OIT

CINTERFOR
Centro Interamericano para el Desarrollo del
Conocimiento en la Formación Profesional


Búsqueda avanzada
Gestión del conocimiento en la formación profesional para contribuir a la creación de trabajo decente y productivo en América Latina y el Caribe de acuerdo a la Agenda de Trabajo Decente de la OIT

 

 

Sindicatos y formación

 

  Sobre este sitio
  Negociación colectiva
Declaraciones de los trabajadores en eventos de Cinterfor/OIT

 

Experiencias sindicales
  Legislación

  Formación y productividad
  Documentos y
publicaciones
  Los sindicatos con los jóvenes
  Sindicalismo y género
  Eventos sobre formación
  Enlaces
  Mapa del sitio

Página principal



Coloque su dirección de correo electrónico y reciba las novedades del sitio


Enviar la página a un amigo

Fecha de actualización:
8/10/2008

 

 

 

<<volver al index

7.  Haciendo balance. Una mirada de conjunto

El lector ha hecho con nosotros este recorrido que le hemos propuesto: primero desde las transformaciones sociales y económicas más influyentes hasta su puesto concreto de trabajo, en relación siempre con otros puestos, con otras personas. Y luego, de vuelta, desde el análisis detallado de lo que hace y es cada uno de los componentes del grupo de trabajo, de la actividad, y desde luego, en primer lugar de cada persona, hasta su inserción, otra vez en los procesos globales de producción.

Desde luego, y lo sabemos muy bien, este no es un ejercicio fácil, por muy elemental que nos parezca ahora, una vez descrito. Llevarlo a cabo -nuestra experiencia en ello nos lo dice- es una tarea de elaboración y reflexión que necesita tiempo, que necesita pararse un momento. Para mirar hacia atrás, la historia reciente, que nos permite colocar nuestra situación actual en perspectiva.

Para escudriñar el futuro, mirar hacia adelante reflexionando sobre lo que pasa hoy: sobre las tendencias de cada uno de los sectores en que trabajamos, sobre las políticas empresariales, sobre los límites entre los que se mueve nuestra capacidad de hacer e influir en la marcha de los acontecimientos.

Pero, siendo un ejercicio difícil creemos que vale la pena proponerlo como lo hemos hecho. Y esperamos que haya sido fructífero. Averiguar algo con sentido sobre el futuro del trabajo, de las cualificaciones, del empleo, está lejos de ser una tarea sencilla. Por más que hoy en día se multiplican los gurús que solventan la cuestión con la consabida fraseología que habla del fin del trabajo. Muerto el perro, se acabo la rabia.

¿Para que molestarse en hacer estudios serios y rigurosos, que nos iluminen sobre las posibilidades que se nos ofrecen en este fin de milenio, cuando pronto ya no existirá el problema?

Lejos de nosotros, por tanto, el pensar que, al abordar una cuestión tan llena de complejidad como la detección de necesidades de formación en las grandes empresas, podríamos responder con un cuestionario trivial, como tantos al uso, que desprecian, en primer lugar las capacidades de los trabajadores y en general de las personas a las que se dirigen. Pero, además, porque supone una renuncia a explorar de cerca, con lupa, con paciencia, con inteligencia, una cuestión que es trascendental, tanto para el empleo y el trabajo como para nuestro futuro como ciudadanos.

Por ello, querido lector o lectora, te decíamos que te hemos propuesto un ejercicio difícil.

Pero que, estamos convencidos, valía la pena realizar. Habrás tenido que echar mano de papel y lápiz o bolígrafo para ir anotando todas y cada una de las ideas y recorridos que te hemos ido proponiendo. Ya fuera con forma de pregunta formal. Ya fuera como un conjunto de interrogantes, a los cuales sólo habrás podido dar respuesta parcialmente. Quizá abriendo nuevos interrogantes. No debes creer, por eso, que 'has rellenado mal la guía'. Muchos profesionales de las ciencias sociales del trabajo, probablemente, tendrían más dificultades que tu misma.

Lo importante, con la reflexión que te hemos propuesto es, precisamente, el abrir los problemas con más preguntas. El mirar a la realidad en la que trabajamos y vivimos de forma que seamos capaces de entenderla un poco más. Aunque aún no dominemos todos los mecanismos que la hacen funcionar.

Casi podríamos decir, al sugerirte como hacer balance, que lo más importante de nuestra propuesta vendrá después de aplicarla. Cuando se necesite, aún, recurrir a un marco más complejo. Creemos que el objetivo vale la pena: un mayor y más rico conocimiento de los condicionantes que generan unas determinadas necesidades de formación en las empresas permitirá, siempre, una mayor capacidad de negociación con los empresarios, al abrirse, en lugar de reducirse, los puntos abiertos para el diálogo social.

Pero no queremos cerrar este balance sin mostrar, también, la otra cara, la más concreta y práctica de una buena reflexión y análisis como la que proponemos. Lo que quizá ya te hayas preguntado: ¿y ahora qué?

O, dicho de otro modo: me he preguntado, individual y colectivamente por lo que somos, por la formación que tenemos, por las 'competencias' que también tenemos, pero no se usan en estos concretos trabajos en los que estoy (y estamos) ocupado; por lo que soy y por lo que hoy hago, pero también por lo que podría hacer mañana, suponiendo que la empresa cambia, o que yo cambio de empresa, de sector, de región. Como se dice en la jerga de los profesionales de los 'recursos humanos', hemos analizado no sólo mi fuerza de trabajo utilizada, sino las potencialidades que tengo, que tenemos en un determinado colectivo de trabajo. Me he preguntado por la forma en que se divide el trabajo, por la forma en que se reparte la inteligencia aplicada a la producción, en función de las políticas empresariales (que pueden ser más flexibles y variadas de lo que muchos directivos creen). Me, nos, he(mos) preguntado por el lugar que ocupa nuestra concreta actividad dentro de un proceso más amplio, que fabrica un producto determinado. Gracias a eso, entendemos ahora porque la producción electrónica, por citar un ejemplo e punta, en España es descualificada, y en Estados Unidos es cualificada. Pues bien: al hilo mismo de esa reflexión habrán surgido, en el 'relleno' de esta guía aplicaciones concretas, cosas que quedan claras, argumentos para proponer a la empresa un determinado diseño de los planes de formación continua.

Ejemplos surgen en cada punto del razonamiento. Si una empresa es, en realidad, un centro dependiente de otra, en el sentido que hemos llamado empresa 'mano', es decir, a la que se transfiere la producción menos cualificada, la única forma de defender unas necesidades de formación continua que sean sensatamente defendibles como necesarias para la empresa, y por tanto, negociables, será apoyar, o pedir una política empresarial de independización de los condicionantes impuestos por la empresa 'cabeza'. Esto es, sólo se podrá influir, desde el punto de vista de los trabajadores, en la mejora de las cualificaciones, y en la inversión en formación, proponiendo un cambio de estrategia empresarial.

Y hay que decir que, como en un círculo que se influye y se retroalimenta, puede que una política de inversión masiva en formación sea, justamente, el prerrequisito necesario para esa política de independencia, o al menos, de relaciones más simétricas entre las empresas.

Hemos puesto un ejemplo difícil. Pero creemos que así el lector podrá fácilmente identificar otros mucho más próximos y sencillos. El caso de un Comité de Empresa que, precisamente, negocia su plan de formación con la empresa es un caso real que hemos analizado: la opción del Comité es destinar la parte de la formación que en la Comisión bipartita de la empresa les corresponde gestionar a ellos, a un tipo de formación que prevenga a la empresa de subcontratar trabajos que se hacen hoy dentro de la misma con el argumento de que no hay cualificaciones adecuadas dentro de la misma. De esa manera, la formación continua es la causa de que las políticas empresariales se adecuen al personal que trabaja en la empresa. Pero, además, tiene efectos, después, reforzantes: una vez que esas producciones, esos grupos de trabajadores, esa actividad, se queda dentro, hace falta más formación continua para mantener esas cualificaciones. Un círculo virtuoso, como se ve.

Por todo ello, al final de este recorrido, al final de la aplicación de la guía para el análisis de las necesidades de formación continua en las grandes empresas, creemos que se puede enfrentar con conocimiento, con análisis que den cuenta un poco mejor que las generalidades a las que estamos demasiado acostumbrados esta cuestión decisiva de la formación, de la cualificación. Porque a todos, empresarios y trabajadores en primer lugar, nos va demasiado en ello para tomarlo a la ligera.

Después de todo no seremos nosotros los primeros en pensar, como escribió algún día Albert Camus, que un poco de pensamiento aleja de la vida, pero mucho nos devuelve inmediatamente a ella. Gracias por seguirnos hasta aquí. Cualquier sugerencia, balance de la experiencia, propuesta de mejora, o simplemente comentario, se lo agradecemos mucho de   antemano. Envíenos su sus comentarios al Seminario Charles Babbage cuya dirección aparece en la portada de este documento.

 

 


 

Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor)
Avda. Uruguay 1238 - Montevideo - Uruguay - Tel: (5982) 908 6023 - 902 0557 - 908 0545 - Fax: (5982) 902 1305
oitcinterfor@oitcinterfor.org -   webmaster@cinterfor.org.uy

Copyright © 1996-2009 Organización Internacional del Trabajo (OIT) - Descargo de responsabilidad