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2.2. Mujer, mercado de trabajo e informalidad
En América Latina, la participación de la mujer en la fuerza de trabajo
se ha incrementado ostensiblemente en las últimas décadas.
De acuerdo con Berger (Women´s Ventures Assistance to the Informal
Sector in Latin America, 1989), hay cuatro factores principales que
han contribuido a este aumento:
- El proceso de urbanización en la región ha generado migración, especialmente
de mujeres jóvenes hacia las zonas urbanas, en busca de empleo.
- El incremento en el nivel educativo de las mujeres, en promedio,
les ha brindado nuevas oportunidades de acceso al mercado laboral.
- La necesidad de mayor ingreso en el hogar ha presenciado la entrada
de mujeres al mercado de trabajo, situación que se agudizó en los
hogares de bajos ingresos en la primera mitad de los 80, durante la
dura crisis económica.
- El incremento en hogares con jefas de hogar, contribuyó a acentuar
la participación de la mujer en el mercado de trabajo. Como señala
la CEPAL en un trabajo de 1982, mediante una encuesta realizadas en
5 ciudades, el 38% de todos los hogares, tenían jefe de hogar mujer
y las tasas más altas en encontraban en los niveles más bajos de ingreso.
La participación promedio de las mujeres en la fuerza de trabajo ha
aumentado continuamente de 18% en 1950 a 26% en 1980. Entre 1950 y 1980
el número de hombres en la fuerza de trabajo se duplicó, mientras que
el de mujeres se multiplicó por tres. En 1990, alrededor de 40 millones
de mujeres, hacían parte de la fuerza de trabajo en América Latina,
lo cual implica que las mujeres, constituían un poco más de la cuarta
parte de la fuerza de trabajo en esta región.
Se estima que para el 2000, 53 millones de mujeres formarán parte de
la fuerza de trabajo en América Latina, con lo cual su participación
bordeará el 28%.
Algunas características del sector informal, como son la falta de definición
de las funciones que los participantes deben desempeñar en el negocio,
la variedad de actividades que se dan en una misma unidad productiva,
la discontinuidad en la operación del pequeño negocio, la integración
del hogar con la unidad productiva, son asociadas con las características
de EMPRESAS DE MUJERES. Este hecho, junto con la participación de la
mujer en el sector informal, ha llevado a la identificación de la mujer
con dicho sector.
Para una importante proporción de mujeres, la microempresa constituye
una extensión de las funciones domésticas, lo cual se refleja parcialmente,
en el tipo de actividades que desarrollan.
El Sector Informal, está conformado por tres grupos de mujeres trabajadoras:
las que laboran en servicio domestico; las que participan en subcontrataciones,
referidas a trabajos remunerados que las mujeres generalmente realizan
en el hogar, para empresas pertenecientes al Sector Formal y finalmente,
el grupo conformado por propietarias de su negocio.
Sobre la base de estudios adelantados en América Latina, se estima
que el trabajo de la mujer, en el Sector Informal, en la región es significativo.
Honduras y Perú, registran el nivel más alto de participación 40%; Costa
Rica y Panamá registran tradicionalmente menores niveles en el Sector
Informal. Para los demás países se encuentra una participación oscilante
entre 32% y 39%.
Con relación a la remuneración, se induce que, en general, las mujeres
que trabajan en el Sector Informal ganan un salario inferior al salario
mínimo. Adicionalmente, las mujeres tienen un ingreso inferior al de
los hombres, para ocupaciones similares y la diferencia de ingresos
es mayor, que la encontrada en el sector formal.
