colectivo, expresado todo ello en líneas de crecimiento
y crítica que pautan con claridad que los trabajadores que ocuparon
la planta ante el cierre, hoy ya no son los mismos que iniciaron este
proceso.
En el proceso mismo han luchado, y creemos que van venciendo, en el
frente mas revolucionario en que se puede luchar: dar dura batalla contra
la banalización de los valores y los sujetos, reducidos en su mínima
expresión a mera fuerza de trabajo.
Ninguno de estos trabajadores dejará de decir que hay un antes y un
después del cierre, y que este antes y después está diagramado no sólo
por el temor al desempleo, sino que mas bien está dispuesto por la lucha
por la propia dignidad, por el derecho a sentir y ser.
En el caso de la FOEB, si bien el proceso es de suma complejidad,
podemos pensar en dos vertientes de problemáticas: la terciarización
(out- sourcing) y la modificación estructural del sector productivo.
De la terciarización, las respuestas han sido locales y negociadas
punto a punto. Esto pauta nuevos modelos de acción sindical que plantean
por un lado nuevos problemas en el seno de la organización sindical
(como ser nuevos modelos directrices), pero a su vez nuevas formas de
producción de problemas.
Los mismos se definen en las reales posibilidades de los grupos de
trabajadores para la gestión propia de sus fuentes de trabajo. A su
vez en el marco de los ejercicios de negociación , vuelve al conjunto
de los trabajadores la concesión ante los procesos de tercerización
, como mejoras en las condiciones laborales.
Por otro lado la modificación estructural del sector productivo ha
cambiado la relación entre la patronal y los obreros, porque ha cambiado
la propia patronal.
Ante el desarrollo de los capitales extranjeros en el sector, surge
la respuesta del capital nacional, con emprendimientos locales que retornan
las relaciones laborales casi a principios de siglo, y que ponen a la
FOEB a tratar de dar respuestas a las preguntas que lo novedoso plantea.
El tercer momento es el de la profundización de las relaciones entre
las diversas organizaciones, de forma tal de enfocar los problemas en
marcos de discusión, producción y, por sobre todo, confianza en que
la construcción de los problemas implica una amistad por el conocimiento,
por el pensamiento y por la acción, que a todos nos compromete.
