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Fecha de actualización:
8/10/2008

 

 

 

TRABAJO Y SALUD HACIA EL TERCER MILENIO

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LOS DATOS MUNDIALES

Para una PEA de 2500 millones, sobre una población mundial de 6000 millones de habitantes, y con una desocupación que alcanza los 800 millones,

" mueren anualmente 350.000 trabajadores en accidentes laborales. Conjuntamente con los muertos por enfermedades laborales suman 1.500.000 de muertos anuales."

(V.Tokman, O.I.T , Abril de 1999, XV Congreso Mundial de Salud y Seguridad)

En el mundo se producen 250 millones de accidentes laborales anuales, lo que equivale a una media de 685 mil accidentes diarios, 475 por minuto, u 8 por segundo.

En la década final del siglo XX, han muerto 15 millones de trabajadores en el mundo, víctimas de las condiciones de trabajo existentes. Aproximadamente el equivalente a la mitad de la población mundial ha sufrido un accidente de trabajo en la década, producto de las condiciones de trabajo.

Estas cifras, más allá de su indudable realismo, están lejos de ser apresables, comprensibles prácticamente, desde la perspectiva individual, y aun desde las dimensiones de Uruguay.

Por su parte, el sistema de comunicaciones sociales mundializado, no incluye esta catástrofe global entre la abundante difusión de catástrofes provocadas por el clima, las guerras, los choques. Esto es, las diminutas catástrofes localizadas, en comparación con la dramática catástrofe global provocada sobre la humanidad y la naturaleza, por la fase actual del capitalismo mundializado.

Por su parte, corresponde preguntarse, ante el volumen y gravedad de la situación, qué se ha hecho, en particular en las instituciones que las sociedades han establecido en el mundo.

UNA DÉCADA DE REFORMAS REGRESIVAS

Los avances en materia de salud, negociados luego del inicio de la crisis en los países centrales a fines de los 60, en cuanto a la necesidad de la participación de los trabajadores en sus centros de trabajo y los sistemas de servicios técnico científicos de apoyo (que se expresaron en los CIT 155 y 161 en los años 70), fueron luego y a partir de la progresiva y acelerada trasnacionalización financiera y productiva en la década de los 80, comenzado a retroceder a través de su no aplicación en algunos casos, y a simplemente ser rechazados por las reestructuras neoliberales.

La desaparición del bloque anti hegemónico de Estados del socialismo real, trae consigo la desaparición del equilibrio capital - trabajo en las relaciones internacionales de producción, y en especial en la institucionalidad fundada en 1919 a partir del Tratado de Versalles (fin de la Primera Guerra Mundial) con la constitución de la Organización Internacional del Trabajo, institución de NNUU (Naciones Unidas) desde la Segunda Guerra Mundial.

Los avances en el mundo del trabajo, producidos entre 1949 y 1985 por la acción de OIT, se ven detenidos y comienzan a retroceder cuando desde 1990, la desaparición soviética, deja libre el camino de la competencia entre los tres bloques centrales del capitalismo, por la hegemonía mundial (EEUU, Comunidad Europea y Japón).

Un primer problema es el cambio de la correlación de fuerzas en la composición de Estados, empresarios, trabajadores de esta institución.

Un segundo problema derivado, es el interés tanto estatal como empresarial en la nueva relación de fuerzas, en quitar todo tipo de regulación social protectora con el fin del rápido desarrollo del proyecto hegemonizado por las economías centrales del sistema, en particular los EEUU. Se trata en el nuevo esquema, de implantar el nuevo orden internacional de división del trabajo, y para ello la idea de que el Estado, o cualquier forma de regulación social de la economía, debe desaparecer.

De allí las tesis del llamado neoliberalismo, pues como en la época del "liberalismo inglés" de mediados del siglo XVIII producto de la acumulación de riquezas producida por casi ochenta años de tráfico de esclavos desde Africa, debía encontrar la máxima libertad a fin de dominar todo el sistema de producción internacional en momentos en que maduraba la primer "revolución industrial". En nuestra época , a la principal riqueza producida por la humanidad y apropiada por las corporaciones los países centrales -la ciencia y la tecnología- se les debe dejar el camino libre de consideraciones de tipo humano y social.

Por su parte, a la carencia histórica de la OIT en materia de medios coercitivos adecuados ante incumplimientos, se agrega una reconversión de la institucionalidad internacional relativo a la producción mundial.

A partir de la Ronda Uruguay del GATT (acuerdo internacional de aranceles y tarifas), esta institución lateral transformada en OMC (Organización Mundial de Comercio) pasa a ser la institución central del sistema de producción y comercio internacional, y al tiempo constituye en instituciones de referencia a las financieras, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional.

Con estas reformas, desde el punto de vista institucional, la Organización Internacional del Trabajo pasa a ser un mecanismo formal, vaciado de potestades y consecuentemente de financiamiento.

Este es un aspecto esencial en cuanto a las nuevas relaciones sociales de producción, en la fase del capitalismo mundializado, inaugurado precisamente en la última década del siglo XX.

Sin embargo, no todo parece ir en la misma dirección. Desde el final del 99 y el fracaso de la "Ronda del Milenio" de la Organización Mundial de Comercio, hasta las reiteradas advertencias que aparecen en instituciones tan insospechables de socialismos como el FMI, el BM, o el propio presidente del Fondo de Inversión Quantum, George Soros, acerca del "liberalismo absoluto" y la creciente pobreza, todo hace sospechar que el milenio que se iniciará seguramente aportará no pocas sorpresas, por lo que hay que estar muy atentos.

 

 


 

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