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7. Haciendo balance. Una mirada de conjunto
El lector ha hecho con nosotros este recorrido que le hemos propuesto:
primero desde las transformaciones sociales y económicas más influyentes
hasta su puesto concreto de trabajo, en relación siempre con otros
puestos, con otras personas. Y luego, de vuelta, desde el análisis
detallado de lo que hace y es cada uno de los componentes del grupo
de trabajo, de la actividad, y desde luego, en primer lugar de
cada persona, hasta su inserción, otra vez en los procesos globales
de producción.
Desde luego, y lo sabemos muy bien, este no es un ejercicio fácil,
por muy elemental que nos parezca ahora, una vez descrito. Llevarlo
a cabo -nuestra experiencia en ello nos lo dice- es una tarea de elaboración
y reflexión que necesita tiempo, que necesita pararse un momento.
Para mirar hacia atrás, la historia reciente, que nos permite colocar
nuestra situación actual en perspectiva.
Para escudriñar el futuro, mirar hacia adelante reflexionando sobre
lo que pasa hoy: sobre las tendencias de cada uno de los sectores
en que trabajamos, sobre las políticas empresariales, sobre los límites
entre los que se mueve nuestra capacidad de hacer e influir en la
marcha de los acontecimientos.
Pero, siendo un ejercicio difícil creemos que vale la pena proponerlo
como lo hemos hecho. Y esperamos que haya sido fructífero. Averiguar
algo con sentido sobre el futuro del trabajo, de las cualificaciones,
del empleo, está lejos de ser una tarea sencilla. Por más que hoy
en día se multiplican los gurús que solventan la cuestión con la consabida
fraseología que habla del fin del trabajo. Muerto el perro, se acabo
la rabia.
¿Para que molestarse en hacer estudios serios y rigurosos, que nos
iluminen sobre las posibilidades que se nos ofrecen en este
fin de milenio, cuando pronto ya no existirá el problema?
Lejos de nosotros, por tanto, el pensar que, al abordar una cuestión
tan llena de complejidad como la detección de necesidades de formación
en las grandes empresas, podríamos responder con un cuestionario trivial,
como tantos al uso, que desprecian, en primer lugar las capacidades
de los trabajadores y en general de las personas a las que se dirigen.
Pero, además, porque supone una renuncia a explorar de cerca, con
lupa, con paciencia, con inteligencia, una cuestión que es trascendental,
tanto para el empleo y el trabajo como para nuestro futuro como ciudadanos.
Por ello, querido lector o lectora, te decíamos que te hemos propuesto
un ejercicio difícil.
Pero que, estamos convencidos, valía la pena realizar. Habrás tenido
que echar mano de papel y lápiz o bolígrafo para ir anotando todas
y cada una de las ideas y recorridos que te hemos ido proponiendo.
Ya fuera con forma de pregunta formal. Ya fuera como un conjunto de
interrogantes, a los cuales sólo habrás podido dar respuesta parcialmente.
Quizá abriendo nuevos interrogantes. No debes creer, por eso, que
'has rellenado mal la guía'. Muchos profesionales de las ciencias
sociales del trabajo, probablemente, tendrían más dificultades que
tu misma.
Lo importante, con la reflexión que te hemos propuesto es, precisamente,
el abrir los problemas con más preguntas. El mirar a la realidad en
la que trabajamos y vivimos de forma que seamos capaces de entenderla
un poco más. Aunque aún no dominemos todos los mecanismos que la hacen
funcionar.
Casi podríamos decir, al sugerirte como hacer balance, que lo más
importante de nuestra propuesta vendrá después de aplicarla. Cuando
se necesite, aún, recurrir a un marco más complejo. Creemos que el
objetivo vale la pena: un mayor y más rico conocimiento de los condicionantes
que generan unas determinadas necesidades de formación en las empresas
permitirá, siempre, una mayor capacidad de negociación con los empresarios,
al abrirse, en lugar de reducirse, los puntos abiertos para el diálogo
social.
Pero no queremos cerrar este balance sin mostrar, también, la otra
cara, la más concreta y práctica de una buena reflexión y análisis
como la que proponemos. Lo que quizá ya te hayas preguntado: ¿y ahora
qué?
O, dicho de otro modo: me he preguntado, individual y colectivamente
por lo que somos, por la formación que tenemos, por las 'competencias'
que también tenemos, pero no se usan en estos concretos trabajos
en los que estoy (y estamos) ocupado; por lo que soy y por lo que
hoy hago, pero también por lo que podría hacer mañana, suponiendo
que la empresa cambia, o que yo cambio de empresa, de sector, de región.
Como se dice en la jerga de los profesionales de los 'recursos humanos',
hemos analizado no sólo mi fuerza de trabajo utilizada, sino
las potencialidades que tengo, que tenemos en un determinado
colectivo de trabajo. Me he preguntado por la forma en que se divide
el trabajo, por la forma en que se reparte la inteligencia aplicada
a la producción, en función de las políticas empresariales (que
pueden ser más flexibles y variadas de lo que muchos directivos creen).
Me, nos, he(mos) preguntado por el lugar que ocupa nuestra concreta
actividad dentro de un proceso más amplio, que fabrica un producto
determinado. Gracias a eso, entendemos ahora porque la producción
electrónica, por citar un ejemplo e punta, en España es descualificada,
y en Estados Unidos es cualificada. Pues bien: al hilo mismo de esa
reflexión habrán surgido, en el 'relleno' de esta guía aplicaciones
concretas, cosas que quedan claras, argumentos para proponer a
la empresa un determinado diseño de los planes de formación continua.
Ejemplos surgen en cada punto del razonamiento. Si una empresa es,
en realidad, un centro dependiente de otra, en el sentido que hemos
llamado empresa 'mano', es decir, a la que se transfiere la producción
menos cualificada, la única forma de defender unas necesidades de
formación continua que sean sensatamente defendibles como necesarias
para la empresa, y por tanto, negociables, será apoyar, o pedir una
política empresarial de independización de los condicionantes impuestos
por la empresa 'cabeza'. Esto es, sólo se podrá influir, desde el
punto de vista de los trabajadores, en la mejora de las cualificaciones,
y en la inversión en formación, proponiendo un cambio de estrategia
empresarial.
Y hay que decir que, como en un círculo que se influye y se retroalimenta,
puede que una política de inversión masiva en formación sea, justamente,
el prerrequisito necesario para esa política de independencia, o al
menos, de relaciones más simétricas entre las empresas.
Hemos puesto un ejemplo difícil. Pero creemos que así el lector podrá
fácilmente identificar otros mucho más próximos y sencillos. El caso
de un Comité de Empresa que, precisamente, negocia su plan de formación
con la empresa es un caso real que hemos analizado: la opción del
Comité es destinar la parte de la formación que en la Comisión bipartita
de la empresa les corresponde gestionar a ellos, a un tipo de formación
que prevenga a la empresa de subcontratar trabajos que se hacen
hoy dentro de la misma con el argumento de que no hay cualificaciones
adecuadas dentro de la misma. De esa manera, la formación continua
es la causa de que las políticas empresariales se adecuen al personal
que trabaja en la empresa. Pero, además, tiene efectos, después, reforzantes:
una vez que esas producciones, esos grupos de trabajadores, esa actividad,
se queda dentro, hace falta más formación continua para mantener
esas cualificaciones. Un círculo virtuoso, como se ve.
Por todo ello, al final de este recorrido, al final de la aplicación
de la guía para el análisis de las necesidades de formación continua
en las grandes empresas, creemos que se puede enfrentar con conocimiento,
con análisis que den cuenta un poco mejor que las generalidades a
las que estamos demasiado acostumbrados esta cuestión decisiva de
la formación, de la cualificación. Porque a todos, empresarios y trabajadores
en primer lugar, nos va demasiado en ello para tomarlo a la ligera.
Después de todo no seremos nosotros los primeros en pensar, como
escribió algún día Albert Camus, que un poco de pensamiento aleja
de la vida, pero mucho nos devuelve inmediatamente a ella. Gracias
por seguirnos hasta aquí. Cualquier sugerencia, balance de la experiencia,
propuesta de mejora, o simplemente comentario, se lo agradecemos mucho
de antemano. Envíenos su sus comentarios al Seminario Charles
Babbage cuya dirección aparece en la portada de este documento.
