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3. La empresa en el sector: por qué hay que mirar hacia adelante
Las preguntas sobre lo qué hace, concretamente, la empresa y cómo
lo hace en el marcode la reorganización productiva nos han orientado
sobre los criterios a tener en cuenta para detectar necesidades de
formación continua de los trabajadores. A la vez, la necesidad de
reconstruir el proceso completo de producción, esto es, el conjunto
de todos aquellos trabajos y procesos que contribuyen a la elaboración
del producto, reconociendo a la empresa como un fragmento del mismo,
nos sitúa en el sector.
El proceso de conocimiento de la empresa continúa con el correspondiente
del sector, demanera que si entonces nos preguntábamos qué hace la
empresa y cuál es su lugar en el sector, ahora nos preguntamos hacia
dónde se dirige, cuáles son las tendencias del área o sector en
el cual está inserta.
En nuestras empresas, cada uno de nosotros, hemos sido y somos testigos
de la introducción de nuevos materiales para los mismos productos
u otros distintos, por ejemplo, el material plástico sustituyendo
a la madera, al metal o al vidrio en múltiples usos; o cuando en las
telecomunicaciones se empieza a transmitir datos e imágenes, además
de la voz; de los cambios que se han producido en los medios de producción
por la incorporación de equipos electrónicos e informáticos sustituyendo
máquinas universales por tecnología de control numérico, informatizada.
Hemos sido testigos de la reorganización del proceso de trabajo por
la sustitución de la cadena manual por la cadena automatizada; de
la modificación de la forma o composición de los productos por la
sustitución en piezas y productos semielaborados por componentes microelectrónicos;
hemos presenciado la creación de 'círculos de calidad', o de 'nuevas
formas de organización del trabajo'.
Al tiempo, hemos apreciado transformaciones en los mercados de las
empresas en que trabajamos por el incremento de la incertidumbre y
de los niveles de competencia, ya sea porque se amplía dentro de lo
mercados nacionales o internacionales el mercado de empresas o de
consumo que antes se atendía, incluso entre empresas que están integradas
dentro de un mismo grupo.
Nos hemos visto insertos en profundos procesos de reorganización
interna en las grandes empresas mediante la instauración de la competencia
entre los talleres o secciones de la misma: ahora 'vendemos' a nuestros
compañeros de trabajo un producto o servicio, y se elaboran los costes
de cada parte del proceso de trabajo. Como lo ha dicho uno de los
trabajadores que hemos entrevistado: '...competitividad entre hermanos
de la misma familia..' por la que se nos pasa de compañeros de
trabajo a "clientes", o nos encontramos en una subfábrica
dentro de la empresa como si estuviéramos en otra empresa.
Estamos incluidos dentro de equipos de trabajo, unidades elementales
de trabajo, grupos de trabajo semiautónomos, unidades básicas
de actuación... propuestos por la empresa con el objetivo de cumplir
adecuadamente los estándares de calidad de los productos y también
de los procesos y, sobre todo, de adaptación de la producción al justo
a tiempo. De paso, se insiste en la participación o 'implicación',
como le llaman ahora, de los trabajadores, como una necesidad de los
nuevos modelos productivos.
Estos cambios que detectamos en nuestras empresas y que de una u
otra forma afectan a todos los sectores de actividad, incide, también,
sobre el conjunto de las actividades independientemente de que las
empresas sean de grandes dimensiones o más pequeñas. Así lo hemos
comprobado desde la investigación, ya sea al estudiar el sector de
los transformados de plásticos, de la electrónica, del automóvil,
o la informatización llevada a cabo en distintos sectores.
En la génesis de esas situaciones se han identificado varios elementos:
la incertidumbre de los mercados, la innovación tecnológica y la organizativa.
Esos mismos elementos parecen marcar las pautas de lo que serán tendencias
hacia el futuro. Tendencias, claro está, que se manifestarán en modo
e intensidad distinta en cada sector, en cada región, en cada coyuntura.
En la búsqueda de una adaptación más rápida a la creciente inestabilidad
de los mercados, las empresas de los distintos sectores se han visto
obligadas a una profunda revisión de sus propios criterios organizativos
basados en la producción en serie y una estricta división del trabajo
entre proyecto y ejecución. Y no sólo eso, sino a romper con las viejas
estructuras tayloristas dentro del trabajo manual directo.
Una de las medidas adoptadas por las empresas en la adaptación al
mercado ha sido la descomposición y desmembración de su estructura
en unidades operativas más pequeñas ampliando la red de proveedores.
De esta forma, la empresa madre puede transformarse en un holding
y trata a sus empresas subsidiarias como unidades funcionales
que tienden a una mayor autonomía funcional, estipulando con ellas
contratos a fin de garantizar la provisión de productos sin defectos
en el tiempo previsto.
A ello ha contribuido la incorporación de la informática y la microelectrónica
por la reducción del número de fases de trabajo en el ciclo productivo
lo que ha permitido dotarse al conjunto de las empresas de una tecnología
más flexible que supere a la tecnología más rígida de la producción
en masa facilitando una relación más ágil entre las empresas.
En idénticos términos se ha explicado la contribución de las nuevas
formas de organización del trabajo a esa adaptación llevada a cabo
por las empresas.
Después de la crítica contestación del taylorismo (separación entre
decisión y ejecución y desmenuzamiento de tareas) como paradigma organizativo
dominante en las empresas, las nuevas técnicas organizativas (grupos
de producción, círculos de calidad, grupos semiautónomos, enriquecimientos
de tareas, etc.)surgen como una parte de las estrategias empresariales
ante la reestructuración del trabajo y la descentralización productiva
y la llamada nueva división internacional del trabajo.
¿Qué consecuencias se desprenden de la incorporación en los diferentes
sectores de las tecnologías más flexibles jamás inventadas (y también
más socializadas tanto por los requerimientos de su génesis como en
sus aplicaciones), adaptándose las empresas a los retos de los mercados?.
Las respuestas que ha dado la investigación a este interrogante han
sido muy diversas. En unos casos se ha visto en esa incorporación
de tecnología flexible efectos positivos sobre el conjunto de los
trabajadores: reconocimiento de la cualificación y la movilidad ascendente,
salarios elevados, implicación en los procesos y prácticas de diálogo
social institucional, como se deduce de las experiencias de los sistemas
industriales conocidos como distritos industriales, o prácticas de
grandes empresas como la experiencia de los años ochenta en Alfa Romeo.
La experiencia de esa empresa se inicia con la incorporación de robots
a la fabricación de automóviles ante la presión de la competencia.
La negociación con los sindicatos en la introducción de nuevos sistemas
de producción tuvo como consecuencia que la producción individualizada,
la rigidez en la asignación de tareas y los puestos de trabajo simples
fueran sustituidos por el trabajo en equipo, la movilidad en las tareas
productivas y puestos de trabajo complejos. El resultado de ese proceso
fue que se introdujeron nuevas ocupaciones como consecuencia de una
mayor integración vertical y de una evolución hacia la definición
de los puestos de trabajo en términos de procesos y no de destrezas
específicas, pudiéndose hablar en este caso de la formación de trabajadores
flexibles propiamente.
Que la organización del trabajo es flexible, y que las tendencias
deben verse en concreto, lo muestra el hecho de que esa organización
fuera puesta radicalmente en cuestión con la compra de Alfa Romeo
por Fiat.
En otros casos, la introducción de tecnología flexible ha implicado
efectos negativos sobre el empleo, el trabajo, las cualificaciones
y la formación por la sustitución de los trabajadores por los nuevos
equipos que se incorporan manteniéndose la organización del trabajo
tradicional y generando la descualificación y la intensidad del trabajo.
Esa diversidad de situaciones las encontramos también en nuestras
propias experiencias de trabajo y, a veces, como una realidad contradictoria.
En el sector de los productos de limpieza con un mercado dominado
por cuatro multinacionales entre las que existe una fuerte competencia
no sólo nacional sino internacional, '... la guerra de precios...
porque la tarta no da para todos..', la empresa opta por una estrategia
de racionalización justificada por la disminución de costes por lo
que procede a sustituir la cadena normal por otra más automatizada
a la que sigue una automática reducción de la plantilla. Esa reducción
afecta a la mitad de la plantilla de un total de 800 trabajadores
en sistema de bajas incentivadas y prejubilaciones acordado con el
comité de empresa.
A este respecto hay que señalar que se trata de una estrategia que
se ha extendido al conjunto de la industria química y a otros sectores
como el de automoción. Se trata de procesos que, a su vez, se acompañan
de la descentralización a otras empresas y más recientemente a empresas
de trabajo temporal '...que se aseguraba que iba a ser solamente
para sectores de servicios (limpieza y seguridad) y están entrando
en sectores industriales de una manera bestial..' para la realización
de trabajos de mantenimiento, almacenaje, comercialización, etc.
Con la incorporación de la cadena automatizada en la empresa la consecuencia
inmediata
sobre la organización del trabajo '... es que antes los eslabones
éramos nosotros y ahora lo son las máquinas..'. Se trata de una
opción empresarial con el fin de asegurar el mayor tiempo de
funcionamiento correcto de las instalaciones, lo que se llama "disponibilidad"
de los equipos
productivos. Así mismo se incrementa el número de turnos, se extiende
el justo a tiempo a toda la producción para evitar stock de almacenaje
y se ponen en marcha nuevas formas de organización del trabajo con
el objetivo de adaptar a los trabajadores a las exigencias de la empresa.
Esas exigencias obligan a reconocer, como tendencias en la evolución
de muchos sectores industriales: a. la importancia del mantenimiento,
y de la formación en él; b. las nuevas funciones y papeles que deben
cumplir los mandos intermedios, que pierden su papel de mando; y c.
la necesidad de contar con un trabajador "motivado", "implicado",
con mayores y más generales conocimientos del nuevo sistema con capacidad
para reducir paradas por reparaciones de pequeñas averías, realizar
mantenimientos preventivos, etc.
En esa adaptación a las nuevas situaciones la formación se incluye
como uno de loselementos clave. Por un lado, se dan cursos de
formación sobre autómatas programables, mantenimiento preventivo,
control estadístico de procesos '... se trata de que el trabajador
tenga un conocimiento mayor de la fábrica, que haga algo de mantenimiento...
se está buscando una polivalencia...'. Entretanto el mantenimiento
central se descentraliza a otra empresa. Por otro lado, se da formación
personalizada a los mandos intermedios sobre negociación positiva,
liderazgo situacional... Y por último, lo que conforma el proyecto
TPM, Mantenimiento Integrado en Producción, para que mediante trabajo
en equipo '... el propio operario pueda solucionar muchos problemas
por él mismo... que haga mantenimiento correctivo..'.
No obstante, y a pesar de la importancia clave que en principio se
le concede a la formación, no existe participación de los trabajadores
en la definición de los planes y cuando se ha producido fue a raíz
de que la consultora japonesa que ha puesto en marcha el programa
TPM '... recomendó de alguna manera que involucráramos a los trabajadores
en el diseño del plan de formación...'.
Ambivalentes y complejas resultan también las consecuencias sobre
las cualificaciones y la formación que observamos desde la posición
de técnicos industriales en trabajos de pruebas de piezas y elementos
para las telecomunicaciones. Partiendo del hecho de que al igual que
en otras empresas, las decisiones y planes estratégicos, la cabeza,
además de ser tomadas por otros se localizan en otros países.
El incremento de pruebas para la verificación de los componentes
electrónicos de la central de telefonía y su calidad se lleva a cabo
introduciendo nueva maquinaria y formando como técnicos industriales
a trabajadores cualificados de la empresa. La decisión unilateral
tomada por la dirección de la empresa madre, en otro momento posterior,
de introducir maquinarias automatizadas ha dado como resultado la
reducción del número de trabajadores en ese departamento '... entrando
a formar parte de secciones donde se realizan trabajos de inferior
categoría conservando ellos la suya..'. El resultado que se obtiene
es la descualificación del trabajo '... tú puedes prescindir del
técnico y poner un botonero', alguien cuya capacidad y cualificación
es simplemente el apretar botones de una máquina.
Sin embargo, esa capacidad que en el imaginario colectivo de la ciencia
ficción es infalible y unidireccional que, a veces, vemos, en la aplicación
práctica de las nuevas tecnologías que no es tal porque en última
instancia '... depende del método de trabajo que se adopte... tú
puedes tener cuatro máquinas probando y cuatro trabajadores con capacidad
de probar y reparar.. o que sólo se dediquen a probar...'.
Del método de trabajo que se adopte depende también la opción de
formar a esos técnicos industriales para ocupar otros puestos de trabajo
en otras secciones de la empresa de acuerdo a su cualificación. Y
ese método puede basarse en determinadas creencias que se oponen y
dificultan la formación '...el jefe de departamento está más interesado
en tener como subalterno a ingenieros que a operarios, porque también
le cualifica personalmente..'.
Resultados semejantes encontramos en otras investigaciones. La creación
de un taller flexible en las empresas puede orientarse hacia la supresión
de los trabajadores calificados y reforzar la jerarquía técnica, o
bien reforzar la organización de la empresa desde la cualificación
de sus trabajadores. Igualmente los resultados de una amplia investigación
europea sobre los sistemas flexibles de fabricación muestra una gran
diversidad de formas de organización y división del trabajo y de la
consecuente distribución de las cualificaciones.
Tres aspectos surgen de lo expuesto: En primer lugar, que en contextos
de reorganización productiva e innovación tecnológica y organizativa
las consecuencias sobre el trabajo, las cualificaciones y la formación
son diversas. En segundo lugar, que tan importante como las transformaciones
que se operen en el trabajo y en la producción lo son los ritmos de
las transformaciones; lo que lleva a plantearnos los condicionantes
para que se lleven a cabo. En tercer lugar, que las tecnologías actuales
pueden combinarse con distintos modos de organización del trabajo
y que la opción que elija la empresa en un contexto de restricciones
de mercado, económicas y sociales es la que condiciona los impactos
sociales.
Como resultado, por un lado, de esas posibilidades de combinación
y, por otro, de los condicionantes del ritmo de las transformaciones,
se plantea como ineludible para hacer frente a esas transformaciones
la perspectiva del diseño, es decir mirar a estas transformaciones
desde el momento mismo en que se proyectan o planean, pues es en ese
momento donde hallamos y encontramos la génesis de lo que luego serán
las consecuencias sociales de las nuevas tecnologías.
Es por ello que hemos de mirar hacia adelante, porque las tendencias
marcan las grandes pautas, pero su aplicación está marcada por muchos
condicionantes concretos. Es por ello que hay que mirar hacia adelante,
porque hoy en día se están tomando las decisiones que marcaran nuestro
futuro en los próximos cinco o diez años.
Las preguntas con las que continuamos situando la empresa en el sector
y la perspectiva del futuro, para, luego preguntarnos por las necesidades
de formación continua, pueden ser, por lo menos, las siguientes:
¿Qué sabe de los planes a medio plazo de la empresa?
¿A qué áreas y/o funciones de la empresa va a afectar?
¿Qué importancia cree que tendrá en el desarrollo estratégico de
la empresa?
¿Existe en la empresa el personal con las cualificaciones que requiere
las innovaciones previstas?¿se van a necesitar trabajadores externos
en las áreas afectadas?
¿Cómo se ha tenido en cuenta la actual formación y cualificación
de los trabajadores de la empresa?
