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LOS DATOS MUNDIALES
Para una PEA de 2500 millones, sobre una población mundial de 6000
millones de habitantes, y con una desocupación que alcanza los 800 millones,
" mueren anualmente 350.000 trabajadores en accidentes
laborales. Conjuntamente con los muertos por enfermedades laborales
suman 1.500.000 de muertos anuales."
(V.Tokman, O.I.T , Abril de 1999, XV Congreso Mundial de Salud y Seguridad)
En el mundo se producen 250 millones de accidentes laborales anuales,
lo que equivale a una media de 685 mil accidentes diarios, 475 por minuto,
u 8 por segundo.
En la década final del siglo XX, han muerto 15 millones de trabajadores
en el mundo, víctimas de las condiciones de trabajo existentes. Aproximadamente
el equivalente a la mitad de la población mundial ha sufrido un accidente
de trabajo en la década, producto de las condiciones de trabajo.
Estas cifras, más allá de su indudable realismo, están lejos de ser
apresables, comprensibles prácticamente, desde la perspectiva individual,
y aun desde las dimensiones de Uruguay.
Por su parte, el sistema de comunicaciones sociales mundializado,
no incluye esta catástrofe global entre la abundante difusión de catástrofes
provocadas por el clima, las guerras, los choques. Esto es, las diminutas
catástrofes localizadas, en comparación con la dramática catástrofe
global provocada sobre la humanidad y la naturaleza, por la fase actual
del capitalismo mundializado.
Por su parte, corresponde preguntarse, ante el volumen y gravedad de
la situación, qué se ha hecho, en particular en las instituciones que
las sociedades han establecido en el mundo.
UNA DÉCADA DE REFORMAS REGRESIVAS
Los avances en materia de salud, negociados luego del inicio de la
crisis en los países centrales a fines de los 60, en cuanto a
la necesidad de la participación de los trabajadores en sus centros
de trabajo y los sistemas de servicios técnico científicos
de apoyo (que se expresaron en los CIT 155 y 161 en los años
70), fueron luego y a partir de la progresiva y acelerada trasnacionalización
financiera y productiva en la década de los 80, comenzado a retroceder
a través de su no aplicación en algunos casos, y a simplemente
ser rechazados por las reestructuras neoliberales.
La desaparición del bloque anti hegemónico de Estados
del socialismo real, trae consigo la desaparición del equilibrio
capital - trabajo en las relaciones internacionales de producción,
y en especial en la institucionalidad fundada en 1919 a partir del Tratado
de Versalles (fin de la Primera Guerra Mundial) con la constitución
de la Organización Internacional del Trabajo, institución
de NNUU (Naciones Unidas) desde la Segunda Guerra Mundial.
Los avances en el mundo del trabajo, producidos entre 1949 y 1985 por
la acción de OIT, se ven detenidos y comienzan a retroceder cuando
desde 1990, la desaparición soviética, deja libre el camino
de la competencia entre los tres bloques centrales del capitalismo,
por la hegemonía mundial (EEUU, Comunidad Europea y Japón).
Un primer problema es el cambio de la correlación de fuerzas
en la composición de Estados, empresarios, trabajadores de esta
institución.
Un segundo problema derivado, es el interés tanto estatal como
empresarial en la nueva relación de fuerzas, en quitar todo tipo
de regulación social protectora con el fin del rápido
desarrollo del proyecto hegemonizado por las economías centrales
del sistema, en particular los EEUU. Se trata en el nuevo esquema, de
implantar el nuevo orden internacional de división del trabajo,
y para ello la idea de que el Estado, o cualquier forma de regulación
social de la economía, debe desaparecer.
De allí las tesis del llamado neoliberalismo, pues como en la
época del "liberalismo inglés" de mediados del
siglo XVIII producto de la acumulación de riquezas producida
por casi ochenta años de tráfico de esclavos desde Africa,
debía encontrar la máxima libertad a fin de dominar todo
el sistema de producción internacional en momentos en que maduraba
la primer "revolución industrial". En nuestra época
, a la principal riqueza producida por la humanidad y apropiada por
las corporaciones los países centrales -la ciencia y la tecnología-
se les debe dejar el camino libre de consideraciones de tipo humano
y social.
Por su parte, a la carencia histórica de la OIT en materia de
medios coercitivos adecuados ante incumplimientos, se agrega una reconversión
de la institucionalidad internacional relativo a la producción
mundial.
A partir de la Ronda Uruguay del GATT (acuerdo internacional de aranceles
y tarifas), esta institución lateral transformada en OMC (Organización
Mundial de Comercio) pasa a ser la institución central del sistema
de producción y comercio internacional, y al tiempo constituye
en instituciones de referencia a las financieras, Banco Mundial y Fondo
Monetario Internacional.
Con estas reformas, desde el punto de vista institucional, la Organización
Internacional del Trabajo pasa a ser un mecanismo formal, vaciado de
potestades y consecuentemente de financiamiento.
Este es un aspecto esencial en cuanto a las nuevas relaciones sociales
de producción, en la fase del capitalismo mundializado, inaugurado
precisamente en la última década del siglo XX.
Sin embargo, no todo parece ir en la misma dirección. Desde
el final del 99 y el fracaso de la "Ronda del Milenio" de
la Organización Mundial de Comercio, hasta las reiteradas advertencias
que aparecen en instituciones tan insospechables de socialismos como
el FMI, el BM, o el propio presidente del Fondo de Inversión
Quantum, George Soros, acerca del "liberalismo absoluto" y
la creciente pobreza, todo hace sospechar que el milenio que se iniciará
seguramente aportará no pocas sorpresas, por lo que hay que estar
muy atentos.